LA AMISTAD EN EL QUIJOTE.

La  amistad de don Quijote y Sancho

 Veamos en primer lugar la amistad entre don Quijote y Sancho. A lo largo de la novela, son muchas las veces en las que don Quijote se dirige a su fiel escudero, con la expresión Sancho amigo y amigo Sancho. Esa amistad durará toda la vida; desde que le elige para ser su escudero hasta que está próximo a la muerte.

En tiempos de Cervantes se llamaba escudero al criado o siervo que acompañaba regularmente a un señor. En el primer diálogo entre los dos, nada más ser elegido por don Quijote, Sancho le recuerda que no se olvide de la ínsula que le ha prometido, a lo que le responde:

“Has de saber, amigo Sancho Panza, que fue costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos hacer gobernadores a sus escuderos de las ínsulas o reinos que ganaban y yo tengo determinado de que por mí no falte tan agradecida usanza, antes pienso aventajarme en ella” (I. 7)

 En el último capítulo de la segunda parte, cuando don Quijote recobra el sano juicio, y hace el testamento, le pide perdón a su fiel escudero y lo llama amigo:

Item,es mi voluntad que de ciertos dineros que Sancho Panza, a quien en mi locura hice mi escudero, tiene, que porque ha habido entre él y mí ciertas cuentas, y dares y tomares, quiero que no se le haga cargo dellos ni se le pida cuenta alguna, sino que si sobrare alguno después de haberse pagado de lo que le debo, el restante sea suyo, que será bien poco, y buen provecho le haga; y si, como estando yo loco fui parte para darle el gobierno de la ínsula, pudiera agora, estando cuerdo, darle el de un reino, se le diera, porque la sencillez de su condición y fidelidad de su trato lo merece.”

Y, volviéndose a Sancho, le dijo:

“Perdóname, amigo, de la ocasión que te he dado de parecer loco como yo, haciéndote caer en el error en que yo he caído de que hubo y hay caballeros andantes en el mundo” (II.74)

La amistad entre don Quijote y Sancho es tan fuerte, que el propio escudero le dice al capellán de los duques que es tanta su unión y amistad con don Quijote, que se identifica con él:

“¿Por ventura —dijo el eclesiástico— sois vos, hermano, aquel Sancho Panza que dicen, a quien vuestro amo tiene prometida una ínsula?

—Sí soy —respondió Sancho—, y soy quien la merece tan bien como otro cualquiera; soy quien «júntate a los buenos, y serás uno de ellos»[1], y soy yo de aquellos «no con quien naces, sino con quien paces», y de los «quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija»[2]. Yo me he arrimado a buen señor, y ha muchos meses que ando en su compañía, y he de ser otro como él, Dios queriendo[3]; y viva él y viva yo, que ni a él le faltarán imperios que mandar, ni a mí ínsulas que gobernar”. (II. 32)

Los amigos de don Quijote.

Respecto de la amistad de don Quijote con el cura y el barbero maese Nicolás, al volver el Caballero andante a su pueblo, después  de su primera salida, encontró su casa alborotada, y nos dice Cervantes:

“y estaban en ella el cura y el barbero, que eran grandes amigos de don Quijote” (I, 5)

Es el propio sacerdote el que dice al comprobar que los libros de caballerías han trastornado el juicio del hidalgo:

“Esto digo yo también, y a fe que no se pase el día de mañana sin que de ellos no se haga acto público, y sean condenados al fuego, porque no den ocasión a quien los leyere de hacer lo que mi buen amigo debe de haber hecho.” (I, 5)

Los buenos amigos de don Quijote, el cura, Pero Pérez, el barbero maese Nicolás y el bachiller Sansón Carrasco, intentarán reducirle para que vuelva a casa y cuide de la hacienda. No lo conseguirá el bachiller Sansón Carrasco disfrazado del Caballero del los Espejos o del Bosque (II, 12-15); finalmente si que será vencido por el mismo bachiller bajo la figura del Caballero de la Blanca Luna en una pelea en la playa de Barcelona (II, 64-65). Al ser vencido debe volver a la aldea, donde cumplirá la promesa de no salir en un año

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La amistad de don Quijote con el cura, Sansón Carrasco y Nicolás el barbero, es una amistad fiel, que llega a su cenit ante la proximidad de la muerte del hidalgo. Dice don Quijote a su sobrina, después de recobrar el juicio:

“Llámame, amiga, a mis buenos amigos, al cura, al bachiller Sansón Carrasco y a maese Nicolás el barbero, que quiero confesarme y hacer mi testamento.”

 Relación entre la amistad humana y la amistad divina: la novela del Curioso impertinente. (I. 33-35)

 En Florencia vivían dos amigos llamados Anselmo y Lotario. El primero contrajo matrimonio con una dama llamada Camila y para poner a prueba su fidelidad rogó a su amigo Lotario que intentara seducirla. Éste se negó totalmente pero, al final, por complacer a su amigo acaba por realizar sus deseos. Termina mal ya que Lotario acabó consumando el adulterio con Camila.

 Diálogo entre los dos amigos Lotario y Anselmo:

“porque los buenos amigos han de probar a sus amigos y valerse dellos, como dijo un poeta, «usque ad aras»[4], que quiso decir que no se habían de valer de su amistad en cosas que fuesen contra Dios. Pues si esto sintió un gentil de la amistad, ¿cuánto mejor es que lo sienta el cristiano, que sabe que por ninguna humana ha de perder la amistad divina? Y cuando el amigo tirase tanto la barra, que pusiese aparte los respetos del cielo por acudir a los de su amigo, no ha de ser por cosas ligeras y de poco momento, sino por aquellas en que vaya la honra y la vida de su amigo”

 Se está planteando los límites de la amistad humana; este límite está en que no vaya contra la amistad divina; es decir contra la fe, o la moral.

Lotario le recuerda a su amigo Anselmo, que probar la fidelidad de su esposa, va contra la amistad. En este mismo diálogo entre los dos le dice Lotario a Anselmo:

“Tú me tienes por amigo y quieres quitarme la honra, cosa que es contra toda amistad; y aun no solo pretendes esto, sino que procuras que yo te la quite a ti. Que me la quieres quitar a mí está claro, pues cuando Camila vea que yo la solicito, como me pides, cierto está que me ha de tener por hombre sin honra y malmirado, pues intento y hago una cosa tan fuera de aquello que el ser quien soy y tu amistad me obliga.”

 Una amistad que no se fundamente en la verdad no es verdadera amistad

Extracto de la carta que D.Quijote le dirige a Sancho, cuando gobierna la ínsula de Barataria:

“Un negocio se me ha ofrecido, que creo que me ha de poner en desgracia destos señores ; pero aunque se me da mucho, no se me da nada, pues, en fin en fin, tengo de cumplir antes con mi profesión que con su gusto, conforme a lo que suele decirse: «Amicus Plato, sed magis amica veritas»[5]. Dígote este latín porque me doy a entender que después que eres gobernador lo habrás aprendido. Y a Dios, el cual te guarde de que ninguno te tenga lástima.” (II.51

 Los animales nos enseñan a los hombres la amistad.

 Amistad entre Rocinante  y el rucio de Sancho.

“Y así lo hizo Sancho, y le dio la misma libertad que al rucio, cuya amistad dél y de Rocinante fue tan única y tan trabada, que hay fama, por tradición de padres a hijos, que el autor desta verdadera historia hizo particulares capítulos della, mas que, por guardar la decencia y decoro que a tan heroica historia se debe, no los puso en ella, puesto que algunas veces se descuida deste su prosupuesto y escribe que así como las dos bestias se juntaban, acudían a rascarse el uno al otro, y que, después de cansados y satisfechos, cruzaba Rocinante el pescuezo sobre el cuello del rucio (que le sobraba de la otra parte más de media vara) y, mirando los dos atentamente al suelo, se solían estar de aquella manera tres días, a lo menos todo el tiempo que les dejaban o no les compelía el hambre a buscar sustento. Digo que dicen que dejó el autor escrito que los había comparado en la amistad a la que tuvieron Niso y Euríalo, y Pílades y Orestes[6]; y si esto es así, se podía echar de ver, para universal admiración, cuán firme debió ser la amistad destos dos pacíficos animales, y para confusión de los hombres, que tan mal saben guardarse amistad los unos a los otros. Por esto se dijo:

No hay amigo para amigo:
las cañas se vuelven lanzas; [7]

y el otro que cantó:

De amigo a amigo, la chinche, etc.[8]

Y no le parezca a alguno que anduvo el autor algo fuera de camino en haber comparado la amistad destos animales a la de los hombres, que de las bestias han recebido muchos advertimientos los hombres y aprendido muchas cosas de importancia, como son, de las cigüeñas, el cristel; de los perros, el vómito y el agradecimiento; de las grullas, la vigilancia; de las hormigas, la providencia; de los elefantes, la honestidad, y la lealtad, del caballo. [9] (II. 12)

A través de la amistad de Rocinante y del rucio de Sancho, Cervantes nos hace ver como entre los animales hay una amistad que con frecuencia no existe entre los hombres. Propiamente no se puede hablar de amistad entre animales, ya que la amistad es propia de las personas; sin embargo, con mucha frecuencia los hombres aprendemos de los animales. Un tema de actualidad es por desgracia el aborto; muchos animales cuidan con desvelo a sus crías, y atacan al agresor. Sin embargo, en muchos paises, está aprobado el aborto, incluso como en derecho. ¿Puede haber amistad allí donde no se respeta el derecho a la vida del no nacido? Se produce la mayor ruptura.

Otro de los temas de actualidad es el divorcio. El divorcio va directamente contra la amistad conyugal, que después de la amistad con Dios, es la más grande que puede haber. El divorcio rompe la amistad, fundamento de la fidelidad de los esposos, y de estos con los hijos.Las buenas compañías, las buenas amistades son importantes.

Palabras de Sancho:

 “Ahora bien, todas las cosas tienen remedio, si no es la muerte, debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos, mal que nos pese, al acabar de la vida. Este mi amo por mil señales he visto que es un loco de atar, y aun también yo no le quedo en zaga , pues soy más mentecato que él, pues le sigo y le sirvo, si es verdadero el refrán que dice: «Dime con quién andas, decirte he quién eres», y el otro de «No con quien naces, sino con quien paces” (II. 10)

Diálogo entre el don Quijote y Sancho:

 No, por cierto —respondió don Quijote—; a lo menos, en estos tres días que yo he estado con ellos, ninguno ha pegado el ojo, ni yo tampoco.

Aquí encaja bien el refrán —dijo Sancho— de «dime con quién andas: decirte he quién eres». Ándase vuestra merced con encantados ayunos y vigilantes: mirad si es mucho que ni coma ni duerma mientras con ellos anduviere. Pero perdóneme vuestra merced, señor mío, si le digo que de todo cuanto aquí ha dicho, lléveme Dios, que iba a decir el diablo, si le creo cosa alguna. (II. 2)

NOTAS:

[1] Refrán que tiene relación con la amistad: es positivo para uno frecuentar buenas compañías

[2]Refrán en el que Sancho quiere indicar su amistad con don Quijote

 [3] El escudero también puede estar manifestando la amistad (amicus, alter ego) hacia don Quijote 

4 Adagio clásico que Plutarco atribuye a Pericles. Literalmente significa hasta los altares, si bien su sentido más profundo es el que le da Lotario a continuación: “que quiso decir que no se habían de valer de su amistad en cosas que fuesen contra Dios”. Cervantes lo vuelve a recordar en el  “Viejo celoso”: Amicus usque ad aras, que quiere decir ‘El amigo hasta el altar’; infiriendo que el amigo ha de hacer por su amigo todo aquello que no fuere contra Dios,

 [5]  “Platón es amigo, pero es más amiga la verdad”, sentencia clásica que equivale a ‘hay que actuar de acuerdo con la verdad, no siguiendo las amistades o conveniencias”

 [6] Personajes de la mitología griega, que son paradigma de la amistad

 [7] El segundo de estos versos, procedente de un romance sobre el rey moro Muza, era una expresión proverbial: lo que empezó en un juego, acabó mal

 [8] Puede ser el estribillo de una letrilla, no identificada, basado en el refrán «De amigo a amigo, chinche en el ojo», que se usaba para avisar que no se debe confiar en los que se dicen amigos.

 [9] cristel: ‘jeringa para administrar enemas, lavativa’; vómito, por metonimia, ‘hierbas que sirven de purga en el empacho’; providencia: ‘previsión’

FRANCISCO JAVIER SANZOL.

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