SÍNTESIS DE  LA HISTORIA DE LA IGESIA  CATÓLICA EN PUERTO RICO.

 EL MAPA SITUA A PUERTO RICO ENTRE LAS ISLAS DE AMÉRICA CENTRAL EN EL MAR CARIBE.

 Estos son los puntos que desarrollaremos en el tema:

 1.-Introducción.

2.- Los  conquistadores españoles pisan tierra puertorriqueña.

3.- La conquista y la evangelización.

4.-Conquista y cristianización se dieron unidas.

5.- La Iglesia en el tiempo de la colonia.

6.- La Iglesia ante la independencia de Puerto Rico.

7,. La Iglesia en nuestros días.

8.-  El testimonio de la santidad de Rafael Cordero de la Iglesia en Puerto Rico.

1.-INTRODUCCIÓN.

 El archipiélago de Puerto Rico incluye la isla principal de Puerto Rico, la más pequeña de las Antillas Mayores, y un número de cayos e islas más pequeñas, de las cuales las más grandes son: Mona, Vieques y Culebra. Es una isla con clima tropical y, a pesar de su tamaño, posee diversidad de ecosistemas: bosques secos y lluviosos, zona cársica, áreas montañosas, ecosistemas costeros y marinos, etc.

            Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses desde 1917, cuando el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley Jones.6 Aunque su relación con Estados Unidos es similar a la de un estado de la Unión7 y se le permitió la redacción de una constitución para el manejo de asuntos internos, está sujeto a los poderes plenos del Congreso estadounidense mediante la Cláusula Territorial.8 Esto significa que el poder de ejercer su soberanía recae en el Congreso de los Estados Unidos y los poderes existentes en la Isla, al no gozar de protección en la constitución estadounidense, son revocables.

 MAPA DE PUERTO RICO.

2.- LOS  CONQUISTADORES ESPAÑOLES PISAN TIERRA  PUERTORRIQUEÑA.

 Cristóbal Colón descubrió a Puerto Rico en su segundo viaje al Nuevo Mundo. Navegó el Mar Caribe por la costa sur de Puerto Rico y desembarcó el 19 de noviembre de 1493 en la parte oeste de la isla. Colón y sus hombres descansaron por varios días y se suplieron de agua potable, frutas y pescado. Le pusieron de nombre San Juan Bautista a la isla. Después  de esta breve estancia Colón navegó por el Pasaje de la Mona en busca de otras tierras. La Isla de San Juan Bautista no fue visitada  por los Europeos por 15 años.

 

3.-LA CONQUISTA Y EVANGELIZACIÓN.

 En 1505, Vicente Yáñez Pinzón fue autorizado por la Corona española a iniciar la colonización de Puerto Rico, mediante una capitulación. Yáñez era un explorador español que había participado en las expediciones colombinas.

             La capitulación o autorización concedida a Yáñez le autorizaba a poblar la Isla con colonos que no fueran vecinos de La Española. Éste debía comenzar la empresa colonizadora en un periodo no mayor de un año. Yáñez debía fundar varias villas y se le autorizaba a conceder tierras en usufructo, pues el Rey se reservaba la propiedad de todas las tierras de la Isla.

            Por razones que no están claras, Yáñez no pudo cumplir con el término de un año y perdió el asiento que se le había concedido. Éste se limitó a enviar a la Isla a uno de sus subalternos –Alonso Cansino– quien dejó libres cabras y cerdos para que se reprodujeran. Estos animales ajenos al ecosistema local causaron daños a las siembras de los amerindios locales.

            En 1508 el gobernador de La Española, Nicolás de Ovando, concedió una capitulación a Juan Ponce de León para la conquista y colonización de la isla .

Ponce de León y sus acompañantes desembarcaron a mediados de agosto de 1508 en las tierras del cacique Agüeybana “el Viejo”, en el sur de Puerto Rico (en el puerto de Guánica).

             De acuerdo al relato de los exploradores, el encuentro con los taínos fue amistoso. Tras su encuentro con los nativos, Ponce de León levó anclas y navegó alrededor de la Isla recorriendo la costa sur y este hasta llegar al norte, donde decidió establecer un poblado cerca de la bahía de San Juan.

             Fue así que a finales de 1508 y principios de 1509, Ponce de León fundó la villa de Caparra, localizada en el interior. Allí construyó una Casa Fuerte y otro edificio, ambos de piedra y tapiería en su centro, y se dedicó a extraer oro, actividad que refleja claramente el objetivo de la empresa colonizadora. Caparra fue la capital de la colonia desde 1508 hasta 1519.

            Reconocido como gobernante, Ponce de León continuó con la empresa colonizadora repartiendo indígenas y tierras, fundiendo oro y desarrollando la ganadería y la agricultura. El número de españoles en la Isla fue creciendo gradualmente con la llegada de nuevos colonos.

            Entre ellos se encontraba un peninsular de familia noble de nombre Cristóbal de Sotomayor, quien se había instalado en Guánica. Éste fue nombrado alcalde mayor y fundó un poblado cuya localización exacta no ha podido ser precisada. Cristóbal de Sotomayor llamó a este poblado, ubicado en el oeste, Villa de Sotomayor. Este poblado es conocido hoy como Aguada.

            Para 1511 la empresa colonizadora iba viento en popa, con una creciente población española y la existencia de dos poblados: Caparra en el norte y la Villa de Sotomayor en algún punto en la zona occidental de la Isla.

Ruinas de Caparra-Lugar donde Juan Ponce de León construyó, en 1508, la primera Casa-Fuerte, que sirvió como primera sede del gobierno colonial español y de la iglesia católica. En el museo se exhiben objetos y documentos históricos y arqueológicos relativos a la conquista y colonización de la isla.

 RUINAS DE CAPARRA. PUERTO RICO.

4.-CONQUISTA Y CRISTIANIZACIÓN SE DIERON UNIDAS.

 Para facilitar la explotación de los recursos de la Isla, los españoles necesitaban la mano de obra indígena. Imposibilitados de esclavizarles, por limitaciones establecidas por la Corona, los españoles optaron por la encomienda y el repartimiento como métodos de trabajo forzoso.

            . A quien se le concedía una encomienda, recibía a un cacique y un número de indios que estarían a su servicio a cambio de que velara por su cristianización. De esta forma gran parte de  los nativos fueron repartidos entre los colonizadores.

            El maltrato y la explotación a que fueron sometidos los amerindios provocó la reacción de algunos religiosos, especialmente, los frailes de la Orden de los Dominicos.     Éstos habían establecido un convento en Santo Domingo en 1510 y fueron testigos del trato dado a los amerindios, lo que provocó su indignación y protesta pública. Las críticas sobre le trato recibido por los indígenas llegaron a España, provocando una gran discusión.

En 1512, una junta real se reunió en la ciudad castellana de Burgos para examinar el tema de los indígenas americanos. El producto de esta junta fue aprobación de las Leyes de Burgos, reglamentando las relaciones entre amerindios y españoles.

            Las Leyes reconocían la libertad de los indios, pero no eliminaban la encomienda, sólo la regulaban especificando las responsabilidades del encomendero.

            Entre otras cosas, el encomendero debía construir una iglesia para que sus encomendados asistieran a los servicios religiosos, debía velar por el bautismo de los recién nacidos, velar porque los muertos recibieran cristiana sepultura, asegurarse que los solteros se casaran por ritos cristianos y alimentarles adecuadamente, entre otras responsabilidades. De ahí también, que uno de los primeros edificios en ser construidos en Caparra fuera una iglesia.

            Los indígenas no adoptaron una actitud pasiva frente a la violencia y la explotación de los españoles. Algunos optaron por esconderse en los montes más inaccesibles de la Isla o por emigrar a las islas vecinas.

             Otros episodios violentos presagiaban el inicio de una rebelión indígena. Un espía español, el interprete Juan González, se infiltró en las comunidades taínas y confirmó la existencia de una conjura liderada por el Cacique Agüeybana II.

            . Estos y otros hechos provocaron el descenso drástico  de la población amerinda  que entre otras cosas puso en peligro el éxito de la conquista y colonización.

            Por otro lado habitantes de Caparra vivían acosados por los mosquitos procedentes de las de la villa, pues las zonas pantanosas cercanas a Caparra dificultaban el comercio. En otras palabras, Caparra era una ciudad sin puerto, lo que la limitaba seriamente. cercanas zonas pantanosas y por las enfermedades que éstos transmitían (paludismo entre ellas). Además, el crecimiento de la actividad mercantil se convirtió en otro factor a favor de la mudanza. la capital de la Isla se mudó de su ubicación original en Caparra a la isleta del Viejo San Juan en1521

                Como se ha indicado anteriormente  la cristianización y conquista de los indios estuvieron ligadas desde el mismo comienzo del proyecto colonizador. En este proceso jugaron un papel fundamental los capellanes y  religiosos que acompañaron a los conquistadores y que se establecieron en las colonias. No debe, por consiguiente, ser una sorpresa que en las segundas capitulaciones de Ponce de León se especificaba el traslado de un fraile a Puerto Rico para cristianizar a los taínos.

 File:Dome San Juan Cathedral.jpg

Altar de Nuestra Señora de la Providencia  en el interior de la catedral de San Juan Bautista.

5.- LA IGLESIA EN EL TIEMPO DE LA COLONIA.

 a) El Siglo XVI.

 Un suceso importante para la evangelización fue la creación de la diócesis de San Juan de Puerto Rico, con ella se puede decir que, por un lado, la iglesia quedó establecida con sus funciones e itinerario canónico,  y por otro que ella fue el eje sobre el que giró la difusión del catolicismo en la Isla.

            En  1511 se crearon de forma simultánea  la Diócesis de Santo Domingo, la de la Inmaculada Concepción de la Vega, ambas en la isla de La Española y la de San Juan Bautista en Puerto Rico.

            Con la llegada del obispo se empezó  construir el edificio de la Catedral, la cual sirvió también de iglesia parroquial bajo la advocación de Nuestra Señora de los Remedios,  se organizó el Cabildo de la Catedral, o sea, el grupo de sacerdotes que ayudarían al obispo en la administración de la diócesis.           

            La labor evangelizadora se caracterizará de una manera singular por el proceso de cristianización de los indios taínos.

 REPRODUCCIÓN DE LA IGLESIA DE PORTA COELI EN SAN GERMÁN DE PUERTO RICO.

            En el siglo XVI también se inicia el proceso de evangelización en el oeste – suroeste de la Isla con la fundación de San Germán, el cual tiene un proceso histórico muy diferente al de la Capital. Este será polo aglutinador de fuerzas evangelizadoras y experiencias religiosas y eclesiásticas muy importantes en esa área geográfica de Puerto Rico.

            Otro pueblo que se fundó en ese siglo fue San Blas Illescas de Coamo, en 1579, con un cura a cargo pero dependiente de la Iglesia de la Capital. Se van extendiendo distintas devociones a través de los patronatos de cada nuevo pueblo y los pobladores van encarnando esas devociones y una espiritualidad diversa pero católica se va extendiendo.

            Además del clero parroquial las órdenes religiosas desempeñaron un papel importante ya en este siglo. Entre ellos los dominicos.

Iglesia San Jose -Old San Juan, PR

IGLESIA DE SAN JOSÉ EN SAN JUAN DE PUERTO RICO.

 a) Dominicos.

 Año 1514. Fray Antonio de Montesinos debe quedarse en la isla de Puerto Rico

cuando se dirigía con otros religiosos a la costa de Cumaná, para comenzar un proyecto dominicano de evangelización pacífica.

            La fundación del convento de Santo Domingo en la isla data del año 1521. Seis religiosos han llegado a la isla para formar la comunidad dominicana;     permanece, por un tiempo, Fray Montesinos.

            El primer prior es Luis Cáncer, mártir, años después, en la Florida. La comunidad que se forma en Puerto Rico pertenece, con Cuba, Jamaica y LaEspañola a una nueva Provincia: Santa Cruz de Indias, desmembrada de la Provincia Bética.

            La comunidad puertorriqueña sigue los lineamientos de la comunidad de Santo Domingo: Comienzan con el aprendizaje de la lengua de los nativos, se explica

“La Doctrina Cristiana”, según el esquema nacido en La Española y la defensadel nativo.

            En el año 1528 la comunidad de Santo Domingo, en Puerto Rico, cuenta con 25 frailes. Llevan vida dominicana a toda plenitud: silencio, oración, estudio y una intensa predicación en la ciudad y en los centros poblados.

            El día 9 de enero de 1532, el Papa Clemente VII, mediante el Breve “Implendide die”, concede a los conventos de Santo Domingo de La Española y Santo Domingo en Puerto Rico el poder tener Universidad, tanto para religiosos como para seglares. Han inaugurado el noviciado. La comunidad adquiere prestigio por las clases que se imparten, por la fundación de las escuelas para las primeras letras y por la predicación constante.

            Conjuntamente con el convento se edifica la iglesia, dedicada a Santo Tomásde Aquino. La edifican en un arte gótico que es estimado el mejor de la Colonia. Es la segunda iglesia construida y conservada en el Nuevo Mundo.

ISLA MARGARITA.

            La isla de Puerto Rico se convierte, muy pronto, en paso obligado hacia las islas del Caribe: Margarita, Cubagua, Jamaica. Los frailes de San Juan se dan cuenta de la necesidad que tienen de edificar un pequeño convento en San Germán de Añasco.

            En el año 1528 se concede una limosna para la edificación de la iglesia y convento. No llegará a ser un convento formal; es un hospicio y lugar de acogida para los religiosos que llegan de otras islas y quienes predican por sus contornos.

Una iglesia bella, colonial, con azulejos sorprendentes para la catequesis.

            Una segunda etapa de los dominicos en la isla (es común entre los historiadores hacer esta división) coincide con la llegada del obispo Bastidas,hacia 1540.

            Las continuas discrepancias comienzan porque el obispo no puede aceptar que su catedral esté fabricada de tapia, madera y teja, mientras que el convento es una construcción sólida.

            Al mismo tiempo, los religiosos han dedicado su esfuerzo en promover la agricultura, el cuidado del ganado y la pesca. Han recibido estancias, vacas, caballos e ingenios de azúcar. Por este motivo, el obispo Bastidas se quejará a la Corte.

            No por eso ha decaído su ánimo en la defensa del nativo y la denuncia de injusticias. Fray Mario Rodriguez, historiador, recuerda que, hacia 1582, los frailes se oponen rotundamente a la ejecución de Luisa García. Se le acusaba de haber dado muerte a su esposo. Protestan enérgicamente, hacen manifestaciones con un crucifijo cubierto por un paño negro. La señora es ajusticiada.

            En esas mismas fechas, los religiosos escriben una carta al Rey: Señalan los

malos tratos que reciben los nativos, denuncian la actuación del gobernador

Melgarejo hacia el obispo Fray Diego de Salamanca.

            Al finalizar el siglo XVI, la mayor parte de los dominicos que hay en la isla son criollos. Pero es evidente la reducción de frailes en la isla.

            Mercedarios y jesuitas tuvieron en este tiempo escasa presencia en Puerto Rico, la  presencia de estos  sería tras a independencia, en el caso de los mercedarios con religiosas y en el de la Compañia con su Colegio de San Ignacio.

 ( Cf. cidalc.op.org/cidalc/documents/puertorico.pdf‎ ).

 LA AGUADA , DONDE TOMABAN AGUA DE PASO. DE AHÍ SU NOMBRE.

B.- )Franciscanos.

 

            El 27 de diciembre de 1512, dos días después de la llegada de Don Alonso, se constata la llegada de dos frailes franciscanos al puerto de San Germán el Viejo que venían en la comitiva del Comendador Rodrigo de Moscoso, el nuevo teniente gobernador de la isla.

            A pesar de que es muy probable que franciscanos hubieran visitado la isla esporádicamente desde 1508, esta es la primera llegada documentada de los franciscanos a Puerto Rico, siendo estos los primeros religiosos en establecerse en el país al fundar su convento en Caparra poco después.

            Desafortunadamente, en la lista de pasajeros que viajaron en la caravela Santa María de la Consolación no se pone el nombre de estos dos frailes pioneros. Después del nombre del comendador dice: “… dos padres (sic.) de San Francisco.” Los franciscanos estuvieron presentes en la isla, en Caparra y en La Aguada, hasta alrededor de 1530 cuando por razones aún sin esclarecer por completo se marcharon del país. Regresaron luego para establecerse definitivamente en la capital en la tercera década del siglo XVII.

 IGLESIA DE SAN FELIPE DE  ARECIBO.

c) Siglo XVII.

            La Iglesia de Puerto Rico sufrió unas duras pruebas a finales del siglo XVI y la segunda década del siglo XVII con los ataques y permanencia por par de meses de los ingleses en primer lugar y luego por los holandeses. Por su religión protestante estos invasores desataron en lo que pudieron ataques contra los signos más sensibles del catolicismo isleño: imágenes sagradas, altares, crucifijos y obras de arte religioso.

 Sin embargo el siglo XVII fue uno, que a pesar de la precariedad económica y material del pueblo criollo, arrojó luz y aportó hechos fundamentales a nuestra historia como pueblo y como iglesia. Según un excelente historiador contemporáneo nuestro en este siglo se va formando el perfil físico del habitante de Puerto Rico, se van sentando las bases de lo que será el personaje y la cultura del jíbaro. También la cultura rural y campesina impregnará la forma del ser del puertorriqueño que comienza a perfilarse.

            A pesar de  que este siglo ha sido  el de menor población en su historia , durante el mismo se fundan nuevas poblaciones con nuevos santos patronos que van enriqueciendo espiritualidad católica y van aportando a la formación de nuestra identidad religiosa. En la costa norte se funda a inicios de siglo San Felipe de Arecibo y a finales del mismo, en el oeste Aguada con la parroquia en honor a San Francisco de Asís y en sur Ponce con ermitas y devociones a San Antonio y a la Virgen de Guadalupe. Enj /san Germán se estbleció en convento de Porta Coeli.

                        En este siglo así como en el siglo XVIII la población de la Puerto se caracterizó por la dispersión.

 

PUEBLO DE YAUCO EN EL SIGLO XIX.

e) Siglo XVIII.

            . Los habitantes se establecían en entornos contiguos a las estancias y hatos de los pobladores más adinerados, quedan los mismos a leguas de distancia de las iglesias de los pueblos. La travesía hasta estos últimos era penosa por la falta de carreteras, puentes y por lo incómodo, en el caso de la población que se establecía en las áreas montañosas de cada pueblo.

            Mas aún, en los territorios llanos, las crecidas de números ríos obstaculizaban el transito frecuente hasta los pueblos. Este aislamiento promovió en términos que hoy llamaríamos pastorales, el matrimonio consensual o amancebamiento, la endogamia (el matrimonio entre familiares), retrasaba la administración del bautismo y en muchos casos impedía la administración de los sacramentos a enfermos y moribundos en los campos.

            Sin embargo, a partir del siglo XVIII, con el aumento de la población, de poco más de 6,000 en 1700 según Scarano, a poco menos de 45,000 en el 1765 según el censo del Mariscal O’Reilly; y ya en 1800 alrededor de 100,000 habitantes, muchos de estos centros poblacionales rurales pasaron a convertirse en pueblos.

            Tal es el caso del Partido de Coamo del cual se desprende en 1736, Guayama, 1776, Cayey; 1798 Juana Díaz. Luego se desprenderían Barranquitas y Aibonito a hacia el inicio del siglo XIX. Esta misma realidad se daba en Guayama, en esos mismos años, donde el sector Patillas aglutinaba mas población que el pueblo de Guayama y al oeste del pueblo, Arroyo se perfilaba como un posible barrio con muchas posibilidades de constituirse en parroquia y partido propio.

            Aunque el aumento de la población era la razón de mayor peso para la creación de una nueva parroquia o pueblo, las dos procesos se daban simultáneos la mayoría de las veces, era la iglesia la que congregaba a los vecinos y hacía posible en la mayoría de ocasiones la solicitud de segregación para una parroquia o partido nuevo.

            Este fue el caso de Yauco, fundado en 1756 pero cuyo proceso tuvo su origen el día de la Fiesta de Reyes cuando el pueblo reunido para tal festividad acordó nombrar un Apoderado para que diera inicio a las gestiones de fundación en la década de 1740.       Un obispo de la diócesis dio un gran impulso al proceso cuando este se encontraba en aparente estancamiento. Ese mismo proceso se dio con la fundación de Juana Díaz, Patillas, como se había dado en Cayey.

            El proceso era el siguiente: una o dos décadas antes, se construía una ermita; de la parroquia de enviaba un cura teniente a ofrecer misa una ves al mes, luego cada quince días en la medida que la población aumentaba, luego comenzaban a bautizar en la ermita, más adelante se comenzaba a casar y por último a enterrar.         Así estaban sentadas las bases de la nueva parroquia. Se requería un número de 100 vecinos (familias) para autorizar la creación de la nueva parroquia. La iglesia fue el agente aglutinador y fundante de la inmensa mayoría de los pueblos de Puerto Rico.

            El aislamiento, la dispersión y la falta de instituciones de salud en la mayoría de los pueblos de la Isla tenían otra repercusión religiosa. Los niños no podían ser bautizados con la premura que requería o aconsejaba la Iglesia. Aunque en los libros parroquiales rezan casi rítmicamente que los infantes se bautizaban a los quince días de nacido es muy probable que no fuera del todo de esa manera. La mortalidad infantil era muy alta, más de un 50%. Así que muchos feligreses de los campos y sectores comenzaron a utilizar a menudo la práctica del bautismo de agua.

LOS ESCLAVOS RESISTIERON LA CRISTIANIZACIÓN.

            La población esclava, que a comienzos del siglo XIX era alrededor de un 12% en la Isla, en el sur el porcentaje ascendía siendo Guayama y Ponce los pueblos de mayor índice de esclavitud. Guayama tenía una tradición estadística de cerca de un 20 % y Ponce fue ascendiendo en población africana luego de 1815 con la llegada de extranjeros que se establecía bajo el amparo de la nueva Real Cédula de Gracias de 1815 Esta Real Cédula propició un desarrollado aumento en la siembra de caña y en la producción de azúcar.     

            La mano de obra esclava, como diríamos hoy se “disparó”.   Existe evidencia de las autoridades civiles y eclesiásticas pidiéndole a los dueños que cristianizaran a sus esclavos. Las más de las veces estos últimos no eran tan prontos a cumplir con las directrices. Esto puede haber sido una de las causas por lo que la población de origen africana mantuvo sus creencias y costumbres religiosas.

            A esto hay que añadir el proceso de mescla y fusión racial que se dio en nuestra Isla. La población era clasificada en blancos, pardos, pardos libres, morenos, morenos esclavos, mulatos, mulatos esclavos y esclavos. ( Cf. http://www.comisiondeevangelizacionpr.org/entérate/…/historia-de-la-iglesia/‎).

 PRIMER OBISPO PUERTORRIQUEÑO.

SIGLO XIX.

         El inicio de este siglo representó una gracia sin par para la Iglesia en Puerto Rico. Por primera vez en su historia fue designado para ser obispo de la Isla un criollo: Don Juan Alejo de Arizmendi. Éste no solo fue figura cimera en el campo espiritual sino que con su pensamiento liberal impactó el ambiente político de la Isla; precisamente en los momentos en que parecía que tendríamos un gobierno y estructuras más participativas.

            Juan Alejo de Arizmendi y La Torre nació en San Juan, Puerto Rico, el 17 de julio de 1757. Estudió en el Convento de los Dominicos en el Viejo San Juan. En Caracas, Venezuela, estudió Derecho Canónico y Derecho Civil. Obtuvo su Doctorado en República Dominicana. Fue ordenado sacerdote el 16 de julio de 1785.

            Tan pronto llegó a Puerto Rico, luego de su ordenación, Arizmendi fue asignado a servir de confesor y capellán de las Madres Carmelitas, que vivían en el Convento Nuestra Señora del Carmen, donde ahora ubica el Hotel El Convento.

            En 1803, el Rey de España solicitó a la Iglesia Católica el que se nombrara al Padre Juan Alejo como Obispo de Puerto Rico. El 25 de marzo de 1804, el Papa Pío VII consagró a Arizmendi como Obispo.

            El Obispo Arizmendi se dedicó a la caridad, interesándose principalmente por los pobres y necesitados. El Obispo financió el Hospital de la Concepción de San Juan, con dinero de su propio bolsillo. En su tiempo libre, tejía canastas, las vendía y usaba el dinero para comprar ropa, comida y otros bienes para los pobres. Él mismo llegó a cuidar y atender enfermos que acudían a la Residencia Episcopal a pedir limosna y comida. Se molestaba mucho cuando sus familiares negaban la entrada a esas personas necesitadas.

            El Obispo era también un patriota de ideas liberales. Fue gran defensor de Ramón Power y Giralt, militar con rango de Teniente, escogido para representar a Puerto Rico ante las Cortes Españolas de Cádiz.

            En un gesto patriótico, Arizmendi dio a Power su anillo episcopal, como constante recordatorio de que no olvide las necesidades de sus compatriotas, cuando se presente ante las Cortes.

            Realizó dos visitas pastorales, donde recorrió toda la Isla, en una época donde la transportación era muy difícil. Confirmó a miles de personas; entre ellas, al ilustre “padre de la instrucción pública” y “maestro de próceres”, al Siervo de Dios Rafael Cordero Molina.

            Tuvo gran paciencia y perdón hacia aquéllos que le injuriaban y calumniaban, como ocurría con el Gobernador español de entonces, Salvador Meléndez, que lo ofendía a menudo. También reconocía sus propias faltas, cuando se excusó con quienes pudo haber ofendido en el Cabildo Eclesiástico.

            Durante su segunda visita pastoral, cayó enfermo. Fue trasladado a Arecibo, donde murió el 12 de octubre de 1814. Sus restos se encuentran en la Catedral Metropolitana de San Juan.

            También se establecieron las carmelitas, hermanas de la caridad, religiosas del Sagrado Corazón y las Siervas de María.

CONMEMORANDO EL ” GRITO DE LARES. “

6.-LA IGLESIA ANTE LA INDEPENDENCIA DE PUERTO RICO.

El tema de la independencia de Puerto Rico tiene una historia con diferentes soluciones:

            Inicialmente Puerto Rico se vio afectada por  los cambios sufridos en la metrópoli, especialmente con el advenimiento de la Primera Republica.

            Se puede afirmar que el primer paso hacia la independencia se dio en la ciudad de Lares, El Grito de Lares fue una insurrección armada ocurrida el 23 de septiembre de 1868 para lograr la independencia de Puerto Rico del gobierno colonial de España en la isla.

             Tras la rebelión se declaró la independencia de España El sacerdote Gumersindo Vega celebró un solemne tedeum y frente al altar mayor se desplegó la bandera boricua confeccionada por Mariana Bracetti. La República de Puerto Rico se proclamó a las dos de la madrugada el 24 de septiembre. Se constituyó el gobierno provisional integrado por Francisco Ramírez Medina como presidente de la república, Aurelio Méndez como ministro de la gobernación, Clemente Millán como ministro de estado y Bernabé Pol como secretario

            Este intento resultó fallido y los rebeldes fueron sometidos por las tropas españolas.

                El segundo paso hacia la independencia es la concesión por parte de España de la autonomía, Puerto Rico a partir de 1869 elige sus propios diputados a las Cortes españolas. No tienen autonomía política, aunque esta es una aspiración que se negocia con España intensamente. Ya hemos dicho como  el  Obispo Arizmendi era también un patriota de ideas liberales. Fue gran defensor de Ramón Power y Giralt, militar con rango de Teniente, escogido para representar a Puerto Rico ante las Cortes Españolas de Cádiz.

            La autonomía política llegará en 1897 muy grande y los isleños celebraron la elección libre de su primer gobierno, pero algunos meses más tarde, la Isla fue invadida por el Ejército Americano y mediante el tratado de París fue cedida a los Estados Unidos, dando fin a la Guerra de 1898 entre España y Estados Unidos.

            En la actualidad Puerto Rico continúa siendo territorio norteamericano. Los residentes se convirtieron en ciudadanos de EE.UU. en 1917 y en 1952 la Isla pasó voluntariamente a ser un Estado Libre Asociado de los Estados Unidos. En la Isla continúa el debate sobre si Puerto Rico debe buscar la independencia, mantener su condición actual o convertirse en el Estado número 51 de los EE.UU.

ATAQUE AL CONGRESO DE LOS ESTADOS UNIDOS.

            Las tensiones y controversias sobre este asunto siguen vivas en la actualidad con partidarios  de una y otra opción, entre estas tensiones es de resaltar el hecho del asalto al Congreso de los Estados Unidos por parte de los independentistas puertorriqueños. Este suceso se cerró con varias muertos  que son considerados en la actualidad por muchos como mártires puertorriqueñas.

            La historia religiosa de la Isla se vio afectada por los cambios políticos de ocurridos en la Metrópoli, en primer lugar . La alternancia entre los sistemas conservadores y liberales de gobierno que se turnaban en el poder como fruto de importantes luchas políticas.

            La vida de la Iglesia estuvo influída por ambos sistemas o ideologías. En épocas de gobierno liberal, como la de 1820, los párrocos debían enseñar la Constitución a los feligreses los domingos en la tarde.

            A pesar de todo la Iglesia  ha seguido jugando  un papel importantísimo en la sociedad puertorriqueña . Mediante la proclamación de los valores cristianos, las celebraciones litúrgicas, la enseñanza, el ejercicio de la caridad, la fiestas religiosas etc.

En 1910, la Diócesis de Puerto Rico estaba compuesta de 78 parroquias, principalmente servidas por miembros de órganos religiosos: lazaristas, agustinos y capuchinos de España; los dominicos de Holanda; y los redentoristas de Baltimore, Maryland. Alrededor de 300 mujeres pertenecientes a diferentes comunidades religiosas trabajaban principalmente en escuelas y hospitales.

            Desde la ocupación de los Estados Unidos, otras comunidades religiosas llegaron:Misión de Siervas del Sagrado Corazón; las Hermanas de San Francisco de Buffalo, Nueva York; y las Hermanas de San Dominico de Brooklyn, Nueva York.

 CATEDRAL DE SAN JUAN DE PUERTO RICO.

7.-LA IGLESIA EN NUESTROS DÍAS.

 a) Algunos datos.

 Puerto Rico, tiene una extensión de 9.104 Km2, que acoge a cerca de 3.927.776.

            En la actualidad no existe información sobre la afiliación religiosa en Puerto Rico basada en datos de censos recientes ni encuestas de opinión pública. Sin embargo, en el año 2000, World Christian Encyclopedia (Barrett, second edition, 2001) estima que los católicos romanos representan el 75 por ciento de la población total, protestantes e evangélicos independientes el 19.5 por ciento, cristianos marginales 2.5 por ciento, otras religiones 1.4 por ciento y sin religión 1.6 por ciento.

            En 1980, World Christianity: Central America and the Caribbean (Holland 1981) estimó que el 90 por ciento de toda la población total era católica, ocho por ciento protestante, y dos por ciento otra / ninguna.

             Sin embargo, se reportó que el 15 por ciento de los que vivían en San Juan se declaraban protestantes, lo cual indica un porcentaje mayor de protestantes que en otras áreas del país.

            De acuerdo con la constitución en su articulo 2 numeral 3, se hace explícita la libertad de culto en el pueblo puertorriqueño; a la luz de ello se puntualiza que no se aprobará ley alguna relativa al establecimiento de cualquier religión, ni se prohibirá el libre ejercicio del culto religioso, dejando claro a renglón seguido la separación de la Iglesia y el Estado.

            La Iglesia católica Puertorriqueña está articulada por medio de la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico, que a su vez está compuesta por: la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, la Diócesis de Arecibo, la Diócesis de Ponce, la Diócesis de Mayagüez y la Diócesis de Fajardo-Humacao.

CARMELITAS EN PUERTO RICO.

            En el 2002, tenía354 parroquias servidas por 365 sacerdotes diocesanos y 367 sacerdotes religiosos (en total752); 418 diáconos permanentes; 498 religiosos y 1.152 religiosas.

 b) Desafíos y prioridades pastorales.

            Según lo que se puede leer en el Observatorio Pastoral del Celam (OPC), la realidad del pueblo puertorriqueño está marcada principalmente por ser un “Estado Asociado” a los Estados Unidos de América, y esta realidad “permite percibir al interior del pueblo una falta de identidad y pertenencia, una tendencia a la dispersión y fragmentación, una marcada inseguridad ante el cambio, entre otras características que de una u otra forma han repercutido en el quehacer eclesial-pastoral del pueblo puertorriqueño”.

            Ante esto, continúa el documento, “la Iglesia teniendo como eje dinamizador de la pastoral los valores evangélicos, a través de los diversos planes pastorales de cada diócesis ha fijado como prioridad el acompañamiento al pueblo puertorriqueño a través de un camino de evangelización kerigmático, por medio del cual se sensibilicen valores tales como: la dignidad humana, la identidad, la comunidad, la fraternidad, teniendo como eje trasversal el redescubrimiento de la Palabra de Dios y la profundización en el valor de los sacramentos”.

            Para lograr tal fin se han fijado como objetivos principales: “privilegiar la evangelización integral, entendida como un hecho permanente y sistemático, esto es, como itinerario de fe, en un proceso orgánico, único y diferenciado, al mismo tiempo, así como la confrontación permanente de la vida con el evangelio, que se enmarca principalmente en una pedagogía de conversión permanente que incide en todos los aspectos de la persona y de su realidad eclesial y social”.

            Otras prioridades son “dirigir y convocar siempre a todos como comunidad humana y comunidad–Iglesia, una y diferenciada, en forma global, sistemática y progresiva, y dar oportunidad a todos los bautizados, teniendo presente que todos los bautizados y personas de buena voluntad, cada uno según sus dones, carismas y ministerios, son el sujeto de la evangelización”.

 c) .-Iglesia en sociedad.

            Se lee en el OPC que a nivel de promoción humana, “cada una de las diócesis ha emprendido proyectos de acompañamiento socio-pastoral enfatizados principalmente a las zonas con mayor índice de pobreza y marginación”.

            Junto a estos proyectos se une el trabajo pastoral de Caritas- Puerto Rico “quienes en su tarea de caridad activa, en la asistencia, la promoción humana y el desarrollo integral de los más desfavorecidos, en el contexto general de la pastoral, han adelantado proyectos y programas de inmigración, reubicación familiar, ayuda al envejecimiento, centros de servicios integrales al deambulante, entre otros programas de acción social que buscan promover y alcanzar la plenitud de la persona humana”.

            En cuanto a la acción evangelizadora, el OPC resalta los diferentes campos de acción pastoral que se extienden en cada diócesis, tales como: la catequesis, el acompañamiento a los niños, jóvenes, adultos y enfermos, entre otros.

            Para complementar este trabajo socio-pastoral, la Provincia Eclesiástica de Puerto Rico y otras diócesis cuentan con una oficina de prensa, que se encarga de difundir las principales noticias eclesiales de interés para el pueblo puertorriqueño.

             Junto a estas existen otros medios de comunicación ocupados en tal fin, como son “El Visitante” de Puerto Rico, el boletín “Signo” de la diócesis de Caguas, las radios Católica Radio y Radio Oro. A esto hay que sumar Teleoro-Canal 13 y el canal 44 de la Pontificia Universidad de Puerto Rico.

 GRUTA DE LA VIRGEN DE LOURDE EN PUERTO RICO.

d).-Devoción mariana.

            La “Gruta de la Bienaventurada Virgen de Lourdes” es un santuario que recibe el fervor del pueblo puertottiqueño. Fue una propiedad privada de la familia de Ángel Rivero Méndez y Manuela Boneta y Babel, que se terminó de construir en el año 1925, dejando la “Ermita Nuestra Señora de Lourdes”, “La Gruta” y las 14 estaciones del Vía Crucis, obra del escultor italiano Enrico Arrighini, con mármol de Pietrasanta de Italia.

            En 1959, el obispo de San Juan, Jaime P. Davis, la encarga a los frailes capuchinos quienes en la década del setenta la devuelven a la arquidiócesis, la cual erige la nueva parroquia en agosto de 1975 con el nombre de “Nuestra Señora Madre de la Divina Gracia”, nombre que fue reemplazado en 1979 por el de “Bienaventurada Virgen María de Lourdes” como permanece hasta ahora.

            Edificada la Iglesia sobre una elevada colina, su estilo es netamente español; ideada por el arquitecto señor Roldán, y construida por el maestro aparejador Romualdo García.

            Su techo es de tejas de barro, antiguas, y la puerta lleva treinta clavos de bronce de las antiguas poternas de San Juan. La pared del fondo tiene una gran estrella de cristales de colores, emplomados, obra preciosa debida al artista J. F. Cabrera; la cruz es de terrazo y lo mismo la pila bautismal; el confesionario, verja, y otros muebles proceden del taller del señor Pedro León, y del Presidio los bancos.

            El altar tallado, lo hizo el maestro Francisco Aguilar. Frente a la Ermita se ha construido un amplio y bello jardín, con macizos de flores y fuentes, hasta donde llegan los fieles y peregrinos de todo Puerto Rico.

 e) La devoción a María Madre de la Divina Providencia en Puerto Rico.

            La devoción a Nuestra Señora de la Providencia, no es originaria ni exclusiva de Puerto Rico, pero el pueblo  se la ha apropiado, haciéndola algo característico suyo. Nos gloriamos y con razón, de ser la única nación del mundo que venera a la Santísima Virgen, , bajo este título o advocación.

            Italia vio el nacimiento de la advocación, dos siglos  antes del descubrimiento de América, y se propagaba la misma por Francia y España, cuando la introdujo en Puerto Rico un obispo catalán, don Gil Esteve y Tomás, precisamente a mediados del siglo XIX.

            Este mismo obispo, trigesimoséptimo en la serie de nuestros obispos, dio fin a la edificación de la catedral de San Juan -cuya etapa constructiva se había prolongado por espacio de tres siglos- y, para coronar magníficamente la obra, estableció en su recinto el culto de Nuestra Señora de la Providencia, el 2 de enero de 1853.

            Desde el principio, el país acogió propicio la nueva advocación; su representación iconográfica tocó, al parecer, las fibras más sensibles del pueblo católico.

El tierno conjunto de la Virgen Maria, en cuyo regazo duerme en confiado abandono el Niño Dios, y la misma Divina Providencia despiertan profunda simpatía en el alma puertorriqueña, que acaso ve también en la imagen el símbolo de su propio genio nacional, natural-mente inclinado al amor a los niños, al amparo de los huérfanos y a todos los ejercicios de una providencia misericordiosa.

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 8.- EL TESTIMONIO DE LA SANTIDAD DE RAFAEL CORDERO DE LA IGLESIA EN  PUERTO RICO.

 En octubre de 1790, nació en Puerto Rico el señor Rafael Cordero, un negro virtuoso, conocido como el “maestro de maestros“. Era hijo de Lucas Cordero y de Rita Molina.

            Desde joven mostró su amor hacia la enseñanza. El abandonó los placeres de la juventud y se dedicó a leer libros de temas religiosos y útiles.

             La pintura “San Antonio de Padua” de Campeche era la inspiración de Rafael Cordero y se ve  reflejado en ésta cita:”… aquella imagen, había sido el Patrono de la escuela de su padre, había inspirado su corazón para que se dediacase a la enseñanza, que la conservaba por eso y por ser obra maestra…”

            El maestro de maestros se dedicó a la enseñanza gratuita por 58 años. Siendo en el 1810 cuando abrió su escuela. Allí educaba a mujeres o niñas de raza blanca y negra y a niños de raza negra,que no tenían los recursos para recibir una buena educación. Durante la época en la que él vivía las mujeres y los negros no tenían derecho a la educación.

            El era un hombre muy noble y humilde. Nunca pidió al gobierno recompensa por sus méritos. La Sociedad Económica de Amigos del País le otorgó el premio de virtud que consistía en $100 dólares.

            Con la mitad del dinero el vistió, calzó y compró libros para sus alumnos más pobres. La otra mitad la dividió entre los limosneros de la ciudad. Su alma sentía un gran regocijo cuando hacía el bien. [Nunca aspiró a ser socio de esta asociación.! Rafael Cordero era muy feliz con sus discípulos. En su tiempo libre se dedicaba al oficio de tabaquero, con el cual sustentaba sus necesidades para vivir.

            Un día llegó un pobre a la casa del maestro Rafael, cuando iba a almorzar. Al ver el triste y hambriento semblante del hombre y su vestido todo sucio, el Maestro decidió darle su almuerzo y ropa limpia. Cuando el mendigo se fue, besó la mano de Rafael en serial de agradecimiento. Sólo este gesto hizo que el maestro de maestros sintiera que había hecho el bien.

            Hay ciertas costumbres que una vez son parte de tíse hace muy difícil dejarlas, y el señor Rafael tenía las suyas. “La virtud tiene sus reglas, la modestia sus principios, y cuando el hombre constante establece un sistema de vida, difícilmente se separa de él.

            El Maestro Rafael acostumbraba a llevar un pañuelo y con el murió. Nunca faltó a misa los días de fiesta. El vestía con una chaqueta azul que sólo usaba cuando se acercaba a la mesa eucarística y un sombrero de alpaca negro, pero siempre con su pañuelo a la cabeza.

            El ilustre escritor y poeta puertorriqueño, Alejandro Tapia y Rivera fue discípulo del Maestro Rafael. Él le dedicó al maestro algunas líneas en la introducción de su obra EL BARDO DE GUANAMÍ.

            Cuando Codero sintió que la muerte lo asechaba, llamó a Don Manuel Barazoain y a Don Fernando Sárraga, vocal y secretario, correspondientemente, de !a Junta de Instrucción Pública y les dijo:” Yo comprendo que está próxima la hora de mi muerte, que el Señor me llama; hace ocho días que no doy clases, esos niños necesitan el pan intelectual; yo no quiero lo que no es mió; descuéntenme ocho días que he dejado de dar clases, busquen otro maestro en mi lugar y rueguen por mi alma a Dios. El trató por todos los medios que aunque él muriera, los niños no quedaran sin una buena educación y lo logró.

            Su humildad era tal que no quería que lo reconocieran luego de su muerte. Este deseo se ve reflejado en esta cita: “Yo no escribo nada en esta vida, porque no quiero recordar hoy el bien que hice ayer: mis deseos son que la noche borre las obras meritorias que he podido hacer durante el día.”

            El Maestro Rafael Cordero murió el 5 de Julio 1868. Murió como había vivido, con la religión en sus labios y el corazón lleno de fé. Su obra nunca morirá, siempre estará presente en nuestra memoria.

 EN LA PARROQUIA DE SANTA TERESITA DE PUERTO RICO. 

” El genio y la virtud no tienen clase, color, ni condición.”

            En Ruta a la Beatificación el Maestro Rafael jueves, 14 de agosto de 2003
PUERTO RICO, un país donde todavía hay vestigios de racismo, inició el proceso para tener un santo negro.
Ayer la Arquidiócesis de San Juan anunció que inició el proceso para beatificar al maestro Rafael Cordero, recordado a través de la historia por sus aportaciones a la educación y a la integración racial y social del país durante el siglo 19.
“Ese rescatar la memoria histórica del paso de Dios sobre nuestras tierras nos lleva al reconocimiento del testimonio luminoso de fe del maestro Rafael Cordero cuya alma estaba esclarecida por esplendores evangélicos”,
dijo el Arzobispo de San Juan, monseñor Roberto González.
Explicó que el Papa Juan Pablo II pidió a todas las iglesias católicas a través del mundo que identificaran personas que hayan sido ejemplos de fe, razón por la cual se identificó a Cordero.
Con el anuncio, de ahora en adelante se le designó con el título eclesiástico “Siervo de Dios” que precede del de beato, que a su vez, es el paso previo a la canonización para que se conviertan en santos de la Iglesia Católica.

“La vigencia del Siervo de Dios, el Maestro Cordero, es su ejemplo de castidad, caridad, de amor y servicio desinteresado. Además es un reconocimiento de la Iglesia Católica de las virtudes de un hombre negro puertorriqueño y me gustaría pensar que nuestro pueblo afropuertorriqueño se sentirá de manera especial, orgullosos de este hecho”, agregó González.
El Abad Oscar Rivera, quien también dirigió el proceso de beatificación del laico Carlos Manuel Rodríguez, es el postulador de esta obra. También se anunció que ya se seleccionó una comisión histórica que investigará documentos sobre la vida del Maestro Cordero para sustentar que él fue ejemplo de virtudes cristianas. Esa comisión incluye a historiadores, religiosos y personalidades de la sociedad civil, incluyendo a miembros de la Comisión para la Igualdad Racial.
Rivera explicó que este proceso será complicado y largo porque se basa en documentos históricos, en investigación en archivos y porque no tienen testigos a los que entrevistar, como sucedió en el caso del beato Carlos Manuel Rodríguez.
            Dicha beatificación se inició en el 1992 y culminó en el 2000, pero el Canciller del Arzobispado, Padre Carlos Pérez, se siente optimista a que el proceso del Maestro Cordero sea breve.

            Agregó que El Vaticano le da prioridad a los casos de candidatos a beatos que sean negros, indígenas o de América Latina para demostrar que la santidad va más allá de ser blanco y europeo.

            Al nivel local, el proceso del Maestro Cordero va a la par con otros dos iniciados en otras regiones del país. La Diócesis de Ponce inició el camino para lograr la beatificación de la Madre Dominga mientras que la Diócesis de Arecibo hizo lo propio con el Padre Aníbal Reyes.

            En la Arquidiócesis de San Juan también se evalúan otros posibles candidatos como el padre Pedro María Berríos, el Monseñor Antulio Parrilla y el obispo Alejo de Arizmendi, según se informó.
Más allá de enseñar a otros, el Maestro Cordero fundó en el 1810 en San Juan la primera escuela en donde hubo una integración racial real en América, un concepto que llegó a Estados Unidos más de dos siglos después.
Cordero nació en el 1790 y fue un negro liberto, hijo de antiguos esclavos. Fue tabaquero para poder subvencionar la escuela en la que enseñó a leer y a escribir a niños blancos y negros, ricos y pobres, en una época en que predominaba la separación de clases. Cf.http://www.parroquiasantateresita.com/final/TO/…;

 Boletín Informático de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

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