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LA PERSONALIDAD HUMANA DE JESÚS.

            Como  el título del Tema,  daría, él solo, para ocupar las páginas de un tema independiente, he pensado, sin  más explicación, dejarlo a la interpretación y  sugerencias que su lectura produzca en quien lo leyere.

            Un primer aspecto a considerar, es saber a adonde deberemos acudir para poder formarnos un idea de cómo era el  hombre  Jesús: su personalidad, su temperamento, carácter… De forma inmediata se nos viene a la mente la respuesta:- pues a los evangelios, y al resto de los escritos de Nuevo Testamento, que son los que de manera más detallada nos hablan de él.

            Cierto, esa es la única fuente, propiamente dicha, de que disponemos. Y a ella deberemos acudir para poder decir algo sobre la personalidad humana de ese hombre “nacido bajo la ley, nacido  de una mujer,”. Pero esta fuente, tenemos que utilizarla sabiendo el alcance que para este objetivo tiene, y en orden a este objetivo hablar de su alcance, es  también hablar de sus limitaciones.

            Una limitación es la naturaleza de los escritos del Nuevo Testamento y especialmente la de los evangelios: ninguno de estos escritos son una biografía de Jesús; si contáramos con una biografía de él, seguro que en ella se nos darían una cantidad de datos que tanto interés tenemos por saber; por ejemplo, se hablaría del año , día y mes en que nació, cómo se educó, qué hizo durante el tiempo que  permaneció con sus padres en Nazaret, cómo era físicamente, era moreno, rubio, alto, bajo, de buena presencia… cosas éstas y muchas más  que cualquier escritor que escriba la historia de alguien, no dejaría  pasar por alto.

   JESÚS Y LOS NIÑOS.       

De éstas y otras cosas en los evangelios nada, de nada; y eso, debido a que la finalidad que los evangelistas dan a sus escritos, es otra diferente a la de contarnos su vida. El interés de los evangelistas es hablarnos de quien era para ellos Jesús: ¿ quien dice la gente que es el Hijo del hombre  ¿ y vosotros quien decís que soy yo?: el Cristo, el Hijo de Dios, el Hijo del hombre, el Salvador, el Redentor, “el que quita el pecado del mundo” ” el cordero de Dios”… todos ellos aspectos que hacen referencia a su misión y que convierten a Jesús en centro de una fe religiosa.

            Es cierto que con ocasión de hablarnos de quien es para ellos Jesús, narran bastantes cosas de las que como hombre hizo, de lo que predicó y enseñó, de sus comportamientos humanos, todo lo que sabemos de él, y que a muchas personas, a través de los siglos, les han dado pie para escribir: UNA VIDA DE JESUS.

            Pero siendo objetivos, aún estos datos referentes a su vida  que nos dan los escritos del Nuevo Testamento y especialmente los evangelios, hemos de tomarlos sabiendo que algunos de ellos pueden estar modificados.

            Decir que pueden estar modificados, no quiere decir que estén falseados, sino que  han llegado a nosotros “interpretados”. La interpretación puede provenir  de la idea que los escritores tienen de Jesús, formada por el hecho de su resurrección; todos los escritos sobre Jesús, son posteriores a su resurrección, en la que los escritores creen y anuncian, ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?  no está aquí ha resucitado,” no es extraño que muchos de los hechos y dichos de Jesús estén vistos desde la perspectiva de que  quien los hizo y dijo, es nada menos que  aquél que VIVE COLOCADO A LA DERECHA DEL PADRE.

    APARICIÓN DE JESÚS RESUCITADO A TOMÁS. MONASTERIO  DE SILOS. ESPAÑA.      

Estas consideraciones lo único que intentan, es hacernos caer en la cuenta, de la dificultad que tiene  el hablar y presentar cual era en realidad  la personalidad humana de Jesús.

            Una frase de San Pablo vale para avanzar e introducirnos de forma directa en el contenido del tema: “Jesús es semejante a nosotros en todo, menos en el pecado,” es lo que luego, la fe cristiana, ha proclamado constantemente, Jesús esHOMBRE VERDADERO. La tradición cristiana tuvo que insistir en este tema, porque bastante pronto aparecieron grupos que decían que la humanidad de Jesús era sólo aparente, parecía que era un hombre, pero eso era pura apariencia, Jesús era únicamente Dios.

            El decir que Jesús es  semejante a nosotros en todo, no es decir una generalidad  y de esa generalidad ir sacando aspectos de su personalidad humana, entre otras cosas, porque es propio del hombre el que cada uno, en cuanto hombre, tenga su propia personalidad, una personalidad que es única y exclusiva de él.

            A la luz de este principio y guiados por datos evangélicos, podemos afirmar, que Jesús tenía todas las limitaciones inherentes a la naturaleza humana; por ejemplo, estuvo sometido a la necesidad de estudiar para saber; con el paso del tiempo fue aprendiendo nuevas cosas, bien mediante el estudio, la observación , la relación con los demás o las propias experiencias vividas a lo largo de su existencia; posiblemente en los más de treinta años que duró su vida oculta Jesús debió ir conociendo aspectos relativos a su misión, al modo como ejercerla, al alcance de la misma… nos lo recuerda Lucas cuando dice que” Jesús crecía en sabiduría ante Dios y ante los hombres “. Y en el plano del conocimiento, hemos de decir que Jesús ignoraba y desconocía más cosas que las que sabía, y como cualquier hombre de su época, desconoció todo lo que con el paso del tiempo y el progreso humano la humanidad fue descubriendo. Es decir, esa idea que nos transmitieron de Jesús, entre ellos Santo Tomás de Aquino, de que tenía “ciencia infusa”  es un anacronismo que lo deshumanizaría.

            Jesús como judío que era, hablaba como un judío, pensaba como un judío y estuvo tan  inculturizado  en la cultura judía, que ésta debió modelar  por completo todas sus acciones.

File:Ary Scheffer - The Temptation of Christ (1854).jpg

   JESÚS ES TENTADO POR EL DIABLO. 

Por los evangelios sabemos que Jesús estuvo sujeto a la tentación, experimentando en su propia persona incitaciones a dejar de obrar de acuerdo con su conciencia; como sabemos por las narraciones concretas de esas tentaciones, que resistió a ellas;  no en  vano entre las súplicas que incluyó en su oración, el Padrenuestro, está el “no nos dejes caer en la tentación.”

            Todo esto supuesto, se puede decir que la característica más sobresaliente de la personalidad de  Jesús, es su religiosidad, una religiosidad que tenía un carácter propio, entendiendo por tal, una viva experiencia de la existencia de Dios, de su amor hacia los hombres, de la íntima relación existente entre Dios y el hombre, de su  providencia, del bien que se seguía para el hombre cumplir su voluntad, de guardar sus mandamientos…” mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre”” hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. A pesar de ello, no se encuentran en los evangelios  signos claros de que Jesús pudiera ser un místico, en el sentido de tener especiales experiencias  de la divinidad, como éxtasis, visiones, revelaciones; sí, una comunicación que le hacía pasar noches enteras en relación con aquél a quien, llamaba “papá”. “Mi padre y vuestro padre”.

            De esta religiosidad se derivaban la mayor parte de los rasgos de su personalidad. Y entre ellos, el primero el de su independencia.

            Jesús fue un hombre independiente, en el sentido de no sujetar su persona a ninguna forma concreta de vida, o status,  propio de su sociedad: Jesús no fue sacerdote, ni un levita, no fue un escriba, ni perteneció al grupo de los fariseos, ni al  de los saduceos, tampoco fue un zelote involucrado en la independencia de su país, ni propiamente un rabí, o maestro, en el sentido de tener su propia escuela, ni perteneció a la comunidad de Qúmrram, ni al grupo de los profetas.

            En cambio llevó  a cabo su misión con una “dependencia”, entrega y escrupulosidad que, entre otras cosas, se patentizaba en la radicalidad que pedía a aquellos que quisieran seguirle: a los doce, al joven rico, a aquél que pedía tiempo para ir a enterrar a su padre.

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EXPULSIÓN DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO.

            Su forma de vida y de cumplir su misión fue completamente original: lo mismo hablaba a un grupo de personas en una casa, que sentados en la ladera de un monte, o montado sobre una barca; iba de un lugar a otro como un itinerante, aceptando el ser acogido por quien le ofreciera su acogimiento.  Su manera de hablar y convocar a la gente era también novedosa. La gente así lo entendió cuando decía “esta manera de hablar es nueva

            Relacionado con este primer rasgo, está el de su libertad, una libertad que brotaba igualmente de su religiosidad. Es éste un dato confirmado por sus enemigos, por la admiración del pueblo, por la absoluta adhesión de sus seguidores. Su libertad estaba relacionada con aquello que él creía era voluntad de su “Padre”; la frase de Lucas cuando Jesús tenía doce años, sintetiza bien el fundamento y fuente de la que brotó su libertad: “Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados, ¿y por qué me buscabais, no sabíais  que yo debo  ocuparme de las cosas que son de mi  Padre?

            Jesús se mostró libre frente a sus familiares que trataron de apartarle de anunciar la Buena Noticia. También se mantiene libre ante el grupo de sus íntimos que pretenden disuadirle que baje a Jerusalén donde terminaría por ser apresado. Su  libertad  le lleva a enfrentarse a todos aquellos que se oponen a su misión, siendo todos ellos socialmente  más poderosos que él; se opone y enfrenta sin contemplaciones, con valentía , con los escribas, los especialistas de la Ley, discute y corrige públicamente a los fariseos que se apropiaban el derecho de interpretar ellos solos la Ley, con la misma libertad se enfrenta con los dirigentes religiosos del Sanedrín, llega a expulsar a latigazos a quienes convierten el templo “en una cueva de ladrones.” Tampoco entra en las maquinaciones de los grupos políticos que pretenden resistir  el poder romano. Se salta numerosas “tradiciones de los antiguos”, viola el sábado, se junta con publicanos y pecadores y “come con ellos” se deja acariciar por prostitutas,   no idolatriza el templo, se opone a ritos y ceremonias  hechas “para que las vea la gente.”…

            Esta libertad en sus enseñanzas y comportamientos, despertó las esperanzas del pueblo, motivó la firme adhesión de sus seguidores e irritó a los que defendían un sistema social hecho de componendas con el invasor, atentos más a dominar al pueblo, “echando sobre sus hombros cargas pesadas siendo ellos incapaces de mover un  dedo”,  que a servirle.

  PERDONADOS ESTÁN PERDONADOS: DIJO AL PARALÍTICO.

Continuando con lo anteriormente dicho de su religiosidad, independencia y libertad, lo primero que ocurre decir es que Jesús tuvo clara conciencia de estar investido de una misión que cumplir y dotado de poderes para realizarla: ambas cosas quedan indicadas en la respuesta que dio a quienes con indignación le preguntaron:

pero quien puede perdonar pecados sino sólo Dios? Les contestó, no sin cierta picardía  ¿qué creéis es más  fácil decir, levántate y anda o decir tus pecados quedan perdonados? Pues para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder para perdonar pecados, dijo al paralítico, levántate toma tu  camilla y vete a  tu casa”.

            Una escueta frase de Jesús nos orienta sobre la idea que tenía de cual era su misión: “Yo no he venido para ser servido, sino para servir”. Nunca obra por su propio interés: no se preocupa de su propia fama.¿Por qué come vuestro Maestro con publicanos y pecadores? Ni de que le tildaran, por ello, de comilón y borracho. No busca dinero ni  seguridad alguna: “las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nido, pero el Hijo del Hombre no tiene done reclinar su cabeza;” no pretende ningún poder: “el que quiera ser grande entre vosotros téngase como el menor”. Estas mismas actitudes  va a exigir, a quienes muestran su interés por seguirle.

            Decir que Jesús tuvo clara conciencia de su misión, no es decir que supiera por anticipado cual iba a ser la trayectoria de su vida, ni de la dificultades con que se iba a encontrar, el éxito o fracaso de la misma, ni siquiera de cual sería su final, todo esto pudo irlo descubriéndolo en el transcurso de su vida tanto privada como pública.    En sus comienzos gustó las mieles de la popularidad, las multitudes le siguen, hasta le persiguen, se desvive en  favor de los demás, habla y realiza sus curaciones a la vista de todos.

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CURANDO AL PARALÍTICO DE LAS PISCINA.

             Dos son los motivos que le llevan a realizar tales curaciones, y milagros, el primero, la aceptación de su persona traducida en confianza y fe en él, por este motivo cura a la mujer que padecía flujos de sangre ,” no temas , vete en paz, tu fe te ha curado” o al hijo de la griega, siro fenicia, a quien no deja de poner en evidencia con una frase , que a nosotros hoy nos sonaría a injuriosa :” no es bueno tomar el pan de los hijos y echárselo a los perros”, “también los perrillos comen las migajas que caen de la mesa de sus amos,” le contestó con humildad la mujer; tal contestación como que lo desarmó, olvidándose de que “ él había sido enviado a los hijos de la casa de  Israel,” maravillado de la fe de la mujer, cambió  instantáneamente  de propósito, curando a su hija. La falta de fe le llevó varias veces a no hacer ninguna obra poderosa ante aquellos que casi se la exigían. Es, en este sentido llamativo el comportamiento de Jesús con sus paisanos de Nazaret, devolviéndoles el desprecio con que le trataron negándose hacer ante ellos ningún milagro; con el dicho: “ningún profeta es bien recibido en su tierra,” desapareció ante ellos cuando intentaban despeñarlo.

            El segundo de los motivos, era  el de la compasión, compasión que era sentir como  propios los sufrimientos de los demás, llevándole a remediarlos: Jesús se acerca a los leprosos, los enajenados, los impuros, personas sin honor social, considerados pecadores a los ojos de todo judío. Se acerca a ellos movido por un sentimiento   de amor compasivo, bien por las lágrimas de una madre que lleva a enterrar a su hijo, o por los gritos de un ciego que le siente pasar a su lado: “¿ que quieres que te haga?  Señor que yo vea.”

            Parece que su primitiva popularidad, comienza a levantar sospechas en la mayor parte de los grupos religiosos que ven en su enseñanza, juicios y actitudes, una amenaza a sus poderes e influjo sociales. Estas sospechas hacen que Jesús cambie, por así decir sus tácticas de actuación, la primera la que podríamos llamar actitud de silencio, en el evangelio de Marcos  es patente tal actitud: comienza a rogar a la gente guarde silencio sobre el bien recibido, “no se lo digas a nadie”; deja de entrar en las ciudades concentrando a las multitudes que le siguen buscando, en lugares descampados, les habla en parábolas para que viendo no vean… ¿miedo? ¿temor  a los fariseos y herodianos que llegan a juntarse para estudiar el modo de deshacerse de él? Nada en los escritos del Nuevo Testamento autoriza a pensar  que dejara de actuar movido por el miedo. Jesús fue un hombre valiente, y por eso no deja de moverse en los círculos de mala reputación cuya sola presencia era ya motivo para tenerlo como enemigo, rodeado de gente sospechosa, publicanos, ladrones, personas despreciadas por las clases más selectas de la sociedad judía: “no son los sanos los que necesitan de médico sino los enfermos porque, yo no he venido a buscar a los justos sino a los pecadores”. Esta actitud de Jesús más bien nos lleva a pensar que no quiere poner en peligro su misión; su popularidad, aunque lo ha hecho centro del fervor de las multitudes, ha sido también la causante de múltiples encuentros con los grupos religiosos, que no conducíana nada. Se da cuenta de que mucha gente sólo le busca por su propio interés:” me buscáis solo porque os habéis hartado de panes” y se centra en los grupos que muestran hambre de escuchar su palabra:” Ahí están tu madre y tus hermanos, ¿quienes son mi madre y mis hermanos? El que escucha la palabra de Dios y la cumple, ese es  mi  madre y mi hermano”

 CELEBRANDO LA PASCUA CON SUS DISCÍPULOS.          

Esta hermandad, amor y amistad sincera la vive de forma especial con el grupo de los suyos, a quienes enseña en privado, corrige, defiende, reprende y alaba, mostrándoles su agradecimiento:” venid y descansad,” les dice a los que ha enviado a predicar de dos en dos. Con ellos se muestra en la intimidad dejando entrever los más variados sentimientos de su corazón, mostrando tener de ellos un conocimiento y comportamiento personalizado: “ vosotros sois mis amigos, ya no os llamo siervos a vosotros os llamo amigos,” en alguna ocasión parece como si juguetease con la simplicidad de alguno invitándoles a que resuelvan algún problema que escapa a sus posibilidades: “Dadles vosotros de comer”, les dice cuando le invitan a que despida a la gente que lleva tres días siguiéndole “ Aquí hay cinco panes y dos peces, ¿ pero que es esto para tantos?” Sin más comentario Jesús les manda que hagan sentar a la gente a la que había contemplado como “ovejas sin pastor.”

            Jesús no se queda pasivo ante las injusticias que encuentra junto a los pobres, los marginados, por ellos se enfrenta a menudo con los distintos grupos religiosos, echándoles en cara el desprecio que sienten por el pueblo , a quien buscan solo con un número más que contar entre sus prosélitos. El episodio de la mujer adultera es un ejemplo en el que Jesús muestra su inteligencia, su capacidad de perdón, su valentía y su saber dejar en ridículo a sus enemigos, Es también un testimonio de que no sólo sabia leer sino también escribir: Se agachó y se puso a escribir en suelo, y poniéndose en pie advirtió como sus acusadores comenzaron a marcharse empezando por los más viejos: ¿Mujer nadie te ha condenado? nadie Señor, puesto yo tampoco te condeno…”

            El perdón de las injurias es una constante de su predicación y de  su comportamiento, es la mejor imagen que encuentra para mostrar su idea de Dios,” él solo  es el bueno.” ¿La mejor prueba? “ Padre perdónales porque no saben lo que hacen”. ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano, hasta siete veces?…hasta setenta veces siete.

            Es un hombre del todo ajeno a la envidia: “Maestro hemos visto a uno que echaba los demonios en tu nombre, el cual no nos sigue; y se lo prohibimos. Jesús dijo: no se lo prohibáis porque ninguno hay que  haga milagros en mi nombre que luego pueda decir mal de mí”

            Carne soy, y de carne te quiero/ ¡Caridad que viniste a mi indigencia,/ Qué bien sabes hablar en mi dialecto/ Así, sufriente, corporal, amigo/ ¡ cómo te entiendo!¡ Dulce locura de misericordia: los dos de carne y hueso!”

            ¡De carne y hueso! Llorando  con  el llanto de  María la hermana de Lázaro, y  contemplando borrosa y entre  lagrimas a la Jerusalén hostil: he querido acogerte como la gallina recoge a sus polluelos y nos has querido” ¡De carne y hueso! en Getsemaní buscando el  consuelo al “me muero de tristeza” en sus amigos. ¡De carne y hueso! cuando recibe a Judas con un: Amigo ¿con un beso entregas al hijo del Hombre? ¡De carne y hueso!En cada uno de los pasos de su  pasión y muerte, entero frente a los que le juzgan, despreciativo con el zorro de Herodes, acusador de un Pilatos indeciso y cobarde.

            “El todo se ha cumplido” fue la firma con que selló su amor, obediencia y fidelidad con el Padre, motor de su vida.

            Así te necesito/ de carne y hueso/ ungir tus pies que buscan mi camino/sentir tus manos en mis ojos ciegos, hundirme como Juan en tu regazo,/ y Judas, sin traición , darte mi beso.”

 

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO:

 1.- La humanidad de Jesús estuvo un tanto olvidada,  durante varios siglos en  la espiritualidad cristiana, ¿qué función le concedes a la reflexión y contemplación de esta humanidad?

2.- Cuando se habla de que el cristiano ha de llevar a la práctica ciertas actitudes, propias de Jesús, como el amor a los enemigos, el perdón, el desprendimiento de los bienes terrenos etc. hay quien se defiende diciendo “bueno es que eso podía hacerlo El  pero nosotros…” ¿crees que esas actitudes están al alcance de todo cristiano?

3.- El evangelio pone en labios de Jesús esta frase: “el que cree en mí hará las mismas obras que yo hago y aún mayores” ¿a qué se refiere Jesús en tal frase .

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