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FUSILAMIENTOS DEL DOS DE MAYO. GOYA. ESPAÑA.

LA MUERTE HUMANA A LA LUZ DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO.

En la exposición del TEMA nos atenemos al siguiente INDICE:

 1.-La muerte como  final absoluto  de la vida humana.

2.-La resurrección de Jesucristo como manifestación de la Vida Divina.

3.-La fundamentación de la identidad entre el crucificado y el resucitado.

4.-La resurrección de Cristo garantía de la resurrección de los muertos.

5.-La resurrección de los muertos ha de llevarse a cabo de forma similar a la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

6.-El cuando de la plena  manifestación de la Vida en Cristo.

 

1.-LA MUERTE COMO FINAL ABSOLUTO DE LA VIDA HUMANA.

 La muerte de la persona humana es una realidad que nadie puede negar, en nuestro tiempo sin embargo, un conjunto de avances de la ciencia pueden haber producido y de hecho es lógico que así sea, que la muerte no esté tan presente en la vida humana como lo estuvo en tiempos pasados. Si nos remontamos al origen de la humanidad afirman los científicos que la media de la vida humana no pasaba de los 18 años, con el paso del tiempo la media de vida humana se fue prolongando, 25 años, 30 años, 45 años, 60 años…  ha debido pasar mucho tiempo para alcanzar la media de vida que se prevee en la actualidad  cercana a los 100 años

Así y todo la muerte no deja de estar presente también en nuestros días.

Al hablar de la muerte humana nos estamos refiriendo a la desaparición total del ser del hombre. Nada hay en la persona humana nada que permanezca después de la muerte, no hay nada en la naturaleza humana que sea inmortal. En esto tienen razón los que niegan la pervivencia después de la muerte : el morir significa el fin del hombre entero, tal como lo hemos conocido. El hombre es un ser mortal por naturaleza

Las posturas de las personas ante este hecho son  muy diversas, sobre todo si la muerte se analiza desde las circunstancias concretas de las vidas de cada persona; hay quienes pueden desear morirse porque la vida que llevan es de tan mala calidad que no desean que  su vida se prolongue.

Aún en estos casos creo que se puede afirmar que no es la muerte lo que estas personas desean, sino la liberación de una vida que no tiene en sí ningún aliciente. En abstracto creo que se puede decir que la muerte es un misterio insoportable al que el corazón humano no se acostumbrará jamás, porque la  persona humana no es un ser para la muerte, la muerte es extraña al hombre.

La muerte es tan extraña al hombre , que aún sabiendo que la misma puede estar muy cercana, el hombre no deja de sentirse vivo, pues el hombre no tiene ninguna experiencia personal de la muerte, teniendo por el contrario un viva experiencia de su vida.

Esta extrañeza de la muerte para el hombre se ha hecho sentir desde el comienzo de la historia humana en los diversos mitos y religiones por medio   de los cuales el hombre ha intentado liberarse de esta trágica realidad.


ÉXTASIS DE SANTA TERESA DE ÁVILA.BERNINI.

2.-LA RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO COMO MANIFESTACIÓN DE LA VIDA DIVINA.

 Nosotros no vamos a ocuparnos del modo cómo las distintas religiones abordan el tema de   la muerte humana, como dice el título de nuestro tema nos ocupamos de la muerte humana a la luz de la resurrección de Cristo.

Lo primero que se deduce de la resurrección de Cristo de entre los muertos es que quien crea en esta buena noticia de la resurrección del Señor ya no puede decir que no se conoce a nadie que haya regresado de entre los muertos. Nosotros creemos que Jesús se mostró vivo después de su muerte, siendo esta la causa por la que creemos que la vida es más fuerte que la muerte.

La fe en la resurrección de Jesús no es una fe  ciega, sino que, como todas las creencias debe estar racionalmente fundada, tal fundamentación es un elemento intrínseco del acto de fe, hasta tal punto que éste no se pueda dar, de acuerdo con la estructura mental humana, si carece de la misma.

ENTRÓ Y VIO LAS VENDAS POR EL SUELO Y CREYÓ

En el caso de la fe en la resurrección de Cristo lo que hace que tal hecho sea creíble está relacionado con lo que hace creíble cualquier hecho histórico, porque aunque la resurrección en si misma no sea un hecho histórico, sí lo son otro conjunto de hechos relacionados con la misma, de forma que como resultado de los mismos la mente humana puede llegar a hacer un juicio en el  que como mínimo pueda decir: la creencia en la   resurrección de Cristo tiene mayor racionalidad y credibilidad que su negación.

Este  tema de la resurrección de Jesús lo hemos tratado más ampliamente  en este mismo blog en la CATEGORIA: HISTORIA DE JESÚS Y EXISTENCIA DE DIOS, bajo el título: Historicidad de la Resurrección de Cristo y su significado teológico a él nos remitimos. Como mínimo la resurrección de Cristo pone de manifiesto que un hombre después de haber muerto ha vuelto de nuevo a la vida.

Con relación a esto hay que subrayar que para que se pueda afirmar que un muerto ha resucitado tiene que haber una identidad entre el sujeto que murió y el que resucitó, de ahí  el hincapié que hacen los textos del Nuevo Testamento en afirmar que el resucitado es el mismo e idéntico que el crucificado. Esta identidad la expresan especialmente los evangelios cuando narran las apariciones de Cristo, es más, todas estas apariciones deben ser entendidas como una forma, si se quiere catequética y hasta mítica, que tienen los testigos de la resurrección del Señor de patentizar que el resucitado es el mismo que murió y fue sepultado: por eso lo presentan llagado, con el pecho traspasado, comiendo pescado con ellos, preparándoselo a la orilla del mar de Tiberiades, caminando junto a ellos, sentado a la mesa con los discípulos de  Emaus etc… ,

 ICONO DE JESÚS RESUCITADO RODEADO DE SUS DISCÍPULOS.

“Mientras hablaban se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz sea con vosotros . Aterrados y llenos de miedo , creían ver un espíritu. Él les dijo: ¿ Por qué os turbáis y por qué suben a vuestro corazón esos pensamientos? Ved mis manos y mis pies , que yo soy. Palpadme y ved que el espíritu no tiene carne ni huesos como véis que yo tengo.” ( Lc. 24,36-39)

Pero si es cierto lo que hemos dicho anteriormente de que la muerte acaba del todo con el ser de la persona de forma que en ella muere toda entera ¿ Cómo explicar que Jesús el resucitado era el mismo si había pasado por la muerte?

EL APÓSTOL TOMÁS  . CARAVAGGIO.

3.-FUNDAMENTACIÓN DE LA IDENTIDAD DEL CRUCIFICADO CON EL RESUCITADO.

San Pablo nos da una respuesta  en la que están implicadas otro conjunto de verdades de fe referidas a Cristo, dice san Pablo:

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios al contrario tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.Y así, actuando como un hombre cualquiera,se rebajó hasta someterse incluso a la muerte,y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doblen el cielo, en la tierra, en el abismo,y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. ( Fil 2,6-11)

La identidad entre el crucificado y el resucitado la salva la Sagrada Escritura afirmando que Jesús es la Vida que ha estado escondida pero  siempre presente en Jesús la muerte no tiene dominio sobre ÉL esa Vida irrumpió y se hizo presente en la resurrección. Lo dice mejor san Juan:

En el principio y existía la Palabra,y la Palabra estaba junto a Dios,y la Palabra era Dios.La Palabra en el principio estaba junto a Dios.Por medio de la Palabra se hizo todo,y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho

En la Palabra había vida,y la vida era la luz de los hombres…La Palabra era la luz verdadera,que alumbra a todo hombre…Y la Palabra se hizo carne,y acampó entre nosotros,y hemos contemplado su gloria:gloria propia del Hijo único del Padre,lleno de gracia y de verdad.( Cf. Juan 1,1-18)

 Y  aún más claro en la 1ª Carta de Juan:

 “ Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído,lo que hemos visto con nuestros ojos,lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos. Porque la Vida se hizo visible,y nosotros la vimos y somos testigos, y os   anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.
Lo que hemos visto y oído, os  lo anunciamos también a vosotros para que viváis en comunión con nosotros.Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.Os  escribimos esto para que nuestra alegría sea completa
.

IDENTIDAD ENTRE EL CRUCIFICADO Y EL RESUCITADO.

4.- LA RESURRECCIÓN DE CRISTO COMO GARANTÍA DE LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS.

 Alguien podría argüir diciendo que la resurrección es un hecho que sólo podía afectar a Cristo debido a que su humanidad estaba unida a la persona del Verbo.

Lo que Jesús mostró con hechos mediante su resurrección lo afirmó también con sus palabras respondiendo a una pregunta de los saduceos que negaban la resurrección de los muertos:

 Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección,y le preguntaron, diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.
Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.
Y después de todos murió también la mujer.

En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.

Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?Dios no es Dios de muertos, sino de vivos porque para ´¨El todos están vivos.
Oyendo esto la gente, se admiraba de su doctrina( Mt. 22,31-32)
Con estas palabras nos pone el Señor ante los ojos la alianza personal que Dios hizo con personas individuales.  Creer en el Dios de Jesús es creer en el personal llamamiento de cada persona humana a una vida que se prolonga después de la muerte.

Esta prolongación no tiene su raíz en la naturaleza humana, esta persona no tiene en su ser nada que sea inmortal, esta inmortalidad tiene su raíz en una gracia de Dios, es Dios quien llama de nuevo a la vida al hombre mortal. Esta gracia tiene su fundamento en Cristo Jesús, de forma que la resurrección de Jesucristo lo primero que pone de manifiesto es que la muerte ha dejado de estar relacionada con una humanidad mortal, y esto por una decisión libre que nace del amor de Dios al hombre. Lo naturalmente mortal ha pasado a ser algo inmortal.

5.-LA RESURRECCIÓN DE LOS MUERTOS  SE HA DE LLEVAR A CABO DE FORMA SIMILAR A LA DE JESUCRISTO.

Varias son las preguntas que pueden plantearse ante la anterior afirmación.La primera de ellas la de la identidad del hombre muerto y resucitado.  Aquí aparece con toda su crudeza el problema de la identidad de la persona humana que muere con la que resucita, si la muerte afecta de tal manera al hombre que nada queda  de él,¿ Cómo explicar que  quien muere sea el mismo que ha de resucitar ? ¿ No será más bien la resurrección una nueva creación del hombre? NO. Si eso fuera así la resurrección no sería resurrección del mismo sujeto sino la creación de otro distinto del anterior.

No hace aún mucho tiempo se buscaba la solución en la idea de que la muerte consistía en la separación del “alma” del “ cuerpo”. Después de la muerte, se decía continúa viviendo el alma separada del cuerpo, mientras el cuerpo se disuelve en pura materia. De esta forma se lograba la identidad de la persona resucitada. Tal afirmación no es admisible porque la misma presupone la natural  inmortalidad del alma, nada ni nadie es inmortal por naturaleza, sólo Dios.

Es más aunque se admitiera la inmortalidad del alma, tal inmortalidad no garantizaría la identidad personal del que muere y el que resucita. ¿ Por qué ? Porque la Sagrada Escritura no concibe nunca el ama como existente fuera de la materia, sin el cuerpo. Tampoco la razón humana puede concebir al hombre si no tiene corporeidad. Lo que uno es , depende hasta tal punto de su cuerpo que no podemos imaginar un yo humano, una persona, si no  está dotado de corporeidad.

La identidad de la persona muerta y resucitada tiene que llevarse a cabo a imagen de la resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Esta imagen requiere que en la persona humana haya algo que permanece después de la muerte , este algo es la Vida Nueva que Jesucristo con su muerte pasión y resurrección nos ganó.

Esta Vida se hace presente en la vida humana como un don gratuito con anterioridad a la muerte natural. La justificación implica la transformación completa de la persona humana, esta justificación hace de la persona una nueva criatura.

RESURRECCIÓN DE LA HIJA DE JAIRO POR  WASSILI DMITRIJEWUITSCH.

Los textos del Nuevo Testamento en los que se habla de esta realidad los podíamos multiplicar hasta la saciedad.En todos los escritos del Nuevo Testamento se habla de distintas formas de esta verdad, en los sinopticos por ejemplo la imagen antigua del sueño de la muerte se utiliza ahora para designar el misterio del despertar de esa muerte: “ llegados a la casa del arquisinagogo vio un alboroto y a las lloronas y plañideras y entrando les dice: ¿ a qué ese alboroto y ese llanto.? La niña no ha muerto está dormida.( Mc 5,39) Para los sinópticos la muerte no es más que un sueño. Para despertar de ese sueño no hay más camino que recorrer la misma senda por la que anduvo Jesús: “ Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y hallaron las cosas como las mujeres decían, pero a Él no le vieron. Y Él les dijo: ¡ Oh hombres sin inteligencia y duro corazón para creer todo lo que vaticinaron los profetas, ¿ no era preciso que el Mesías  padeciese  esto y entrase en su gloria?( Lc. 24,24-26)

Hay en los sinópticos un logion de Jesús transmitido de forma diferente,  que expresa la ley fundamental de la Vida del cristiano: “ El que halla su vida, la perderá y el que la perdiere por amor a mí la hallará” ( Mt. 10,39; Mc.8,35; Lc. 9,24; y Juan : “El que ama su vida la pierde, pero el que aborrece su vida en este mundo, la guardará para la Vida eterna” ( Joh.12,25)

JESÚS Y NICODEMO.

En Juan la idea de que el creyente recibe ya en la vida presente , la Vida eterna es desarrollada más radicalmente que en el resto del Nuevo Testamento. Quien cree ha pasado de la muerte a la Vida: “ En verdad en verdad os digo que el que escucha mi palabra y cree en el que me envió tiene ya la Vida eterna y no es juzgado, porque ya ha pasado de la muerte a la Vida” (5,24-25) El bautismo aparece como un nuevo nacimiento: “ Respondió Jesús y dijo a Nicodemo: en Verdad te digo que quien no naciere de nuevo no podrá entrar en el reino de Dios. ( Joh 3,3) El hecho de comer y beber la sangre de Cristo garantiza de la misma forma que la fe la vida eterna: “ Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, si alguno come de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo le daré es mi carne, vida del mundo”( Joh. 6,51)

En las cartas Juan habla de igual modo de una Vida que está ya presente en este mundo: “ Ya somos hijos de Dios pero aún no se ha manifestado lo que seremos, el día que se manifieste seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual es”. Esta Vida está ligada al amor: “ Sabemos que hemos pasado de la muerte a la Vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte” ( 1, Joh cap 3, todo él)

En san Pablo la idea de una nueva Vida presente ya aquí está siempre relacionada con Jesucristo: “ El morir con Cristo” confiere a nuestra vida una nueva relación: la persona humana queda abierta a vivir una vida en Dios ( Ro. 6,10ss.) En quien cree no vive ya el hombre mismo es Cristo quien vive en Él ( Cf. Gal. 2,19 s.) El hombre en Cristo es una nueva creación. “Nuestra Vida está escondida con Cristo en Dios cuando aparezca Cristo Vida nuestra apareceremos juntos con él en gloria” ( Cf. 2ª Cor. 5,17s.; Gal. 5,6 con 6,5.) “ Ya que habéis resucitado con Cristo buscad los bienes de arriba donde está Cristo”( Cf. Rom 8,13; Ef. 4,22 s. Col 3,5,9 etc).

CAMINANDO ...

Para que estas verdades  propias de la fe cristiana, actúen en la vida de los creyentes, necesitan ser personalizadas, ¿ que es lo que quiero decir  cuando digo que han de ser personalizadas?  sencillamente que deben estar tan integradas en nuestra persona y que a la hora de decir quienes somos podamos responder diciendo, por ejemplo, yo soy hijo de Dios, yo me siento hermano de Cristo, yo me siento y me defino a mí mismo como discípulo del Señor, no me importa perder la vida temporal porque yo experimento que hay en mi una nueva vida que recibí en el bautismo, que se acrecienta cada vez que me uno a Cristo participando en la Eucaristía etc. etc.

La fe cristiana no puede  estar sólo en el entendimiento  diciendo por ejemplo  yo creo que existe Dios,  la fe tiene que estar integrada en todo nuestro ser: en el entendimiento, en la sensibilidad, en nuestra memoria, en nuestra imaginación, en nuestra voluntad hasta el punto que veamos nuestra realidad personal bajo la perspectiva de la fe hasta el punto que a la hora de auto comprendernos nos veamos a nosotros mismos bajo los aspectos de la revelación cristiana.

Quizá para comprender lo que se quiere decir, sirva  el que nos volvamos sobre nosotros mismos y nos definamos como nos vemos desde el punto de nuestra vida temporal: yo soy un varón, yo soy una mujer, soy hijo de tal y de cual, soy ciudadanos de  etc. todos esos aspectos estan tan integrados en nuestra persona que permiten que podamos respondernos a la pregunta ¿ quien soy yo ?

Y, ¿ Cómo llegar este punto de vivenciarnos a nosotros mismos  bajo el punto de vista de nuestras creencias religiosas?  A la hora de responder esto, yo  invito a cada uno de los lectores a que reflexiones, según el punto en el que se encuentra desde su camino de fe, a que se responda a si mismo.

 HOY MISMO ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAISO.

5.-EL CUANDO DE LA MANIFESTACIÓN PLENA DE LA VIDA EN CRISTO.

Los creyentes de todos los tiempos no han dejado de plantearse un conjunto de preguntas acerca de la Vida Nueva, entre ellas está la del cuando se realizará la resurrección de los muertos.

También en este tema la resurrección de Jesucristo puede ser para nosotros un paradigma. De Jesús leemos que fue resucitado. De los difuntos que todos volverán a la vida ( 1ª Cor. 15,22) También están las palabras de Jesús al buen ladrón: “ Hoy estarás conmigo en el paraíso”( Lc. 22,43)

Pablo habla de ir a vivir con el Señor( 2. Cor. 5,8) “Que para mí la vida es Cristo, y la muerte, ganancia. Y aunque el vivir en la carne es para mi un trabajo provechoso, todavía no sé qué elegir. Por ambas partes me siento apretado, pues de un lado deseo morir para estar con Cristo, que es con  mucho lo mejor, por otro quisiera permanecer en la carne que es más necesario para vosotros” (Flp1/21-23).

Sobre todo la idea anteriormente expuesta de que después de la muerte lo que  queda de la persona humana es la Nueva Vida  alcanzada ya en la vida terrena de una manera imperfecta nos lleva lógicamente a pensar que los que mueren en el Señor inmediatamente después de la muerte  adquieren la plenitud de esa Vida que ya está aquí aunque todavía no se ha manifestado, dado que con la muerte terrenal el creyente nacido de nuevo igual que Cristo ya ha cumplido todo lo que tenía que cumplir, todo está cumplido,  pues ya ha pasado por la muerte corporal, nada impide que tras la muerte empiece ya  la transformación humana, tal transformación requiere que el cuerpo participe de la misma, pues como  hemos dicho la humanidad sin cuerpo es algo inexistente.

EXEQUIAS CATÓLICAS.

La liturgia católica lo expresa así en uno de sus prefacios de la misa por los difuntos: “En verdad es justo y necesario es digno  y saludable, que en todo tiempo y lugar te demos gracias, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo Señor nuestro . En el cual brilló para nosotros la esperanza de  la feliz resurrección; para que, pues, nos entristece la inexorable necesidad de morir, nos consuele la promesa de la  futura inmortalidad. Porque para tus fieles, Señor, la vida no termina, se transforma, y al deshacerse nuestra morada  terrenal adquirimos una mansión eterna en el cielo…

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