PAPAS DEL SIGLO XX.

ÍNDICE.

LEÓN XIII.( 1878-1903).

SAN PÍO X. ( 1903-1914).

 BENEDICTO XV . ( 1914-1922).

PÍO XI. ( 1922-1939).

Pío XII.( 1939-1958 ).

S. JUAN XXIII. (1953-1963 ).

PABLO VI.( (1963-1978).

JUAN PABLO I. ( 1978).

                             LEÓN XIII.( 1878-1903).

 1.-Datos biográficos.

2.-Gobernador de varias ciudades de los Estados Pontificios.

3.-Actuación como Arzobispo de Perugia.

4.- Elección como Pontífice.

5.-El pontificado del Papa León XIII.

6.- Muerte y sepultura.

7.- El legado de León XIII.

8.-Bibliografía.

 

COLEGIO ROMANO EN UNA LITOGRAFÍA.

1.-DATOS BIOGRÁFICOS.

             El  Papa León XIII  de nombre de pila Vicente Joaquín Rafael Luis Pecci, nació en  Carpineto  al sur de Roma  el 2 de marzo de 1810. Su padre, Dominique-Ludovic Pecci, fue coronel al servicio de Napoleón, su madre era Anna Prosperi Liuzzi, padres de seis hijos tres hijas y tres hijos.  

            Su familia no tenía grandes medios, a pesar de pertenecer a la nobleza rural,  pues vivían en una comarca montañosa y pobre. Entró a la edad de ocho años (1818) en el colegio jesuita de Viterbo donde Estudió gramática y humanidades bajo la dirección de Leonard P. Garibaldi.

            De acuerdo con el testimonio de uno de sus compañeros de clase,  el P. Ballerini, de la Compañía de Jesús,  que  fue  uno de los redactores de la Civiltà Cattolica “,  afirma que todo el mundo ya admiraba su aguda inteligencia  y exquisita amabilidad “.

            En el   1824  año en que murió su madre se trasladó al   Colegio Romano, también de la Compañía donde permaneció hasta el año 1832. Allí estudió ciencias, fisica , quimica y matematicas, con tanto acierto que en 1828 recibió el primer  premio en las dos primeras  y un accesit en las últimas.

            Sus profesores estaban admirados de su  capacidad  y facultades que le hicieron capaz de sobresalir en las ciencias más variadas. Siendo como era muy joven, fue encargado de dar clase a los alumnos  repetidores del Colegio germánico  con tan buen resultado que los hechos les dieron la razón de haberle dado esta tarea.

            Durante tres años estuvo dedicado al estudio de la teología, al cabo de los cuales tuvo que defender públicamente una tesis sobre las Indulgencias y los sacramentos del Orden y de la Extrema Unción en el aula Magna del colegio, ante numeroso público, prelados y otros personajes distinguidos, con  facultad de poner objeciones a su tesis, en presencia de  tres jueces examinadores  designados oficialmente. En fin el año 1831 obtuvo el grado de doctor en teología. Tenía entonces 21 años.  

            Los cinco años siguientes los empleó en el aprendizaje del derecho civil y canónico, en la Academia de Nobles Eclesiásticos. institución de la Santa encargada de formar a los diplomáticos que trabajarán en las Nunciaturas y Secretaría de Estado..El plan de estudios incluye Diplomacia, Economía Política, Derecho Internacional, Historia e idiomas.

            Al finalizarlos fue ordenado sacerdote por el cardenal Odescalchi. (1837).

 CIRCO ROMANO DE BENEVENTO.

2.-GOBERNADOR DE VARIAS CIUDADES DE LOS ESTADOS PONTIFICIOS.

 

            Gregorio  XVI que tenía el don del conocimiento de las personas , tuvo ocasión muchas veces de relacionarse con el joven Pecci al que tomó especial estima. Muy pronto le encomendó tareas diplomáticas, primero como delegado pontificio en Benevento, (1838). Este cargo era equivalente al  de prefecto, es decir, el gobierno civil de una de las provincias más difíciles fue entregado en las manos de un hombre de veintisiete años años.

            La provincia de Benevento estaba relativamente lejos de Roma y formaba  como un enclave dentro el reino de Nápoles. Contrabandistas y bandidos en este reino iban a menudo  a refugiarse allí. Otra dificultad  que se encontró para surgió de las  costumbres feudales, de varias familias con las que el Delegado tuvo que enfrentarse para que reconociesen su autoridad.

            Un solo hecho puede mostrarnos la autoridad desplegada por el Delegado Pecci.

            El más poderoso de estos señores había recibido en su castillo, un gran número de bandidos. Llegó un día en busca del Delegado  y  le dijo con arrogancia: “Yo no tengo  intención de  dejarme intimidar por vd. Quiero mantener el control mi hogar,  como dueño absoluto, y allí gobernaré  como me de la gana y me servirán aquellos que yo quiera . Le prevengo que iré a Roma y vendré con la orden de expulsarlo y entonces se verá quien es aquí el verdadero señor.” -Eso está bien, Sr. Marqués, respondió con frialdad y sin perder calma, pero, antes de ir a Roma, pasará tres meses  en la  prisión,  donde  estará ayunando a pan y agua.”

            Fue detenido y encarcelado, e  inmediatamente envió  atacar el castillo que  fue asaltado y los ladrones apresados. La gente se mostró agradecida y le aclamó por esta y otras acciones.

            El Papa le enviaría después, con la misma misión a las ciudades de Perugia y Spoleto estando en estas misiones hasta 1843. y luego como nuncio en Bélgica (1843-1846). En este tiempo viajó por los vecinos países de Alemania, Francia e Inglaterra, visitando sus complejos industriales.

 PLAZA  DE NOVIEMBRE Y ESCALERA DE LA CATEDRAL DE PERUGIA.

3.-ACTUACIÓN COMO ARZOBISPO DE PERUGIA.

              El nuevo obispo tomó posesión de su  sede  el  26 de Julio I864, en las festividad de santa Ana en recuerdo de su madre  la condesa Anna Pecci Prosperi.

             Los treinta y dos años que pasó en su sede espiscopal fueron la mejor preparación para la misión que la providencia le depararía.

            Joaquín Pecci fue nombrado obispo de Perugia el 1846 y al mismo tiempo creado cardenal in péctore. Mientras tanto murió Gregorio XVI y el obispo

Perugia no recibió la púrpura  hasta el 9 de diciembre 1853  por obra del papa beato Pio IX que  lo nombró cardenal presbítero del título de San Crisogono.

            Durante su paternal presencia como Pastor de su diócesis, insistió mucho en fomentar una profunda instrucción religiosa de sus fieles.

            Se entregó al pastoreo de su grey en cuerpo y alma, tenía un trato especial con su clero, pensó era muy importante la actividad con la juventud, distinguiéndose especialmente en el trato de los pobres.

            Para el servicio de las jóvenes se sintió ayudado por la Religiosas de la Compañía de Jesús.

            Para dar un fuerte impulso al estudio del tomismo, fundó en el año 1859 la Academia de Santo Tomás de Aquino.

            Cuando el año 1860 el estado pontificio de Perugia era anexionado a Cerdeña, una legislación fuertemente secularista era introducida por los nuevos gobernantes, conocidos con el nombre de piamonteses, poniendo fuertes trabas a la libertad religiosa de los fieles católicos.

            La situación llevó a Mons. Pecci  a alzar firme su voz de protesta, siendo constante y firme en la defensa de los derechos de la Iglesia y de su grey en particular.Sin embargo, a pesar de esta actitud de oposición, supo mantener siempre una buena relación con el nuevo gobierno.

            Llegó a escribir una carta al rey Victor Manuel que recuerda el lenguaje de san Ambrosio al emperador Teodosio. Después de esto el rey vino a Perugia y por medio de una carta muy cortés   el cardenal declinó la invitación del rey a reunirse con las autoridades civiles y militares.

            Los expoliadores de la Iglesia llegaron  al seminario diocesano y expulsaron a los jóvenes seminaristas, entonces él los recibió en su casa y convivió  con ellos como un padre.

            A pesar de la firmeza del obispo el poder civil le respetaba y por temor de los moradores , atemperó sus desmedidas ambiciones de expoliación y de persecución sectaria.

            En una serie de cartas pastorales publicadas entre 1874-77 el Cardenal Pecci hacía público su deseo de lograr un mayor acercamiento entre el catolicismo y la cultura contemporánea.  Una de sus pastorales de este periodo en la que habla de la  Iglesia y la civilización , fue traducida a todas las lenguas siendo aplaudidas por el mundo entero, como un anticipo de los aplausos que recibiría posteriormente como pontífice.

 

TOMA CINEMATOGRÁFICA DEL PAPA LEÓN XIII

4.-ELECCIÓN COMO PONTÍFICE.

 

            El desarrollo del Conclave  había quedado determinado por cuatro Constituciones del Papa Pío IX, este siguió escrupulosamente  lo marcado en las mismas.

Los cardenales entraron en el Cónclave el día 16 de febrero 1878, un total de 61 cárdenales participaban en él. El miércoles 20 de febrero el cardenal Pecci fue elegido prácticamente por mayoría. Entonces el cardenal di Pietro se acerca a él y le dice:” Vos  ha sido elegido Papa ,¿ está dispuesto a aceptar ? El cardenal le responde: Pues  la Providencia  divina así lo quiere , yo me someto y acepto.- ¿ Qué nombre desea tomar ?- León XIII.”

            Después los cardenales le rindieron  obediencia, el cardenal Caretini salió al balcón de la plaza e hizo su proclamación. Una gran multitud llenaba la plaza y pedía ver al Papa.

El soberano Pontífice apareció, sobre las cuatro de la tarde en el interior de la basílica  precedido por los Cardenales. Entusiasmados aplausos lo saludaban

Él iba dando  la  bendición a la multitud postrada. Nunca se ha visto un recibimiento más espontáneo , grandioso y emocionante.

            “Elegimos  a Pecci, dijo a un diario el  cardenal Bonnechose, porque es piadoso, culto, ilustrado, y muy firme;  conoce al mundo y tiene una gran experiencia en el trato de las personas y de las cosas.

La ceremonia de la coronación tuvo lugar el 3 de marzo de 1878; era un domingo.

 4.-EL PONTIFICADO DEL PAPA LEÓN XIII.

 1.-4 .-INTRODUCCIÓN .

 Joaquín Pecci, de 68 años, pequeño, delgadito, sin muchas apariencias físicas, que moriría a los 93 de edad, cumplidos los 25 de pontificado. Serio, intransigente, pero amable, cultísimo y de mirada muy amplia, como primer gesto trajo el primer disgusto al Gobierno y que lo entendió toda Italia: elegido, la bendición no la dio desde el balcón externo de la Basílica, sino dentro, tal como nos lo ha contado el cronista de su vida.

Fue así cómo los anticlericales y los masones organizaron una ruidosa reunión en la que uno de los oradores exclamó furioso: “¡Escupo sobre este cadáver putrefacto del papado!”. Estaba claro: el Papa protestaba contra la usurpación de Roma, y él seguiría volunta-riamente prisionero en su casa, tenida como propia del Gobierno italiano. Sin embargo, pronto empezó a brillar un Papa que asumía como lema: “Lumen de caelo”, luz del cielo…, lo único que quería difundir de parte de Dios y de su Iglesia.

 

2.-4.-LA BÚSQUEDA DE LA VIDA CRISTIANA COMO BASE DE SU PROCEDER.

 León XIII (1878-1903), a quien vamos a ver metido en todos los problemas del mundo, debe ser mirado ante todo como lo que era realmente: un hombre de Dios, que fomentará la piedad cristiana como la base de todo su proceder.

Ni el científico, ni el político, ni el so-ciólogo va a ceder nunca el primer puesto a lo esencial de la vida cristiana. León XIII la fomentará de todas maneras. Es lo primero que se debe hacer resaltar de este esplendoroso Papa. Digamos los puntos más llamativos.

El Espíritu Santo estaba casi olvidado en la piedad de los fieles. El Papa hizo obligatorio en los cabildos catedralicios el novenario de Pentecostés, para que se difundiera en toda la Iglesia.

A la Eucaristía le dedicó una en-cíclica preciosa, la “Mirae caritatis”, para incrementar el amor al Sacramento. Para el 11 de Junio de 1899 mandó hacer en todas las Iglesias del mundo, un triduo con oraciones del mismo Papa, preparativo a la Consagración del mundo al Sagrado Corazón de Jesús.

Es curioso el interés, casi machacón, que mostró sobre el Rosario de la Virgen, al que dedicó expresamente once encíclicas, aparte de dos especiales a la devoción a la Virgen María.

Recomendó con insistencia la devoción a San José, además de la insistencia con que pro-ponía para ayudar en la cuestión social el ejemplo de la Sagrada Familia. Y célebre fue la devoción con que insistió a la Iglesia entera a invocar al Arcángel San Miguel, debido a la visión terrorífica que en presencia de varios testigos tuvo el Papa el 13 de Octubre de 1884.

Vio cómo Satanás ─al igual que en el Job de la Biblia─, hablaba con Dios pidiéndole autorización para hacer todo el mal a la Iglesia… Lo curioso de todos estos documentos pontificios es que, sin descuidar la doctrina, no son de índole teológica, sino devocional y exhortativa. León XIII quería piedad, mucha piedad en la Iglesia. El progreso y la salvación de las “almas” era lo primero que le interesaba y hay que destacar en semejante Papa.

 

3.-4.-UN PAPA  MECENAS DE LAS CIENCIAS.

            Ya sabemos lo que fue el Syllabus del Beato Pío IX, y en el cual tuvo mucha influencia León XIII cuando no era sino el Obispo y Cardenal de Perugia.

            El Syllabus fue criticado, y aún lo sigue siendo, por mantenerse en un plan negativo contra los errores doctrinales reinantes.

Viene ahora León XIII y va directamente a la raíz: ¿cómo están los estudios de filosofía y teología en la Iglesia?… Decidido, aconseja y hasta impone el retorno al estudio de la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.

Las Universidades católicas y los Seminarios lo tomaron en serio, y se impuso la doctrina eclesiástica más segura y tradicional. Con el racionalismo ─¡hay que ver lo que fue y el mal que hizo la Vida de Jesús del impío Renán!─ peligraba la interpretación de la Biblia, que él orientó con la encíclica Providentissimus, y en 1902 instituyó como vigilante la Comisión Bíblica. Será famoso por su apertura con la Historia.

No teme la de la Iglesia. Abre los Archivos vaticanos, y dicta su norma famosa: “Tengan especialmente entendido los escritores que la primera ley de la historia es no atreverse a decir nada falso ni silenciar nada verdadero, y que en el escritor no ha de aparecer nunca sospecha alguna de favor ni de odio”.

El Observatorio Vaticano se convirtió en verdadera autoridad de la Astronomía. Fundó Colegios, Institutos y Universidades como la de Washington. En definitiva, un Papa gran mecenas de las ciencias.

 CARDENAL MATEO RAMPOLLA.

4.-4.-LA POLÍTICA DEL PAPA LEÓN XIII.

 

            Como político, León XIII fue respetado universalmente.

Empezando por Italia, de la que decía: “Quiero conseguir de Italia que se convenza de que el papado es para ella una gran gloria y que será tanto más gloriosa cuanto más íntimos y fuertes sean los vínculos que le liguen con el Papa”.

Aunque terco en no dejar su voluntaria prisión, intentó suavemente el arreglo de la que será llamada siempre Cuestión Romana. Estaba decidido a quedarse con un mínimo territorio pontificio. Pero inútilmente, pues la masonería, que manejaba al Gobierno, frustró todos los intentos del Secretario de Estado  con el ministro Crespi y con Rudini, Presidente del Consejo.

Esa masonería que le dio al Papa aquel grave disgusto cuando levantó e inauguró con grandes festejos el famoso monumento en Campo dei Fiori la estatua de Giordano Bruno, símbolo ─hasta hoy, porque cada año se repite la escena─, de toda rebeldía contra la autoridad papal.

Pero León XIII no se acobardaba para denunciar al gran enemigo: “Hemos de combatir con nuestros predecesores a la masonería, haciendo que todos, grandes y pequeños, se percaten de la desgracia que les amenaza”.

Cuando el asesinato del rey Humberto I en 1900, el Papa antes que nadie se hincó de rodillas en oración profundamente apenado. Por más que León XIII en las elecciones mantenía inalterable la norma para los católicos: “Ni electores ni elegidos”. Aunque tenía muy clara la doctrina: “Sólo una razón pueden tener los hombres para no obedecer: cuando se pretenda de ellos alguna cosa que repugne abiertamente al derecho natural y divino”. Admitido que “los soberanos pueden ser elegidos por deliberación de las multitudes”,sin embargo no hacen sino designar al soberano, mientras que la autoridad viene de Dios”. ¡Qué norma tan nítida para las elecciones presidenciales o de gobierno de todos los países!… Pero, de momento, los católicos evitaban mezclarse con la política italiana.

            Con los demás Estados se hizo popular toda intervención del Papa. Respecto de Alemania fue muy notable su actitud hacia Bismarck, el cual suavizó las leyes del Kulturkampf contrarias a la Iglesia. Por dos veces fue el Papa visitado por el emperador tan protestante Guillermo II, que lo admiraba, le pidió su mediación con España sobre las islas Carolinas, le regaló una mitra, y le escribió en una carta: “Ha hecho valer en todas las ocasiones su influencia a favor de los pobres y de los desheredados de la sociedad”. Con Francia fue el Papa muy especial, pues la nación pasó por trances muy difíciles. Y así con los demás Estados, con la protestante Inglaterra, con Rusia la cismática, con todos igual.

 5.-4.-LEÓN XIII Y LA CUESTIÓN SOCIAL.

 Pero es en la cuestión social donde León XIII se inmortalizó con gloria imperecedera. Observador y gran conocedor del mundo, se dio cuenta como nadie de la esclavitud que el obrero sufría por el liberalismo económico, y los males que venían sobre el mundo con el socialismo marxista, el comunismo y los sistemas radicales de izquierda.

El famoso cardenal Gibbons de Baltimore, había escrito a Roma: “Que se guarde bien la Iglesia de rechazar a la clase obrera cuando reclama el mejoramiento de su suerte. Perder la influencia sobre el pueblo significa perder todo lo porvenir”. El Papa tomó nota. Y a un distinguido francés que se le quejaba por la situación del obrero, le contestó el Papa: “Esperen mi próxima encíclica”. Y sí, el 15 de Mayo de 1891 aparecía la Rerum novarum, el documento cristiano más revolucionario que se podía pensar. El Papa sintetiza todo en estos puntos principales:

– Los patronos han de mirar por la dignidad de los obreros, que no son esclavos, sino personas; han de procurar su bien corporal y espiritual; les han de hacer posible la vida de familia, para lo cual los jornales han de ser suficientes.

A los obreros les pide que no se dejen llevar del espejismo de los sistemas socialistas que les engañan, sino que atiendan a la prosperidad de la empresa, beneficiosa para todos.

Y al Estado le exige que debe proteger los intereses de los obreros; vigilar por la duración del trabajo; imponer el descanso dominical; moderar el trabajo de las mujeres y niños; estar al tanto con la posibilidad de los jornales debidos.

No es para describir el revuelo mundial que suscitó la encíclica. Liberales y socialistas estaban que no sabían cómo revolverse contra el Papa. Pero todas las gentes de buena voluntad no sabían cómo dar gracias a Dios. Se acrecentaron y se crearon nuevas asociaciones de obreros y círculos católicos, etc.

Fueron muchas las empresas que organizaron viajes a Roma para dar las gracias al Papa, notable entre todas la de España, dirigida y pagada por el gran empresario Don Claudio López Bru, Marqués de Comillas, que llevó a Roma en dos grupos a dieciocho mil obreros. El Papa llegaba a llorar cuando se veía rodeado de tantos trabajadores que venían a agradecerle su posición tan sensata ante el mundo del capital y del socialismo. Ahora sabrían todos a qué atenerse en cuanto a los derechos del trabajador.

En adelante, será imposible hablar de la cuestión social sin arrancar de la “Rerum novarum” de León XIII, confirmada y ampliada por todos los Papas que le han seguido.

 

6.- 4.-ACTIVIDAD MISIONERA.

 En las dos últimas décadas del siglo XIX se había intensificado el colonialismo europeo. En la Conferencia de Berlín de 1884-1885 las potencias colonizadoras se comprometieron a proteger, junto con los exploradores y científicos, a los misioneros. Tampoco existía ya el fuerte anticlericalismo de tiempo atrás, y todo ello facilitó la labor misionera de la Iglesia.

León XIII, también la promovió: el 3 de diciembre de 1884 publicó la encíclica Sancta Dei civitas, que señalaba a los católicos que el sostenimiento material y espiritual de las misiones era responsabilidad común.

A numerosos lugares de África, Asia y Oceanía llegaron por primera vez misioneros cristianos. El éxito fue muy grande, pero en ocasiones, a ojos nativos, se identificó a los evangelizadores con los colonizadores, lo que tendría consecuencias posteriormente, al extenderse los movimientos de independencia.

También fueron importantes las iniciativas de León XIII respecto al ecumenismo, tema al que dedicó numerosos documentos, entre ellos seis encíclicas.

Al inicio de su pontificado, en 1879, obtuvo la unificación con algunas pequeñas iglesias orientales antes separadas, como la caldea. Con los anglicanos tuvo más dificultades. Poco antes de su muerte creó la Comisión Pontificia para la Reconciliación (luego Secretaría para la Unidad de los Cristianos).

MONUMENTO FUNERARIO A LEÓN XIII EN SAN JUAN DE LETRÁN

 5.-MUERTE Y SEPULTURA.

 

            Iniciado el mes de julio de 1903, León XIII enfermó gravemente a causa de una inflamación de los pulmones. Ya el día 5 recibió los últimos sacramentos, antes de que los reconocimientos médicos descubriesen nuevas complicaciones.

            Las curas que se le aplicaron no tuvieron efecto alguno y, tras haber perdido el conocimiento la noche anterior, murió consciente en la tarde del día 20. Tenía 93 años y había sido Papa durante casi veintiséis.

            Sus restos, enterrados en San Pedro de Roma, fueron trasladados en 1924 a San Juan de Letrán, a un sepulcro en el que una de las figuras de su monumento funerario es un trabajador. Biografia de León XIII.

 

 

OBELISCO EGIPCIO EN LA PLAZA DE SAN PEDRO.

6.-EL LEGADO DE LEÓN XIII.

 El Papa León XIII sería llamado a la casa del Padre Eterno a los casi 94 años, el 20 de julio de 1903. Tras de sí había dejado un valiosísimo legado a sus hijos y a la humanidad entera.

Sin duda, su amoroso servicio pastoral ha redundado en inmensos beneficios para la Iglesia de nuestro siglo, frutos de los que podrá cosechar la Iglesia también en los siglos venideros.

Verdaderamente, como decía el Señor, uno es el que siembra, otro es el que riega, otro el que cosecha y se beneficia con los frutos… y en los sabios designios del Señor, lo que León XIII sembró, lo que el Señor mismo ha hecho crecer y madurar por la gracia de su Espíritu, eso es lo que hoy recibimos y cosechamos, los frutos de los que nos nutrimos.

Su Santidad León XIII, con su firme y valiente defensa del hombre frente a los peligros de las erradas concepciones antropológicas que nutren las ideologías y economías de este siglo, ha hecho sentir muy fuerte en el mundo entero la voz de la Iglesia que sale en defensa de lo que para ella es lo más sagrado: el ser humano y su dignidad, dignidad que le viene de ser hijo de Dios, por quien Cristo en la cruz pagó un precio de Sangre.

El “rugido” de León XIII sigue resonando fuerte en el corazón de la Iglesia y en el mundo entero, recordando a todos lo que casi un siglo después proclamaron los Padres conciliares: para la Iglesia «nada hay de verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón»

 BIBLIOGRAFÍA.

 1.- Documenta Catholica Omnia Conspectus omnium rerum… Santorum Paparum Conspectus Alpha. SS. Leo XIII. Documenta  V.1. LETTRES APOSTOLIOLES DE S. S. LÉON Mil ENCYCLIQUES, BREFS, etc. Texte latin wec la traduction française en regard.Vida de León XIII en francés traducida por quijotediscipulo.

2.- HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA Generalidades Guiones para las clases. Pro manuscripto. Pedro García Cmf Parroquia del Corazón de María SAN SALVADOR, El Salvador C. A. pag. 413 s,s, Como base, el MANUAL DE HISTORIA DE LA IGLESIA de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez.

Como fuente principal, la HISTORIA DE LA IGLESIA CATOLICA de la BAC, en cuatro volúmenes, de los jesuitas Padres Bernardino Llorca, Ricardo García Villoslada y Francisco J. Montalbán.

3.-Aparte de monografías como la HISTORIA DE LOS PAPAS de Saba-Castiglioni; las ACTAS DE LOS MARTIRES de Daniel Ruiz Bueno, de la BAC; para las semblanzas de los Santos, el conocido VIDA DE LOS SANTOS DEL BUTLER; y como consulta ocasio-nal, la gran HISTORIA DE LA IGLESIA de Fliche-Martin.

4.-B. Llorca, García Villoslada, P. Leturia, Montalbán: Historia de la Iglesia católica. León XIII  T.IV págs 485 s.s.  B.A.C. Madrid 1951.

5.-Enciclopedia Católica: León XIII.

6.-Wikipedia la enciclopedia libre. León XIII.

7.- http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/leon_xiii.htm.

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quijotediscipulo.

SAN PÍO X..( (1903-1914).

Estos son los puntos a tratar en el pontificado de san Pío X:

1.-Infancia y juventud.

2.-Ordenación sacerdotal y primeros cargos.

3.-Obispo de Mantua.

4.-Cardenalato. Patriarca de Venecia

5.-Elección como Pontífice.

6.-Pasos para instaurar todas las cosas en Cristo.

7.-El catecismo de san Pío X.

8.- La Encíclica Pascendi y la condena del modernismo.

9.-A favor de los pobres.

10.-Codificación canónica.

11.-Política internacional.

12.-La cuestión social.

13.-Pio X iniciador de las reformas modernas de la Iglesia.

14.-Muerte y sepultura.

15.-Bibliografia.

 

SAN PÍO X JOVEN.

1.-INFANCIA Y JUVENTUD.

 

Su nombre secular fue Giuseppe Melchiorre Sarto, nació en Riese, poblado cerca de Venecia  en 1835 en el seno de una familia humilde, siendo el segundo de diez hijos; sus padres Giovanni Battista Sarto de profesión cartero, y Margarita Sanson, costurera.

Asistió a la escuela elemental de Riese y   luego de terminar sus estudios elementales, recibió clases privadas de latín por parte del arcipreste de su pueblo, Don Tito Fusarini y gracias a las instancias del cura párroco, pasó durante cuatro años  a la escuela superior de Castelfranco, a una distancia de ocho kilómetros, que el chico recorría a pie dos veces al día.

Todavía siendo niño perdió a su padre por lo que pensó dejar de estudiar para ayudar a su madre en los gastos de manutención de la familia, sin embargo ésta se lo impidió y pudo cursar  estudios en el seminario  de Padua  gracias a una beca que le consiguió un sacerdote amigo de la familia, donde terminó sus estudios filosóficos, teológicos y de los clásicos con notas sobresalientes.

 

IGLESIA  CATEDRAL DE TREVISO. ITALIA.

2.-ORDENACIÓN SACERDOTAL Y PRIMEROS CARGOS.

 

En 1850 recibió la tonsura de manos del Obispo de Treviso. El  22 de diciembre de 1851 y el  6 de julio de 1857 recibió las órdenes menores; el  19 de septiembre de 1857 el subdiaconado y el 27 de febrero de 1858 el diaconado. El 18 de septiembre  de ese mismo año fue ordenado sacerdote en Castelfranco Véneto  por Giovanni Antonio Farina obispo de Treviso.

Durante nueve años fue capellán de Tómbolo, teniendo que asumir muchas de las funciones del párroco, puesto que éste ya era anciano e inválido.

Buscó perfeccionar su conocimiento de la teología a través de un estudio asiduo de Santo Tomás y el derecho canónico; al mismo tiempo estableció una escuela nocturna para la educación de los adultos, y siendo él mismo un ferviente predicador, constantemente era invitado a ejercer este ministerio en otros pueblos; al cabo de dieciséis años, ascendió a canónigo en Treviso, donde prosiguió con mayor ahínco su dura y generosa tarea sacerdotal.

En 1867 fue nombrado arcipreste de Salzano, un importante municipio de la Diócesis de Treviso, en donde restauró la iglesia y ayudó a la ampliación y mantenimiento del hospital con sus propios medios, en congruencia con su habitual generosidad hacia los pobres; especialmente se distinguió por su abnegación durante una epidemia de cólera que afectó a la región. Mostró una gran solicitud por la instrucción religiosa de los adultos.

En 1875 creó un reglamento para la catedral de Treviso;  ocupó varios cargos, entre ellos, el de director espiritual y rector del seminario, examinador del clero y vicario general; más aún, hizo posible que los estudiantes de escuelas públicas recibieran instrucción religiosa. En 1878, a la muerte del Obispo Zanelli, fue elegido vicario capitular.

 CATEDRAL DE MANTUA

3.-OBISPO DE MANTUA,

 

El 10 de Noviembre de 1884 fue nombrado Obispo de Mantua, en ese entonces una sede muy problemática, y fue consagrado el 20 de Noviembre. Su principal preocupación en su nuevo cargo fue la formación del clero en el seminario, donde, por varios años, enseñó teología dogmática y, durante un año, teología moral.

Deseaba seguir el método y la teología de Santo Tomás, y a muchos de los estudiantes más pobres les regaló copias de la “Summa Theologica”; a la vez, cultivó el Canto Gregoriano en compañía de los seminaristas. La administración temporal de la sede le impuso grandes sacrificios.

En 1887 celebró un sínodo diocesano. Mediante su asistencia en el confesionario, dio ejemplo de celo pastoral. La Organización Católica de Italia, conocida entonces como la “Opera dei Congressi”, encontró en él a un celoso propagandista desde su ministerio en Salzano.

 

4.- CARDENALATO. PATRIARCA DE VENECIA.

 

En el consistorio secreto celebrado en Junio de 1893, León XIII lo creó Cardenal, con el título de San Bernardo de las Termas; y en el consistorio público, tres días más tarde, fue preconizado Patriarca de Venecia, conservando mientras tanto el título de Administrador Apostólico de Mantua.

El Cardenal Sarto fue obligado a esperar dieciocho meses, antes de tomar posesión de su nueva diócesis, debido a que el gobierno italiano se negaba a otorgar el exequatur, reclamando que el derecho de nominación había sido ejercido por el Emperador de Austria.

Este asunto fue tratado con amargura en periódicos y panfletos; el Gobierno, a manera de represalia, rehusó extender el exequatur a los otros obispos que fueron nombrados durante este tiempo, por lo que el número de sedes vacantes creció a treinta.

Finalmente, el ministro Crispi, habiendo regresado al poder, y la Santa Sede, habiendo elevado la misión de Eritrea a la categoría de Prefectura Apostólica en atención a los Capuchinos Italianos, motivaron al Gobierno a retractarse de su posición original. Esta oposición no fue causada por ninguna objeción contra la persona de Sarto. En Venecia el cardenal encontró un estado de cosas mucho mejor que el que había hallado en Mantua. También allí puso gran atención en el seminario, donde logró establecer la facultad de derecho canónico.

En 1898 celebró el sínodo diocesano.

Promovió el uso del Canto Gregoriano y fue gran benefactor de Lorenzo Perosi; favoreció el trabajo social, especialmente los bancos en las parroquias rurales; se dio cuenta de los peligros que entrañaban ciertas doctrinas y conductas de algunos Cristiano-Demócratas y se opuso enérgicamente a ellas.

El Congreso Eucarístico Internacional de 1897, en el centenario de San Gerardo Sagredo (1900), la bendición de la primera piedra del nuevo campanario de San Marcos y la capilla conmemorativa en el Monte Grappa (1901) fueron eventos que dejaron una profunda impresión en él y en su gente.

 CATEDRAL DE SAN MARCOS . VENECIA.

5.-ELECCIÓN  COMO PONTÍFICE.

 

            El cónclave reunido a la muerte  de León XIII duró cuatro días y fueron necesarias siete votaciones para llegar a un acuerdo

Todas las incidencias del Cónclave son públicas debido a la indiscreción del cardenal francés Mathieu que fueron publicadas en una revista de Toulouse, aunque esto valió después la reglamentación del secreto, y desde entonces todo han sido “suposiciones” de periodistas en los cónclaves siguientes, sin seguridad alguna.             Conocemos todas las vicisitudes de aquella elección famosa, con el número de votos en cada escrutinio. Sarto empieza riendo al escuchar en la primera votación por seis veces su nombre: “Hay cardenales que quieren bromear conmigo”. Hasta que Capecelatro, Gibbons, Ferrari le hablan claro, y él, viendo el peligro, se muestra irreductible: “Sepan que no aceptaré de ninguna manera”. Tres días así. Se negaba, lloraba, pedía: “No piensen en mí, pobre cardenal rural, que no sabré hacerlo”.

A pesar del “veto” interpuesto por el cardenal polaco Puccyna de parte del emperador de Hungría, hecho que indignó a todos y no se tuvo en cuenta para nada, Rampolla que era el que inicialmente estaba en la mente de los cardenales, tocó techo con los 30 votos, mientras que los 6 primeros de Sarto iban subiendo hasta el 42 requerido.

Se le hizo ver por Ferrari que estaba resistiendo a la voluntad de Dios, y al fin, entre lágrimas: “Acepto como una cruz. Y porque los últimos Papas que sufrieron por la Iglesia se llamaban Pío, elijo este nombre”. Campesino de un pueblecito humilde, curita vicario por nueve años de Tómbolo, párroco por otros nueve de Salzano, nueve más canónigo y profesor del seminario en Treviso, nueve de obispo en Mantua y otros nueve Patriarca de Venecia…, era el pastor que se requería. Posiblemente es el único Papa de la historia de la Iglesia que haya pasado por todos los grados del ministerio sacerdotal has llegar al pontificado. A continuación relatamos su actuación como Pontífice.

 SAN PÍO X BENDICIENDO AL PUEBLO TRAS SU ELECCIÓN.

6.-.- PASOS  PARA INSTAURAR TODAS LAS COSAS EN CRISTO.

 

            Este fue su lema y estas las formas de llevarlo a cabo.

           1.-Una de sus primeras acciones fue la publicación de la Constitución Commissum nobis

.Comienza la constitución diciendo se nos ha encomendado, preservar la libertad de la Iglesia de todo influjo exterior a la misma  por la seria necesidad que tiene la Iglesia de  ser libre en su vida, por esta libertad han luchado hasta derramar su sangre muchos evangelizadores, obispos y especialmente los sumos pontífices de palabra y obra.

Esta libertad que es necesaria en todos los aspectos de la vida de la Iglesia lo es especialmente en la eleción del  supremo Pastor, porque si no es libre la cabeza como lo podrán ser sus miembros. Por lo mismo dice el Papa, asumo esta misión como venida de su divino Fundador. A esta libertad se opone en primer lugar el veto civil, un veto que se ha producido en el tiempo pero que nunca ha sido aprobado por la Sese apostólica como consta  por diversas constituciones papales Rem plane declarant Constitutiones In eligendis PII IV; – Aeterni Patris Gregorii XV; – Apostolatus Officium Clementis XII; in primisque PII IX, In hac sublimi – Licet per Apostolicas et Consulturi.

A continuación estable penas canónicas , en concreto la excomunión latae sententiae reservada al  futuro Romano Pontífice  a “, onmnes et singulos S. R. E. Cardinales, tam praesentes quam futuros, pariterque Secretarium S. Collegii Cardinalium aliosque onmes in Conclavi partem habentes, prohibemus, ne, quovis praetextu, a quavis civili potestate munus recipiant Veto sive Exclusivam, etiam sub forma simplicis desiderii, proponendi, ipsumve hoc Veto, qualibet ratione sibi cognitum, patefaciant sive universo Cardinalium Collegio simul congregato, sive singulis purpuratis Patribus, sive scripto, sive ore, sive directo ac proxime, sive oblique ac per alios.

            2.- En su primera Encíclica, deseando revelar hasta cierto punto su programa de trabajo, mencionó el que sería el lema de su pontificado: “instaurare omnia in Christo” (Ef 1,10).

3.- El quincuagésimo aniversario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción fue una ocasión que supo aprovechar para impulsar la devoción a María (Encíclica “Ad illum diem”, Febrero 2,1904); y el Congreso Mariano junto con la coronación de la imagen de la Inmaculada Concepción en el coro de la Basílica de San Pedro fueron una digna culminación de la solemnidad.

4.-En consecuencia, su mayor atención giró siempre sobre la defensa de los intereses de la Iglesia. Pero ante todo, sus esfuerzos también se dirigieron a promover la piedad entre los fieles, y a fomentar la recepción frecuente de la Sagrada Comunión, y, si era posible, hacerla diariamente (Decr. S. Congr. Concil., 20 de Diciembre, 1905), dispensando a los enfermos de la obligación de ayunar para poder recibir la Sagrada Comunión dos veces al mes, o incluso más (Decr. S. Congr. Rit., 7 de Diciembre, 1906).

5.- Finalmente, mediante el Decreto “Quam Singulari” (15 de Agosto, 1910), recomendó que la Primera Comunión en los niños no se demorara demasiado tiempo después de que alcanzaran la edad de la discreción. Fue por deseo suyo que el Congreso Eucarístico de 1905 se celebró en Roma, mientras que aumentó la solemnidad de los congresos Eucarísticos posteriores mediante el envío de cardenales legados.

6.- Fuera como simple capellán, como obispo, y como patriarca, Giuseppe Sarto fue siempre un promotor de la música sacra; como Papa publicó, el 22 de Noviembre de 1903, un Motu Proprio sobre música sacra en las iglesias, y, al mismo tiempo, ordenó que el auténtico Canto Gregoriano se utilizara en todas partes, mientras dispuso que los libros de cantos se imprimieran con el tipo de fuente del Vaticano bajo la supervisión de una comisión especial.

7.– En la Encíclica “Acerbo nimis” (Abril 15, 1905), planteó la necesidad de que la instrucción catequética no se limitara a los niños, sino que también fuera dirigida hacia los adultos, dando para ello reglas detalladas, especialmente en lo referente a escuelas adecuadas para la impartición de la instrucción religiosa a los estudiantes de escuelas públicas, y aun de universidades. Promovió la publicación de un nuevo catecismo para la Diócesis de Roma.

7.–EL CATECISMO DE SAN PÍO X.

Expresión de su deseo de instrucción de los fieles  fue el catecismo que determinó publicar, este catecismo adopta el clásico “método dialógico de preguntas y respuestas para exponer lo esencial de la doctrina católica  fortaleciendo por eso un conocimiento teológico básico para todos los católicos. Este método, aliado su “lenguaje claro y conciso”, se tornó por eso mucho más adecuado a la formación de los jóvenes y adultos católicos.

 Este es el Índice del  Catecismo:

DE LA DOCTRINA CRISTIÁNA Y DE SUS PARTES PRINCIPALES

Lección preliminar

Parte primera – Del Símbolo de los Apóstoles, llamado vulgarmente  “Credo”

Parte segunda – De la oración

Parte tercera – De los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia

Parte cuarta – De los Sacramentos

Parte quinta – De las Virtudes principales y de otras cosas necesarias que ha de saber el Cristiano

INSTRUCCIÓN SOBRE LAS FIESTAS DEL SEÑOR, DE LA SANTÍSIMA VIRGEN Y DE LOS SANTOS

Parte primera – De las fiestas del Señor

Parte segunda – De las fiestas solemnes de la Santísima Virgen y de las fiestas de los Santos

 BREVE HISTORIA DE LA RELIGIÓN

 Parte primera – Resumen de la historia del Antiguo Testamento

Parte segunda – Resumen de la historia del Nuevo Testamento

Parte tercera – Breve noticia de la historia eclesiástica.

 Insertamos a continuación el texto de la lección preliminar que nos puede dar idea de la estructura, contenido y lenguaje del catecismo.

 1.- ¿Sois cristiano? – Sí, señor; soy cristiano por la gracia de Dios.

2.- ¿Por qué decís por la gracia de Dios? – Digo por la gracia de Dios porque el ser cristiano es un don enteramente gratuito de Dios nuestro Señor, que no hemos podido merecer.

3.- ¿Quién es verdadero cristiano? – Verdadero cristiano es el que está bautizado, cree y profesa la doctrina cristiana y obedece a los legítimos Pastores de la Iglesia.

4.- ¿Qué es la doctrina cristiana? – Doctrina Cristiana es la doctrina que nos enseñó Nuestro Señor Jesucristo para mostrarnos el camino de la salvación.

5.- ¿Es necesario aprender la doctrina enseñada por Jesucristo? – Es necesario aprender la doctrina enseñada por Jesucristo, y faltan gravemente los que descuidan aprenderla.

6.- ¿Tienen los padres y los amos obligación de mandar a sus hijos y dependientes al Catecismo? – Los padres y los amos tienen obligación de procurar que sus hijos y dependientes aprendan la doctrina cristiana, e incurren en culpa delante de Dios si descuidan esta obligación.

7.- ¿De quién hemos de recibir y aprender la doctrina cristiana? – La doctrina cristiana la hemos de recibir y aprender de la santa Iglesia Católica.

8.- ¿Cómo estamos ciertos de que la doctrina cristiana que recibimos de la Santa Iglesia es realmente verdadera? – Estamos ciertos que la doctrina cristiana que recibimos de la Iglesia Católica es realmente verdadera porque Jesucristo, divino Autor de esta doctrina, la confió por medio de sus Apóstoles a la Iglesia fundada por El, a la cual constituyó Maestra infalible de todos los hombres y prometió su divina asistencia hasta el fin del mundo.

9.- ¿Hay otras pruebas de la verdad de la doctrina cristiana? – La verdad de la doctrina cristiana se demuestra, además, por la santidad eminente de tantos que la profesaron y profesan, por la heroica fortaleza de los mártires, por su rápida y admirable propagación en el mundo y por su completa conservación por espacio de tantos siglos de varias y continuas luchas.

10.- ¿Cuántas y cuáles son las partes principales y más necesarias de la doctrina cristiana? – Las partes principales y más necesarias de la doctrina cristiana son cuatro: El Credo, Padrenuestro, Mandamientos y Sacramentos.

11.- ¿Qué nos enseña el Credo? – El Credo nos enseña los principales artículos de nuestra santa fe.

12.- ¿Qué nos enseña el Padrenuestro? – El Padrenuestro nos enseña todo lo que hemos de esperar de Dios y todo lo que hemos de pedirle.

13.- ¿Qué nos enseñan los Mandamientos? – Los Mandamientos nos enseña todo lo que hemos de hacer para agradar a Dios, que se resume en amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.

14.- ¿Qué nos enseña la doctrina de los Sacramentos? – La doctrina de los Sacramentos nos enseña la naturaleza y buen uso de los medios instituidos por Jesucristo para perdonarnos los pecados, comunicarnos su gracia e infundir y acrecentar en nosotros las virtudes de la fe, de la esperanza y de la caridad.

 

LOISY  UNO DE LOS PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL MODERNISMO FRANCÉS.

8.-LA ENCÍCLICA PASCENDI Y LA CONDENA DEL MODERNISMO.

 

              El Modernismo, tan difícil de definir, “suma de todas las herejías”, se hizo célebre con el papa San Pío X, que le declaró una guerra a muerte, hasta su aniquilación, sobre todo con su célebre encíclica Pascendi del año 1907.

Al rechazar para la fe toda revelación que nos venga de fuera ─sea por la Escritura o por la Iglesia con sus dogmas y enseñanza─, la única fuente de la religión es la necesidad íntima y sentimental que experimenta la persona de un Dios. Porque el hombre nada puede conocer con su propia razón y sólo cree lo que siente como una necesidad de su ser.

La revelación no es otra cosa que ese Dios imaginado por su propio sentimiento. Es el Dios típico del agnóstico. No son Dios ni la Iglesia los que están sobre el individuo, sino el individuo el que se crea el Dios que necesita y la Iglesia que le conviene, porque la Iglesia nació de la unión de los que sentían la necesidad de unirse por esos sus sentimientos.

Además, y por eso mismo, la Iglesia debe acomodarse en su fe, sus mandatos y costumbres a las exigencias de los tiempos. La ciencia no tiene que ver nada con la fe. El Cristo histórico no interesa, sino sólo el Cristo de la fe inspirado por el sentimiento personal propio. Todo un enredo doctrinal. Entonces, como se ve, no hay nada esta-ble: han de evolucionar la fe, el culto, la moral, la Iglesia entera.

El Papa fue inflexible.

Desenmascaró todos los errores del modernismo. Condenó los escritos de los principales autores modernistas, en especial los del tristemente célebre sacerdote francés Loisy, excomulgado en 1908 y que murió en 1940 sin haberse retractado.      Podemos situar los orígenes de la crisis modernista a partir del último cuarto del siglo XIX con algunos nombres como Duschene, Loisy, Hébert, von Hügel, Houtin, Tyrrell, Turmel, Le Roy etc., dedicados unos a la revisión de la historia de la Iglesia, otros a la apologética o a la filosofía, y con el propósito común de elevar la cultura eclesiástica por medio de las ciencias profanas para dialogar con la mentalidad de la época.

Debe advertirse que quienes adhirieron al modernismo siguieron después de la condena del Pontífice caminos muy diversos y que no se puede dudar de una sincera intención apologética y de amor a la Iglesia en alguno de ellos ; sin embargo conviene advertir también que el Pontífice nunca identificó ingenuamente al modernista con quien asume  elementos de las ciencias naturales para los estudios eclesiásticos, sino que lo toma siempre en el sentido formal de quien ha hecho suyos los principios de la filosofía inmanentista    

Condenó también  el Papa 65 proposiciones modernistas, sistematizadas después en la Pascendi; vigiló con supremo celo y rigor todos los seminarios, exigiendo profesores absolutamente fieles para los futuros sacerdotes, y, además, impuso el juramento o profesión antimodernista a los que habían de asumir oficios en la Iglesia. Bueno y humilde como nadie era San Pío X, pero indomable ante el error.

Esta encíclica constituye un acto magisterial único en su especie pues el Pontífice no sólo condena un error sino que, detalladamente y desde sus raíces más profundas se dedica a exponer la doctrina que condena.

 En efecto, las doctrinas modernistas no habían sido presentadas por sus autores como un sistema orgánico sino que se enseñaban sin aparente unidad abarcando campos y tendencias diversas. Sin embargo, en la Encíclica el Pontífice muestra cómo aquella aparente diversidad responde a una raíz común que encierra grave peligro para la fe católica.

Por la naturaleza y profundidad del documento bien pudo decir el historiador jesuita Ludwig Hertling que la Encíclica Pascendi“es una obra maestra en su género, digna de ocupar un puesto al lado del Tomus ad Flavianum de León el Grande y del decreto tridentino sobre la justificación” ; Gonzalo Redondo, por su parte, señala que laPascendies “un documento capital para el entendimiento de la vida de la Iglesia en el mundo contemporáneo .

También se tiene noticia del asombro que causó entre los mismos modernistas el conocimiento que el Pontífice mostró tener de la doctrina que condenaba. El hecho sorprendente de que en el último tiempo no sea frecuente  ninguna referencia a este documento no parece ser motivo suficiente para no ponderar con atención las razones presentadas por Pío X en su análisis de la corriente que vino a definir como “compendio de todas las herejías”.

Aunque situado en un determinado momento histórico, la atención reflexiva sobre aquella Encíclica puede iluminar el fondo común a no pocas aventuras teológicas que no guardan fidelidad al supremo Magisterio de la Iglesia.

  MESSINA TRAS EL TERREMOTO.

9.-A FAVOR DE LOS POBRES.

 

Siempre consagró sus preocupaciones y actividades a los débiles y los oprimidos. Con inusitada energía, denunció los malos tratos a que eran sometidos los indígenas en las plantaciones de caucho del Perú.

Creó y organizó una comisión de ayuda a los damnificados, tras el desastroso terremoto de Messina y, por cuenta propia, acogió a numerosos refugiados en el hospicio de Santa Marta, junto a San Pedro. , pidió la ayuda de todos los Católicos del mundo, logrando reunir, al momento del último sismo, aproximadamente 7’000,000 de francos, que sirvieron para cubrir las necesidades de quienes fueron afectados y para la construcción de iglesias, escuelas, etc. Su caridad no fue menor en ocasión de la erupción del Vesubio y de otros desastres fuera de Italia (Portugal e Irlanda).

Sus caridades, en todas las partes del mundo donde se necesitaban socorros, eran tan abundantes y frecuentes, que las gentes de Roma y de toda Italia se preguntaban de dónde saldría tanto dinero.

 La sencillez de sus hábitos personales y la santidad de su carácter se ponían de manifiesto en su costumbre de visitar cada domingo, alguno de los patios, rinconadas o plazuelas del Vaticano, para predicar, explicar y comentar el Evangelio de aquel día, a todo el que acudiera a escucharle.

Era evidente que Pío X se sentía desconcertado y tal vez un poco escandalizado, ante la pompa y la magnificencia del ceremonial en la corte pontificia. Cuando era patriarca de Venecia, prescindió de una buena parte de la servidumbre y no toleró que nadie, fuera de sus hermanas, le preparase la comida; como Pontífice, eliminó la costumbre de conferir títulos de nobleza a sus familiares. “Por disposición de Dios, solía decir, mis hermanas son hermanas del Papa. Eso debe bastarles“.

En una ocasión, antes de cierta ceremonia, exclamó ante un viejo amigo suyo: “¡Mira cómo me han vestido!” y se echó a llorar. A otro de sus amigos, le confesó: “No cabe duda de que es una penitencia verse obligado a aceptar todas estas prácticas. ¡Me condujeron entre soldados, como a Jesús cuando le apresaron en Getsemaní!”.

            Estas anécdotas describen la grandeza de corazón y la sencillez de la bondad de Pío X. A un joven inglés, protestante convertido al catolicismo y que deseaba ser monje, pero sentía el escrúpulo de haber estudiado muy poco, le dijo el Papa: “Para alabar a Dios bien, no se necesita ser sabio“. Un escritor de Mántua publicó un libro de carácter sensacionalista en el que lanzaba infames acusaciones contra Pío X; éste no quiso emprender ninguna acción legal, pero, en cuanto supo que el calumniador se hallaba en bancarrota, el Papa le envió ayuda: “Un hombre tan desdichado, comentó, necesita oraciones más que castigos”.

 

CARDENAL RAFAEL MERRY DEL VAL.

10.-CODIFICACIÓN CANÓNICA.

 

Una necesidad sentida durante mucho fue la de codificar la Ley Canónica, y con la intención de llevarla a cabo, el 19 de Marzo de 1904, Pío X creó una congregación especial de cardenales, de la que Gasparri, convertido en cardenal, sería el secretario.

Las más eminentes autoridades en derecho canónico de todo el mundo, colaboraron en la formación del nuevo código, algunas de cuyas prescripciones ya habían sido publicadas, como por ejemplo, las modificaciones a la ley del Concilio de Trento en lo referente a los matrimonios secretos, las nuevas reglas para las relaciones diocesanas y para las visitas episcopales adlimina, y la nueva organización de la Curia Romana (Constitución “Sapienti Consilio”, Junio 29, 1908).

Anteriormente, las Congregaciones para las Reliquias e Indulgencias y de Disciplina habían sido suprimidas, mientras que la Secretaría de Asuntos Menores había sido unida a la Secretaría de Estado.

La característica del nuevo reglamento es la completa separación de los aspectos judiciales de los administrativos; mientras que las funciones de algunos departamentos habían sido determinadas con mayor precisión y sus trabajos más equilibrados.

Las oficinas de la Curia se dividieron en Tribunales (3), Congregaciones (11), y Oficinas (5). Con respecto a los primeros, el Tribunal de Signatura (constituido exclusivamente por cardenales) y el de la Rota fueron revividos; al Tribunal de la Penitenciaría le fueron dejados únicamente los casos del fuero interno (conciencia). Las Congregaciones permanecieron casi como estaban al principio, con la excepción de que una sección especial fue agregada al Santo Oficio de la Inquisición para las indulgencias; la Congregación de Obispos y Regulares recibió el nombre de Congregación de Religiosos y tendría que tratar únicamente los asuntos de las congregaciones religiosas, mientras los asuntos del clero secular serían derivados a la Congregación del Consistorio o a la del Concilio; de este último fueron retirados los casos matrimoniales, los cuales serían ahora enviados a los tribunales o a la recientemente creada Congregación de los Sacramentos.

La Congregación del Consistorio aumentó grandemente su importancia debido a que tendría que decidir sobre cuestiones que eran competencia de las otras Congregaciones.

La Congregación de Propaganda perdió mucho de su territorio en Europa y América, donde las condiciones religiosas habían comenzado a estabilizarse. Al mismo tiempo, fueron publicadas las reglas y regulaciones para empleados, y aquellas para los diferentes departamentos. Otra Constitución reciente presenta una relación de las sedes suburbicarias.

 SAN PÍO X EN UN ACTO POLÍTICO.

11.-POLÍTICA INTERNACIONAL.

 

En sus relaciones con los Gobiernos, el pontificado de Pío X tuvo que mantener luchas dolorosas. En Francia el papa heredó disputas y amenazas.

La cuestión “Nobis nominavit” fue resuelta con la condescendencia del papa; pero en lo referente al nombramiento de obispos propuestos por el Gobierno, la visita del presidente al Rey de Italia, con la consiguiente nota de protesta, y la remoción de dos obispos franceses, deseada por la Santa Sede, se convirtieron en pretextos del Gobierno en París para el rompimiento de las relaciones diplomáticas con la Corte de Roma.

Mientras tanto la ley de Separación ya había sido preparada, despojando a la Iglesia de Francia y prescribiendo, además, una constitución para la misma , la cual, si bien no era abiertamente contraria a su naturaleza, por lo menos entrañaba grandes peligros para ella.

Pío X, sin prestar atención a los consejos oportunistas de quienes tenían una visión corta de la situación, rechazó firmemente consentir en la formación de las asociaciones cultuales. La separación trajo cierta libertad a la Iglesia de Francia, especialmente en materia de la elección de sus pastores.

Pío X, sin buscar represalias, todavía reconoció el derecho francés de protectorado sobre los Católicos en el Este.

Algunos párrafos de la Encíclica “Editae Saepe”, escrita en ocasión del centenario de San Carlos Borromeo, fueron mal interpretadas por los Protestantes, especialmente en Alemania, por lo que Pío X elaboró una declaración refutándolos, sin menoscabo a la autoridad de su alto cargo.

            En ese tiempo (Diciembre, 1910), se temían complicaciones en España, así como la separación y persecución en Portugal, para lo cual Pío X ya había tomado las medidas oportunas. El Gobierno de Turquía envió un embajador ante el Papa. Las relaciones entre la Santa Sede y las repúblicas de América Latina eran buenas. Las delegaciones en Chile y la República Argentina fueron elevadas a la categoría de internunciaturas, y se envió un Delegado Apostólico a Centroamérica.

 LA CUESTIÓN SOCIAL Y EL LIBERALISMO.

12.-LA CUESTIÓN SOCIAL.

 

León XIII llevó la cuestión social dentro del ámbito de la actividad eclesial; Pío X también deseó que la Iglesia cooperara, o, mejor aún, desempeñara un papel de liderazgo en la solución de la cuestión social; sus puntos de vista en esta materia fueron formulados en un syllabus de diecinueve proposiciones, tomadas de diferentes Encíclicas y otras Actas de León XIII, y publicadas en un Motu Proprio (Diciembre 18, 1903), especialmente para la orientación en Italia, donde la cuestión social era un asunto espinoso a principios de su pontificado.

Buscó especialmente reprimir ciertas tendencias que se inclinaban hacia el Socialismo y promovían un espíritu de insubordinación a la autoridad eclesiástica.

Como resultado del aumento constante de divergencias, la “Opera dei Congressi”, la asociación Católica más grande de Italia, fue disuelta. No obstante, inmediatamente después la Encíclica “Il fermo proposito” (Junio 11, 1905) provocó la formación de una nueva organización, constituida por tres grandes uniones, la Popular, la Económica y la Electoral.

La firmeza de Pío X logró la eliminación de, por lo menos, los elementos más discrepantes, posibilitando, ahora sí, una verdadera acción social Católica, aunque subsistieron algunas fricciones.

El deseo de Pío X es que la clase trabajadora sea abiertamente Católica, como lo expresó en una memorable carta dirigida al Conde Medolago-Albani. También en Francia, el Sillon, después de un origen prometedor, había dado un giro que lo acercaba a la ortodoxia del extremismo democrático social; y los peligros de esta relación fueron expuestos en la Encíclica “Notre charge apostolique” (Agosto 25, 1910), en la cual los Sillonistas fueron conminados a mantener sus organizaciones bajo la autoridad de los obispos.

 PARROQUIA DE SAN PÍO X EN ZARAGOZA. ESPAÑA.

13.- SAN PIO X. INICIADOR DE LAS REFORMAS MODERNAS DE LA IGLESIA.

 

Visto lo anterior se puede decir que san Pio X fue el iniciador de las reformas modernas necesitadas por la Iglesia.

Un pontificado, por lo inesperado, del todo singular y grandemente beneficioso para la Iglesia. San Pío X fue un reformador de la Iglesia. Reformas en la Iglesia? Si, y muy profundas, aunque sin apariencias.

Eligió como Secretario de Estado al mismo secretario del conclave, el joven español Merry del Val, santo también hacia los altares, de solo 38 anos, hijo del Embajador de España.

Igual que Sarto en el conclave, Rafael rehusaba el cargo, pero recibió del Papa la respuesta imperiosa:Juntos trabajaremos y sufriremos por la Iglesia. En el próximo consistorio le voy a crear cardenal. Y entre los dos ,el humilde campesino, y el noble, elegante y rico diplomático, que se entendieron del todo y se quisieron entrañablemente„ van a realizar un pontificado célebre.

Las primera reforma, sería la que determinaba la libertad en la elección del Papa, sin injerencias de los poderes civiles en los cónclaves,  después vino  lo que el cura y el obispo Sarto había vivido en carne propia :ordenar en un solo cuerpo aquel cúmulo de leyes de la Iglesia dispersas en infinidad de documentos y que nadie entendía ni podía seguir. Exigía un equipo de especialistas que trabajaron tenazmente durante anos, y lo acabaron .

Llevó a cabo una profunda reforma de la reforma de la Curia Romana que  se extendió prácticamente a todas las Congregaciones, ya lo hemos dicho anteriormente.

Para tener a mano la Sagrada Biblia en toda su pureza original, creó el Instituto Bíblico el año 1909 y ordenó la revisión de la Biblia Vulgata Clementina, la oficial de la Iglesia.

            Descendió a temas aparentemente tan sencillos y humildes como cambiar la edad de la recepción de la primera comunión de los niños y niñas, de limitar el ayuno corporal para la recepción de de la Eucaristía.

Estuvo atento a que determinadas asociaciones laicas inspiradas en la doctrina social de la iglesia y promocionadas por los obispos no escaparan de su jurisdicción pues impulsó la participación de los católicos en la vida pública´

En beneficio de los seminarios italianos, ordenó que fueran visitados regularmente por los obispos, y promulgó un nuevo programa de estudios que había estado en uso en el Seminario Romano.

Por otra parte, como las diócesis del Centro y Sur de Italia eran tan pequeñas que sus seminarios respectivos no podían prosperar, Pío X estableció el seminario regional, que es común para las sedes de una región dada; en consecuencia, muchos seminarios, pequeños y deficientes, fueron cerrados.

Ya se ve que estas reformas, sencillas al parecer, las iniciaba un Papa que era esto: pastor. Decimos “iniciaba”, porque seguirán cincuenta años con los otros Papas hasta culminar todas en el Concilio Vaticano II.

            El Papa seguía prisionero del Gobierno de Italia. Pero suavizó mucho las tensiones existentes, al permitir una mayor participación de los católicos en la vida pública, antes negados en absoluto a cualquier participación ciudadana.

Y empezaba a vislumbrar que la “Cuestión romana” debería solucionarse un día u otro. Es sintomática la anécdota que le ocurrió con el obispo de Ravena, cuando éste ─era de los anteriores Estados Pontificios─, le dijo: “Santo Padre, esté seguro que los romañeses aman de todo corazón al Papa, se entiende como soberano espiritual, sin invocar su vuelta a soberano temporal”. A lo que Papa respondió rápido y con gracia: “¡Ya lo creo! Estaban tan mal gobernados”…

 

TUMBA DE SAN PÍO X.

9.-MUERTE Y SEPULTURA.

 

Los últimos meses de la vida del papa Sarto estuvieron marcados por las crecientes tensiones internacionales, que él presentía que desembocarían inevitablemente en una guerra de proporciones nunca vistas, a la que solía referirse como “il Guerrone” y para evitar la cual había ofrecido su vida a Dios.

Desgraciadamente, el atentado de Sarajevo, en el que el archiduque Francisco Fernando, heredero del trono austro-húngaro, y su esposa fueron asesinados por un nacionalista serbio, desencadenó la mortal maquinaria bélica y las hostilidades quedaron rotas al ser invadida Austria por Serbia: fue el inicio de la Primera Guerra Mundial, tan horrenda y mortífera, que mereció el apelativo de “la Gran Guerra” (la intuición de Pío X no había fallado desgraciadamente).

Se dice que el káiser Francisco José I pidió al Papa que bendijera a los ejércitos austro-húngaros por tratarse de los de una potencia católica, a lo que el Pontífice respondió: “Yo bendigo la paz, no la guerra”. La invasión, a principios de agosto, de Bélgica y Luxemburgo –países católicos y pacíficos– por Alemania produjo un gran pesar a Pío X, cuya salud iba declinando a ojos vista.

Pocos días antes de dejar este mundo, despidió al cardenal Cassetta con estas palabras: “Eminencia, ruegue a Dios para que se digne apartarme de este Calvario”.      El 20 de agosto de 1914, entregaba el alma a su Creador el humilde Giuseppe Sarto. Se dijo que el corazón no había podido aguantar el sufrimiento de ver a la humanidad hundirse en la que su sucesor Benedicto XVI llamaría “inútil carnicería

. Fue beatificado por el venerable Pío XII el 3 de junio de 1951 y canonizado por el mismo papa el 3 de septiembre de 1954. Su fiesta se celebra el 3 de septiembre en el calendario del rito romano tradicional y el 21 de agosto en el del rito romano moderno.          Sus restos se veneran en una capilla lateral de la nave del Evangelio de la basílica patriarcal de San Pedro en el Vaticano.

 

BIBLIOGRAFIA.

 1.- Enciclopedia católica. San Pío X.

2.-ACI Prensa. San Pío X.

3.-  San Pío X. http://www.corazones.Esta página es obra de Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María

4.-Documenta catholica omnia… Conspectus santorum Paparum alphab. SS.Pius X.  Textos de Encíclicas. Constituciones, Catecismo de san Pio X.

5.-  HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA Generalidades Guiones para las clases. Pro manuscripto. Pedro García Cmf . Parroquia del Corazón de María SAN

SALVADOR, El Salvador C. A. pag. 416 s,s, Como base, el MANUAL DE HISTORIA DE LA IGLESIA de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez.

6.- B. Llorca, García Villoslada, P. Leturia, Montalbán: Historia de la Iglesia católica. Pío X.  T.IV págs 491 s.s.  B.A.C. Madrid 1951.

 

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quijotediscipulo.

 BENEDICTO XV . ( 1914-1922).

 Estos son los puntos que desarrollaremos en el Tema:

 1.- Datos biográficos.

2.-Un Pontifico centrado en el logro de la paz.

3.-De la palabra a los hechos.

4.- El logro de  la neutralidad papal.

5.- Su acción pastoral en el interior de la Iglesia.

6.-Muerte y sepultura.

 

1.-DATOS BIOGRÁFICOS.

            Hijo de una familia noble, Giacomo della Chiesa nació en Génova, Italia, el 21 de noviembre de 1854.
            Estudió derecho en la Universidad de Génova, graduándose como doctor en leyes civiles el año 1875. Posteriormente perfeccionó sus estudios de teología en la Universidad Gregoriana de Roma.
            Apenas ordenado sacerdote en 1878, ingresó a la Accademia dei Nobili Ecclesiastici, escuela diplomática vaticana en la que se preparó para servir a la Iglesia en estas necesidades. 
            Después  de algún tiempo de trabajo en la Santa Sede, della Chiesa sería enviado a España en calidad de nuncio. Su gestión fue decisiva en la mediación papal ofrecida para resolver el problema territorial generado entre España y Prusia por la disputa de las Islas Carolinas. Posteriormente sería llamado de vuelta a Roma para trabajar como asistente en la Secretaría de Estado del vaticano. En 1901 asumía el cargo de Subsecretario de Estado.
            El año 1907 el Papa Pío X lo nombró Arzobispo de Bolonia. En su nueva diócesis el nuevo Arzobispo ejerció con gran celo su labor pastoral, distinguiéndose, entre otras cosas, por ser un extraordinario director espiritual. 

            Para el año 1914 Su Santidad Pío X le otorgaba el capelo cardenalicio, a tres meses de ser él el próximo elegido para sucederle en la Cátedra de San Pedro. 

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  EL ARCHIDUQUE FRANCISCO FERNANDO CUYO ASESINATO EN SARAJEVO DESENCADENÓ LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

2.-UN PONTIFICADO CENTRADO EN EL LOGRO DE LA PAZ.

 

            El inicio de su pontificado coincidió con el estallido de  la Primera Guerra  Mundial

            En su encíclica «Ad beatissimi Apostolorum» del  1 de noviembre de 1914 analizó las causas del conflicto desde una perspectiva del ideal cristiano .En ella marcó a los obispos pautas a llevar a cabo en su ministerio. Ponemos su texto  completo pues nos parece  altamente significativo Dice así:

              “Elevado por el designio inescrutable de la Divina Providencia sin ningún mérito por nuestra parte a la Cátedra del Príncipe de los Apóstoles, que  oyó aquellas palabras de Cristo Nuestro Señor: “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas” (Juan . xxii 15-17) reflexionando  uno mismo  y al mismo tiempo  mirando con amor entrañable  el rebaño a nosotros confiado -un rebaño innumerable de hecho, que comprende de diferentes maneras a toda la raza humana.

 Porque el conjunto de la humanidad fue liberada de la esclavitud del pecado por el derramamiento de la sangre de Jesucristo como si pagara   un  rescate, y  porque no hay  nadie  que esté  excluido del beneficio de esta redención:  aunque el Pastor Divino tenga  ya  una parte de la humanidad  dentro de su redil felizmente  protegida , Él insta amorosamente a entrar dentro del mismo a los que aún  no han entrado en él, según sus mismas palabras : “y tengo otras ovejas, que no son de este redil;  a ellas también debo yo traer, y oirán mi voz” (Juan x . 16).

2.-No desvelamos ningún secreto, Venerables Hermanos,  si  digo  que el primer sentimiento que experimentamos  en nuestro corazón , al asumir nuestro pontificado,  provocado,  sin duda, por la bondad de Dios, era el anhelo inefable y el  deseo amoroso por la salvación de toda la humanidad,  pues  este deseo era el  mismo de  Nuestro Señor Jesucristo cuando a punto de morir en la cruz dijo  “Padre santo, cuida en tu Nombre, que Tú me has dado” (Jn 11 xvii.).,

DESTROZOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.

3.-Pero tan pronto como pudimos captar desde  la altura de la dignidad apostólica el curso de los asuntos humanos, nuestros ojos se encontraron con las  tristes condiciones en que se encontraba la sociedad humana, llenándonos de amarga tristeza.

            Algo    que el alma del Padre común de todos, no podía  mirar sin sentirse profundamente afligido al ver  el espectáculo presentado por Europa, más aún, por todo el mundo, tal vez el espectáculo más triste  del que nunca  haya noticia.

            Ciertamente,  en estos días parece haber venido sobre nosotros lo que Cristo Nuestro Señor predijo: ” oiréis noticias  y rumores de guerras  una nación  se levantará nación contra otra , y un  reino contra  reino” (Mateo XXIV, 6, 7.). Por todas partes  aparece el fantasma  del temor de la guerra : no hay  espacio para otro pensamiento en la mente de los hombres. Los combatientes son las naciones  más  grandes y más ricas  de la tierra; por  lo que  no es extraño, pues están bien provistas de las armas más terribles  que la  ciencia militar moderna ha ideado, el que se esfuercen por destruirse unos a otros con  un refinamientos que aterra.

            No hay límite ni  medida de la ruina y de la masacre; día a día, la tierra está empapada con la sangre recién derramada-, y se cubre con los cuerpos de los heridos y de los muertos. ¿Quién iba a imaginar cómo  el alma está  llena de odio de los unos contra los ojos como lo estamos viendo  siendo todos de la misma naturaleza, todos miembros de la misma sociedad humana ?

             ¿Quién reconocería   en ellos  a unos hermanos, cuyo padre está en el cielo? Sin embargo, mientras que con las tropas innumerables la furiosa batalla está activada , los  soldados   están tristes, el dolor y la angustia  se abate sobre todas las ciudades y todos los hogares; día a día el  aumenta  de forma  alarmante el  número  de las viudas y de los huérfanos, por la  interrupción de las comunicaciones, el comercio está paralizado; la agricultura está abandonada; las artes se reducen a la inactividad; los ricos están en dificultades; los pobres son reducidos a la miseria abyecta; todos están en peligro.

4.-Movido por estos grandes males, pensamos que es nuestro deber, en el comienzo  mismo de nuestro pontificado,  recordar las últimas palabras de nuestro predecesor, de ilustre y santa  memoria, y repetir las  una vez más para comenzar nuestro propio ministerio apostólico;  imploramos  a reyes y gobernantes a considerar  las inundaciones de lágrimas y de sangre ya derramadas, a que  se apresuren a devolver a las naciones  las bendiciones de la paz.

            Quiera Dios, por su misericordia y bendición, que la buena nueva  que trajeron los ángeles  en el nacimiento del Redentor divino de la humanidad, “en la tierra paz a los hombres de buena voluntad” (Lucas ii . 14), tengan pronto eco   a medida que su Vicario entra a llevar a cabo  su obra.

            Imploramos a aquellos en cuyas manos está  el destino  de las naciones a escuchar  nuestra voz. Seguramente hay otras formas y medios para reponer los derechos violados,  con honestidad y buena voluntad , dejando a un lado los brazos armados.

            Estas palabras salen a impulso de un corazón que no tiene ningún interés personal en ello sino sólo el amor a la humanidad . Que no se permita que estas palabras de un amigo y de un padre sean  pronunciadas en vano.

  1. Pero no es sólo la actual contienda sangrienta  que aflige a las naciones y la que   nos llena de ansiedad y cuidado. Hay otro mal que radica  en  lo íntimo del corazón  de la sociedad humana que es , una fuente de temor para todos los que realmente piensan,   y  que ya ha traído y traerá muchas desgracias a las naciones,  y  que  con razón puede ser considerado como la causa y raíz de la actual horrible guerra.

            . Porque desde que  los preceptos y las prácticas de la sabiduría cristiana dejaron  de ser observados en las constituciones de los estados, se deducía que, ya que  aquellos   contenían la paz y la estabilidad de las instituciones, las bases mismas de los estados comenzaron necesariamente  a verse sacudidas. Tal es, por otra parte, ha sido el cambio en las ideas y la moral de los hombres, que a menos que Dios venga  pronto en nuestro auxilio, el fin de la civilización parece estar cercano.

            Vemos, pues, la ausencia del amor recíproco con sus semejantes en las relaciones humanas ; la autoridad de los gobernantes ha caído  en el desprecio; la injusticia impera en las relaciones entre las  diversas clases sociales ; la lucha por cosas transitorias y perecederas es tan aguda, que los hombres han perdido de vista a los demás  y  la obtención de otros bienes más valiosos. lpuntos   en los  que se pueden agrupar, las causas de los graves disturbios que impregnan a toda la sociedad humana.           Todo esto  debe cambiar trayendo  de nuevo los principios cristianos , si tenemos una voluntad real para  lograr la paz y la armonía de la sociedad humana.

CRISTO EL SEÑOR REY DE PAZ, JUSTICIA Y AMOR.

6.-Nuestro Señor Jesucristo bajó del cielo con el propósito de restablecer entre los hombres el Reino de la Paz, que la envidia del diablo había destruido, siendo su voluntad el que no se pusiese ningún otro fundamento  en el  deba descansar el amor fraternal.

            Estas son sus propias palabras repetidas: “Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros (Juan 34 xiv.),” Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros “(Juan xv 12.);” Esto os mando: que os améis unos a otros “(Juan xv 17.); como si su propia misión  fuese conducir a los hombres al  amor mutuo.

Utilizó toda clase de argumentos para producir ese efecto. Él nos invita a todos  a mirar al cielo: “porque uno es vuestro Padre que está en los cielos.” (Mateo xxiii 9); Él enseña a todos los hombres, sin distinción de nacionalidad o de lengua, o de ideas, a orar con las palabras: “Padre nuestro, que estás en los cielos.” (Mateo vi 9.); es más,  Él nos dice que nuestro Padre Celestial en la distribución de las bendiciones de la naturaleza no tiene en cuenta nuestras diferencias : “El que hace salir su sol sobre buenos y malos, y riega sobre justos e injustos” (Mateo v. . 45). Nos pide que seamos hermanos entre sí, y nos llama  sus hermanos: “Todos vosotros sois hermanos” (Mateo xxiii 8..); “para que él sea el primogénito entre muchos hermanos” (Rom.. vii 29).

            Para más nos estimula al amor fraternal, incluso hacia aquellos a quienes nuestro orgullo natural, desprecia, es su voluntad que debemos reconocer la dignidad de su propio ser en el más humilde de los hombres: “Todo  lo que  hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños,  a mí me lo hicísteis. “(Mateo xxv. 40. al fin de su vida, ¿ no  dijo  Él, que todos  cuantos creen en Él deben ser todos uno en el vínculo de la caridad, como Él  estuvo unido al servicio de su Padre ? “Como tú, Padre, en mí, y yo en ti” (Juan xvii. 21). y, por último, cuando  Él colgaba de la cruz, derramó su sangre por todos nosotros, ¿de dónde nace el que nosotros estemos unidos por el amor  como un solo cuerpo sino porque todos somos en Él miembros de un mismo cuerpo ?

NUNCA SE HA HABLADO TANTO DE ...

 7.-Muy diferente de esto es el comportamiento de los hombres de hoy. Nunca tal vez se ha hablado con más frecuencia de la fraternidad e igualdad de los hombres que hoy en día, de hecho, los hombres no dudan en proclamar que esforzarse por hermandad, es uno de los regalos más grandes de la civilización moderna, sin  necesidad de seguir las enseñanzas del Evangelio, y dejando a un lado la obra de Cristo y de su Iglesia. Pero en realidad nunca hubo menos actividad fraternal entre los hombres que en el momento presente. El odio racial ha llegado a su clímax; los pueblos están más divididos por celos que por las fronteras; dentro de una misma nación, dentro de la misma ciudad arrecia La envidia  que quema auna clase contra otra; y entre las personas es el amor propio, que es la ley suprema que invade  todo.

  1. Vosotros veis , Venerables Hermanos, cuán  necesario  es esforzarse  todo lo posible para  que la caridad de Jesucristo sea una vez más la regla suprema entre los hombres. Eso siempre será nuestro propio objetivo; esa será la tónica de Nuestro Pontificado. Y exhortamos a hacer que también  sea este el  fin de sus esfuerzos. Que nunca dejemos de que resuene en los oídos de los hombres y que  se establezca en nuestros actos, lo  que dice de San Juan: “Amémonos unos a los otros” (Jn 23 iii.).

Noble, de hecho, y digno de alabanza son las instituciones filantrópicas múltiples de nuestros días: pero es si contribuyen a estimular el verdadero amor de Dios y de nuestros prójimos en  los corazones de los hombres, que sirva  para  conferir un fundamento  duradero; si no lo hacen, ellas   no tienen ningún valor real, pues “el que no ama, permanece en la muerte.” (I Juan III. 14).

ESTA ES LA SEGUNDA CAUSA.

9.-La segunda causa de la inquietud general dijimos ser la falta de respeto a la autoridad de quienes ejercen los poderes. Desde la fuente de los poderes humanos se han buscado fuera  de Dios el Creador y Soberano del Universo,  y puesto en la libre voluntad de los hombres, los fundamentos del deber, que debe existir entre superior e inferior, así  se han debilitado tanto que casi han cesado de existir.

            La lucha sin restricciones después de la independencia, junto con el exceso de orgullo que  entró poco a poco  en todas partes; de forma  que   ni siquiera se ha librado  la casa, aunque el origen natural de la autoridad en  la familia es tan claro como el sol del mediodía; es más, y lo  más deplorable aún, no  se ha parado  ni en los escalones del santuario. De ahí vendrá el desprecio por las leyes, la insubordinación de las masas, las críticas sin sentido de las órdenes emitidas, por lo tanto,  aparecen innumerables formas de atentado contra la autoridad; y también, los terribles crímenes de los hombres que, afirman  no estar obligados por ninguna ley,  por lo que no dudan en atacar  la propiedad o la vida de sus semejantes.

            10 En presencia de tal perversidad del pensamiento y de la acción, subversiva de la constitución misma de la sociedad humana, no sería adecuado para nosotros, a los que se ha encomendado por Dios  la enseñanza de la verdad,  guardar silencio, y se  nos recuerde enseñar  a los pueblos de la tierra  esa doctrina, que la  opiniones humanas  puedan cambiar: “que toda  autoridad viene  de Dios: y los que son, son ordenados por Dios” (Rom 1 xiii.). Cualquiera que sea el poder entonces que  se ejerce entre los hombres, ya sea la del Rey o la de una autoridad inferior, tiene su origen en Dios. De ahí St. Paul establece la obligación de obedecer las órdenes de las autoridades: “Por tanto, es preciso someterse, no sólo por temor al castigo, sino también en conciencia.” Rom XII,5).

             En armonía con las palabras de St. Paul son las palabras del Príncipe de los Apóstoles a sí mismo: Sed sumisos, a causa del Señor, a toda institución humana: sea al rey, como soberano,14.sea a los gobernantes, como enviados por él para castigo de los que obran el mal y alabanza de los que obran el bien.” (I Peter. ii 13-14). De este principio el Apóstol de los gentiles infiere que quien contumaz  resiste el ejercicio legítimo de la autoridad humana, se resiste a Dios y se está preparando para sí mismo el castigo eterno: “Por tanto, el que resiste a la potestad, a la ordenación de Dios, y los que resisten, ganan para sí la condenación “(Rom.. xiii 2).

            11 Que los príncipes y gobernantes de los pueblos recuerden  esta verdad, y consideraren  si es una idea prudente y segura  que  los gobiernos de  los estados se separenn de la santa religión de Jesucristo, de la que su autoridad recibe dicha fuerza y el apoyo . Consideren una y otra vez, si se trata de una medida de sabiduría política el  divorciarse de la enseñanza del Evangelio y de la Iglesia en  la decisión de un país y en la  educación pública de los jóvenes.  Es la  triste  experiencia la que demuestra  lo que la autoridad humana pierde  donde la religión  no se ha observado.

            El destino de nuestro primer padre, después de la caída, es algo que puede venir también a las naciones. Como en  su   que  convirtieron  su voluntad no  a Dios sino a sus  desencadenadas pasiones  así, también, cuando los gobernantes de las naciones desprecian la autoridad divina, a su vez, las personas acostumbran a despreciar su autoridad humana. Queda, por supuesto, el recurso  de usar la fuerza para reprimir levantamientos populares; pero ¿cuál es el resultado? La fuerza puede reprimir el cuerpo, pero no puede reprimir las almas e ideas  de los hombres.

   LUCHA DE CLASES EN LUGAR DE CONCIERTOS POR LA PAZ ENTRE LAS CLASES.        

12 Cuando el doble principio de la cohesión de todo el cuerpo de la sociedad se ha debilitado, es decir, la unión de los miembros entre sí por la caridad mutua, y la  unión con su cabeza, por su reconocimiento respetuoso de la autoridad,  ¿ es de extrañar, Venerables Hermanos, que la sociedad humana debe ser vista ,por así decir dividida  en dos ejércitos hostiles con amargura y sin cesar en la lucha?

            La idea  de que todos somos iguales por naturaleza  puede    utilizarse   en contra de aquellos que posen la propiedad, ya sea por herencia o por la industria,  habiendo de soportar al proletariado y a los trabajadores, inflamados por el odio y la envidia,  por no ocupar la misma posición que los demás.

.           Una vez que se han imbuido de las falacias de los agitadores, a cuyos mandatos son más dóciles, ¿ quién  jamás les hará ver que no se sigue que porque los hombres son iguales por naturaleza, todos ellos deben  ocupar un lugar igual en la comunidad ?

            Y además, ¿quién va a hacerles ver que la posición de cada uno es la que a cada uno por el uso de sus dones naturales-salvo imposibilidad por fuerza de las circunstancias-es capaz de hacer por sí mismo? Y así los pobres  luchan contra los ricos como si  ellos le hubieran robado lo que es suyo , no sólo  con actos contrarios a la justicia y de la caridad, sino también actuando de manera  irracional, especialmente en lo que ellos mismos por la industria honesta hhan podido mejorar sus fortunas,  si así lo desean. No es necesario enumerar las muchas consecuencias, no menos nefastas para el individuo que para la comunidad, que se desprende de este odio de clase. Todos vemos y deploramos la frecuencia de las huelgas, que interrumpen repentinamente el curso de la ciudad y de la vida nacional en sus funciones más necesarias, vemos encuentros hostiles y las  gentes participando en manifestacioinesn multitudes y tumultuosas, y sucede, no pocas veces ,que lse utilizan armas  y se derrama  la sangre humana .

            13 No es nuestra intención repetir aquí los argumentos que exponen claramente los errores del socialismo y de doctrinas similares. Nuestro predecesor León XIII, más sabiamente lo hizo en Encíclicas verdaderamente memorables; y vosotros, Venerables Hermanos, tendréis   el mayor cuidado de que esos graves preceptos nunca se olviden, y  que cada vez que las circunstancias lo requieran, han de quedar claramente expuestos e inculcados  en las asociaciones y congresos católicos, en los sermones y en la prensa católica.

            Pero sobre todo- y  Nosotros no dudamos en repetirlo-ayudados  de todos los argumentos, suministrados  por los Evangelios o por la naturaleza de las cosas , o por la consideración de los intereses del individuo y de la comunidad del hombre,  esforcémonos en  exhortar a todos los hombres, que en virtud de la ley divina de la caridad deben amarse los unos a los otros con amor fraternal.

            El amor fraternal no  calcula para deshacerse de las diferencias entre   las clases-un resultado que es tan imposible como que en el cuerpo vivo todos los miembros deben tener las mismas funciones  -pero el amor hace posible  que los que ocupan los puestos más altos cuiden  de alguna manera, traer a sí mismos a los que  estén  en  una posición más baja, y los traten no sólo como pide la justicia sino  amablemente y con un espíritu amable y paciente, y  de forma que el pobre por un lado  se regocije  de su prosperidad , al contar con confianza en su ayuda-como  cuando el hijo menor de una familia cuenta con la ayuda y la protección de su hermano mayor.

            14 Pero todavía hay, Venerables Hermanos,   una raíz más profunda de los males que hasta ahora hemos estado deplorando, . El mismo apóstol nos dice cual  es: “El deseo de dinero es la raíz de todos los males” (I. Tim vi 10.). Si uno considera los males por la que la sociedad  humana está en la actualidad sufriendo dolores de parto  todos ellos se pueden ver surgir de esta raíz.

            15 Una vez que las mentes plásticas   de los niños han sido moldeadas por las escuelas sin Dios, y las ideas de las masas inexpertas se han formado por una prensa diaria o periódica mal, y cuando por medio de todas las otras influencias de la opinión pública directa, se ha inculcado en las mentes de los hombres  el  pernicioso error de que no se debe esperar un estado de felicidad eterna  porque la única felicidad  está aquí, aquí abajo, en el disfrute de la riqueza y el honor y el placer: no es de extrañar que todos los hombres que por naturaleza están hechos para alcanzar la felicidad  se sientan impulsados  con toda su energía al logro de esa felicidad cuanto antes  y rompan cualquier  demora que impida su obtención.

            Y como estos bienes no se dividen por igual entre los hombres, y como es deber de la autoridad en el Estado para evitar  que la libertad de que goza el individuo vaya  más allá de sus límites debidos  e invadiendo lo que pertenece a otro, se odia a la autoridad pública  y la envidia de los desafortunados se inflama contra los más afortunados. Así,  brota la lucha de una clase de ciudadanos contra la otra ,

tratando uno   por todos los medios obtener y tomar lo que no tienen ,  y los  otros tratando de mantener  y aumentar lo que poseen..

         16.-Cristo nuestro Señor, previendo el estado actual de las cosas, sin duda afirmó en su sublime sermón de la montaña, lo que son las “bienaventuranzas” reales del hombre en el mundo; y por lo tanto se puede decir que Él sentó las bases de la filosofía cristiana.

            Incluso  los ojos de los adversarios de la fe , están llenas de sabiduría incomparable, y forman un sistema religioso y moral  completo; y desde luego habrá que  admitir que antes de Cristo, quien es la misma Verdad, ningún tipo de enseñanza en esos asuntos nunca se había pronunciado con tanto peso y dignidad, o con una profundidad de amor tan grande .

            17 Ahora, todo el secreto de esta filosofía divina es, que lo que se llaman los bienes de esta vida mortal tienen de hecho la apariencia del bien, pero no son en realidad; y, por lo tanto, que no es en el disfrute de los mismos los  que  pueden hacer feliz  al hombre .

            En el plan divino, hasta el momento no son las riquezas y la gloria y el placer los que pueden hacer  felices a los hombres y si alguien  realmente desea ser feliz, debe más bien por el amor de Dios renunciar a todos ellos: “Bienaventurados vosotros los pobres, Bienaventurados los que lloráis… ahora,… Bendito serás cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo “(Lucas vi 20-22.). Es decir, que a través de los dolores y sufrimientos y miserias de esta vida, pacientemente soportados con, como es justo que sea, que vamos a entrar en posesión de los bienes verdaderos y imperecederos que “Dios ha preparado para los que le aman “(. I. Cor ii. 9). Esto más importante enseñanza de nuestra fe es pasada por alto por muchos, y por no pocos que se ha olvidado por completo.

            18 Por lo tanto, es necesario, Venerables Hermanos, revivir  esto   una vez más en la mente de todos, porque de ninguna otra manera pueden los individuos y las naciones alcanzar la paz. Hagamos a continuación   una oferta a los que están sufriendo la angustia de cualquier tipo, que no  pongan sus ojos a la tierra en la que estamos como peregrinos, sino de mejorar la que se nos dará en el  Cielo al que vamos: “Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir “(Heb.. xiii 14). En medio de las adversidades con que Dios pone a prueba la  perseverancia en su servicio, deja que a menudo  se piense en la recompensa que se prepara para ellos  si se admite la victoria de este juicioi: 17. En efecto, la leve tribulación de un momento nos produce, sobre toda medida, un pesado caudal de gloria eterna,

A cuantos no ponemos nuestros ojos en las cosas visibles, sino en las invisibles; pues las cosas visibles son pasajeras, mas las invisibles son eternas.II Cor. iv. 17-18). Debemos luchar por todos los medios posibles para reavivar entre los hombres la fe en las verdades sobrenaturales, y al mismo tiempo la estima, el deseo y la esperanza de los bienes eternos. Sus esfuerzos principales, Venerables Hermanos, la del Clero, y de todos los buenos católicos, en sus diversas sociedades, deben ser promover la gloria de Dios y el verdadero bien de la humanidad. En proporción con el crecimiento de esta fe entre los hombres disminuirá ese esfuerzo febril por las mercancías vacías del mundo, y poco a poco, a medida que el amor fraternal aumenta  , el malestar social y  los conflictos cesarán.

   JESÚS COMO BUEN PASTOR.         

19 Pasemos ahora nuestros pensamientos de la sociedad humana a los asuntos inmediatos de la Iglesia, porque es necesario que nuestra alma, aquejada  por los males de los tiempos, debe buscar consuelo por lo menos  en una dirección .Más allá de esas pruebas luminosas del poder divino y la indefectibilidad de que goza la Iglesia, encontramos una fuente de no poca consolación en los frutos notables de la previsión activa de nuestro predecesor, el Papa Pío X, que ha derramado sobre la Silla Apostólica el lustre de una vida santa.

            Vemos como resultado de sus esfuerzos un avivamiento del espíritu religioso en el clero en todo el mundo entero; la piedad del pueblo cristiano ha  revivido;  la actividad y la disciplina se ha estimulado  en las asociaciones católicas; la fundación y  el crecimiento de sedes episcopales;  la provisión hecha para la educación de los estudiantes eclesiásticos en armonía con los requisitos canónicos y en la medida necesaria con las necesidades de los tiempos; la defensa  de la enseñanza de la ciencia sagrada para evitar la erupción de  los peligros de las innovaciones;  el arte musical trajo al ministro dignamente a la dignidad de las funciones sagradas; la fe se extendió por todas las nuevas misiones de los  heraldos del Evangelio.

            20 Pues bien, de hecho, nuestro predecesor  ha merecido el agradecimiento  de la Iglesia, y la posteridad preservará la memoria de sus hechos. Como, sin embargo, con el permiso de Dios, el campo del “buen hombre de la casa” está siempre expuesto a las malas prácticas del ” enemigo”,  por lo que siempre será necesario el trabajo para prevenir el crecimiento de “la cizaña ” que  daña la buena cosecha; y aplicar a nosotros mismos las palabras de Dios al profeta: “He aquí yo te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar de raíz y de tirar hacia abajo para edificar y para plantar…”, (Jerem i 10.). será pues   necesario un esfuerzo constante y extenuante,  para evitar el mal de todo tipo y promover todo lo que es bueno,  y así agradar al Príncipe de los Pastores que  lo tendrá en cuenta para nuestro descargo.

              21.-Como estamos ahora, por primera vez  ante  todos vosotros, Venerables Hermanos, parece un momento oportuno para mencionar algunos puntos importantes a los que nos proponemos prestar especial atención, de modo que sirva para   la unión de  vuestros  esfuerzos con los nuestros, y así se alcancen los resultados deseados más rápidamente.

            22 El éxito de toda la sociedad humana , a todos los efectos , está ligada a la armonía de los miembros en los intereses de la causa común. Por lo tanto debemos dedicar nuestros esfuerzos sinceros para evitar  disensiones y conflictos, de cualquier naturaleza que sean, entre los católicos, y para quitar las  nuevas disensiones que surjan  lo mejor será la unidad de ideas y de acción entre  todos.

            Los enemigos de Dios y de la Iglesia son perfectamente conscientes de que cualquier disputa interna entre los católicos es una victoria para ellos. Por lo tanto su táctica  habitual cuando ven a los católicos fuertemente unidos, esforzarse por sembrar inteligentemente las semillas de la discordia, para romper esa unión, Y  el resultado está  justificando con frecuencia sus esperanzas, con gran detrimento de los intereses de la religión!

            De ahí que, por lo tanto, siempre que una legítima  autoridad ha dado una vez un mandato claro, que nadie transgreda ese mandato, y que  esto no le sirva para  elogiarse  a sí él; sino que cada uno sujete  su propia opinión a la autoridad de aquel que es su superior, y  que obedecerle sea como una cuestión de conciencia.

TU ERES PEDRO Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA Y…

            Una vez más, no dejar que ningún particular, ya sea en libros o en la prensa, o en los discursos públicos, se arrogue  la autoridad  de un maestro  en la Iglesia. Todos saben a quién  le ha sido dado  por Dios el Magisterio de la Iglesia : él, entonces, posee todo el derecho de hablar cómo y cuando lo crea oportuno, a los demás le compete escuchar  con reverencia cuando habla y  llevar a cabo lo que  dice.

23.-En los asuntos en los que no está en juego ni la fe ni la disciplina de la Iglesia y  sobre los cuales no se ha pronunciado la Sede Apostólica   hay espacio para opiniones divergentes, es claramente un  derecho de toda persona el  expresar y defender su propia opinión. Pero en este tipo de discusiones no deben utilizarse expresiones que podrían constituir violaciones graves de la caridad; dejar que cada uno defienda libremente su propia opinión, pero hágase con la debida moderación, por lo que nadie debe considerarse a sí mismo  con derecho a colocar a los que simplemente no están de acuerdo con sus ideas, el estigma de deslealtad a la fe o a la disciplina.

24.-Es , además, Nuestra voluntad de que los católicos se abstengan  de  poner  denominaciones que  recientemente se usan para  distinguir un grupo de católicos de otro. Han de evitarse no sólo como “novedades profanas en el uso  de las palabras,” porque estén en contra la armonía  y con la verdad y la justicia, sino también porque dan lugar a grandes problemas y de confusión entre los católicos. La  naturaleza de la religión católica  es tal que no admite el más o  el menos, pues debe mantenerse en su totalidad o  ser rechazada en su conjunto “Esta es la fe católica, que a menos que un hombre crea fiel y firmemente, no puede ser salvado” (Athanas. Credo). No hay necesidad de añadir cualquier término calificativo a la profesión del catolicismo: es más que suficiente para cada uno de ellos para proclamar  que “Cristiano es mi nombre y mi apellido católico.”

            25 Además, la Iglesia exige de aquellos que se han dedicado a la promoción de sus ideas  algo muy distinto , ella exige que se deben dedicar con  toda su energía para preservar la fe intacta e inmaculada de  cualquier soplo de error, y seguir más de cerca al  que Cristo ha designado para ser el guardián e intérprete de la verdad. Hay que encontrar hoy en día, y en número no despreciable, hombres, de los cuales el Apóstol dice que: “. 3. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.(II Tim. iIV. 3-4).

            Enamorados y dejándose llevar por la gran  idea de la inteligencia humana, por la que  como buen regalo de Dios sin duda han hecho un progreso increíble en el estudio de la naturaleza, confían en su propio juicio y desprecian de la autoridad de la Iglesia, han llegado a tal grado de temeridad que no dudan  poner como medida de su mente   hasta las cosas ocultas de Dios y todo lo que Dios ha revelado a los hombres.

   SAN PIO X Y LA CONDENACIÓN DEL MODERNISMO.        

De ahí surgieron los errores monstruosos del “modernismo”, que Nuestro Predecesor acertadamente declaró ser “la síntesis de todas las herejías”, y condenó solemnemente. Por la presente, renovamos esa condena en toda su plenitud, Venerables Hermanos, y sin embargo,  como la plaga  no está  totalmente erradicada, sino que  se esconde aquí y allá en lugares ocultos, nosotros os  exhortamos a todos, a estar atentos  aquí y  esos  lugares ocultos, estando  cuidadosamente en guardia contra cualquier contagio del mal, para que podamos aplicar a este  trabajo palabras utilizadas en otras circunstancias: “es un fuego que consume, incluso  lleva a la destrucción, todas las cosas que renacen  la primavera” (Job xxxi 12.) .

            Tampoco Nosotros simplemente deseamos que los católicos no sólo deben rechazar  los errores del modernismo, sino  también  las tendencias o lo que se llama el espíritu del Modernismo.

            Las personas infectadas por ese espíritu desarrollan una aversión aguda para todos los que los sabores de la antigüedad y se convierten en buscadores ansiosos de novedades en todo: en la forma en que llevan a cabo las funciones religiosas, en el juicio de las instituciones católicas, e incluso en ejercicios privados de piedad. Por lo tanto, es nuestra voluntad que la ley de nuestros antepasados todavía debe ser considerada sagrada: Que no haya innovación, en lo que ha sido transmitido.” En materia de fe que debe ser inviolable hay que adherirse  como la ley; puede sin embargo también servir de guía incluso en asuntos sometidos a cambiar, pero incluso en estos casos la norma que debe llevarse a cabo es : “Las cosas viejas, pero de una manera nueva.”

            26 Como  las personas  son generalmente estimuladas, Venerables Hermanos, a profesar abiertamente su fe católica, y a armonizar su vida con su enseñanza, por medio de  la exhortación fraterna y por el buen ejemplo de sus semejantes, nos alegramos que se vayan formando más  asociaciones .No sólo esperamos que aumentarán, pero es nuestro deseo que bajo nuestro patrocinio  y  aliento  puedan  florecer; y sin duda van a florecer, si con firmeza y fidelidad se atienen  a las direcciones que esta Sede Apostólica ha dado o dará.

             Que todos los miembros de las sociedades que  buscan   los intereses de Dios y de su Iglesia no siguiendo  a la Cabeza de la Iglesia, en vano será  buscar la ayuda divina, en vano, también en vano  lo harán el trabajo.

            27 Ahora bien, para que todas estas recomendaciones tengan  los resultados que esperamos, ya sabéis, venerables hermanos, cuán necesario es el trabajo prudente y diligente de los que Cristo nuestro Señor envía como “obreros a su mies“, es decir el del clero. Recordad, por tanto, que su principal preocupación debería ser la de fomentar  la santidad  de los que son clérigos y de formar a los seminaristas  para tan sagrado ministerio  con la mejor educación y formación disponibles. Y a pesar de  que su cuidado en este sentido no requiere un estímulo, sin embargo exhortamos e incluso imploramos que presten su atención   a este asunto de la forma más cuidadosa. Nada puede ser más importante para el bien de la Iglesia; pero como nuestros predecesores de feliz  memoria, León XIII y Pío X, definitivamente han escrito sobre este tema, no hay necesidad de ulteriores consejos por parte nuestra. Sólo ruego a  ustedes que los escritos de los pontífices  más sabios, y en especial la “Exhortación al Clero,” de Pío X  deberíamos, tenerla siempre presente y no la deberíamos olvidar.

EL PRESBITERIO Y SU UNIDAD  CON EL OBISPO.

28.-Queda una cuestión que no se debe pasar por alto, y que es, para recordar a los sacerdotes de todo el mundo, como nuestros más queridos hijos, lo absolutamente necesario que es, por su propia salvación, y por la fecundidad de su sagrado ministerio, que deberían estar más estrechamente unidos a su Obispo y más leales a él. El espíritu de insubordinación e independencia, tan característico de nuestro tiempo,  como nosotros deploramos anteriormente, no perdonó del todo  a los ministros del Santuario. No es raro que los pastores de la Iglesia encuentren la tristeza y la contradicción donde tenían derecho a buscar consuelo y ayuda.

            Que aquellos que lamentablemente han  fracasado en su deber,  han de llevar  a sus mentes una y otra vez, que la autoridad de los que “el Espíritu Santo  os ha puesto como obispos para gobernar la Iglesia de Dios” (Hechos xx. 28) es una autoridad divina .

            Que recuerden que si, como hemos visto, los que resisten cualquier autoridad legítima, resisten a Dios, es mucho más impía  la actuación de los  que se niegan a obedecer al obispo, a quien Dios ha consagrado con un carácter especial por el ejercicio de su poder. Como escribió San Ignacio Mártir,  “estad sujetos al obispo como a Jesucristo, es necesario pues  que no hagaís nada sin el obispo…porque  como Jesucristo también es la mente del Padre, así también los obispos que se entregan  en las partes más lejanas de la tierra están en la mente de Jesucristo. Así que es digno que todos funcionen en armonía con la mente del obispo “(Ep. ad Efesios . iii.). Estas palabras del ilustre mártir se hicieron eco a lo largo de los siglos por los Padres y Doctores de la Iglesia.

            29 Por otra parte, los obispos tienen una carga muy pesada a consecuencia de las dificultades de los tiempos; y más pesado aún es su ansiedad por la salvación de la grey entregada  a su cuidado: el Apóstol  decía ” Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna.”( Heb,13,17.)

            ¿No son, entonces, cruel es  quienes ,por el rechazo de la obediencia que se les  debe, aumentar esa carga y su amargura?  y porque  “la Iglesia es un pueblo unido a su obispo, una manada que se adhiere a su pastor” (St. Cipriano:. Ep 66 [al 69.]),  se sigue que no está con la Iglesia quien  no está con el obispo.

   FIRMA DEL TRATADO DE BREST-LITOUSK PRIMERA GUERRA MUNDIAL ENTRE LAS POTENCIAS CENTRALES Y RUSIA

30 Y ahora, Venerables Hermanos, al final de esta carta, nuestra mente se vuelve espontáneamente al tema con el que comenzamos;  imploramos con nuestras oraciones más fervorosas el final de esta guerra más que   desastrosa  para el bien de la sociedad humana y para  el bien de la Iglesia; para la sociedad humana, de modo que cuando se haya llegado a la conclusión de la paz, pueda seguir adelante en todas las formas del verdadero progreso; para la Iglesia de Jesucristo, que liberada  al fin de todos los impedimentos  puede ir adelante y llevar consuelo y salvación hasta las partes más remotas de la tierra.

            31 Durante mucho tiempo, la Iglesia no ha gozado de plena libertad  que necesita, nunca desde que el Soberano Pontífice, su Cabeza, fue privado de  la protección que la divina Providencia había creado en  el curso de los para defender su libertad . Una vez que se elimina esta garantía,  siguieron,  como era inevitable, considerables problemas entre los todos los católicos: los  de lejos y  los de cerca, que  se profesan a sí mismos hijos del Romano Pontífice, ellos,  exigen con razón, una garantía de que el Padre común de todos debe ser,perfectamente libre de todo poder humano en la administración de su ministerio apostólico. Y así, mientras deseamos  fervientemente que la paz  llegue pronto a celebrarse entre las naciones, también es nuestro deseo que  debe llegar a su  un fin  la posición anormal de la cabeza de la Iglesia, una posición de muchas maneras muy perjudicial para la propia paz de las naciones . Por la presente, renovamos, y por las mismas razones, las muchas protestas que Nuestros Predecesores han hecho en contra de un estado de cosas, cambio   que no son  por el interés humano, sino por el carácter sagrado de nuestra misión  con el fin de defender los derechos y la dignidad de la Sede Apostólica .

BRECHA EN LA PUERTA PIA DE ROMA POR DONDE ENTRARON LAS TROPAS ITALIANAS EN LA URBE.

32.-Queda para nosotros, Venerables Hermanos, ya que en las manos de Dios están las voluntades de los príncipes y de los que son capaces de poner fin al sufrimiento y la destrucción de los que hemos hablado,  elevar nuestra voz de súplica a Dios, y en nombre de todo el género humano, para gritar: “Concede, oh Señor, la paz, en nuestros días.” Que Él que dijo de sí mismo: “Yo soy el Señor que hago la paz…” (Isaías xli 6.7.) Apaciguado por nuestras oraciones, siendo rápidamente  echada la tormenta en la que están  inmersos la sociedad civil y la sociedad religiosa; y que la Santísima Virgen, que dio a luz “al Príncipe de la Paz”, será propicia para con nosotros; y tome bajo su cuidado maternal y protección Nuestra propia persona humilde, nuestro pontificado, la Iglesia y las almas de todos los hombres, redimidos por la sangre de su Hijo divino.

            33 Concedemos a vosotros, Venerables Hermanos, a vuestro clero y

a todo el  pueblo, la bendición apostólica, como un presagio de los dones celestiales y, como prenda de nuestro afecto.

            Dado en San Pedro de Roma, en la Fiesta de Todos los Santos el día primero de noviembre, de mil novecientos catorce del primer año de nuestro pontificado.

CORONACIÓN DE BENEDICTO XV EN LA CAPILLA SIXTINA.

3.-DE LA PALABRA A LOS HECHOS.

 

            Turquía, país musulmán, acabada la Primera Guerra Mundial (1914-1918), erigía en Constantinopla un monumento al Papa reinante con esta inscripción: Al gran Pontífice de la tragedia mundial, Benedicto XV, bienhechor de los pueblos, sin distinción de nacionalidades ni religiones, en señal de reconocimiento, el Oriente”. Lo decían en un pueblo tradicionalmente enemigo de la Iglesia.

            Es cierto que hizo mucho como Papa dentro de la Iglesia, pero siempre será conocido como el “Papa de la paz”, por la cual trabajó con tenacidad y constancia durante aquella tragedia espantosa. Su primer gesto pontificio lo decía todo. No quiso ser coronado en la basílica de San Pedro sino íntimamente en la Capilla Sextina. Fue muy criticado: -Este nuevo Papa la emprende sin más contra el Gobierno de Italia… Benedicto se indignó, y replicó a quien le daba la noticia, con orden de lo que publicara:

“¿Cómo es posible proferir tales necedades? He querido que la coronación se hiciese en la forma más modesta posible, para que se observe el rito necesario, pero, en el luto en que la guerra ha sumido a la Humanidad, se excluya todo lo que pUede tener aspecto de festejo”.

            La humildad y la austeridad iban a caracterizar, por propia elección, toda su gestión pontificia.

            Como el Vaticano era prisionero del Gobierno italiano, es decir, no era Estado libre, la situación del Papa durante la guerra era sumamente delicada para aparecer neutral ante todo el mundo, sobre todo cuando Italia se decidió a entrar en la guerra al lado de los aliados. Benedicto XV, sin embargo, se mantuvo firme ante su deber de padre de todos los pueblos. Por difíciles que se le presentaran los remedios que quería aplicar a todas las víctimas de la guerra, actuó sin desfallecer entre los dos bandos contendientes.

PRISIONEROS AUSTRIACOS DE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL.            

De una autorizada Historia de los Papas, copiamos esta larga lista de esas actividades que puso en acción Benedicto XV, aunque advierte que no son todas:

1.-canje de prisioneros de guerra inútiles para el servicio militar;

liberación y canje de detenidos civiles inútiles;

2.-hospitalización en Suiza, y en otros países neutrales, de heridos y enfermos;

liberalización de los prisioneros padres de 4 hijos y prisioneros de más de 18 meses;

3.-correspondencia epistolar con francobelgas de las regiones invadidas;

igual, de los servios con sus familias residentes en su patria: comunicación de los italianos con sus familias en los territorios invadidos;

4.-descanso dominical de los prisioneros de guerra;

5.-treguas para la inhumación de los muertos en los campos de batalla;

6.-propuestas para hacer cesar toda acción de aviones fuera de las zonas de guerra;

7.-impedir las represalias, las deportaciones y las requisas de los objetos del culto;

8.-inviolabilidad de las tumbas de los caídos en los Dardanelos;

9.-innumerables condenas a muerte por motivos políticos o conmutadas por penas menores;

10.-envío de socorros a los campos de concentración, familias y huérfanos de guerra

11.-asistencia espiritual en todos los campos de batalla, con amplias facilidades, como Misas al aire libre y absolución general a los soldados, con tal que después, al poder, viniera la confesión personal.

   TUMBAS AUSTRALIANAS . LA BATALLA TUVO LUGAR EL 18 DE JUNIO DE 1915.

El Papa escribió su súplica por la paz en una carta fechada el 5 de mayo de 1917 y dirigida a todas las partes contendientes:

            “Nuestra ardiente voz suplicante, implorando el fin del vasto conflicto, el suicidio de la Europa civilizada, fue entonces y permanece aún desoída. En verdad, parece que la oscura marea del odio crece más y más entre las naciones beligerantes y arrastra a otros países en su espantoso avance, multiplicando las ruinas y la masacre. Sin embargo, Nuestra confianza no disminuyó…Y puesto que todas las gracias que el Autor de todo bien se digna concedernos son, por un designio amoroso de su Divina Providencia, otorgadas por las manos de la Santísima Virgen, Nos queremos que, ahora más que nunca, en esta hora espantosa, esta petición de Sus hijos más afligidos, se vuelva viva y confiada hacia la augusta Madre de Dios.”

            Todo esto organizó el Papa, con las dos oficinas más importantes en Friburgo de Suiza y del Vaticano que tramitaron 5.000 informaciones directas y otras 11.000 indirectas a familias. Se valió también el Papa de países neutrales, como Suiza, que albergó a 10.000 prisioneros heridos o enfermos de ambos lados beligerantes; y sobre todo España, cuyo rey Alfonso XIII realizó 200.000 investigaciones; 6.000 repatriaciones de heridos; 25.000 infor-maciones a familias; 50 peticiones de indulto de penas a muerte, casi todas satisfechas; de-volución por los alemanes de 25.000 franceses y francesas retenidos como rehenes.

 

MONUMENTO A BENEDICTO XV EN  ESTAMBUL.

4.- EL LOGRO DE LA NEUTRALIDAD PAPAL.

            Mantenerse el Papa neutral ante el mundo fue todo un heroísmo. Porque Italia, pasándose de su aliada Austria a las potencias enemigas, fue una puñalada para la Santa Sede, porque lo hizo con la promesa a Francia, Inglaterra y Rusia de no permitir a los representantes ante la Santa Sede ningún tipo de acción diplomática referente a la paz.

            El Gobierno italiano se ponía de hecho así contra el Papa, neutral del todo, y cerraba las puertas a la solución internacional de la “Cuestión Romana”. Se hizo célebre entonces mismo la declaración del Secretario de Estado cardenal Gasparri:

            “La Santa Sede, respetando la neutralidad, no pretende crear obstáculos al Gobierno y pone su confianza en Dios, esperando el arreglo conveniente a su situación, no de las armas extranjeras, sino del triunfo de los sentimientos de justicia que desea se difundan cada vez con mayor fuerza entre el pueblo italiano, de conformidad con su verdadero interés”.

            El Gobierno italiano entendió. Y las naciones también. El prestigio del Papa por su acción benéfica durante la guerra en pro de la paz subió muchos grados. La mejor prueba: al comenzar su pontificado Benedicto XV, sólo 14 Estados tenían representante cerca del Vaticano. Inglaterra, después de tres siglos y medio de suspensión, fue la primera en reanudar las relaciones con la Santa Sede, que pronto llegaron a 27, algunas tan importantes como la de Francia, rotas cuando lo de San Pío X, que conocemos  por el pontificado anterior.

  WILSON PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS.          

Con sus catorce puntos famosos, el Presidente de Estados Unidos Wilson se presentaba como un mesías pensando arreglar el mundo. Poco antes de acabarse la guerra, y antes de los acuerdos de paz, el Papa le había rogado a Wilson, “¡por la Sangre del Divino Redentor!”, que hiciese que las condiciones del armisticio no fuesen una provocación para los vencidos.

            Los puntos de Wilson serían quizá muy acertados, pero no los supo exigir y los vencedores no le hicieron caso. Como tampoco se lo hicieron al Papa cuando por tercera vez en Agosto de 1917 presentó los cinco suyos, basados en la justicia y en la generosidad. Anteriormente había avisado a las dos partes contendientes:

            “Téngase en cuenta que las naciones no mueren, sino que, aun humilladas y oprimidas, llevan furiosas el yugo impuesto, preparando el desquite y transmitiendo de generación en generación una triste herencia de odios y de venganza”.

            Estas palabras pudieron recordarlas en 1939, nada más veinte años más tarde, cuando Hitler hizo lo que hizo después de aquellas condiciones impuestas en 1919…

            El Papa, cuatro años en la Nunciatura de España y después muchos al lado de Rampolla en la Secretaría de Estado, entendía ciertamente en diplomacia, y por sus gestiones durante la guerra se le llegó a llamar “el Papa político”. Es cierto que se ganó el respeto de todas las naciones, pero fue no por su acertada política sino por sus esfuerzos enormes en pro de la paz durante las hostilidades y por sus propuestas ─aunque desoídas─ a fin de que los vencedores fueran generosos.

 

VICARÍA JUDICIAL DE LA DIÓCESIS DE MALAGA  Y LA INTERPRETACIÓN DEL CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO DE BENEDICTO XV.

5.-SU ACCIÓN PASTORAL EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA.

 

            Mirando directamente a la Iglesia, no podía llevar adelante muchas obras que le hubieran ilusionado, ya que su dedicación entera a la paz se le llevó casi toda su actividad. Así y todo, fue él quien en 1917 publicó el Código del Derecho Canónico, emprendido por su antecesor San Pío X, y dio un gran avance a las Obras Misionales Pontificias, seriamente amenazadas por los cambios de dueño que sufrían las colonias de África y Asia.

 

TUMBA DE BENEDICTO XV EN  LA BASÍLICA  DE SAN PEDRO EN ROMA.

6.-MUERTE Y SEPULTURA.

 

            No era de edad muy avanzada, 66 años, y, pasada la guerra y reinando la paz, todo el mundo esperaba todavía mucho de Papa semejante. Sin embargo, una bronquitis aguda se lo llevaba el 22 de Enero de 1922.

            Se iba con el dolor de no ver solucionada la “Cuestión Romana” que le afectaba tanto como a cualquier italiano. Pero, sin darse él cuenta, dejaba la puerta abierta a su sucesor. Así lo entendía un periódico liberal de Roma: “El hombre que está falleciendo no se ha olvidado de que es italiano. Y su altura moral es y será siem-pre una gloria itálica. ¡Ojalá su sucesor sea digno de él!”…

            Y Mussolini, que aquel año se adueñaría de Italia con su golpe dictatorial, escribió también, con palabras prácticamente proféticas: “No hay que hacerse ilusiones. Que haya razón para augurar un acercamiento de las relaciones entre el Estado y la Iglesia en Italia, lo sostenemos hace algún tiempo. No se puede pretender hacer de ella una iglesia nacional al servicio de la nación. La fuerza, el prestigio, el encanto milenario y duradero del Catolicismo consisten precisamente en que el Catolicismo es la religión de todos los pueblos y de todas las razas. La fuerza del catolicismo, como lo dice su misma palabra, está en su universalismo. Por esto Roma es la única ciudad de la Tierra que puede llamarse universal”.

            Esto, italianos que estaban todos por la unidad de Italia, pero que veían las cosas claras y se daban cuenta de que el Papa no podía continuar en aquella condición de prisionero y que debía gozar de libertad tan plena como era su vocación universal.

            Hemos comenzado con musulmanes, y con musulmanes vamos a acabar. El Comité musulmán de París, en nombre de los musulmanes de Egipto, dedicó al difunto Pontífice estas palabras: “Si su estatua, erigida en Constantinopla, capital del Islam, nos da el consue-lo de verle en cada momento, su piadosa alma y sus esfuerzos para la paz mundial, su pro-fundo respeto a la justicia y al derecho que tienen los pueblos a la libertad, serán su página eterna en la historia del mundo entero”.

            Si esta era la voz de los alejados de nuestra fe, podemos adivinar lo que puede pensar y debe decir la Iglesia Católica de un Papa que tanto la honró.

 BIBLIOGRAFIA.

 1.- Documenta Catholica Omnia Conspectus omnium rerum… Santorum Paparum Conspectus Alpha. SS.Benedictus XV . Texto de todas sus encíclicas, constituciones, en inglés, latín e italiano.

2.- HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA Generalidades Guiones para las clases. Pro manuscripto. Pedro García Cmf Parroquia del Corazón de María SAN SALVADOR, El Salvador C. A. pag. 447  s,s, Como base, el MANUAL DE HISTORIA DE LA IGLESIA de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez.

3.-B. Llorca, García Villoslada, P. Leturia, Montalbán: Historia de la Iglesia católica. Benedicto XV.  T.IV págs 485 s.s.  B.A.C. Madrid 1951.

4.- 1.    Catholic.net – S.S. Benedicto XV (1914-1922) es.catholic.net/sacerdotes/487/1080/articulo.php?id=8195.

 

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 quijotediscipulo.

 

PÍO XI. (1922- 1939).

 Puntos del Tema sobre el Papa Pío XI:

 1.- Orígenes locales y familiares.

2.-Formación y estudios.

3.-Servicios a la Sede romana.

4.-Elevación al pontificado.

5.-Las graves circunstancias del Pontificado de Pío XI: a).- La revolución rusa. b).- El genocidio armenio. c).- El fascismo  italiano y alemán. d). Gerra civil española. e). La guerra cristera mejicana.

6.- Solución de la cuestión romana.

7.-Itinerario pastoral del Papa Pío XI.

8.-Muerte y sepultura.

9.-Fuentes.

PADRES DE PÍO XI.

 1.-ORÍGENES LOCALES Y FAMILIARES.

            Nació en Desio, el 31 de mayo de 1857,pueblo de unos 40.000 habitantes en la actualidad ,perteneciente a la región de Lombardía, actualmente alberga el Museo Casa Natal Pío XI y el Centro Internacional de Estudios y Documentación del mismo Papa.

            Los nombres le impusieron en su bautismo, celebrado el día después de su nacimiento son Ambrogio Damiano Aquille, en castellano Ambrosio, Damián y Aquiles, siendo el cuarto hijo  Francesco Ratti y de Teresa Galli que formaban una familia de religiosidad  y de moderada fortuna. Su padre fue director de varias fábricas de seda y su madre era hija de un hotelero. Alguno de sus hijos, en concreto Cipriano, emigró a Chile junto con su esposa.

 CASA NATAL DE PIO XI.

2.-FORMACIÓN Y ESTUDIOS.

             Después de sus estudios primarios hechos en su localidad, siguiendo el consejo de su tío el sacerdote Damiano Ratti pasó al seminario de Seveso  cuando contaba 10 años de edad (1867) terminados sus estudios de latinidad, comenzó los  estudios estrictamente eclesiásticos en 1875, estudiando teología, los tres primeros años, en el Seminario Mayor de Milán y el  cuarto en el seminario de Seveso.

            El 30 diciembre 1879 fue ordenado sacerdote a  los 22 años y 7 meses.

             En la Universidad Gregoriana consiguió el título de doctor en Derecho canónico en 1882; y el mismo año pudo doctorarse en Teología en la Universidad de la Sapienza.    

            También en 1882, obtuvo la licenciatura en Filosofía en la Academia S. Tomás de Aquino, instituida desde hacía poco por León XIII para revitalizar  los estudios tomistas.

            En posesión de todos estos títulos académicos, el joven don Aquiles volvió a Milán, donde, por algún tiempo, rigió una parroquia, dedicándose siempre al estudio,     

            En el mismo Milán, Desde 1882 hasta 1907 fue profesor de teología   en el Seminario de San Pedro Mártir y lengua hebrea  en el Seminario Teológico de Milán. para pasar luego a ser Prefecto de la Biblioteca Ambrosiana, aquí desarrolló una intensa actividad literaria y científica, por la que se dio a conocer no sólo en Italia sino también en el extranjero.

            Entre sus estudios de carácter estrictamente religiosos destacan Acta Ecclesiae Mediolanensis (tres volúmenes) y la revisión del Missale Ambrosianum. Durante sus vacaciones, gustaba de los viajes instructivos por Europa y de las excursiones alpinas, afición que más tarde recordaría al nombrar a San Bernardo de Menton como patrono especial de los montañistas.

PÍO XI DE JOVEN.

 3.-SERVICIOS A LA SEDE ROMANA.

        En 1912 fue llamado a Roma, para suceder en la prefectura de la Biblioteca Vaticana al P. Ehrle, al que S. Pío X había elevado al cardenalato; a la vez fue nombrado canónigo de S. Pedro y Protonotario Apostólico.

       En 1918, al final de la I Guerra mundial, Benedicto XV lo nombró Visitador Apostólico en la resurgida Polonia, donde se planteaban problemas no fáciles de reorganización eclesiástica. Mons. Ratti dio a esta misión un carácter esencialmente pastoral, aun recogiendo y transmitiendo a la Santa Sede los elementos de juicio necesarios para la reorganización de las diócesis.

            En julio 1919 fue nombrado Nuncio Apostólico en Polonia y el 28 octubre, en Varsovia, recibió la consagración episcopal nombrándolo arzobispo titular de Lepanto. Fue consagrado por el Primado y Regente de Polonia Aleksander Kakowski.

            Los tiempos eran difíciles y había sobre el tapete problemas espinosos. La cuestión de la Alta Silesia, región disputada entre Alemania y Polonia, y cuya suerte fue decidida por un plebiscito, le proporcionó graves amarguras. Más tarde llegaron las horas dramáticas de la ofensiva soviética sobre Varsovia.

            El cuerpo diplomático había abandonado la capital, siguiendo al gobierno, que se había trasladado a otro lugar; pero el Nuncio permaneció en su puesto y esta presencia suya (en su tiempo muy discutida en los ambientes políticos y diplomáticos) animó a la población y la dio la sensación de no estar abandonada del todo. El 15 agosto 1920, la contraofensiva dirigida por el general francés Weygand obligó a los soviéticos a retirarse.

            En 1921 su sede titular fue cambiada por la de Adana, ese mismo año  Benedicto XV lo nombró arzobispo de Milán y el mismo día fue elevado a la dignidad cardenalicia, como cardenal presbítero  en el consistorio del 13 junio 1921 con el título de SS Silvestro e Martino ai Monti.

 PÍO XI BENDICIENDO AL PUEBLO DESDE EL BALCÓN DE LA PLAZA DE SAN PEDRO.

4.-ELEVACIÓN AL PONTIFICADO.

             Poco tiempo iba a durar su  acción episcopal pues el 6 de febrero de 1922 en un cónclave  de seis días de duración que tuvo lugar en el Vaticano y que  no se decidió hasta después de quince votaciones Aquiles Ratti  resultó elegido Papa, tomando el nombre de Pío XI.

            El nuevo papa impartió la bendición Urbi et Orbi desde el balcón exterior de la basílica de San Pedro. Antes de realizar tal gesto, que suscitó en su tiempo una profunda impresión, había explicado a los miembros del Sacro Colegio que deseaba ofrecer una prenda de paz «no solamente a Roma e Italia, sino a toda la Iglesia y al mundo entero».

            El hecho no podía ser más significativo, fue comprendido por el Gobierno italiano , y gran parte del pueblo romano:  el nuevo Papa estaba dispuesto a zanjar la ya larga cuestión de la llamada Cuestión Romana.

            A los tres días se efectuó su coronación ,la ceremonia tuvo lugar en la explanada de la  Basílica de san Pedro era esta la primera coronación pública de un papa después de la pérdida de los Estados pontificios porque . Sus predecesores habían sido coronados en ceremonias restringidas, ya sea en la Basílica de San Pedro o en la Capilla Sixtina caso este último de León XIII, san Pío X y Benedicto XV. 

            Las grandes líneas del programa de su pontificado, que fue expuesto algunos meses más tarde en la primera encíclica, la Ubi arcano Dei, publicada con fecha 23 dic. 1922: ” Pax Christi in regno Christi.”

 5.- LAS  GRAVES CIRCUNSTANCIAS  DEL PONTIFICADO DE PÍO XI.

           El lema de su pontificado no podía ser más oportuno pues el mismo se desarrolló en medio de un mar de luchas, grandemente dolorosas para el mundo y la Iglesia.

            El inicio del siglo XX se vio convulsionado por el estallido de diversas revoluciones que proclamaban el enfrentamiento entre los seres humanos –la lucha de clases, el aniquilamiento de los contrarios- como única forma de liberación, y que adoptaron un espíritu especialmente materialista y antirreligioso, específicamente anticristiano, ya que la Iglesia proclamaba el Amor como única forma de salvación.

 LENIN Y LA REVOLUCIÓN RUSA.

a).-La Revolución  rusa y la implantación del comunismo.

             La primera y más importante de ellas llegó con el golpe de Estado de octubre de 1917, que permitió a Lenin hacerse revolucionariamente con el poder en Rusia e implantar el comunismo.

            Fue la ocasión de aplicar la ideología atea y antirreligiosa que se encuentra en la entraña del marxismo: en 1918 se iniciaba en Rusia una dura persecución contra la Iglesia ortodoxa rusa, y, si inicialmente los católicos fueron menos perseguidos –debido al menor número de fieles-, desde 1923 las leyes antirreligiosas alcanzaron con toda intensidad a la Iglesia católica.       

            En 1927, gobernando Stalin, la jerarquía católica quedó extinguida en la URSS mediante deportaciones, fusilamientos y expulsiones.

            La revolución comunista rusa supuso una verdadera carnicería no sólo de orden religioso, sino principalmente política. Se calcula que en el periodo del Gran Terror fueron ajusticiados más de 800.000 contrarrevolucionarios.

            Por otro lado están las víctimas de los campos de trabajo, existe un total de muertes documentadas en el sistema de campos de trabajo correctivos y colonias desde 1930 a 1956 que ascienden a 1.606.148 personas, incluyendo prisioneros comunes y políticos.

 GENOCIDIO DE UN PUEBLO  POR EL HAMBRE.

b).- El Holodomor o Genocidio Ucraniano.

            Aparte de estas muertes están las del Holodomor ( palabra que en ucraniano significa matar de hambre) también llamado el Genocidio Ucraniano u Holocausto Ucraniano, que es el nombre atribuido a la hambruna provocada por las autoridades rusas en la República Socialista Soviética de Ucrania durante los años 1932-1933 en la que murieron millones de personas.

            Teniendo en cuenta la definición jurídica de genocidio numerosas instituciones mundiales: como el Parlamento Ucraniano hacia marzo de 2008 y diecinueve de otros paises. La declaraciòn conjunta de las Naciones Unidas de 2003, el Parlamento Europeo el 23 de octubre de 2008 han reconocido como un acto de genocidio la muerte de millones de personas bajo la presidencia de Stalin de etnias como la ucraniana, rusa kazaja y otras.

            En el plano doctrinal, Pío XI, desde los primeros momentos de su pontificado, se ocupó del comunismo para condenar con energía sus errores doctrinales, que lo hacían incompatible con el cristianismo. Pero fue la intensidad de la persecución religiosa en España y en México, así como la terrible situación en Rusia, lo que empujó al Papa a renovar la condena del comunismo ateo mediante la encíclica Divini Redemptoris, en 1937, en los términos siguientes:

            “El comunismo bolchevique y ateo” es la causa de que pueblos enteros estén “en peligro de caer de nuevo en una barbarie peor que aquella en que aún yacía la mayor parte del mundo al aparecer el Redentor”. Su éxito se debe, explica el Papa, a su “idea de falsa redención”, que contiene un “pseudoideal de justicia, de igualdad y de fraternidad”; pero también se debe ese éxito “a la defectuosa distribución de los bienes de este mundo” y a que “los trabajadores estaban ya preparados por el abandono religioso y moral en el que los había dejado la economía liberal”.

            En la parte final de la encíclica, el Papa subraya de nuevo la primacía del valor de la persona humana y la urgencia de construir “un orden social cristiano”, tarea para la cual se convocaba una vez más a Acción Católica.

            La Quadragesimo anno fue una alternativa social a la lucha de clases y al capitalismo: La doctrina social de la Iglesia toma especial relevancia en la encíclica de Pío XI Quadragesimo anno (1931) que conmemoraba los cuarenta años de la Rerum novarum de León XIII.

            Pío XI plantea una alternativa a la lucha de clases y al capitalismo: una justicia social basada en los principios del Evangelio, manifestado a través de la paz y de la justicia, de la solidaridad, del bien común, de la subsidiariedad, del derecho a la propiedad, del derecho de asociación y del papel fundamental de la familia en la sociedad.

 c).- El fascismo en Italia y Alemania.

         Con el comunismo compartió protagonismo el fascismo .El fascismo fue una doctrina política de signo totalitario, que estuvo vigente en Italia entre las dos guerras mundiales del siglo XX.

            Mussolini gobernó al principio de manera constitucional, encabezando una coalición de partidos, pero pronto se deshizo de los obstáculos que ponían freno a su autoridad e implantó una dictadura. Todos los partidos políticos, excepto el Partido Fascista, fueron prohibidos y Mussolini se convirtió en el Duce (el líder del partido). Se abolieron los sindicatos, las huelgas fueron prohibidas y los opositores políticos silenciados.

            Su conflicto con la Iglesia se produjo cuando –coherente con su visión totalitaria- intentó controlar por completo la formación de la juventud italiana.        

            Debido a ello entró en colisión con la Acción Católica (1931). En la encíclica Non abbiamo bisogno, Pío XI hizo una completa defensa de la libertad de la Acción Católica y denunció los abusos de Mussolini.

            El  fascismo tomo cuerpo en el nazismo aleman,  una doctrina política de signo totalitario y racista que lideró Adolf Hitler en Alemania y que provocó la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX.

PIO XI CONDENÓ TANTO EL FASCISMO ITALIANO COMO EL ALEMÁN.

   

  En Alemania, los problemas de la Iglesia fueron más graves por el mayor fanatismo totalitario y pagano del nazismo. El enfrentamiento se inició ya en 1933, al condenar con valentía la jerarquía católica las horrendas leyes nazis sobre esterilización de ciertos grupos sociales y se agravó al comenzar la persecución contra los judíos a la que también se opuso.

            En 1936 el choque fue ya frontal. Pío XI decidió redactar y publicar en alemán su encíclica Mit brennender Sorge,( con ardiente preocupación) de 1937, donde condenaba sin paliativos la entraña doctrinal totalitaria y racista del nacionalsocialismo alemán. Con plena razón podría decir Pío XII en 1939, aludiendo a este valiente documento de su predecesor: “Nadie podría acusar a la Iglesia de no haber denunciado y señalado a su tiempo el verdadero carácter del movimiento nacionalsocialista y el peligro en que él ponía a la civilización cristiana”.

            La encíclica, dirigida «a los venerables hermanos, arzobispos, obispos y otros ordinarios de Alemania en paz y comunión con la Sede Apostólica», fue dada el 14 de marzo de 1937. En ese contexto, la referencia a espíritus superficiales que caen «en el error de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y emprender la loca tarea de aprisionar en los límites de un pueblo solo, en la estrechez étnica de una sola raza, a Dios», no deja dudas de su reprobación al régimen nazi.

            Presentamos literalmente algunas partes de la encíclica, traducidas de la versión italiana por quijotediscipulo:

  Introducción.

              Con profunda ansiedad y con creciente asombro venimos observando, desde hace mucho tiempo, la vía dolorosa de la Iglesia y el progresivo empeoramiento de  la opresión de los fieles  que se dedicaron a ella en el espíritu y en el trabajo; y todo  esto en la tierra y en el medio del pueblo, a quien San Bonifacio llevó  un día brillante y alegre  el mensaje de Cristo y el reino de Dios.

            Esta Nuestra ansiedad no se disipó por los informes que el Reverendísimo representante del  Episcopado, de acuerdo con su deber, nos hizo conforme a la verdad, visitándonos aquí en Nuestra enfermedad.

            Al lado de eso hubo muchos informes consoladores  y reconfortantes que nos hablan    de la lucha sostenida por   muchos fieles  a causa de la religión,  pero no podría, a pesar de su  amor por su pueblo y  a  su patria,  dejar de expresar un juicio ponderado, y guardar silencio  por muchos otros eventos tristes y reprobables.

            Cuando nos enteramos de sus informes, con profunda gratitud a Dios pudimos exclamar con el apóstol del amor: “No tengo yo mayor gozo que este, cuando escucho a mis hijos  que están andan en la verdad” (III Joan 4.). Pero la franqueza añadida  a la grave responsabilidad de nuestro ministerio apostólico, y la decisión de presentar ante vosotros  y ante  todo el mundo cristiano, la realidad en toda su crudeza, también requiere que nosotros agregemos: “Muchos seguirán su libertinaje y, por  su causa, el Camino de la verdad será difamado.”(II Ped. II, 2).

2).

Cuando Nosotros, Venerables Hermanos, en el verano de 1933, a petición del Gobierno del Reich, nos pusimos de acuerdo para reanudar las negociaciones de un Concordato, sobre la base de un proyecto elaborado   hace varios años, y así llegamos  a un acuerdo solemne, que fue capaz de satisfaceros  a todos,  y que fue  motivado por un deber de cuidar  y proteger la libertad de la misión salvífica de la Iglesia en Alemania y asegurar la salvación  de las almas encomendadas a la misma, y al mismo tiempo, por un deseo sincero de prestar una colaboración de  interés al  desarrollo pacífico y al  bienestar del pueblo alemán.

A pesar de  estos muchos y graves problemas, aun ahora , no sin esfuerzo, estaríamos  dispuestos   a no  negar nuestra colaboración. Queríamos   salvar a nuestros fieles, a nuestros hijos e hijas de  Nuestra Alemania,  de las tensiones y las tribulaciones que, en caso contrario, según las conjeturas  humanas  habrían de llegar   con certeza, dadas las condiciones de los tiempos. Y queríamos demostrar el hecho de que nosotros todos, mirando a Cristo y lo que es de Cristo, no rechazariamos  a nadie, si él mismo no rechaza la mano pacífica de la Madre Iglesia.

Si el árbol de la paz plantado junto por nosotros en suelo alemán con intención pura, no ha producido  los frutos codiciados por nosotros en favor  de su pueblo, no habrá nadie en el mundo que tenga ojos para ver y oídos para oír,  que pueda  decir  hoy que  la culpa ha sido  de la Iglesia y de su Cabeza  suprema.

. La experiencia de los años pone de relieve las responsabilidades y revela las maquinaciones, pues el camino  propuesto no es más que una pelea para a la aniquilación. En los surcos, donde nos habíamos esforzado por arrojar la semilla de la verdadera paz, otros  propagan – como “” inimicus homo “” “el hombre enemigo “de la Sagrada Escritura la semilla de la guerra (cf. Matt Xiii, 25.) –

 Las malas hierbas de la desconfianza, la discordia, el odio, difamación de la aversión profunda, encubierta y abierta, en contra de Cristo y de su Iglesia,  fue lo que desató una pelea que alimentó mil diferentes fuentes e hizo uso de todos los medios. En ellos y sólo en ellos y sus protectores, ocultos o manifiestos,  recae la responsabilidad, si Alemania no tiene  en el horizonte el  arco iris de la paz, sino  las amenazas de las nubes destructoras  de  las luchas religiosas .

Venerables Hermanos, nosotros no  nos cansamos  de hacer hincapié en que los gobernantes, responsables del destino de su nación,  han medir las consecuencias que necesariamente se derivarían de la condesdencia , o lo que es peor, de ayudar a esas corrientes.

 Hemos hecho todo lo posible para defender la santidad de la palabra solemnemente dada, la inviolabilidad de las obligaciones contraídas voluntaria devaluado   no solo la confianza  en el presente  sino también  cualquier otra palabra en  el futuro. Ahora es el momento de exponer a  los ojos del mundo estos nuestros esfuerzos,  para que todas las personas bien pensantes sepan  dónde buscar a  los guardianes de la paz y donde a  sus perturbadores.

Cualquiera que tenga  en su mente un resto de amor por la verdad, y en su corazón ni la mas pequeña sombra de un sentido de la justicia, tendrá que admitir que en los años difíciles y  en los graves acontecimientos que  se sucedieron al Concordato, cada una de nuestras palabras y nuestras acciones estuvieron señaladas por la fidelidad a los acuerdos alcanzados. Pero también hay que reconocer, con sorpresa y con profunda repugnancia, como la otra parte se ha dedicado a  tergiversar arbitrariamente los términos del acuerdo con el fin de evadirse de ellos  de ellos, para  finalmente  violarlos más o menos abiertamente.

La moderación mostrada por nosotros hasta ahora, a pesar de todo esto, no ha sido sugerida por cálculos de intereses mundanos ni debilidad, sino simplemente por el deseo de no arrancar , junto con las malas hierbas, algo  de buena planta; la decisión de no pronunciar públicamente un juicio, antes de que los ánimos estuvieren  maduros para reconocer la inevitabilidad; la determinación de no negar definitivamente la fidelidad de otros a su palabra, antes de que el duro lenguaje de la realidad mostrase  rasgado el velo con el que se ha conocido y  que aún ahora  se está tratando de ocultar, que todo respondía a un plan preestablecido, para atacar a la Iglesia

Incluso hoy en día, la lucha abierta contra las escuelas confesionales, protegida por el Concordato, y la aniquilación de la libertad de aquellos que tienen el derecho a la educación católica, que es algo   particularmente vital para la Iglesia, la trágica gravedad de la situación por la  presión espiritual nunca antes vista contra los fieles… sin embargo  la paternal solicitud por el bien de las almas, nos lleva a no dejar  de considerar las perspectivas, aunque mínimas, que todavía puedan  existir, para  un retorno a la lealtad de los actuantes dentro de  la comprensión permitida por Nuestra conciencia.

Después de las oraciones de los Reverendos miembros del Episcopado No nos cansamos en el futuro para defender el derecho lesionado por los gobernantes de su gente, sin importar el éxito o el fracaso del momento, obediente sólo a Nuestra conciencia y  a nuestro ministerio pastoral, y no dejaremos  de oponernos  a esta mentalidad, que busca, con la violencia abierta o encubierta para sofocar los acuerdos correctamente  autenticados.

El propósito de esta carta, sin embargo, Venerables Hermanos, es otra. Como vosotros   me habeis visitado amablemente durante  nuestras enfermedades, así ahora os  decimos a vosotros  y, por vuestro medio ,a los fieles católicos de Alemania, que, sufren y son perseguidos, que  están muy cerca del corazón del Padre común.

En este momento en que su fe es probada, como es probado  el oro verdadero, en el fuego de la tribulación y persecución, abierta o insidiosa, y están rodeados de miles  de formas de represión organizada de su libertad religiosa, y ante  la imposibilidad de disponer de información de acuerdo con  la verdad,  y de  defenderse  de lo que les oprime por medios normales,  decirles que tienen derecho a una doble palabra de verdad y estímulo moral en las palabras del  Salvador palabras llenas de significado: pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» “”(Lucas. XXII, 32).

Y en primer lugar, Venerables Hermanos, cuiden  de que la fe en Dios, el  primer e insustituible fundamento de todas las religiones, sigue siendo pura e intacta en las regiones alemanas. No puede ser considerado como un creyente en Dios, al que usa el nombre de Dios retóricamente, sino sólo el que s une a esta palabra venerable, un concepto verdadero y digno de Dios.

Quién, con vaguedad panteísta, identifica a Dios con el universo, identificando  a Dios con el mundo y divinizando  el mundo en Dios, no pertenece a los verdaderos creyentes.

Tampoco es quien  siguiendo una concepción pre-cristiana  autodenominada germánica, pone en el lugar del Dios personal a  un ser  sombrío e impersonal,  que niega la sabiduría de Dios y su providencia, que “con la fuerza y la dulzura domina de un extremo al otro del mundo “(. Wis VIII, 1), para que todo  funcione correctamente. Un hombre así no puede pretender ser del número de los verdaderos creyentes.

Si los representantes del poder estatal  ponen como valor supremo en la escala de valores , la raza o el pueblo,  o una determinada forma del Estado sobre  cualquier otro valor fundamental de la sociedad humana  que tenga  un lugar esencial en el orden natural y digno de respeto; elevándolos a norma suprema de todo, incluso  por cima de los valores religiosos,  divinizándolos con un culto pervertido e idolátrico, falsifica el orden  que Dios creó e impuso,  y que está lejos de la verdadera fe en Dios y de la  concepción de la vida que esta fe conlleva.

Prestad Venerables Hermanos creciente  atención sobre el abuso, que se manifiesta en palabras y por escrito, de utilizar el nombre santo de Dios como si fuese una palabra vacía de sentido como un producto más o menos arbitrario   de las aspiraciones humanas  Trabajad para que  el conjunto de estas aberraciones encuentren el rechazo que se merecen de parte de los fieles. Nuestro Dios es un Dios personal, trascendente, omnipotente, infinitamente perfecto, Dios Uno y Trino en la Trinidad de Personas en la unidad de la esencia divina, el Creador del universo, el Señor, el rey y el fin último de la historia del mundo, que no admite ni podrá aceptar otros dioses a su lado.

Este Dios dio sus mandamientos de una forma soberana: mandamientos independientes del tiempo y del espacio, de la región y raza. Como el sol de Dios brilla por igual en toda la humanidad, así su  ley no reconoce privilegios ni excepciones. Los gobernantes y súbditos, coronados y sin corona, grandes y pequeños, ricos y pobres por igual dependen de Su palabra. De la totalidad de sus derechos como Creador emana esencialmente la necesidad de la obediencia absoluta por parte de los individuos y de toda la sociedad. Y este requisito de la obediencia se extiende a todas las esferas de la vida, en las que las cuestiones morales requieren el acuerdo con la ley de Dios y por esto  la armonización de todas  las leyes con el orden divino.

Sólo los espíritus superficiales pueden caer en la trampa de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y embarcarse en el loco intento de encerrar  dentro de las fronteras de un solo pueblo, en el estrecho origen étnico de una sola raza,  a Dios, el Creador del mundo, el Rey y Legislador del pueblo, ante el cual  la grandeza de las naciones son como una gota en un cubo de agua (Isaías. XL, 15).

Los obispos de la Iglesia de Cristo “a cargo de las cosas que pertenecen a Dios” (. Heb V, 1) deben estar atentos, a que no se afirmen entre los fieles estos perniciosos errores, los cuales suelen  ponerse al día  incluso con  prácticas aún  más perniciosas. Depende de su ministerio sagrado hacer todo lo posible para que los mandamientos de Dios sean  considerados y  practicados como  obligación  inconcusa de una vida moral y ordenada, sea  privada o  pública; los derechos de la Divina Majestad, el nombre y la palabra Dios no  puede contaminarse (Tito II, 5.); las  palabras blasfemas contra Dios, la escritura y las imágenes, a veces tan  numerosas como la arena del mar, se reducen al silencio, así como  la  oposición del espíritu tenaz e insidioso de los que niegan a Dios  ultrajándolo y odiándolo, con la   oración expiatoria de los fieles, que se eleva cada hora como incienso al Todopoderoso, sosteniendo la mano castigadora.

Nos  damos gracias, Venerables Hermanos,  a vosotros,  a vuestros sacerdotes y  a todos los fieles que, en la defensa de los derechos de la Divina Majestad han cumplido y cumplen con  su deber como cristianos, contra un neopaganismo provocativo, por desgracia, a menudo, con el respaldo de personalidades influyentes Esta Acción de Gracias es una particularmente íntima y se combina con una admiración agradecida por aquellos en el cumplimiento de este deber se hicieron dignos de padecer  sacrificios  y sufrimientos por la causa de Dios …

Los representantes de Aquel que dijo a un hombre joven del Evangelio: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateo XIX, 17.) Nos dirigimos de modo particular a los jóvenes

Ahora es repetido por mil lenguas a vuestro  oído un evangelio que no ha sido revelado por el Padre Celestial, miles de bolígrafos para escribir el  servicio de una larva del cristianismo, que no es el cristianismo de Cristo. Tipografía y la radio os  inundan con una producción diaria de contenidos en contra de la fe y de la Iglesia, y sin ninguna consideración y respeto pora agredir a lo que debe ser sagrado y santo. Sabemos que muchos de vosostros , debido al apego a la fe y de la pertenencia a las asociaciones religiosas  de la Iglesia , protegidas por el Concordato, han  tenido que pasar por los túneles oscuros de la negación,  con múltiples daños en vuestra vida profesional y social. Y todos sabemos cuántos soldados desconocidos de Cristo, ellos están ensu memoria, que con el corazón roto, pero con la cabeza alta, encuentran consuelo sólo en el pensamiento de que sufren insultos en el nombre de Jesús (Ley. V, 41).

Y hoy, que los nuevos peligros y  nuevas tensiones los amenazan , decimos a estos jóvenes: “Si alguno de vosotros  anuncia  un evangelio distinto del que habéis recibido, puestos en  las rodillas de unos padres creyentes, educadores fieles a Dios y a su Iglesia, sea anatema. “(Gal I, 9). Si el estado está organizando  a la juventud en una asociación nacional obligatoria para todos, entonces, y sin perjuicio de los derechos de las asociaciones religiosas, los jóvenes tienen el derecho inalienable y evidente, y con ellos los padres responsables de ellos ante Dios, para exigir que esta asociación este limpia  de toda tendencia hostil a la fe cristiana y a la Iglesia: pues  la tendencia del pasado reciente, de hecho, incluso en la actualidad, arroja  a sus padres creyentes a un conflicto insoluble de conciencia, porque no pueden dar al Estado lo que se requiere de ellos en nombre del Estado , sin quitar a Dios lo que es de Dios.

Nadie piensa que pedir a los grupos juveniles alemanes poner piedras  en el camino que debe conducir a la aplicación de una verdadera unidad nacional y fomentar un noble amor a la libertad y una inquebrantable devoción a la patria . Nos oponemos porque debemos oponerlos  a la idea sistemáticamente impuesta  de que una educación que fomente este fin  , es incompatible con la educación dada por las instituciones  religiosas. Así que les decimos a estos  jovenes: Cantar vuestras  canciones de libertad, pero sin olvidar  que la verdadera libertad es la libertad de los hijos de Dios.

 Como se ve  este texto:

1.-Pone de manifiesto la razón del Concordato firmado por la Sede Apostólica con el gobierno alemán.

2.- Denuncia el incumplimiento del mismo de muchas u diferentes maneras.

3.-Declara las persecuciónes del gobierno alemán  contra  la Iglesia  católica en sus instituciones especialmente educativas y políticas y especialmente en sus fieles.

4.-Declara, en consecuencia el objeto principal de la Encíclica que no es otro que alabar la fidelidad de la Iglesia alemana a la Iglesia universal y a  la Sede apostólica.

5.-Denuncia un conjunto de errores que tienen como base una falsa idea de Dios así como de los derechos naturales:“Solamente espíritus superficiales pueden caer en el error de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y emprender la loca tarea de aprisionar en los límites de un pueblo solo, en la estrechez étnica de una sola raza, a Dios, creador del mundo, rey y legislador de los pueblos, ante cuya grandeza las naciones son como gotas de agua en el caldero (Is 40, 5).

6.- Se dirige de una forma especial a los jóvenes diciéndoles que es falso que el seguimiento de Cristo sea incompatibles con el servicio al Estado y el amor a la patria. La verdad es que el servicio que le pide ese Estado no es otro que renegar de la idea de Dios cristiana y de sus enseñanzas […]Si personas, que ni siquiera están unidas por la fe de Cristo, os atraen y lisonjean con la seductora imagen de una iglesia nacional alemana, sabed que esto no es otra cosa que renegar de la única Iglesia de Cristo […]

            Adolf Hitler ordenó a Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, que incautara y destruyera todas las copias de la misma y las relaciones entre la Alemania nazi y el Vaticano se agitaron y se enturbiaron.

 LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS EN EL 1934

d).- La guerra civil española.

            El final del pontificado del papa Pío XI coincide con la Guerra Civil librada en España entre los años 1936 y 1939.

            La Santa Sede reconoció a la II República española y al Papa Pío XI le costó hasta mayo de 1938 aceptar a los sublevados porque temía una deriva fascista de Franco, a quien le pidió una tregua para la Navidad de ese año que le fue denegada por el Generalísimo, según documentos desclasificados del Vaticano.

            El historiador Vicente Cárcel Ortí (1940, Valencia), Doctor en Derecho Canónico y en Historia Eclesiástica, se sumerge todos los días “en un océano” de documentación sobre la II República y la Guerra Civil española que se guarda en los llamados Archivos Secretos Vaticanos y que llegan hasta febrero de 1939, cuando murió el Papa Pío XI.

            “La proclamación de la República fue un golpe de Estado, porque las elecciones administrativas del 12 de abril de 1931 las ganaron a nivel nacional los monárquicos, pero al huir Alfonso XIII y, como dijo Miguel Maura ‘El Rey nos puso la República en bandeja'”, explica Cárcel, que empleó  seis años investigando el tema.

            Pío XI reconoció la República el 21 de abril para evitar males mayores porque la Iglesia -dice- “siempre ha sido pragmática y reconoce a la autoridad que de hecho controla un territorio”.

            “Y ordenó a los obispos y al clero en general que colaboraran con el nuevo régimen por el bien del pueblo español“, según se desprende de los documentos desclasificados.

            A pesar del catolicismo del presidente Niceto Alcalá-Zamora, en mayo del 31 comenzaron las quemas de conventos e iglesias con todo el patrimonio incluido, bibliotecas, obras de la imaginería española de Salzillo y Mena, retablos y cuadros valiosos fueron pasto de las llamas, “y el Gobierno no sólo no levantó un dedo, sino que ni siquiera buscó a los responsables”, aseguró.

            Después vino la Constitución de la República de 1931 y la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas que sometieron a la Iglesia a un control estatal como en la URSS de aquellos años.

            El papa Pío XI tuvo una reacción durísima al pronunciar un solemne discurso en el Vaticano en el que dijo “España es igual que la URSS”, y eso a los republicanos “le sentó muy mal porque presumían de demócratas”, refirió el investigador.

            Luego se intensificó la crudeza en 1932 para llegar a 1934 con la revolución social-comunista de Asturias, donde quemaron la catedral de Oviedo, mataron a unas mil personas, entre ellas a muchos curas, lo que valió la reflexión de Gregorio Marañón: “Esta revolución es el plan comunista para conquistar España“.

            La Santa Sede se planteó romper las relaciones diplomáticas con la República, según Cárcel, pero no había otro interlocutor.

            Al estallar la sublevación encabezada por Franco en julio de 1936, los nacionales pidieron inmediatamente al papa que les reconociera y Pío XI dijo que no.

            “El Papa consideró que no sabía quiénes eran, lo que iban a hacer y además ellos habían provocado una guerra. Además, les llamaba ‘los rebeldes’“, tal y como aparece en los documentos.

            Por tanto, la Santa Sede siguió reconociendo a la República de Madrid y a su embajador ante la Santa Sede, Luis de Zulueta.

            Al otro bando lo denominaban el Gobierno de Burgos y el Papa recibió insistentes presiones de generales, enviados de Franco al Vaticano para que les reconociera, pero no se atrevía porque temía que derivara en fascismo.

GENERAL FRANCISCO FRANCO BAHAMONTE.           

El 1 de junio de 1937, y cuando los sacerdotes asesinados alcanzaban los 6.000, la Iglesia española escribió una carta abierta denunciando las masacres y para negar también que la guerra fuera una “cruzada”, un término acuñado por Franco.

            Cuando Pío XI vio que Francia negociaba ya con Franco y Reino Unido llegaba a acuerdos comerciales con el general, en junio 1938 la Santa Sede reconoció oficialmente el Gobierno nacional de España en San Sebastián y rompió de hecho con la República, relató el historiador.

            Pero el Papa no dejó de recibir informaciones sobre la República a través del nuncio en París, Valerio Valeri, adonde llegaban los exiliados y le decían que la guerra la iba a ganar Franco porque tenía “un ejército disciplinado que donde llegaba ponía orden a base de matar a mansalva, desde luego, pero los otros, eran una banda de salvajes que se mataban entre ellos”, apunta el experto.

            Existen documentos en los que el Papa “intercede ante Franco para evitar ejecuciones capitales o para reducciones de penas, pero no siempre fue escuchado”, añade.

            En cuanto a la petición de tregua del Papa en diciembre de 1938, Franco le envió un telegrama de respuesta: “La guerra es la guerra y esta guerra la tenemos casi terminada. Y si hacemos una tregua, las treguas sólo sirven para que el que esté perdiendo se reorganice”.

            A un lado del telegrama hay una anotación de Pío XI: “Hemos hecho todo lo posible, no se puede hacer más”. (RD/EFE).

 e).- La guerra cristera mejicana.

          Los católicos  mejicanos ya habían sido perseguidos en el siglo XIX,

          Ya en el siglo XX la persecución arreciaría.    Carranza y Obregón ( 1916-1920-1920-1924, ) y seguidamente Plutarco Elías Calles ( 1924-1929) ordenaron crueles persecuciones con incendio de templos, robos, violaciones, atropellos a sacerdotes y religiosas, expulsión de los sacerdotes extranjeros, multas y prisión a quienes den enseñanza religiosa o vista con hábitos clericales etc.

            Los obispos mejicanos en una carta pastoral del 27 de julio de 1926 protestan contra estos abusos; Plutarco hizo caso omiso de estas protestas. A los pocos días el 31 de julio y después de consultar a la santa sede gobernada por Pío XI, los obispos ordenan la suspensión del culto en toda la República. De forma inmediata una docena de obispos y el arzobispo de Méjico son expulsados del país.

            Es en este momento cuando empieza la llamada despectivamente la  guerra cristera.

            El curso de la guerra la podemos resumir en los siguientes pasos: 1.-Incubación, de julio de diciembre de 1926.2.-Explosión del alzamiento armado, desde enero de 1927.3.-Consolidación de las posiciones de julio de 1927 a julio de 1928.4.Prolongación del conflicto, de agosto de 1928 a febrero de 1929, tiempo en el que el gobierno comienza a entender que no podrá vencer militarmente a los cristeros 5.-Apogeo del movimiento cristero, de marzo a junio de 1929.5.-Licenciamiento de los cristeros, en junio de 1929, cuando se producen los llamados arreglos entre la Iglesia y el Estado.( Cf  Jean Meyer)

            La historia de estos arreglos alcanzados en junio de 1929 es triste. Llegaron desde Estados Unidos, el embajador norteamericano Morrow que era masón, monseñor Ruiz y Flórez, delegado apostólico, y monseñor Pascual Díaz y Barreto, a quienes los mantuvieron incomunicados.

            Por eso puede afirmarse que estos dos obispos, al negociar con Portes Gil, no siguieron las indicaciones de Pío XI, ya que no tuvieron en cuenta el juicio de los demás obispos mejicanos ni el de los cristeros. Tampoco consiguieron  la derogación de las leyes persecutorias de la Iglesia; y menos aún obtuvieron garantías escritas que protegieran la suerte de los cristeros una vez depuestas las armas.

            Solamente consiguieron del presidente unas palabras de conciliación y buena voluntad, y unas declaraciones escritas en las que sin derogar ley alguna, se afirmaba el propósito de aplicarlas sin tendencia sectaria y sin perjuicio alguno.

            Los obispos negociadores se dieron por satisfechos con las promesas presidenciales. Los cristeros entregaron las armas terminando el conflicto armado.

            El gobierno no fue fiel a esos arreglos, pues comenzó a través de agentes “ el asesinato sistemático y premeditado de los cristeros que habían depuesto las armas, con el fin de impedir cualquier reanudación del movimiento…La caza del hombre fue eficaz y seria, ya que se puede aventurar, apoyándose en pruebas la cifra de 1.500 víctimas, de las cuales 500 jefes, desde el grado de teniente al de general. Esto supuso una larga y durísima prueba para la fe de los cristeros, que sin embargo se mantuvieron fieles a la Iglesia con la ayuda de los mismos sacerdotes que durante la guerra les habían asistido.”( Meyer i.344-34 ).

EL PAPA PÍO XI EN LAS MONEDAS DEL ESTADO VATICANO.

 6.-SOLUCIÓN DE LA CUESTIÓN ROMANA.

           El gran acto diplomático del Papa Pío XI , para el bien de Italia y de la Iglesia fue la firma del Tratado de Letrán con el adjunto concordato con el quedaría resuelta la llamada ” cuestión romana.” Nos referimos a él a continuación:

            Pío XI accedió al pontificado con el firme propósito de terminar de una vez por todas con la anomalía que suponían las actuales relaciones entre el Vaticano y el gobierno de Italia. El escollo más importante lo constituía la cuestión económica. La situación financiera de Italia no era mucho mejor que la de la Santa Sede. Con la mayor tasa de natalidad de Europa y una inflación y paro sólo superados por los de Alemania, la pobreza era el estado natural de muchas familias italianas, lo que contribuyó notablemente a enrarecer aún más el ya muy agitado panorama político. quedó claro que Mussolini era el hombre con el que Pío XI tenía que tratar.

            El 20 de enero de 1923, el cardenal Gasparri, secretario de Estado del Vaticano, mantuvo la primera de una larga serie de entrevistas secretas con Mussolini. 
            Sin embargo, había una circunstancia que podría dificultar notablemente un entendimiento entre los fascistas y la Santa Sede. Era de dominio público que el Duce era ateo y virulentamente anticlerical.

            El 31 de octubre de 1926, el cardenal Merry del Val, que había sido secretario de Estado con Pío X y mantenía un puesto de privilegio en el Vaticano, declaró públicamente: «Mi agradecimiento también se dirige hacia él [Mussolini], que sostiene en sus manos las riendas del gobierno en Italia. Con su perspicaz visión de la realidad ha deseado y desea que la religión sea respetada, honrada y practicada. Visiblemente protegido por Dios, ha mejorado sabiamente la fortuna de la nación, incrementando su prestigio en todo el mundo».

   MUSSOLINI ES EL HOMBRE ENVIADO POR LA PROVIDENCIA.        

              A lo que el propio papa apostilló el 20 de diciembre de 1926 que «Mussolini es el hombre enviado por la Providencia».

            En esta aparente complacencia hacia el Duce había mucho más de corrección política que de sincera admiración. En más de una ocasión, el papa había calificado en privado al dictador de «hijo del diablo». Este sentido de la conveniencia era mutuo. Sin variar un ápice lo que pensaba en su fuero interno, el comportamiento externo de Mussolini hacia la Santa Madre Iglesia experimentó un importante giro. El Duce comenzó a acudir a misa, pasó por la vicaría para dar validez eclesiástica a su unión matrimonial e incluso bautizó a sus hijos, renunciando en su nombre, como todo buen padre cristiano, al «diablo y sus obras».

            En el terreno estrictamente político, esta nueva relación con el Vaticano quedó patente con medidas legislativas, como los impuestos para las parejas sin hijos o la consideración del adulterio como delito penal. 
            Así pues, y a pesar del recelo mutuo, existía en aquel momento un clima favorable para la firma de un concordato, tarea que el papa encomendó al cardenal Gasparri. Tras algunas conversaciones, el dictador manifestó su deseo de compensar a la Iglesia con una más que generosa remuneración por la humillación sufrida durante años por los «papas prisioneros».

El primer contacto entre ambas partes había acontecido, sin embargo, mucho antes, el 6 de agosto de 1926, cuando Domenico Barone —emisario de Mussolini— se entrevistó secretamente con el doctor Francesco Pacelli —laico adscrito a la Santa Sede y hermano del futuro papa Pío XII, que por aquel entonces era nuncio en Berlín— para hacerle saber el interés de Mussolini por reabrir la «cuestión romana».

            Pacelli manifestó al enviado del futuro dictador que si realmente estaba dispuesto a negociar, había dos cuestiones que el papa consideraba imprescindibles como punto de partida: el reconocimiento de la posesión de un Estado soberano bajo la autoridad del pontífice y la igualdad jurídica entre matrimonio civil y religioso. 
            El Duce dio su consentimiento al inicio de las conversaciones bajo estos términos y las reuniones comenzaron a nivel estrictamente confidencial: el jefe del Gobierno había advertido a los participantes de que la menor indiscreción llevaría, de manera in evitable, a la ruptura de las negociaciones y se consideraría atentatoria contra la seguridad del Estado, condenando al responsable de la filtración (fuera éste seglar o religioso) a ser desterrado de por vida a las islas Lípari

            La mañana del lunes 11 de febrero de 1929, las calles de Roma se fueron poblando de un gentío murmurante que parecía desafiar lo que estaba siendo uno de los inviernos más fríos de los últimos años. A pesar del celo puesto tanto por el gobierno como por la Santa Sede, buena parte de los romanos sabían que algo importante iba a suceder en el Vaticano.  

        

FIRMA DEL TRATADO DE LETRÁN POR MUSSOLINI Y EL SECRETARIO DE ESTADO DEL VAATICANO  CARDENAL PIETRO GASPARRI.   

Cuando el Duce descendió de su Cadillac negro estacionado a un costado de la plaza de San Juan, media hora antes del mediodía, le sorprendió encontrar a una muchedumbre expectante que aguardaba su llegada.

            Un acceso de ira le sobrevino al comprobar que sus órdenes no se habían cumplido fielmente; es posible que incluso se viera tentado de dar media vuelta en uno de sus célebres raptos temperamentales, pero finalmente decidió subir los peldaños de la escalinata del palacio de Letrán, en cuyo interior el papa Pío XI, y casi todos los miembros del gobierno vaticano, le esperaban desde hacía unos minutos.
            Ni la guardia fascista, ni los carabinieri, ni la Guardia Suiza es taban allí. Todo se había organizado de la manera más discreta posible para no llamar la atención. Elegantemente vestido de chaqué, Mussolini ascendió hasta el segundo piso, donde le esperaba el cardenal Gasparri, con quien cruzó un prolongado apretón de manos.

            Gasparri había tenido que abandonar la cama y todo el acto, unido a lo inclemente del tiempo, iba a ser una verdadera ordalía física para el anciano cardenal. No obstante, por nada del mundo iba a perderse la firma, aunque ello le costase la vida, ya que con aquel acto culminaba toda su carrera diplomática. Estaba previsto que la ceremonia se prolongase varias horas, pero el público que aguardaba en el exterior y el precario estado de salud de Gasparri —que tuvo que permanecer sentado durante todo el acto— la redujeron a unos meros cuarenta y cinco minutos.

            La lectura de las actas no comenzó hasta las doce en punto. Tras las firmas, el cardenal obsequió a Mussolini con la pluma de ave con mango de oro que había servido para rubricar el acuerdo. El líder fascista la aceptó complacido: «Será para mí uno de los mejores recuerdos que haya merecido». 


       

EL MAPA  DE LA CIUDAD DEL VATICANO.    

El tratado se componía de tres apartados principales, aparte de varios anexos y otras disposiciones; el primero, el concordato, regulaba las relaciones entre la Iglesia y el gobierno italiano. En él, se devolvía al Vaticano la completa jurisdicción sobre las organizaciones religiosas en Italia. El catolicismo pasaba a ser la religión oficial del Estado italiano, prohibiendo que otras confesiones religiosas pudieran hacer proselitismo en el país y el gobierno asumía pagar el salario de los sacerdotes con cargo a los presupuestos nacionales.

             El segundo apartado, el Tratado de Letrán propiamente dicho, establecía la soberanía del Estado Vaticano, con el que automáticamente se establecían relaciones diplomáticas.     

Aparte del recinto vaticano se concedía a la Santa Sede soberanía sobre tres basílicas de Roma (Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo), la residencia de verano del papa (el palacio de Castelgandolfo) y varias fincas por toda Italia. Finalmente, estaba la «Convención Financiera», que de un plumazo llevaba a la Santa Sede de la miseria a la riqueza. 
            Al día siguiente de la firma, en una rueda de prensa. Pío XI sintetizó mejor que nadie el alcance del tratado que se había firmadoMi pequeño reino es el más grande del mundo».

             El fervor que levantó el acuerdo fue tal que incluso la mesa en que había sido rubricado comenzó una gira mundial para ser venerada como si de una reliquia se tratara.

             El manto de misterio que se tendió sobre la dilatada negociación sólo pudo ser descorrido con lentitud tras la ceremonia de Letrán. Se supo entonces que el texto del acuerdo había sido impreso en el Vaticano por operarios a los que se mantuvo encerrados hasta días después del 11 de febrero, y que el Papa había corregido personalmente todas las pruebas de imprenta: «Hay casos en que la presencia o ausencia de una coma —le comentó a Gasparri— puede modificar todo el contenido».

PIO XI EN SU DESPACHO.

 7.-ITINERARIO PASTORAL DEL PAPA PÍO XI.

            La  gran preocupación espiritual  de Pío XI aparece en 3 encíclicas: Ubi Arcano, Quas Primas y Miserentissimus Redemptor.

            Tuvo una intensa actividad doctrinal y pastoral. En estas tres encíclicas aparece su programa de acción.

            Ubi Arcano Dei (23 de diciembre de 1922) es su primera encíclica programática. Con su programa sintetizado en Pax Christi in Regno Christi. Es el resultado de unificar los programas de Benedicto XV- que buscaba la paz y de Pío X con el único propósito de instaurare omnia en Christo. Habla de la situación social. Mantiene vivo el espíritu de apostolado. Considera la Iglesia como guía y maestra.

            Quas Primas (11 de diciembre de 1925) es la segunda encíclica programática  el Papa afirmaba en ella: «En la primera encíclica, que al comenzar nuestro pontificado enviamos a todos los obispos del orbe católico, analizábamos las causas supremas de las calamidades que veíamos abrumar y afligir al género humano. Y en ella proclamamos Nos claramente no sólo que este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se había alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador.

            Por lo cual, no sólo exhortamos entonces a buscar la paz de Cristo en el reino de Cristo, sino que además, prometimos que para dicho fin haríamos todo cuanto posible nos fuese.»           Señala que es el siguiente paso de Pax Christian Regno Christi.

            Es una teología muy completa del Reino de Cristo. Con una primera parte teológica y una segunda parte pastoral, con una estrategia apostólica. Ante una progresiva laicalización desea que la Iglesia se coloque de nuevo en el lugar que le correspondía. Desea la defensa de la vida cristiana.

            La imagen de la Iglesia prevalece en el Magisterio de Pío XI. La Revelación divina tiene en el centro a Cristo. Acentúa sobre todo al Cristo Redentor. Los tres puntos fundamentales para Pío XI serán:Iglesia Misionera. Iglesia Católica. Iglesia Espiritual.

            Hablando del sacerdote hablará de la importancia del carácter “esencialmente misionero” de los sacerdotes. La Acción Católica debía tener una “conexión íntima con la Acción Misionera”. Y señalaría la importancia fundamental de la Acción Católica. Afirma que  también el mundo contemplativo tiene un auténtico valor apostólico.

Pío IX promuevió en el apostolado la idea de “unión de los católicos” para ir coordinando los esfuerzos de todos los seglares.

Pío X buscó la reunión de todas las obras seglares en un sólo movimiento que llama Acción Católica”.

INSIGNIA DE SOLAPA DE LA ACCIÓN CATÓLICA.            

 Pero éste movimiento recibió de  Pío XI un gran impulso en toda la Iglesia. La acción  católica llevó a cabo en toda la Iglesia la formación de muchos fieles, la acción apostólica en todos los ambientes: jóvenes de acción católica, hombres de acción católica, mujeres de acción católica  aparecen especialmente  en todas las parroquias como agentes pastorales especializados, con los Movimientos especializados en el orden religioso, social, político y cultural.

            Esta evolución del pensamiento de la Acción Católica y las varias formas organizativas de la Acción Católica Italiana, creadas bajo la inspiración de los distintos pontífices, influyeron en las líneas programáticas, en la estructura del apostolado de cada país y, en concreto, sobre la Acción Católica.

            Pío XI da el impulso definitivo a la Acción Católica mediante el magisterio que llega a todo el mundo. La define como “la participación y colaboración de los seglares en el apostolado jerárquico de la Iglesia”.

            Urgió la necesidad de la Acción Católica; afirmó su obligatoriedad y la propuso como parte integrante de la pastoral. Llegó a calificarla como “la Asociación Oficial del apostolado seglar.

            La Iglesia de Pío XI es una Iglesia decisivamente activa, dinámica y misionera.   Se le ha llegado a llamar el “Papa de las misiones”. Quiere que los misioneros no vayan como representantes de la cultura europea o de la política europea, ni tampoco que la religión católica se considerase como una religión importada de Europa.

       ANAGRAMA DE LAS OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS.     

            Con ocasión del Año Santo de 1925, quiso que la Exposición Vaticana de Misiones fuese una lección viva y un acicate para tantos peregrinos como habrían de acudir a Roma. Con este motivo publicó su magistral encíclica Rerum Eclesiae, que es un completo programa programático para las misiones.

            Ligado a la Redención como característica esencial está la universalidad o católica. Pío XI trabajó por una Iglesia verdaderamente católica, luchando contra el nacionalismo exagerado. La política debe buscar el bien común, dice Pío XI. No habla de ecumenismo Pío XI, sino de unionismo.

            Pío XI insiste en el catecismo como en el libro de la instrucción y de la educación cristiana por ello  buscará la creación y potenciación de las Universidades Católicas.

            Este deseo de recordarle el primado de lo espiritual a una sociedad que optaba por una visión materialista, se mostraría también —con diversos énfasis— en sus sucesivas encíclicas: Miserentissimus Redemptor (8 de mayo de 1928) es la tercera encíclica programática, aquí aparece la Paz de Cristo, en un momento y circunstancias que hemos destacado en un punto anterior del Tema. Divini illius magistri (1929), sobre la educación cristiana; Casti connubii (1930), que define el matrimonio cristiano y condena la contracepción; Quadragesimo anno (1931), que reafirma y profundiza las enseñanzas sociales que su predecesor, el Papa León XIII, desarrolló en su encíclica Rerum novarum.

          PATRONA DE LAS MISIONES.  

             Las numerosas canonizaciones que realizó tendrían también aquél mismo objetivo: Juan Fischer, Tomás Moro, Juan Bosco, Teresa de Lisieux… Asimismo fue él quien elevó a San Pedro Canisio, Juan de la Cruz, Roberto Belarmino y a Alberto Magno al rango de Doctores de la Iglesia.

            Con este mismo objetivo proclamaría tres años jubilares (1925, 1929 y 1933), así como bienales congresos eucarísticos.

            En 1936 S.S. Pío XI fundó la Academia Pontificia de las Ciencias, incluyendo como miembros a distinguidos científicos de diversos países. En este mismo campo, promovió un serio estudio en la línea de las diversas ciencias, en cuyo avance veía un reto al que la Iglesia debía responder.

SEPULCRO DE PÍO XI EN LAS GRUTAS VATICANAS.

 8.-MUERTE Y SEPULTURA.

           Poco antes de su tránsito a la casa del Padre Eterno, el 10 de febrero de 1939, el Papa Pío XI ofreció su vida por la paz del mundo, con la ilusión y esperanza de que ésta pudiese aún mantenerse en Europa a pesar de la ya muy delicada situación.

            En este sentido, buscó con empeño infatigable trabajar en favor de la unidad de humanidad, con la clara conciencia de que ésta no podía provenir de ninguna ideología de moda, sino de Aquél que es el único principio de unidad y comunión posible para la dividida humanidad: Jesucristo, el Señor y Rey del universo, el Príncipe de la Paz.Al poco tiempo de su muerte estalló la II Guerra mundial.

 9.-FUENTES:

 1.- Documenta Catholica Omnia Conspectus omnium rerum… Santorum Paparum Conspectus Alpha. SS.PIUS XI. Texto de todas sus encíclicas, constituciones, en inglés, latín e italiano.

2.- História de la Iglesia católica Pedro García Cmf Parroquia del Corazón de María SAN SALVADOR, El Salvador C. A. pag. 450  s,s. Como base, el Manual de la História de la Iglesia de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez.

3.-B. Llorca, García Villoslada, P. Leturia, Montalbán: Historia de la Iglesia católica. Pio XI  T.IV págs 501 s.s.  B.A.C. Madrid 1951.

4.- Catholic.net – S.S. Benedicto XV (1914-1922) es.catholic.net/sacerdotes/487/1080/articulo.php?id=8195.

5.Enciclopedia católica.Pio XI

6.-Wikipedia la Enciclopedia libre Pío XI.

7.- Catholic.net – Pío XI y la encíclica Quadragesimo Anno

es.catholic.net/empresarioscatolicos/484/1382/articulo.php?id=44408.

8.- http://www.periodistadigital.com/…/pio-xi-ordeno-obispos-que-colaboraran-co

9.- Biografía No Autorizada Del Vaticano – 01

http://www.bibliotecapleyades.net/vatican/esp_vatican26a.htm

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  quijotediscipulo.      

  

PIO XII. ( 1939-1958).

En el tratamiento del pontificado del Papa Pío XII seguiremos el índice siguiente:

1.-Algunas notas biográficas anteriores a su pontificado.

2.-Síntesis del Pontificado de Pio XII.

3.-Muerte y sepultura.

4.-Pio XII, ¿  el Papa de Hitler y el Tercer Reich?.

5.- Testimonios sobre la actuación de Pio XII en defensa de los judíos.

6.-Católicos muertos en el Holocausto.

7.-Fuentes.

PIO XII A LOS 15 AÑOS DE EDAD.

1.- ALGUNAS NOTAS BIOGRÁFICAS ANTERIORES A SU PONTIFICADO.

              Eugenio Pacelli; Roma, 1876 – Castel Gandolfo, 1958) Papa romano (1939-1958). Hijo del abogado Filippo Pacelli, estudió Filosofía en la Universidad Gregoriana, se licenció en Teología e “in utroque iure” (leyes tanto civiles como eclesiásticas) por el Ateneo Pontificio del Seminario Romano, y fue ordenado sacerdote el 2 de abril de 1899.

            Sirvió en la Secretaría de Estado vaticana, en la sección de Asuntos Extraordinarios, llegando a ser subsecretario (1911), y luego secretario (1914). Impartió clases de Derecho Canónico en el Ateneo del Seminario Romano y en la Academia de los eclesiásticos de origen noble.

            Por esa época escribió el estudio jurídico La personalità e la territorialità delle leggi specialmente nel diritto canonico (La personalidad y la territorialidad de las leyes especialmente en el derecho canónico). En 1914 fue nombrado nuncio papal en Baviera y, posteriormente, fue elevado a la dignidad arzobispal en la sede de Sardi.

            En 1920 fue nombrado primer nuncio en Berlín. Estipuló concordatos con Baviera (1925), Prusia (1929) y Baden (1932). Nombrado cardenal en 1929, sucedió al cardenal P. Gasparri al frente de la Secretaría de Estado vaticana bajo el pontificado de Pío XI.

 2.- SÍNTESIS DEL EPISCOPADO DE PIO XII.

              En este apartado se da una visión sintética del pontificado de Pio XI, se dice sintética, pues la actividad pontificia de Pio XII es tal que sería prácticamente imposible desarrollarla en un tema como éste.

            A cambio de esto el tema se centrará de uno modo más detallado de su comportamiento  relativo al Holocausto alemán en el que como se sabe el pueblo judío fue masacrado por el nazismo.

 a).- Elección como pontífice  y acciones en búsqueda de la paz.

               A la muerte de  Pío XI, El cardenal Paccelli fue elegido Papa en el cónclave del 2 de marzo de 1939. El mismo año advirtió a las potencias mundiales del peligro de un conflicto, en diversas notas y alocuciones, y promulgó su primera encíclica Summi pontificatus (20 de octubre de 1939), de carácter programático, en la que también incide en la necesidad de una convivencia pacífica entre los pueblos.

.           En el Radio Mensaje Dum Gravissimum de 03 de marzo 1939 dirigido a todo el mundo, que expresa su preocupación por lo que se teme: ” En estas horas,  estoy temblando, mientras que muchas dificultades parecen oponerse a la consecución de la paz verdadera, que es la ” más profunda aspiración de todo, nos volvemos, apelando a Dios, una oración especial para todos los que tienen  el más alto honor y la pesada carga de guiar a las personas en el camino de la prosperidad y el progreso social “.

            Intentó alejar a Italia de la Segunda Guerra Mundial ( 1939-1445) con una visita a Vittorio Emanuele III en el Quirinal (28 de diciembre de 1939), y una carta de puño y letra a Mussolini.

CUATRO IMÁGENES DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL.

            La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar global que se desarrolló entre 1939 y 1945. En él se vieron implicadas la mayor parte de las naciones del mundo, incluidas todas las grandes potencias, agrupadas en dos alianzas militares enfrentadas: los Aliados y las Potencias del Eje.

            Fue la mayor contienda bélica de la Historia, con más de cien millones de militares movilizados y un estado de «guerra total» en que los grandes contendientes destinaron toda su capacidad económica, militar y científica al servicio del esfuerzo bélico, borrando la distinción entre recursos civiles y militares.

            Marcada por hechos de enorme significación que incluyeron la muerte masiva de civiles, el Holocausto y el uso, por primera y única vez, de armas nucleares en un conflicto militar, la Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más mortífero en la historia de la humanidad,1 con un resultado final de entre 50 y 70 millones de víctima

            Intentó mediante protestas, llamamientos y notas diplomáticas mejorar la situación de la Iglesia en Alemania, objeto de constantes ataques por parte del Tercer Reich, aunque sin mucho éxito.

            Al mismo tiempo, el Santo Oficio condenó diversas doctrinas y prácticas del nacionalsocialismo alemán, como la eutanasia (2 de diciembre de 1940) y la esterilización de seres humanos (23 de febrero de 1941).

            Organizó una Secretaría de Información, adjunta a la Secretaría de Estado, dedicada a proporcionar información sobre prisioneros y desaparecidos de guerra, que llegó a atender más de diez millones de solicitudes.

            Luchó por conseguir que se declarase a Roma “città aperta” (“ciudad abierta”) y, aunque no pudo evitar los bombardeos, sí consiguió que la ciudad no se convirtiese en campo de batalla, y por ello fue aclamado por una inmensa multitud en San Pedro como “defensor civitatis” (Defensor de la ciudad), el 5 de junio de 1944.

            Organizó así mismo una Comisión Pontificia de Asistencia para aliviar los sufrimientos de la guerra y llevar a cabo diversas acciones asistenciales y caritativas.

LA MUERTE EN LOS CAMPOS  DE CONCENTRACIÓN SOVIÉTICOS.

 b).- Pio  XII y el comunismo soviético.

             En relación con la Rusia soviética, Pío XII había señalado ya en su correspondencia con F. D. Roosevelt el peligro que la Iglesia veía en su expansión, y había combatido su ideología (mensaje radiofónico de cumpleaños de 1942) y su acción expansionista en otros países.

            La conclusión de la guerra de 1939-1945, que ve a la Unión Soviética entre las potencias vencedoras, se abre  a la propagación del comunismo en las naciones de Europa Central y del Este y en China, así como en otros países, entre ellos Francia e Italia . 

            Ya en el Discurso de bienvenida de 5 de junio de 1945, el Papa condena la violencia brutal ejercida sobre medianas y pequeñas naciones a la que  se desea imponer un nuevo sistema político o la cultura que la gran mayoría de su población rechazó de plano: ” Por desgracia tuvimos que lamentar, en más de una región asesinatos de sacerdotes, deportación de civiles, masacres ciudadanos sin juicio ni a la venganza privada; no son menos tristes noticias que hemos recibido de Eslovenia y Croacia “. 

            El paso del tiempo no mejora la situación, por lo que el 24 de diciembre de 1946 que habla al Sacro Colegio , Pío XII señala que, en lugar de caminar hacia una paz verdadera, en grandes regiones, especialmente en Europa, las personas se encuentran en un estado de agitación constante, ” que de una manera más o menos podría surgir cerca de las llamas de los nuevos conflictos

            Mientras tanto llegó con vencimiento en Hungría un caso trágico que ha afectado a todo el mundo. El primado de la Iglesia católica, el cardenal Joseph Mindszenty (ya encarcelado durante varios meses por los nazis en el otoño de 1944 su actitud independiente y anti-racista), 27 de diciembre 1948 fue arrestado por los comunistas húngaros, acusado de traición y conspiración contra la República

            El 08 de febrero 1949 fue condenado a cadena perpetua. Pío XII protestó enérgicamente en varias ocasiones. En particular, se dirige al episcopado húngaro 02 de enero 1949 , el cuerpo diplomático se reunió en audiencia plenaria 16 de febrero 1949después de la sentencia del Tribunal de Budapest; a una multitud de católicos congregados en la plaza de San Pedro el 20 de febrero 1949, no se dio por vencido. 

            Por decreto del Santo Oficio el 01 de julio 1949 la excomunión del comunismo ateo, y 29 de junio 1956 dirigida a la jerarquía católica en Europa del Este la Epístola Apostólica mente Dum maerenti , con la que la denuncia una vez más las condiciones dolorosas en las que ubicados en las regiones del mundo católico: los derechos pisoteados, asociaciones suprimidos y se dispersan, los obispos y los sacerdotes encarcelados, exiliados o prevenirse, incitaciones al cisma. 

 c).- Aportaciones doctrinales de su magisterio.

           En el terreno dogmático, Pío XII afrontó muy diversas e importantes cuestiones teológicas: el debate secular acerca de la esencia del sacramento de la ordenación, en la constitución apostólica Sacramentum ordinis; condena de ciertas desviaciones teológicas y filosóficas respecto a la doctrina católica en la encíclica Humani generis (12 de agosto de 1950); definición “ex cathedra” del dogma de la Asunción de María en la encíclica Munificentissimus Deus, y rechazo de algunas modernas interpretaciones del misterio de la encarnación en la encíclica Sempiternus Rex.

            Otras encíclicas importantes promulgadas durante su pontificado fueron: la Mystici Corporis Christi (del 20 de junio de 1943), sobre el carácter de la Iglesia como Cuerpo de Cristo; la Divino afflante Spiritu (del 30 de setiembre de 1943), sobre los estudios bíblicos; laMediator Dei et hominum (20 de noviembre de 1947), sobre la liturgia y el culto divino; la Menti nostre (23 de setiembre de 1950), sobre la santificación del clero; la Evangelii praecones (2 de junio de 1951), sobre la actividad misionera; la Sacra virginitas (25 de marzo de 1954), acerca de la virginidad y la vida dedicada a Dios; la Musicae sacrae disciplina (25 de diciembre de 1955), acerca de la música sacra, su función y ejecución; la Haurietis aquas (15 de mayo de 1956), sobre la devoción al Sagrado Corazón; la Fidei donum(21 de abril de 1957), acerca de las misiones, especialmente en África, y la Miranda prorsus (8 de setiembre de 1957), acerca del cine, la radio y la televisión.

            Tuvo este pontífice un particular interés por las cuestiones morales y relativas al matrimonio, la familia y la educación de los hijos, a las que dedicó numerosos discursos.

PIO XII UTILIZÓ FRECUENTEMENTE  LA RADIO PARA SUS MENSAJES.

 d).- Pio XII y los adelantos científicos de su tiempo.

             En el terreno de las ciencias y de la cultura, Pío XII promovió la traducción del Salterio a partir de los textos originales, y realizó excavaciones arqueológicas en busca del sepulcro de San Pedro en Roma.

            Aunque dedicado a mil necesidades espirituales y políticas , el Papa Pío XII también ha seguido de cerca los acontecimientos de la  ciencia  de su tiempo.

            En  el Radio Mensaje En la luz del amanecer  pronunciado 24 de diciembre 1941, durante la guerra,  destaca que  el progreso es un  ‘ regalo de Dios ‘, y recuerda que la Iglesia, fue la madre de muchas universidades europeas, y realzó y convocó a los maestros más destacados de la ciencia .

            Del mismo modo, en la Alocución En la búsqueda de nosotros mismos el 8 de febrero de 1948  elogia calurosamente los esfuerzos de los científicos,  que superando muchas dificultades y muchos obstáculos han llegado a la comprensión más profunda de las leyes que afectan a la formación y la desintegración del átomo, dando lugar la llamada ” era atómica “.

            Y en la emisión de Navidad en 24 de diciembre 1953 se magnifica la  técnica moderna, que lleva al hombre hacia la perfección aunque  nunca se logra el dominio del mundo material: ” Abrazando con una mirada a los resultados de estos logros se  puede comprender a  la naturaleza con un sentimiento de  satisfacción  alcanzado por el hombre en su trabajo, y el estímulo para continuar aún más en la investigación y en la utilización de las posibilidades extraordinarias ” .

             En línea con estas actitudes , Pío XII dedica su gran atención también a los medios de comunicación social. Usuario experto de Radio Mensajes, que han servido en gran parte durante la guerra para sustituir a los tradicionales textos escritos, cuando la televisión italiana está a punto de comenzar sus emisiones regulares el  4 de enero de 1954  envió una exhortación a los obispos de Italia, con el que realza los nuevos ” medios maravillosos que ofrece la ciencia y la tecnología a la humanidad “, pero al mismo tiempo los invita a estar alerta sobre los daños que pudieran derivarse de ellos.

            Del mismo modo, cuando  el 6 de junio 1954 se estableció el Cuerpo ” Televisión Europa “, que incluye la radio y la televisión en Italia, Francia, Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca y Gran Bretaña, , el Papa saludó con alegría en las diferentes lenguas el evento :  porque el espectador puede entonces captar en  vivo la faz de los oradores y actores hasta los matices más sutiles de sus sentimientos.

            Y él está tan convencido de la importancia de los nuevos medios de comunicación social, que 16 de diciembre 1954 se crea la Comisión Pontificia para el cine, la radio y la televisión, a la que se confía la tarea de estudiar los problemas de aquellas actividades que tengan relación con la la fe y la moral.

            A pesar de sus muchos compromisos, 21 de junio 1955  concedió una solemne audiencia a los representantes de la industria del cine italiano para destacar la extraordinaria importancia de la nueva técnica, que después de sesenta años desde la primera proyección se ha asegurado algo que afecta a muchos miles  de personas, con la responsabilidad obvia de los productores; 11 de octubre 1955, con motivo del 60 aniversario del descubrimiento de la radiotelegrafía envió un mensaje de radio por la  celebración  de la figura de Guglielmo Marconi  a los científicos intervinieron en Génova en el tercer Congreso Internacional de Comunicaciones; 21 de octubre 1955 recibió en audiencia a los participantes en la asamblea general de la Unión Europea de Radiodifusión, que – se centra en el desarrollo de nuevos medios de comunicación – recordando los criterios y normas del orden moral y social que debe animar a todos los que trabajan en este   campo; 28 de octubre 1955 recibe a  un gran grupo de directores de fotografía en Italia, Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Inglaterra, Holanda, España, EE.UU., Suecia y Suiza, y les aconsejó utilizar el cine como un medio de perfeccionamiento y mejora de la educación y  .         Con el fin  de iluminar al  mundo católico sobre los problemas causados por los nuevos medios de comunicación social, escribió  su Encíclica Miranda prorsus  el 08 de septiembre 1957

.

 e).- La cuestión social en el Radio Mensaje La Solennita  de 1941.

               En el aspecto social, Pío XII reafirmó las posiciones de sus antecesores en diversas ocasiones especialmente en el Radio Mensaje La Solennita en el 50 aniversario de la publicación de la Rerum Novarum de León XIII. Sintetizamos sus contenidos:

            1.-Comienza el mismo con la exposición del motivo, finalidad y el momento en que el Papa dirige su mensaje

            2.-Pasa después a reafirmar la enseñanza contenida en las dos encíclicas sobre la cuestión social de sus predecesores , el deber y el derecho de la Iglesia en intervenir en el llamado problema social dado que el mismo tiene un conjunto de aspectos morales que no son ajenos al fin de la Iglesia por ser ella la portadora de la  revelación divina.     

            3.-A continuación el Radiomensaje señala cuales son los puntos en los que se centrará el mismo en concreto tres sobre los bienes materiales, sobre el trabajo y sobre la familia.

            4.-En lo que se refiere a los bienes materiales Pio XII desarrolla una doctrina que se puede decir nueva en cuanto asienta los derechos referidos a los bienes materiales en un principio y que es que los bienes materiales han sido creados por Dios para el uso de todas las personas, por lo que tales bienes deben estar distribuidos de tal forma que lleguen a manos de todos y cada uno de los hombres, de acuerdo con los principios de la justicia y la caridad.

            Este derecho sobre los bienes es un derecho primario hasta el punto que muchos otros derechos, como el mismo de la propiedad privada, que sin duda es reafirmado,  como  el derecho y la obligación del estado a la intervención y regulación de los deberes derechos de las personas, deben estar sometidos a este derecho primordial.

             La verdadera riqueza de los pueblos no está en la producción y posesión de la cantidad de los bienes que poseen sino en que los mismos, muchos o pocos, estén distribuidos de tal forma que cumpla con el principio de que los bienes han sido creados por Dios para todos.

            5.- Con relación al trabajo afirma que éste es un medio para entrar en la posesión y uso de los bienes materiales, la forma como se ha de utilizar este medio la deben determinar los trabajadores y los empresarios, sin que por ello se excluya la intervención del estado que tiene la obligación de velar por el bien común, siempre que la regulación del trabajo por sus verdaderos protagonistas no se realice de acuerdo con los fines que tiene el trabajo humano.

                6.-Termina invitando a los católicos a que desarrollen su obligación y derecho a intervenir en la construcción temporal y material de la sociedad humana.

LA VIRGEN DE LA ASUNCIÓN EN EL RETABLO  DEL ALTAR MAYOR DE LA PARROQUIA DE MIGUELTURRA.

f).- Declaración del dogma de la  Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos.

 Pío XII, declaró el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen en cuerpo y alma al Cielo el día 1 de noviembre de 1950.

Lo hizo desde el atrio exterior de San Pedro Vaticano, rodeado de 36 Cardenales, 555 Patriarcas, Arzobispos y Obispos, de gran número de dignatarios eclesiásticos y de una muchedumbre entusiasmada, de aproximadamente un millón de personas. Definió así solemnemente, con su suprema autoridad, este dogma mariano.

A continuación, las palabras mismas que definen este Dogma, tomadas de la BulaMunificentissimus Deus:

“Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado, que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial”.

 JUAN XXIII AÑADIÓ EL CUADRO DE LA VIRGEN A LA CAPILLA SEPULCRAL.

3.-MUERTE Y SEPULTURA.

               Pío XII murió el 9 de octubre de 1958 de una insuficiencia cardíaca aguda provocada por un infarto de miocardio súbito en Castel Gandolfo, la residencia de verano del papa. Tenía ochenta y dos años. Su médico Gaspanini dijo después: “El Santo Padre no murió a causa de alguna enfermedad específica. Estaba agotado por completo. Tuvo un exceso de trabajo más allá del límite. Su corazón estaba sano, sus pulmones estaban bien. Pudo haber vivido otros 20 años, si se hubiera salvado a sí mismo.”

            Su cortejo fúnebre en Roma fue la mayor congregación de los romanos a partir de esa fecha. Los romanos lamentaron la muerte del papa, el cuál había nacido en esa ciudad, aparte de su recuerdo como héroe en tiempos de guerra. El cardenal Angelo Roncalli escribió en su diario el 11 de octubre que, probablemente, ningún emperador romano había disfrutado tanto de un triunfo, que él consideraba como un reflejo de la grandeza espiritual y la dignidad religiosa de Pío XII. Fue finalmente sepultado en las grutas vaticanas.

 4.-PIO XII, ¿ EL PAPA DE HITLER Y EL TERCER REICH ?

             Como dijimos en la primera parte del tema, se dedica en el mismo un espacio especial  a la actuación del Papa Pio XII relacionada con la persecución y el Holocausto  de los judíos  por parte del nazismo alemán.

            A continuación transcribimos literalmente un artículo cuyo título es:

 PIO XII, EL PAPA DE HITLER Y EL TERCER REICH  ACOMPAÑADO DE COMENTARIOS DE QUIJOTEDISCIPULO AL MISMO.

 1.-4.- INTRODUCCIÓN.

 TEXTO.

               Al igual que buena parte de los políticos europeos de la época, Pío XI quiso pactar con Hitler para apaciguar a la bestia. Ésta es la historia de los difíciles acuerdos entre Hitler y la Santa Sede, de una encíclica perdida que podría haber cambiado la historia del mundo y de la muerte poco clara del papa que, demasiado tarde, quiso plantarle cara al mal que se había instalado en Alemania.

 COMENTARIO.

             Este es  el esquema que el artículo pretende demostrar 1.-Historia de los difíciles acuerdos entre Hitler y la Santa  Sede. 2.- de una encíclica perdida  que podría haber cambiado la historia del mundo y  3.-de la muerte poco clara del papa que , demasiado tarde quiso plantearle cara al mal que se había instalado en Alemania.

            A este respecto recuerdo un texto de mi maestro D. Quijote de la Mancha, hablando  de la ciencia histórica y de las cualidades de los verdaderos  historiadores: “debiendo ser los  historiadores  puntuales, verdaderos, y no nada apasionados, y que ni el interés, ni el miedo, el rancor ni la artificio , no les haga torcer el camino de la verdad, cuya madre es la historia, émula en el tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, exemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo porvenir.”( Cf. Don Quijote de la Mancha cap. 9.Parte I.).

            En esta introducción, seguro que a don Quijote y a su padre don Miguel de Cervantes, no le hubiesen parecido de un buen historiador los varios juicios de valor , que hace su autor, tales como que  “Pío XI quiso pactar con Hitler para apaciguar a la bestia. Que “una  encíclica perdida que  podría haber cambiado la historia del mundo…  y no digamos  de la muerte poco clara del papa que , demasiado tarde quiso plantarle cara al mal que se había instalado en Alemania.

 LOS JUDÍOS SON NUESTRA DESGRACIA.

TEXTO.

              Las relaciones entre el movimiento nazi y la Iglesia no habían empezado con buen pie. El marcado sentido pagano del que estaba teñida buena parte de la ideología hitleriana no podía ser visto con buenos ojos por los jerarcas de la Iglesia alemana.            

Según la teoría nazi, dado que el cristianismo tenía sus raíces en el Antiguo Testamento, quien estaba contra los judíos debía estar igualmente contra la Iglesia católica. Los nazis invocaban «la indispensable arma del espíritu de la sangre y de la tierra contra la peste hebrea y el cristianismo».

            En una viñeta publicada en el periódico Der Stürmer, perteneciente a uno de los órganos del partido nazi en 1934, un judío, ante la imagen de Cristo en la cruz, dice: «… Le hemos matado, le hemos ridiculizado, pero somos defendidos todavía por su Iglesia…». En otra viñeta del mismo periódico publicada en 1939, un sacerdote católico es presentado mientras estrecha dos grandes manos: una con la estrella judía y la otra con la hoz y el martillo.

            No obstante, esta hostilidad era mutua. Prueba de ello es lo publicado en su día en Der Gerade Weg (El Camino Recto), el semanario católico de mayor circulación en Alemania: «Nacionalsocialismo significa enemistad con las naciones vecinas, des potismo en los asuntos internos, guerra civil, guerra internacional. Nacionalsocialismo significa mentiras, odio, fratricidio y miseria desencadenada. Adolf Hitler predica la ley de las mentiras. Habéis caído víctima de los engaños de alguien obsesionado con el despotismo. Despertad»( Cf. . Der Gerade Weg, núm. 37, 11 de septiembre de 1931.)

            Parecía evidente que el Gott mituns (Dios está con nosotros) que se leía en el emblema de los nazis no se refería al Dios de los católicos. Los diáconos luteranos, en cambio, habían sido mucho más complacientes con el nuevo movimiento.

            Luteranos eran, por ejemplo, los miembros del Movimiento Alemán Cristiano, de carácter abiertamente antisemita y nacionalista, muchos de cuyos miembros terminaron engrosando las filas del partido nazi. Es algo que no debería sorprendernos si tenemos en cuenta que el mayor antisemita de la historia alemana después de Adolf Hitler fue, precisamente, Martín Lutero, el fundador del protestantismo. El consejo de Lutero relativo a los judíos era:

            «Primero, sus sinagogas o iglesias deben quemarse… Segundo, sus casas deben asimismo ser derribadas y destruidas… En tercer lugar, deben ser privados de sus libros de oraciones y talmudes en los que enseñan tanta idolatría, mentiras, maldiciones y blasfemias. En cuarto lugar, sus rabíes deben tener prohibido, bajo pena de muerte, enseñar jamás…» (Cf.2 2. Encyclopedia Judaica, volumen III, McMillan, Nueva York, 1971. Cita de Acerca de los judíos y sus mentiras, Martín Lutero, 1543. )

            El nombramiento de Hitler como canciller fue aplaudido por los protestantes, mientras que los obispos católicos condenaron las teorías nazis mediante las siguientes prohibiciones:

  • Los católicos no podían pertenecer al Partido Nacionalsocialista ni asistir a sus concentraciones.
  • Los miembros del partido no podían recibir los sacramentos ni ser enterrados como cristianos.
  • Los nazis no podían asistir en formación a ningún acto católico, incluidos los funerales.( 3. Cornweil, John, op. cit.)

            A consecuencia de esto, el partido católico Zentrum fue apoyado y votado en masa por los judíos.

 El cardenal Michael von Faulhaber, arzobispo de Múnich desde 1917 hasta 1952.

COMENTARIO.

             El nazismo sólo  ¿ no podía ser visto con buenos ojos por los jerarcas de la Iglesia alemana?¿ no fue en realidad  mal visto  y rechazado por los jerarcas de la Iglesia alemana  hasta su pública condena?

            En septiembre de 1930, tres años antes de que Adolf Hitler subiera al poder, la archidiócesis de Maguncia condenó de forma pública al Partido Nazi. La denuncia de la archidiócesis de Maguncia fue publicada en primera página por «L’Osservatore Romano» en un artículo publicado el 11 de octubre de 1930. El título del artículo es: «El partido de Hitler condenado por la autoridad eclesiástica».

            En febrero de 1931 fue la diócesis de Münich la que confirmó la incompatibilidad de la fe católica con el partido nazi. En marzo de 1931 también la diócesis de Colonia, Parderborn y las de las provincias de Renania denunciaron la ideología nazi, prohibiendo de modo público cualquier contacto con los nazis.    Indignados y furiosos por la excomunión emitida por la Iglesia católica, los nazis enviaron a Hermann Göring a Roma con la petición de audiencia al Secretario de Estado Eugenio Pacelli. El 30 de abril de 1931, el cardenal Pacelli rechazó encontrarse con Göring, que fue recibido por el subsecretario, monseñor Giuseppe Pizzardo, con el encargo de tomar nota de todo lo que los nazis pedían.

            El hecho histórico es  que  las diócesis alemanas declararon ya  en 1932 que la pertenencia al NSDAP”  (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán).     era incompatible con la fe cristiana”.

            Los obispos, como sucede hoy en día, redactaban cartas pastorales cuando tenían lugar elecciones, recordando los criterios morales sobre el voto y las ideas que resultaban inaceptables para un católico, aunque sin señalar nombres propios.

            De particular relieve eran las pastorales del cardenal Faulhaber, por ser el arzobispo de Munich, cuna del nazismo. A diferencia de otras épocas, no puede decirse que los fieles católicos no entendieran el mensaje o lo recibieran con indiferencia

            El 28 de enero de 1933 Adolf Hitler fue nombrado Canciller alemán. Su partido, el nacionalsocialista, estaba en minoría, y Hitler sólo tardó tres días en convocar nuevas elecciones.

             El 5 de marzo las urnas le dieron 288 escaños, que no suponían mayoría absoluta en un parlamento de 647 diputados, pero aprovechó el incendio del Reichstag, atribuido a los comunistas, aunque  en realidad organizado por los nazis, para declarar ilegal al partido comunista.

             Descartados así los 81 diputados comunistas, los nazis obtenían una mayoría absoluta por escaso margen –10 Escaños, con la que aprobaban una ley de plenos poderes.

             Un año después, el 2 de agosto de 1934, fallecía el presidente alemán, mariscal Hindenburg. Tan sólo una hora después se anunció que se unificaban los puestos de presidente y canciller en la persona de Hitler. Se convocó un plebiscito para ratificar esta medida, y, con la maquinaria de propaganda firmemente en manos del nazi Goebbels, el 19 de ese mismo mes el pueblo alemán votó afirmativamente por abrumadora mayoría. Con ello, Adolf Hitler se convertía en señor absoluto de Alemania hasta el aplastamiento de ésta en 1945.

            Desde su aparición en la escena pública, a la jerarquía católica alemana no le pasó inadvertida la verdadera naturaleza e ideas de los nazis, máxime cuando el Papa Pío XI, a la vista de las convulsiones sociales con que empezaba la década de los 30, ya había advertido públicamente de las consecuencias que traería la prevalencia de «un duro nacionalismo, es decir, el odio y la envidia en lugar del mutuo deseo del bien» (discurso de Navidad de 1930).

        El fulgurante ascenso de la representación parlamentaria del partido nacionalsocialista se debió al voto masivo de las zonas protestantes, sobre todo Prusia, mientras que los católicos se decidieron sobre todo por el viejo «Zentrum» –nacido en la época de Bismarck, e instrumento decisivo para poner fin a su «Kulturkampf»–, y, en Baviera –zona católica y a la vez de bastante inclinación nacionalista y donde se gestó el partido nazi–, a este se le sumaba el partido populista bávaro, que obtuvo 19 escaños en 1933.

            Poco después del triunfo nazi de 1933 se reunían los obispos alemanes en el lugar tradicional, Fulda. Se examinó la situación, y las preocupaciones se plasmaron en una carta colectiva del episcopado. No era una condena explícita, pero no carecía en absoluto de claridad. Examinando las doctrinas que se imponían, hay frases que no dejaban lugar a dudas, como la siguiente: «la afirmación exclusiva de los principios de la sangre y de la raza conduce a injusticias que hieren gravemente la conciencia cristiana».

            Por lo demás, se podía apreciar que los principales temores de los obispos eran dos. Por una parte, que el nuevo Estado totalitario acabase con las organizaciones católicas, especialmente las educativas. Y, por otra, que el nuevo régimen tratara de crear una especie de iglesia nacional y quisiera englobar en ella a todos, también a los católicos.

            Y, si los nazis ya habían dado pasos en la primera dirección, también había indicios de que el segundo temor era real, pues en algunos círculos protestantes, sobre todo prusianos, ya se hablaba de un cristianismo nacional para arios.

            Saliendo al paso con firmeza y rapidez de lo que parecían ser los prolegómenos de una nueva «Kulturkampf»,-  pues el problema venía ya de lejos (entre 1871 y 1878)-  los obispos alemanes también enviaron un mensaje no escrito, del que los nazis tomaron buena nota: la confirmación de su unidad, prácticamente sin fisuras. No resultaba prometedor intentar sembrar la discordia entre el episcopado.

            Para los hitlerianos, parecía una mejor vía de atacar a la Iglesia el intentar abrir una brecha entre los obispos alemanes y la Santa Sede. Esta fue una de las razones por las que Hitler vio con buenos ojos la posibilidad de firmar con la Santa Sede un concordato. Su propaganda empezó a preparar el terreno hablando de los pactos de Letrán con la Italia de Mussolini como «modélicos».

            Con relación al creador del Periódico, el ” Atacante ”  decir que el mismo no era un periódico oficial del nazismo .En 1923  Julius Streicher lo creó  su principal finalidad será el desprestigio de la población semita de Alemania mediante la difusión escrita de mentiras inculpatorias hacia los judíos demonizando sus actos y creando una atmósfera falsa que perduró en la mentalidad germana durante muchos años.

            Mediante comparaciones de los judíos con animales feroces o peligrosos, plagas e incluso la peste, este periódico infundió un irracional odio de los alemanes hacia los judíos. También  editó cuentos infantiles para la promulgación del odio desde edades muy tempranas. Streicher fue declarado Culpable por el Tribunal de Nurember  y condenado a morir en la horca. Dice el autor de este texto:

            Con el tiempo he conseguido una serie de copias de ejemplares originales de este periódico que están disponibles desde aquí: Cf http://www.elholocausto.net/parte04/dersturmer.htm).

2.-4.-CAMBIO DE TÁCTICA.

 TEXTO.

              No obstante, este panorama iba a cambiar de manera radical con el nombramiento del arzobispo Eugenio Pacelli, antiguo nuncio de Su Santidad en Alemania, y futuro Pío XII, como secretario de Estado del Vaticano.

            Inmediatamente después de su ordenación como obispo en 1917, Pacelli tuvo que dejar Roma para establecerse en Alemania, donde permaneció los siguientes trece años. Curiosamente, la nunciatura se encontraba en Munich, frente al edificio que más tarde se convertiría en la Casa Marrón, la cuna del nazismo.

            Pacelli se encontró un país desestructurado y destruido por la guerra. Nada más llegar fue testigo de la revolución proletaria en Munich en 1918. En una carta a Gasparri, describió así los acontecimientos:

            Un ejército de trabajadores corría de un lado a otro dando órdenes  medio, una pandilla de mujeres jóvenes, de dudosa apariencia judías como todos los demás, daba vueltas por las salas con sonrisas provocativas, degradantes y sugestivas. La jefa de esa pandilla de mujeres era la amante de Levien [dirigente obrero de Munich], una joven mujer rusa, judía y divorciada […]. Este Levien es un hombre joven, de unos 30 o 35 años, también ruso y judío. Pálido, sucio, con ojos vacíos, voz ronca, vulgar, repulsivo, con una cara a la vez inteligente y taimada. (Cf.  4. Cornweil, John, op. cit.)

            Pero la misión principal de Pacelli tenía que ver poco con su evidente antipatía personal hacia los revolucionarios judíos. A pesar de su mayoría protestante, Alemania contaba con una de las mayores poblaciones del planeta.

            Además, la Iglesia había gozado tradicionalmente de una amplia autonomía garantizada por una serie de concordatos con los gobiernos regionales. Una de las principales misiones de Pacelli en Alemania era «la imposición, a través del código de derecho canónico de 1917, de la suprema autoridad papal sobre los obispos católicos, clérigos y fieles»(. Cf  5. Ibid ).

            Para lograr este fin, tuvo que renegociar los concordatos existentes con los Estados regionales alemanes y propiciar una alianza entre todas las fuerzas de la derecha alemana,  con la esperanza de poder negociar un concordato con la propia nación alemana que sirviera para solidificar definitivamente la autoridad del Vaticano. ( Cf .6 Lacroix-Riz, Annie, Le Vatican, lEurope et le Reich, de la premiere guerre mondiale a la guerre froide.Armand Colin, Paris, tercera edición ).

 Y LA LEYENDA NEGRA SOBRE EL PAPA PIO XII.

COMENTARIO.

            Estimo que una vez publicados los doce volúmenes de las Actas y Documentos de la Santa Sede relativos a la Segunda Guerra Mundial, los cuales permiten reconstruir casi diríamos “hora por hora” la acción de la Sede Apostólica durante la conflagración, y su relación con las diferentes iglesias particulares y con los estados implicados; así como el estudio que compendia los doce volúmenes del P. Pierre Blet, o de otros trabajos que tratan temas particulares podría liberarse a Pío XII de la leyenda negra antisemita en que lo han sumido autores como el dramaturgo Rolf Hochhut, o más modernamente John Cornwello, Daniel Jonah Goldhagen De una presunta complicidad global de la Iglesia católica con el régimen nazi, al estilo de la que nos presenta Goldhagen podría liberarnos la documentada investigación que ha publicado últimamente el prestigioso historiador Sir Martin Gilbert.

            Resulta chocante la afirmación de John Cornwell, destacada en el anterior texto, que: Una de las principales misiones de Pacelli en Alemania era «la imposición, a través del código de derecho canónico de 1917, de la suprema autoridad papal sobre los obispos católicos, clérigos y fieles»

            Pues  la finalidad del Código de Derecho Canónico Pío-benedictino, era una aspiración absolutamente razonable y pedida por la mayor parte de los obispos de la Iglesia católica,  y en concreto pedida y no impuesta, por muchos obispos de la misma Alemania.

            Durante siglos las leyes canónicas se habían acumulado en el Corpus Iuris Canonici en el que, las normas eclesiales se habían ido yuxtaponiendo sin ningún tipo de orden, llegando incluso a contradecirse mutuamente. El trabajo de codificación, anunciado por el Papa Pío X en 1904, y que pudo ser promulgado por Benedicto XV en 1917 debido en gran medida al trabajo de la Comisión creada ad hoc y al de su presidente, el futuro Cardenal Pietro Gasparri, por más que hoy nos parezca obsoleto, en su momento fue, sin lugar a dudas, un poderoso avance en la regularización de la disciplina interna de la Iglesia, que ayudó al conjunto de la Iglesia católica al conocimiento de la disciplina de la Iglesia.

            Más chocante aún es la afirmación de que para lograr esto “tuvo que renegociar los concordatos existentes con los Estados regionales alemanes; cuando el Concordato que se firmaría posteriormente con la Santa Sede y la Alemania de Hitler dice en su artículo 2:

            Los Concordatos estipulados con Baviera (1924)[, Prusia (1929)y Baden (1932) permanecen en vigor, y los derechos y libertades de la Iglesia católica, reconocidos en ellos, permanecen invariados dentro de los territorios de los estados respectivos. Para los estados restantes se aplican integralmente las disposiciones acordadas en el presente Concordato. Estas son obligatorias también para los tres estados mencionados más arriba, en cuanto tengan relación con asuntos que no fueron regulados en los Concordatos particulares citados más arriba o completen el ordenamiento ya establecido en ellos.

2.-4.-CAMBIO DE TÁCTICA.

 TEXTO.

              A pesar de los incendiarios comentarios de sus correligionarios sobre temas religiosos, el fervor fanático de Hitler no nublaba en absoluto su juicio. Sabía perfectamente que, le gustase o no, el éxito del Tercer Reich pasaba necesariamente por mantener unas buenas relaciones con el Vaticano. En su obra Mein Kampf (Mi lucha) recuerda a sus lectores como el partido católico venció al mismísimo Bismarck cuando éste intentó hacer una política denominada Kulturkampf (Lucha cultural).( Cf.7. Hitler, Adolf, Mein Kampf, 1925).

            En aquella época, los colegios religiosos pasaron a ser controlados por el Estado, la Compañía de Jesús fue prohibida, comités laicos se hicieron cargo de las propiedades de la Iglesia y los obispos que se resistieron a estas medidas fueron multados, arrestados o tuvieron que exiliarse. Sin embargo, el resultado fue el contrario del esperado. La oposición católica se unió ante la amenaza común, cristalizando esta alianza en la creación de un poderoso partido católico, el Zentrum.

            Hitler tenía muy claro que el nacionalsocialismo no podía permitirse el lujo de incurrir en los mismos errores que la Kulturkampf, así que decidió incorporar el cristianismo al texto de sus discursos, presentando a los judíos no sólo como los enemigos de la raza aria, sino también de toda la cristiandad:

            «No importa si el judío individual es decente o no. Posee ciertas características que le han sido dadas por la naturaleza y nunca podrá librarse de ellas. El judío es dañino para nosotros… Mis sentimientos como cristiano me inclinan a ser un luchador por mi Señor y Salvador. Me llevan a aquel hombre que, alguna vez solitario y con sólo unos pocos seguidores, re conoció a los judíos como lo que eran, y llamó a los hombres a pelear contra ellos… Como cristiano, le debo algo a mi propio pueblo». ».( 8. Cf.Hitler’s Third Reich: A Documentary History, editada por L. Snyder, NelsonHall, Chicago, 1981. Cita del discurso pronunciado el 12 de abril de 1922 e impreso en el Volkischer Beobachter el 22 de abril de 1922 ).

              Además, no hay que olvidar que el propio Hitler era católico. De niño asistía a clases en un monasterio benedictino, cantaba en el coro y, según su propio relato, soñaba con ser ordenado sacerdote.( Cf 9. Shirer, William L., The Rise ana fall ofthe Third Reich, Simón & Schuster, Nueva York, 1960.

Hitler nunca renunció a su catolicismo:

            «Soy ahora, como antes, un católico, y siempre lo seré», enfatizó a uno de sus generales.10 La Iglesia, por su parte, premió esta fidelidad no excomulgándole a pesar de sus múltiples excesos. ( Cf. 10. Toland, John, Adolf Hitler, Doubleday, Nueva York, 1976. Cita de Heeresadjutant bei Hitler, 1938-1943, del general G. Ángel, 1974.

            Por su parte, el recién nombrado secretario de Estado, el cardenal Pacelli, estaba igualmente interesado en mejorar las relaciones con la Alemania de Hitler. En esta alianza, Pacelli veía dos ventajas muy importantes. Por un lado, Hitler era una garantía de que el comunismo no fructificaría en Alemania.

            El comunismo era el gran enemigo en la época del pontificado de Pío XI, que sostenía que «el comunismo es intrínsecamente perverso porque socava los fundamentos de la concepción humana, divina, racional y natural de la vida misma y porque para prevalecer necesita afirmarse en el despotismo, la brutalidad, el látigo y la cárcel». Por otro lado, contar con los favores del Führer podría conducir a la firma de un concordato tan ventajoso como el establecido con Mussolini en su día.

 LA PROFESIÓN DE CATOLICISMO DE HITLER.

COMENTARIO.

           Según lo dicho en el título del  anterior párrafo ¿ quien fue quien cambió de táctica, la Sede Apostólica o Hitler ?

              Mejor no decir nada de la catolicidad religiosa de Hitler, además, el biógrafo Alan Bullock escribió que, aunque criado católico, Hitler era un racionalista y materialista, que veía el cristianismo como un “ajuste de los esclavos”, la religión, y en contra de la ley natural de la selección natural y supervivencia del más apto, algo que nos recuerda al también alemán  Friedrich Nietzsch.

              Además es importante tener en cuenta  que algunas de estas profesiones de cristiandad de Hitler son de 1922. (  Cf.8. Cf.Hitler’s Third Reich: A Documentary History, editada por L. Snyder, NelsonHall, Chicago, 1981. Cita del discurso pronunciado el 12 de abril de 1922 e impreso en el Volkischer Beobachter el 22 de abril de 1922 ).

        En cuanto a las motivaciones del Cardenal Pacceli, recordar que por más que fuera el Secretario de Estado el que estaba realmente interesado por la firma de un Concordato con el gobierno alemán era el Papa Pío XI.

 EDIFICIO DEL REICHSTAG. 

3.-4.-LA POLÍTICA HACE EXTRAÑOS COMPAÑEROS DE CAMA.

 TEXTO.

             Pacelli contaba con la ventaja que le proporcionaba su período como nuncio en Alemania y estaba sumamente familiarizado con los entresijos políticos del país. Tenía, además, múltiples contactos en el Zentrum; el más importante de ellos era su gran amigo Ludvig Kaas, un sacerdote que llegó a presidente de esta formación política. A través de Kaas, Pacelli presionó al partido para que negociara una alianza con Hitler.

            Cuando Heinrich Brüning fue elegido canciller, Pacelli le sugirió que le ofreciera a Hitler un puesto en el gabinete. Al quedar patente que el canciller no estaba dispuesto a atender semejante sugerencia, tanto el Vaticano como el presidente de su propio partido le retiraron su apoyo, dejando al gobierno a merced de sus enemigos.

            Brüning fue finalmente sustituido por Franz von Papen, que a instancias de Kaas convenció al presidente Hindenburg, que a la sazón miraba con recelo y desdén a los nazis, para que llamara a Hitler para formar gobierno. Adolf Hitler fue nombrado canciller alemán el 28 de enero de 1933. Su partido, el nacionalsocialista, estaba en minoría, pero Hitler tardó sólo tres días en convocar nuevas elecciones.

            En la campaña electoral para las elecciones del 5 de marzo de 1933, se hizo patente, por primera vez, la oposición entre el nacionalsocialismo y el mundo católico. El 16 de febrero de 1933, en un comunicado recibido en la secretaría de Estado del Vaticano, el nuncio monseñor Cesare Orsenigo decía:

            «La lucha electoral en Alemania ha entrado ya en su climax […].Por desgracia, también la religión católica es utilizada con frecuencia por unos y por otros con objetivos electorales. El Zentrum cuenta naturalmente con el apoyo de casi la totalidad del clero y de los católicos y, con tal de lograr la victoria, actúa sin preocuparse de las ponencias que podrían derivarse para el catolicismo penosas consecuencias que podrían derivarse para el catolicismo en caso de una victoria adversaria».

            Fue en  las elecciones del 5 de marzo, los nazis lograron diecisiete millones de votos. Pero, con todo, la mayoría seguía rechazando a Hitler, ya que ese resultado sólo representaba un 44 por 100. Hitler no tenía en el Reichstag los dos tercios necesarios para hacer su revolución y establecer la dictadura con el consentimiento del Parlamento.    

Decidió entonces recurrir a un procedimiento extraordinario recogido en la Constitución alemana y pedir al Reichstag la aprobación de una ley de plenos poderes. Esto le conferiría a su gabinete facultades legislativas durante los siguientes cuatro años.

            Sin embargo, se necesitaban dos tercios de la Cámara para aprobar una ley como ésa. Para cumplir este trámite parlamentario, los nazis precisaban del apoyo del Zentrum, que se había mantenido fuerte con un 14 por 100 de los votos. Este apoyo lo condicionó el cardenal Pacelli a la firma de un concordato con el Vaticano.

 Kaas utilizó este compromiso, que calificó como «el éxito más grande que se haya conseguido en cualquier país en los últimos diez años», y pudo reunir los apoyos parlamentarios que necesitaba Hitler, que de esta forma subió al poder gracias a las gestiones secretas de la Santa Sede.

            Con una mayoría absoluta por escaso margen, los nazis aprobaron la ley de plenos poderes, que supuso que las relaciones entre los nazis y el Vaticano subieran a un nuevo nivel.( 11. Lewy, Guenter, The Catholic Church and Nazi Germany, Da Capo Press, Nueva York,2000. )

            A partir de ese momento, la Iglesia alemana se vio forzada a reconsiderar su actitud anterior hacia los nazis: «Sin revocar el juicio expresado en declaraciones previas respecto a ciertos errores éticos y religiosos, el episcopado tiene confianza en que las prohibiciones generales y avisos no necesiten ser tenidos en cuenta más. Para los cristianos católicos, para los que la voz de la Iglesia es sagrada, no es necesario en este momento hacer admoniciones especiales para que sean leales al gobierno legalmente establecido y cumplir concienzudamente para con los deberes de la ciudadanía, rechazando por principio todo comportamiento ilegal o subversivo».

            De esta manera, el potencial de oposición al nazismo de veintitrés millones de católicos alemanes quedaba anulado. Como muestra del cambio de clima entre la Iglesia y el nazismo se permitió que los católicos se afiliaran al partido y se volvió a administrar los sacramentos a los nazis, incluso a aquellos uniformados.

 GARY KRUPP CREADOR DE LA FUNDACIÓN   PAVE THE WAY. 

COMENTARIO.

              Lo primero decir que  cuando en  enero de 1933  Adolf Hitler llegó al poder, las asociaciones católicas alemanas difundieron un folleto titulado «Un llamamiento serio en un momento grave», en el que consideraban la victoria del Partido Nacionalsocialista «un desastre» para el pueblo y para la nación.

             En segundo lugar que el 10 de marzo de 1933, la Conferencia Episcopal alemana reunida en Fulda escribió un llamamiento al Presidente de Alemania, el general Paul L. von Beneckendorff und von Hindenburg para expresar “nuestras preocupaciones más graves que son compartidas por amplios sectores de la población”.

            Los obispos alemanes se dirigieron a von Hindenburg manifestando su temor de que los nazis no respetasen “el Santuario de la Iglesia y la posición de la Iglesia en la vida pública”.Por esto pidieron al Presidente una “urgente protección de la Iglesia y de la vida eclesiástica”. Los obispos católicos habían previsto esto, pero no fueron escuchados. Estos datos se encuentran en los documentos encontrados por la  fundación PTWF.

            La Fundación Pave the Way (Construir el Camino) es una organización no sectaria cuya misión es identificar y eliminar todos aquellos obstáculos no teológicos que existen entre las distintas religiones. La fundación fue creada por el empresario estadounidense Gary Krupp en el año 2003 quien es además su actual presidente.

            La creación de la fundación fue motivada por el empeño de Gary Krupp —un empresario estadounidense de origen judío— en aclarar la actuación del Papa Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial y su relación con el nazismo. Krupp creció despreciando a Pío XII, hasta que leyó el libro de Dan Kurzman “A Special Mission” (Una Misión Especial), en el que el general alemán Karl Wolff afirma que Adolfo Hitler planeaba apoderarse del Vaticano y secuestrar a Pío XII.

            Otro hecho que hizo que Krupp cambiara su opinión respecto a Pío XII, fue la prueba de que “El Vicario”, la famosa obra del comunista alemán Rolf Hochhuth, se apoyó en documentos vaticanos manipulados, como parte de un complot secreto del KGB para desacreditar a la Santa Sede. Esta información fue revelada por el miembro de la KGB el teniente general Ion Mihai Pacepa

            En tercer  lugar que el resultado de las elecciones del 5 de Marzo de 1933 dieron el siguiente resultado:

Partido político.          Electores         % de votos válidos . Escaños

NSDAP.( P. Nazi)     17.277.180.                 43.91 %            288.

SPD. ( P. S. Demo..)   7.516.243.                18,25%            120.

KPD.(P. Comunista)   4.848.058.             12,32%               81.

Zentrum. ( Católicos). 4.424.905             11,25%                 73

DNVP (P. Nacional).  3.136.760.                 7,97%                 52

Otros.(  Partidos)                                                                         42.

            Con este resultado Hitler no consiguió la mayoría que necesitaba El 5 de marzo las urnas le dieron 288 escaños, que no suponían mayoría absoluta en un parlamento de 647 diputados, pero aprovechó el incendio del Reichstag, atribuido a los comunistas pero en realidad organizado por los nazis, para declarar ilegal al partido comunista. Descartados así los 81 diputados comunistas, los nazis obtenían una mayoría absoluta por escaso margen –10 Escaños, con la que aprobaban una ley de plenos poderes. También el DNVP terminó por dar sus votos a Hitler.

             Un año después, el 2 de agosto de 1934, fallecía el presidente alemán, mariscal Hindenburg. Tan sólo una hora después se anunció que se unificaban los puestos de presidente y canciller en la persona de Hitler. Se convocó un plebiscito para ratificar esta medida, y, con la maquinaria de propaganda firmemente en manos del nazi Goebbels, el 19 de ese mismo mes el pueblo alemán votó afirmativamente por abrumadora mayoría. Con ello, Adolf Hitler se convertía en señor absoluto de Alemania hasta el aplastamiento de ésta en 1945.

            En consecuencia es falso que  el partido de católico Zentrum obtuviera un 14 por 100 de los votos, la realidad, como se ha dicho anteriormente, es   que sólo obtuvo un 11,25 %  de votos con 73  escaños, siendo igualmente falso todo los dicho acerca del apoyo del Zentrum a Hitler y lo de la condición  que el Cardenal Pacceli  puso para este apoyo, la realidad es lo anteriomente dicho.      El partido de Zentrum pasó a la oposición terminando por ser disuelto por los nazis.

            Después de la II guerra mundial fue refundado de nuevo aunque no tardó mucho tiempo en el que sus miembros se incorporaron a otros partidos  relacionados con la Democracia cristiana.

4.-4.- ANTES LA LEY QUE LA CONCIENCIA.

 TEXTO.

             Como sucedió anteriormente en Italia, el partido católico, en este caso el Zentrum, quedaba entregado e indefenso en manos del dictador. Hitler cumplió su parte del trato y el concordato se terminó de redactar el 1 de julio de 1933. Convencidas ambas partes de las ventajas que ofrecía el acuerdo, su negociación sólo duró ocho días. También, como en el caso italiano, los términos del acuerdo eran sumamente favorables para la Iglesia.

            Los católicos alemanes quedaban sujetos al código de derecho canónico, las obras sociales de la Iglesia recibirían apoyo popular y no se tolerarían críticas públicas a la doctrina católica. Aquí también hubo un sustancioso apartado económico que tomó forma con el establecimiento del Kirchensteuer, un impuesto aplicable a todos los católicos alemanes.( 12.- Cf.Yailop, David, op. cit. )

            Este impuesto supuso un enorme caudal de recursos económicos para la Iglesia, ya que se deducía directamente de la nómina de los trabajadores y suponía un 9 por 100 del total del salario bruto. Millones de marcos fluyeron en este concepto hasta casi el final de la Segunda Guerra Mundial. Llama poderosamente la atención que este impuesto, negociado y establecido por Hitler, aún esté vigente en Alemania, y que constituya por sí solo entre el 8 y el 10 por 100 de lo que recauda la hacienda germana.

            A cambio de tanta generosidad, Hitler sólo pidió un pequeño favor añadido: la disolución del Zentrum, petición que Pacelli le concedió: «Se empeñaron en hacer un concordato a toda costa, y la consecuencia fue la caída del partido católico Zentrum, lo que dejaba el campo libre a Hitler».( 13.-Cf. 13. Vivas, Ángel, «David Solar reconstruye El último día de Adolf Hitler», El Mundo, 27 de junio de 2002. )

            Además, Hitler se reservó como garantía el artículo 16 del concordato, según el cual todos los obispos alemanes estaban obligados a realizar el siguiente juramento ante la Reichsstatthalter (la bandera del Tercer Reich):

            «Juro ante Dios y sobre los Santos Evangelios y prometo, al convertirme en obispo, ser leal al Reich alemán y al Estado. Juro y prometo respetar al gobierno constitucional y hacerlo respetar por mis clérigos». El cardenal arzobispo emérito de Barcelona, Ricard María Caries, dijo el 26 de abril de 2005, en una entrevista a TV3, que «obedecer antes la ley que la conciencia lleva a Auschwitz», en referencia a la obligatoriedad de los funcionarios de celebrar bodas homosexuales. Sin meternos en el asunto de las bodas, creemos que esa frase es perfectamente aplicable a los obispos que realizaron aquel juramento.

            Juramentos aparte, como ya había sucedido con Mussolini, el entendimiento político no tenía nada que ver con la simpatía personal. Como explicaba su colaboradora cercana, sor Pasqualina, y que confirmaron otros testigos, Pacelli decía de Hitler lindezas como:

            «Este hombre está completamente exaltado; todo lo que dice y escribe lleva la marca de su egocentrismo; es capaz de pisotear cadáveres y eliminar todo lo que le suponga un obstáculo. No llego a comprender como hay tantas personas en Alemania que no lo entienden y no saben sacar conclusiones de lo que dice o escribe. ¿Quién de éstos al menos se ha leído su espeluznante Mein Kampf?».

 CELEBRANDO EL CONCORDATO

COMENTARIO.

            En cuanto al concordato  en sí, no parece ser en   absoluto desacertado su contenido si se tiene en cuenta que ese concordato de 1933  sigue todavía vigente.

            En cuanto al aspecto económico ¿   lo único que se puede decir es que  Llama poderosamente la atención que este impuesto, negociado y establecido por Hitler, aún esté vigente en Alemania, y que constituya por sí solo entre el 8 y el 10 por 100 de lo que recauda la hacienda germana?

             Debe tenerse en cuenta –y esto es trascendental– que el ofrecimiento de hacer un convenio bilateral partió, no del Vaticano, sino del Gobierno alemán, quien a través del Vicecanciller Franz von Papen hizo la propuesta formal a la Santa Sede el 10 de abril de 1933[26]; rechazar esa “mano extendida” habría sido sumamente peligroso para la Santa Sede que debía velar por la integridad de la Iglesia en Alemania, que, ante un gobierno dotado de una “ley de plenos poderes” tenía todo el poder en sus manos y quedaba jurídicamente desprotegida.

            No puede negarse que Hitler pensaba obtener un “rédito político” de este acuerdo, y es cierto que hasta la primavera de 1933 Pío XI albergaba cierta esperanza inicial de que el nuevo gobierno pudiese servir de barrera de contención al comunismo; pero las fuentes indican que precisamente el Cardenal Pacelli, no compartía este entusiasmo del Papa [27].

            A continuación  ponemos el  texto del Concordato:

 Artículo 1 – El Reich alemán garantiza la libertad de profesión y del público ejercicio de la religión católica.Reconoce el derecho de la Iglesia católica, en el ámbito de las leyes generales vigentes, de regular y de administrar libremente los propios asuntos, y de emanar, en el campo de su competencia, leyes y ordenanzas que obliguen a sus miembros.

Artículo 2 – Los Concordatos estipulados con Baviera (1924)[33], Prusia (1929)[34] y Baden (1932)[35]permanecen en vigor, y los derechos y libertades de la Iglesia católica, reconocidos en ellos, permanecen invariados dentro de los territorios de los estados respectivos. Para los estados restantes se aplican integralmente las disposiciones acordadas en el presente Concordato. Estas son obligatorias también para los tres estados mencionados más arriba, en cuanto tengan relación con asuntos que no fueron regulados en los Concordatos particulares citados más arriba o completen el ordenamiento ya establecido en ellos.En el futuro, la conclusión  de concordatos con los estados particulares se realizará solamente de acuerdo con el Gobierno del Reich.

 Artículo 3 – Para cultivar las buenas relaciones entre la Santa Sede y el Reich alemán, residirán, como hasta ahora, un Nuncio Apostólico en la capital del Reich alemán y un Embajador del Reich alemán ante la Santa Sede.

Artículo 4 – La Santa Sede goza de plena libertad para comunicarse y mantener correspondencia  con los obispos, con el clero y con cuantos pertenecen a la Iglesia católica en Alemania. Lo mismo vale para los obispos y para las otras autoridades diocesanas respecto a su comunicación con los fieles en todo aquello que tenga relación con su ministerio pastoral.

  Las instrucciones, ordenanzas, cartas pastorales, boletines diocesanos oficiales y todos los otros actos relativos al gobierno de los fieles, que son emanados por las autoridades eclesiásticas en el ámbito de su competencia (Art. 1 párrafo 2), pueden ser publicados libremente y puestos en conocimiento de los fieles en las formas utilizadas hasta ahora[36].

Artículo 5 – En el ejercicio de su actividad sacerdotal los eclesiásticos gozan de la protección del Estado del mismo modo como la disponen los empleados del Estado. Este impedirá, a tenor de las leyes generales del Estado, las ofensas contra sus personas o a su calidad de eclesiásticos, asimismo, impedirá que éstos sean molestados en los actos de su ministerio, y se convertirá en garante, donde sea necesario, de la protección de parte de las autoridades civiles[37].

Articulo 6 – Los clérigos y los religiosos están exentos de la obligación de asumir oficios públicos y de tareas que, según la norma del Derecho Canónico, no son compatibles con su estado eclesiástico o religioso. Esto vale de manera particular para el oficio de juez, de jurado, de miembros de comisiones de impuestos o de tribunales de finanzas.

Artículo 7 – Para asumir un empleo u oficio estatal o de entes públicos dependientes del mismo, se requiere para los eclesiásticos el nihil obstat de su Ordinario diocesano, como también del Ordinario del lugar; el nihil obstat es siempre revocable por graves motivos de interés eclesiástico[38].

Artículo 8 – Los ingresos, de los que gozan los eclesiásticos por razón de su oficio, no pueden ser embargados, en la misma medida en que lo son los estipendios y asignaciones de los empleados del Reich o de los estados.

Artículo 9 – Los eclesiásticos no pueden ser intimados por los magistrados o por otras autoridades a dar informaciones sobre cosas o materias, que les han sido confiadas  en el ejercicio de la cura de almas, y que por ello caen bajo el secreto propio de su oficio espiritual[39].

Artículo 10 – El uso del hábito eclesiástico o religioso por parte de seglares o de eclesiásticos o religiosos a los cuales les haya sido prohibido por la autoridad eclesiástica competente con una medida definitiva y ejecutiva, comunicado oficialmente a la autoridad del Estado, es punible con las mismas penas con las cuales es punible el uso abusivo del uniforme militar[40].

Artículo 11 – Se conserva la actual organización y circunscripción diocesana de la Iglesia católica en Alemania. La erección de una nueva diócesis o provincia eclesiástica u otros cambios de las circunscripciones diocesanas, que eventualmente pareciesen necesarias en el futuro, queda reservada, tratándose de una nueva distribución dentro de los confines de un estado particular, a acuerdos con el competente gobierno del estado respectivo. Para nuevas erecciones o cambios, que sobrepasen los confines de un estado particular de Alemania, tendrá lugar un acuerdo con el gobierno del Reich, al cual se confiará el cuidado de asegurarse el consenso de los gobiernos de los estados interesados. Lo mismo vale para la nueva erección o los cambios de provincias eclesiásticas, en el caso de que estén interesados en ellos varios estados particulares de Alemania. Estas normas no se aplican en el caso de cambios de confines eclesiásticos, que se hacen únicamente a beneficio de la cura de almas local.

            En el caso de eventuales cambios en la estructura  territorial interna del Reich alemán, el Gobierno del Reich se pondrá en comunicación con la Santa Sede para proceder a una nueva disposición territorial de la organización y circunscripción diocesana.

Artículo 12 – Salvo las disposiciones del artículo 11, los cargos eclesiásticos pueden erigirse y cambiarse libremente, siempre y cuando no se requieran contribuciones de los fondos del estado. La participación del Estado  en la erección y en la mutación de parroquias o de comunidades eclesiásticas semejantes, tendrá lugar según directivas que se fijarán de acuerdo con los obispos diocesanos; el Gobierno del Reich se empeñará ante los gobiernos  de los estados particulares para que se alcance la mayor uniformidad posible de tales directivas.

Artículo 13 – Las parroquias y otras comunidades eclesiales católicas semejantes, las asociaciones parroquiales y diocesanas, las sedes episcopales, las diócesis y los cabildos, las órdenes y congregaciones religiosas, así como también los institutos, las fundaciones y los bienes patrimoniales de la Iglesia católica, administrados por órganos eclesiásticos, conservan o adquieren personería jurídica en el foro civil según las normas comunes del derecho estatal. Continúan siendo entes de derecho público aquellos que lo son: a los otros pueden serles concedidos iguales derechos, a norma de las leyes generales vigentes.

Artículo 14 – La Iglesia católica tiene en principio el derecho de conferir libremente los oficios y beneficios eclesiásticos, sin intervención del Estado o de los Municipios, a excepción de los casos previstos por los acuerdos establecidos en los concordados a los que se refiere el artículo 2[41]. Para aquello que respecta a la provisión de las sedes episcopales de las dos diócesis sufragáneas de Rottemburgo  y de Maguncia, como también de la diócesis de Meissen, se aplica a ellas, correspondientemente, la norma fijada para la sede de Friburgo[42], Metropolitana de la Provincia eclesiástica del Alto Rin. Lo mismo vale, en las dos diócesis sufragáneas predichas, en lo tocante a la provisión de las canonjías del Cabildo episcopal y para la regulación del derecho de patronato.

   HITLER ANTE UN MONUMENTO A LOS CAIDOS EN LA GUERRA  EN EL PEQUEÑO PUEBLO DE FRANKEN.       

Además se está de acuerdo sobre los siguientes puntos:

1)      Los sacerdotes católicos, que desempeñan en Alemania un cargo eclesiástico o que ejercitan una actividad en la cura de almas o en la enseñanza, deben: a) ser ciudadanos alemanes; b) haber obtenido un certificado de capacitación que habilite para el estudio en una escuela superior alemana; c) haber cumplido estudios filosófico-teológicos en una alta escuela estatal alemana, o en un instituto académico eclesiástico alemán o en una alta escuela pontificia  en Roma al menos por un trienio.

2)      Antes de expedir las bulas de nombramiento para los arzobispos, obispos, para un coadjutor cum iure succesionis o para un Prelado nullius, se comunicará al lugarteniente del Reich en el estado competente el nombre de la persona escogida para constatar que no existen contra ella objeciones de carácter político general.

Mediante acuerdo entre las autoridades eclesiásticas y de gobierno se podrá prescindir de los requisitos enumerados en el número 1) párrafo 2, letras a), b), c).

Artículo 15 – Las órdenes y las congregaciones religiosas no están sujetas, por parte del Estado, a una especial restricción respecto  a sus fundaciones, a sus residencias, al número y –salvo el Art. 15 párrafo 2– a la cualidad de sus miembros, a sus actividades  en la cura de almas, la enseñanza, la asistencia a enfermos y en las obras de caridad, la regulación de sus asuntos y en la administración de sus bienes.

            Los superiores religiosos que tienen su residencia en el Reich alemán, deben tener ciudadanía alemana. Los superiores provinciales y generales, residentes fuera del territorio del Reich alemán, tienen, aunque sean de otra nacionalidad, el derecho de visitar sus casas situadas en Alemania.

            La Santa Sede cuidará que para las casas religiosas existentes en el territorio del Reich la organización provincial se regule de modo que estas no estén, dentro de lo posible, sujetas a superiores provinciales extranjeros. Pueden admitirse excepciones, de acuerdo con el Gobierno del Reich, especialmente en aquellos casos, en los cuales por el exiguo número de las casas no sea aconsejable la constitución de una provincia alemana o en las cuales existan particulares razones para conservar una organización provincial históricamente fundada y que se demuestra buena en la práctica.

Artículo 16 – Los obispos, antes de tomar posesión de sus diócesis, prestarán en manos del lugarteniente del Reich (Reichsstatthalter) en el estado competente o bien en manos del Presidente del Reich un juramento de fidelidad según la siguiente fórmula: “Delante de Dios y sobre los Santos Evangelios, juro y prometo, como corresponde a un obispo, fidelidad al Reich alemán y al Estado… Juro y prometo respetar y hacer respetar por mi clero el Gobierno establecido según las leyes constitucionales del Estado. Preocupándome, como es mi deber, del bien y del interés del Estado alemán, en el ejercicio del sagrado ministerio que se me ha confiado, trataré de impedir todo daño que pueda amenazarlo”[43].

Artículo 17 – A tenor  de las leyes generales del estado, se garantizarán la propiedad y los demás derechos sobre lo propios bienes, de los entes de derecho público, de los institutos, de las fundaciones y de las asociaciones de la Iglesia católica.

            Por ningún motivo podrá tener lugar la demolición de un edificio dedicado al culto, sin previo acuerdo con las competentes autoridades eclesiásticas.

Artículo 18 – En el caso e que se quisiese proceder a la desvinculación de las prestaciones del Estado a la Iglesia católica fundadas sobre ley, convención o particulares títulos jurídicos, se llegará oportunamente a un entendimiento amistoso entre la Santa Sede y el Reich antes de determinar los criterios a establecerse para tal desvinculación.

            Entre los títulos jurídicos particulares debe contarse también la costumbre fundada sobre derecho.

            La desvinculación deber procurar a los poseedores de un derecho a la misma, una congrua compensación por la cesación de las actuales prestaciones del Estado.

Artículo 19 – Se conservan las facultades de teología católica en las universidades del Estado. Sus relaciones con la autoridad eclesiástica se regulan según las disposiciones establecidas en los respectivos concordados y protocolos finales anexos, y a norma de las relativas prescripciones eclesiásticas. El Gobierno del Reich tendrá cuidado  de asegurar para todas las citadas facultades católicas de Alemania una práctica uniforme que corresponda a todas las disposiciones vigentes sobre la materia.

Artículo 20 – Salvo otros acuerdos vigentes, la Iglesia tiene el derecho de erigir, para la formación del clero, escuelas de filosofía y de teología, que dependan exclusivamente de la Autoridad eclesiástica, siempre que no se requieran subsidios del Estado.

            La erección, dirección y gestión de los Seminarios y de los Convictorios eclesiásticos incumben únicamente a las autoridades eclesiásticas, en el ámbito de las leyes generales vigentes.

Artículo 21 – La enseñanza de la religión católica en las escuelas elementales, profesionales, medias y superiores es materia ordinaria de enseñanza y será impartida en conformidad con los principios de la Iglesia católica. En la enseñanza religiosa se cuidará particularmente la formación de la conciencia en los deberes patrios, civiles y sociales, según las máximas de la fe y de la ley moral cristiana, lo que se hará también en el resto de la enseñanza.

            El programa de enseñanza religiosa y la elección de los correspondientes libros de texto serán fijados de acuerdo con la autoridad eclesiástica superior. A las autoridades eclesiásticas superiores se les brindará la oportunidad de examinar, de acuerdo con las autoridades escolares, si los alumnos reciben la instrucción religiosa en conformidad con las doctrinas y las exigencias de la Iglesia.

Artículo 22 – La contratación de docentes de religión católica se llevará a cabo de común acuerdo entre el Obispo y el Gobierno del Estado particular.

            Los docentes que el Obispo, por su doctrina o conducta moral,  haya declarado no idóneos para impartir la instrucción religiosa, no pueden ser asignados a tal enseñanza, mientras perdure tal impedimento.

Artículo 23 – Se garantiza la conservación y la nueva erección de escuelas confesionales católicas. En todos los municipios, en los cuales lo pidan los progenitores, o quienes ocupen su lugar, se erigirán escuelas elementales católicas, siempre que el número de alumnos, tenidas en cuenta las condiciones de la organización escolar local, haga estimar posible un ordenado funcionamiento de la escuela, a tenor de las prescripciones del Estado.

Artículo 24 – En todas las escuelas elementales católicas serán empleados solamente maestros que pertenezcan a la Iglesia católica y que ofrezcan la garantía de corresponder a las exigencias particulares  de la escuela confesional católica.

            En la estructura general de la formación profesional de los docentes deberán existir institutos, que aseguren una formación de docentes católicos correspondiente a las particulares exigencias de la escuela confesional católica.

Artículo 25 – Las Órdenes y Congregaciones religiosas tienen autorización para fundar  y dirigir escuelas privadas, según las normas del derecho común y de las condiciones fijadas por las leyes. Tales escuelas privadas confieren las mismas habilitaciones que las escuelas del Estado, siempre que cumplan las condiciones vigentes para estas últimas en materia de programas de enseñanza.

            Para la admisión a la enseñanza y para el nombramiento de docentes en las escuelas elementales, medias y superiores, valen, para los miembros de las Órdenes y de las Congregaciones religiosas los requisitos generales.

Artículo 26 – Sin perjuicio de una posterior y más amplia regulación de las cuestiones relativas al derecho matrimonial, se está de acuerdo en que el matrimonio religioso pueda ser celebrado antes del acto civil, amén del caso de enfermedad mortal de uno de los esposos que no consienta dilación, también en el caso de grave necesidad moral, cuya existencia debe ser reconocida por la competente autoridad episcopal. En estos casos, el párroco está obligado a informar sin tardanza a la oficina de estado civil.

Artículo 27 – Para los oficiales, funcionarios y militares católicos pertenecientes al ejército del Reich alemán y para sus respectivas familias, se concederá una cura de almas exenta.

            La dirección de la asistencia espiritual del ejército corresponde al Obispo castrense. Su nombramiento eclesiástico será hecho por la Santa Sede, después de haberse puesto en comunicación con el Gobierno del Reich para la designación de una persona idónea, de acuerdo en el mismo.

            El nombramiento eclesiástico de los párrocos castrenses y de los otros eclesiásticos militares es hecho por el Obispo castrense, después de haber escuchado a la competente autoridad del Reich. El Obispo castrense puede nombrar solamente a aquellos eclesiásticos, que hayan obtenido del propio obispo diocesano el permiso para dedicarse a la atención espiritual del ejército, y el relativo certificado de idoneidad.

            Los eclesiásticos que ejercen la cura de almas sobre  el ejército tienen competencias parroquiales sobre las tropas a ellos confiadas y sobre sus respectivas familias.

            Las normas precisas para la organización de la asistencia espiritual católica para el ejército serán emanadas con un Breve Apostólico.

            La regulación de la situación de los capellanes militares, en cuanto funcionarios del Estado, será establecida por el Gobierno del Reich.

Artículo 28 – En los hospitales, institutos penitenciarios y en los otros establecimientos mantenidos por entes públicos, la Iglesia será admitida, dentro del marco del horario general de la casa, a proveer  a las necesidades espirituales de las almas y a desempeñar en ellos las funciones religiosas. Si en tales institutos se estableciera una asistencia espiritual regular y si a tal fin fueran asumidos eclesiásticos, considerados como empleados del Estado o como empleados públicos, esto se hará de acuerdo con la Autoridad eclesiástica superior.

Artículo 29 – Los católicos residentes en el Reich alemán y pertenecientes a minorías étnicas no alemanas, tendrán, respecto a la admisión de su lengua materna en el culto, en la enseñanza religiosa y en las asociaciones eclesiásticas, un tratamiento no menos favorable que aquel que corresponde a las condiciones de derecho y de hecho de los ciudadanos de origen y de lengua alemana en el territorio del respectivo Estado extranjero.

HITLER  SALIENDO DE LA IGLESIA  MARINE DE WILHELMSHAVEN. 

Artículo 30 – En los domingos y en las fiestas de precepto, en las iglesias catedrales, como también en las parroquiales, filiales y conventuales del Reich alemán se recitará al final del servicio religioso principal, en conformidad con las prescripciones de la Sagrada Liturgia, una oración por la prosperidad del Reich y del pueblo alemán.

Artículo 31 – Las organizaciones y asociaciones  católicas, que tuvieren finalidades exclusivamente religiosas, culturales o caritativas y que como tales dependieren de la Autoridad eclesiástica, serán protegidas en sus instituciones y en sus actividades.

            Las organizaciones católicas, que, además de los fines religiosos, culturales y caritativos tuvieran también otros fines, por ejemplo sociales o profesionales, sin perjuicio de su eventual inserción en las uniones del Estado, gozarán de la protección de la cual se habla en el artículo 31 párrafo 1, en tanto y en cuanto den garantía de desarrollar sus actividades fuera de todo partido político.

            El catálogo de las organizaciones y asociaciones, que caen bajo las disposiciones de este articulo, se confeccionará de mutuo acuerdo entre el Gobierno del Reich y el episcopado alemán[44].

            En cuanto existan organizaciones juveniles –deportivas o de otro tipo– subvencionadas por el Reich o por los Estados particulares, se tendrá cuidado que a sus miembros se les posibilite el cumplimiento regular de sus deberes religiosos los domingos, y en los otros días festivos y que no se los obligue a hacer cosas no compatibles con sus convicciones y con sus deberes religiosos y morales.

Artículo 32 – A causa de las actuales circunstancias particulares de Alemania, y en consideración de las garantías creadas por las disposiciones del presente Concordato, de una legislación que salvaguarde los derechos y las libertades de la Iglesia católica en el Reich y en sus estados, la Santa Sede emanará disposiciones por las que se excluirá a los eclesiásticos y religiosos de la pertenencia a partidos políticos y su actividad en favor de los mismos.

Artículo 33 – Las materias, relativas a personas o cosas eclesiásticas, de las cuales no se ha tratado en los artículos precedentes, serán reguladas en el campo eclesiástico según el derecho canónico vigente[45].

            Si en el futuro surgiese cualquier divergencia sobre la interpretación o sobre la aplicación de alguna disposición del presente Concordato, la Santa Sede y el Reich alemán procederán a resolverla amistósamente y de común acuerdo.

Artículo 34 – el presente Concordato, cuyo texto alemán e italiano gozan de una misma fe, deberá ser ratificado; y los instrumentos de ratificación deberán ser intercambiados cuanto antes. El mismo entrará en vigor el día del intercambio de dichos instrumentos.

            En fe de lo cual los plenipotenciarios han firmado el presente concordato . Hecho en un doble original.Ciudad del Vaticano, 20 de julio de 1933.Eugenio Cardenal Pacelli.Franz von Papen.

            Parece que lo que más escandaliza de este Concordato es su artículo 16, cuando el mismo sigue estando vigente en la actualidad y la Santa Sede en no pocos Concordatos en el pasado y en el presente  acepta tales clausulas.

            No  hay que olvidar que este Concordato  es de mediados de Julio de 1933, la actuación  criminal antisemita de Hitler  La decisión nazi de llevar a la práctica el genocidio fue tomada entre fines del verano y principios del otoño de 19415 el programa genocida alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942. A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler. Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita asesina de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron directamente con su aprobación.

 EL ARZOBISPO CESARE ORSENIGO  NUNCIO  PAPAL FELICITANDO A HITLER POR SU CUMPLEAÑOS.

5.-4.-HORST WESSEL

 TEXTO.

              Ajeno a estas opiniones, Hitler, a quien el papa piropeó diciendo que era el estandarte más indicado contra el comunismo y el nihilismo, estaba encantado con el trato y «expresó la opinión de que podía ser considerado como un gran logro.( 14  Cf. García de Cortázar, Fernando y Lorenzo Espinosa, José María, Los pliegues de la tiara. Los Papas y la Iglesia del siglo XX, Alianza Editorial, Madrid, 1991. )

            El concordato daba a Alemania una oportunidad y creó un área de confianza que fue particularmente significativa en el desarrollo de un frente contra la judería internacional».15. ( Cf. Cornweil, John, op. cit) Con el concordato, Hitler recibió el mejor regalo que le podía hacer Roma para refrendar su golpe parlamentario.

            En el Consejo de Ministros celebrado el 11 de julio de 1933, Hitler exponía ante el gabinete las ventajas del acuerdo, que, según él, se centraban en tres aspectos principales:

  • La Santa Sede se había visto finalmente obligada a negociar con un partido al que había considerado anticristiano y enemigo de la Iglesia.
  • El juramento de los obispos sometía a éstos al Estado y al gobierno del Reich, un hecho que habría sido impensable apenas unos meses antes.
  • La Iglesia renunciaba a la actividad política, dejando manos libres a los nazis para operar a su antojo.

            El acto de la firma tuvo lugar el 20 de julio de 1933. Los firmantes fueron Von Papen, en representación del Estado alemán, y Pacelli, en la del Vaticano. Las declaraciones públicas fueron de gran satisfacción por ambas partes. En una carta a los miembros del partido fechada el 22 de julio, Hitler se congratulaba diciendo:

«El tratado muestra al mundo entero, clara e inequívocamente, que la afirmación de que el nacionalsocialismo es hostil a la religión es falsa».

Por su parte, el nuncio Orsenigo celebró una misa solemne de acción de gracias en la catedral de Berlín, finalizándola con la entonación del Horst Wessel Lied, el himno del partido nazi:

La bandera en alto, / la compañía en formación cerrada, / las S.A. marchan / con paso decidido y silencioso.

Los camaradas / caídos en el frente rojo / marchan en espíritu / en nuestra formación.

La calle libre / por los batallones marrones, / la calle libre / por los soldados que desfilan.

Millones, llenos de esperanza / miran la esvástica; / el día rompe, / para el pan y la libertad.

Por última vez / es lanzada la llamada, / para la pelea / todos es tamos listos.

Pronto ondearán las banderas de Hitler / en cada calle / la escla vitud / durará tan sólo un poco más.16 Cf. Die Fahne hoch / Die Reihen fest geschiossen / S.A. marschiert / Mit ruhig festem Schritt.)

            Poco imaginaba Horst Wessel que el himno que compuso para el partido nazi acabaría siendo entonado en una catedral católica. Hijo de un pastor protestante, abandonó sus estudios de Derecho en 1926 para unirse a los camisas pardas de Hitler. Su notable inteligencia y la fuerza de su convicción política hicieron que Joseph Goebbeis se fijara en él, y en 1928 lo enviase a Viena con la misión de organizar las juventudes del partido en la capital austríaca. Wessel era un activista extremadamente violento. A su regreso a Alemania organizó el ataque contra un local del Partido Comunista, que se saldó con varios heridos. Esto provocó que Heinz Neumann, editor del diario comunista Bandera Rofa, llamase a los miembros del partido a «golpear a los fascistas dondequiera que se encuentren».

            El 14 de enero de 1930, Wessel mantuvo una agria disputa con su casera, que, a la sazón, era viuda de un antiguo miembro del Partido Comunista. Las versiones de la pelea son muy diversas. Parece ser que la casera afirmaba que Wessel se negaba a pagar la renta (o que se la pretendió subir y aquél se negó a pagar la diferencia). La situación pasó a mayores y la viuda afirmó que Wessel la amenazó con golpearla. La discusión derivó hacia la novia de Wessel, que vivía con él, y que o bien era prostituta o bien lo había sido, y el activista nazi estaba ayudándola en su rehabilitación. En lugar de acercarse a la policía, la rentera fue a pedir ayuda a una taberna local frecuentada por comunistas. Es tos vieron la oportunidad de vengarse de Wessel por el ataque anterior.

            Dos hombres, Ali Höhler y Erwin Rückert, un miembro activo del partido, fueron al departamento de Wessel. Al abrirles éste la puerta, Höhler le disparó en la cabeza. Horst Wessel falleció varias semanas más tarde a causa de las heridas.

            El altercado fue explotado de modo propagandístico tanto por los nazis como por los comunistas, que presentaron a Wessel como un proxeneta y un degenerado. Mientras tanto, los nazis organizaron un funeral público para el nuevo mártir de la causa al que acudieron treinta mil personas. Durante su desarrollo se cantaron unos versos que el propio Wessel había escrito meses atrás, los mismos que unos años después se entonarían en la catedral de Berlín.

 COMENTARIO.

 Nada que decir  más que lo dicho en el comentario anterior  relacionado  con el Concordato.

PIO XI DESPUÉS DE SU ELEVACIÓN A LA SEDE APOSTÓLICA.

 5.-4.-CON PROFUNDA ANSIEDAD.

 TEXTO.

              Tras la firma del concordato, y con el dinero de los contribuyentes alemanes fluyendo ya hacia las arcas de la Santa Sede, el Vaticano se mostró durante una larga temporada misteriosamente silencioso respecto a las actividades de los nazis. Ni siquiera la Noche de los Cuchillos Largos del 30 de junio de 1934 fue suficiente para romper este mutismo, a pesar de que en aquel sangriento ajuste de cuentas nazi no sólo cayeron miembros del propio partido, sino prominentes personajes de la derecha católica vinculados al Zentrum.

            El 2 de agosto de 1934 falleció el presidente alemán, el mariscal Hindenburg. Tan sólo una hora después se anunció que se unificaban los puestos de presidente y canciller en la persona de Adolf Hitler. Se convocó un plebiscito para ratificar la medida y, gracias a la poderosa maquinaria de propaganda nazi en manos de Goebbeis, el día 19 de ese mismo mes el pueblo alemán votó afirmativamente por abrumadora mayoría, convirtiéndose Adolf Hitler en amo absoluto de Alemania.

            A partir de ese momento comenzó un sistemático acoso a los católicos alemanes. De hecho, se puede decir que los únicos términos del concordato que respetó Hitler fueron los económicos. La situación alcanzó tal extremo que en enero de 1937 una delegación compuesta por tres cardenales y tres obispos alemanes llegó al Vaticano para implorar el amparo del papa ante los desmanes de Hitler.

            Los delegados se encontraron con la desagradable sorpresa de un Pío XI gravemente enfermo que los recibió en su dormitorio ante la imposibilidad de levantarse de la cama. El papa no desconocía la situación que venían a expresarle los prelados alemanes. En los últimos años había tenido que firmar más de treinta notas de protesta dirigidas al gobierno alemán.( 17 Cf  McBrien, Richard P., op. cit )

            Tras aquella visita, Pío XI decidió que su paciencia ya se había agotado y, pese a su precario estado de salud, decidió publicar una encíclica —Mit brennender Sorge (Con profunda ansiedad)— que fue leída en todos los pulpitos de Alemania el 14 de marzo de 1937. La carta, en cuya elaboración intervinieron tanto Pacelli como el cardenal Faulhaber, tuvo que ser introducida a escondidas en Alemania.

            En ella, entre otras cosas, se denunciaba que el culto a Dios estuviera siendo sustituido por un culto a la raza. La tesis principal del texto era contraponer el liderazgo papal cuando se trata de hacer frente a un régimen hostil que pretendía subordinar la Iglesia al Estado.

La primacía del papa se desarrollaba mediante cuatro argumentos😦

  1. La primacía es asignada al papa por las Sagradas Escrituras.
  2. La primacía del papa es la principal garantía contra la división y la ruina.
  3. Sólo la primacía del papa cualifica a la Iglesia para su misión de evangelización universal.
  4. La primacía del papa asegura que la Iglesia mantiene su carácter sobrenatural.( 18. Cf Alien, John L., All the Pope’s Men: The Inside Story of How the Vatican Really Thinks, Doubleday, Nueva York, 2004.

            

 LA EXALTACIÓN DEL DICTADOR.

COMENTARIO.

           Bien se ve que los autores citados arriba no han debido leer la Enciclica del Papa Pío XI, o si lo han leído dan una prueba más de su intención de desprestigiar y denigrar  a  Pío XII .El texto de la misma está incorporado en este blog en el  Pontificado de Pio XI.

            Aqui resumimos su contenido en estos puntos:

 1.-Pone de manifiesto la razón del Concordato firmado por la Sede Apostólica con el gobierno alemán.

2.- Denuncia el incumplimiento del mismo de muchas u diferentes maneras.

3.-Declara las persecuciones del gobierno alemán  contra  la Iglesia  católica en sus instituciones especialmente educativas y políticas y especialmente en sus fieles.

4.-Declara, en consecuencia el objeto principal de la Encíclica que no es otro que alabar la fidelidad de la Iglesia alemana a la Iglesia universal y a  la Sede apostólica.

5.-Denuncia un conjunto de errores que tienen como base una falsa idea de Dios así como de los derechos naturales:“Solamente espíritus superficiales pueden caer en el error de hablar de un Dios nacional, de una religión nacional, y emprender la loca tarea de aprisionar en los límites de un pueblo solo, en la estrechez étnica de una sola raza, a Dios, creador del mundo, rey y legislador de los pueblos, ante cuya grandeza las naciones son como gotas de agua en el caldero (Is 40, 5).

Si los representantes del poder estatal  ponen como valor supremo en la escala de valores , la raza o el pueblo,  o una determinada forma del Estado sobre  cualquier otro valor fundamental de la sociedad humana  que tenga  un lugar esencial en el orden natural y digno de respeto; elevándolos a norma suprema de todo, incluso  por cima de los valores religiosos,  divinizándolos con un culto pervertido e idolátrico, falsifica el orden  que Dios creó e impuso,  y que está lejos de la verdadera fe en Dios y de la  concepción de la vida que esta fe conlleva.

6.- Se dirige de una forma especial a los jóvenes diciéndoles que es falso que el seguimiento de Cristo sea incompatibles con el servicio al Estado y el amor a la patria. La verdad es que el servicio que le pide ese Estado no es otro que renegar de la idea de Dios cristiana y de sus enseñanzas […]Si personas, que ni siquiera están unidas por la fe de Cristo, os atraen y lisonjean con la seductora imagen de una iglesia nacional alemana, sabed que esto no es otra cosa que renegar de la única Iglesia de Cristo […]

Así que les decimos a estos  jóvenes: Cantad vuestras  canciones de libertad, pero sin olvidar  que la verdadera libertad es la libertad de los hijos de Dios.

7.- Se dirige posteriormente  a todos el clero alemán agradeciéndoles  su fidelidad a la fe cristiana a pesar de las persecuciones de que son objeto ya en el presente y las que previsiblemente tendrán en el futuro.

            La encíclica  hubo que introducirla clandestinamente en Alemania donde fue leída en todas las parroquias católicas.

            Adolf Hitler ordenó a Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, que incautara y destruyera todas las copias de la misma y las relaciones entre la Alemania nazi y el Vaticano se agitaron y se enturbiaron.

            Con plena razón podría decir Pío XII en 1939, aludiendo a este valiente documento de su predecesor: “Nadie podría acusar a la Iglesia de no haber denunciado y señalado a su tiempo el verdadero carácter del movimiento nacionalsocialista y el peligro en que él ponía a la civilización cristiana”.

EL PADRE JESUITA JOHN LAFARGE.

 6.4.-LA ENCÍCLICA PERDIDA .

 TEXTO.

              Sin embargo, los católicos alemanes necesitaban algo más tangible que la primacía del papa para vivir entre los nazis. Los defensores del Vaticano suelen presentar esta encíclica como la prueba de cargo de la condena de la Santa Sede a las actividades de Hitier. Es posible que así sea, pero lo que no se puede discutir es que era una condena muy tibia, en la que en ningún momento se hablaba de manera explícita del antisemitismo, ni se mencionaba por su nombre a Hitler o al nacionalsocialismo.

            No obstante, la encíclica llegó en un momento en que los nazis tenían la guardia baja y Hitler, enfurecido ante lo que consideró una traición, recrudeció la represión contra los católicos alemanes. Pacelli, en su puesto de secretario de Estado, intentó en vano templar la situación. Pío XI miraba cada vez con mayor desagrado a los dictadores de Alemania e Italia, y su aversión se acrecentó en la medida en que los fascistas italianos fueron adoptando cada vez más las doctrinas nazis, en especial en lo referente a asuntos raciales.

            En el verano de 1938, muy irritado por la confiscación de diversas propiedades religiosas por los nazis y por su abierto acoso a los sacerdotes católicos, el papa decidió preparar una nueva en cíclica, Humani generis unitas (La unidad del género humano), en la que denunció de forma mucho más decidida las tácticas terroristas de los seguidores de Hitler. Esta encíclica habría sido elaborada por un grupo de eruditos jesuítas en Roma dirigidos por John LaFarge y completada el 10 de febrero de 1939.

            El 15 de junio de 1938, La Farge, de paso por Roma, fue llamado de improviso por Pío XI.

            El papa le comunicó que tenía en mente preparar una encíclica contra el racismo nazi. LaFarge no lo sabía, pero Pío XI había leído con suma atención su Interracial Justice, un libro donde el joven jesuíta había explicado de manera didáctica e inapelable que la división del género humano en razas no tenía ni fundamento científico, ni base biológica alguna, no era más que un mito que servía para mantener los privilegios de las clases sociales más favorecidas. La encíclica preparada por La Farge era un documento en el que el Vaticano plantaba cara al nazismo… El único problema es que esa encíclica jamás vio la luz.

            La historia de la encíclica perdida surgió por primera vez en 1972,(19 . Castelli, Jim, «The Lost Encyclical», National Catholic Repórter, 15 de diciembre de 1972. y desde entonces ha sido motivo de polémica. Al parecer, existe una copia que fue encontrada en 1997 entre los documentos personales del cardenal Eugéne Tisserant. Intimo colaborador de Pío XI, Tisserant ordenó que, tras su muerte, esta encíclica, junto con otros papeles igualmente comprometedores para la Iglesia, fueran custodiados en una caja de seguridad de un banco suizo.( 20. Passelecq, Georges y Suchecky, Bernard, The Hidden Encyclical ofPius XI, Harvest. Nueva York, 1998.

            La trascendencia de este documento es enorme.

            De haberse publicado, es posible que incluso hubiera podido cambiar la historia del mundo tal como la conocemos actualmente. No sólo habría variado drásticamente la forma en que los católicos alemanes, y del resto del mundo, miraban el Tercer Reich, sino que posiblemente habría servido de advertencia a Hitler, haciéndole más cauto, sobre todo en la aplicación de su política racial, que, no lo olvidemos, tuvo como resultado la muerte de seis millones de personas, asesinadas en las más horribles circunstancias imaginables.

 UN TEXTO VALIENTE .

  Al contrario de lo que sucedía con la encíclica anterior, este texto no era ambiguo en lo concerniente a la condena de la persecución de los judíos y, de haberse editado, los defensores de la política vaticana durante el período hitleriano tendrían un sólido elemento que mostrar a sus detractores. Algunos de los párrafos de la encíclica son tan elocuentes como éstos:

«… Aquí proclaman rígidos ideólogos la unidad de la nación como valor supremo. Allí ensalza un dictador las almas a través de ebrias llamadas a la unidad de raza…» (p. 1).

            «En esta hora, en la que tantas teorías contradictorias precipitan al hombre hacia una sociedad caótica, la Iglesia se ve en la obligación de hablar al mundo» (p. 2).

            «La respuesta de la Iglesia al antisemitismo es clara e inequívoca» (p. 148).

A pesar de todo, el texto seguía, en parte, impregnado de la tradicional inquina de la Iglesia católica hacia el judaismo.

            La sección de la encíclica no publicada que trata del racismo es irreprochable, pero las reflexiones que contiene sobre el judaismo y el antisemitismo, pese a sus buenas intenciones, están impregnadas del antijudaísmo tradicional entre los católicos.           Los judíos, explica el texto, fueron responsables de su destino. Dios los había elegido como vía para la redención de Cristo, pero lo rechazaron y lo mataron. Y ahora, «cegados por sus sueños de ganancias terrenales y éxito material», se merecían la «ruina espiritual y terrenal» que había caído sobre sus espaldas.

            En otro apartado, el texto concede crédito a los «peligros espirituales» que conlleva «la frecuentación de judíos, en tanto continúe su descreimiento y su animosidad hacia el cristianismo». Así pues, la Iglesia católica, según el texto, estaba obligada «a advertir y ayudar a los amenazados por los movimientos revolucionarios que esos desdichados y equivocados judíos han impulsado para destruir el orden social».(21 Cf. 21. Cornweil, John, op. cit.)

            La fecha prevista para la publicación del documento era el 12 de febrero de 1939. El original esperaba en el despacho del papa para que, en cuanto su delicada salud se lo permitiera, estampara su firma en él, momento en el cual todo estaba ya preparado en la imprenta vaticana para la producción de miles de copias que serían distribuidas por todo el mundo.( 22 .- Cf  Manhattan, Avro, Murder in the Vatican: American, Russian and Papal Plots, Ozark Books, Springfield, 1985) Sin embargo, en el Vaticano había un amplio sector que miraba con aprensión la publicación de esta encíclica, en especial debido a los imprevisibles efectos que podría tener en las relaciones entre la Santa Sede y el gobierno alemán, que a través del Kirchensteuer había pasado a convertirse en uno de los principales financiadores del Vaticano. (.http://www.bibliotecapleyades.net/vatican/esp_vatican26a.htm).

 LA UNIDAD DEL GENERO HUMANO 

COMENTARIO.

               En junio de 1938, mientras en Alemania y en los países fìlonazis arreciaba el odio racial, el jesuita americano John LaFarge, de paso por Roma, fue llamado de improviso por Pío XI.

            El papa tenía en mente preparar una encíclica contra el racismo. John LaFarge no lo sabía, pero Pío XI había leído con atención su Interracial Justice, un libro donde el joven jesuita había explicado que la división del género humano en «razas» no tiene fundamento científico alguno, ninguna base biológica, es sólo un mito que sirve para mantener los privilegios de las clases sociales más favorecidas.

            Los historiadores que han reconstruido la historia sostienen que la audiencia tuvo lugar el 15 de junio y que Pío XI encargó a LaFarge la labor de trabajar para la encíclica Humani generis unitas («La unidad del género humano»).

            Lafarge y otros dos jesuitas-Gustav Gundlach y Gustave Desbuquois-trabajaron  por indicación del general de la compañaía en París, el proyecto tenía aproximadamente 100 páginas.

            Otro jesuita tradujo el proyecto de la  encíclica al latín, que fue  presentado a Vladimir Ledochowski, el General de la Compañía de Jesús.  El proyecto de la encíclica fue entregado al Vaticano en septiembre de 1938.

            También este suceso, que confirma la determinación con la que la Santa Sede condenaba el racismo, se ha convertido en fuente de calumnias contra Pío XII, quien, según sus detractores, habría renunciado a la publicación de la encíclica.

«Esto es  una hipocresía por parte de quien ataca a Pío XII -afirma el padre Blet-. Es verdad que Pío XI había mandado preparar una encíclica que iba dirigida contra el racismo en general. No se hacía referencia explícita al antisemitismo.

 Quien haya leído  el texto  verá que es evidente que la encíclica no estaba a punto.

            Se trataba sólo de un primer borrador. Había varios argumentos interesantes pero no era ni mucho menos publicable.

            En un punto, LaFarge escribió que “Es justo rechazar el sentimiento antisemita, pero esto no significa que no se deba tener cuidado con los judíos”. El borrador  contenía algunas otras frases  que  no se sabe como podrían  haber sido recibidas por  los judios.

            Los primeros 70 párrafos, probablemente escritos por Gundlach, son una crítica del modernismo teológico ortodoxo re-interpretación de la Sagrada Escritura, el nacionalismo y el racismo, y los restantes 108 parrafos , probablemente escrito por los tres jesuitas, contextualizado la primera parte de la encíclica con la función social de las instituciones educativas católicas y el antisemitismo.

          Aunque el proyecto de la  encíclica claramente condena el racismo y el antisemitismo, el documento está profundamente conectado a tierra en el anti-judaísmo. El proyecto de encíclica critica a la mayoría de los Judios mesiánicos post-por no reconocer a Jesucristo como el verdadero Mesías.

     La “encíclica” condena claramente la segregación racial y el racismo estadounidense y el racismo nazi  y antisemitismo alemáncomo una negación de la unidad de la sociedad humana., Una negación de la personalidad humana y una negación de los verdaderos valores de la religión no  existe ninguna relación entre la raza y la religión, en último término porque el racismo es destructivo para cualquier sociedad, el texto subraya  que el racismo socava  no sólo para las relaciones sociales dentro de una sociedad, sino también para las relaciones internacionales y las relaciones entre las diferentes razas.( Cf. centrodeartigos.com/revista-digital-universitaria/contenido-22265.html).

5.-JUICIOS SOBRE LA ACTUACIÓN DE PÍO XII ANTE LA PERSECUCIÓN NAZI DE LOS JUDÍOS.

              La mejor defensa del comportamiento de Pio XII  son los testimonios  que sin ninguna intención apologética  recibió de personas e instituciones, a continuación  nombramos algunas.

            La actuación del Papa Pío XII ante el exterminio judío ha dado origen a una calumniosa leyenda negra contra uno de los pontífices más grandes de la historia dela Iglesia. Los hechos sin embargo están ahí para desmontar tal leyenda:          

            Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, contribuyó a preparar la encíclica «Mit brennender Sorge» (1937), en la que Pío XI condenó el nazismo. El New York Times en su editorial de Navidad de 1941, elogió al Papa Pío XII por “ponerse plenamente contra el hitlerismo” y por “no dejar duda de que los objetivos de los Nazis son irreconciliables con su propio concepto de la paz Cristiana”.

            Varios historiadores judíos, como Joseph Lichten, de B’nai B’rith (organización judía dedicada a denunciar el antisemitismo y mantener viva la memoria del genocidio nazi), han documentado los esfuerzos del Vaticano en favor de los hebreos perseguidos.  Según el mismo Lichten, en septiembre de 1943, Pío XII ofreció bienes del Vaticano como rescate de judíos apresados por los nazis.

            También recuerda que, durante la ocupación alemana de Italia, la Iglesia, siguiendo instrucciones del Papa, escondió y alimentó a miles de judíos en la Ciudad del Vaticano y en Castelgandolfo, así como en templos y conventos. Lichten, escribiendo en el boletín del Jewish Antidefamation League (Liga judía contra la difamación) dijo en 1958 que “la oposición (de Pío XII) al nazismo y sus esfuerzos para ayudar a los judíos en Europa eran bien conocidos al mundo que sufre”

            Después de la guerra, organizaciones y personalidades judías reconocieron varias veces oficialmente la sabiduría de la diplomacia del Papa Pío XII. El Congreso Judío Mundial agradeció en 1945 la intervención del Papa, con un generoso donativo al Vaticano. En el mismo año, el gran rabino de Jerusalén, Isaac Herzog, envió a Pío XII una bendición especial «por sus esfuerzos para salvar vidas judías durante la ocupación nazi de Italia».

ISRAEL ZOLLI .             

Israel Zolli, gran rabino de Roma, quién como nadie pudo apreciar los esfuerzos caritativos del Papa por los judíos, al terminar la guerra se hizo católico y tomó en el bautismo el nombre de pila del Papa, Eugenio, en señal de gratitud.  Él escribió un libro sobre su conversión ofreciendo numerosos testimonios sobre la actuación de Pío XII.

            El jueves 7 de septiembre de 1945 Giuseppe Nathan, comisario de la Unión de Comunidades Judías Italianas, declaró: «Ante todo, dirigimos un reverente homenaje de gratitud al Sumo Pontífice y a los religiosos y religiosas que, siguiendo las directrices del Santo Padre, vieron en los perseguidos a hermanos, y con valentía y abnegación nos prestaron su ayuda, inteligente y concreta, sin preocuparse por los gravísimos peligros a los que se exponían» (L’Osservatore Romano, 8 de septiembre de 1945, p. 2).

            El 21 de septiembre del mismo año, Pío XII recibió en audiencia al Doctor A. Leo Kubowitzki, secretario general del Congreso judío internacional, que acudió para presentar «al Santo Padre, en nombre de la Unión de las Comunidades Judías, su más viva gratitud por los esfuerzos dela Iglesia católica en favor de la población judía en toda Europa durante la guerra» (L’Osservatore Romano, 23 de septiembre de 1945, p. 1).

           El jueves 29 de noviembre de 1945, el Papa recibió a cerca de ochenta delegados de prófugos judíos, procedentes de varios campos de concentración en Alemania, que acudieron a manifestarle «el sumo honor de poder agradecer personalmente al Santo Padre la generosidad demostrada hacia los perseguidos durante el terrible período del nazi-fascismo» (L’Osservatore Romano, 30 de noviembre de 1945, p. 1).   

            1958, al morir el Papa Pío XII, Golda Meir (Ministro de Asuntos Exteriores de Israel) envió un elocuente mensaje: «Compartimos el dolor de la humanidad (…). Cuando el terrible martirio se abatió sobre nuestro pueblo, la voz del Papa se elevó en favor de sus víctimas. La vida de nuestro tiempo se enriqueció con una voz que habló claramente sobre las grandes verdades morales por encima del tumulto del conflicto diario. Lloramos la muerte de un gran servidor de la paz».

    PRESIDENTE DE USA EISENHOWER.        

El presidente de USA, Eisenhower, al morir el Papa: «El mundo – ahora es más pobre después de la muerte del Papa Pío XII» El bien de los judíos requería que el Papa se abstuviera de hacer declaraciones contra los Nazis durante la ocupación alemana.  La ayuda se tenía que efectuar por otros medios.

            También la Cruz Roja Internacional y el Consejo Ecuménico de las Iglesias coincidieron con la Santa Sede en que era mejor guardar silencio para no poner en peligro los esfuerzos en favor de los judíos. Pero nadie ataca a la Cruz Roja por su «silencio» ante el Holocausto.  

            El diplomático Israelí Pinchas Lapide calculó que Pío XII fue personalmente el protagonista  de salvar al menos 700,000 judíos. El historiador judío Richard Breitman, ha escrito un contundente libro sobre el holocausto. Como consultor del Grupo de trabajo para la restitución de los bienes a los judíos (grupo que ha obtenido la desclasificación de los dossieres del OSS).

            En una entrevista al «Corriere della Sera», del 29 de junio del 2000, Breitman que es hasta ahora el único autorizado a ver los documentos del OSS (el espionaje estadounidense en la segunda guerra mundial), ha explicado que lo que más le ha impresionado ha sido la hostilidad alemana hacia el Papa y el plan de germanización del país de septiembre de 1943. Breitman ha encontrado también «sorprendente el silencio aliado sobre el holocausto» ¿Ha escuchado usted algo sobre él entre las publicaciones populares? ( Cf. Página de Siervas de los corazones Traspasados de Jesús y María: Pío XII y el Holocausto ).

EDITH STEIN EN LA PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DE MIGUELTURRA. OBRA DE MARIA JESUS MARTINEZ. SIBLO XXI.

Edith Stein, filósofa y  que tras su conversión  al cristianismo  profesó como monja carmelita de origen judío y que murió  asesinada en la cámara de gas de Auschwitz el 9 de agosto de 1942, escribió:

                   Siendo un amante de la libertad, cuando llegó la revolución a Alemania miré con confianza a las universidades sabiendo que siempre se habían vanagloriado de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron acalladas. Entonces miré a los grandes editores de periódicos que en ardientes editoriales proclamaban su amor por la libertad. Pero también ellos, como las universidades, fueron reducidos al silencio, ahogados a la vuelta de pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció de pie y firme para hacer frente a las campañas de Hitler para suprimir la verdad. Antes no había sentido ningún interés personal en la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque sólo la Iglesia ha tenido la valentía y la obstinación de sostener la verdad intelectual y la libertad moral. Debo confesar que lo que antes despreciaba ahora lo alabo incondicionalmente. ( Cf. Time Magazine, 23 de diciembre de 1940).

            El agradecimiento a Pío XII de la comunidad judía de Roma quedó inmortalizado en una placa que se puede ver en el Museo Histórico de la Liberación de Roma.

            El editorial del New York Times en 25 de diciembre de 1942 decía: “La voz de Pío XII es la única voz en el silencio y oscuridad que envuelve a Europa esta Navidad… Él es el único gobernante que queda del continente de Europa que se atreve a hablar en voz alta.”

 EL PADRE  MAXIMILIANO KOLBE.

6.-VICTIMAS CATÓLICAS DEL HOLOCAUSTO.

   Fritz Gerlich, historiador y periodista, miembro de la resistencia contra Hitler, fusilado el 30 de junio de 1934 en el campo de concentración de Dachau.

Erich Klausener, político y miembro de la resistencia contra Hitler, asesinado por las SS el 30 de junio de 1934 en su despacho, por orden de Hermann Göring y Heydrich.

Maximiliano Kolbe, sacerdote polaco, fallecido en el pabellón del hambre en Auschwitz, al sustituir voluntariamente a otro prisionero.

            Bernhard Lichtenberg, sacerdote católico, deán de la catedral de Berlín, detenido tras defender a los judíos; fallecido en el transporte al campo de concentración de Dachau.

            Petrus Mangold, sacerdote franciscano, fallecido en 1942 en Dachau.

Adalbert Probst, Presidente de la Asociación Deportiva Católica (DJK-Sportverband), fusilado el 2 de julio de 1934

            Edith Stein, filósofa y monja carmelita de origen judío, fue asesinada en la cámara de gas de Auschwitz el 9 de agosto de 1942.

            August Froehlich, clérigo católico asesinado en el Campo de concentración de Dachau.

            Titus Brandsma, sacerdote carmelita y profesor de filosofía, fue ejecutado por inyección letal el 26 de julio de 1942.

            Georg Häfner ,párroco carmelita que se negó a realizar el saludo nazi. Fue ejecutado el 20 de agosto de 1942,actualmente beato.

            Alois Andritzki , cura diocesano asesinado en Dachau, el 3 de febrero de 1943, por su oposición al nazismo,

            Maria Restituta Helena Kafka , enfermera y monja franciscana , denunciada por un médico cercano a la SS, y decapitada en marzo de 1943, en Viena .

            Franz Jägerstätter, campesino austríaco que se negó a cumplir con el servicio militar obligatorio nazi por objeción de conciencia, a la vez que solicitó se lo destinara a brindar servicio de ambulancia. Sentenciado a muerte y guillotinado en 1943, fue declarado beato por la Iglesia católica.9

            Johannes Prassek, sacerdote alemán y uno de los mártires de Lübeck decapitados el 10 de noviembre de 1943.

            Jakob Gapp, Presbítero nacido en Austria, que criticó fuertemente el nacionalsocialismo, por ello, sometido a la persecución, se dirigió a Francia y España, pero apresado por unos emisarios, murió decapitado el 13 de agosto de 1943.

            Józef y Wiktoria Ulma,matrimonio polaco acribillado el 24 de marzo de 1944 junto con sus 6 niños, (y esperaban el séptimo hijo), por esconder a 8 judíos.

            Monseñor Salvador Montes de Oca , asesinado en Italia el 17 de junio de 1944.

            Placido Cortese , padre franciscano de Italia, que se dedicó a prestar ayuda a los refugiados, prisioneros y perseguidos políticos ,(judíos , eslovenos y otros ).Fue arrestado y torturado por la Gestapo , asumiendo sobre si toda responsabilidad ,sin revelar a sus colaboradores, muriendo un mes después de su arresto, en noviembre de 1944.

            Odoardo Focherini, periodista y padre de familia, muerto el 27 de diciembre de 1944 en Hersbruck —un subcampo anexo al campo de concentración de Flossenbürg—, por salvaguardar judíos.10

            Alfred Delp, jesuita alemán, ejecutado el 2 de febrero de 1945, por pertenecer a la resistencia al nazismo. Declarado Justo entre las Naciones.

LOS TRENES DE CAMINO AL EXTERMINIO NAZI.

Los ciento ocho mártires de Polonia ,asesinados por los nazis , entre ellos obispos, curas diocesanos, sacerdotes religiosos, seminaristas, religiosas y personas laicas. ( ( WIKIPEDIA.Pio XII).

 FUENTES.

 1.- Documenta Catholica Omnia Conspectus omnium rerum… Santorum Paparum Conspectus Alpha. SS.PIUS XI. Texto de todas sus encíclicas, constituciones, en inglés, latín e italiano.

2.- Historia de la Iglesia católica Pedro García Cmf Parroquia del Corazón de María SAN SALVADOR, El Salvador C. A. pag. 450  s,s. Como base, el Manual de la História de la Iglesia de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez.

3.-B. Llorca, García Villoslada, P. Leturia, Montalbán: Historia de la Iglesia católica. Pio XII  T.IV págs 501 s.s.  B.A.C. Madrid 1951.

4.- Catholic.net – PIOXII (es.catholic.net/sacerdotes/487/1080/articulo.php?id=8195.

5.Enciclopedia católica.Pio XII.

6.-Wikipedia la Enciclopedia libre Pío XII.

7.- Catholic.net – La encíclica no publicada.

es.catholic.net/empresarioscatolicos/484/1382/articulo.php?id=44408.

9.- Biografía No Autorizada Del Vaticano – 01

http://www.bibliotecapleyades.net/vatican/esp_vatican26b.htm

10.- La iglesia y el nacional socialismo alemán: El Concordato Imperial de 1933.

11.- http://www.elholocausto.net/parte04/dersturmer.htm

12.- La Iglesia católica y el nazismo, por Julio de la Vega-Hazas

http://www.mercaba.org/FICHAS/…/la_iglesia_catolica_y_el_nazismo.htm

13.- http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pio_xii.htm

14.- http://www.vatican.va/holy_father/pius_xii/index_sp.ht

15.- Las citadas en el cuerpo del  tema.

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quijotediscipulo.

 OBRA DE MARIA JESÚS MARTINEZ PARA LA PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DE MIGUELTURRA. C. REAL. ESPAÑA.

EL SANTO  PAPA JUAN XXIII. ((1959-1963).

Índice:

1.-Un Papa  de Transición.

2.-Su elevación al pontificado.

3.-Notas biográficas del Papa Juan.

4.-Perfil humano del Papa Juan XXIII.

5.-Algunas de sus reformas.

6.-Apertura del Concilio Vaticano II.

7.-Muerte y sepultura.

8.-El Concilio Vaticano II.

9.-Sobre el desarrollo del Concilio.

10.-Temas tratados en el Concilio.

11.- Bibliografía.

1.-UN PAPA DE TRANSICIÓN.

                  Angelo Giuseppe Roncalli. Nació en Sotto il Monte (Bergamo). Elegido el 28-X-1958, murió el 3-VI-1963.

            Se dijo por todos nada más elegido Roncalli: “¡Un Papa de transición!”. Podía ser verdad, pero el hecho es que su pontificado revolucionó a la Iglesia.

No se preveía por el gran público, pero lo cierto es que los cardenales sabían de ante-mano lo que iban a hacer al no haber ningún cardenal que destacara claramente antes del cónclave para suceder a Pío XII, un Papa inmenso, si queremos llamarlo así.

            El mismo Roncalli, de setenta y siete años, arzobispo Patriarca de Venecia, anterior Nuncio en Francia, le pregunta a Feltin, cardenal arzobispo de París: -¿Es cierto que suena mi nombre?… Y Feltín, seco, porque no le quería: -Sí, pero también suenan otros más… Roncallí, que se daba cuenta de la situación, el santo de siempre, iba preparado y se repitió su lema acostumbrado: “Obediencia y paz”.

            Aquel obispo bueno tenía las ideas claras, expresadas en estos días. Desde hacía años pensaba y expresaba su opinión: la Iglesia eterna tiene urgencia de un cambio radical. Y escribía ahora al Rector del Seminario de Venecia: “Debemos orar para que el Papa, sea el que sea, no signifique una ruptura, sino progreso en el seguir la juventud perenne de la Santa Iglesia, cuya misión es siempre la de conducir las almas hacia las alturas de la santificación de la vida humana, a la vista de la vida eterna”. Y lo mismo escribía a su amigo el obispo de Bérgamo: “Nuestras oraciones deben conseguir que sea un hombre de gobierno sabio y dulce, que sea un santo y un santificador”.

 2.-SU ELEVACIÓN AL PONTIFICADO.

            Necesitaba vivir más que nunca su lema de obediencia y paz, porque el 28 de Octubre de 1958 era elegido Papa, y aceptaba con estas palabras dirigidas a los cardenales: “Viendo en los votos de mis hermanos la voluntad de Dios, acepto la elección hecha por ellos, e inclino la cabeza al cáliz de la amargura y al yugo de la cruz”. Y dijo el nombre que se había estado preparando aquel día, como confesó después: “Me llamaré Juan”. Juan XXIII.

            Se necesitaba humildad para sustituir a los dos Papas anteriores. Al Secretario de una Congregación Romana le dijo a los pocos días, en su primera visita de oficio: “Ya ve, me han hecho Papa”. Señala con el dedo las dos fotografías de Pío XI y Pío XII que tenía sobre el escritorio, y continúa: “Ya sé que no soy como ellos, que gobernaban por sí mismos por-que eran lo que eran. Yo gobierno por medio de ustedes, que me lo hacen muy bien”.

            Así, textualmente. Pero el Papa Juan se equivocaba sobre sí mismo. Con su bondad y su sencillez se iba a meter al mundo en el bolsillo en cuatro días e iba a tener un pontificado muy glorioso.

ANGELO GIUSEPPE RONCALLI

 3.-NOTAS BIOGRÁFICAS DEL PAPA JUAN.

            De niño y joven, conoció la “vida de honrada pobreza” en una humilde familia campesina del norte de Italia. Ya sacerdote, en la Primera Guerra Mundial fue movilizado, le dieron el grado de sargento y fungió en seguida como teniente capellán militar.

            Después, iba a pasar su vida, sin pretenderlo y sólo por obediencia, primero en la Congregación de la Propaganda Fide mandado por Benedicto XV, lo cual le hizo ponerse en contacto con el mundo misional; después, bajo Pío XI, en 1925 fue enviado como Delegado Apostólico a Bulgaria, Turquía y Grecia, cargo que desempeñará por veintiún años y le dará un conocimiento profundo sobre las Iglesias Ortodoxas de Oriente.

            Fue especial su gestión en Turquía, donde se acomodó de tal manera a las reformas religiosas introducidas por Attaturk, que, cuando Roncalli sea elegido Papa, Turquía se apresurará a entablar relaciones con el Vaticano, y eso que precisamente en el Vaticano fue criticada su conducta diplomática, aunque el papa Pío XI, el cual le había elegido para aquel puesto tan difícil, le dio la razón y le aseguró que su proceder se vería un día premiada.

            Finalmente, por orden tajante de Pío XII en 1946, lo más inesperado: Nuncio en París, para sustituir a Valeri, que le había caído mal al quisquilloso De Gaulle. En una Nunciatura tan notable y tan difícil entonces, desempeñó un magnífico papel, hasta que en 1953 Pío XII lo creaba cardenal y lo mandaba como Patriarca a la sede de Venecia.

            El diplomático iba a tener, como había deseado siempre, la experiencia del pastor directo de las almas, con lo cual, sin saberlo, se disponía así a ser un Papa magnífico.

 EL CARDENAL MONTINI SALUDANDO A JUAN XXIII.

4.- PERFIL HUMANO DEL PAPA JUAN XXIII.

              Hoy valoramos su actuación por un testigo de primerísima mano: él mismo con su famoso Diario, donde iba anotando todas las incidencias de su vida espiritual: piedad honda, conciencia delicadísima, tentaciones vencidas, sacrificios pequeños pero constantes…     Ya Papa, quiso mantenerse en el mismo tenor de vida personal. Su fiel secretario Capovilla es un testigo de excepción. Prefería comer solo y se hacía leer por su secretario algún libro de recia espiritualidad, como el de San Bernardo a su discípulo el papa Eugenio III, al que le recordaba: “Te será muy saludable pensar que eres sumo Pontífice y polvo humildísimo”. “Se te ha dado el puesto más alto, pero no es el más seguro”…

            Dormía sólo cinco horas, de 10 a 3‟30, lo cual le daba tiempo para el estudio y para entregarse al amanecer tranquilo a la oración. A su familia, muy querida, no les modificó en nada su condición humilde. En el lecho de muerte, encargó: “En el cajoncito de mi escritorio hay una pequeña suma de dinero. Entréguenlo a la Secretaría de Estado. Deseo que el Señor me encuentre pobre y sin nada, como soy en realidad”.

            En toda la Iglesia se notaba el nuevo estilo que el Papa Juan le iba imprimiendo. Hasta entre los del campo enemigo.

            Un ejemplo por todos. Cuando murió Pío XII, el noticiero oficial de Moscú comunicó la noticia escueta en el 17° lugar.

             Kruschev sin embargo  cruzó felicitaciones con el Papa y enviaba un representante oficioso suyo ante el Vaticano. Y se hizo famosa la visita de Rada, la hija de Kruschev, con su esposo Alexis, director de Izvestia, a los que el Papa Juan recibió cordialmente. A ella le regaló un precioso rosario, enseñándole para qué servía y cómo se usaba, a la vez que le encargaba al despedirla: A Iván tu hijo, que se llama como yo, le das un beso cariñoso de mi parte.

            Pronto empezaron a correr por toda Roma y se difundían por el mundo entero las anécdotas más simpáticas de sus primeros gestos, como las visitas inesperadas a hospitales y cárceles sin protocolo alguno.

            Sin embargo, conviene saber que bajo aquella bondad inigualable se ocultaba también una energía indomable ante el deber. Se le presentaron casos difíciles, y no se doblegó.

 CURAS OBREROS.

5.- ALGUNAS DE SUS REFORMAS .

            Sus reformas como Papa empezaron sin retraso alguno. En la primera promoción de cardenales nombró 23 y sobrepasó sin más el número de 70 establecido por el Papa Sixto V en 1586: “¿No se han extendido las fronteras de la Iglesia? ¿No es, pues, natural am-pliar los viejos marcos que ahora son ya demasiado estrechos?”.

            Anunciado el Concilio, en la Curia se alzó una tremenda oposición, junto con una obediencia total y edificante, lo cual sólo puede ocurrir en la Iglesia. Las contradicciones, a montón en quienes lo preparaban, indicio de lo que pasaría en el Concilio entre conservado-res y progresistas.

            El Papa, personalmente, era el de la apertura, y según se expresaba: la Iglesia debe cambiar, abrirse al futuro. Se refería especialmente a la Curia, que retentaba todo el poder, y eso no podía seguir. Aunque con todo respeto y tino, poco a poco se iba reformando, y el Papa sabía que la reforma total de la Curia sería fruto del Concilio.

            Ante la cuestión de los sacerdotes obreros de París, presentada por su arzobispo el cardenal Feltin, el Papa, que conocía bien Francia, no cedió, y dictó la norma: “El trabajo en fábricas y talleres es incompatible con la vida y obligaciones sacerdotales”.

            En aquellos sus días se empezó a discutir mucho la cuestión del celibato de los sacerdotes. Como el nuevo Papa había vivido la realidad de las Iglesias Orientales durante veintiún años, en las cuales los sacerdotes viven casados, pensaron muchos que había llegado la ocasión propicia. Pero Juan XXIII cortó de raíz tales esperanzas repitiendo con energía las palabras de San Gregorio VII: “¡No! Porque la Iglesia quiere ser libre, casta y católica”.

            No debe olvidarse su magisterio con sus varias encíclicas, entre las que sobresalen dos: la Mater et Magistra sobre la cuestión social en 1961 para conmemorar el 70° aniversario de la Rerum novarum de León XIII, y la Pacem in Terris sobre la paz mundial, de la cual se ha dicho ─¿exageración? ¿es cierto?─ que “universalmente, y en todos los ambientes religiosos y políticos, tuvo una resonancia como jamás había tenido documento alguno emanado de la Santa Sede en el curso de toda la historia de la Iglesia”.

 6.- APERTURA DEL CONCILIO VATICANO II.

            Aunque posteriormente hablemos del desarrollo del Concilio Vaticano II,  merece atención la inauguración del mismo. Después de tres años y medio largos, al fin llegó el 11 de Octubre de 1962. La apertura del mismo por la mañana había sido esplendorosa.       Y por la noche se congregó una multitud inmensa en la Plaza de San Pedro. El Papa apareció en su ventana, habló, se congratuló, felicitó a todos, y sus palabras finales no se olvidarán jamás: “Se diría que la luna llena se ha dado prisa esta anoche. Observadla allá en lo alto cómo no quiere perderse este espectáculo. Mi persona no cuenta nada: es un hermano quien os habla, un hermano que se ha convertido en padre por voluntad de Nuestro Señor. Dejemos entrar la luz de Cristo en nuestros corazones. Y ahora, hijos míos, responded a las oraciones y os daré la bendición… Pero antes me permito desearos buenas noches, pues ya es tarde; el tiempo pasa deprisa cuando se está alegre. Cuando vayáis a casa, encontraréis a los niños. Hacedles una caricia y decidles: es de parte del Papa”… El aplauso fue estruendoso e interminable. Dicen que jamás se había oído allí uno igual.

TUMBA DEL PAPA SAN JUAN XXIII.

 7.-MUERTE Y SEPULTURA.

          La muerte de Juan XXIII el 3 de Junio de 1963 fue todo un mensaje para el mundo. Cuando se sintió grave y vio que era el fin, aquellos trece últimos días en cama los seguían todos con dolor y edificación suma. Al acostarse para no levantarse ya, dijo: “Este lecho es un altar, y el altar requiere una víctima: heme aquí dispuesto”.

          Fue enterrado en la Basílica vaticano. Tras un pontificado de casi seis años. La Iglesia ha reconocido su acción elevándolo a los altares.

 8.-EL CONCILIO VATICANO II.

              Hoy en la predicación de la Iglesia oímos continuamente la expresión: “Como dice el Concilio”… ¿Qué Concilio, entre tantos? ¡Pues, el nuestro! No hace falta decir más. El de 1962-1965. Nos conviene tener una noción clara sobre el Concilio.

            Nadie se lo esperaba. Había muerto el Papa Pío XII, y le sucedía el simpático anciano Juan XXIII, que desde el principio tuvo actos desconcertantes. Y el mayor de todos, el del 25 de Enero de 1959 cuando anunciaba en San Pablo Extramuros tres reformas: un Sínodo para su diócesis de Roma, la revisión del Derecho Canónico, ¡y la celebración de un Concilio Ecuménico!…

             Revuelo mundial. ¿Y a qué venía ahora un Concilio? Esto le preguntaron al Papa en su despacho, y tuvo un gesto genial, tan conocido después. Se levanta de su silla, se dirige a la ventana, la abre, y dice: “¡Para esto! Para que entre aire fresco en la Iglesia”.

            Tres años y medio de preparación; propuestas doctrinales y reformatorias del Episcopado mundial, de Universidades y de teólogos; estadía en Roma para unos dos mil trescientos obispos; organización de congregaciones, sesiones y reglamento conciliar; preparación del local al fin, la Basílica del Vaticano bien adaptada, y así el Concilio se llamaría “Vaticano II”─, pues se daba por cerrado el Vaticano I que se hubo de suspender en 1870. Y nuestro Concilio se abría con toda idea el 11 de Octubre ─entonces fiesta de la Maternidad Divina de María─, inaugurado por el papa Juan XXIII, que vería sólo la primera sesión, pues iba a morir en Junio de 1963, y le sucedería Pablo VI, elegido muy acertadísimamente para ser el verdadero Papa del Concilio, que tuvo cuatro sesiones o etapas:

1ª. Del 11 de Octubre al 8 de Diciembre de 1962.

2ª. Del 29 de Septiembre al 4 de Diciembre de 1963.

3ª. Del 14 de Septiembre al 21 de Noviembre de 1964.

4ª. Del 14 de Septiembre al 8 de Diciembre de 1965.

            Entre la multitud de temas que propusieron en un principio para tratar en el Concilio, fue precisamente durante la sesión primera cuando el entonces cardenal Montini, Pablo VI después, propuso reducirlos a muy pocos, compendiando muchos de ellos o insertándolos en otros más importantes, y al fin quedaron en cuatro Constituciones, nueve Decretos y tres Declaraciones, dieciséis documentos con muy diverso valor unos de otros, como lo significan los diversos nombres y especificaremos poco después.

 9.-SOBRE EL DESARROLLO DEL CONCILIO.

            ¿Y cómo se desarrolla el Concilio? Se forma una Presidencia, que lo moderaría todo, pues no hace falta que el Papa esté presente en las discusiones, y las Comisiones conciliares.

            Los obispos son los únicos que tienen la palabra, pueden hablar todos los que quieran, y esta vez se les limitó a diez minutos cada intervención, solicitada con anticipación a la Presidencia. Los obispos tienen sus asesores, teólogos que llaman peritos: aconsejan, pero no tienen la palabra en el Concilio. Se discute con libertad cada tema, y cuando ya está suficientemente tratado, viene la votación con la decisión de cada Padre conciliar, expresada con una de estas tres fórmulas: “Placet”, está bien; “Non placet”, no vale; “Placet iuxta modum”, está bien, pero con las debidas enmiendas.

            El Papa firmará el documento cuando haya unanimidad o prácticamente total mayoría de “Placet”. De lo contrario, será retirado el documento si la mayoría es “Non Placet”; o seguirán las discusiones según las enmiendas propuestas “iuxta modum”. Firmado por el Papa, el documento es irrevocable.

 10.- TEMAS TRATADOS EN EL VATICANO II.

            ¿Y cuáles fueron los documentos o temas del Concilio Vaticano II? Vale la pena conocerlos, por las muchas veces que los oímos citar en la predicación o escritos de la Iglesia. Se nombran siempre con la primera o primeras palabras latinas que abren el documento. Las Constituciones, en primer lugar. Fueron cuatro. Importantísimas. Profundísimas. Decisivas.

            1ª. La Lumen gentium, o “Luz de los pueblos”, acerca de la Iglesia. No existe un documento como éste en toda la historia de los Concilios. Es una Constitución “dogmática”, aunque el Concilio no la quiso definir en atención a los “hermanos separados”. Contiene estos capítulos:

            El misterio de la Iglesia; el pueblo de Dios; constitución jerárquica de la Iglesia, en especial el Episcopado; los laicos; la vocación universal a la santidad en la Iglesia; los religiosos; la índole escatológica o final de la Iglesia, es decir, la vida eterna, y la unión actual de la Iglesia de la tierra con la del Cielo y la del Purgatorio; la Santísima Virgen María en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Por cierto, que este último capítulo sobre la Virgen María suscitó una pelea conciliar simpática por demás. Como una curiosidad que nos encanta, la pondremos al final de esta lección.

            Si es Constitución “dogmática” es, por lo tanto, decisiva, irreformable, perpetua.

            2ª. La Dei Verbum, o “La Palabra de Dios”, también “dogmática”, sobre la Divina Reve-lación, en especial por medio de la Sagrada Escritura. Preciosa. “El Padre, que está en el cielo, sale amorosamente al encuentro de sus hijos para conversar con ellos”. Frase que lo encierra todo.

. La Sacrosanctum Concilium, “El Sagrado Concilio”, sobre la celebración de la Liturgia. Al ser el primer documento que se aprobó y que entró en vigor en seguida, produjo una gran alegría en toda la Iglesia. El pueblo vio que el Concilio hacía algo muy práctico.

            4ª. La Gaudium et spes, “Los gozos y las esperanzas” sobre la Iglesia en el mundo moderno. Constitución “pastoral”, no doctrinal dogmática, suscitó en todas partes durante el Concilio unas expectativas inmensas. Toca los puntos más acuciantes que inquietan a la sociedad y el papel que juega Dios por su Iglesia en todas las preocupaciones del hombre.

            Los Decretos no gozan de la categoría suprema de las Constituciones. Fueron nueve. Con sólo su enunciado nos damos cuenta de la importancia que tienen en la Iglesia.

1°. Christus Dominus, “Cristo el Señor”. Sobre el oficio pastoral de los Obispos.

2°. Presbyterorum Ordinis, “El Orden de los Presbíteros”. Sobre los Sacerdotes.

3°. Optatam totius, “La deseada renovación”, sobre la formación sacerdotal.

4°. Perfectae caritatis, “El amor perfecto”, sobre la renovación de la Vida Religiosa.

5°. Apostolicam actuositatem, “La actividad apostólica”, de los seglares.

6°. Orientalium Ecclesiarum, “De las Iglesias Orientales”, católicas, no las Ortodoxas.

7°. Ad gentes, “A los gentiles”, sobre la actividad misionera de la Iglesia.

8°. Unitatis redintegratio, “Restauración de la Unidad”, sobre el Ecumenismo.

9°. Inter mirifica, “Los maravillosos inventos”, o los medios de comunicación social.

            Ya se ve que el Concilio sabía ir al grano sobre lo que hoy debía hacer la Iglesia. Sin hablar de “reformas”, la Iglesia se actualizaba en lo más importante y hasta necesario.

            Las Declaraciones fueron tres, temas cuya importancia tampoco se le ocultaba a nadie.

1‹. Dignitatis humanae, De la dignidad humana, sobre la libertad religiosa.

2‹. Gravissimum aeducationis, La importancia gravisima , sobre la educación juvenil.

3‹. Nostra aetate, En nuestra epoca. Relaciones de la Iglesia con las otras religiones.

 11.-BIBLIOGRAFÍA.

              El tema es una transcripción literal del texto de.- Historia de la Iglesia católica Pedro García Cmf Parroquia del Corazón de María SAN SALVADOR, El Salvador C. A. pag.Como base, el Manual de la Historia de la Iglesia de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez. Título e imágenes de quijotediscipulo.

              El Pontificado de Juan XXIII se puede ver en las siguientes obras.

 1.- Documenta Catholica Omnia Conspectus omnium rerum… Santorum Paparum Conspectus Alpha. S.S. JOANNIS XXIII Texto de todas sus encíclicas, constituciones, en inglés, latín e italiano.3.-

2.-Llorca, García Villoslada, P. Leturia, Montalbán: Historia de la Iglesia católica. Juan XXIII T.IV B.A.C. Madrid 1951.

3.-Enciclopedia católica. Juan XXIII.

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 quijotediscipulo.

 

 PABLO VI. (1963-1978).

  Ínidice del Tema:

 1.-Ámbito familiar en el que se desarrolló su infancia.

2.-Formación académica.

3.-Implicación en la vida italiana.

4.-A las órdenes del cardenal Pacelli.

5.-En la Oficina de Información para refugiados y prisioneros de guerra.

6.-Arzobispo de Milán.

7.-Elevación al Pontificado.

8.-Entre la continuación y aplicación del Concilio.

9.-El movimiento ecuménico y Pablo VI.

10.- Algunas encíclicas de Pablo VI.

11.-Muerte y sepultura.

12.-Pablo VI y el juicio sobre su Pontificado.

13.-Bibliografía.

PABLO VI DE JOVEN SACERDOTE.

 1.-ÁMBITO FAMILIAR EN EL QUE SE DESARROLLÒ SU INFANCIA.

                Giovanni Battista Enrico Antonio María Montini nació el 26 de septiembre de 1897 en la aldea de Concesio, provincia de Brescia, Lombardía (región del norte de Italia). Fue bautizado cuatro días después, el mismo día en el que una joven monja francesa, Teresa del Niño Jesús, moría en un Convento Carmelita en Lisieux, luego de una batalla dolorosa con la tuberculosis.

            Su familia era de clase alta. Giorgio, su padre, era un abogado que, en vez de practicar la abogacía se dedicó a la política local a raíz de su pasión por la acción social y la política de Italia. Inspirado en los escritos y testimonios del Papa León XIII (1903), Giorgio también incursionó como periodista, editando un periódico católico local, además de desempeñarse como Director de la Acción Católica.

            Su madre, Guiditta Alghisi, fue hija única de una familia de la nobleza, quien también actuaba en movimientos sociales católicos. Sus padres eran devotos católicos intelectuales, conocidos por su testimonio de vida, intensidad espiritual y pasión por el Evangelio. Giovanni tenía dos hermanos: Francesco, quien estudió medicina y Ludovico, el cual siguió a su padre en el camino de las leyes y la política.

            Muchos años más tarde, el Papa Pablo VI le contaba a Jean Guitton, el autor de «El Papa habla: diálogos con Pablo VI» acerca de la influencia primordial que tuvo sobre él la fe de sus padres. “Del amor de mi padre y de mi madre”, dijo, “y de su unión obtuve el amor de Dios y el amor delhombre. En realidad, debería decir que el amor de Dios, el cual colmó sus corazones, y que los unió en su juventud, en mi padre se concretó en acción y en mi madre en silencio.”

OTRA IMAGEN DE PABLO VI EN SU JUVENTUD.

 2.- FORMACIÓN ACADÉMICA.

              Battista fue un niño encantador que disfrutaba contando historias. Poseía una salud frágil, y su educación en la  escuela jesuita Cesare Arici debió ser interrumpida en varias oportunidades a causa de enfermedades.

            A pesar de estas dificultades, era un estudiante consciente y disciplinado, con un amor obvio por el estudio de la teología.

            Ingresó en el seminario en 1916 y fue ordenado presbítero cuatro años más tarde, el 29 de mayo de 1920. Su primera Misa fue celebrada en Concesio en la iglesia Madonna delle Grazie, cerca de su hogar familiar.

            Posteriormente obtuvo un título en derecho canónico en Milán, entonces se dirigió a Roma para proseguir sus estudios de teología en  la Gregoriana y después  en  letras en la Universidad Sapienza de Roma. En 1922 se trasladó a la Accademia dei Nobili Ecclesiastici para  cursar estudios en diplomacia.

 MIEMBROS DEL FASCISMO ITALIANO.

3.- IMPLICACIÓN EN  LA VIDA ITALIANA.

              Los talentos del joven Montini no pasaron desapercibidos. Ingresó en la Secretaría de Estado Vaticano a la edad de veinticinco años, y un año después pasó unos pocos meses en la nunciatura en Warsaw, Polonia. Su frágil salud lo obligó a regresar a Roma; los siguientes treinta años  trabajó en la Oficina de la Secretaría de Estado del Vaticano, durante algunos de los momentos más oscuros de la Europa Moderna.

            El partido nacional fascista de Benito Mussolini ingresó al poder en 1922, y Montini se dedicó él mismo a ayudar en la lucha contra el régimen totalitario, como un guía intelectual y un asesor espiritual.

            Enseñó eclesiología en la Accademia dei Nobili Ecclesiastici y se involucró en movimientos de la Juventud Católica. Pronto fue nombrado capellán de la organización estudiantil católica anti-fascista denominada Federación de Estudiantes Universitarios Católicos Italianos (FUCI), ayudando a organizar y liderar grupos de estudio, convenciones y retiros.

            FUCI fue el único cuerpo estudiantil apartado del fascismo en el sistema universitario de Italia.

            Conocido por sus convicciones anti-fascistas, el joven Montini fue acusado a menudo de estar comprometido indebidamente en política, para luchar como pudiera contra el cada vez más violento régimen anti-cristiano.

            En estos trabajos fue influenciado por los escritos del prolífico filósofo francés Jacques Maritain quien, como estudiante en Sorbonne en París, había rechazado el ateísmo por el catolicismo (Además de enseñar y escribir, Maritain fue embajador francés ante el Vaticano desde 1945 hasta 1948. Pablo VI lloró al enterarse de la muerte de Maritain el 28de abril de 1973).

 CON EL PAPA PÍO XII.

4.-A LAS ÓRDENES DEL CARDENAL PACELLI.

             A principios de 1930, Montini se familiarizó con el Cardenal Eugenio Pacelli —futuro Papa Pío XII— quien había sido nombrado como nuevo Cardenal Secretario de Estado por Pío XI el 7 de febrero de 1930.

            En 1937 Montini fue designado en Asuntos Ordinarios bajo las órdenes del Cardenal Pacelli, viajando con él a Budapest para el Congreso Eucarístico Internacional de 1938. Montini fue uno de sus más cercanos asesores y trabajaron juntos por muchos años.

 5.- EN  LA OFICINA DE INFORMACIÓN PARA REFUGIADOS Y PRISIONEROS DE GUERRA.

               El mismo año de  la  elección de Pío XII  como papa el nuevo pontífice eligió a Montini para ayudarle a organizar y hacer funcionar la «Pontificia Commissione di Assistenza», una oficina del Vaticano que brindaba información para refugiados y prisioneros de guerra. En los siguientes ocho años recibió cerca de diez millones de requerimientos de información, mientras que envió más de once millones de respuestas a consultas sobre personas desaparecidas. Distribuyó cantidades masivas de alimentos y ropa, albergó y escondió de los nazis cientos de judíos y otros.

            En 1971, ya Papa   ayudó a convertir la «Pontificia Commissione di

Assistenza» en la principal organización italiana de beneficencia, «Caritas Italiana».

            Mientras que el tumulto de la Europa devastada por la guerra comenzó a disminuir, el conflicto político de la vida en la Curia Romana demostró ser una fuente común de frustración para Montini, cuyo talento y una estrecha relación con Pío XII provocó la envidia de muchos rincones de la Curia donde se corría que sería nombrado cardenal.

 INTERIOR DE LA CATEDRAL DE MILÁN.

6.-ARZOBISPO DE MILÁN.

                Montini fue nombrado arzobispo de Milán en 1954,  pero aún sin ser nombrado cardenal. La Arquidiócesis de  Milán, con unas 1.000 iglesias, 2.500 sacerdotes y 3.500.000 católicos, era a la vez un nombramiento de enormes proporciones y prestigio. Por donde se lo viera,  su trabajo en Milán era notable. Conocido al pocotiempo como el «arzobispo de los trabajadores», Montini  prosiguió la ambiciosa empresa de reconstruir  completamente la presencia católica y de la cultura en Milán, tanto en lo material —escuelas, centros comunitarios y más de cien nuevas iglesias— como en lo espiritual —continua predicación, las misiones y la  ayuda a los pobres—. Mientras que él había luchado  anteriormente contra el fascismo, ahora lucha contra el  comunismo, que había ganado muchos adeptos en las clases trabajadoras de Milán.

            El apoyo a la educación  católica y a una prensa Católica libre formó una base esencial para su trabajo en la justicia social, y sus logros  recibieron la atención internacional. Además, ejerció  relaciones ecuménicas con los cristianos no católicos,especialmente con los anglicanos.

Aunque todavía no era cardenal, Montini fue considerado por muchos como un posible sucesor de su buen amigo Pío XII. Pero la elección recayó sobre otro amigo, Angelo Rocalli.

            Juan XXIII  lo hizo cardenal presbítero del título de Ss. Silvestro e Martino ai Monti el 15 de diciembre de 1958 (ya había renunciado al cardenalato que le ofreció Pío XII en 1952)  y lo incorporó a la preparación del Concilio Vaticano II a partir del 11 de octubre de 1962.

 7.-ELEVACIÓN AL PONTIFICADO.

            Montini fue visto generalmente como el más probable sucesor de san Juan XXIII, por su cercanía a él y a Pío XII, y por su experiencia pastoral y administrativa. 

            A diferencia de los cardenales «papables» de Bolonia y Génova, Montini no se identificaba ni con la izquierda ni con la derecha, ni fue visto como un reformista radical.

            Además era visto como el más probable continuador del Concilio Vaticano II

            .Cuando san Juan XXIII murió de cáncer de estómago, el 3 de junio de 1963, Montini fue elegido para el papado en el cónclave siguiente y tomó el nombre de Pablo VI.

            El Cardenal Montini contaba con 66 años cuando fue elegido Tres días antes de su coronación, realizada el 30 de junio, el nuevo Papa daba a conocer a todos el programa de su pontificado: su primer y principal esfuerzo se orientaba a la culminación y puesta en marcha del gran Concilio, convocado e inaugurado por su predecesor.             Además de esto, el anuncio universal del Evangelio, el trabajo en favor de la unidad de los cristianos y del diálogo con los no creyentes, la paz y solidaridad en el orden social —esta vez a escala mundial—, merecerían su especial preocupación pastoral.

            Según palabras del mismo Montini, él sabía lo que venía. Escribió en su diario: «La posición es única. Me trae gran soledad. Yo era solitario antes, pero ahora mi soledad llega a ser completa e impresionante…». Pero no tenía miedo a la nueva soledad que se esperaba de él. Reconoció que sería inútil buscar ayuda fuera, o de confiar todo a los demás.

            Pablo VI acabó con parte del esplendor externo y el ceremonial tradicional del papado. Fue el último papa hasta la fecha en ser coronado; su sucesor Juan Pablo I sustituirá la coronación pontificia (que Pablo ya había modificado sustancialmente, pero que dejó como obligatoria en 1975 en su Constitución Apostólica Romano Pontifici Eligendo), con una toma de posesión del papa.

 PABLO VI  EN LA APERTURA DEEL CONCILIO VATICANO II.

8.- ENTRE LA CONTINUACIÓN  Y LA APLICACIÓN DEL CONCILIO.

            Fue elegido el 21 de junio de 1963, comprometiéndose a llevar adelante el Concilio.

            El 29 de septiembre de 1963, durante el discurso de apertura del segundo período de sesiones del Concilio, Pablo VI hizo hincapié en que la respuesta a las preguntas que enfrentaban a los obispos se hallaría en última instancia, en Jesucristo.          “La respuesta es Cristo,” dijo, “Cristo, de donde partimos; Cristo, que es tanto el camino en el que viajamos como nuestro guía; Cristo, nuestra esperanza y nuestro fin último… Que el Consejo sea plenamente consciente de esta relación entre la Iglesia viva y santa, que en realidad es nuestro propio yo, y Cristo, del cual procedemos, por quien se vive, y hacia quien se va”.

            Explicó que sería a partir y a través de  Cristo que los obispos podrían “entender los principales objetivos de este Concilio:

            Una mejor comprensión de la Iglesia católica, es decir, una definición más completa de su naturaleza y del papel del obispo;

            La renovación de la Iglesia;

            La restauración de la unidad de los cristianos;

            El diálogo con el mundo contemporáneo.

            El 29 de setiembre de 1963 se abre la segunda sesión del Concilio. S.S. Pablo VI la clausura el 4 de diciembre con la promulgación de la Constitución sobre la Sagrada Liturgia.

                    El 6 de agosto de 1964, S.S. Pablo VI publica su encíclica programática Ecclesiam suam.

            La tercera sesión conciliar duraría del 14 de setiembre hasta el 21 de noviembre de 1964. Se clausuraba con la promulgación de la Constitución sobre la Iglesia. En aquella ocasión proclamó a María como Madre de la Iglesia.

            Entre la tercera y cuarta sesión del Concilio (diciembre 1964), S.S. Pablo VI viaja a Bombay, para participar en un Congreso Eucarístico Internacional.

  PABLO VI Y EL PRESIDENTE KENEDY.         

El 4 de octubre, durante la cuarta y última sesión del Concilio, viaja a Nueva York a la sede de la ONU, para hacer un histórico llamado a la paz mundial ante los representantes de todas las naciones.

.           En su discurso de Clausura del Concilio, Pablo VI examinó algunas de las tareas que el Concilio había tratado de lograr:

            Los hombres se darán cuenta que el Concilio dedicó su atención no tanto a verdades divinas, sino, y principalmente, a la Iglesia —su naturaleza y composición, su vocación ecuménica, su actividad apostólica y misionera—.

            Esta sociedad laica religiosa, que es la Iglesia, se ha esforzado para llevar a cabo un acto de reflexión sobre sí misma, para conocerse mejor, para definirse mejor y, en consecuencia, para establecer lo que siente y lo que manda.

            Todo esto es cierto. Pero esta introspección no ha sido un fin en sí mismo, no ha sido simplemente un ejercicio de comprensión humana o de una cultura meramente mundana.

            La Iglesia se ha reunido en una conciencia espiritual profunda, no para producir un análisis aprendido de la psicología religiosa, o un balance de su propia experiencia, ni siquiera para dedicarse a reafirmar sus derechos y explicar sus leyes.

PABLO VI EN LA APERTURA DE LA PUERTA SANTA.            

Se trataba más bien de encontrar en sí misma, activa y viva, el Espíritu Santo, la Palabra de Cristo, y de profundizar aún más todavía el misterio, el plan y la presencia de Dios por encima y dentro de ella misma; para revitalizar en sí misma la fe que es el secreto de su confianza y de su sabiduría, y ese amor que la impulsa a cantar sin cesar las alabanzas de Dios.

            “Cantare est Amantis (el cantar es la expresión de un amante  Asimismo, señaló que el Concilio había “estado profundamente comprometido con el estudio del mundo moderno”, y habló del deseo de la Iglesia de comprender al hombre moderno y compartir el Evangelio con él.

            Dirigió palabras fuertes contra los enemigos del Evangelio, diciendo: “El humanismo secular, revelándose a sí mismo en su horrible realidad anticlerical ha, en cierto sentido, desafiado al Concilio”. La Iglesia, dijo Pablo VI, se ha “declarado la sierva de la humanidad, en el momento mismo en que su función docente y su gobierno pastoral, en razón de la solemnidad del Concilio, ha asumido un mayor esplendor y vigor: la idea de servicio ha sido fundamental”.

            El 8 de diciembre de 1965 confirmaba solemnemente todos los decretos del Concilio, y proclamaba un jubileo extraordinario, el 1 de enero al 29 de mayo de 1966, para la reflexión y renovación de toda la Iglesia a la luz de las grandes enseñanzas conciliares.

PABLO VI Y EL PATRIARCA ATENÁGORAS.

 9.-EL MOVIMIENTO ECUMÉNICO Y PABLO VI.

              El pontificado de Pablo VI cimentó las bases del frente ecuménico. Fue el primer Papa en varios siglos en encontrarse con Patriarcas Ortodoxos Orientales, entre ellos su histórica reunión en Jerusalén en el año 1964 con el patriarca ecuménico Atenágoras I.

             En esa reunión se llegó a la declaración conjunta  católica-ortodoxa del 7 de diciembre 1965, que  suprimió las excomuniones mutuas del gran cisma de 1054. El documento estableció, en parte, que “el Papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I con su sínodo, de común acuerdo, declaran que… en igualdad lamentan y eliminan tanto de la memoria y en medio de la Iglesia las penas de excomunión que siguieron a estos eventos, el recuerdo de lo que ha influido en las acciones hasta nuestros días

y que ha dificultado establecer relaciones más estrechas en la caridad, y que encomiendan estas excomuniones al olvido”.

            La declaración señaló además que, si bien “este gesto de justicia y perdón mutuo no es suficiente para poner fin a las antiguas y más recientes diferencias entre

la Iglesia Católica Romana y la Iglesia Ortodoxa”, el Papa y el Patriarca se han comprometido a trabajar para “llegar a un entendimiento común y la expresión de la fe de los Apóstoles y sus exigencias”.

            En mayo de 1973 Pablo VI también se reunió con el patriarca copto Shenouda III de Alejandría. Esto dio lugar a una declaración común esbozando muchos puntos de acuerdo, advirtiendo también que a pesar de algunas diferencias en las creencias, “nos estamos volviendo a descubrir como Iglesias con una herencia común y estamos tratando de caminar con determinación y confianza en el Señor para alcanzar la plenitud y la perfección de esa unidad que es Su regalo”.

            También se realizaron avances ecuménicos adicionales a través de reuniones

históricas con el arzobispo anglicano de Canterbury, el diálogo con el Consejo Mundial de Iglesias, y el inicio de diálogos con diversas iglesias luteranas y reformadas.

 10.-ALGUNAS ENCÍCLICAS DE PABLO VI.

 A) .-Encíclica Mense Maio.

                Así comienza esta encíclica centra en la devoción a la María Santísima:

               “Al acercarse el mes de mayo, consagrado por la piedad de los fieles a María Santísima, se llena de gozo Nuestro ánimo con el pensamiento del conmovedor espectáculo de fe y de amor que dentro de poco se ofrecerá en todas partes de la tierra en honor de la Reina del Cielo. En efecto, el mes de mayo es el mes en el que los templos y en las casas particulares sube a María desde el corazón de los cristianos el más ferviente y afectuoso homenaje de su oración y de su veneración. Y es también el mes en el que desde su trono descienden hasta nosotros los dones más generosos y abundantes de la divina misericordia.

            Nos es por tanto muy grata y consoladora esta práctica tan honrosa para la Virgen y tan rica de frutos espirituales para el pueblo cristiano. Porque María es siempre camino que conduce a Cristo. Todo encuentro con Ella no puede menos de terminar en un encuentro con Cristo mismo. ¿Y qué otra cosa significa el continuo recurso a María sino un buscar entre sus brazos, en Ella, por Ella y con Ella, a Cristo nuestro Salvador, a quien los hombres en los desalientos y peligros de aquí abajo tienen el deber y experimentan sin cesar la necesidad de dirigirse como a puerto de salvación y fuente trascendente de vida?

 B).-Ecclesiam suam.

            Es la primera Encíclica de Pablo VI, en ella marca cuales son sus proyectos  con relación a la  Iglesia es el objeto de la misma , dice entre otras cosas:

            Podemos deciros ya, Venerables Hermanos, que tres son los pensamientos que agitan nuestro espíritu… de que ésta es la hora en que la Iglesia debe profundizar en la conciencia de sí misma, debe meditar sobre el misterio que le es propio, debe explorar, para propia instrucción y edificación, la doctrina que le es bien conocida, —en este último siglo investigada y difundida…

             El segundo pensamiento, pues, que ocupa nuestro …es el ver cuál es el deber presente de la Iglesia en corregir los defectos de los propios miembros y hacerles tender a mayor perfección y cuál es el método mejor para llegar con prudencia a tan gran renovación.

            Nuestro tercer pensamiento, y ciertamente también vuestro, nacido de los dos primeros ya enunciados,… es el de las relaciones que actualmente debe la Iglesia establecer con el mundo que la rodea y en medio del cual ella vive y trabaja.

             Preséntase, pues, el problema llamado del diálogo entre la Iglesia y el mundo moderno. Problema éste que corresponde al Concilio describir en su extensión y complejidad, y resolverlo, cuanto posible sea, en los mejores términos. Pero su presencia, su urgencia son tales que constituyen un verdadero peso en nuestro espíritu, un estímulo, una vocación casi, que para Nos mismo y para vosotros, Hermanos —que por igual, sin duda, habéis experimentado este tormento apostólico—, quisiéramos aclarar en alguna manera, casi como preparándonos para las discusiones y deliberaciones que en el Concilio todos juntos creamos necesario examinar en materia tan grave y multiforme.

 C).-Mysterium fidei.

             Trata en ella de la Eucaristía en cuanto centro de la liturgia cristiana, fuente de vida para la Iglesia:

            El misterio de fe, es decir, el inefable don de la Eucaristía, que la Iglesia católica ha recibido de Cristo, su Esposo, como prenda de su inmenso amor, lo ha guardado siempre religiosamente como el tesoro más precioso, y el Concilio Ecuménico Vaticano II le ha tributado una nueva y solemnísima profesión de fe y culto.

            En efecto, los Padres del Concilio, al tratar de restaurar la Sagrada Liturgia, con su pastoral solicitud en favor de la Iglesia universal, de nada se han preocupado tanto como de exhortar a los fieles a que con entera fe y suma piedad participen activamente en la celebración de este sacrosanto misterio, ofreciéndolo, juntamente con el sacerdote, como sacrificio a Dios por la salvación propia y de todo el mundo y nutriéndose de él como alimento espiritual.

            Porque si la Sagrada Liturgia ocupa el primer puesto en la vida de la Iglesia, el Misterio Eucarístico es como el corazón y el centro de la Sagrada Liturgia, por ser la fuente de la vida que nos purifica y nos fortalece de modo que vivamos no ya para nosotros, sino para Dios, y nos unamos entre nosotros mismos con el estrechísimo vínculo de la caridad.

 D).-Sacerdotalis Caelibatus.

            Analiza en ella el Papa la situación y objeciones a la ley eclesiástica del celibato sacerdotal para pasar luego a analizar los fundamentos de esta ley, concluyendo en la conveniencia de su mantenimiento, a este respecto dice la encíclica:

             La gran cuestión relativa al sagrado celibato del clero en la Iglesia se ha presentado durante mucho tiempo a nuestro espíritu en toda su amplitud y en toda su gravedad.¿

            ¿ Debe todavía hoy subsistir la severa y sublimadora obligación para los que pretenden acercarse a las sagradas órdenes mayores? ¿Es hoy posible, es hoy conveniente la observancia de semejante obligación? ¿No será ya llegado el momento para abolir el vínculo que en la Iglesia une el sacerdocio con el celibato?¿  No podría ser facultativa esta difícil observancia? ¿No saldría favorecido el ministerio sacerdotal, facilitada la aproximación ecuménica? ¿Y si la áurea ley del sagrado celibato debe todavía subsistir con qué razones ha de probarse hoy que es santa conveniente? ¿Y con qué medios puede observarse y cómo convertirse de carga en ayuda para la vida sacerdotal?

  1. Nuestra atención se ha detenido de modo particular en las objeciones que de varias formas se han formulado o se formulan contra el mantenimiento del sagrado celibato. Efectivamente, un tema tan importante y tan complejo nos obliga, en virtud de nuestro servicio apostólico, a considerar lealmente la realidad y los problemas que implica, pero iluminándolos, como es nuestro deber y nuestra misión, con la luz de la verdad que es Cristo, con el anhelo de cumplir en todo la voluntad de aquel que nos ha llamado a este oficio, y de manifestarnos como efectivamente somos ante la Iglesia, el siervo de los siervos de Dios…
  2. La Iglesia proclama altamente esta esperanza suya en Cristo; es consciente de la dramática escasez del número de sacerdotes en comparación con las necesidades espirituales de la población del mundo; mas está firme en su esperanza, fundada en los infinitos y misteriosos recursos de la gracia, que la calidad espiritual de los sagrados ministros engendrará también la cantidad,porque a Dios todo le es posible”

 E).- Populorum progessio.

              Es la encíclica que se ocupa del problema social, y que se une al acerbo de la doctrina de la Iglesia en orden a la solución de este grave problema, así lo expresa el Papa en la introducción

            “El desarrollo de los pueblos y muy especialmente el de aquellos que se esfuerzan por escapar del hambre, de la miseria, de las enfermedades endémicas, de la ignorancia; que buscan una más amplia participación en los frutos de la civilización, una valoración más activa de sus cualidades humanas; que se orientan con decisión hacia el pleno desarrollo, es observado por la Iglesia con atención. Apenas terminado el segundo Concilio Vaticano, una renovada toma de conciencia de las exigencias del mensaje evangélico obliga a la Iglesia a ponerse al servicio de los hombres, para ayudarles a captar todas las dimensiones de este grave problema y convencerles de la urgencia de una acción solidaria en este cambio decisivo de la historia de la humanidad.”

 F).- Humanae Vitae :

               En esta encíclica aborda el Papa el tema de la licitud del uso de anticonceptivos artificiales, confirmando la doctrina de la Iglesia sobre la naturaleza y finalidad del sexo centrada en la procreación, y en consecuencia la ilicitud de ese uso, habiendo recurrido a una Comisión consultiva sobre este asunto, dice el Papa a este respecto:

            No podíamos, sin embargo, considerar como definitivas las conclusiones a que había llegado la Comisión, ni dispensarnos de examinar personalmente la grave cuestión; entre otros motivos, porque en seno a la Comisión no se había alcanzado una plena concordancia de juicios acerca de las normas morales a proponer y, sobre todo, porque habían aflorado algunos criterios de soluciones que se separaban de la doctrina moral sobre el matrimonio propuesta por el Magisterio de la Iglesia con constante firmeza.

            Por ello, habiendo examinado atentamente la documentación que se nos presentó y después de madura reflexión y de asiduas plegarias, queremos ahora, en virtud del mandato que Cristo nos confió, dar nuestra respuesta a estas graves cuestiones.

  1. El problema de la natalidad, como cualquier otro referente a la vida humana, hay que considerarlo, por encima de las perspectivas parciales de orden biológico o psicológico,demográfico o sociológico, a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, no sólo natural y terrena sino también sobrenatural y eterna. Y puesto que, en el tentativo de justificar los métodos artificiales del control de los nacimientos, muchos han apelado a las exigencias del amor conyugal y de una “paternidad responsable”, conviene precisar bien el verdadero concepto de estas dos grandes realidades de la vida matrimonial, remitiéndonos sobre todo a cuanto hadeclarado, a este respecto, en forma altamente autorizada, el Concilio Vaticano II en la Constitución pastoral Gaudium et Spes. “

 

G).- El documento ” Inter insigniores”

                Donald Coggan, arzobispo de Canterbury, escribió a Pablo VI en julio de 1975 informándole “del crecimiento lento pero firme de un consenso de opinión dentro de la Comunión Anglicana que no hay objeciones de fondo, en principio, sobre la ordenación de mujeres al sacerdocio”.

             En su respuesta, Pablo VI declaró que la Iglesia Católica “sostiene que no es admisible ordenar mujeres al sacerdocio, por razones muy fundamentales. Estas razones incluyen: el ejemplo registrado en las Sagradas Escrituras de Cristo a sus Apóstoles de sólo elegir de entre los hombres; la práctica constante de la Iglesia, que ha imitado a Cristo en la elección solamente de los hombres, y su Magisterio vivo que ha declarado reiteradamente que la exclusión de las mujeres del sacerdocio está en conformidad con el plan de Dios para su Iglesia”.

            En octubre del año siguiente, Pablo VI aprobó el documento «Inter insigniores»,

“Declaración sobre la admisión de mujeres al sacerdocio ministerial” (15 de octubre 1976), preparado por la Congregación para la Doctrina de la Fe.

            Fue un claro rechazo de las peticiones sobre la ordenación de mujeres y una afirmación contundente de la enseñanza de la Iglesia sobre el tema. “Las mujeres que expresan un deseo de ser sacerdotes ministeriales, están, sin duda

motivadas por el deseo de servir a Cristo y a la Iglesia”, señalaba el documento, “Y no es de extrañar que, en un momento en que son cada vez más conscientes de las discriminaciones a las que han estado sometidas, ellas deseen el sacerdocio ministerial en sí. Pero no hay que olvidar que el sacerdocio no forma parte de los derechos del individuo, sino que se deriva de la economía del misterio de Cristo y la Iglesia.

            El oficio sacerdotal no puede convertirse en el objetivo de la promoción social; ningún progreso meramente humano de la sociedad o del individuo puede de por sí dar acceso al mismo: es de otro orden”.

 

 11.-MUERTE Y SEPULTURA.

          A mediados de julio el pontífice viajó a Castel Gandolfo. Estando  allí, comenzó a experimentar fatiga y dificultad para respirar. En la  tarde del 6 de agosto 1978, en la Fiesta de la Transfiguración, participó en la Misa, después de recibir la Sagrada Comunión sufrió un ataque masivo al corazón. Murió a las 21:41.

             El funeral de Pablo VI fue en gran parte desprovisto de todo su esplendor habitual, pues él había pedido un funeral simple y ser enterrado en la tierra, no en un sarcófago, bajo el piso de la Basílica de San Pedro.

 EL PATRIARCA BARTOLOMÉ I COLOCA UN RAMO DE FLORES EN LA TUMBA DE PABLO VI.

12.- PABLO VI  Y EL JUÍCIO SOBRE SU PONTIFICADO.

           El pontificado de Pablo VI siguió la apertura y la internacionalización de la Iglesia comenzada bajo Pío XII. Él implantó las reformas de san Juan XXIII y del Concilio Vaticano II. Sin embargo, a diferencia de los otros papas, Pablo VI fue criticado tanto por tradicionalistas como por liberales por la dirección del Concilio Vaticano II y sus reformas a partir de entonces.

             Expresó el deseo de paz durante la guerra de Vietnam. Esto no fue entendido por todos. Junto con su interés por auxiliar a los países del Tercer Mundo, Pablo VI creó sindicatos y federaciones campesinas en otros países. Estos servicios públicos ayudaron a los pobres, y se convirtieron en evidencia de su deseo de completar los objetivos del Concilio.

            Las nuevas libertades teológicas que fomentó, como su negación a excomulgar a diferencia de sus predecesores y sucesores, dio lugar a una pluralidad de opiniones y ciertas incertidumbres entre los fieles.

            Abogaba por amonestar, pero no castigar a las personas con otros puntos de vista. Se expresaron nuevas demandas, y que se consideraban tabú en el Concilio, tales como la reintegración de los católicos divorciados, el carácter sacramental de la confesión, y el papel de la mujer en la Iglesia y sus ministerios.

            Preocupado con el mundo moderno en su conjunto, Pablo VI hizo renunciar a muchos de los símbolos tradicionales del papado.

            Abolió las milicias del Vaticano, salvo la Guardia suiza. Pablo VI continuó y terminó los esfuerzos de sus predecesores, transformando la Iglesia de eurocéntrica a ser una Iglesia mundial, mediante la integración de los obispos de todos los continentes en su gobierno y en los sínodos que convocó.

            El 6 de agosto de 1967, en su motu propio Pro Comperto Sane, abrió la Curia Romana a los obispos de todo el mundo. Hasta entonces, los puestos de esta eran ocupados solo por cardenales destacados.

            Algunos criticaron las decisiones de Pablo VI, tales como el recién creado Sínodo de los obispos, que tenía un papel meramente consultivo y no podía tomar decisiones por su cuenta, aunque el Concilio había decidido exactamente eso.

            Durante el pontificado de Pablo VI, se llevaron a cabo cinco sínodos.

             El papa sufrió claramente las respuestas dentro de la Iglesia a la Humanae vitae. Aunque muchos países y obispos apoyaron el Pontífice, una parte pequeña pero importante de ellos, especialmente en Países BajosCanadá y Alemania, se encontraban abiertamente en desacuerdo con el papa, lo que lo hirió profundamente para el resto de su vida. Desilusionado por las críticas de los sectores progresistas de la Iglesia, Pablo VI dijo:por una fisura, el humo de Satán ha entrado en el templo de Dios.

 

BIBLIOGRAFIA.

 Wikipedia la Enciclopedia libre Pablo VI.

Enciclopedia católica: Pablo VI.

 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/p/pablo_vi.htm.

http://www.inmaculadamg.org.ar/images/…/pablo_vi/Biografia_de_Pablo_VI.p…

http://www.vatican.va/holy_father/paul_vi/encyclicals/index_sp.htm

Documenta catholica omniaconspectus omniumrerum… Sanctorum Paparum Conspectus Alphabeticus.html  Paulus VI. Se encuentran todas las obras debidas a la pluma de SS Pablo VI: Constituciones, Decretos, Encíclicas, Cartas etc. en su lengua original y  en otras  varias lenguas.

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 quijotediscipulo.

JUAN PABLO I.-( 1978).

 1.- Introducción.

2.-Sus orígenes.

3.-Perfil humano y pastoral.

4.-En la silla de Pedro.

5.-El programa de su pontificado.

6.-Un mes de pontificado.

7.-Muerte y sepultura.

8.-Bibliografia.

EN LA PLAZA DE SAN PEDRO.

 1.- INTRODUCCIÓN.

            Al escribir esta semblanza, ya dicen por Roma que la beatificación de Juan Pa-blo I puede que no esté muy lejos. ¡Lo que se alegrará toda la Iglesia! Papa en 1978, ya no entra en nuestra Historia, pero lo recordamos como un regalo de Dios.

 2.- SUS ORÍGENES

           Muerto Pablo VI, el “Comité Americano para la acción responsable de un Papa” (!), había dicho en Roma: “Se busca un Papa que sepa SONREIR”. Cosas de americanos. El caso es que el Espíritu Santo les hizo caso y vino un Papa que, con solo 32 días de pontificado, está pasando a la Historia como “El Papa de la sonrisa”.

            El cardenal Albino Luciani, Patriarca de Venecia, no se imaginaba que pudiera ser Papa. Su vida fue humilde, como la de su familia, de escasos recursos, hijo de un obrero socialista, pero que no se opuso a que los hijos fueran bien educados por su esposa en la fe católica, mientras él, para ganar el pan marchaba de Italia a Suiza y después entraba como obrero en las vidrierías de la isla Murano.

 3.-PERFIL HUMANO Y PASTORAL.

              Albino quiso ser sacerdote, y pasó su vida sacerdotal en una parroquia, en el Seminario diocesano, en la Curia episcopal, hasta que en 1958 Juan XXIII lo consagraba Obispo, en 1969 Pablo VI lo mandaba a Venecia como arzobispo y en 1973 lo creaba cardenal.

             Catequista de primer orden, se hizo famoso con sus libros “Catequesis en migajas” y el “Ilustrísimos”, cartas imaginarias a personajes de la Historia.

            Siempre humilde y sencillo, se reía del clásico título cardenalicio: «¿Qué es eso de Príncipe de la Iglesia? Hay obispos de muchos tipos. Algunos asemejan a las águilas que vuelan por las alturas con documentos magisteriales. Otros son jilgueros que cantan las glorias del Señor de modo maravilloso. Otros, en cambio, son simples gorriones, que lo único que saben hacer es piar desde lo alto del árbol de la Iglesia. Yo soy de estos últimos».

            En su conducta daba signos de esta su propia condición. Cuando la crisis mundial del petróleo, había de ir un domingo por la tarde a un pueblo de la diócesis, y el párroco le advierte: –Señor Cardenal, no puedo mandarle coche. Si quiere, véngase en bicicleta… Y el Patriarca, tan tranquilo, en bicicleta que entraba en la ciudad aclamado por los feligreses entusiasmados… O como cuando se desprendió de dos pectorales que le regaló Juan XXIII y de un anillo que le diera Pablo VI, entregados para los pobres:            “Es poca cosa por la ayuda que con esto puedo aportar, pero es mucho si nos ayuda a entender que el verdadero tesoro de la Iglesia son los pobres, los desheredados, los pequeños a los que hay que ayudar”…

            Igual que cuando daba razón de su mucha piedad: “Teólogo no es aquel que habla de Dios, sino también el que habla a Dios. ¿Y cuántos de ellos hablan con Dios y nos ayudan a hablar con El?”… Así en todas sus actitudes, hasta que le llegó la hora de ser Papa.

 JUAN PABLO I Y EL CARDENAL WOJTVLA  SU SUCESOR.

4.- EN LA SILLA DE PEDRO.

              Ante la sociedad que empezaba a secularizarse tan seriamente, daba su defensa para la fe con su inconfundible estilo catequístico: “Sí, respiras objeciones antirreligiosas como se respira el aire, en el colegio, en la fábrica, en el cine, etc. Si tu fe es un montón de buen trigo, vendrá todo un ejército de ratones a tomarlo por asalto. Si es un traje, cien manos tratarán de desgárratelo. Si es una casa, la piqueta querrá derribarla piedra a piedra. Tendrás que defenderte: hoy, de la fe sólo se conserva lo que se defiende”. Y añade: “Es la hora del pluralismo en la fe. Sólo que la fe no es pluralista: se puede admitir un sano pluralismo en teología, pero nunca en la fe. En cuanto nos consta que Dios ha revelado una verdad, la única respuesta posible es sí, con convicción y valentía, sin dudas ni vacilaciones. Y su presentación ante el público que le esperaba en la Plaza de San Pedro aquel domingo de 1978, desconcertó a todos al presentarse con una sonrisa y, sin previos saludos, con unas palabras que se hicieron célebres: “Ayer por la mañana fui a la Sixtina a votar tranquilamente”…           Desaparecía de labios del Papa el majestuoso “Nos” cambiado por el simple “Yo”. El Papa se ponía en adelante al nivel de todos nosotros… Al explicar por qué había escogido llamarse Juan Pablo ─primera vez en la historia un Papa con nombre doble,dijo con humildad sincera: “Yo no tengo la sapientia cordis del Papa Juan, ni tampoco la preparación y la cultura del Papa Pablo, pero estoy en su puesto, debo tratar de servir a la Iglesia. Espero que me ayu-daréis con vuestras plegarias”.

            En eso de que no tenía la “sabiduría del corazón”, el cariño que gana a todos, se equivocaba de punta a punta, como lo demostraría bien pronto.

 La Iglesia Católica es SANTA por su Fundador, su doctrina y moral, y por la santificación de muchísimos de sus miembros

5.-EL PROGRAMA DE SU PONTIFICADO.

             El programa de su pontificado lo esbozó claro en su primer mensaje a los cardenales. ¿Cómo debe ser la Iglesia, y qué debe hacer? Un muy autorizado Padre jesuita analizaba ese mensaje y lo resumía todo en estos cuatro puntos auténticamente cardinales: Unida, Evangélica, Encarnada, Fiel. Las palabras son claras y no necesitan muchas explicaciones.

            Unida. Porque debe “superar las tensiones internas que se han podido crear aquí y allá”. Era evidente. Pablo VI tuvo que vivir con dolor tanta rebeldía, tanta insubordinación, tanto libertinaje suscitados por la indebida aplicación del Concilio. Al nuevo Papa le esperaba una gran tarea para volver las aguas a su cauce. ¿Lo conseguiría? Había de ser el primer intento del nuevo Papa.

            Evangélica. El Concilio se había mirado en el espejo, y vio que la Iglesia debía regresar a los tiempos más austeros, “venciendo las tentaciones de acomodarse a los gustos y a las costumbres del mundo”. De una manera especial habla, ya se ve, de la pobreza y humildad que deben caracterizar a la Iglesia moderna. Afortunadamente, la Iglesia desde el Concilio ha dado grandes pasos en este terreno, se ha abierto mucho a los pobres y va dejando atrás costumbres de ampulosidad ─como aquella capa magna de los cardenales, por poner un ejemplo─, que daban a la Iglesia un aire triunfalista en nada conforme con la humildad de Cristo y que causaba antipatía, más que atracción, hacia la misma Iglesia.

            Encarnada. Es decir, metida en el mundo al que ha de salvar, dándole “respuesta a los problemas crecientes del momento”. Con ello, el Papa hacía suya de manera especial la Constitución Pastoral del Concilio “Gaudium et spes” sobre la Iglesia en el mundo actual.

            Fiel. A su misión, se entiende, y que no es otra que “la llamada a dar al mundo ese suplemento de almas”, conforme al mismo Papa: “Es erróneo afirmar que la liberación política, económica y social coincida con la salvación de Jesucristo”. Este su pensamiento lo manifestó en una de sus catequesis del miércoles, cuando dijo: “En Friburgo, el 84 Kathol-kentag, se trató, días pasados, sobre el tema: “el futuro de la esperanza”. Se hablaba del mundo para mejorarlo, y la palabra “futuro” estaba bien allí.           Mas, si de la esperanza del mundo se pasa a la de las almas particulares, entonces es preciso hablar de “eternidad”. Aunque con esto no pretendía que la Iglesia se desentendiera del mundo, como decía él mismo: “En el Concilio voté yo también el Mensaje de los Padres Conciliares al Mundo. Decíamos en él: “La tarea principal de divinizar no exime a la iglesia de humanizar. Pien-so que el Magisterio de la Iglesia no insistirá jamás bastante presentando y recomendando la solución de los grandes problemas de la libertad, de la justicia, de la paz, del desarrollo; y los seglares católicos nunca se batirán suficientemente para resolver estos problemas   Esto quería Juan Pablo I que fuera su pontificado, el cual se quedó, ¡misterios de Dios!, sólo en promesas; pero es seguro que, de haberle Dios dado tiempo, hubiera hecho, y mucho, con propósitos tan ambiciosos como aparentemente sencillos.

 6.-UN MES DE PONTIFICADO.

              En aquel su mes justo sobre la cátedra de San Pedro brilló a una altura grande en sus magistrales catequesis populares, desarrolladas cada miércoles con auténtica competencia. Y una prueba de ello fue que, al acabar de escucharlas, dice un testigo presencial, “había que entrar en la Basílica para ver las filas que se formaban en los confesonarios”.

            Pero esto tiene un secreto. No bastaba la competencia técnica del catequista. Era lo principal el “testimonio” de santidad que daba su presencia. El mismo Padre jesuita que nos ha dado el resumen de su primer mensaje a los cardenales, asegura: “Yo mismo oí decir a un muchacho en la Plaza de San Pedro: “A este Papa le entiendo todo. Habla normalmen-te”. Afirmación completada por otro: “Este Papa es un experto de Dios”. Porque Juan Pablo I reflejaba en su persona, como Juan María Vianney, lo mismo que él contaba de aquel abogado de Lyon al regresar de Ars: “He visto a Dios en un hombre”.

            El testimonio de Monseñor Magee, su secretario particular, resulta precioso. Antes de ir-se a dormir una noche, le dice el Papa: -¿Podrá celebrar mañana la Misa por mí?Sí, Santidad. Con frecuencia la celebro por él. -Oh, no. Quiero decirle: Celebre usted mañana y yo le haré de monaguillo. Quiero servir su Misa… Quedé confundido. Y el prosiguió: –No tenga miedo. Lo hago por mi vida espiritual. Necesito hacerlo… Y me dijo un día: “Cuando ayudo así la Misa, siento cómo sirvo a Jesucristo”. En 33 días lo hizo tres veces, y pueden imaginarse mi confusión al bendecir yo al Papa arrodillado delante de mí…Gesto de humildad y piedad que nos hace repetir eso de que Juan Pablo I era “un hombre todo de Dios”.

            Quizá hubiera Juan Pablo I decepcionado en algo que se esperaba. ¿Habría el Papa viajado a las Iglesias esparcidas por todo el mundo?… Dejamos de nuevo la palabra a Mons. Magee: “Los obispos latinoamericanos esperaban al Papa en la próxima conferencia del CELAM que se iba a celebrar en Puebla, y le ofrecieron en plena Plaza de San Pedro copia del boleto del avión. Me lo dio después de la audiencia, diciéndome: “Téngalo. Quizá le servirá para usted. Siendo Papa, yo no viajaré nunca”. Son palabras textuales. No lo iba a hacer. ¿Por qué? Quizá porque presentía cercana su muerte. Seguimos con palabras de Mons. Magee: “El retiro espiritual que quiero hacer para la próxima cuaresma es de prepa-ración para una buena muerte”. -¡No, Santo Padre!… -“Sí; quiero tener un retiro así. Dios mío, dame la gracia de aceptar la muerte tal como me la tienes preparada”.

Total. El Papa de la “sonrisa”… era un Santo. Y eso de una posible beatificación no le-jana, parece que no es ningún despropósito.

 7.-MUERTE Y SEPULTURA.

               Se ha especulado acerca de la temprana muerte del Papa Juan Pablo I, los que defienden que la misma no fue una muerte natural sino provocada, se fundan básicamente en tres razones.

            1.- Su médico de cabecera el Dr. Da Ros en 1993, tras quince años de silencio, declaró que Juan Pablo I estaba bien de salud y que aquella tarde no le recetó nada.  Un benedictino que trabajaba en la Secretaría de Estado del Vaticano , dijo a un amigo el mismo día de su muerte que se le había practicado una autopsia, por ella se supo que murió por la ingestión de una dosis fortísima de un vasodilatador, que en la tarde anterior habría recetado por teléfono su médico personal de Venecia.

            2.- La causa de la muerte del Papa, según el comunicado oficial del Vaticana había sido un infarto agudo de miocardio; sin embargo, la forma en que se encontró el cadáver no responde al cuadro típico del infarto: no ha habido lucha con la muerte, tiene unas hojas de papel en las manos, como si aún leyera.

            3.- El 14 de mayo de 1989 la llamada persona de Roma (para nosotros el cardenal Pironio) envía un informe a Camilo Bassotto, amigo personal del papa Luciani y testigo principal de la fuente veneciana. El informe va firmado, pero debe publicarse sin firma: el puesto que ocupa el misterioso comunicante no le permite otra cosa.  Según dicho informe, Juan Pablo I tenía un programa de cambios y había tomado decisiones importantes, incluso arriesgadas: terminar con los negocios vaticanos, cortar la relación del Banco Vaticano con el Banco Ambrosiano, destituir al presidente del Banco Vaticano (Marcinkus), hacer frente a la masonería y a la mafia.

            Casi tres horas después del hallazgo del cadáver, el Vaticano dio el siguiente comunicado oficial: “Esta mañana, 29 de septiembre de 1978, hacia las cinco y media, el secretario particular del Papa, no habiendo encontrado al Santo Padre en la capilla, como de costumbre, le ha buscado en su  habitación y le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. Renato Buzzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto agudo de miocardio”. ( Cf. http://www.comayala.es/Articulos/notaprensa25/fuehace25.htm).

 BIBLIOGRAFIA.

 HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA Generalidades Guiones para las clases. Pro manuscripto. Pedro García Cmf Parroquia del Corazón de María SAN SALVADOR, El Salvador C. A. Como base, el MANUAL DE HISTORIA DE LA IGLESIA de mi hermano claretiano Padre Jesús Álvarez Gómez. El tema , excepto su muerte, está tomado literalmente de esta Historia de la Iglesia. Quijotediscipulo  ha hecho el diseño del tema.

HISTORIA DE LA IGLESIA CATOLICA de la BAC, en cuatro volúmenes, de los jesuitas Padres Bernardino Llorca, Ricardo García Villoslada y Francisco J. Montalbán. V.IV.

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