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LOS SONETOS SACROS DE LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE.

1.- Breve reseña biográfica.

2.-Obra.

3.- Los sonetos sacros de Luis de Góngora.

VISTA DE CÓRDOBA. SIGLO XVII.

1.-BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA.

         Luis de Góngora  nació y murió en Córdoba. (11 de julio de 1561-ibídem, 23 de mayo de 1627).  Hijo de Francisco de Argote, licenciado en Salamanca, bibliófilo y humanista que cuidó de su preparación. Poseía una copiosa biblioteca calificada por el erudito Díaz de Ribas como la «gran librería», y de Leonor de Góngora, de noble familia.

Influyó en su educación también su tío materno, Francisco de Góngora, racionero de la catedral de Córdoba, el cual cedió a su sobrino los beneficios eclesiásticos que tenía en diversas localidades, asegurándole así un modesto bienestar económico, y poder estudiar en la Universidad de Salamanca, donde se matriculó de Cánones desde el año 1576 hasta el curso 79-80.

Durante su juventud fue alegre, libertino e, incluso, pendenciero. Para los veinte años ya debiera estar ordenado de sacerdote, pero, a causa de su vida licenciosa, no llegó a ser sacerdote hasta los cincuenta años.

Fue capellán, en Madrid, de Felipe III

Viajó mucho por toda España: Madrid, Salamanca, Granada, Cuenca, Toledo. Asistió a muchas tertulias y academias literarias. De carácter arisco, criticó a muchos poetas de su tiempo y, a su vez, fue criticado por ellos. Murió de apoplejía a los 65 años, aunque años antes ya había perdido la memoria.

2.- SU OBRA.

Su obra poética rompe moldes e inaugura un nuevo lenguaje cuya virtualidad, aún insuperable, sigue marcando rumbos en la poesía contemporánea.

Lo luminoso y lo oscuro en Góngora surgen de una misma raíz proteica, capaz de enfrentar el doble espejo en el que todos nos miramos; ampliando, a la vez, la dimensión de sus límites.

El Polifemo y Las Soledades se constituyen en las dos obras más imaginativas y complejas de la poesía universal, retando la inteligencia y la razón humanas, mostrándonos un camino que nadie como él supo vislumbrar.

No se conocen obras en prosa, a no ser sus numerosas cartas que son un valioso testimonio de su época.

Se suele hacer de su obra una división tradicional:

  1. a) Poemas menores: romances, letrillas décimas, canciones y sonetos.
  2. b) Poemas mayores: La fábula de Polifemo y Galatea, Soledades y el Panegírico dedicado al Duque de Lerma.
  3. c) Teatro.

Su producción poética, como sucedía en la época no fue publicada hasta después de su muerte, eso sí tuvo una amplia difusión a través de copias manuscritas y contribuciones sueltas recogidas en diferentes colecciones.

Pocos poetas han suscitado una polémica tan encrespada y significativa. El “Gongorismo” fue una auténtica piedra arrojada al lago de los círculos cortesanos. Góngora creó una nueva forma lírica basada en la ornamentación de lo externo y el hermetismo del contenido. Conceptos que acabaron por relegar su poesía hasta que la revalorizaron los poetas de la llamada Generación del 27.

MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA.

3.-LOS SONETOS SACROS DE GÓNGORA: UNA APROXIMACIÓN.

 Por Manuel Guerrero Cabrera Licenciado en Filología hispanica.

Góngora es uno de los mejores sonetistas, no sólo del siglo XVII, sino de toda la literatura española.

Sus sonetos, en general, tienen como rasgo predominante el artificio cerebral sobre el sentimiento y su construcción (el acabado de la estructura métrica) es perfecta.

Lo cultivó desde su juventud y en el Manuscrito Chacón (1) trece pertenecen a 1582, amorosos y realizados imitando a poetas italianos (2).

A partir de 1586 hallaremos los sonetos más personales, porque podemos seguir la evolución del poeta por ellos. «Los ciento sesenta y siete reconocidos y los cincuenta sonetos atribuidos representan, además, un documento de toda una época y la encarnación de una de las poéticas prevalecientes de su tiempo» (3).

En otras palabras, hallamos el reflejo de varias facetas del autor y su evolución, pero no hallamos ningún trasluz de sus sentimientos, predominando la correcta estructura de la composición.

En el presente artículo nos circunscribimos únicamente a los sonetos sacros o religiosos, con el fin de darlos a conocer a los lectores y agrupar datos en torno a ellos.

No se halla suficiente información ni atención acerca de esta poesía religiosa (4). Un manual ya clásico en la literatura española, como el Alborg(5), no refiere nada de los sonetos religiosos. Biruté Ciplijauskaité simplemente señala que:

Los sonetos sacros apenas merecen mención. Son pocos, y casi todos escritos para un certamen. No exaltan la figura o las virtudes del cantado, sino que también aquí acumulan detalles descriptivos o aprovechan un juego conceptista (6).

En el Manuscrito Chacón hallamos los siguientes sonetos bajo el epígrafe de sacros: «A la Purissima Concepcion de Nuestra Señora», «Al nacimiento de Christo, Nuestro Señor», «Al monte Santo de Granada» y «A la rigurosa acción con que S. Ignacio reduxo un peccador» (7). Atendamos cada soneto detenidamente.

LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN. BARTOLOMÉ D MURILLO.

1.-A LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA.

Verso ajeno: Virgen pura, si el Sol, Luna y estrellas.

 GLOSA:

Si ociosa no, asistió Naturaleza
incapaz a la tuya, ¡oh gran Señora!,
concepción limpia, donde ciega ignora
lo que muda admiró de tu pureza

Diganlo, ¡oh Virgen!, la mayor belleza
del día, cuya luz tu manto dora,
la que calzas nocturna brilladora,
los que ciñen carbunclos tu cabeza.

Pura la Iglesia ya, pura te llama
la Escuela, y todo pío afecto sabio
cultas en tu favor da plumas bellas.

¿Qué mucho, pues, si aun hoy sellado el labio,
si la naturaleza aun hoy te aclama
Virgen pura, si el Sol, Luna y estrellas? (8)

 COMENTARIO.

Este soneto lo denunció el Padre Pineda, que tenía rencor a nuestro poeta por un poema satírico que le dedicó: «Dice que la naturaleza de la Santísima Virgen fue incapaz de la limpieza de su concepción, aunque fue limpia».

Esto se debió a una mala interpretación por una puntuación equivocada (9). En el siglo XVII, el interés, fervor y devoción de la Inmaculada fue despertándose y, además, la impulsaron destacadas personas de la iglesia, como los arzobispos de Granada, Vaca de Castro y González de Mendoza.

Un inmaculista fue el doctor Vaca de Alfaro, organizador de unas justas poéticas precisamente en honor de la Inmaculada Concepción, que el 15 de enero de 1617 llamó a los poetas cordobeses, al que respondió Góngora con un soneto que ya tenía compuesto (10) y que fue muy aplaudido en dicho certamen.

ADORACIÓN DE LOS PASTORES. EL GRECO.

2.-ALNACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR.

Pender de un leño, traspasado el pecho
y de espinas clavadas ambas sienes,
dar tus mortales penas en rehenes
de nuestra gloria, bien fue heroico hecho;

pero más fue nacer en tanto estrecho
donde, para mostrar en nuestros bienes
a dónde bajas y de dónde vienes,
no quiere un portalillo tener techo.

No fue esta más hazaña, oh gran Dios mío,
del tiempo, por haber la helada ofensa
vencido en flaca edad con pecho fuerte

(que más fue sudar sangre que haber frío),
sino porque hay distancia más inmensa
de Dios a hombre, que de hombre a muerte.

EL VERBO SE HIZO CARNE. TABLA SIGLO XX. PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN DE MIGUELTURRA. CIUDAD REAL. CASTILLA LA MANCHA. ESPAÑA.

COMENTARIO.

De este soneto, que también fue denunciado por el padre Pineda, apunta Orozco que este poema «no parece obedecer a un impulso o exigencia externa, aunque hace inicialmente pensar en composición para certamen, sino a un espontáneo gusto o necesidad expresiva» (11).

           No parece propio de un certamen, debido a su indiscutible genio y a la emoción que posee el poema. El Manuscrito Chacón lo fecha en torno a 1606. Anotamos el análisis de la estructura que realiza Orozco:

La estructura del soneto, aunque sin violencias sintácticas chocantes y con gradual y equilibrada distribución del pensamiento a través de sus versos, obedece, sin embargo, al sentido manierista que mantiene hasta el final la expresión de la idea central que quiere resaltar.[…] de Dios a hombre que de hombre a muerte.

          La estructura simétrica de este verso bimembre final refuerza la expresión contrastada, sorprendente, con la rotundidad que le presta su ritmo acentual, erigiéndose así como la nota culminante de pensamiento y de tono.(12).

ABADÍA DEL SACRO MONTE. GRANADA.

3.-AL SANTO MONTE DE GRANADA.

Este monte de cruces coronado,
cuya siempre dichosa excelsa cumbre
espira luz y no vomita lumbre, 

Etna glorioso, Mongibel sagrado,

 trofeo es dulcemente levantado,
no ponderosa grave pesadumbre,
para oprimir sacrílega costumbre
de bando contra el cielo conjurado.

 

Gigantes miden sus ocultas faldas,
que a los cielos hicieron fuerza, aquella
que los cielos padecen fuerza santa.

 

Sus miembros cubre y sus reliquias sella
la bien pasada tierra. Veneradlas
con tiernos ojos, con devota planta.

GRABADO DE SAN CECILIO.

COMENTARIO.

Con el hallazgo de cenizas y restos humanos de San Cecilio, San Tesifón y otras personas relacionadas con el catolicismo, el fervor de la gente de Granada creció especialmente por el ímpetu y promoción del arzobispo Vaca de Castro, que protegía a escritores.

Esto ocurría en torno a 1595, fecha en la que debió escribir el soneto. En cuanto a la estructura del poema, comienza con la visión de las cruces, a fin de concluir con la imagen de espirar luz y no vomitar lumbre.

La idea de este soneto está en esta idea mitológica, puesto que el monte granadino esconde dentro a los santos que quisieron ganar el cielo, mientras que el Etna o el Mongibelo son montes que oprimen a los gigantes que se conjuraron contra el cielo (13).

El soneto concluye conla petición al caminante de que se postro ante el lugar que contiene los restos de estos santos. Finalmente, queremos indicar que el soneto parece frío hoy, debido a su gran perfección técnica; aunque subrayamos los aciertos del verso primero y la exhortación del verso final al devoto visitante del lugar.

Archivo:D'Arcy rename 6.jpg

SAN IGNACIO DE LOYOLA ESCRIBIENDO SUS EJERCICIOS ESPIRITUALES 

4.-A LA RIGUROSA ACCIÓN CON QUE SAN IGNACIO REDUJO A UN PECADOR. 

Verso ajeno: 

Ardiendo en aguas muertas llamas vivas.
GLOSA 


En tenebrosa noche, en mar airado

través diera un marinero ciego,
dulce voz y de homicida ruego,
de Sirena mortal lisonjeado,

si el fervoroso celador cuidado
del grande Ignacio no ofreciera luego
(farol divino) su encendido fuego
los cristales de un estanque helado.

Trueca las velas el bajel perdido
y escollos juzga que en el mar se lavan
las voces que en la arena oye lascivas;

besa el puerto, altamente conducido
de las que, para Norte suyo, estaban
ardiendo en aguas muertas llamas vivas.

SAN IGNACIO DE LOYOLA. RUBENS.

 COMENTARIO.

             Este soneto se compuso para un certamen convocado en Sevilla en enero de 1610, a fin de festejar la beatificación de San Ignacio de Loyola.

 El primer premio se le asignó a Jáuregui injustamente, de lo que se quejaron varios poetas. En la publicación de los sonetos de este certamen, el primero que figuró fue el de Luis de Góngora, lo que incide en este aspecto.

Además, fue Góngora el que dirigió un soneto, cuyo primer verso fue «Yo, en justa injusta expuesto a la sentencia», al padre Pineda, que fue el que realmente hizo que el premio se le otorgara a Jáuregui (14).

La reacción de Góngora se explica como un desengaño provocado por su deseo de participar en todas las oportunidades que se le ofrecían, con el fin de poner en práctica su dominio formal y de estructura de las composiciones poéticas (y los certámenes eran ideales para lucir estas habilidades), en especial, por su mala etapa vivida en la Corte, deseando recobrar una paz que perdió en ella.

Respecto al soneto, hemos de destacar que «no encontraremos […] emoción religiosa ni tierno fervor, pero sí el tono grave y sentencioso conceptista que pedía el cartel del certamen y asimismo la perfecta adaptación de ritmo, imágenes y tono al verso impuesto como fin del soneto» (15).

Tiende a lo descriptivo, priman los hipérbatos y sobresale la imagen tomada del tópico horaciano, que Góngora prolonga con gran maestría durante la composición.

            Como hemos podido ver, aunque no todos tengan el mismo nivel, los sonetos sacros siguen la línea del resto de sonetos gongorinos: construcción estructural del soneto perfecta, ninguna (o escasa) manifestación perceptible de emoción religiosa y dominio absoluto de la técnica.

MANUSCRITO DE CHACÓN.

NOTAS.

( 1). Don antonio Chacón, señor de Polvoranca, gran amigo de Góngora, había reunido todas las poesías de éste en un manuscrito, para regalárselo al conde-duque, precisando la fecha de cada composición, para lo cual –según declara el colector– consultó con el propio poeta. La afirmación debe ser cierta, puesto que la cronología del manuscrito es, en general, exacta o muy aproximada». J. L. Alborg, Historia de la literatura española. Época Barroca, Tomo II, Madrid, Gredos, 1977, p. 524.

(2) J. L. ALBORG, ob. cit., p. 547.

(3) Luis de GÓNGORA, Sonetos completos, edición, introducción y notas de Biruté Ciplijauskaité, Madrid, Castalia, 2001, p. 3.

(4) Apuntamos dos estudios realizados acerca de la poesía religiosa de Góngora, que no hemos podido consultar: J. M. CAMACHO PADILLA, «La poesía religiosa de D. Luis de Góngora», BRAC, VI, nº18, 1927, pp. 33-54; S. LORING, La poesía religiosa en D. Luis de Góngora, Córdoba, 1961.

(5) J. L. ALBORG, ob. cit. Los sonetos se tratan entre las páginas 547-551.

(6) L. De GÓNGORA, ob. cit., p.23.

(7) Luis de GÓNGORA, Obras de D. Luis de Góngora. Tomo I [Manuscrito], por D. Antonio Chacón Ponce de León, Alicante, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes (Edición virtual).

(8) L. De GÓNGORA, ob. cit., edic., introd. y notas de B. Ciplijauskaité, p. 240. Todos los sonetos siguen esta edición.

(9) Ibíd.

(10) Emilio OROZCO DÍAZ, Los sonetos de Góngora (Antología Comentada), edición e introducción de José Lara Garrido, Córdoba, Colección de Estudios Gongorinos nº1, 2002, p.234. Se señala que Chacón propone la fecha de 1614, pero es posible que debamos fecharlo en 1615, año en el que se dieron varias manifestaciones religiosas sobre esta cuestión con fiestas y certámenes, cuya raíz –señala Orozco–fue el sermón que un dominico había pronunciado y en el que había negado la concepción inmaculada de María. Agradezco a Juan Beret que me haya facilitado este libro.

(11) E. OROZCO, ob. cit., p. 167

(12) E. OROZCO, ob. cit., p. 168.

(13) E. OROZCO, ob. cit., p. 157.

(14) En la edición de B. Ciplijauskaité (p. 238), se apunta que también pudo otorgarse el premio a Juan de Arguijo, que no figura en la lista de participantes; reseñando el dato que no aparezca el nombre del ganador en la Relación de las fiestas.

(15) E. OROZCO, ob.cit., p. 209.

( CONF.manuelgc.blogcindario.com/…/00002-los-sonetos-sacros-de-gongora-un.)

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