JOSÉ ECHEGARAY Y LA CUESTIÓN RELIGIOSA  EN LA CONSTITUCIÓN  TRAS LA REVOLUCIÓN DE SEPTIEMBRE DEL 1868.

1.-Reseña biográfica.

2.-Obra literaria.

3.- La religión en la obra literaria de José Echegaray .

4.-José Echegaray y la cuestión religiosa en la Constitución llamada La Gloriosa.

TEATRO VICTORIA EN LA CALLE ECHEGARAY . MADRID.

1.-RESEÑA BIOGRÁFICA.

José Echegaray e Eizaguirre nació en Madrid el 19 de abril de 1832.Su padre, médico y profesor de instituto, era de Aragón y su madre de Navarra. Pasó su infancia en Murcia, donde realizó los estudios correspondientes a la enseñanza primaria.                          

Fue allí, en el Instituto de Murcia, donde comenzó su afición por las matemáticas.

Con el objeto de preparar el ingreso a la Escuela de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, se trasladó con catorce años a Madrid ]donde ingresó en el recién creado Instituto de Segunda Enseñanza San Isidro. Cumplidos los veinte, salió de la Escuela de Madrid con el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que había obtenido con el número uno de su promoción, y se tuvo que desplazar a Almería y Granada para incorporarse a su primer trabajo.

En cuanto a su vida amorosa, en el año 1837 contrajo matrimonio con Ana Perfecta Estrada.

Tras la revolución democrática de 1868, en la que no había participado, contribuyó al afianzamiento del nuevo régimen ocupando diversos cargos políticos: fue diputado en las Cortes constituyentes, director general de Obras Públicas (1868-69), ministro de Fomento (1869-70 y 1872) y ministro de Hacienda (1872-73). Participó activamente con Ruiz Zorrilla en la fundación del Partido Radical.

AMADEO DE SABOYA.

Tras el hundimiento de la monarquía de Amadeo de Saboya (1873) apoyó el efímero régimen de la Primera República, a la que sirvió encargándose por dos veces del Ministerio de Hacienda (en 1873 y 1874). A él se deben medidas como la Ley de Bases de Ferrocarriles (1870) o el monopolio de emisión de billetes del Banco de España (1874).

Siguió fiel a sus ideales republicanos tras el pronunciamiento de Martínez Campos que restauró la Monarquía (1874). No obstante, participó como diputado en las Cortes monárquicas de 1876, a fin de poder defender su gestión de las críticas de los conservadores.

BILLETE DE MIL PESETAS CON LA IMAGEN DE ECHEGARAY.

Luego participó con Martos y Salmerón en la fundación del Partido Republicano Progresista (1880) y, finalmente, aceptó entrar en la política del régimen de la Restauración, formando parte del ala izquierda del Partido Liberal de Sagasta.

Fue en su época un hombre de inmenso prestigio, tanto como científico, político y literato.presidente del Ateneo de Madrid (1888), director de la Real Academia Española (1896), senador vitalicio (1900) y dos veces presidente de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (1894-96 y 1901-16).

Echegaray fue además un dramaturgo de gran éxito entre el público de la época, si bien desprovisto de valores literarios visto desde nuestros días; no obstante, en 1904 la Academia sueca le concedió el Premio Nobel de Literatura, decisión que escandalizó a las vanguardias literarias españolas y, en particular, a los escritores de la generación del 98.

En virtud de su prestigio fue llamado nuevamente a la cartera de Hacienda en un gobierno presidido por Montero Ríos (1905).

Falleció en Madrid el 14 de septiembre de 1916. Tenía 74 años.

 2.-OBRA LITERARIA.

 En su carrera como científico y profesor José de Echegaray publicó muchas obras sobre física y matemáticas. Algunas de ellas, publicadas en su primera etapa, son las siguientes : Cálculo de variaciones (1858), que era casi desconocido en España. Problemas de geometría plana (1865). Problemas de geometría analítica (1865), calificada de obra maestra por García de Galdeano. Teorías modernas de la física (1867). Introducción a la geometría superior (1867), exponiendo la geometría de Chasles. Memoria sobre la teoría de los determinantes (1868), primera obra en España sobre el tema. Tratado elemental de termodinámica (1868),

En 1865, comenzó su actividad literaria con La hija natural aunque no llegó a estrenarla en esa época. Luego, en 1874, escribió El libro talonario, considerada el comienzo de su producción como dramaturgo. Estrenó 67 obras de teatro, 34 de ellas en verso, con gran éxito entre el público de la época, aunque desprovistas de valores literarios para la crítica posterior.

En su producción abundan los conflictos melodramáticos, con duelos, amores adúlteros y suicidios tratados de forma efectista y declamatoria, sin elemento alguno de verosimilitud o análisis psicológico.

Mientras las tendencias realistas se imponían en el ámbito de la novela, Echegaray prefirió recuperar los rasgos más truculentos y espectaculares del teatro romántico.

Actualmente los éxitos clamorosos y la fama de Echegaray parecen excesivos; con todo, no puede negarse que muchos de sus dramas ofrecen, aparte su hábil construcción escénica, momentos de exaltada pasión e incluso de aparente grandeza, ante los cuales el espectador no puede permanecer indiferente.

No hay que olvidar que una parte importante de la fascinación que ejerció ese teatro sobre el público debe atribuirse al virtuosismo de grandes actores como Vico, Ricardo y Rafael Calvo, María Guerrero, etc.; para ellos y a su medida escribió muchos de sus dramas.

Algunas de sus obras más destacadas son:

El libro talonario (1874)

La esposa del vengador (1874)

La última noche (1875)

En el puño de la espada (1875)

Un sol que nace y un sol que muere (1876)

Cómo empieza y cómo acaba (1876)

El gladiador de Revens (1876)

Locura o santidad (1876).

O locura o santidad (1877)

Iris de paz (1877)

Para tal culpa, tal pena (1877)

Lo que no puede decirse (1877)

En el pilar y en la cruz (1878)

Correr en pos de un ideal (1878)

Algunas veces aquí (1878)

Morir por no despertar (1879)

En el seno de la muerte (1879)

Bodas trágicas (1879)

Mar sin orillas (1879)

La muerte en los labios (1880)

El gran Galeoto (1881)

Haroldo el normando (1881)

Los dos curiosos impertinentes (1881)

Conflicto entre dos deberes (1882)

Un milagro en Egipto (1884)

Piensa mal ¿y acertarás? (1884)

Manantial que no se agota (1889)

Los rígidos (1889)

Siempre en ridículo (1890)

El prólogo de un drama (1890)

Comedia sin desenlace (1891)

Mariana (1891)

El hijo de Don Juan (1892)

El poder de la impotencia (1893)

A la orilla del mar (1893)

La rencorosa (1894)

Mancha que limpia (1895)

El estigma (1895)

Amor salvaje (1896)

La calumnia por castigo (1897)

El hombre negro (1898)

Silencio de muerte (1898)

El loco de Dios (1900).

Lances entre caballeros (Madrid, Sucesores de Rivadeneyra.

 3.- LA RELIGIÓN EN LA OBRA LITERARIA DE JOSÉ ECHEGARAY

 La presencia de lo religioso en la obra literaria de nuestro autor aparece en muchos de los títulos de las mismas .

En su primera época sus obras estaban inmersas en la melancolía romántica, muy propia de la época, pero más adelante adquirió un tono más social con una evidente influencia del noruego Henrik Ibsen.

Con Echegaray se interrumpe la línea de realismo moderado en el teatro español para volver al teatro romántico. Su teatro está lleno de amores adúlteros que llevan al deshonor y a la muerte, de escenas escalofriantes, de versos declamatorios. Sus obras tratan temas históricos parecidos a los del Romanticismo, asuntos contemporáneos de crítica y de “ideas” al estilo del dramaturgo noruego Henrik Ibsen (1828-1906).

Temas preferidos por Echegaray: honor, amor y celos. Su teatro es una síntesis de las tendencias dramáticas del XIX, predominando el carácter neorromántico y la tesis moralista.  

En su producción cabe distinguir tres tipos de dramas:

1.Dramas históricos de corte romántico: En el puño de la espada (1875), En el seno de la muerte (1879).

2.Dramas de asunto contemporáneo, escenificados con violentos recursos románticos: O locura o santidad (1877), El Gran Galeoto (1881).

3.Dramas con resonancias del teatro “de ideas” de Ibsen: El hijo de don Juan (1891), El loco de Dios (1900).

 4.-JOSÈ ECHEGARAY Y LA CUESTIÓN RELIGIOSA  DESDE EL PUNTO DE VISTA POLÍTICO.

            El pensamiento religioso de Echegaray donde mejor se muestra es en su actividad política. En la reseña biográfica hemos enumerado los diferentes cargos que desarrolló en los gobiernos de los convulsos años que van del año 1868 a los principios del siglo XX .

            En esos años uno de los temas relacionados con la religión fue la llamada cuestión religiosa, tema ampliamente discutido en los círculos y gobiernos políticos que se sucedieron en España , en los que de alguna forma participó activamente Echegaray.

            Relacionados con la cuestión religiosa había varios temas concretos  objeto de discusión y como partes de la cuestión, tales como la libertad de cultos, la aconfesionalidad del estado,  la subvención al clero.. dentro  del más amplio de la libertad religiosa.      

Su postura ante este tema aparece claramente expresado en el discurso   que  pronunció como diputado en las cortes constituyentes de 1869

En este discurso Echegaray no va a entrar en el análisis de las medidas concretas emanadas de la Constitución Gloriosa, se queda más bien en una afirmación acerca del origen de la libertad religiosa humana, que a pesar de que el llama política, tiene más bien un carácter filosófico.

LA CUESTIÓN RELIGIOSA FUE EL SEGUNDO TEMA TRATADO EN LAS CORTES CONSTITUYENTES DEL 1869, TRAS LA DETERMINACIÓN DE  LA MONARQUIA COMO FORMA DE GOBIERNO, QUE FUE EL PRIMERO.

 En su intervención Echegaray  comienza por hablar  de la importancia que tiene el tema de la libertad religiosa :

“La cuestión religiosa, que es la que nos ocupa, había sido debatida ampliamente aun antes de llegar esta discusión, y en esta discusión puede decirse que ha sido casi por completo agotada, ya con los discursos que se han pronunciado en apoyo de las enmiendas discutidas, ya con los que se han pronunciado en contra de ellas.

Pero la cuestión religiosa es tan grande, es tan inmensa, es tan trascendental, afecta de tal modo a todo lo que hay de más íntimo, a todo lo que hay de más profundo, a todo lo que hay de más esencial en la naturaleza humana, que por mucho que sobre ella se diga, siempre queda algo, y de ese algo me propongo yo sacar materia para algunas observaciones que respetuosamente voy a someter a la Cámara.

Habla posteriormente de que la libertad religiosa puede ser tratada desde muy distintos puntos de vista, filosófico, metafísico histórico social, indicando que él solamente se quiere ocupar de tratar la libertad religiosa bajo el punto de vista político.

Voy, pues, a ocuparme únicamente de la libertad religiosa desde el punto de vista político y en verdad que para defender la libertad religiosa no es necesario atacar ninguna religión.

Desde este punto de vista la libertad religiosa es trascendental en orden a la constitución de una Sociedad nueva, democrática, en la que quede plasmada la soberania nacional, una soberanía que debe estar fundada en los derechos humanos:

La revolución de septiembre ha proclamado los derechos individuales como derechos superiores a la ley, como derechos superiores al legislador, como derechos superiores a la voluntad de una Cámara, como derechos que no pueden estar al azar de una votación, como derechos que vienen de lo íntimo de la naturaleza humana, que se fundan en las grandes leyes, en .las leyes trascendentales que rigen a la sociedad, como emanando, en fin, del mismo Dios.

Pues bien, la libertad religiosa es uno de estos derechos anejos al hombre; es uno de estos derechos que proceden de su naturaleza, que proceden de las grandes leyes de la sociedad, que no están sujetos al número; derecho tal, que aunque todos los españoles, menos uno, fueran católicos, y ese uno no fuera católico, ese, en virtud de su derecho, derecho soberano, superior a toda mayoría, podría decir, y tendría razón: «yo puedo adorar al Dios en quien creo de la manera que considere conveniente».

            En realidad a pesar de que Echegaray diga que esta visión es una visión política del hecho religioso, sin embargo  hunde sus raíces en la visión filosófica de la   esencia de la persona humana.

            Relacionado con el derecho a la libertad religiosa, Echegaray habla del derecho a la libertad de pensamiento .

            La verdad es que la   libertad religiosa no es más que una forma concreta de la libertad humana en general que es uno de los ingredientes  de la esencia del ser humano.

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