RAMÓN MARÍA DEL VALLE INCLÁN Y SU SINCRETISMO  RELIGIOSO.

Este es el índice del Tema

 1.-Biografía de Ramón del Valle-Inclán Peña (1866 – 1936).

2.- Su obra literaria.

3.-  Ramón María del Valle Inclán y su sincretismo religioso.

4.-Sobre la religión y lo religioso en la obra de Valle Inclán.

5.- Concluyendo.

MONUMENTO A RAMÒN DEL VALLE INCLÁN EN SU LUGAR NATAL.

1.-BIOGRAFIA DE RAMÒN DELVALLE-INCLÁN PEÑA. ( 1866-1936 ).

            Nace en Vilanova de Arousa (Pontevedra) en el seno de una familia acomodada. Su padre, Ramón del Valle-Inclán Bermúdez (1823 – 1890), fue heredero de una gran fortuna, tenía reputación como poeta y afición por las investigaciones históricas.

             Es falso que se inventara el apellido. El Registro Civil se crea en España con una ley provisional en 1870 y se introduce en el código civil en 1899. Aun así, en el ámbito rural, las cuestiones relativas al nacimiento se registraban en los libros parroquiales.

           Desde el primero en llevar este apellido, Francisco del Valle-Inclán (1736 – 1804), podemos ver las variantes en el uso, tanto en él como en sus descendientes: “del Valle-Inclán”, “del Valle”, “Inclán del Valle”… Esto se debe a que los apellidos se empleaban con gran libertad, fundamentalmente por cuestiones de herencia. La forma “del Valle-Inclán” fue la que su padre y hermanos emplearon de manera sistemática.

Como estudiante de Leyes en Santiago de Compostela, carrera que no le interesa y no terminará, comienza a colaborar en publicaciones locales desde 1888. Cuatro años después viaja a México donde trabajará como periodista.                                          

           Una experiencia fundamental en su formación como escritor pues conoce un movimiento literario que le marcará profundamente: el modernismo.

En mayo de 1893 regresa a Galicia y obtiene un puesto en la Dirección General de Instrucción Pública, con sueldo de dos mil pesetas anuales, se instala en Madrid.

               Su puesto de trabajo era un “momio” (se cobraba el salario sin necesidad de ir a trabajar), lo que le permitió vivir holgadamente y dedicarse a la literatura.

 VALLE INCLÁN CON SU BRAZO AMPUTADO.

             A finales de 1899 se produce el incidente más espectacular de la vida de Valle-Inclán; en una discusión de café, recibe un golpe en el brazo izquierdo. La herida, en apariencia insignificante, era una fractura complicada que por no ser tratada adecuadamente, provocó una grave infección y finalmente la amputación del brazo.            Ahora vinieron años duros para don Ramón; había perdido su “momio”, su incipiente carrera como actor teatral era ya imposible y tuvo que dedicarse a la escritura como medio de vida.

Su producción entre 1900 y 1902 triplica la de los cinco años anteriores.          Pasó dificultades, pero nada comparable a la situación de los trabajadores en esa época.         

En 1907 contrae matrimonio con la actriz Josefina Blanco Tejerina, su compañera y colaboradora durante muchos años. Josefina se encargó de copiar a mano y poner en limpio los originales de su marido además de corregir las ediciones. Y por fin, el triunfo

En 1910, como director artístico de la Compañía teatral de García Ortega -en la que trabaja su mujer- regresa a América visitando varios países. Josefina era ya actriz de fama; don Ramón era apreciado por sus conferencias. Sin duda, regresaron a España con un buen capital y comienzan a pensar en establecerse en Galicia.               Y además de su actividad literaria, la política.

              Aunque su nombre se barajó en las listas para las elecciones en 1910 y 1914 nunca llegó a presentarse como candidato, pero su posición política no tiene duda, desde la obra literaria Voces de gesta (1912) a la vida privada,  pues en su casa tiene fotografías de los pretendientes carlistas, don Carlos María de Borbón y su hijo, Don Jaime de Borbón, esta última dedicada.

.Y finalmente, Galicia. A finales de 1912 deciden trasladarse a Cambados (Pontevedra) y posteriormente, debido al fallecimiento de su primer hijo varón, a La Merced, en Pobra do Caramiñal (Coruña), donde nacerán la mayoría de sus hijos.

La familia Valle-Inclán regresa a Madrid en 1926. Es un autor reconocido y sobre el que circula un amplio anecdotario que logrará oscurecer su vida real.

CON SU ESPOSA E HIJA.

Tras la separación de su esposa y la quiebra de la compañía CIAP, Valle-Inclán se encuentra en una terrible situación económica.

Sus amigos en cargos políticos de la república le conseguirán dos nombramientos, el último de ellos como Director de la Academia de España de Bellas Artes en Roma.

Desencantado con esta labor, enfermo y cansado, regresará a Santiago de Compostela para tratarse en el sanatorio de su amigo Manolo Villar, donde Valle-Inclán muere el 6 de enero de 1936 rechazando la recepción de los sacramentos de la Iglesia.

(Cf.Texto: Joaquín del Valle-Inclán Alsina)

2.-SU OBRA LITERARIA.

La actividad literaria de Valle-Inclán comienza con la publicación de algunos pequeños textos en Santiago de Compostela. Poco a poco extendería su obra a varios géneros de la narrativa, desde el relato y las crónicas a la novela, y del teatro además de la poesía lírica.

Esto nos anticipa que su obra es rica en cantidad ,variedad y calidad. Referimos a continuación algunos ejemplos de los diversos géneros de su obra.

Junto a lo anterior importante destacar que en su producción literaria hay numerosas obras que se encuadran en el modernismo y otras dentro de espíritu de la generación del 98 por lo que lo hemos incluido en esta categoría

Narrativa.

Su producción narrativa se inicia en el modernismo. Dentro de esta estética se inicia Valle-Inclán con Femeninas y Epitalamio, colección de relatos sutiles, sensuales y muy musicales. Más adelante llevará a cabo todo un monumento del modernismo: son las SonatasSonata de otoño (1902), Sonata de estío (1903), Sonata de primavera (1904) y Sonata de invierno (1905).

LAS CUATRO SONATAS DE VALLE-INCLÁN.

Tres años tardan en salir las cuatro sonatas. Es con ellas con las que inicia una carrera de escritor. En ellas relata, de forma autobiográfica, los amores del Marqués de Bradomín (un Don Juan ochecentista, cínico y sensual). En estos relatos, Valle-Inclán representa una nostalgia sensitiva típica en los discípulos de Rubén Darío (padre del modernismo, quien lo llevó de Hispanoamérica a España).

Cabe destacar también una de las mejores y más importantes obras en toda la prosa modernista hispana: Flor de santidad. Esta obra, sin huir de las formas musicales y coloridas del modernismo, se centra un poco más en las tradiciones populares y leyendas gallegas con las que Valle se familiarizó en su infancia.

Por la cantidad de texto en estilo directo (diálogos), algunas obras narrativas de Valle-Inclán, como el ciclo de las Comedias bárbaras, podrían considerarse dramáticas. Al revisarlas y comprender la dificultad —o imposibilidad— de representarlas se las ha incluido entre sus novelas.

Otra vertiente de la novelística de Valle-Inclán queda plasmada en los Relatos de la Guerra Carlista (1909), donde ofrece un tratamiento nuevo de esta temática, raspando el efectismo épico dominante en obras anteriores del autor y adoptando un estilo más sobrio, entrañable y lleno de emoción.

En la serie de novelas El ruedo ibérico se burla de la corte de Isabel II y presenta ya la orientación crítica y grotesca que predominan en sus últimas creaciones. Tirano Banderas. Novela de tierra caliente (1926) narra la caída del dictador sudamericano Santos Banderas, personaje despótico y cruel que mantiene el poder gracias al terror y a la opresión. Es una excepcional descripción de la sociedad sudamericana y uno de los primeros ejemplos de la llamada «novela de dictador».

Estas novelas marcan un cambio en la postura estética de Valle-Inclán, acercándose un poco a las preocupaciones y críticas propias de la generación del 98.

No obstante, es importante mencionar la postura formal que adaptó Valle-Inclán en estos cambios. No llegó a revelarse como un artista noventayochista del todo, sino que absorbió las críticas y las preocupaciones de este grupo y las barajó en su estilo propio.

Poesía

La obra poética de Valle-Inclán está reunida en la trilogía Claves líricas (1930), formada por Aromas de leyenda. Versos en loor a un santo ermitaño, El pasajero y La pipa de kif. Inscrita en la generación del 98.

Aromas de leyenda. Versos en loor a un santo ermitaño (1907), recibe la influencia del Modernismo. Consta de catorce poemas de métrica variada. En ellos recrea diversos aspectos de su Galicia natal: descripciones del paisaje, trabajos cotidianos, milagrería, superstición, etc. Inscrito también en la estética modernista.

ESCUDO TEOSOFISTA.

El pasajero (1920) desarrolla en treinta y tres composiciones temas trascendentes: la muerte, el dolor, la vida, la pasión, la eternidad, etc. con esta obra Valle se vincula a lo que fue un auge general, en la Europa de finales del XIX – principios del XX, de las ciencias ocultas.

Esta corriente de pensamiento, que determina la proliferación de publicaciones y agrupaciones tan extendidas como las que integran la Sociedad Teosófica, tuvo una significativa resonancia entre los artistas de la época. El punto de partida de las implicaciones entre ocultismo/teosofía y arte se encuentra en su común rechazo de «los rápidos y perniciosos progresos del materialismo» 

Teatro.

En relación al teatro y a las artes escénicas Valle-Inclán fue actor, adaptador, traductor, escenógrafo, director teatral, productor teatral y sobre todo, dramaturgo. Escribió numerosas obras de teatro y desde sus comienzos literarios mostró una atracción por el mundo del escenario. El teatro de Valle-lnclán suele dividirse en cinco períodos:

  • Ciclo modernista. A él pertenecen obras como El marqués de Bradomín (1906) y El yermo de las almas (1908).
  • Ciclo mítico. Partiendo de su Galicia natal, Valle-lnclán crea un mundo mítico e intemporal. La irracionalidad, la violencia, la lujuria, la avaricia y la muerte rigen los destinos de los protagonistas. Pertenecen a este período la trilogía Comedias bárbaras y Divinas palabras (1920).
  • Ciclo de la farsa. Se trata de un grupo de comedias recogidas en un volumen titulado Tablado de marionetas para educación de príncipes (1909, 1912, 1920). Estas obras presentan un continuo contraste entre lo sentimental y lo grotesco, y sus personajes, marionetas de feria, anuncian la llegada del esperpento.
  • Ciclo esperpéntico. Está formado por Luces de bohemia (1920 y 1924) y el volumen titulado Martes de Carnaval (1930). El esperpento, más que un género literario, es una nueva forma de ver el mundo, ya que deforma y distorsiona la realidad para presentarnos la imagen real que se oculta tras ella. Para ello utiliza la parodia, humaniza los objetos y los animales y animaliza o cosifica a los humanos. Presentados de ese modo, los personajes carecen de humanidad y se presentan como marionetas.
  • Ciclo final. En esta última etapa Valle-Inclán lleva a su extremo las propuestas dramáticas anteriores: presencia de lo irracional e instintivo, personajes deshumanizados, esquematizados y guiñolescos, y la técnica distorsionante del esperpento. Sus obras quedan recogidas en Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte.( Cf. Wikipedia).

VALLE INCLÁN Y SU SINCRETISMO RELIGIOSO.

1.-4.- La religión En Luces de Bohemia– a lo largo de su producción literaria, incide en el tema de la religión. Siente predilección por tratar hechos, concepciones, teorías, personajes que se mueven más dentro de una heterodoxia religiosa que en un ámbito de ortodoxia cristiana o católica. Por ello Valle enunciará toda una gama de ideas religiosas que tienen lugar en estas décadas, como el gusto por lo esotérico, la teosofía y diferentes modalidades al respecto.

La Iglesia aparece como apoyo del poder establecido (“sin religión no puede haber buena fe en el comercio”),la fe popular como una superstición primitiva de “tribu en el centro de África ”, “chochez de viejas que disecan el gato cuando muere” (escena II).

Al respecto, son notables las reflexiones de Don Filiberto y Don Latino (escena VII); la intervención de Don Gay en la librería de Zaratustra (escena II); o la conversación entre Rubén Darío, Don Latino y Max (escena IX), donde la sincera religiosidad de Darío contrasta con el sincero ateísmo de Max; ambos, honestamente, descubren sus verdaderas ideas.

LA MUERTE EN SUEÑOS. ESOTERISMO.

La muerte está presente desde el comienzo y a lo largo de toda la obra siendo el pilar básico del desenlace. Desde la primera escena se habla del suicidio. En realidad el suicidio siempre está en las reflexiones de Max como fórmula para escapar de una realidad que le ahoga. En este sentido es uno de los motivos que estructura la obra. Se repite a lo largo del diálogo entre Max y Don Latino: “Te invito a regenerarte con un vuelo” (final de escena X). En la escena final cuando a través de la vendedora del Heraldo nos enteramos que se han suicidado dos mujeres, que por las conjeturas del chico de la taberna se nos sugiere que se trata de Madame Collet y Claudinita. Los presagios sobre la muerte de Max son constantes en sus propias intervenciones: “De rodar y de beber estoy muerto” (escena IV).

Además, al final son varias las referencias posteriores a la muerte de Max, por ejemplo en el recuerdo del entierro que hace Don Latino (escena última). También existen conversaciones sobre la muerte considerada en abstracto, por ejemplo la conversación entre Máximo Estrella y Rubén Darío en el Café Colón (escena IX), o en las reflexiones que mantiene el Marqués de Bradomín.

A través de los personajes vemos diferentes maneras de enfrentarse a la muerte. Los asesinatos del anarquista catalán y el niño de la escena XI completan las muertes. Son las víctimas inocentes que nos muestran la falta de valores éticos de la sociedad española (el tabernero comenta Son desgracias inevitables para el restablecimiento y para don Latino Hay mucho de teatro).

UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID SECCIÓN DE CIENCIAS POLÍTICAS.

 2.-4.-SOBRE LA RELIGIÒN Y LO RELIGIOSO EN LA OBRA DE VALLE-INCLÁN.

Ángela Ena Bordonada Universidad Complutense

RESUMEN: La postura adoptada por Valle-Inclán, con respecto a la religión, es plural y diversa en sus tratamientos, en los que se puede identificar su vinculación con algunas de las más importantes corrientes filosóficas de estos tratamientos que influyen sobre los intelectuales y escritores de fin de siglo.

Desde sus primeros contactos con un modernismo situado entre el simbolismo y el decadentismo, evoluciona, sin olvidar su orígenes, hacia un expresionismo deformante y grotesco quedará sus mejores frutos en el esperpento. Por otra parte, Valle cultiva el lenguaje literario más rico y original del siglo XX español. Construye su propio dialecto asumiendo—y haciendo suyos— cultismos, galleguismos, americanismos, madrileñismos, andalucismos, taurinismos, germanismos, etc., y se comporta como un auténtico orfebre del lenguaje, capaz de construir el más bello pasaje de estilo modernista o el pasaje más desganado, degradant

Teniendo en cuenta estas premisas sobre la actitud de Valle frente a la literatura, no debe extrañar que su postura ante la religión, y como resultado de esa esa variedad que caracteriza su obra, no sea sólo una, sino que sea plural y diversa en sus tratamientos, en los que se pueden identificar también algunas de las más importantes corrientes filosóficas que influyen en los intelectuales y escritores finiseculares.

Hay que partir del reconocimiento de que Valle no fue un teorizador. Fue un creador literario, por lo que, con excepción de las confesiones estético-espirituales, de orientación teosofista, contenidas en La lámpara maravillosa, sus ideas sobre Dios o la religión o lo religioso no adquieren cuerpo doctrinal o teórico; no obstante, toda su obra está impregnada de una religiosidad —se podría hablar de una religiosidad ambiental— que puede tener distinto significado según el signo estético que el autor cultive en ese momento, pero, siempre aparecerá como un elemento fundamental en la producción valeinclaniana.

Esta religiosidad ambiental contribuye a la creación de ambientes y de personajes y llega a reflejarse en el léxico, pues los términos de origen religioso tienen una presencia abundante en todas las etapas de Valle.

Por ejemplo, en las Sonatas, particularmente en las de Otoño y Primavera, los personajes rezan el rosario, asisten a diversos oficios, tanto en el pazo de Concha como en el palacio de la Princesa Gaetani.

En las protagonistas lo religioso representa un rasgo constitutivo de sus caracteres: María Rosario es una adolescente que está a punto de ingresar en un convento; Concha, mujer casada y madre de dos hijas, dama decadente y enferma agonizante, vive y muere bajo el sentimiento de culpa que le provoca el amor impío del Marqués de Bradontin. En general, se respira un ambiente de religiosidad tradicional en la que el autor parece deleitarse mostrando usos y fórmulas acuñadas por el tiempo, en boca de los numerosos sirvientes y aldeanos que pululan por ambas obras. Recuérdense los saludos entre los campesinos:

El viejo aldeano: – ¡AveMaria Purísima! La mujer contestó: – Sin pecado concebida.

O, cuando Iradomín pasea a caballo en compañía de O. Juan Manuel de Montenegro, los campesinos, a su paso, lo saludan : “Santas y buenas noches”. Y dice otro texto:

Llegando a la encrucijada de tres caminos, donde había un retablo de ánimas, algunas mujeres que estaban arrodilladas rezando se pusieron de pie.

Obsérvese que a través de estas notas está recreando no sólo el ambiente, en este caso popular, rural, gallego, sino que plasma el espíritu tradicional religioso de sus gentes, como lo hará en otras obras posteriores de tema gallego, las Comedias bárbaras y, sobre todo, Divinas pabras, donde el sentimiento y las manifestaciones religiosas se confunden con otras creencias ancestrales fuertemente arraigadas a la tradición gallega.

También el léxico se tiñe de estas connotaciones religiosas, con una función eminentemente decorativa y ornamental, de acuerdo con el gusto por la selección del lenguaje, propio del escritor modernista.

En la misma Sonata de Otoño, los cipreses «parecían tener el ensueño de la vida monástica, Reinaba en la biblioteca una paz de monasterio, un sueño canónico y doctoral’de Concha se resalta «la blancura eucarística de su tez», «la apariencia espiritual de una santa consumida por la penitencia y el ayuno» o «sus senos eran dos rosas blancas aromando un altar».

           Bajo la estética del esperpento se mantienen estos usos con los naturales cambios impuestos por el tratamiento grotesco, deformante de todos los materiales. Cuando Valle quiere recrear la sociedad española en Las a menos de un reinado —así titula la primera y única trilogía que escribió de El ruedo ibérico.

CON EL AIRE MAQUINAL DE LOS SACRISTANES VIEJOS.

Los términos religiosos contribuyen a la presentación de los personajes fuertemente esperpentizados: a la dama de servicio de la Reina la presenta «con el aire maquinal de los sacristanes viejos, cuando mascullan rancios latines» y el General Cabrera habla «con afectada pureza de canónigo magistral».

Entre las actividades de algunos personajes de El ruedo ibérico destacan las religiosas, convertidas en prácticas habituales, ejecutadas de forma mecánica y rutinaria. Veamos cómo termina el día el Marqués de Torre-Mellada, uno de los personajes más es perpentizados de estas novelas:

         A lo largo del diálogo desnudaba el criado a su señor, le disponía la ropa de noche y levantaba el damasco que cubría la cama. El vejestorio, sin dientes, calado el gorro de dormir, con babuchas y enfaldeta, perdía completamente el sexo:

Toñete,rezaremos el Rosario. Ah llámame mañana temprano, que quiero oir misa.Pues entonces será mejor dejar el rezo y entregarse a Morfeo. Son las mil, y mañana se le pegarán a vuecencia las sábanas. – ¿Crees tú? – Y cualquiera. El que trasnocha, siempre duerme de mañana. -Pues entonces espera a que concilie el sueño. ¿Por qué no hay agua bendita en la pileta? – Se habrá secado. El Marqués se aliviaba con suspiros: – Toñete, creo que rezando me dormiré más pronto. Busca mi rosario en el joyero. Si ves que me aletargo, procura andar de puntillas y no me despiertes al retirarte.

Toñete se arrodilló con el rosario a los pies de la cama. El beato carcamal pasó blandamente del rezo al sueño y sobre el latín macarrónico del segundo gloría, ya roncaba.

En medio de esta religiosidad que he llamado cotidiana, presente en muchasde las  obras de Valle, podemos destacar cuatro posturas del autor con respecto a la religión:

  1. Fusión de los temas erotismo, religión y muerte, con una derivación hacia el satanismo, característica de un decadentismo modernista, irreverente y provocador.
  2. Influencia de las doctrinas ocultistas, teosóficas, tan difundidas en la época plasmadas particularmente en La lámpara maravillosa.
  3. Fuerte anticlericalismo y rechazo de la religión considerada como herencia de la tradición.
  4. Defensa y exaltación de la figura de Cristo como caudillo revolucionario, a partir de los valores sociales del Evangelio.

TUMBA DE VALLE INCLÁN.

 3.-CONCLUYENDO.

Si se busca en la obra de Ramón María del Valle Inclán algo relacionado con la religión , especialmente católica en cuyo ambiente se crió, sólo encontraremos una utilización de la misma en sus escritos  y un vago rechazo del materialismo en movimientos secretos  como la masonería, el teosofismo y las ciencias ocultas

 En cuanto a la exaltación de Cristo de algunos de los escritores del realismo, naturalismo y modernismo hay que decir   que nada tiene que ver con Jesús de Nazaret que fue todo menos un revolucionario zelote.

Los capítulos V, VI y VII del evangelio de Mateo tienen mucho que ver con la revolución que Jesús de Nazaret predicó durante el tiempo de su vida pública y que le llevó a la cruz.

Nada  pues en  los escritos de Valle-Inclán permite atisbar una religiosidad sentida y vivida. El uso que nuestro autor hace de la religión  católica , especialmente popular a la que hemos visto que califica ”  como una superstición primitiva de “tribu en el centro de África es un uso utilitarista y ocasión para escribir su obra.

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