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ROSARIO DE ACUÑA Y EL CATOLICISMO DE UNA LIBRE PENSADORA.

 1.-Reseña biográfica.

2.-Su obra literaria.

3.- Su evolución religiosa.

4.-Rosario de Acuña y el catolicismo de una librepensadora.

CASA DE ROSARIO ACUÑA EN LA ZONA DE PROVIDENCIA.GIJÓN.

1.-RESEÑA BIOGRÁFICA.

Rosario de Acuña nació en Madrid, 1 de noviembre de 1850, en el seno de una distinguida familia y de la que heredará un título nobiliario, duquesa de Acuña, que nunca utilizará.

Sus padres fueron Felipe de Acuña y Solís y Dolores Villanueva de Elices, entregados en cuerpo y alma a su única hija, pues a los cuatro años de edad Rosario de Acuña comienza a padecer los primeros síntomas de una enfermedad ocular que hasta los treinta y cuatro años, cuando se somete a una intervención quirúrgica, le ocasiona la pérdida intermitente de la vista y grandes padecimientos.

Al colegio de monjas le siguieron las lecciones que en su propia casa recibía de sus padres, con un permanente contacto con la naturaleza y por frecuentes viajes por la península y el extranjero.

La propia autora confiesa que su padre la adentró en el estudio de la Historia, al leerle fragmentos que ella reproducía mentalmente, gusto por la historia que se consolidaría durante su estancia en Roma, 1875, en casa de su tío, el historiador Antonio Benavides.

A ORILLAS DEL MAR CANTÁBRICO. ESPAÑA.

Al lado de la Historia, las Ciencias Naturales ocuparán un lugar privilegiado en su formación, instrucción teórica, pero también práctica, pues frecuentemente pasaba temporadas en  tierras andaluzas de donde procedía su padre o en las orillas del mar Cantábrico buscando alivio a su enfermedad ocular.

Ese contacto directo con la Naturaleza le permitiría adquirir, además de un total conocimiento del mundo animal y vegetal, una capacidad de observación, análisis y deducción que, posteriormente, repercutirá en muchas de sus decisiones personales.

EL PAPA FRANCISCO Y LA SANTA SEDE.

Se sabe que cuando apenas tiene quince años viaja a París con sus padres. A Francia regresará posteriormente en 1873, instalándose en Bayona una larga temporada. Más tarde, en 1875, viajará a Roma, donde su tío, el historiador, Antonio Benavides, había sido nombrado embajador ante la Santa Sede.

Su vocación literaria se despertó en su más tierna infancia. Una creación poética marcada por la expresión de sus íntimas emociones, tal como se concebía la creación femenina. De esta poesía de tono romántico Rosario de Acuña salta al teatro, alcanzando un éxito rotundo con la puesta en escena de su primer drama, Rienzi el Tribuno en el Teatro del Circo el 12 de enero de 1876.

Durante estos años Rosario de Acuña se perfila como una de las escasas escritoras del siglo XIX que conoce el éxito, que logra abrirse camino en el exclusivo ámbito masculino de la literatura. Paralelamente a este éxito profesional Rosario de Acuña también parece alcanzar la felicidad personal, pues pocos meses después de representarse Rienzi el Tribuno contrae matrimonio con el joven militar don Rafael de la Iglesia.

No obstante, el matrimonio no resultó como se esperaba y la pareja se separó definitivamente en 1883, quedando Rosario de Acuña instalada en Pinto, ese pueblo en el que el matrimonio, en lo que parece un intento de solventar sus diferencias, residía desde 1881, pues la escritora, que comienza a percibir la ciudad como un lugar de intrigas, hipocresía y  ambición, se mostraba partidaria en estas fechas de vivir en contacto con la naturaleza.

Rosario de Acuña recibirá un nuevo e inesperado golpe en este mismo año de 1883: el fallecimiento de su amado padre.

ATENEO MADRILEÑO.

A partir de 1884, fecha memorable en la que la afamada poeta y dramaturga es invitada a leer sus poemas en el Ateneo madrileño -19 de abril-, su viraje ideológico es manifiesto. Rosario de Acuña se había convertido en la primera mujer en ocupar la tribuna del cerrado y restringido coto masculino madrileño como reconocimiento a sus méritos literarios, pero lejos de mantenerse exclusivamente en el ámbito de la creación Rosario de Acuña se interesa cada vez más por las cuestiones sociales, por la lucha por instaurar la justicia, la libertad, la tolerancia.

Rosario de Acuña, proclamada públicamente librepensadora, masona y feminista, incrementa su actividad propagandística, sin olvidar por ello su obra de creación.

Atendiendo a la creación literaria destaca en estos años el estreno de su obra dramática más polémica, El padre Juan. Rosario de Acuña, como hicieron con anterioridad otros escritores, utiliza la creación literaria como plataforma de expresión de sus ideales, presentando en el escenario un drama en el que denuncia los falsos valores de la religión católica institucionalizada.

. La obra, estrenada el 3 de abril de 1891 en el Teatro Alhambra de Madrid, constituyó un auténtico escándalo, pues los sectores más conservadores, que no podían tolerar el anticlericalismo librepensador que sustentaba la obra, instaron al gobernador civil de Madrid a prohibir su continuación en cartel, cerrando las fuerzas públicas esa misma noche del estreno las puertas del teatro. Rosario de Acuña perdió el dinero invertido, pues en esta ocasión, dada la pública ideología de la autora, ningún director se arriesgó a poner la obra en escena.

En estos años Rosario de Acuña contaba con la presencia constante de un joven estudiante de Derecho, Carlos de Lamo Jiménez, a quien conoció en 1887 en Pinto y que se convertirá en el compañero fiel que la acompañará hasta el final de sus días. Los diecisiete años de diferencia de edad no fueron obstáculo para que la relación se consolidase rápidamente, acompañándola su joven amigo  en los sucesivos viajes que la escritora solía realizar durante los meses de verano por diversos puntos de la geografía peninsular -1889 y 1890-.

UNIVERSIDAD DE ALCALÁ DE HENARES. MADRID.

En el artículo titulado “La jarca en la Universidad”, 22 de noviembre de 1911 defiende el derecho de la mujer a acudir a la Universidad y reclama, por tanto, la igualdad entre sexos. El artículo estuvo motivado por un hecho puntual, pues unos días antes unas jóvenes estudiantes de Literatura General y Española –no olvidemos que la Universidad española desde hacía muy poco, 1910, había abierto oficialmente sus puertas a las mujeres- son agredidas verbalmente por sus compañeros. Rosario de Acuña publica en París el citado artículo en El Internacional, periódico dirigido por Luis Bonafoux, pero al ser reproducido por el diario El Progreso, la tensión se dispara.

Muchos estudiantes, acompañados de profesores, se manifiestan en contra del escrito de Rosario de Acuña; se cierran las aulas universitarias, se pide que intervenga la autoridad y el propio ministro de Instrucción Pública realiza las gestiones pertinentes ante la Fiscalía de Barcelona a fin de interponer una querella contra la autora por delito de injurias y dictando orden de detención contra la autora. Defensa de unos principios que acarrea, una vez más, complicaciones en la vida de Rosario de Acuña, que se refugiará en Portugal hasta que el influyente conde de Romanones, nuevo presidente de gobierno, medie para que se le conceda el indulto en 1913.

ESTA ES UNA GRANJA DE SANTANDER.

Años antes de este suceso y tras su frustrado intento de instalarse en Galicia, Rosario de Acuña lo hace en Cueto, una pequeña aldea próxima a Santander (1893). Allí de la teoría pasa a la práctica, pues de promocionar entre sus lectoras las ventajas de la vida en contacto con la Naturaleza, pasa a informar sobre sus experiencias al frente de una pequeña granja avícola. La explotación fue en principio un éxito y Rosario de Acuña escribe algunos artículos en El Cantábrico encaminados a que sus lectoras descubran las ventajas económicas que puede acarrearles el desarrollo racional de la avicultura.

Su esfuerzo se verá recompensado, pues en 1902 obtuvo la medalla de plata en la I Exposición Internacional de Avicultura que se celebró en Madrid. La actividad de Rosario de Acuña en estos años es incansable, pues además de estrenar en el Teatro Español el cuadro dramático La Voz de la patria, 20 de diciembre de 1893.

Ella vive del trabajo manual y el lector ideal al que se dirige es el pueblo llano. Su acercamiento a posiciones republicanas y socialistas es evidente, como se pone de manifiesto en sus colaboraciones en La Voz del Pueblo o en las conferencias que pronuncia, como  la que dictó en la Federación Local de la UGT de Santander –“La higiene de la familia obrera”- el 23 de abril de 1902. Tras la muerte de su madre en 1905 y víctima de sucesivos hurtos en su explotación, Rosario de Acuña da por finalizada su experiencia como avicultora.

En 1909 se instala en la que se convertirá en su residencia definitiva, Gijón. Allí su posición política le acarreará muevas dificultades, como sucede, por ejemplo, en julio y agosto de 1917, pues a raíz de la proyectada huelga convocada por UGT y CNT en Asturias las autoridades decretan efectuar dos registros en su propia casa, convencidas de que la escritora la apoya. A pesar de su edad, Rosario de Acuña seguirá utilizando su pluma en momentos puntuales, cuando lo exijan las circunstancias, hasta que en 1923 le sorprenda la muerte en su casa de Gijón.( Cf. Mª de los Ángeles Ayala en Fundación Biblioteca Virtual Cervantes.)

2.-SU OBRA LITERARIA.

 La obra total de Rosario de Acuña, muy extensa, abarca en la práctica la mayor parte de géneros de creación escrita. Muy importante fue durante su vida el escandaloso éxito de su obra teatral, pero no es menor la calidad de buena parte de su producción. Pueden destacarse a modo testimonial:

Teatro.

 Portada del drama trágico Amor a la patria (1877). Imprenta de José Rodríguez, Madrid.Rienzi el tribuno (1876)

Amor a la patria: drama trágico en un acto y en verso (1877)

Tribunales de venganza (1880)

El padre Juan (1891)

La voz de la patria (1893)

Poemas.

Tres años hará muy pronto/que marchaste entre la brisa;/contigo se fue mi canto,/contigo se fue mi vida,/que el alma que me dejaste/lloraba triste desdicha/y en la esperanza tan solo/de ver tu vuelta, vivía./Tres años pasaron ya;/¿dónde fuiste, golondrina?/¿Dónde llevaste el recuerdo/que te di por despedida?/Si aquella cinta era blanca/¿por qué está roja esa cinta?

Del poema :La vuelta de una golondrina (1875)

Ecos del alma (1876)

Morirse a tiempo: ensayo de un pequeño poema imitación de Campoamor (1879)

Sentir y pensar (1884)

Libros didácticos.

La casa de muñecas (1888)

Un certamen de insectos (1888)

La herencia de las fieras. Misterios de un granero (1890)

Ensayo.

Influencia de la vida del campo en la familia (1882)

El lujo de los pueblos rurales (1882)

¡Ateos! (1885)

Consecuencias de la degradación femenina (1888)

Avicultura. Colección de artículos (1902)

Varia.

Un ramo de violetas, Francia: Imp. Lamiguére, (1873)

Cosas mías (1917)

Artículos y cuentos, Gijón: Ateneo Obrero de Gijón, 1992

Obras reunidas, Oviedo, KRK Ediciones, 2007.( Cf. WIKIPEDIA ROSARIO DE  ACUÑA VILLANUEVA).

3.- SU EVOLUCIÒN RELIGIOSA.

 Tal como aparece en su biografía Rosario de Acuña pasó de una religiosidad bebida en su niñez en una familia conservadora y burguesa a un rechazo de la fe católica y de la valoración de la religión a una posición de anticlericalismo declarado y más aún anticatolicismo beligerante tal como aparece en los siguientes textos:

“Todas las religiones llevan en sí un fondo de verdad divina. En todas se habla de la inmortalidad del alma, todas ellas persiguen un mismo fin, todas pretenden conocer a Dios y sumarse a Él. No hay, pues, ninguna despreciable, ni ajena a la capacidad pensante de la especie humana”.

Pobre es mi voz para cantar tu historia,/Piélago extenso, do el Señor se mira;/¡Cómo podré decir la inmensa gloria/Que tu grandeza colosal respira!/Pero mi acento alcanzará victoria,/Ecos sonoros logrará mi lira,/Si unes tu encanto al pensamiento mío/Prestándole belleza y poderío.

TEATRO ALHAMBRA DE MADRID. HOY DERRUIDO.

En el umbral de la última década del siglo XIX, Rosario de Acuña dio a luz su drama más valiente y desde luego el más famoso por atrevido y escandaloso. Como ninguna compañía estable se atrevía a ponerlo en escena, la autora creó su propia compañía, alquiló el Teatro Alhambra de Madrid, y estrenó El padre Juan en abril de 1891, resultando clamorosos el éxito y el escándalo. Obra anticlerical por antonomasia, acusando a la Iglesia católica de institución “manipuladora y moldeadora de conciencias” y echando por tierra buena parte de los intocables pilares de la sociedad burguesa

“Nuestra juventud masculina no tiene nada de macho; como la mayoría son engendros de un par de sayas la de la mujer y la del cura o el fraile …. Rosario de Acuña( Cf. La jarca de la Universidad)

“Habiéndome separado de la religión católica por una larga serie de razonamientos derivados de múltiples estudios y observaciones, quiero que conste así, después de mi muerte, en la única forma posible de hacerlo constar, que es no consintiendo que mi cadáver sea entregado a la jurisdicción eclesiástica testificando de este modo, hasta después de muerta, lo que afirmé en vida con palabras y obras, que es mi desprecio completo y profundo del dogma infantil y sanguinario, cruel y ridículo, que sirve de mayor rémora para la racionalización de la especie humana.

No quiso ceremonias, pero los gijoneses acudieron a su casa al enterarse del suceso. «Fue el pueblo el que llevó su féretro a hombros hasta el cementerio civil donde se colocó un ladrillo como lápida».

 4.-EL CATOLICISMO SEGÚN LA INTERPRETACIÓN DE UNA LIBREPENSADORA.

        Su  interpretación  de la Religión Católica viene precedida, como ella misma confiesa : por una larga serie de razonamientos derivados de múltiples estudios y observaciones .

No entramos en el análisis de estos razonamientos, estudios y observaciones, solamente indicar que los mismos son el eco de un ámbito de librepensamiento y anticlericalismo propios de la época, que tras rechazar el catolicismo real hecho de trigo y cizaña se escudan en la proclamación de un Jesús de Nazaret mutilado, algo que nuestra autora expresa en muchas de sus obras y en especial en sus colaboraciones del semanario Las Dominicales del Libre Pensamiento, 28-12-1884..

Hacemos referencia a algunos de ellas.

Las primeras colaboraciones que envía al semanario tienen por objeto la religión o, mejor dicho, la confesión pública de sus creencias religiosas pues ella dedica sus primeros esfuerzos en dar testimonio de la religiosidad   que en ella  está firmemente arraigada .

MEDALLA CON LA IMAGEN DE CRISTO CRUCIFICADO  BAÑADA EN ORO.

En la primera página del semanario apareció un largo artículo titulado “Recuento“, en el que, tomando como punto de partida los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina, separa a los verdaderos creyentes de los falsos que son todos aquellos hipócritas que teniendo siempre la palabra de Dios en los labios, el pecho lleno de encomiendas bendecidas, el Cristo en el cuello y la Dolorosa en la cabecera del lecho, no titubean, a la hora de atentar contra sus congéneres, encendiendo guerras fraticidas en nombre de la religión, ajustando las sentencias al poder del delincuente o profanando el sagrado templo de la vida. ¡Fuera con ellos!

En el lado opuesto, el de los elegidos, situará a las criaturas sencillas, a ese grupo que hace de la sobriedad virtud, que a pesar de estar acostumbrado a sufrir todo tipo de imponderables, lleva en su boca una palabra conciliadora, que “pasa sobre la tierra desapercibido, pobre casi siempre, cargado de obligaciones y de trabajos“.

Entre los primeros verdaderos creyentes incluye al “joven sacerdote que renuncia a la herencia de sus antepasados en favor de los pobres, para cruzar los mares y llevar la doctrina de la igualdad a los pueblos de Asia”.

Junto a el la anciana que enseña a sus nietecillos a bendecir a la Providencia; al lado de “los mansos, de los que sostienen una fe suave, profunda, sincera, arraigada en un corazón tierno y compasivo(Las Dominicales, 18-1-1885).

En su segunda colaboración que lleva el título de “ Ateos” y que aparecerá a lo largo de ocho semanas se dedica a combatir con ardor esa acusación que sobre los librepensadores arroja la Iglesia de Roma: “negáis a Dios, ultrajáis a Dios, osáis a Dios. ¡ATEOS!

La línea argumental que utiliza consiste en contraponer las diferentes visiones que sobre el hombre su naturaleza, su pasado y su futuro tienen el catolicismo y el librepensamiento.

El primero es negación; el segundo, esperanza. Los verdaderos ateos –dice- son quienes han convertido al catolicismo en una religión que niega la libertad del hombre “la carne es tu enemigo; tu enemigo es la sensación, la voluntad, el pensamiento”, y negándosela, niegan a Dios, pues es el hombre su criatura más perfeccionada.

Ateos son los que no admiten una conducta intermedia entre el ascetismo de las comunidades de  religiosos  y religiosas y los que se entregan a los vicios señalados en los pecados capitales.

Ateos son los que en nombre de su religión han sembrado el pasado de la humanidad de sufrimientos y pesares, ya haya sido por “príncipes sanguinarios” que colocaban la cruz en lo más alto de sus fortalezas construidas sobre la miseria de sus súbditos, o por ejércitos de dementes que sembraban el caos y la barbarie en santificadas razias redentoras sobre territorio pagano.

Ateos son quienes han convertido las ceremonias religiosas en impúdicas representaciones de hipocresía social. Ateas son las mujeres que al salir del templo acuden sin demora a su ocupación cotidiana: “a provocar envidias, a rebajar a la amiga, a vender a la rival, a festejar a la viciosa, a consultar adivinos, a fiarse de curanderos, a ostentar la caridad, a esconder el vicio, a profanar la virtud aparentando santidad”.

Ateos son los hombres que tras descender por las gradas del santuario con ostentosa demostración de la gracia recibida, caminan imperturbables a “ensoberbecerse con los humildes, arrastrándose ante los poderosos”; a condenar con virulencia la paja en el  ojo ajeno, mientras prostituyen sus hogares en los antros del placer; “a premeditar ventas de esclavos, contratas fraudulentas, o compras de falsificados productos“.

Frente a la religión de la negación, alza orgullosa la de la esperanza: “Mi vida es corta, mi entendimiento es rudo, para ofrecerte toda la admiración y darte todo el amor que mereces ¡a Ti! que resides en mi conciencia para inspirarme toda idea de felicidad“.

No; de ninguna de las maneras; los librepensadores no tienen por qué ser ateos. Y ella quiere transmitir a sus lectoras cuán próximas están a ella quienes viven la religión con autenticidad; cuánta admiración siente ella por los santos, los sabios y los mártires del cristianismo.

NO SON GRANDES POR SER CATÓLICOS…Y AHÍ QUEDA ESO.

En su opinión todos ellos deberían figurar en la excelsa estirpe de los escogidos de la Humanidad, junto a los que sufrieron persecución por su defensa de la Libertad y de la Ciencia, junto a los sabios y filósofos de todos los tiempos, pues los merecimientos de tal distinción lo son con independencia de la religión que hubieran profesado: “¡No son grandes por católicos! El catolicismo se hizo grande por ellos, que llevaban en sí mismos una parte de la Verdad, de la Belleza y del Bien”.

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quijotediscipulo.

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