JOSÉ BERGAMIN Y SU INTENTO DE COMPATIBILIZAR COMUNISMO Y CATOLICISMO.

 Estos son los puntos a desarrollar en el tema:

1.-Reseña biográfica.

2.-Breve valoración de su obra.

3.-Listado de sus obras.

4.-La religión en la prosa de José Bergamín.

5.- La religión en la poesía de José Bergamin.

PLAZA  DE LA INDEPENDENCIA DONDE NACIÓ JOSÉ BERGAMIN. MADRID.

1.-RESEÑA BIOGRÁFICA.

José Bergamín (Madrid, 1895 – Hondarribia, 28 de agosto de 1983) escritor, ensayista, poeta y dramaturgo español.

Estudió leyes en la Universidad Central. Sus primeros artículos aparecieron en la revista Índice, dirigida por Juan Ramón Jiménez, en los años 1921 y 1922; su amistad con el gran poeta será tan intensa y duradera como la que sostuvo con Miguel de Unamuno, que es también una de las principales fuentes intelectuales en su obra.

Fue en la revista Índice donde, según él, surgió toda la nómina de escritores de la Generación del 27, mote que detestaba, pues el prefería denominarla “Generación de la República”.

PRIMITIVA GENERACIÒN DEL 27.

La crítica oficial le ha negado siempre su pertenencia a dicho grupo y le clasifica más bien entre los miembros de la Generación del 1914 o Novecentismo, pero la verdad es que participó en los comienzos del 27, colaboró en todas sus publicaciones y fue editor de sus primeros libros, por lo que puede decirse que fue uno de sus representantes más genuinos.

Por otra parte, se considera a Bergamín como el principal discípulo de Unamuno y uno de los mejores ensayistas en español del siglo XX, y se aprecia en sus escritos la calidad de página de un consumado y original estilista.

Sus temas preferidos van desde los mitos literarios a España, el Siglo de Oro, la mística, la política o la tauromaquia.

En 1933, fundó y dirigió la revista Cruz y Raya, “revista del más y del menos” o “de la afirmación y la negación”, sin duda la publicación más original, abierta e independiente de entonces y donde participaron numerosos autores del 27. Su último número, el 39, aparece en junio de 1936, días antes del levantamiento militar, y muere con la República.

GRUPO DE LA ALIANZA DE INTELECTUALES ANTIFASCISTAS

Fue nombrado agregado cultural en la Embajada española en París, donde se ocupó en buscar apoyo

Durante la Guerra Civil Bergamín presidió la Alianza de Intelectuales Escribe en las revistas El Mono Azul, Hora de España y Cuadernos de Madrid. Preside en 1937 en Valencia el segundo Congreso Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura, que reunió a más de un centenar de intelectuales llegados de casi todas partes del mundo.

Al triunfar Franco marchó al exilio llevándose un ejemplar que le había dado Federico García Lorca poco antes de morir de Poeta en Nueva York, que editará él mismo. Marchó primero a México y luego a Venezuela, Uruguay y finalmente Francia.

En México fundó la revista España peregrina, que recogió las aspiraciones de los escritores exiliados, y la Editorial Séneca, donde aparecieron las primeras Obras completas de Antonio Machado y obras de Rafael Alberti, César Vallejo, Federico García Lorca y Luis Cernuda, entre otros.

Volvió a España en 1958, pero fue arrestado como sospechoso por sus relaciones con la oposición al régimen y su apartamento fue quemado, por lo que ante tantas hostilidades, y sobre todo por haber firmado un manifiesto con más de cien intelectuales dirigido a Manuel Fraga Iribarne en que se denunciaban torturas y represión contra los mineros asturianos, tuvo que exiliarse de nuevo en 1963; volvió definitivamente en 1970.

FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE.

Vivió en Madrid muchos años y se convirtió en un disidente del proceso político conocido como “Transición“, cuyas componendas fue lúcidamente uno de los primeros en percibir, lo que le supuso ser expulsado sucesivamente de varios periódicos. Fue republicano en las primeras elecciones democráticas y publicó el manifiesto Error monarquía; “mi mundo no es de este reino”, escribirá. Fue radicalizando su postura y al final de su vida se marchó a morir al País Vasco; allí colaboró en el periódico Egin situándose políticamente en la izquierda abertzale. El tema de España se halla también muy presente en su obra, y acaso expresó su postura de la forma más sintética en su soneto “Ecce España“.( Cf.José Bergamín, poeta español( Cf.https://www.artepoetica.net/jose_bergamin.htm )

ESTELA MORTUORIA DE JOSÉ BERGAMÌN.

Murió en Donostia y fue enterrado en Hondarribia. José Bergamín pasó por Rentería cuando pasó muerto. Pasó en silencio, haciéndose el silencio a su paso, dejando una estela de silencio. Ni siquiera se oía la risa en sus huesos, la burlona risa de su esqueleto. “Está triste mi esqueleto porque le voy a llevar de paseo al cementerio…”. Así empieza unos de sus más tristes versos. La muerte es triste, Bergamín. Si algo nos da la muerte y nos lo da porque lo tiene, es pena.199

“Murió de pena, aunque digan que no se muere de pena. que no se muere de pena. La mayor pena es morirse La mayor pena es morirse sea la muerte que sea. sea la muerte que sea. Y Yo me moriré de pena o me moriré de pena de tenerme que morir de tenerme que morir, , me muera como me muera”. me muera como me muera”. (José Bergamín. “Canto rodado”) dado”)

Muerto de pena pasó por Rentería José Bergamín, que ya es pasar. La pena nunca se pasa. La pena se da y si se da no se quita.

Como en el adagio infantil de Santa Rita.Hay un quitar la pena que es un burlar, un escamotear. No es del todo un quitar. Es un engañar y un desengañar: “burlar y birlar”.

Por arte de birlibirloque. El arte de birlibirloque es el que sabe que en toda acción y obra del hombre Dios pone siempre la mitad o no la pone y tiene que ponerla el Diablo. Porque el gran burlador que fue José Bergamín se burlaba hasta de su sombra, para hacerla luz.

Burla burlando, pasa por Rentería el esqueleto Bergamín, engañando a la muerte y desengañado. En su último peregrinar de una a otra apartada orilla pasó por Rentería José Bergamín. ¿Alguien lo vio pasar?¿Alguien se hizo su amigo?

Amigo que no me lee, Amigo que no me lee amigo, que no es amigo amigo, que no es amigo. porque yo no estoy en mí. porque yo no estoy en mí. mas que en aquello que escribo, mas que en aquello que escribo.

Con estas palabras, esculpidas sobre la estela funeraria que nos señala su última estancia, terminamos una biografia llena de plenutud humana.

 

2.-BREVE VALORACIÓN DE SU OBRA.

 Poeta y prosista incardinado con división de opiniones en la generación del 27, es una de las personalidades más sugestivas de lo que ha dado en llamarse la Edad de Plata.

Literariamente, Bergamín se dio a conocer con el libro El cohete y la estrella (1923), compuesto de aforismos, un género que se acomodaba perfectamente a una mente brillante, conceptuosa y paradójica como la suya.

Siempre tendió al aforismo para expresar sus ideas sobre los más variados temas (religión, ética, música, literatura, política). Cabe ver en ello resonancias barrocas (Baltasar Gracián), pero también de filósofos modernos (Pascal, Nietzsche) o de prosistas afines (Ramón Gómez de la Serna).

Profundo conocedor de nuestros clásicos, sus viejas formas temáticas y expresivas adquieren en sus manos una dimensión aleccionadora. Destacó como un poeta que, partiendo de Bécquer, completó un diario lírico, sin parangón en la poesía moderna española. Así, la rima de origen becqueriano y la copla de inspiración popular como forma métrica, la muerte como tema, junto al barroquismo del estilo caracterizan la poesía de Bergamín.

En su obra ensayística jugueteaba, principalmente, con la literatura española: revisiones, relecturas y resultados en torno al disparatado truco de Cervantes, al disparate humano y divino de la Santa de Ávila o a lo que disparatadamente vinieran a decirnos otras figuras literarias del Barroco.

Tanto en sus temas (constante presencia de la muerte, tiranía del tiempo, apariencia equívoca de la realidad) como en su estilo, tan laberíntico y tan claro que resulta paradójico, Bergamín mantiene viva en su aquí y ahora la tradición barroca del Siglo de Oro.

 3.- RELACIÒN DE SU OBRAS.

 PROSA.

 

El cohete y la estrella, Madrid: Índice, 1923.

Caracteres, Málaga, «Litoral», 1926.

Mangas y capirotes (España en su laberinto teatral del XVII), Madrid: Plutarco, 1933. Segunda edición: Buenos Aires, Argos, 1950.

La cabeza a pájaros, Cruz y Raya, Ediciones del árbol, 1934 (Dibujo de Benjamín Palencia).

La más leve idea de Lope, Madrid: Ediciones del Árbol, 1936.

Presencia de espíritu, Madrid: Ediciones del Árbol, 1936.

El alma en un hilo, [México, D.F.]: Séneca, 1940.

Detrás de la cruz: terrorismo y persecución religiosa en España, México: Séneca, 1941.

La voz apagada: (Dante dantesco y otros ensayos), México: Editora Central, 1945.

La corteza de la letra: (palabras desnudas), Buenos Aires: Losada, 1957.

Lázaro, Don Juan y Segismundo. Madrid: Taurus, 1959.

Fronteras infernales de la poesía, Madrid: Taurus, 1959.

La decadencia del analfabetismo; La importancia del demonio, Santiago de Chile; Madrid: Cruz del Sur, 1961.

El arte de birlibirloque; La estatua de Don Tancredo; El mundo por montera, Santiago de Chile; Madrid: Cruz del Sur, 1961.

Al volver, Barcelona: Seix Barral, 1962.

De una España peregrina, Madrid: Al-Borak, 1972.

Beltenebros y otros ensayos sobre literatura española, Barcelona: Noguer, 1973.

El clavo ardiendo, Barcelona: Aymá, 1974.

Ilustración y defensa del toreo, Torremolinos: Litoral, 1974.

La importancia del demonio y otras cosas sin importancia, Madrid: Júcar, 1974.

El pensamiento perdido: páginas de guerra y del destierro, Madrid: Adra, 1976.

Calderón y cierra España y otros ensayos disparatados, Barcelona: Planeta, 1979.

El cohete y la estrella; La cabeza a pájaros, Madrid: Cátedra, 1981.

Al fin y al cabo: (prosas), Madrid: Alianza, 1981.

Aforismos de la cabeza parlante, Madrid: Turner, 1983.

El pensamiento de un esqueleto: antología periodística, Torremolinos: Litoral, 1984.

El pozo de la angustia, Barcelona: Anthropos, 1985.

Prólogos epilogales, Valencia: Pre-Textos, 1985.

La claridad del toreo, Madrid: Turner, 1987.

La música callada del toreo, Madrid: Turner, 1989.

Cristal del tiempo, Fuenterrabía: Hiru, 1995.

Escritos en Euskal Herria, Tafalla: Txalaparta, 1995.

Las ideas liebres: aforística y epigramática, 1935-1981, Barcelona: Destino, 1998.

 

TEATRO.

 Tres escenas en ángulo recto, 1924.

Los filólogos, 1925, impresa cincuenta y tres años más tarde en Madrid: Turner, 1978.

Don Lindo de Almería (1926), ballet con música de Rodolfo Halffter estrenado en México en 1940, editado en Valencia: Pre-Textos, 1988.

Enemigo que huye: Polifemo y Coloquio espiritual (1925-1926), Madrid: Biblioteca Nueva, 1927.

Con Manuel Altolaguirre, La estrella de Valencia o El triunfo de las Germanías, (1937), perdida.

Tanto tienes cuanto esperas y el cielo padece fuerza o la muerte burlada, en «El Hijo pródigo», núms. 10-11, 1944.

La muerte burlada (1944).

La hija de Dios (1945).

La niña guerrillera, México: Manuel Altoaguirre, 1945.

¿Adónde iré que no tiemble?, «Revista de Guatemala» nº1, Guatemala, 1951.

Melusina y el espejo, Montevideo, Escritura, 1952.

La sangre de Antígona (1956)

La cama, tumba del sueño, o El dormitorio (1956)

Medea, la encantadora (1954). Reeditada en «Primer Acto» nº44, Madrid, 1963.

Los tejados de Madrid o el amor anduvo a gatas, «Primer Acto» nº21, Madrid, 1961.

La risa en los huesos, Madrid: Nostromo, 1973. Contiene: Tres escenas en ángulo recto (1924) y Enemigo que huye (1927).

 

POESIA.

 Rimas y sonetos rezagados, Santiago de Chile y Madrid, Renuevos de Cruz y Raya, núms.6-7, 1962. Reeditado por Huerga y Fierro editores, 2013.

Duendecitos y coplas, Santiago de Chile; Madrid: Cruz del Sur, 1963.

Del otoño y los mirlos: Madrid, El Retiro: otoño 1962, Barcelona: RM, 1975.

Apartada orilla: (1971-1972), Madrid: Turner, 1976.

Velado desvelo: (1973-1977), Madrid: Turner, 1978.

Por debajo del sueño: antología poética, Málaga: Litoral, 1979.

La claridad desierta, Madrid: Turner, 1983.

Canto rodado, Madrid: Turner, 1984.

Hora última, Madrid: Turner, 1984.

Poesías casi completas, Madrid: Alianza, 1984.

Esperando la mano de nieve: (1978-1981), Madrid: Turner, 1985.

Antología poética, Madrid: Castalia, 1997.

Poesías completas I, Edición a cargo de Nigel Dennis, Valencia-Madrid, Pre-Textos, 2008.( Cf. WIKIPEDIA).

 

4.-LA RELIGIÓN EN LA OBRA EN PROSA DE JOSÉ BERGAMÍN.

Ya se ha indicado anteriormente que uno de los temas centrales de la obra de Bergamín es el religioso y esto como es lógico porque también en su vida la religión ocupó un lugar importante y al hablar de religión no sólo hablamos de las religiones en general, sino también y especialmente de la religión católica.

Al carácter y tono de esta ocupación queremos dedicar este punto del tema tan básico para nuestro blog, recogiendo diversas visiones sobre el mismo:

1.-“Hijo de Francisco Bergamín García —conocido ministro de la Restauración como miembro del Partido Liberal-Conservador— y de Rosario Gutiérrez López —católica fervorosa—, fue el último de los 13 hermanos que formaban una acomodada familia. El futuro escritor nunca renegó de esta doble herencia: de su padre obtuvo el interés por la política y de su madre una influencia religiosa decisiva; toda su vida trató de congraciar catolicismo y comunismo (“con los comunistas hasta la muerte… pero ni un paso más”, dirá).

El escritor adoptó una postura muy radical: se llegó a pasear con pistola en mano por las calles de Madrid y aparecieron escritos suyos en El mono azul en los que satirizaba a muchos junto a la triste sección A paseo, que invitaba a los asesinatos. Afirma el novelista Andrés Trapiello que Bergamín, “como intelectual orgánico que justificaba los asesinatos cometidos por comunistas y trotskistas no ofrece dudas”. Jamás se retractó de actitudes y opiniones como las citadas”( Cf. Wikipedia )

2.-En un artículo firmado por el profesor José Luis Aranguren se dice lo siguiente sobre la religiosidad de José Bergamín:

“José Bergamín fue el primer intelectual de la República, es decir, según mi concepto, el brillante cultivador de una disciplina intelectual, en su caso la prosa, que, políticamente comprometido, influyó más decisivamente que cualquier otro en la toma de posición de los jóvenes universitarios españoles de entonces.

¿Fue, por continuar con la terminología de Gramsci y, complementariamente, mía, intelectual orgánico o inorgánico?

En rigor, ni lo uno ni lo otro. Vivió la época de los “compañeros de viaje“. Todo el mundo conoce ya, pues si no la conocía se la han dado a conocer en estos días los periódicos, la frase, chorreante de ingenio como todas las suyas, de que “Con los comunistas, hasta la muerte, pero ni un paso más”.

“Compañeros de viaje” eran llamados los que viajaban en el mismo tren político que ellos, aunque con la intención, no siempre cumplida, y a veces tristemente incumplida, de bajarse antes, de bajarse “a tiempo”. Yo me he llamado a mí mismo -y el querido Javier Muguerza ha hecho suya, a otro propósito, esta calificación- “compañero de viaje”, pero invirtiendo los términos del trayecto: los otros, socialistas, comunistas, etcétera, van apeándose en sus correspondientes estaciones de llegada -todos parecen tenerla-; pero el intelectual inorgánico no llega nunca a su estación -Nowhere-, porque ésta es inalcanzable, no está “en ninguna parte”.

José Bergamín fue, en fin, lo que en su tiempo se llamó neocatólico y, muy pronto, católico progresista. Su influencia sobre los españoles entonces jóvenes, formados, prácticamente todos, en el catolicismo, fue enorme.

Por lo que a mí se refiere, en diversas ocasiones he hablado de mi entusiasmo, durante aquellos años, por Max Scheler y por su discípulo, con amigos españoles y particularmente catalanes, amigos míos también, Paul Ludwig Landsberg.

Es ahora ocasión de reconocer nuestra deuda generacional con Cruz y Raya, la revista en la que Bergamín, Semprún y Gurrea y Mendizábal fundaron el catolicismo progresista y moderno español.

Y para terminar este artículo, quiero traer aquí el recuerdo que mi amistad con el querido padre José María de Llanos nació el día en el que, sin conocernos hasta entonces personalmente, tuvo la bondad de asistir a una conferencia que yo daba precisamente sobre Cruz y Raya, José Bergamín y el catolicismo español de la República. Jose Luis Aranguren-( Cf. Edición impresa del País del Domingo, 4 de septiembre de 1983.)

Como se ve se ha impuesto en determinados ambientes del catolicismo, por cierto nada reducidos, unas denominaciones que en nada son compatibles con el criterio identificador propio y natural del mismo, “yo soy conservador”,” ese es progresista,” aquel de las comunidades neocatecumenales,etc.etc. cuando el verdadero y único criterio de identificación cristiana debía hacer clara referencia a Cristo, una referencia, teológica, una referencia moral, en definitiva yo soy discípulo de Cristo, sin más. Es algo que me ha sugerido el artículo del profesor Aranguren.

Nos centramos ahora tras este juicio del profesor de ética en la Universidad central de Madrid, José Luis Aranguren sobre el catolicismo de Bergamin en citar algunas obras en prosa en las que nuestro autor expresa sus opiniones sobre el catolicismo,por si el lector quiere tener una información directa de su autor así :

En La espada y la pared (Como sobre ascuas)(Cruz y Raya, 15/6/1936, nº 39, p. 94) “Cuatro paredes chamuscadas”(Cruz y Raya, 15/6/1936, nº 39, pp. 95-99). “La decadencia del analfabetismo” (1933) (Cruz y Raya, 15/6/1933, nº 3, pp. 61-94).

“Ni arte ni parte” (La Gaceta Literaria, 1/4/1928, nº 31, p. 1)

Transcribo a continuación dos breves párrafos de “ Ni arte ni parte:

Pero el camino real de Roma –catolicismo–, que es el único camino real, es ruta celeste y no tiene derecha ni izquierda determinada por una exigua economía espacial. Las relaciones son distantes, siderales, de proporciones astronómicas. ¿Derecha o izquierda de qué?, cuando estamos, no en parte –ni en arte– sino en todo, en el Universo –catolicismo–, en la Iglesia (natural y sobrenatural, visible e invisible), católica, apostólica, romana: en la universalidad. Yo, que soy católico de nacimiento, como todo el mundo –católico de nacimiento, como es natural, y de re-nacimiento, como es sobrenatural–, no conozco, naturalmente –ni sobrenaturalmente– ninguna otra universalidad.

Pero es que los que no tienen religión ninguna –positiva, dogmática– se han hecho religión de todo; del arte (¿y qué es eso: el arte?), de las artes –poéticas (música, pintura, literatura…)– también. Y también de la moral o de la política, o de la ciencia, y hasta de sus caprichos. Idolos bellos o feos, según. Supersticiosa autoridad…

Y la única, sola, exclusiva y excluyente autoridad viva para un católico es la de su Iglesia. No en arte ni en parte, sino en todo.

“La decadencia del analfabetismo” (1933) (Cruz y Raya, 15/6/1933, nº 3, pp. 61-94).

Bergamín trata también el tema religioso en Detrás de la Cruz: Iglesia y política.

Los seis ensayos que componen este libro tratan de este tema. Asunto que por cierto se verá también tratados y reflejado en su obra teatral Tanto tienes tanto esperas y también en la Hija de Dios y en la Niña Guerrillera. En estas obras expresa ideas como estas:

Una Iglesia muerta se corrompe materialmente de clericalismo, pero entiéndase bien: siempre que me refiero a una Iglesia muerta y corrompida o perseguida, me refiero exclusivamente a aquella parte de la Iglesia en el tiempo…suceptible de pecar mortalmente, o de corromperse moralmente o de ser vivamente perseguida.Ala Iglesia “cuerpo de pecado”En modo alguno me refiero a la total Iglesia cristiana, visible e invisible ; en la plenitud de los tiempos; al cuerpo místico de la Iglesia de Cristo, al orden de la caridad sobrenatural… al pueblo eterno de los fieles: a la perdurable y permanente revolucionaria y popular, espiritual, comunión eterna de de los santos. Ala revelación de Cristo.( Detrás de la Cruz Persecución religiosa en España pp.78-79,).

 5.-LA RELIGIÓN EN LA POESÍA DE JOSÉ BERGAMÍN.

 En este quinto apartado presentamos únicamente cuatro sonetos de su extensa producción poética dado que en ellos se manifiesta al fín cual el pensamiento último y definitivo de Bergamin ante la fe cristiana, inicialmente una duda acerca de todo lo relacionado con Dios para al final sostener la caída de todo lo real, aún el mismo Dios, en el vacío de la nada.

 A CRISTO CRUCIFICADO.

 Tú me ofreces la vida con tu muerte

y esa vida sin Ti yo no la quiero;

porque lo que yo espero, y desespero,

es otra vida en la que pueda verte.

Tú crees en mí. Yo a Ti, para creerte,

tendría que morirme lo primero;

morir en Ti, porque si en Ti no muero

no podría encontrarme sin perderte.

Que de tanto temer que te he perdido,

al cabo, ya no sé qué estoy temiendo:

porque de Ti y de mí me siento huido.

Mas con tanto dolor, que estoy sintiendo,

por ese amor con el que me has herido,

que vivo en Ti cuando me estoy muriendo.

 

ENTIERRO DE CRISTO. MARIA JESUS MARTINEZ. PARROQUIA DE NTRA, SRA DE LA  ASUNCIÓN. MIGUELTURRA. C. REAL. ESPAÑA.

COMENTARIO.

El soneto precioso desde el punto de vista de su estructura, parte de la idea de que de la muerte no puede surgir la vida, por ello esa vida sin Ti yo no la quiero sólo el amor de Cristo permite al poeta sentir que vivo en Ti cuando me estoy muriendo.

Desde el punto de vista de la ortodoxia católica el poeta olvida que la vida no nace de la muerte de Cristo sino de su Vida, así nos los recuerda san Pablo cuando dice a su discípulo Timoteo: Acuérdate de Jesucristo Resucitado de entre los muertos. El es nuestra salvación, nuestra gloria para siempre. Si con El morimos, viviremos en El. Si con El sufrimos, reinaremos con El…( Cf. 2ª Timo. 2.4 s.s.)

SONETO A CRISTO JUNTO EL MAR ( Trilogía)

 I

 No te entiendo, Señor, cuando te miro

frente al mar, ante el mar crucificado.

Solos el mar y tú. Tú en cruz anclado,

dando a la mar el último suspiro.

 

No sé si entiendo lo que más admiro:

que cante el mar estando Dios callado;

que brote el agua, muda, a su costado,

tras el morir, de herida sin respiro.

 

O el mar o tú me engañan, al mirarte

entre dos soledades, a la espera

de un mar de sed, que es sed de mar perdido.

 

¿Me engañas tú o el mar, al contemplarte

ancla celeste en tierra marinera,

mortal memoria ante inmortal olvido?

  II

 Ven ya, madre de monstruos y quimeras,

paridora de música radiante:

ven a cantarle al Hombre agonizante

tus mágicas palabras verdaderas.

 

Rompe a sus pies tus olas altaneras

deshechas en murmullo suspirante.

De la nube sin agua al desbordante

trueno de voz, enciende tus banderas.

 

Relampaguea, de tormenta suma,

la faz divinamente atormentada

del Hijo a tus entrañas evadido.

 

Pulsa la cruz con dedos de tu espuma.

Y mece, por el sueño acariciada,

la muerte de tu Dios recién nacido.

 

   III

 No se mueven de Dios para anegarte

las aguas por sus manos esparcidas;

ni se hace lengua el mar en tus heridas,

lamiéndolas de sal, para callarte.

 

Llega hasta ti la mar, a suplicarte

,madre de madres por tu afán transidas,

que ancles en sus entrañas doloridas

la misteriosa voz con que engendrarte.

 

No hagas tu cruz espada en carne muerta;

mástil en tierra y sequedad hundido;

árbol en cielo y nubes arraigado.

 

Madre tuya es la mar: sola, desierta.

Mírala tú que callas, tú caído.

Y entrégale tu grito arrebatado.

 COMENTARIO.

 En los tres sonetos aparece de nuevo el tema de la muerte, muerte y Vida enfrentadas. En el primer soneto, la muerte es simbolizada por el mar, ante la muerte aparece Cristo Crucificado dando al mar su último suspiro.

            Lo más admirable , es que mientras la” muerte canta” estando Dios callado;y más aún, del costado abierto del crucificado la “muerte” fluye de una herida sin respiro, muerta al fin.

            Aparece aquí la duda sobre Dios, más bien su inexistencia, queda sólo la sed . como un «deseo de querer creer» a la espera de un mar de sed, que es sed de mar perdido.

En el soneto segundo el mar se considera en su aspecto simbólico de origen de la vida , así se entiende que le invite a cantar al Hombre  que agoniza,

Y en el tercer soneto el mar ha cambiado, ahora se destaca su aspecto simbólico de humanidad anhelante de la vida eterna que Cristo habría de asegurar -«madre de madres por su afán transidas»-, así se resalta el conflicto creado por un Cristo que no le responde, que no le revela con su grito -su testimonio de que vive que ha vencido a la muerte eterna . Todo lo contrario el fracaso de Cristo es total, todo ha caído en el mar como muerte, como generador de una vida caduca en la eternidad , como vació de la nada en que todo lo real está sumergido, hasta el mismo Dios.

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