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EL UNIVERSO, ALGO MÁS QUE CONSTELACIONES Y ESTRELLAS

LA FE DEL CARBONERO: LA TEORÍA DEL BIG BANG FUE PROPUESTA POR UN SACERDOTE.

 Más de una vez he hablado de la fe del carbonero.  Más veces aún,  me han preguntado qué es eso de la fe del carbonero . Más de lo esperado  me he encontrado con personas en posesión de  la fe del carbonero.  Y a  no pocas les he oído  decir que la única clase de  fe religiosa  posible es la del carbonero.

            Comprenderéis ahora la razón de por qué LA FE DEL CARBONERO sea el título que he escogido para este comentario mío en el Blog.

 Razones he tenido para hablar de la fe del carbonero, no sólo  porque una no muy larga parte  de mi vida la pasé en un pueblecito donde, muchos de sus  vecinos se iban cada mañana al monte para hacer lo que ellos llamaban “piconcillo” y otra, más larga, de esa misma vida, la ocupé, por razones que sería largo explicar,  extrayendo carbón de una  mina, sino porque siempre me pareció que si a algo no podía parecerse la fe católica era a aquella que un prócer de nuestras letras, un tal D. Miguel de Unamuno , calificó como” fe del carbonero.

EL PENSADOR DE RODIN. SIGLO XIX.

Reconozco que denominar como un “tal” a D. Miguel de Unamuno puede parecer una irreverencia, ya que su obra es, pensamiento, filosofía, literatura y poesía al mismo tiempo; una efusión de su rico mundo interior, precisamente por eso se entiende mal, que haya intentado inmortalizar al carbonero atribuyéndole una fe, que no sólo es del todo punto inaceptable, sino porque  además, hay muchos carboneros que en el mundo han sido, que no han profesado tal clase de fe.

La fe del carbonero sería aquella que ni entiende  lo que cree y por no tener razones para creer lo que cree, ni sabe darlas a quienes se las piden, ni rebatir las que le dan para negarla.

LOS BURGUESES DE CALAIS. RODIN. SIGLO XIX.

No pequeña culpa de la existencia de esta fe, han tenido los catecismos de  Ripalda y su continuador Astete, al decirnos que  fe “es creer lo que no se ve “, si a la definición  hubieran añadido que fe es también  creer lo que “no se oye, ni toca, ni huele,” quizás nos habrían dado motivo, para dejar algún resquicio por el que  en la fe entrara, por algún sitio la razón,  porque la fe si en alguna medida no va unida a la racionalidad, ni el mismo Dios con su omnipotencia puede  hacer que tal fe exista.

Las verdades que creemos por fe la primera condición que han de tener es que sean creíbles, una verdad que sea en absoluto increíble no puede ser objeto de fe. Una verdad puede ser increíble porque es contraria a lo que nos demuestra la razón, o porque carece de motivos de credibilidad. La fe y la razón son, es cierto, dos formas distintas de conocimiento, pero la una no es contraria a la otra. De ahí que desde antiguo se dijera de la fe que es “ obsequium rationale. ” El  “credo quia absurdum” de Pascal, puede estar decorado con la genialidad lingüística de su autor, pero carece de la racionalidad del mismo que  también dijo, que el hombre era una caña, pero una caña pensante.

La  credibilidad de que deben estar adornadas las verdades de fe  hay que entenderla como una cualidad que está instalada en el objeto que es aceptado por fe, lo que quiere decir que tal verdad tiene racionalidad , es decir  tiene  aptitud para ser  admitida por la razón.

La credibilidad de las verdades de fe, sin embargo, puede adquirir modos distintos, una verdad puede ser creíble  de forma directa porque su contenido no supera la capacidad de la razón, y hasta puede ser objeto de verificación, en cambio hay verdades de fe cuyo contenido, superando la capacidad de comprensión de la razón se hacen creíbles de forma indirecta.

Cada verdad de fe puede tener sus propios motivos de credibilidad, así por ejemplo, hay motivos de credibilidad que nos hacen creíble la existencia de Dios, otros que nos hacen creíble la resurrección de Jesús, y así todas y cada una de las verdades de la fe  cristiana contenidas en el credo.

Quienes parten de la idea preconcebida  de que fe y racionalidad son dos cosas incompatibles no tienen más remedio que calificar a todo hombre de fe como un fanático. Fanático es quien cree ciegamente las verdades religiosas, dice el Nuevo Diccionario de la Lengua española. Por cierto que esta definición de fanático es completamente parcial  dado que la asocia únicamente a la verdades religiosas, cuando en realidad puede ser asociada a otras muchas de las actividades humanas lo que da como resultado, por ejemplo, un fanatismo político, deportivo, ateo,científico etc. dado que toda verdad que es aceptada ciegamente, es decir a impulso de cualquier prejuicio o pasión se convierte en un fanatismo.

Tal idea de que fe y razón eran dos realidades incompatibles se introdujo en el pensamiento occidental,  desde el punto de vista filosófico a partir de Kant y desde el punto de vista religioso por obra del protestantismo, que hizo al hombre un receptor pasivo de la fe, la fe te la da Dios sin que el hombre tenga que hacer nada para recibirla, en el catolicismo, sin embargo, aunque la fe en si misma sea un don de Dios, el hombre además de recibirla activamente, ha de trabajar por quitar todos los obstáculos que hagan imposible la recepción del don, y el mayor de los obstáculo es el desconocimiento de los motivos o razones que  hacen creíbles las verdades de fe. Los llamados motivos de credibilidad.

Camilla Claudel – obra: La edad madura

FRUTO DE LA ACCIÓN DEL HOMBRE.

ESCULTURA DE RODIN.

El conocimiento de los motivos de credibilidad son fruto de la acción del hombre y el medio para adquirirlos es la formación y el estudio.

¿ IMAGEN DEL BIG BANG.?

Hace unos años la Universidad de Comillas publicaba un libro titulado ” Pensamiento y trascendencia” Hoy se pueden recordar unas líneas de la ponencia del profesor Javier Monserrat: ” En el proceso evolutivo generado por el Big Bang, ha ido apareciendo una gran densidad de orden y armonía, tanto en los objetos puramente físicos como en los biológicos. La ciencia busca conocer las causas de los fenómenos y se pregunta: ¿ qué verdad es que la ciencia actual no acaba de detectar cuál puede ser, en efecto el sistema de causas reales que lo han producido.

Hace unas semanas un lector escribía al teólogo en la revista italiana Famiglia Cristiana: “Me parece que la teoría del Big Bang no se mantiene en pie. Sólo Dios puede haber puesto este orden.” En el número 19 de septiembre de 2010, Giovanni Tangorra se responde diciendoque : ” la realidad que nos circunda se presenta guiada por una serie de leyes que ponen orden en el mundo.Pero se trata de un orden distinto del que estaríamos dispuestos a imaginar. De hecho está integrado por fuerzas que se oponen, que destruyen y construyen, pero cuyo resultado final no escapa ni siquiera al observador más distraido: La instalación de la vida.”

Después de esta consideración del orden del universo, Tangorra añade algo que puede sorprender al que le escribe en nombre de la fe: ” Merece la pena recordar que la teoría del Big Bang fue por primera vez elaborada en 1927 por un un sacerdote astrofísico, el abate Georges Lemâitre. Por la ironía de la fortuna, en los ambientes científicos de entonces no fue tomada en serio por considerarla ” teológica”. Esta teoría reconoce leyes de simetría sin las cuales no se habría podido producir lo que hoy es el universo”

Lemâitre acabaría siendo nombrado presidente de la Pontificia Academia de las ciencias”

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