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EL PAPA PIO XI

LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA EN LA QUADRAGESSIMO ANNO.

 En el desarrollo del tema, que tiene como objeto exponer la doctrina social de la Iglesia en la Encíclica del Papa Pío XI  Quadraggesimo  anno, del año 1932, comenzamos como en el tema anterior, respondiendo a unas preguntas que nos aclaran  lo que se entiende por Doctrina Social de la Iglesia, son las dos siguientes:

1. ¿Qué es la doctrina social de la Iglesia? La doctrina social es la parte del magisterio de la Iglesia  que se ocupa de enseñar el  buen comportamiento moral de la persona humana  en su vida social. Aplica las enseñanzas de Jesucristo a la vida en sociedad en todos sus aspectos.

2. ¿Cuál es el fin de la doctrina social? De lo anterior se desprende que  la doctrina social  tiene como fin proponer principios y valores que contribuyan a crear una sociedad digna del hombre, partiendo de los principios evangélicos.

            Dicho esto seguiremos el siguiente esquema en el tratamiento del tema.

1.-Contexto histórico en el que aparece la encíclica papal.

2.-Visión sintética de las partes de la encíclica.

3.-Exposición de la 2ª parte del  contenido de la encíclica en sus textos.

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ADAM SMIHT  CONSIDERADO COMO EL PENSADOR FUNDADOR DEL CAPITALISMO.

1.- CONTEXTO HISTÓRICO EN EL QUE APARECE LA ENCÍCLICA PAPAL.

 1.-1.- Situación del capitalismo liberal  en la primera mitad del siglo XX.

 Al analizar la situación del capitalismo económico liberal  en la primera mitad del siglo XX, podemos decir de forma general que el mismo no sólo conservó  su posición después de la segunda revolución industrial sino que se afianzó y consiguió nuevos ámbitos en los que se expandió, a pesar de las nuevas fuerzas contrarias al mismo que se desarrollaron  en la época y que forman parte del contexto histórico que queremos estudiar.

            En lo que se refiere a su afincamiento hay que destacar la aparición de una industria competitiva tendente a la creación  de una red de potentes monopolios por lo general apoyados por los gobiernos, o al menos no regulados, que  hicieron se cumpliera el dicho español de que el fuerte se come al débil, algo que repercutió de tal forma en el interior de las naciones que  a través  del poder económico se lograba  el control político.

MAPA COLONIAL EN ÁFRICA

 1.2. La internacionalización del capitalismo económico liberal.

 En lo referente a la expansión del capitalismo económico liberal éste adquiere una expansión internacional, a través de la comercialización de los productos entre las naciones.

             Avanza y se profundiza el  colonialismo.

            Las potencias coloniales actuaron más resueltamente en el periodo de 1880-1914, durante el cual se llevó a cabo la colonización de África (salvo en el caso de Etiopía, que opuso resistencia a los intentos de conquista de Italia) y de diversas regiones de Asia y del Pacífico; hacia 1914 la red colonial mundial se había cerrado en torno al planeta. El Imperio Británico era, con mucho, el más amplio y con más diversidad geográfica, aunque Francia, Bélgica, Alemania, Portugal, Estados Unidos y Japón eran también importantes potencias coloniales.

            El móvil que guiaba la formación de esta amalgama de colonias es un tema que sigue debatiéndose. Algunos escritores, por ejemplo Lenin, lo atribuyen a la dinámica del capitalismo moderno, en la que se subraya la necesidad europea de encontrar materias primas y salidas comerciales para su excedente de capital.   Otros autores han destacado como objetivo los intereses estratégicos e internacionales y han hecho notar la tendencia de los dirigentes europeos a utilizar las colonias como fichas en un tablero mundial de ajedrez, la verdad es que ambas cosas parece fueron perseguidas por los modernos colonizadores.

  IMÁGENES DE LA GRAN DEPRESIÓN EN ESTADOS UNIDOS

1.-3. El crecimiento de la economía de signo liberal capitalista y la gran depresión.

 La Gran Depresión fue una grave crisis económica  que comenzó alrededor de 1929 aunque se fraguó en la primera guerra mundial europea y se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta.

            La Gran Depresión se hizo presente en todos los países industrializados, especialmente en los Estados Unidos que logró una situación de bienestar y bonanza apoyándose en el desarrollo de su comercio internacional que obstaculizó el de otros países también dentro de Europa, hasta  la primera guerra mundial resultó beneficiosa para los Estado Unidos.

            Los efectos de la gran depresión, están   :  la caída de los ingresos fiscales, la disminución de los beneficios empresariales, disminución del comercio internacional entre un 50 y 60%, el crecimiento del desempleo  sobrepasando en algunos países el 33% en Estados Unidos el 25%  y sobretodo el hundimiento de la Bolsa en los Estados Unidos que arrastró al resto de las bolsas especialmente la europeas.

LEON TROSKI 1879.1940.

 1.4.1.El desarrollo del movimiento obrero: partidos políticos y sindicatos.

 El movimiento obrero, manifiesta el crecimiento de la clase obrera parejo al crecimiento industrial´

            En sus comienzos significa la toma  de conciencia del mundo del trabajo de su situación y de sus posibilidades dentro de la sociedad , en este periodo es una fuerza en plena expansión.

             Los partidos socialistas habían hecho su aparición en todas partes de Europa, hacia el final del siglo XIX, tomando casi siempre como modelo al Partido Socialdemócrata alemán. Lucharon por hacerse presentes en el parlamentarismo político y una de sus reivindicaciones fundamentales era la instauración del sufragio universal.

            Junto con los partidos políticos de signo mayoritariamente  socialista aparecieron los sindicatos. La influencia dominante en el movimiento sindical de Europa occidental dentro de este tiempo fue la del socialismo reformista, pero asimismo un sindicalismo revolucionario, influenciado por el anarquismo, se desarrolló con vigor en Francia, en Italia y en España.

            Los sindicatos y los partidos políticos se valen de un mismo grupo social, la clase obrera, de la cual quieren representar los intereses económicos en el caso de los sindicatos, y los intereses políticos en el caso de los partidos. Sindicatos y partidos se consideran como las dos ramas de un mismo movimiento y mantienen lazos estrechos, fundados sobre una división de trabajo funcional entre tareas “económicas” y tareas “políticas”.

JOSÉ STALIN 1879-1953

1.-4.-2. La ruptura y escisión del movimiento obrero.

 A principios del siglo, el socialismo europeo es todavía un movimiento unitario en el plano político, a pesar de sus divergencias entre partidos, o entre el ala reformista y el ala radical en el seno de cada partido.

            En la Internacional Socialista se podían encontrar a personalidades políticas tan diferentes como Kautsky, Bernstein, Jaurés, Lenin, ó Rosa Luxemburgo.

            La ruptura  de la unidad socialista vendrá después de 1917, con la creación del Comintern y las escisiones del socialismo  que dan origen a los partidos comunistas.

             A partir de este momento, la división entre socialistas y comunistas se instala de manera duradera y marca el paisaje político europeo hasta hoy.

 CELEBRACIÓN DEL1º DE MAYO .

1.-4.-3. Los logros del movimiento obrero.

  El socialismo tanto político como sindical produjo muchos efectos positivos en el mundo del trabajo, tales como:

            Una mejor protección de los trabajadores en la vida profesional merced a los progresos de la legislación laboral, así como en la vida extra-profesional gracias a los progresos de la legislación social.
La reducción de la jornada de trabajo.
Un sistema de jubilaciones que garantiza una vida digna a las personas de edad.
Un sistema de salud que asiste al conjunto –casi la totalidad- de la población.
Un sistema de seguro de desempleo que permite a las personas privadas de trabajo cubrir parte sus necesidades.
Una serie de medidas para las personas inválidas o minusválidas.
Una generalización de la enseñanza con la extensión de enseñanza primaria para todos los jóvenes y a una gran parte de ellos a la universitaria.

            En el ámbito de la política, la concreción del sufragio universal para hombres y mujeres.
La reducción de las disparidades hombre / mujer.
El reconocimiento de las organizaciones sindicales como interlocutores de la patronal y de los poderes públicos.

CAIDA DEL MURO DE BERLÍN.

 1.-4.-4.- El fracaso del movimiento obrero.

 A pesar de esto el capitalismo siguió subsistiendo, contradiciendo la previsiones  de su desaparición hechas por la ideología primigenia socialista y comunista y con la desaparición práctica al día de hoy  del movimiento obrero en todos los campos, político, sindical y  religioso por el escaso influjo de los  movimientos sociales cristianos.

 2.-VISIÓN SINTÉTICA DE LAS PARTES DE LA ENCÍCLICA.

 Cuarenta años después de la Rerum Novarum, Pío XI  publicó la  segunda gran encíclica social del magisterio de la Iglesia católica , con una proyección más amplia de la Rerum Novarum pues pasó de ser una defensa de la clase obrera a la búsqueda de la  solución de la cuestión social.

            La primera parte de Quadragesimo Anno evoca históricamente tanto la enseñanza como los beneficios de la Rerum Novarum refiriéndose a los puntos que en la primera encíclica hacían referencia a los papeles que la   Iglesia,  el  Estado, y los propios interesados, empresarios y trabajadores  debían desempeñar.

            Termina esta primera parte con estas palabras:

  40. Ahora bien, como en el curso de estos años no sólo ha ido surgiendo algunas dudas sobre la interpretación de algunos puntos de la encíclica de León XIII o sobre las consecuencias que de ella pueden sacarse, lo que ha dado pie incluso entre los católicos a controversias no siempre pacíficas, sino que también, por otro lado, las nuevas necesidades de nuestros tiempos y la diferente condición de las cosas han hecho necesaria una más cuidadosa aplicación de la doctrina de León XIII e incluso algunas ediciones, hemos aprovechado con sumo agrado la oportunidad de satisfacer, en cuanto esté de nuestra parte, estas dudas y estas exigencias de nuestras edad, conforme a nuestro ministerio apostólico, por el cual a todos somos deudores (cf. Rom 1, 14).

  La segunda parte defiende y desarrolla la Rerum Novarum, , será de este desarrollo de la doctrina social de la iglesia de la que nos ocuparemos más detenidamente presentando este desarrollo y profundización de la doctrina social de la Iglesia con los textos de la misma encíclica.

            La tercera parte se adentra en los horizontes de las nuevas realidades que ofrece el ámbito económico-social de su tiempo. 

            ¿Cuáles son estos horizontes?: los que muestra la evolución protagonizada tanto por la Economía liberal como por el Movimiento socialista de aquella época. y  que hemos visto en la primera parte del tema: Permanencia del capitalismo liberal, nacimiento de partidos políticos de signo socialista, alianza del sindicalismo socialista con los partidos políticos, ruptura del socialismo, logradas  por el movimiento obrero, pero resistencia y afianzamiento del capitalismo liberal económico.

            La encíclica condenará tanto el capitalismo individualista como el colectivismo, y aunque toma buena nota de la ruptura del socialismo, en dos bloques,  tampoco libra al socialismo moderado de la época del rechazo  al considerar que el mismo tenía puestos sus ojos en un  fin  idéntico al del socialismo radical, aunque utilizando el método de la evolución más que el de la revolución.

            Esto  aparece claro en una de las cartas de Troski  en  la que muestra  su apoyo a los consejos de fábrica alemanes en el año 1923 en orden  a  que los mismos una vez conquistado el ámbito empresarial puedan  convertirse  en soviets  sirviendo de  base a la revolución del proletariado y una vez que esta haya  triunfado volver de nuevo a separar a los consejos de fábrica de los soviest como órganos políticos  de la dictadura del proletariado.

 LA OBLIGACIÓN Y EL DERECHO DE LA IGLESIA A INTERVENIR EN LA CUESTIÓN SOCIAL

3.- EXPOSICIÓN DE LA SEGUNDA PARTE DE LA ENCICLICA EN SUS TEXTOS.

 3.-1. El derecho de la Iglesia para juzgar sobre los problemas sociales y económicos.

 41. Pero antes de entrar en la explicación de estos puntos hay que establecer lo que hace ya tiempo confirmó claramente León XIII: que Nos tenemos el derecho y el deber de juzgar con autoridad suprema sobre estas materias sociales y económicas (Rerum novarum, 13).

            Cierto que no se le impuso a la Iglesia la obligación de dirigir a los hombres a la felicidad exclusivamente caduca y temporal, sino a la eterna; más aún, “la Iglesia considera impropio inmiscuirse sin razón en estos asuntos terrenos” (Ubi arcano, 23 de diciembre de 1992). Pero no puede en modo alguno renunciar al cometido, a ella confiado por Dios, de interponer su autoridad, no ciertamente en materias técnicas, para las cuales no cuenta con los medios adecuados ni es su cometido, sino en todas aquellas que se refieren a la moral.

 3.-2.- Defensa del derecho de propiedad.

 45. “Ante todo, pues, debe tenerse por cierto y probado que ni León XIII ni los teólogos que han enseñado bajo la dirección y magisterio de la Iglesia han negado jamás ni puesto en duda ese doble carácter del derecho de propiedad llamado social e individual, según se refiera a los individuos o mire al bien común, sino que siempre han afirmado unánimemente que por la naturaleza o por el Creador mismo se ha conferido al hombre el derecho de dominio privado, tanto para que los individuos puedan atender a sus necesidades propias y a las de su familia, cuanto para que, por medio de esta institución, los medios que el Creador destinó a toda la familia humana sirvan efectivamente para tal fin, todo lo cual no puede obtenerse, en modo alguno, a no ser observando un orden firme y determinado.”

 3.-3. El derecho de propiedad tiene como limite el bien común de la sociedad.

 49. De la índole misma individual y social del dominio, se sigue que los hombres deben tener presente en esta materia no sólo su particular utilidad, sino también el bien común. Y puntualizar esto, cuando la necesidad lo exige y la ley natural misma no lo determina, es cometido del Estado.

Por consiguiente, la autoridad pública puede decretar puntualmente, examinada la verdadera necesidad el bien común y teniendo siempre presente la ley tanto natural como divina, qué es lícito y qué no a los poseedores en el uso de sus bienes. El propio León XIII había enseñado sabiamente que “Dios dejó la delimitación de las posesiones privadas a la industria de los individuos y a las instituciones de los pueblos” (Rerum novarum, 7).

 3.-4.- Obligaciones sobre la renta que produce el trabajo ejercido sobre los propios bienes poseídos.

50. Tampoco quedan en absoluto al arbitrio del hombre los réditos libres, es decir, aquellos que no le son necesarios para el sostenimiento decoroso y conveniente de su vida, sino que, por el contrario, tanto la Sagrada Escritura como los Santos Padres de la Iglesia evidencian con un lenguaje de toda claridad que los ricos están obligados por el precepto gravísimo de practicar la limosna, la beneficencia y la liberalidad.

51. Ahora bien, partiendo de los principios del Doctor Angélico (cf. Sum. Theol. II-II q. 134), Nos colegimos que el empleo de grandes capitales para dar más amplias facilidades al trabajo asalariado, siempre que este trabajo se destine a la producción de bienes verdaderamente útiles, debe considerarse como la obra más digna de la virtud de la liberalidad y sumamente apropiada a las necesidades de los tiempos

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3.-5. Sobre la renta que produce el trabajo sobre los bienes ajenos.

 53. Carácter muy diferente tiene el trabajo que, alquilado a otros, se realiza sobre cosa ajena. A éste se aplica principalmente lo dicho por León XIII: “es verdad incuestionable que la riqueza nacional proviene no de otra cosa que del trabajo de los obreros” (Rerum novarum, 27).

            ¿No vemos acaso con nuestros propios ojos cómo los incalculables bienes que constituyen la riqueza de los hombres son producidos y brotan de las manos de los trabajadores, ya sea directamente, ya sea por medio de máquinas que multiplican de una manera admirable su esfuerzo?

            Más aún, nadie puede ignorar que jamás pueblo alguno ha llegado desde la miseria y la indigencia a una mejor y más elevada fortuna, si no es con el enorme trabajo acumulado por los ciudadanos —tanto de los que dirigen cuanto de los que ejecutan—.Pero está no menos claro que todos esos intentos hubieran sido nulos y vanos, y ni siquiera habrían podido iniciarse, si el Creador de todas las cosas, según su bondad, no hubiera otorgado generosamente antes las riquezas y los instrumentos naturales, el poder y las fuerzas de la naturaleza.

            ¿Qué es, en efecto, trabajar, sino aplicar y ejercitar las energías espirituales y corporales a los bienes de la naturaleza o por medio de ellos? Ahora bien, la ley natural, es decir, la voluntad de Dios promulgada por medio de aquélla, exige que en la aplicación de las cosas naturales a los usos humanos se observe el recto orden, consistente en que cada cosa tenga su dueño.

            De donde se deduce que, a no ser que uno realice su trabajo sobre cosa propia, capital y trabajo deberán unirse en una empresa común, pues nada podrán hacer el uno sin el otro. Lo que tuvo presente, sin duda, León XIII cuando escribió: “Ni el capital puede subsistir sin el trabajo, ni el trabajo sin el capital” (Rerum novarum, 15).

            Por lo cual es absolutamente falso atribuir únicamente al capital o únicamente al trabajo lo que es resultado de la efectividad unida de los dos, y totalmente injusto que uno de ellos, negada la eficacia del otro, trate de arrogarse para sí todo lo que hay en el efecto.

 3-6.- Las injustas pretensiones del capital sobre las rentas producidas en sus bienes por el trabajo de los otros.

  54. Durante mucho tiempo, en efecto, las riquezas o “capital” se atribuyeron demasiado a sí mismos. El capital reivindicaba para sí todo el rendimiento, la totalidad del producto, dejando al trabajador apenas lo necesario para reparar y restituir sus fuerzas.

            Pues se decía que, en virtud de una ley económica absolutamente incontrastable, toda acumulación de capital correspondía a los ricos, y que, en virtud de esa misma ley, los trabajadores estaban condenados y reducidos a perpetua miseria o a un sumamente escaso bienestar.

            Pero es lo cierto que ni siempre ni en todas partes la realidad de los hechos estuvo de acuerdo con esta opinión de los liberales vulgarmente llamados manchesterianos, aun cuando tampoco pueda negarse que las instituciones económico-sociales se inclinaban constantemente a este principio.

 3-7  Injustas reivindicaciones de los trabajadores.

55. Fue debido a esto que se acercaran a los oprimidos trabajadores los llamados “intelectuales”, proponiéndoles contra esa supuesta ley un principio moral no menos imaginario que ella, es decir, que, quitando únicamente lo suficiente para amortizar y reconstruir el capital, todo el producto y el rendimiento restante corresponde en derecho a los obreros.

3.-8.- El principio regulador de la justa distribución de los bienes.

  56. Indudablemente, para que estas falsas doctrinas no cerraran el paso a la paz y a la justicia, unos y otros tuvieron que ser advertidos por las palabras de nuestro sapientísimo predecesor: “A pesar de que se halle repartida entre los particulares, la tierra no deja por ello de servir a la común utilidad de todos”…

            57. Ahora bien, no toda distribución de bienes y riquezas entre los hombres es idónea para conseguir, o en absoluto o con la perfección requerida, el fin establecido por Dios. Es necesario, por ello, que las riquezas, que se van aumentando constantemente merced al desarrollo económico-social, se distribuyan entre cada una de las personas y clases de hombres, de modo que quede a salvo esa común utilidad de todos, tan alabada por León XIII, o, con otras palabras, que se conserve inmune el bien común de toda la sociedad…

            58. A cada cual, por consiguiente, debe dársele lo suyo en la distribución de los bienes, siendo necesario que la partición de los bienes creados se revoque y se ajuste a las normas del bien común o de la justicia social, pues cualquier persona sensata ve cuán gravísimo trastorno acarrea consigo esta enorme diferencia actual entre unos pocos cargados de fabulosas riquezas y la incontable multitud de los necesitados

 3.-9.- La necesidad urgente de luchar para conseguir la justa distribución de los bienes.  

            61. Hay que luchar, por consiguiente, con todo vigor y empeño para que, al menos en el futuro, se modere equitativamente la acumulación de riquezas en manos de los ricos, a fin de que se repartan también con la suficiente profusión entre los trabajadores, no para que éstos se hagan remisos en el trabajo —pues que el hombre ha nacido para el trabajo, como el ave para volar—, sino para que aumenten con el ahorro el patrimonio familiar; administrando prudentemente estos aumentados ingresos, puedan sostener más fácil y seguramente las cargas familiares, y, liberados de la incierta fortuna de la vida, cuya inestabilidad tiene en constante inquietud a los proletarios, puedan no sólo soportar las vicisitudes de la existencia, sino incluso confiar en que, al abandonar este mundo, quedarán convenientemente provistos los que dejan tras sí.

3-10.- El salario justo como medio para la distribución de los bienes.

            63. Mas no podrá tener efectividad si los obreros no llegan a formar con diligencia y ahorro su pequeño patrimonio, como ya hemos indicado, insistiendo en las consignas de nuestro predecesor. Pero ¿de dónde, si no es del pago por su trabajo, podrá ir apartando algo quien no cuenta con otro recurso para ganarse la comida y cubrir sus otras necesidades vitales fuera del trabajo?

3.-11.- La creación de un nuevo orden social como medio para la justa distribución de los bienes.

            76. Todo cuanto llevamos dicho hasta aquí sobre la equitativa distribución de los bienes y sobre el justo salario se refiere a las personas particulares y sólo indirectamente toca al orden social, a cuya restauración, en conformidad con los principios de la sana filosofía y con los altísimos preceptos de la ley evangélica, dirigió todos sus afanes y pensamientos nuestro predecesor León XIII.

            77. Mas para dar consistencia a lo felizmente iniciado por él, perfeccionar lo que aún queda por hacer y conseguir frutos aún más exuberantes y felices para la humana familia, se necesitan sobre todo dos cosas: la reforma de las instituciones y la enmienda de las costumbres.

            78. Y, al hablar de la reforma de las instituciones, se nos viene al pensamiento especialmente el Estado, no porque haya de esperarse de él la solución de todos los problemas, sino porque, a causa del vicio por Nos indicado del “individualismo“, las cosas habían llegado a un extremo tal que, postrada o destruida casi por completo aquella exuberante y en otros tiempos evolucionada vida social por medio de asociaciones de la más diversa índole, habían quedado casi solos frente a frente los individuos y el Estado, con no pequeño perjuicio del Estado mismo, que, perdida la forma del régimen social y teniendo que soportar todas las cargas sobrellevadas antes por las extinguidas corporaciones, se veía oprimido por un sinfín de atenciones diversas.

ACCIÓN SUBSIDIARIA DEL ESTADO.

 

3.-12.-La importancia de las instituciones sociales  intermedias apoyadas por el principio de la subsidiaridad de la acción del Estado para la creación de un nuevo orden social.

 79 .- … hoy debe quedar en pie y firme en la filosofía social aquel gravísimo principio inamovible e inmutable: como no se puede quitar a los individuos y dar a la comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfuerzo e industria, así tampoco es justo, constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recto orden, quitar a las comunidades menores e inferiores lo que ellas pueden hacer y proporcionar y dárselo a una sociedad mayor y más elevada, ya que toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo social, pero no destruirlos y absorberlos…

            80.-Por lo tanto, tengan muy presente los gobernantes que, mientras más vigorosamente reine, salvado este principio de función “subsidiaria“, el orden jerárquico entre las diversas asociaciones, tanto más firme será no sólo la autoridad, sino también la eficiencia social, y tanto más feliz y próspero el estado de la nación.

 3.-13.El corporativismo como medio de la promoción de las sociedades intermedias.

 83.-“…Nadie dejará de comprender que es de la mayor urgencia poner remedio al mal de la lucha de clases  que está llevando a la ruina a toda la sociedad humana. La curación total no llegará, sin embargo, sino cuando, eliminada esa lucha, los miembros del cuerpo social reciban la adecuada organización, es decir, cuando se constituyan unos “órdenes” en que los hombres se encuadren no conforme a la categoría que se les asigna en el mercado del trabajo, sino en conformidad con la función social que cada uno desempeña.”

            Pues como los  que  se hallan vinculados por la vecindad de lugar constituyen municipios, así ha ocurrido que cuantos se ocupan en un mismo oficio o profesión —sea ésta económica o de otra índole— constituyeran ciertos colegios o corporaciones, hasta el punto de que tales agrupaciones, regidas por un derecho propio, llegaran a ser consideradas por muchos, si no como esenciales, sí, al menos, como connaturales a la sociedad civil.

3.-14.- Restauración del principio rector de la economía.

            “Es de todo punto necesario, por consiguiente, que la economía se atenga y someta de nuevo a un verdadero y eficaz principio rector. …esta función no  la puede desempeñar  dictadura económica,  ( ni tampoco ) la libre concurrencia, pues tratándose de una fuerza impetuosa y de una enorme potencia, para ser provechosa a los hombres tiene que ser frenada poderosamente y regirse con gran sabiduría, y no puede ni frenarse ni regirse por sí misma.

            Por tanto, han de buscarse principios más elevados y más nobles, que regulen severa e íntegramente a dicha dictadura, es decir, la justicia social y la caridad social. Por ello conviene que las instituciones públicas y toda la vida social estén imbuidas de esa justicia, y sobre todo es necesario que sea suficiente, esto es, que constituya un orden social y jurídico, con que quede como informada toda la economía.”

 quijotediscipulo

NOTA : quijotediscipulo  ES TAMBIÉN EL AUTOR DE LOS SIGUIENTES BLOGS:

2.-sanchoamigowordpress.com

3.-bachillersansoncarrascowordpress.com

4.-elcuradelllugar.wordpress.com   O  La Religión en el Quijote.

5.-elcaballerodelverdegaban.wordpress.com O Dios y la Religión cristiana en la literatura castellana.

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