You are currently browsing the category archive for the ‘La Iglesia y la esclavitud.’ category.

LA IGLESIA Y LA ESCLAVITUD.

           Si el lector desea conocer cual es el motivo por el que el tema de la esclavitud es aquí objeto de las sombras  de la Iglesia católica, no tiene más que pinchar el capítulo 29 de la primera parte del Quijote donde encontrará la actitud de Sancho cuando se entera de que Dorotea es la princesa Micomicona reina heredera de un trono en África. Esto que al principio le parece algo desilusionante   termina por consolarle  pues  podrá hacer un gran negocio trayendo a España miles de esclavos negros  y ponerlos a la venta , “ entre chicos y grandes.

            Cervantes debía conocer bien el tema referente a la esclavitud

            Aunque en Hispanoamérica hubo esclavos indios (los Caribes), esta condición fue propia de los africanos. La moral  de la época  puso en duda la posibilidad de esclavizar a los indios, que fueron considerados  libres, cosa que no ocurrió con los africanos. En la mayor parte de las ciudades costeras españolas había esclavos negros.  Es más, la solución de importar negros en las Indias para liberar o aliviar el trabajo  de los nativos  fue sugerida por los mismos religiosos que luchaban en su favor de los nativos, el mismo Fray Bartolomé de las Casas que tanto luchó por la liberación y los derechos de los indios tuvo algún esclavo negro.

            Los negros fueron llevados a América de forma obligada. Se les cazaba como animales o se les compraba en los mercados esclavistas africanos, transportándoles luego al Nuevo Mundo donde eran vendidos.

            Los primeros negros llegaron con los conquistadores y procedían de la Península, donde había unos cien mil. El tráfico empezó a operar a raíz de la transformación de la economía minera de La Española en agrícola, debido al cultivo de la caña. La primera licencia conocida fue otorgada a Lorenzo de Gorrevod, en 1518, para transportar 4.000 negros a Santo Domingo. Luego hubo otras a los Welzer a la mujer de Diego Colón etc. Más tarde se compraron a los esclavistas portugueses e ingleses. Finalmente, los portugueses lograron regularizar este negocio a partir de 1595, obteniendo licencias.    

            Desde 1595 y 1600 se llevaron a Hispanoamérica 25.338 esclavos. Durante los primeros 40 años del siglo XVII se mantuvo el asiento portugués, que introdujo otros 268.664. La independencia de Portugal hizo disminuir luego el negocio negrero, que cayó en manos de algunos asentistas de menor consideración. Entre 1663 y 1674 se introdujeron otros 18.917 esclavos. Naturalmente estos datos se refieren al tráfico legal, que algunos cifran en la mitad o un tercio del ilegal. En total, se supone que durante el siglo XVII entrarían en Hispanoamérica unos 400.000, que sumados a los 75.000 que Curtin da para el siglo XVI darían un total de casi medio millón para ambas centurias.

            Los puertos a los que llegaba mayor número eran Cartagena, Veracruz, Buenos Aires, seguidos por los de otras zonas del Caribe: Cuba, Margarita, Santo Domingo, Puerto Rico y Venezuela.

            Los esclavos procedían de diversos lugares de África (Guinea, Senegal y Congo sobre todo) y se les embarcaba en algunos puertos, reflejados en los gentilicios que se les daban (mandingas, congos, angolas, minas, etc.). Se llevaban en las bodegas de los buques negreros y en condiciones inhumanas, muriendo en la travesía el 23% de ellos. Los supervivientes eran vendidos en subasta y obligados a trabajar para sus amos en minas y plantaciones. Se ha asegurado que en la aclimatación (vida en esclavitud y adaptación a la nueva dieta) moría otro 25%. Lo increíble es que este grupo sobreviviera a su circunstancia y se reprodujera (en algunos lugares fue realmente difícil), llegando a configurar los esclavos criollos, una tipología esencial en la nueva América.

            Los datos sobre población negra existente en Hispanoamérica son aún más discutibles que los del tráfico. Se calcula que hacia 1570 había unos 40.000, y que serían ya 735.000 a mediados del siglo XVII. Por esta época había ya muchos negros libres. Plantean un verdadero enigma, pues las posibilidades de salir de la condición de esclavo eran mínimas. Algunos lo lograban porque sus amos les entregaban la libertad cuando se veían a punto de morir, otros la compraban poco a poco, cultivando en su tiempo libre una pequeña parcela, que se les entregaba en la plantación, o robándole algo al amo cuando los arrendaba a otros españoles para algunos oficios. Los más, lograban la libertad huyendo al monte y convirtiéndose allí en cimarrones o negros alzados. Se asociaban entre sí y formaban los llamados Palenques o repúblicas independientes, donde vivían con sus propias autoridades y sus leyes peculiares.

            Desde los palenques asaltaban los caminos o haciendas próximas, constituyendo una verdadera pesadilla para las autoridades españolas de algunas gobernaciones (Cartagena, Panamá, Santa Marta), que enviaban periódicamente tropas contra ellos. Ante la imposibilidad de reducirles, terminaron por ofrecerles la libertad y tierras si accedían a radicarse en algún sitio, lo que hicieron en no pocos casos.

             La situación de estos libres en las ciudades era muy variable, y Le Riverend cita un caso de un libre habanero que tenía un corral de puercos, poseía un esclavo y tenía un indio asalariado

     

            En cuanto a la fundamentación  moral de la esclavitud, debemos tener en cuenta que en el mundo pagano, había sido defendida ni más ni menos que por Aristóteles y venía siendo prácticada en todos los países mediterráneos, sobre todo respecto a los prisioneros en las guerras a los que se perdonaba la vida.

            El código de las Siete Partidas (1265), consideraba como causas de la esclavitud este derecho de guerra, el nacimiento y la autoventa. Para el sabio rey hay tres clases de hombres: «omes o son libres, o son siervos o aforrados a que se llaman en latín libertos».

            La Iglesia no rechazó la existencia de la esclavitud, que era perfectamente aceptada por los teólogos del siglo XVI y, en general, por la sociedad del momento. Tenía la justificación de su existencia en la propia Biblia, tanto en el Antiguo Testamento (libro del Levítico) en que se regulan los derechos de los siervos, como en el Nuevo Testamento; San Pablo pedirá a los «Esclavos, obedeced en todo a vuestros amos en este mundo... «, aunque también exigirá a los amos: «Amos, dad a vuestros esclavos lo que es justo y equitativo» (Epistola a los Colosenses 3, 22 ss).

            En el caso de los negros, la mentalidad medieval asociaba este color con el mal, con lo diabólico; muy gráficamente, a finales de siglo el Padre León, cuando describía los reclusos de la Cárcel Real de Sevilla, decía que «nunca faltan en las cárceles mozuelos de la piel del demonio…». No en vano, siempre se ha representado al Diablo como una bestia negra.

 Sin embargo a pesar la práctica de la esclavitud entre cristianos es justo recordar lo dicho en un discurso histórico en la isla senegalesa de Gore (22-2-1992), Juan Pablo II lamentaba profundamente que «personas bautizadas» hubiesen tomado parte en el «escandaloso comercio» de la esclavitud, y recordaba que ya Pío II en 1462 había condenado su práctica, como también la condenaron posteriormente varios Papa: Pablo III (1537), Urbano VIII (1639) o Benedicto XIV (1741). Tras una intervención de Pío VII, publicó Gregorio XVI una encíclica contra la esclavitud en 1837. Llegaron los Papas en ocasiones a imponer la excomunión a quienes tuvieren esclavos, pero muchos católicos resistieron medida tan radical, alegando que ello produciría el retraso de las naciones católicas, ya que las protestantes no tenían ese impedimento.

    CRISTOBAL COLÓN Y ESPAÑOLES PISANDO TIERRA AMERICANA.

Por esta naturalidad con que se aceptaba la esclavitud en la época que tratamos, uno de los grupos mayoritarios de los «amos» era el eclesiástico. Un grupo numeroso y con los ingresos suficientes para costearse no uno sino varios esclavos y esclavas. Así, por ejemplo, en este sentido las actas notariales de compraventa en la colación del Sagrario, manifiestan una acusada presencia eclesiástica en el mercado esclavo (claro que esa parroquia era la de la Catedral y en su entorno vivían abundantes clérigos.      No resulta pues nada extraño el programa que Sancho tenía pensado  «que se me da á mi que mis vasallos sean negros ¿ habrá mas que cargar con ellos y traerlos á España, donde los podré vender, y adonde me los pagarán de contado, de cuyo dinero podré comprar algun Título, ó algun oficio con que vivir descansado todos los dias de mi vida?»

Archivo:024debret.jpg

ESCLAVITUD JeanBaptiste  Debret  SiglosXVIIXVIII                        

Representa una deplorable imagen de las torturas a las que se podían someter a los esclavos para dirigir sus conductas en interés del amo. Resulta ciertamente difícil la contemplación indiferente de las ataduras inflijidas al esclavo, que han sido dibujadas por Debret en esta obra.

quijotediscipulo                                                                                                                                                          

Categorías

Categorías

Entradas

Calendario

junio 2017
L M X J V S D
« May    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

VISITAS

  • 1,913,975 hits

Imagenes Interesantes

The Falls Of Falloch / Eas Fallach

Red--necked Phalarope

Macro Monday 2017-06-25 (5D_32A9977-89)

Broken for Macro Mondays 26th June 2017

Smashed - HMM

broken

There are few things that stay so perfectly useful when broken

Magic Bulb

broken

Macro Monday - Broken

Más fotos
A %d blogueros les gusta esto: