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EL ENTIERRO DE CRISTO. OLEO DE MARIA JESÙS MARTINEZ. PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN . MIGUELTURRA. C. REAL. ESPAÑA.

LA HISTORICIDAD  DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS Y SU SIGNIFICADO TEOLÓGICO.

La justificación histórica del hecho de la resurrección de Jesús no es un tema baladí y sin importancia. El nacimiento de la Iglesia, su historia a través del tiempo, su fe, y todo lo que a ella se refiere  tendría un frágil fundamento si no tuviera un dato empíricamente comprobable pues como escribió san Agustín: “La fe de los cristianos, es la resurrección de Cristo” pero una fe que carezca de bases racionales nunca podrá proponerse al hombre, dado que la credibilidad es un dato exigido por la estructura mental humana.

Aunque la resurrección en si misma considerada, no pueda ser calificada como hecho histórico, dado que nadie podría describir el proceso interno  acaecido en la persona del  que fue crucificado y sepultado, y que  su resurrección y glorificación no pertenecen a los módulos existenciales humanos, si existen no pocos hechos relacionados con la misma, que pueden ser calificados de históricos aportando los elementos suficientes para aceptar su racionalidad..

Es un hecho históricamente comprobable que Jesús fue crucificado que murió y fue sepultado

Es un dato histórico  la desaparición del cuerpo de Jesús, dejando  vacía la tumba en la que fue enterrado.

La verdad de  la tumba vacía es un hecho que podemos  calificar de evidencia histórica, la afirmación de que Cristo había resucitado se podría demostrar como falsa si alguien hubiera descubierto, hallado y presentado el cuerpo muerto de Jesús. Nunca, ni amigos ni enemigos pudieron presentar tal cuerpo.

Es un hecho histórico que  un gran número de personas, las mujeres, los discípulos, y hasta quinientos hermanos más, dicen que el crucificado había resucitado, estaba vivo, y se les apareció en distintas ocasiones.

TABLA PARROQUIA DE NTRA. SRA DE LA ASUNCIÓN . MIGUELTURRA. C. REAL ESPAÑA.SIGLO XX.

APARICIÓN DE CRISTO A LOS DISCÍPULOS DE EMAÚS.

Si preguntamos acerca del carácter  de estas apariciones, hallamos algunos elementos que nos pueden ayudar a determinar su naturaleza, lo primero: tales apariciones no tienen lugar durante el sueño ( revelaciones en sueños Cf. Mt. 1,20; 2,12-22; 27,19). No tienen tampoco lugar durante la noche sino de mañana muy temprano ( Cf. Jn 21,4)

No se parecen a las visiones,- estar viendo visiones cuya propiedad esencial consiste en que su realidad no puede comprobarse por medio de los sentidos. Las apariciones no se parecen a lo que dicen Hch.12, 9 “ Y salió tras el ángel. Pedro no sabía si era verdad  lo que el ángel hacía; más bien le parecía que fuese una visión.”

San Pablo no cuenta la aparición del Resucitado camino de Damasco, entre las visiones y revelaciones de que sólo él fue objeto ( “ Cor. 12,1)

APARICIÓN DE JESÚS A MARIA MAGDALENA.

La tradición más antigua define la experiencia de las apariciones como un  “ dejarse ver” o como un ver ( 1 Cor..9,1) El lenguaje de Pablo y de los evangelios, no utilizan al hablar de las apariciones, una palabra indiferente, sino que  utilizan un término en el sentido de “ dejarse ver; mostrarse, aparecer, hacerse patente ( 1 Cor. 15,5-8)  sin que las mismas indiquen necesariamente una percepción a través de los sentidos.

La Biblia de los LXX utiliza estas expresiones para indicar la presencia de Dios sin que aludan para nada al modo de esa presencia ( Cf. Ex, 3-24).

Por ello el verbo “ver”  desde el punto de vista bíblico resulta  el más apto para hacer inteligible la experiencia real con que los discípulos expresaban su encuentro con el Resucitado, porque indica hallarse ante la realidad verdadera, no ante una visión fantasmagórica.

Las apariciones, entendidas como un personal “ dejarse ver” significan que el  Resucitado tiene  una realidad mostrada, que se ha hecho patente , a todos y cada uno de los discípulos, mujeres, y más de quinientos hermanos y por último al mismo Pablo siendo esta la base empírica en la que se apoya la fe de la Iglesia.

Porque  no fue en el seno de esta Iglesia donde se formó la noticia y el mensaje de las apariciones del Resucitado, fue la Iglesia quien tuvo su origen en tales apariciones.

JESÚS RESUCITADO Y LOS DISCIPULOS  DE EMAÚS.

Es un hecho históricamente comprobable que los apóstoles cambiaron de forma repentina y en el transcurso de  unas pocas horas de actitud, de modo que de decepcionados, hasta el punto de irse  cada uno por su lado, pasaron a reunirse de nuevo dando como razón de que Jesús se les había aparecido.

Es demostrable desde el punto de vista histórico que la idea de la resurrección de Cristo no entraba dentro de las categorías de los apóstoles y testigos de la misma. Lo último que se les hubiera ocurrido pensar a ellos sería la afirmación de que Jesús había resucitado.

Es demostrable, históricamente hablando, que a partir de la fe en la resurrección los autodenominados  testigos de la misma comenzaron a anunciarla a los demás.

Es demostrable desde el punto de vista histórico que la mayor parte de los testigos de la resurrección sufrieron una muerte violenta por confesar que Jesús había resucitado.

Tiene carácter de evidencia histórica el hecho de que la  fe en la resurrección de Cristo se extendió como un reguero de pólvora dando pie a la formación de las primeras comunidades cristianas, a la aparición de la Iglesia y a su perpetuación a través de los siglos, muchos de cuyos miembros regaron también con su sangre esta fe.

 SAN ESTEBAN EL PRIMER MÁRTIR CRISTIANO.

Un motivo más para la fundamentación del hecho de la resurrección de Cristo es la creencia  de la primera comunidad, acerca de la inminente segunda venida del Señor, una segunda venida en gloria  que presuponía la victoria de Cristo sobre la muerte  y que habría de comunicarse a todos los creyentes.

            San Pablo refleja esta creencia en la 1ª Carta a los tesalonicenses cap. 4 cuando dice: 13. Hermanos, no queremos que estéis en la ignorancia respecto de los muertos, para que no os entristezcáis como los demás, que no tienen esperanza.14. Porque si creemos que Jesús murió y que resucitó, de la misma manera Dios llevará consigo a quienes murieron en Jesús.15. Os decimos eso como Palabra des Señor: Nosotros, los que vivamos, los que quedemos hasta la Venida del Señor no nos adelantaremos a los que murieron.16. El Señor mismo, a la orden dada por la voz de un arcángel y por la trompeta de Dios, bajará del cielo, y los que murieron en Cristo resucitarán en primer lugar.17. Después nosotros, los que vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados en nubes, junto con ellos, al encuentro del Señor en los aires. Y así estaremos siempre con el Señor.18. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

LA SEGUNDA VENIDA DEL SEÑOR EN GLORIA.  

Como se ve a los tesalonicenses les resultaba un problema que, antes de esa segunda venida, algunos cristianos de la comunidad ya hubiesen muerto: les entristecía pensar que quizás éstos quedarían fuera de la llamada universal que Jesús haría cuando volviese.

            Ante esto, Pablo responde diciendo que la tristeza por la muerte de gente amada no ha de ser solamente tristeza, como los paganos: los muertos no quedarán fuera de la llamada de Jesús, sino que resucitarán y serán incorporados al séquito de los salvados.

            Y Pablo lo dice manteniéndose en la hipótesis contemporánea de una venida inmediata de Jesús: considera posible que, en esta segunda venida, él se halle vivo todavía.

            Notemos que la descripción de la parusía se hace según la cosmología de la época: el cielo está arriba, y de él baja el Señor después del grito de un arcángel; viene la resurrección de los muertos; y finalmente todos suben al encuentro del Señor, hacia la nube.

JONÁS ES ARROJADO AL MAR  Y TRAGADO POR LA BALLENA EN CUYO VIENTRE PERMANECIÓ TRES DÍAS, SÍMBOLO DE LA RESURRECCIÓN DE CRISTO. CATACUMBAS DE MARCELINO Y PEDRO.

 En cuanto al significado de la resurrección de Cristo hemos de comenzar por decir que hay una frase aparentemente simple con la que podemos acercarnos a la comprensión de este significado  es la frase de san Pablo  que afirma que Jesús : “Resucitó al tercer día según las Escrituras.”( 1ª Cor. 15,4. )

De esa frase lo que más nos interesa, es el significado de la fórmula “al tercer día tal fórmula aparece en el Nuevo Testamento diecisiete veces más.

Estas diecisiete veces, unas se refieren a las predicciones de Jesús de su muerte: “resucitaré al tercer día”; otra a la destrucción del templo: “destruid este templo y al tercer día lo reconstruiré,” y finalmente al tercer día todo estará cumplido, por ejemplo, en el texto de Lc. 13,31-33:” Aquel mismo día llegaron unos de los Fariseos, diciéndole: sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar. Y les dijo: Id, y decidle a ese zorro: He aquí que echo demonios fuera y sano enfermedades, hoy y mañana, y al tercer día  soy consumado”.

PAVO REAL SÍMBOLO DE LA VIDA ETERNA EN EL ARTE PALEOCRISTIANO.

La frase que comentamos resulta extraña porque en las Escrituras, es decir, en el Antiguo Testamento, no encontramos textos en los que se diga que el Mesías o el Cristo  resucitaría,  ni al tercer  día, ni nunca.  Prueba de ello es la extrañeza que a los discípulos les causaban las afirmaciones de Jesús en las que predecía su muerte y resurrección de entre los muertos pues” no entendían que era eso de que al tercer día  resucitaría de entre los muertos”.

Lo que si encontramos en el Antiguo Testamento es la fórmula “al tercer día” aplicada a otros acontecimientos. “ Al tercer día” libera José a sus hermanos de la cárcel; “ al tercer día” establece Dios la alianza con su pueblo; “al tercer día” recibe David la noticia de la muerte de Saul; “ al tercer día” tiene lugar la división del reino de Judá y de Israel, al tercer día” agradece el rey Ezequías a Dios el haberle sanado de una enfermedad mortal; ”al tercer díacomienza Esther su obra de salvar a su pueblo ; “al tercer día” da Yahvé vida a su pueblo con el que hace una nueva alianza.

En todos estos casos la fórmula “al tercer día” no tiene un significado cronológico o temporal, como si se  quisiera indicar con ella el tiempo en que ocurrieron los hechos referidos.

El significado que tiene la fórmula es que el hecho al que se refiere es definitivo y último, decisivo; es el día crítico en que termina definitivamente algo o comienza algo absolutamente nuevo.

Aplicado, pues, a la resurrección de Jesús no intenta decir que la misma ocurriera a los tres días de  haber muerto. Es de notar que la  fórmula “al tercer día” no la utiliza el Nuevo Testamento para referirse a los sucesos ocurridos en la Pascua ni a las apariciones del resucitado. En él se dice siempre “el  primer día de la semana”. A este día, “el primer día de la semana,” no se le llama el tercero después del viernes santo, sino el “día siguiente al sábado” y por lo tanto nada tiene que ver con el tema de “los tres días”.

 El significado que tiene la fórmula, aplicada a la resurrección de Jesús es que  la misma es un acontecimiento definitivo: con ella ha llegado el día decisivo, la salvación anhelada, sin que sea necesario esperar ningún nuevo acontecimiento para la misma, sin que tal salvación pueda, en ningún caso, ser revocada.

 ¿ DONDE ESTÁ MUERTE TU VICTORIA?

Ahora se entiende bien el que  san Pablo pudiera decir la frase: “Resucitó al tercer día según las escrituras” pues “el según las escriturasno se refiere directamenteal resucitó,” sino, como hemos visto “al tercer día”, que es utilizado  en el Antiguo Testamento unas treinta veces como una fórmula con un sentido que cualquier judío, y Jesús lo era, entendía bien.

El concepto de resurrección “al tercer día,” es un concepto judío, quizá conocido ya en tiempos de Jesús, la novedad cristiana de tal concepto consiste en que el tercer día no ocurrirá “tres días después del fin del mundo” como dicen algunos textos judíos, sino que se ha realizado ya en Jesús, el Cristo.

La unión del “al tercer día” con según las Escrituras, significa  que la resurrección es un hecho escatológico, que ya ha tenido lugar en Jesucristo como fundamento de nuestra resurrección, por eso ha podido decir San Pablo “ ya que habéis resucitado con Cristo buscad las cosas de arriba donde está Cristo,” por lo que si la fórmula era ya conocida en tiempo de Jesús lo era en un sentido apocalíptico, es decir que ocurriría después del fin del mundo, la confesión cristiana es que tal hecho ya se ha cumplido y que la nueva era ya ha comenzado.

TABLA DE LA APARICIÓN DEL ANGEL A LAS MUJERES. PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DE MIGUELTURRA. C. REAL. ESPAÑA.

Como se ve, la expresión aparentemente insignificante “resucitó al tercer día, tiene una gran carga salvífica. Nada dice sobre el día en que acaeció la resurrección del Señor, por ejemplo tres días después del viernes santo, de eso ya se han encargado otros textos indicando que el acontecimiento ocurrió el primer día de la semana, pero dice todo sobre la acción salvadora y definitiva de Dios con el Crucificado.

El tercer día, es ya una realidad viva e inaugura, en la historia humana que continúa su curso, una novedad radical y un futuro lleno de gozosa esperanza.

La resurrección de Jesús “resucitado al tercer día según las escrituras;” no solamente es un hecho definitivo y final de un proyecto divino, es también el comienzo de la proyección de ese proyecto a toda la humanidad.

A partir de ahí, ha surgido una nueva realidad  para el hombre, la de su propia resurrección. En la resurrección de Cristo toda la humanidad ha resucitado, y no solamente ha resucitado  sino que ha sido colocada a la derecha de Dios. Nuestra humanidad, la que tomó el Verbo de Dios, ha sido  exaltada  y situada  junto a Dios. Nuestra humanidad no puede por ello dejar de poner a este hombre como el prototipo y centro de su historia.

La resurrección de Cristo, por ser  el primogénito de entre los muertos ( 1. Cor.15,20-23) afecta a toda la humanidad pues en él ha realizado Dios con la humanidad esa íntima comunicación  que llamamos Unión Hipostática, por eso el texto de Pablo en el que dice: “ Pues si de Cristo se predica que ha resucitado de entre los muertos, ¿ cómo entre vosotros dicen algunos que no hay resurrección de muertos. Si la resurrección de muertos no se da, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación. Vana nuestra fe. Seremos falsos testigos de Dios, porque contra Dios testificamos que ha resucitado a Cristo, a quien no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan” ( 1ª Cor. 12-15)

SI EL GRANO DE TRIGO NO CAE EN LA TIERRA Y MUERE NO DA FRUTO...”

El texto anterior no tiene carácter apologético, sino realmente ontológico, es algo que afecta a la verdad de la resurrección de Cristo tanto como a la verdad de la resurrección de la humanidad.

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quijotediscípulo.

or SIC el 15 de diciembre de 2010

EL PAPA BENEDICTO XVI.

El Papa Benedicto XVI ha dedicado la catequesis de la Audiencia General de este miércoles para recordar la insigne figura de una santa italiana: Verónica Giuliani, de la cual celebraremos el 350 aniversario de su nacimiento el próximo 27 de diciembre, según ha informado Radio Vaticano.
El Santo Padre ha subrayado de esta santa su certeza de que la muerte no es el final y su invitación a mantener la mirada fija en el Paraíso, “meta de nuestro camino terreno”.

Verónica fue una mística apasionada por Cristo. A los 17 años, respondió a su llamada y pasó toda su vida en el monasterio de las Clarisas de Città di Castello, en Italia, donde llegó a ser abadesa hasta su muerte en 1727.
“Hizo una tal experiencia del ser amada por Cristo que, todo en ella fue interpretado en términos de amor” ha explicado el Santo Padre. De ahí su “profunda serenidad y la alegría de poder mostrar a Cristo todo el amor del que es capaz una criatura”. En el ardiente deseo de la salvación del mundo, Verónica Giuliani entendió su misión contemplativa “como el acto de estar en medio entre los hombres y Dios, entre los pecadores y Cristo crucificado, en la oración y la ofrenda de sus pruebas”.
Santa Verónica estaba convencida, ha dicho el Pontífice, de que Jesús, en su pasión, había soportado también el sufrimiento que sus siervos fieles han soportado a lo largo de los siglos. “Su vida mística nunca se separó de los eventos de Salvación celebrados en la Liturgia, y en la Palabra de Dios”. “Verónica no sólo habla con las palabras de la santa Escritura, sino que las vivía”. El Papa ha invitado a seguir su testimonio que nos invita a crecer en nuestra unión vital con el Señor.
Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua presentes en el Aula Pablo VI:

ICONO DE SANTA VERÓNICA

Queridos hermanos y hermanas:

Quisiera hoy recordar con vosotros la figura de Santa Verónica Giuliani, nacida en Mercatello, el veintisiete de diciembre de mil seiscientos sesenta. En el bautismo recibió el nombre de Úrsula. Tres hermanas suyas abrazaron la vida religiosa en el convento de Santa Clara de su pueblo natal. Aunque su padre quería que contrajera matrimonio, ella deseó ardientemente desde niña ser toda de Jesús. Marchó muy joven al monasterio de Clarisas Capuchinas de Città de Castello y tomó nombre de Verónica. No tuvo una vida fácil. Pero, nunca se vino abajo en las pruebas, sino que las afrontó por amor a Jesús, con una confianza total y ofreciendo todo por la Iglesia. Ansiaba padecer en unión con Cristo por la conversión de los pecadores. Tuvo numerosas visiones y experiencias místicas, que ella escribió en su Diario. Una apoplejía la llevó al lecho, falleciendo un mes después, el nueve de julio de mil setecientos veintisiete. Fue beatificada por Pío Séptimo y canonizada por Gregorio Dieciséis, en mil ochocientos treinta y nueve.

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, en particular a los procedentes de España, Chile y otros países latinoamericanos. Y, de modo particular, a los miembros de la comunidad católica mejicana de Roma, así como a los artesanos venidos de Guanajuato, acompañados por el Gobernador de dicho Estado y el Señor Arzobispo de León, a quienes agradezco el obsequio de un artístico nacimiento. Que el ejemplo de Verónica Giuliani incremente nuestro amor a Cristo. Muchas gracias.
Como es habitual el Santo Padre al final de la audiencia ha saludado a los jóvenes a los enfermos y a los recién casados. A vosotros, queridos jóvenes, especialmente a los muchachos de Acción Católica, deseo que dispongáis vuestros corazones para acoger a Jesús, que viene a salvarnos con la potencia de su amor. A vosotros, queridos enfermos, que en vuestra experiencia de enfermedad compartís con Cristo el peso de la Cruz, las próximas fiestas navideñas os traigan serenidad y consuelo. Os invito a vosotros, queridos recién casados, que desde hace poco tiempo habéis fundado vuestra familia, a crecer cada vez más en aquel amor que Jesús en su Natividad nos ha dado.

En el marco de esta audiencia el Papa ha recibido a la delegación religiosa y civil procedente de Guanajuato México, con motivo de la iniciativa que este año llega a su tercera edición, Navidad Mexicana en el Vaticano, este año bajo el título “”Guanajuato, Alma de la Navidad Mexicana en el Bicentenario”. El Santo Padre ha contemplado el nacimiento y las decoraciones navideñas que han sido colocadas a la entrada del Aula Pablo VI del Vaticano.

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