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PLAZA DE LA CIBELES MADRID. ESPAÑA.

SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA.

 Resulta difícil  hacer una síntesis de la  historia de Iglesia Católica en España, pues la misma no podrá, en cuanto síntesis, hacer  ni  una mera  referencia a  algunos de los múltiples hechos que configuran esta historia y que comprende cerca de 2000 años, por otro lado y a pesar de ser una síntesis, no dejará de ser demasiado larga para un medio como éste, a pesar de ello, nos disponemos a abordar este reto que desempeñe , al menos, una buena introducción a las Síntesis de la Historia de la Iglesia en los países de lengua hispana que tras ella deseamos realizar.

            Para la redacción del tema utilizaremos   las fuentes que hay en línea muchas de las cuales trasladaremos literalmente indicando su origen.

Este es el Índice General, dentro del cual se indican múltiples subíndices.

 1ª.-Parte: El cristianismo en la España Romana.

2ª Parte. El Catolicismo en la España Visigoda.

3ª Parte: El Catolicismo español durante la dominación musulmana.

4ªParte:El Catolicismo desde los reyes Católicos al último de los Austrias.

5ª Parte: La Iglesia católica en España desde los reyes Borbones hasta la Primera República.

6ª Parte: La Iglesia española en la Segunda República.

7ª Parte: La Iglesia española en la dictadura del General Franco.

8ª Parte: La Iglesia española ante la represión de la dictadura .

9.- Parte: La Iglesia española en nuestros días.

 1.ª PARTE : EL CRISTIANISMO EN LA ESPAÑA ROMANA .

 Esta primera parte tendrá los puntos siguientes:

 1.-  Conquista de Hispania por Roma.

2.-Situación de la Provincia Tarraconense.

3.- El cristianismo en la capital de la provincia. Tarraco.

4.- El cristianismo en algunos de los ” Conventus”  de la Provincia tarraconense.

5.- El cristianismo en la provincia romana de Lusitania.

6.- Situación de la Provincia Bética en la Hispania romana..

7.- El cristianismo en la capital de la Bética. Córdoba.

8.- El cristianismo en el conventus hispalense.

9.-El concilio de Elvira.

1.-1.-CONQUISTA DE HISPANIA POR  ROMA.

 La conquista de Roma se inició en el siglo III a.C. y concluyó, tras un proceso largo y complejo, en el siglo I a.C. en este proceso podemos distinguir tres etapas principales:

            1ª etapa: Conquista del este y el sur peninsular (218-197 a. C)

            El inicio de la conquista se enmarcó en el contexto de la  Segunda Guerra Púnica guerras que enfrentaron a Roma y Cartago por la hegemonía en el mediterráneo occidental.

            Los cartagineses tenían asentamientos importantes en el levante peninsular y desde allí atacaron  a Roma a través del sur de Francia y los Alpes. Roma contraatacó invadiendo las posesiones cartaginesas en Hispania a fines del siglo III. La victoria romana de Ilipa (209 a.C.) puso fin a la presencia cartaginesa en Hispania y consagró el dominio de Roma sobre el este y el sur peninsular.

            2ª etapa: Conquista del centro y el oeste peninsular  (155-133 a. C.)

            Los romanos tuvieron que hacer frente a la resistencia de los pueblos de esta zona. Los mejores ejemplos son las guerras lusitanas (155-136 a.C) en las que destacó Viriato, líder lusitano, y la férrea resistencia celtíbera en  Numancia hasta su rendición en el 133 a.C.

            La República romana vivió diversas guerras civiles que  llegaron a la península. Las luchas internas de Roma dieron lugar a enfrentamientos bélicos en la península. Un buen ejemplo es el enfrentamiento entre  Pompeyo y César (49-45 a.C.). Estos conflictos aceleraron el dominio romano sobre la península.

            3ª etapa: Conquista del norte peninsular (29-19 a.C) El fin de la conquista llegó en tiempos de  Augusto, primer emperador romano, con la dominación de galaicos, astures, cántabros y vascones (guerras cántabras). ( Cf.Etapas de la conquista de la península ibérica por Romahttp://www.historiasiglo20.org/HE/1d.htm).

 MAPA  DE HISPANIA EN TIEMPOS DE AUGUSTO.

  Augusto reorganizó el país y lo dividió en dos provincias imperiales: Lusitania, con capital en Mérida, y Tarraconensis, con capital en Tarragona; y una senatorial, la Bética, con capital en Córdoba.

 2.-1.-SITUACIÓN DE LA  PROVINCIA TARRACONENSE.. 

La reforma provincial de Augusto se produjo entre el 27 a.C. y el 15 a.C.,. La provincia Tarraconense comprendía los territorios de las actuales Mallorca, Menorca, Ibiza, Aragón, Navarra, País Vasco, Asturias, Galicia y los territorios de Portugal situados al norte del Duero.

            El límite con la Bética comenzaba entre Urci (al norte de Almería) y Murgi (Dalias), continuaba hacia el interior hasta llegar a Acci (Guadix), para seguir después el curso del Guadalbullón hasta su confluencia en el Guadalquivir, que actuaba de frontera hasta llegar a los alrededores de Cástulo (Linares).

            La línea atravesaba luego los montes oretanos hasta llegar al Guadiana, donde comenzaba la frontera con la Lusitania, cuya línea de demarcación atravesaba el Tajo en Toledo, para luego alcanzar al Duero en su confluencia con el Esla, que actuaba de frontera hasta el Atlántico.

            En el siglo II d.C. el país de los vetones que, hasta entonces, había pertenecido a la Tarraconense, pasó a pertenecer a la Lusitania, mientras que la Baeturia se desgajó de la Bética para ser incluida en la Tarraconense y la capital de la provincia se estableció definitivamente en Tarraco.

            El gobierno era ejercido por un legado (cuyo título era legatus Augusti propraetore) que, generalmente, había ocupado con anterioridad el cargo de cónsul. Bajo su mando se encontraban los legati iuridici, los legati de las legiones, los praefecti y tribuni de las cohortes auxiliares y los procuratores ecuestres encargados de la administración financiera.

  La provincia estaba dividida en seis conventus: Asturum, con la capital en Asturica Augusta (Astorga); Bracaraugustanum, con sede en Bracara Augusta (Braga); Carthaginensis, cuyo centro principal era Carthago-Nova (Cartagena); Lucensis, cuya capital estaba en Lucus Augusta (Lugo), Cluniensis en Clunia (Peñalba de Castro, Burgos) y Tarraconensis con Tarraco (Tarragona) como capital.

File:El Greco - St. Paul.jpg

 SAN PABLO. EL GRECO.

3.-1.- EL CRISTIANISMO EN LA  CAPITAL DE LA PROVINCIA. TARRACO.

 De ser ciertas determinadas fuentes, tradiciones y  leyendas el cristianismo llegó a España en el siglo I y nada menos que por obra de dos apóstoles:  Santiago el Mayor  y San Pablo.

            Con relación a los sucesos que se relacionan con  el apóstol Santiago : venida a España, aparición al mismo de la Madre del Señor en vida, y su sepulcro en Compostela,  poco vamos a decir , pues de los mismos no tenemos sino leyendas con pocas o ningunas bases históricas.

            Lo que sí podemos decir es que, a pesar de la calificación legendaria de estos hechos, la devoción a la Virgen María bajo la advocación del Pilar y al Apóstol Santiago han tenido en el cristianismo español,  en la Europa peregrinante y posteriormente en la  América hispana, una  profunda influencia  que llega hasta nuestros días. El hecho de la piedad y devoción a Santiago y a la Virgen del Pilar si es un hecho bien fundamentado históricamente, esta referencia nos parece suficiente para nuestro tema.

  RUINAS ROMANAS EN TARRACO. TARRAGONA. ESPAÑA.      

Algo distinto hemos de decir en lo referente al viaje de san Pablo, pues aunque también en torno a este hecho se hayan desarrollado tradiciones y leyendas, el hecho de su llegada a España  es un  suceso bien fundamentado históricamente.

            Lo primero que tenemos acerca de esto es el texto de la carta a los Romanos en la que el Apóstol expresa  su deseo de ir a Roma, deseo que cumplirá cuando venga de España desde donde piensa ir a Roma, he aquí el texto:

” 15:20 Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,

15:21 sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán. Isaias 52. 15

15:22 Por esta causa me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.

15:23 Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros,

15:24 cuando vaya a España, iré a vosotros; porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, una vez que haya gozado con vosotros.

            El texto no expresa el deseo  del Apóstol de ir a España sino una decisión firme,  que nace del hecho de la actuación de Pablo  de irno donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno,”  el deseo del  Apóstol era el de ir Roma  lugar en el que la Iglesia había sido implantada, por lo que  san Pablo iría a verlos al pasar: “porque espero veros al pasar”.

  RUINAS ROMANAS EN TARRAGONA. ESPAÑA.  

Varios textos de los padres de la Iglesia testifican que el propósito de Pablo de ir a España se hizo efectivo, veamos unos cuantos:

            1.- Clemente, Obispo de Roma (discípulo de Pablo), ca 95 d.C. escribió una carta a la iglesia de Corinto, en la cual dice:

            “Pablo, pregonero de la verdad en Oriente y en Occidente, recibió el premio de su gran fe. Cuando predicando el mensaje de justicia a todo el mundo hubo ido al extremo del Occidente, sufrió el martirio, emigrando así de este mundo para habitar en el Santo Lugar.”36. El extremo de occidente en la época era sin duda España. Cayo Plinio el Viejo nos dice en su “Historia Natural”, tomo III, 1, “Hacia donde se origina el ocaso del sol, se encuentra el estrecho gaditano y España, el primer país, que es la más avanzada punta de la tierra”.

            2.- Atanasio (296-373), quien en su epístola a Draconio escribe:

            “Este santo varón estaba interesado en predicar hasta la Iliria (centro de Europa) y no tenía pereza de irse, no solamente a Roma, sino de llegar hasta España, pues cuanto más trabajase, mayor sería las merced de su gloria”

            3.-Varios. Epifanio (310-403) dice: “Pablo arribó a España, mientras Pedro visitó varias veces Ponto y Abisinia).( Migne,Griego volumen XLI); Jerónimo (330-401), en su “Comentario sobre Isaías”, dice que el apóstol “se trasladó a España directamente por barco (Padres Latinos, XXIV, 154); Juan Crisóstomo (344-438), en el “Comentario sobre Romanos” (10:18), escribe: “Él procuró realizar el recorrido desde Jerusalén a España. Cuando hubo pasado dos años preso en Roma, una vez libertado, se fue a España; después volvió a Judea visitando a los judíos y finalmente regresó a Roma, donde sufrió el suplicio por orden de Nerón.”

            Dónde  llegó san Pablo y que hizo en España, cae ya dentro del campo de la leyenda y tradiciones:

             La tradición relaciona la visita con Tarragona-Tarraco  que era, entonces, una ciudad políticamente muy importante.

            Popularmente se relaciona esta venida con una piedra situada en el fundamento y al lado de la capilla de San Pablo (ahora en el interior de uno de los claustros del Seminario Conciliar Pontificio), que pertenecía al antiguo hospital de los canónigos, desde donde el Apóstol habría predicado.

             El año 259   En tiempos de las persecuciones decretadas por los emperadores Galieno y Valeriano, fueron quemados en el anfiteatro de la ciudad Fructuoso, obispo de Tarragona, y sus diáconos, Augurio y Eulogio (21 de enero).

File:S fructuoso.jpg

 SAN FRUCTUOSO OBISPO Y SUS MÁRTIRES. TARRAGONA.

 Un testimonio  de este martirio es el  Oficio de la Real Academia de la Historia  al Ministerio de Instrucción Pública francés en el que se le agradecen las noticias transmitidas acerca del hallazgo de una inscripción cristiana en la que se leen los nombre de los mártires de Tarragona, Fructuoso y Augurino, así como por su ofrecimiento de comunicar el resultado de la misión arqueológica que le ha encomendado el Ministerio de Instrucción Pública francés.

            Por otro lado  las actas de su martirio figuran entre las siete únicas que la Iglesia considera auténticas.  Son las más antiguas de la Península, y constituyen el primer documento escrito sobre el cristianismo.  Presuponen una Iglesia bien organizada y viva. 

            En el año  385   El obispo Himerio consulta al papa Dámaso algunas dudas sobre asuntos de disciplina eclesiástica.  Muerto éste, le contesta su sucesor, el papa Siricio (11 de febrero).  Se trata de la primera decretal que un papa dirige a un obispo de la Iglesia latina: le manda que haga cumplir sus prescripciones a los obispos de su provincia y también a los gallegos, béticos y lusitanos.  Aparece, por tanto, la estructura provincial de la Tarraconense e incluso, la primacía a nivel peninsular.

            El  año 420   Siendo obispo Titianus, el monje Frontón tiene una destacada intervención contra grupos PriscIlianistes.

            El año  465   El obispo Ascanio escribe al papa Hilario para hacerle algunas consultas de disciplina eclesiástica.  Los términos de la respuesta al afianzan como metropolitano (30 de diciembre).(Cf.  http://www.arquebisbattarragona.cat/‎)

 4.- 1.-EL CRISTIANISMO EN ALGUNOS DE LOS ” CONVENTUS” DE LA PROVINCIA TARRACONENSE.

 RETABLO DEL ALTAR MAYOR DE ASTORGA. ESPAÑA.

4.-1.-ASTORGA.( Asturum, con la capital en Asturica Augusta ).

 Es una de las diócesis más antiguas de España, se tienen evidencias históricas de la existencia de la diócesis en el convento jurídico asturicense, con capital en Asturica Augusta, en la provincia romana de Gallaecia, ya desde mediados del s. III.

             Algunos autores suponen que por aquel entonces las actuales diócesis de Astorga y León estaban unidas en una sola, aunque otros consideran que no hay pruebas concluyentes de este hecho.

            Los primeros siglos de la diócesis no fueron fáciles para los católicos, que debieron afrontar la pervivencia de los dioses paganos, las persecuciones ordenadas por diversos emperadores romanos, la aparición de numerosas desviaciones.

             El  primer obispo del que se tiene constancia documental, Basílides, fue destituido por libelático, es decir que con el fin de librarse de la persecución se procuró un certificado (en latín libellus) que acreditaba haber sacrificado a los dioses, durante las persecuciones ordenadas por Decio en un episodio que requirió la intervención del obispo Cipriano de Cartago y del papa Esteban I; su sucesor Sabino desarrolló su episcopado durante las represiones de Valeriano, y contemporánea suya fue la mártir Santa Marta, actual patrona de Astorga, supuestamente hermana de San Vidal y tía de Justo y Pastor.

             La diócesis también estuvo representada en el Concilio de Elvira, el primero celebrado por la iglesia cristiana en Hispania cerca del año 300 en el contexto de las persecuciones deDiocleciano, al que acudió el obispo Decencio.

 CARTAGENA ANTICA.

4.-2.-CARTAGENA . Cartago Nova.      

 La Iglesia de Cartagena nació quizás en el siglo II, época en que la importancia de esta ciudad era notoria y el cristianismo  había conseguido gran arraigo entre los locales. La capitalidad de la Diócesis vino de la mano de la nueva división provincial del emperador Diocleciano: la ciudad de Carthago Nova se convirtió de este modo en la capital de la Cartaginense y su Iglesia en Cabeza diocesana.

            Su origen   puntual es incierto; Carcesa sede de San Hesiquio, es identificada por algunos con Caravaca o Cieza. En el Concilio de IIíberis se cita la Iglesia de Lorca, y en la persecución de Decio, el martirio de Ciriaco y Paula. En los Concilios de Toledo aparecen las firmas de los obispos de Bigastro (Cehegín) y de Illici (Elche).

            Los nombres de los obispos de Cartago Nova y Bigastro testimonian la temprana cristianización y prosperidad de esta Iglesia.

            San Isidoro y San Ildefonso alaban la notable colección de obras célebres de autores eclesiásticos existente en Cartagena, especialmente cuando regentaba la diócesis Liciniano. Creemos, con García Villada, que la diócesis debió desaparecer en el siglo VII suplantada por la de Toledo. .  Cf. http://www.diocesisdecartagena.org).

 PISCINA EN LUCUS AUGUSTA. LUGO. ESPAÑA.

4.-3.- LUGO. Lucus Augusta.

 Se desconoce la fecha exacta o aproximada en que Lugo (la Lucus Augusti de los romanos) se estableció la primera comunidad cristiana. Tenemos por seguro que la evangelización inicial llegó a estos parajes ya en la segunda mitad del siglo primero, aun descartada la presencia en ella del Apóstol Santiago.

            Su extensión  tuvo que ser muy dilatada en un principio puesto que dentro de la demarcación comprendida en el llamado Convento Jurídico Lucense, en los cinco primeros siglos última etapa de la época romana solamente hay noticia de la existencia de las sedes de Lugo, Iria (=Celenes?) y Orense.

SANTIAGO APÓSTOL  ANTE LA VIRGEN DEL PILAR.

 4.4.–ZARAGOZA . Cesaraugusta.

 La diócesis es una de las más antiguas de España, puesto que según la tradición su origen se remonta a la llegada del apóstol Santiago – hecho que no se había puesto en duda hasta los escritos de Caesar Baronius, que influido por una historia fabulosa de García de Loaisa, la puso en duda. El papa Urbano VIII ordenó que la antigua historia sobre el asunto fuera reintroducida en el Breviario.

Ya se ha dado anteriormente la opinión acerca de lo referente a Santiago Apóstol y a la Virgen del Pilar, todo sin fundamento histórico sólido.

            Hacia el año 256 aparece como obispo de la diócesis Felix Caesaraugustanus, que defiende la verdadera disciplina en el caso de Basilides y Marcial, obispos respectivamente de las diócesis de Astorga y Mérida.

            San Valero, que asistió al Concilio de Elvira, fue obispo de 290 a 315 y, junto con su discípulo y diácono San Vicente, sufrieron el martirio durante la persecución de Daciano

            . San Vicente fue llevado a Valencia, donde sufrió un largo y terrible martirio. San Valero fue exiliado a un lugar llamado Enet, cerca de Barbastro, donde murió. Sus reliquias fueron trasladadas inicialmente a Roda de Isábena, pero el brazo y la cabeza fueron trasladados a Zaragoza tras la reconquista de la ciudad.

            Se cree que hubo mártires en anteriores persecuciones en Zaragoza, tal como lo parece indicar Prudencio; pero no existen noticias claras anteriores a Valero, cuando también aparecen Santa Engracia y los Santos Innumerables.

            Se cuenta que Daciano, para detectar y destruir a los fieles de Zaragoza, ordenó que se prometiera libertad de culto con la condición de que todos saliesen de la ciudad en un momento determinado y por una puerta designada. En cuanto hubieron pasado la puerta, fueron muertos por la espada y sus cuerpos quemados. Sus cenizas fueron mezcladas con las de criminales, de forma que no pudieran venerarse. Pero una lluvia separó las cenizas, juntando las de los mártires en masas blancas, que son las conocidas como Santas Masas. Las Santas Masas fueron depositadas en la cripta de la iglesia de Santa Engracia, donde aun se conservan.

            Antes de la invasión musulmana, se realizaron tres concilios de nivel nacional en Zaragoza. El Primer Concilio de Zaragoza se realizó en el 380 durante el obispado de Valerio II. Este concilio, anterior a los concilios de Toledo, trató sobre la erradicación del priscilianismo.( Cf. es.wikipedia.org/wiki/Archidiócesis_de_Zarag).

SAN CIPRIANO OBISPO.

5.-1.-EL CRISTIANISMO EN LA PROVINCIA ROMANA DE LUSITANIA.

 Las primeras comunidades cristianas estables aparecen suficientemente arraigadas en la Lusitania ya en el s. III. La carta 69 de san Cipriano al clero y pueblo de Emérita Augusta (255-257) es el documento más antiguo que poseemos de  una diócesis  en la Provincia Romana de Lusitania, con capitalidad en Augusta Emérita. En ella se hace mención al diácono Elio y a la comunidad  de la ciudaditem Aelio diacono et plebi Emeritae consistentibus in Domino– como consecuencia de los problemas surgidos con su obispo Marcial.

            También durante la persecución contra los cristianos llevada a cabo bajo los emperadores Diocleciano y Maximiano Hercúleo, tuvo lugar en la ciudad el martirio de Eulalia, como pone de manifiesto el poeta cristiano Aurelio Prudencio en su Peristephanon, Hym. 3.
            Este hecho reactivaría la comunidad cristiana de la ciudad, y sin duda aseguraría a su iglesia importantes donaciones desde época temprana. Esta coyuntura religiosa y social convirtió desde entonces a la ciudad en lugar de peregrinación y culto, convirtiéndose la mártir en protectora de la misma.

ANFITEATRO ROMANO DE MÉRIDA. ESPAÑA.

Otra fuente documental importante que corrobora esta implantación de una comunidad cristiana influyente en la ciudad son las actas de los concilios hispanorromanos, donde se tiene constancia de la presencia del obispo de Mérida, Liberio, al primer concilio celebrado por la iglesia hispana en Illiberis (Granada) en el año 314.

            En el año 380, otro obispo de Mérida, Hydacio, que tendría al final del siglo IV e inicios del V un papel muy destacado en la lucha entre ortodoxos y herejes, asistió al concilio convocado en Caesaraugusta para ocuparse de la herejía priscilianista, muy extendida por la provincia.

            Todo ello viene a mostrarnos una iglesia influyente, con un prestigio teológico asociado a una amplia proyección social y a una creciente riqueza, que la convertirán durante el siglo V-VI en la iglesia más preponderante y rica de España, convertida en diócesis metropolitana de la que fueron sufragáneas las diócesis de Pace (Beja), Olissipona (Lisboa), Oxonoba (Silves), Idigitania (Diana a Velha), Conímbriga (Coimbra), Bisseon (Víseu), Lameco (Lamego), Caliabria (¿?), Elbora (Évora), Salmántica, Ábula (Ávila), Cauria (Coria) y Zamora, de las que solamente Caliabria ofrece dudas sobre su localización.

            A continuación hacemos referencia a algunas de estas diócesis.

File:Salamanca - Catedral Vieja, interior 20.jpg

RETABLO DE LA CATEDRAL VIEJA DE SALAMANCA. ESPAÑA.

SALAMANCA:

            La primera noticia cierta del establecimiento de sede episcopal se remonta al año 589, comprobada por la asistencia del Obispo Eleuterio al III Concilio de Toledo.

             Los nombres de algunos obispos anteriores a Eleuterio, si no quedan históricamente demostrados, dejan una probabilidad de la existencia de la Diócesis.

EL OBISPO PRISCILIANO.

ÁVILA:

             La diócesis se creó probablemente en el último cuarto del siglo IV, puesto que se sabe del obispo herético Prisciliano ajusticiado en Tréveris  en 385.

            Prisciliano alcanzó gran repercusión en la historia de la Iglesia . Al parecer, nació en la Hispania occidental, en el seno de una familia acomodada.

            Sus predicaciones obtuvieron un notable éxito, en especial entre las mujeres y entre las clases populares, atacando el lujo de la Iglesia, la unión entre el poder civil y el religioso  Se le nombró obispo de Ávila en el año 380. El Concilio de Zaragoza, este mismo año, condenó algunas de sus prácticas. Condenado por hereje, brujo y explotador de mujeres, fue ejecutado junto con algunos discípulos., sus restos fueron trasladados a Galecia.

            Las doctrinas priscilianistas se basaban en el dualismo  gnóstico- maniqueo, una creencia en la  existencia de dos reinos, uno de la luz y otro de la oscuridad. Decían que los ángeles y las almas de los hombres eran arrancadas de la sustancia de la deidad. Las almas humanas estaban destinadas a conquistar el reino de las tinieblas, pero cayeron y fueron aprisionadas en cuerpos materiales. Así ambos reinos están representados en el hombre, y de ahí el conflicto simbolizado por parte de la luz por los doce patriarcas, espíritus  celestiales, que corresponden a ciertos poderes humanos; y por parte de la oscuridad, por los signos del zodíaco, símbolos de la materia y del reino inferior.

             La salvación del hombre consiste en la liberación del dominio de la materia.       Cuando los doce patriarcas no pudieron liberarle, vino el  Salvador en un cuerpo celeste que aparecía como el de otros hombres y con su  doctrina y su muerte aparente liberó las almas de los hombres de la influencia de lo material.

            La ética del dualismo priscilianista con su pobre concepto de la naturaleza dio origen a un indecente sistema  ascético así como a algunas observancias  litúrgicas peculiares, tales como el ayuno los domingos y el día de Navidad., unidos con críticas a la Iglesia.

            Puesto que sus doctrinas eran esotéricas y exotéricas y puesto que creían que los hombres en general eran incapaces de entender los más altos caminos, a los priscilianistas, o al menos a los iluminados, se les permitía  mentir en aras de una finalidad más santa. Fue debido precisamente a que era probable que estas enseñanzas  escandalizaran incluso a los fieles, que Agustín escribió su famosa obra “De mendacio.”

CORIA.

             La diócesis de Coria es una de las más antiguas de España. Según una antigua tradición fue fundada por el Papa San Silvestre en el año 338, siendo emperador Constantino y se tiene como probable que fuera su primer obispo San Evasio, quien padeció martirio en Casar de Cáceres.  Fue el primer obispo de la diócesis cauriense.- Si no hay datos que lo contradigan, quizás ha sido discípulo muy directo de Santia­go o de San Pablo.– Es seguro que residió mucho tiempo en Coria, aunque, en su labor evangelizadora, terminase por ser mar­tirizado a su paso por Casar de Cáceres.-
             Del primer obispo que se tiene constancia es el Obispo Jacinto que firma el acta del tercer Concilio de Toledo en el año 589.

 MONEDAS DE HISPANIA EN LA ÉPOCA ROMANA.

6.-1.-SITUACIÓN DE LA PROVINCIA BÉTICA EN  LA HISPANIA ROMANA .

 La reforma provincial de Augusto del año 27 a.C. dividió la Hispania Ulterior en dos provincias: la Lusitania y la Bética. El nombre oficial de la última fue Provincia Hispania Ulterior Bética hasta el siglo II d.C., cuando pasó a denominarse simplemente Bética. La provincia recibió la categoría de senatorial, lo que impedía la presencia de tropas regulares, salvo en casos de urgencia, y la sometía al control directo del Senado romano.

            La capital se estableció de forma permanente en Corduba (Córdoba). Los límites de la Bética coincidían casi en su totalidad con los de la Andalucía actual. El límite oriental se situaba en la desembocadura del río Nogalte, cuyo curso seguía hasta confluir con el Guadalimar en la sierra de Cazorla; por el norte y el noroeste seguía de la sierra de Almadén, para luego a través de La Mancha llegar hasta las cercanías de Badajoz donde confluían el río Guadajara con el Guadiana (denominado Anas por los romanos); este río era hasta su desembocadura la frontera occidental de la provincia.

             Estas fronteras fueron modificadas por Augusto entre los años 12 y 7 a.C., pues entregó parte de los territorios de la Bética a la Tarraconense. La zona minera de Cástulo (Linares) pasó a la provincia imperial, y la nueva frontera oriental se fijó en la desembocadura del río Mojácar.

             La provincia estaba dividida en cuatro conventos en los cuales se situaban 175 ciudades: el gaditano con su capital en Gades (Cádiz), el astigitano con su centro en Astigi (Écija), el cordubense que tenía su sede en Corduba (Córdoba) y el hispalense cuya ciudad principal era Hispalis (Sevilla).

SAN TORCUATO UNO DE LOS SIETE VARONES APOSTÓLICOS.

 7.-1.-EL CRISTIANISMO EN LA CAPITAL DE LA BÉTICA:CORDOBA.

 Antes de entrar a historiar los orígenes del cristianismo en los conventus  béticos queremos hacer referencia aun tradición que remontaría el origen del cristianismo en la Bética a los apóstoles, nos referimos a la tradición de los siete Varones Apostólicos, conforme a esta tradición, los Príncipes de los Apóstoles, Pedro y Pablo, escogieron a siete entre sus discípulos, bien probados en la fe  siendo sus nombres  Torcuato, Segundo, Indalecio, Tesifonte, Eufrasio, Cecilio y Hesiquio. los consagraron obispos y los enviaron a España, dirigiéndose  ellos a la Bética, que era una de las regiones más romanizadas, con relación a  la fundamentación de esta tradición podríamos concluir con P. Vega, el historiador que más detenidamente ha estudiado este tema en la última década: «Nuestra historia eclesiástica antigua está llena de oscuridades impenetrables por falta de documentación fidedigna… La tradición tiene sin duda un valor de presunción a su favor, que sólo argumentos positivos o dificultades insuperables pueden desvirtuar».

             Dicho esto pasamos a referirmos al origen de la diócesis de Córdoba.

            La ciudad de Córdoba, cuyo conventus y diócesis originarios se extendían por el norte hasta las orillas del Guadiana y que al sur comprendían tan sólo una mínima parte de la campiña cordobesa, fue evangelizada posiblemente -por ser capital de la Bética- desde los primeros momentos de la expansión del cristianismo.

            Las primeras noticias históricas son de la segunda mitad del siglo III cuando aparece perfectamente diseñada como sede episcopal.

            Como es natural, los primeros pasos del cristianismo cordobés se vieron sometidos a las luchas y vicisitudes impuestas por el imperialismo romano. Sus primeros mártires nos son conocidos gracias al libro de Prudencio, Corduba Acisclum dabit et Zoillum tresque coronas (Peristephánon, IV,1920). Por su parte, el martirologio jeronimiano, los primeros calendarios mozárabes y los antiguos libros litúrgicos, recogen el día de la celebración de dichos mártires.

            El primer obispo cordobés que conocemos es Severo, de la segunda mitad del s. III, si bien no existen documentos muy fidedignos. Le suceden Grato y Beroso   El obispo  Osio -«hombre verdaderamente santo», según San Atanasio- recibió la ordenación episcopal entre el 290 y 295.

IMAGENES ENCONTRADAS EN MENGIBAR, JAEN, CERCA DE ILITURGI.

            Muy poco después, las actas del concilio de Elvira (302) certifican la expansión del cristianismo en Epora, Iliturgi, Carbula, Solia y Ossigi, municipios del conventus Cordubensis.

            Todos atribuyen a Osio la expresión homoúsios (de la misma naturaleza del Padre) del credo niceno. Coetánea de este obispo fue la persecución de Diocleciano del 304, en la que el mismo Osio fue torturado y padecieron martirio Acisclo, Zoilo, Fausto, Jenaro y Marcial.

    PRESUNTAS RUINAS DEL PALACIO DEL OBISPO OSIO EN CERCADILLA. ESPAÑA.

Los sarcófagos cristianos de época constantiniana que han llegado a nuestros días y el palatium episcopi de Osio y de sus sucesores en Cercadilla son testigos elocuentes de una comunidad de fieles en la que estaban integradas personas de cultura, de alto nivel económico y de buen gusto estético.

 SANTA JUSTA Y SANTA RUFINA. SEVILLA.

8.-1 EL CRISTIANISMO EN EL CONVENTUS  HISPALENSE.

  Hay que ir al siglo III para conocer los primeros datos sobre la comunidad cristiana de Sevilla: el relato del martirio de las santas Justa y Rufina, alfareras que fueron sacrificadas por orden del gobernador Diocleciano  tras negarse a adorar a la diosa Salambón.

            Sus restos fueron rescatados por el obispo Sabino, quien les dio sepultura en el cementerio cristiano de Sevilla, llamado después, según la tradición, Prado de Santa Justa. La existencia de este camposanto refuerza la tesis de una comunidad a orillas del Guadalquivir en aquella época, pero el dato más fiable es la presencia del obispo Sabino, un personaje perfectamente documentado que asistió al Concilio de Elvira (300-306).

             En el III Concilio de Toledo aparecen otros santos de la diócesis hispalense: Félix, Trepte, Víctor, Basilio, Florencio, Crispín, Servando y Germán.

             Por otro lado, el Códice Emilianense del Escorial contiene un famoso elenco de los obispos de Sevilla, Toledo y Elvira.

            La serie de los prelados hispalenses comienza con los nombres de Marcelo, Sabino, Evidio, Diocleto, Semproniano y Gémino. La presencia cristiana en la cuenca del Guadalquivir parece más reforzada documentalmente a raíz de la llegada de los visigodos, con la pugna inicial entre católicos y arrianos y el tercer Concilio de Toledo (589).

 PUERTA DE ELVIRA. GRANADA. ESPAÑA.

8.-1.-EL CONCILIO DE ELVIRA.

 Este Concilio,  se celebró al comienzo del siglo IV en Eliberris o Illiberris, en España, una ciudad próxima a Granada actualmente en ruinas. Fue, por lo que sabemos, el primer concilio que se celebró en España, al que asistieron diecinueve obispos de todas partes de la Península.

            El año preciso en el que se celebró ha sido un motivo de controversia sobre el que se ha escrito mucho. Algunas copias de sus actas contienen un dato que se corresponde según nuestro cálculo con el año 324; para muchos escritores el concilio se celebró en ese año.

File:Hosius of Cordoba.jpg

 EL FAMOSO OBISPO DE CÓRDOBA OSIO.

Jean Hardouin sugiere el año 313, Mansi el 309, y Hefele el 305 ó 306. Opinión más recientes (Duchesne, ) sitúa la fecha considerablemente antes del 300 a 303 y por consiguiente, previo a la persecución de Diocleciano. El principal obispo que asistió al concilio fue el famoso Osio de Córdoba. Se menciona también a veintiséis sacerdotes ocupando un lugar con los obispos.

            Los ochenta y un cánones fueron, sin embargo, están  suscritos únicamente por los obispos. Esos cánones, todos disciplinarios, arrojan mucha luz sobre la vida religiosa y eclesiástica de los cristianos españoles en la víspera del triunfo del cristianismo. Tratan de temas tan variados como el matrimonio, el bautismo, la idolatría, el ayuno, la excomunión, los cementerios, la usura, las vigilias, la frecuentación a Misa, las relaciones de los cristianos con los paganos, judíos y herejes, etc.

            En el canon XXXIII, según Hefele tenemos la ordenanza eclesiástica positiva más antigua concerniente al celibato del clero. El canon XIII muestra la institución de las monjas (virgines Deo sacratae), desde tanto tiempo conocida en España. A menudo el Canon XXXVI (placuit picturas in ecclesia esse non debere en quod colitur et adoratur in parietibus depingatur) se ha alegado como argumento contra la veneración de imágenes según practicada en la Iglesia Católica. Binterim, De Rossi y Hefele lo interpretan como una prohibición contra el uso de imágenes en los templos grandes únicamente, para evitar que los paganos caricaturizaran las escenas e ideas sagradas.

Von Funk, Termel y Dom Leclerq opinan que el concilio no se pronunció sobre la licitud o ilicitud del uso de las imágenes, sino que se trata de una medida administrativa que simplemente las prohíbe, para evitar que los nuevos y débiles conversos del paganismo incurran en cualquier riesgo de recaer en la idolatría, o se escandalicen ante algunos excesos supersticiosos que de ningún modo estaban aprobados por la autoridad eclesiástica.

 

9.-1. -FINAL DEL IMPERIO ROMANO DE OCCIDENTE.

 El inestable equilibrio que se mantenía en las fronteras del norte del Imperio Romano se rompe en el último tercio del siglo IV con la entrada en Europa de un pueblo mogol, los Hunos, presionados  por ellos numerosos pueblos germanos se precipitan a través del limes romano, en el año 406 se produce la primera gran invasión.

            Tres años mas tarde llegaban a los Pirineos tres de estos pueblos, conocidos con los nombres de suevos, alanos y vándalos, estos últimos divididos en dos grupos, los asdingos y los silingos. A partir de estas invasiones el imperio romano de occidente caería de forma definitiva  a partir de los años del final del siglo IV y primeros años del siglo V.

 BIBLIOGRAFIA.

             ( Von Funk en “Tübingen Quartaldchrift”, 1883, 270-78; Nolte en “Rev. des Sciences ecclésiastiques”, 1877, 482-84; Turmel en “Rev. du clergé français”, 1906, XLV,508). . Enciclopedia católica en línea . Mansi en Documenta catholica omnia conspectus omnium rerum. Historia de la Iglesia en España Enc.GER. Canal Social. Webs de la diócesis correspondientes. Las fuentes nombradas en esta 1ª Parte del Tema.)

 2ª.-PARTE: EL CATOLICISMO EN LA ESPAÑA VISIGODA.

 Esta segunda parte constará de los puntos siguientes:

 1.-Los orígenes del Reino Visigodo en Hispania .

2.- La unificación religiosa del reino.

3.- Los concilios en la España visigótica.

4.- Lengua y literatura de la España Visigoda.

5.- Las artes en este periodo.

 El rey visigodo Leovigildo en la conquista de Cantabria, representada en un cofre de mármol de San Millán de la Cogolla (España). El cofre perteneció a Sancho III de Navarra. España, Europa Rey visigodo (573-586).

1.-2.-LOS ORÍGENES DEL REINO VISIGODO EN HISPANIA

 Se puede decir que el Reino Visigodo Hispano absolutamente independiente  comenzó con Leovigildo. Fue asociado al Trono por su hermano Liuva I (elegido rey en el 567) en el año 568, como forma de evitar una guerra civil entre ambos después de la muerte de Atanagildo.

            Leovigildo reforzó su poder casándose con la influyente viuda de Atanagildo, Goswinta, y se encargó de gobernar los territorios visigodos en la península Ibérica, mientras su hermano dominaba la Septimania, última provincia que les quedaba a los visigodos en las Galias. El número de habitantes del reino visigótico andaría en su totalidad por unos cuatro millones, en más o en menos.

            La muerte de Liuva en el 571 permitió a Leovigildo erigirse en único monarca y gobernar la totalidad del reino.

Puede decirse que fue Leovigildo quien convirtió definitivamente el reino visigodo en un Estado hispánico: fijó la capital en Toledo; contuvo en sendas campañas militares a los otros dos poderes presentes en la Península, representados por los asentamientos bizantinos del sureste (571) y por el reino suevo del noroeste (573-76); venció definitivamente a este último, incorporando Galicia a sus dominios (585); aplastó la rebelión de la aristocracia bética en el sur (572); rechazó un intento de los burgundios por arrebatarle Septimania (585); sometió a los cántabros (574), a los vascones (fundando para controlarlos la ciudad de Vitoria) y a otros pueblos del norte.

            Pero la labor de Leovigildo no se limitó a la expansión territorial del reino visigodo por medio de campañas guerreras; también lo consolidó mediante reformas internas.

SAN HERMENEGILDO MÁRTIR.

 Convirtió la monarquía electiva tradicional de este pueblo germánico, procedente de su época nómada, por una monarquía hereditaria en su propia familia; para ello asoció al Trono a sus hijos Recaredo y Hermenegildo en el 573; un posterior intento de rebelión de este último fue abortado sin contemplaciones, dejando a Recaredo como único heredero.

            Inspirándose en el modelo del Imperio Bizantino, reforzó la majestad y el poder simbólico del monarca, enriqueciendo el ceremonial cortesano y acuñando monedas de oro. Y realizó múltiples reformas administrativas, judiciales, fiscales y militares, tendentes todas ellas a la centralización del poder y a la sumisión de la nobleza. (Cf. http://www.biografiasyvidas.com/biografia/l/leovigildo.htm‎)

 RECAREDO Y SU CONVERSIÓN AL CATOLICISMO.

2.-2.-LA  UNIFICACIÓN RELIGIOSA DEL REINO.

 Posiblemente el  principal fracaso del  reinado  de Leovigildo estuvo en la política religiosa, pues no consiguió imponer a la población hispanorromana la fe arriana de la casta dominante goda. La herejía arriana lleva el nombre de su principal difusor, Arrio, que negaba la divinidad de Cristo, esta herejía fue condenada en el primer Concilio de Nicea finalizado el  año 325

            La  rebelión de su hijo  Hermenegildo -convertido al catolicismo- en 579-84 mostró la virulencia del conflicto religioso latente, al sublevar de nuevo a las ciudades de la Bética.. Ante la persecución desencadenada por su padre contra los católicos, le declara la guerra en el año 582. Vencido y hecho prisionero por Leovigildo, muere mártir rechazando la comunión ofrecida por un obispo arriaano de su fe en 585. — Fiesta: 13 de abril.

            Leovigildo reforzó desde entonces la persecución de los católicos; pero la resistencia de los católicos hispano-romanos  le aconsejó cambiar de actitud hacia el final de su vida, favoreciendo quizá la posterior conversión de su hijo y sucesor, Recaredo, a la fe católica en el III Concilio de Toledo.

3.-2.-LOS CONCILIOS DE LA IGLESIA VISIGÓTICA.

             Los concilios toledanos fueron asambleas eclesiásticas continuadoras de la tradición sinodal romana, se convirtieron en época visigoda en una institución de apoyo a los reyes hispanogodos en su potestad legislativa y en los asuntos de gobierno.

            La conversión de Recaredo y del pueblo godo al catolicismo en el Concilio III de Toledo (589) supuso la integración en el Estado visigodo de la comunidad hispanorromana, especialmente representada por la jerarquía eclesiástica, y la Iglesia católica quedó reconocida como la autoridad religiosa y moral que podía dictar las normas éticas de la actuación del poder público.

            De este modo, la potestad secular y la eclesiástica no estuvieron bien delimitadas en sus diferentes esferas de actuación, conforme a la tradición romana del Bajo Imperio y la arriana de los visigodos, caracterizada por el sometimiento de la Iglesia a los reyes.

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 Isidoro de Sevilla presentando su obra a su hermana Florentina. Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Francia, hacia el año 800.            

A partir del IV Concilio del año 633, y bajo la inspiración de Isidoro de Sevilla, los concilios fueron concebidos como una institución a la vez política y eclesiástica, que actuaba en sesiones distintas según se ocupase de cuestiones concernientes al Estado o a la Iglesia, atribuyéndose respecto del primero una alta función rectora y normativa. Por esta razón se tiende actualmente a considerar los concilios como la suprema asamblea legislativa que reguló en la España visigoda la orientación de la vida política y, al mismo tiempo, como el tribunal superior fiscalizador de la misma.

            Estas asambleas fueron las que 1.-  prescribieron las condiciones requeridas para ser elegido rey; 2.-las que fijaron las normas de la elección real; 3.-las que legalizaron los destronamientos y las usurpaciones de la corona y sancionaron la legalidad de la ascensión de determinados príncipes al trono;4.- las que anatematizaron a los conjurados y rebeldes al Estado, instaron al riguroso cumplimiento de los juramentos del rey y de los súbditos,  5.- instauraron las garantías judiciales de los magnates, sacerdotes y militares gardingos; 6.- sancionaron con su autoridad moral las leyes y decisiones regias,7.- definieron las normas morales a las que debía ajustarse la actuación real, 8.-aprobaron los edictos del rey, de su familia y de los «fieles del rey»; 9.-el castigo o perdón de los rebeldes al Estado y las persecuciones religiosas contra los judíos. Con ello lograron los concilios la intervención de los obispos en la elección de los reyes, en la administración pública y en las funciones legislativas y judiciales.

             Los decretos conciliares (cánones), una vez redactados, eran promulgados y a continuación firmados por todos los que habían asistido a la reunión: sacerdotes y seglares. Estos decretos conciliares, cuya violación era castigada con la excomunión, tenían que ser confirmados por el rey mediante la promulgación de una ley en confirmación de las decisiones del concilio, con lo que dichos acuerdos adquirían fuerza de ley civil.

            Además de los concilios plenarios existían sínodos provinciales cuyo procedimiento era el siguiente: las reuniones se celebraban en la iglesia metropolitana, en la que entraban, en primer lugar, los obispos, por orden de antigüedad, seguidos de sacerdotes y diáconos.

            Después de elevar una oración, un diácono presentaba un libro de cánones conciliares relativos a la reunión de los sínodos. A continuación, el metropolitano convocaba a todo aquel que tuviese algún asunto que presentar.

            Todos podían recurrir al sínodo contra los obispos, jueces, grandes o cualquier otra persona. Si la reunión consideraba que la reclamación era justa, el rey, a petición del metropolitano, nombraba un funcionario ejecutivo para obligar a jueces y otros laicos a comparecer ante el sínodo.

            Por lo que se refiere al conocimiento por el pueblo de las decisiones adoptadas, en 693 se decidió que todos los obispos, en el plazo de seis meses después de la terminación de un sínodo, debían convocar una asamblea de todos los abades, sacerdotes, diáconos y otros clérigos, junto con todo el pueblo de su circunscripción eclesiástica, y debían informarles de las resoluciones tomadas en la reunión provincial.    Éste seria presumiblemente el procedimiento seguido en los concilios Buscar voz… provinciales tenidos en Zaragoza y Huesca.

PÓRTICO DE LA CATEDRAL DE TARRAGONA.           

En Hispania se celebraron en época visigoda 34 concilios: 1 en Tarragona; 2 en Zaragoza; 17 en Toledo; 1 en Gerona; 2 en Barcelona; 1 en Lérida; 1 en Valencia; 3 en Braga; 1 en Narbona; 2 en Sevilla; 1 en Mérida; 1 en Huesca, y 1 en Egara. A dieciséis de ellos acudió representación procedente del actual territorio aragonés

Los asuntos más importantes tratados en cada uno de estos concilios figuran a continuación:

            —Toledo III (589): Abjuración de la herejía arriana y pública y oficial profesión de fe hechas por el rey, los obispos y los nobles en nombre de todo el pueblo visigodo.

            —Tarragona (516): Disciplina eclesiástica: normas que habían de observar los clérigos en sus actividades económicas; obligatoriedad para el obispo no ordenado en la sede metropolitana de presentarse al metropolitano en el plazo de dos meses; visita anual del obispo a las iglesias de su diócesis y rentas que había de recibir de las mismas.

            —Barcelona I (546): Cuestiones litúrgicas rituales y fiscales relativas a la ciudad de Barcelona.

            —Lérida (546): Normativa clerical y monástica. Administración de los bienes de la Iglesia a la muerte del obispo.

            —Barcelona II (599): Gratuidad de la promoción a los servicios eclesiásticos. Observación de los plazos fijados por los cánones para ser promovido al sumo sacerdocio.

            —Egara (614): Puesta por escrito de los cánones del concilio de Huesca.

            —Toledo IV (633): Regulación de la disciplina eclesiástica con base en la unidad de la fe. Nombramientos episcopales. Inmunidad personal de los clérigos ingenuos en relación con cualquier servicio o pública convocatoria. Estatuto de los judíos y sus relaciones con los cristianos. Institucionalización del concilio peninsular. Ley fundamental de la monarquía católica. Legitimación del príncipe reinante, Sisenando, que inicialmente había sido un rebelde.

            —Toledo V (636): Destinado fundamentalmente a asuntos temporales: procedimiento sucesorio relativo a la monarquía, previniendo posibles riesgos o abusos. Ante el supuesto de que individuos sin nobleza de sangre ni virtud personal pretendieran alcanzar el poder supremo, se precisó que tan sólo accedían legítimamente al trono quienes perteneciendo a la nobleza del pueblo godo fuesen elegidos por el voto común.

            —Toledo VI (638): Formuló un importante símbolo de fe en cuya elaboración parece probable que tuviera papel preeminente el obispo Braulio de Zaragoza. Entre los temas políticos, se establecieron garantías para la descendencia de Chintila, fijándose la relación de incapacidades para reinar. Se legisló contra la población judía, a la que se pretendía forzar a la conversión.

—Toledo IX (655): Concilio provincial, se inscribe dentro de la mecánica regular de éstos.

—Toledo XII (681): Legitimación de Ervigio, cuyas leyes contra los judíos fueron aprobadas por el concilio. El canon más importante es el sexto, que representó la consagración oficial del primado toledano en la Iglesia hispana.

—Toledo XIII (683): Concesión de amnistía total a los que habían sido condenados un decenio atrás por su participación en la rebelión del duque Paulo contra Wamba. Condonación de todos los impuestos atrasados. Exclusión de los cargos palatinos de siervos y libertos. Inmunidad de nobles y eclesiásticos. Protección de la descendencia del rey.

MUSEO DE LOS CONCILIOS DE TOLEDO. TOLEDO ESPAÑA.

—Toledo XV (688): Dedicado exclusivamente a la legitimación de Egica.

—Toledo XVI (693): Adoptó diversas medidas destinadas a la restauración de la disciplina y a reprimir los manejos de los conspiradores. Continuó la línea política antijudía, revisando la legislación existente

Una lectura atenta de lo indicado en este apartado nos informa de la vitalidad del catolicismo en esta época: Diócesis, personas, temas teológicos, morales, disciplina etc. ( Cf. http://www.enciclopedia-aragonesa.com/voz.asp?voz_id=4091‎9)

 SAN ISIDORO Y SAN LEANDRO OBISPOS.

4.2.-LENGUA Y LITERATURA EN LA ESPAÑA VISIGODA.

  Al llegar a España, los visigodos ya eran los más cultos de los pueblos germánicos, pero tanto la lengua hablada como la escrita de estos invasores fue desplazada por la hispanorromana.

            Muchas palabras germánicas han pasado a formar parte de de la lengua española, y casi siempre están relacionadas con la guerra como. Así en términos de derecho: feudo, relengo; en términos miliares: guerra, esgrimir, tregua, heraldo, ganas, botín, tropa, guiar, estribo, espuela estribo, brida, yelmo, guante, dardo, estoque, espía; de la vida de la época: rico, galardón, arpa, brasa, guisar, escanciar, frasco.

            Después de Paulo Osorio (390 – 435), que escribió en Hipona, junto a san Agustin (417 – 418), sus Historiarum adversus paganos lebri VII (Siete libros de historia contra los paganos), fue muy importante Idacio de Limia (390 – 470) que dice haber conocido también a san Jerónimo.

            Su Chronicon, basado sobre el Imperio, al que sigue mentalmente fiel (fue a pedir ayuda a Aecio contra los suevos, sin éxito), es una buena historia desde 378 hasta 469, y sigue la cronología de san Jerónimo que recibe el nombre de Era de las Olimpiadas, y para las fechas españolas parte del año 38 a. de J.C., año del tributo de Augusto. Esta cronología recibe el nombre de “Era hispánica” y se usó durante siglos, ya en la era de Jesucristo, que empezó a utilizar en el siglo VI  Dionisio el Exiguo en Roma y que no se extendió a los demás países hasta el siglo IX , fue totalmente desconocida en España y no se empezó a usar hasta bastante después.

            Juan de Bícaro (540 – 621), obispo de Gerona, estudio en Constantinopla y escribió una continuación de la Crónica universal de san Jerónimo.

    SAN MARTÍN DUNIENSE.

San Martin Duniense hizo traducir los clásicos griegos y latinos en el monasterio por el fundado y escribió dos libros: De correctione rusticorum (sobre la corrección de los campesinos) , donde se narran las supersticiones  (algunas aun vigentes) de Galicia, y su Formula vital honestae, tratado de moral inspirado principalmente  en Séneca, para edificar al rey Mirón, recién convertido.

            De esta época y siempre en lengua latina, son: el Commonitorium, pema en disticos de Orecio; el comentario del Cantar de los Cantares, de Justo de Urgél; un comentario del Apocalipsis, de Aprigio de Bejar  y otras muchas obras de gran profundidad.

            Pero los dos máximos escritores de esta época fueron san Isidoro de Sevilla y su hermano san Leandro, que formaron escuela.

            San Leandro nació en Cartagena, hijo de padre hispanorromano y madre visigoda. De aquella excepcional familia nacieron además: Fulgencio, Obispo de Écija; la monja Florentina, exquisita poetisa, y san Isidoro. El año 578, san Leandro que era el mayor, y había sido nombrado obispo de Sevilla, se encargó de la educación de sus hermanos. Las obras de san Leandro se han perdido; solo queda un libro dedicado a su hermana monja, Florentina, y titulado Del desprecio del mundo y de las instituciones de las vírgenes. Murió en 599.

            San Isidoro, nació en 570 y el conjunto de sus escritos es una recopilación formidable de toda la sabiduría de su época. Se le deben obras gramaticales (entre ellas una sobre verbos y otra sobre sinónimos); filosóficas ( en ellas habla de la Trinidad, del pecado, del fuego del purgatorio, del diablo etc ) .

            Su obra mas importante es Orígenes o Etimologías, escrita a instancias de san Braulio, obispo de Zaragoza.  Es una verdadera enciclopedia de todo el saber antiguo , de cuyo contenido dice Menendez  Pidal : “ El inmenso conjunto de la vida humana que tuvo expresión en las tres lenguas santas: hebreo, griego y latín; artes liberales, historia, legislación, historia natural, libros y bibliotecas, escuelas filosóficas, poetas, cosmografía, agricultura, milicia, trajes, comida juegos…. El caos hecho en el cosmos.

            Al lado de las citas de san Agustín . las de san Leandro o san Ambrosio ocupan cuarenta veces mas espacio las de Virgilio, Cicerón, Horacio, Ovidio, Marcial, Lucano y otros clásicos latinos.

            En esta obra colosal aparece ya lo que durante los siglos siguientes iba a ser el plan de estudios de todas las escuelas catedralicias y monásticas europeas: el trivium (Gramática, Retórica, y Dialéctica) y el cuadrivirium (Aritmética, Geometría, Astronomía y Música) .- Desde anatomía hasta arquitectura, todo encuentra cabida en este monumento literario, que sería muy utilizado por los estudiosos del occidente europeo hasta el siglo XIII.

TESORO VISIGODO EN TORREDONJIMENO. ESPAÑA.

5.-2.-LAS ARTES  EN ESTE PERIODO.

            El arte español tenía dos elementos que iban a penetrar profundamente en el mundo y constituirían dos importantes aportaciones a la Historia del Arte Universal : la orfebrería y el invento del arco de herradura, que luego asimilaría el arte árabe.

            El tesoro real visigodo era el más famoso de su época, y se conservan admirables descripciones que hicieron los historiadores árabes de sus piezas mas célebres, al conquistarlo. Los  dos tesoros encontrados actualmente, y que nos dan mejor idea de este arte original, son los de Guarrazar y Torredonjimeno.  Su característica mas acusada, y que lo distingue del arte hispanorromano, es la afición a incrustar grandes gemas, generalmente sin tallar o mal talladas, incluyendo perlas, vidrios e incluso antiguos camafeos, montados en oro.

            Los metales preciosos se trabajan a martillo y a tórculo, y se conocía en algunos casos el esmalte llamado cloisonné. Todas estas técnicas están reflejadas en una pieza excepcional: la tapa de la arqueta llamada “de las ágatas” de la catedral de Oviedo.

 CORONA VOTIVA VISIGODA.          

Pero el objeto mas típico son las “coronas votivas” que los reyes ofrecían a Dios como  entrega simbólica de su poder, y que se colgaban en las iglesias. Esta era una antigua  tradición oriental . El primer rey en hacer la ofrenda, como es lógico fue Recaredo, cuya corona fue robada por Paulo para hacerse coronar en Narbona. Algunas de estas coronas votivas se guardan en el Museo Arqueológico de Madrid, procedentes de ambos tesoros, pero la mas importante, que era la de Recesvinto, fue depositada en Francia en el museo Cluny (Paris), aunque se recuperó también para el Museo Arqueológico Nacional.

            La arquitectura visigoda fue utilizada parcialmente por árabes o cristianos del norte y ello la ha desvirtuado en gran parte. Pero algunas de sus mas monumentales obras se han perdido para siempre.

            Es lógico suponer que las mejores iglesias y palacios estarían en las grandes ciudades y allí fueron destruidas para ampliaciones y restauraciones, por motivos políticos y militares etc. De todas formas, al conservar algunas de las pequeñas, estas se han mantenido en su pureza primitiva y permiten formarse mejor idea que otras mayores, que no hubieses escapado de adiciones.

            La arquitectura visigoda se divide en dos épocas: la primera, antes del año 587 (fecha de la conversión de Recaredo al catolicismo) y una segunda época que abarca hasta la entrada de los musulmanes.

BAPTISTERIO EN VEGA DEL MAR. MÁLAGA. ESPAÑA.

Lo poco que de la primera época ha quedado, está en la zona sur, la mas civilizada, pero también la de mayor influencia bizantina. Destaca la iglesia de “Cabeza del Griego” (reveladora hasta en su nombre) y las ruinas excavadas de Vega del Mar, en San Pedro Alcántara (Málaga) con su baptisterio de inmersión contiguo.

            De la segunda época, las iglesias mas importantes son las de San Juan de Baños (Palencia), Santa comba de Bande  (Orense), San Pedro de la Nave (Zamora) y la Bizantina de San Fructuoso de Montelios (Braga) .  Se citan como visigodos en Cataluña algunos elementos del grupo de iglesias románicas de Tarrasa. ( Cf. EL REINO VISIGODO Aproximación a la edad media | Mundo Historia http://www.mundohistoria.org › … ›).BIBLIOGRAFIA: La indicada en los distintos párrafos del tema.

 3ª PARTE:  EL CRISTIANISMO ESPAÑOL  BAJO LA DOMINACIÓN MUSULMANA.( Siglo VIII al Siglo XIV ).

 Este es el índice de esta parte del Tema:

 1.- Visión sintética de carácter político  de la época.

2.- El catolicismo  en los territorios musulmanes.

3.-Los muladíes.

4.-Los mozárabes.

5.- El arte mozárabe.

 1.-3.-VISIÓN SINTÉTICA DE CARÁCTER POLÍTICO DE LA ÉPOCA.

 Pensamos que una visión sintética  de carácter político debe al menos incluir estos puntos que como se advertirá tiene cada uno dos partes, la primera referida al dominio musulmán y la segunda a los reinos cristianos.

 1.-1.-La conquista musulmana y pueblos invasores. 1.-1.- Inicio de la resistencia hispana.

2.-1.-El Emirato y el Califato de Córdoba . 2.-1.-El Reino asturiano traslada la capital  a León iniciando así este reino.

3.-1.-La crisis del siglo XI: los Reinos de Taifas.3.- 3.-1.-León y Castilla incorporan a su reino  el Sistema Central y  el Tajo.

4.-1.-La crisis del siglo XI: Los imperios norteafricanos.4.-1.- Los reinos cristianos ocupan la casi totalidad de la Península.5.-1.-Modelos de repoblación .

BATALLA DE GUADALETE.

 1.-1.-La conquista musulmana y pueblos invasores.

            Aprovechando la crisis interna del reino visigodo, envuelto en una de sus constantes luchas internas por el poder monárquico, tropas musulmanas, compuestas por árabes y beréberes, cruzaron el estrecho de Gibraltar en el año 711 iniciando la conquista de la península ibérica.

            Dirigidos por el beréber Tariq , lugarteniente del gobernador del Norte de África, Musa ibn Nusayr los musulmanes derrotaron en la batalla de Guadalete (711) al último rey visigodo, Rodrigo, que perdió la vida en el combate.

             Animados por aquel éxito, los invasores decidieron proseguir el avance por las tierras hispanas, primero en dirección a Toledo, posteriormente hacia Zaragoza.

            En apenas tres años, los musulmanes lograron conquistar la mayor parte de las tierras hispánicas sin encontrar apenas resistencia. Solo las regiones montañosas de las zonas cantábrica y pirenaica escaparon a su control.

            Diversos magnates nobiliarios visigodos decidieron pactar con los invasores, como fue el caso de Teodomiro, en la región murciana. Las escasas fuentes disponibles nos hacen pensar que la conquista se realizó principalmente mediante capitulaciones y rendiciones acordadas entre los señores godos y los conquistadores musulmanes. La violencia fue más la excepción que la regla. Esto nos explica la rapidez de la conquista.

File:Pelagius of Asturias.jpg

1.-1.-Inicio de la resistencia hispana.

  Tras la rápida conquista musulmana de la mayor parte de la península, en las montañas del norte se comenzaron a organizar  núcleos de resistencia cristianos..

            En el 722, un noble visigodo, Pelayo, y los indígenas astures derrotan en Covadonga a un ejército expedicionario musulmán. A partir de ese momento comienza a organizarse el reino de Asturias.

            Alfonso I (739-757) asume la herencia visigoda. Establece el “Fuero Juzgo” y otros elementos políticos. La emigración hacia el norte de población visigodo-hispanorromana refuerza esta continuidad.

            Alfonso II (791-842) establece la capital en Oviedo. Durante su reinado se habla del descubrimiento de la tumba del Santiago, origen de la gran peregrinación.

            Alfonso III (866-910) lleva la frontera hasta la línea del río Duero, ocupando la cuenca norte (“tierra de nadie”). Se escriben varias crónicas que refuerzan la idea de la continuidad del reino astur-leonés y el reino visigodo. A su muerte se traslada la capital a León.

 RUINAS DEL PALACIO DE MEDINA ZAHARA. CÓRDOBA. ESPAÑA.

2.-1.-El Emirato y el Califato de Córdoba. (756-929).

Tras la invasión, la mayor parte de la península ibérica se convirtió en una nueva provincia del califato islámico (imperio musulmán), Al-Andalus. Al frente de este territorio se colocó a un Emir o gobernador que actuaba como delegado del Califa musulmán, por entonces perteneciente a la dinastía Omeya, con capital en ciudad de Damasco.

            A mediados del siglo VIII tuvo lugar un hecho clave. La dinastía Omeya fue víctima de la revolución Abasí, familia que se adueñó del Califato. Un miembro de la familia derrotada logró escapar, refugiándose en Al-Andalus, donde, gracias a los apoyos que encontró, se proclamó emir. Se trataba de  Abd-al-Rahman I (756-788), con quien comenzaba en Al-Andalus el período conocido como  emirato independiente, debido a que acabó con la dependencia política de los califas abasíes, que habían establecido su sede en la ciudad de Bagdad.

 SARCÓFAGO DEL TIEMPO DE ALFONSO III.

2.-1.-El reino asturiano traslada la capital a León.

 Alfonso I (739-757) asume la herencia visigoda. Establece el “Fuero Juzgo” y otros elementos políticos. La emigración hacia el norte de población visigodo-hispanorromana refuerza esta continuidad.

            Alfonso II (791-842) establece la capital en Oviedo. Durante su reinado se habla del descubrimiento de la tumba del Santiago, origen de la gran peregrinación.

            Alfonso III (866-910) lleva la frontera hasta la línea del río Duero, ocupando la cuenca norte (“tierra de nadie”). Se escriben varias crónicas que refuerzan la idea de la continuidad del reino astur-leonés y el reino visigodo. A su muerte se traslada la capital a León.

File:Algeciras Almanzor.jpg

ESTATUA DEL  CAUDILLO MUSULMÁN ALMANZOR.

 3.-1.-La crisis del siglo XI: los Reinos de Taifas.

  En las últimas décadas del siglo X, Almanzor se hizo con el poder efectivo en Al-Andalus; ejercía el cargo de hachib, una especie de primer ministro. Mientras tanto, el califa de la época, Hisham II (976-1009), vivía recluido en el palacio de Madinat al-Zahra sin ejercer en lo más mínimo el poder político.

            La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en al-Ándalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de treinta años nueve califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.

            De forma paulatinas las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.

            En un principio el Califato se fragmentó en veintisiete reinos de taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.

VISTA DE TOLEDO Y EL PASO DEL RÍO  TAJO.

4.-1.-León y Castilla incorporan a su reino  el Sistema Central y  el Tajo.

 Aprovechando la debilidad musulmana tras el fin del Califato y la disgregación de los Reinos Taifas, León y Castilla rebasan la Cordillera Central y ocupan la cuenca del Tajo. Toledo se reconquista en 1085. La ocupación del reino de Toledo significó la incorporación a su reino del territorio situado entre el Sistema Central y el río Tajo.

             Tras el freno impuesto a la reconquista por la invasión almohade, el avance hacia el sur se reactivo en los reinos orientales cuando Alfonso I de Aragón reconquistó Zaragoza en 1118 y Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, conquistó Tortosa (1148) y Lérida (1149). Mientras Portugal conquistaba Lisboa en el 1147.

5.-1.-La crisis del siglo XI: Los imperios norteafricanos.

  La debilidad del Al-Andalus fragmentado en los reinos de Taifas permitió a los reinos cristianos del norte tomar la iniciativa militar en la península. Esta superioridad cristiana se vio dos veces interrumpida por la irrupción en Al-Andalus de dos invasiones norteafricanas que consiguieron de forma efímera recuperar la unidad de la España musulmana.

            La primera de ellas la del  año 1086  en el que llegaron los almorávides, agrupación de tribus beréberes dedicadas a la ganadería, que poco antes habían creado un imperio en el norte de África.

            El poder almorávide fue efímero. A mediados del siglo XII la unidad de Al-Andalus se vino abajo y la fragmentación política trajo los conocidos como Segundos Reinos de Taifas.

            Más tarde llegaron a la Península Ibérica los almohades, que habían constituido unos años antes en el Magreb un nuevo imperio, también formado por beréberes.

RUINAS DEL CASTILLO DE ALARCOS. CIUDAD REAL. ESPAÑA.

            Los almohades no solo unificaron nuevamente al-Ándalus, sino que hicieron frente a los cristianos logrando algunos éxitos notables, como el obtenido en Alarcos (1195) contra Alfonso VIII de Castilla.

            También los almohades terminaron por fracasar  sufriendo el gran descalabro en la  batalla de las Navas de Tolosa del 16 de julio de 1212, tras ella la presencia musulmana en la península Ibérica quedó reducida al Reino de Granada.

BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA.

6.-1.- Los reinos cristianos ocupan la casi totalidad de la Península.

 Tras la interrupción del avance con la llegada de los almohades, poco a poco Castilla-León consiguió dominar el valle del Guadiana y de los pasos de Sierra Morena.

Ese proceso culminó con la batalla de Las Navas de Tolosa (1212), que abrió definitivamente el avance cristiano hacia el valle del Guadalquivir y Valencia.

            Rápida ocupación del valle del Guadalquivir (Córdoba, Sevilla) por Fernando III el Santo (1252) y de Valencia y las Baleares por Jaime I el Conquistador (1276). Quedará el reducto musulmán de Granada hasta 1492.

            Al avanzar la reconquista Castilla se independizó de León (siglo X, con el conde Fernán González), Portugal de Galicia y Aragón se expandió hacia el sur. Posteriormente Castilla absorbería a Asturias, a León, a Galicia y parte del Reino de Navarra.

            Aragón absorbió al condado de Barcelona y al Reino de Valencia (a principios del siglo XII, Petronila de Aragón contrajo matrimonio con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, y el hijo de ambos Alfonso II fue el primer monarca en heredar los títulos de rey de Aragón y conde de Barcelona)

            A partir de ese momento la unión de estos dos territorios se conoció como la Corona de Aragón.

            Portugal se constituyó como reino independiente en el siglo XII.

            Al final de la Edad Media, la península estaba repartida en cuatro reinos cristianos: Castilla, Aragón, Navarra y Portugal y el reino musulmán de Granada.

7.-1.- Modelos de repoblación tras la reconquista.

            Posteriormente a la conquista tiene lugar el proceso de repoblación: la ocupación efectiva y su puesta en explotación económica de los territorios conquistados.

            Distinguimos diferentes tipos en las diversas fases de la reconquista:

            1.-Presura o Aprisio, en la repoblación del valle del Duero o de la plana de Vic (zonas casi desérticas) ´

            2.-Los campesinos, a veces pero no siempre dirigidos por un noble o un clérigo, ocupan de forma libre la tierra. El rey sanciona posteriormente la legalidad de la propiedad.

            Esta repoblación genera una sociedad de campesinos libres basada en la pequeña propiedad. Estos campesinos se halla comprometidos en la defensa militar de la tierra conquistada (campesinos-villanos castellanos)

            3.- Repoblación concejil, en los valles del Ebro y el Tajo.

             La repoblación se basa en la creación de concejos y ciudades con su alfoz, a las que se les dota de Fueros o Cartas Pueblas. Estos fueros otorgan libertades y privilegios a sus habitantes para atraer a la población a una zona peligrosa de frontera. La caballería villana queda encargada de la defensa y se configura como el grupo social hegemónico en los nuevos núcleos de población.

            Esta repoblación fue dirigida por el rey y configura una sociedad basada en la mediana propiedad.

            En las zonas como Toledo o Zaragoza, la abundante población musulmana fue expulsada al campo o a las zonas de los arrabales de las urbes.

            4.- Repoblación de los valles altos del Júcar-Turia y el Guadiana:

 La repoblación se basó en repartimientos a las grandes Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa (Aragón).

            Esta repoblación creó una zona caracterizada por los grandes latifundios ganaderos jalonados de fortalezas para la defensa del territorio de frontera.

            5.- Repoblación de Extremadura, valle del Guadalquivir y fachada levantina:

             Los reyes otorgaron grandes territorios a los nobles y soldados que participaron en la conquista militar: donadíos (grandes latifundios en manos de la gran nobleza) o heredamientos (propiedades más pequeñas)

            El nuevo tipo de estructura agraria se basó en la gran propiedad.

            En las ciudades se organizaron concejos.

            La mayor parte de los musulmanes tendieron a huir al reino de Granada. En los regadíos levantinos, sin embargo, muchos permanecieron trabajando para la nobleza cristiana.

            6.-En Baleares, hubo repartimientos entre la nobleza, siendo la población musulmana diezmada o expulsada.

            Pese a estos diferentes modelos de repoblación, el modelo de sociedad feudal se consolidó a lo largo de toda la península con sus instituciones típicas como el vasallaje, el señorío territorial y señoría jurisdiccional.( Cf. Historia de España – La conquista musulmana y los pueblosinvasoreswww.historiasiglo20.org/HE/2a.htm‎ )

 2.-3.-EL CATOLICISMO  EN LOS  TERRITORIOS MUSULMANES.

 Hay una serie de palabras que empiezan por m y que reflejan la compleja situación religiosa y cultural de la Península Ibérica en la Edad Media y la Modernidad Temprana.

            El primer término, muladí, del árabe muwallad (“mestizo”) se refiere a los conversos (cristianos o judíos) a la fe musulmana.

            El segundo, mozárabe, del árabe must’arab (“casi árabe” o “arabizado”) se refiere a los cristianos que se quedaron en territorio musulmán sin convertirse pero adoptando aspectos de la cultura andalusí, incluida la lengua árabe.

            El tercero, moro (del latín, maurus, “nativo de Mauritania”, es decir, del noroeste de África), se aplicaba a los musulmanes del norte de África y de la Península Ibérica en general.

             El cuarto, mudéjar, del árabe mudajjan (“al que le ha sido permitido quedarse”), se refiere a los musulmanes que se quedaron en territorio cristiano sin convertirse.

            Así que en los territorios  dominados por los musulmanes había, hablando muy en general ,cuatro  grupos distintos como constituyentes de la sociedad  del AlAndalus, es decir: 1.- musulmanes, 2.-muladíes, 3.- mozárabes, 4.-judíos. Los esclavos, aparte de los cautivos, eran los negros y los renegados o elches. Eran el grupo más bajo de la condición social. Es utilizaron como mano de obra barata, bastaba con su manutención. Nunca actuaron como un grupo social diferenciado.

            Se ha dicho que hablando de una forma muy  genérica, pues dentro de estos cuatro grupos había diversos subgrupos diferentes entre si, aunque dada la naturaleza de nuestro tema, nos ocuparemos  de dos de ellos: los muladíes y los mozárabes relacionados de alguna forma con el cristianismo.

            Es importante destacar que los nombres utilizados para a las distintas clases sociales en esta época hagan referencia, prácticamente todos, a la religión.

LOS MULADIES.

 Ya hemos dicho que los muladíes eran cristianos  que vivían en territorio musulmán y  se convirtieron al islamismo .

            A nosotros nos interesa  saber cuáles eran los motivos  que influyeron en la conversión de estos cristianos al islamismo, teniendo en cuenta que su número fue considerable.

            Se ha dicho que las causas fueron principalmente de carácter económico, se libraban así del pago de los diferentes impuestos  del que estaban libres los islámicos.

             Otra razón sería  de carácter social  pues  políticamente  el poder de las ciudades se quedó en las familias influyentes locales anteriormente cristianas, que se habían convertido al Islam .

             Los funcionarios locales eran más efectivos para la defensa territorial que los funcionarios centrales. La mayoría de la población en la Marca Superior, , con capital en Zaragoza y que ocupa la mayor parte de las tierras hoy aragonesas, junto con otras navarras, riojanas y catalanas estaba  conformada por gente que ya vivía allí con los visigodos y que se cambiaron a la religión islámica (muladíes).

            Los muladíes tuvieron sobre todo importancia política desde la segunda mitad del siglo VIII hasta los primeros años del siglo X, pues los primeros emires Omeyas se sirvieron de ellos, en puestos claves, para contrarrestar las rebeldías de los árabes y bereberes llegados a Al-Andalus con la conquista musulmana, y que pretendieron más poder del que los Omeyas de Córdoba les concedieron.

            Pero ya en el siglo IX, los muladíes han logrado —sobre todo en los territorios fronterizos— tanta fuerza, que crean a su vez problemas al Estado central, que comienza entonces a apoyarse de nuevo en linajes árabes para contrarrestar a los muladíes.

RUINAS DE LA MURALLA EN TUDELA. ESPAÑA.       

La importancia de los muladíes en la Marca Superior se pone bien de manifiesto en la historia de las grandes familias muladíes de los Banu Qasi entre Tudela y Zaragoza, de los Banu Sabrit  y Banu Amrus  , entre Huesca y Barbastro, especialmente.

            Pero la masa muladí, e incluso los funcionarios, quedaron  postergados a la rancia elite árabe y protestan por ello (suubiyya) y promueven una solidaridad étnica (‘as.abiyya), uno de cuyos campeones fue un cadí de Huesca, Muhammad «al- Maafiri», muerto en 908.

            Hay una tercera causa  que se ve escasamente destacada y es que a la llegada de los musulmanes  a la Península Ibérica el Islamismo era considerado, por muchos  cristianos, más que como una nueva religión, una herejía cristiana, similar a la de los arrianos más extremistas.se explicaría de esta forma  el escaso conocimiento que se tenía sobre la figura de Mahoma por parte de personajes cristianos tan importantes como San Eulogio  que a mediados del siglo IX, que “descubre” en el monasterio de Leyre, una biografía de Mahoma:

            «Cuando últimamente me hallaba en la ciudad de Pamplona y moraba en el monasterio deLeyre, hojeé todos los libros que estaban allí reunidos, leyéndolos para mí desconocidos. De repente, descubrí en una parte cualquiera de un opúsculo anónimo la historieta de un profeta nefando.» (“Apolo geticum martyrum”)

            De él dice:

«Nació el heresiarca Mahoma en vida del emperador Heraclio, el año séptimo de su reinado,en el curso de la era DCLVI. En esta época, Isidoro, obispo de Sevilla brilla en el dogmacatólico y Sisebuto ocupa el trono real de Toledo.

SAN EUFRASIO.

             Sobre su tumba en la villa de Iliturgis fue construida la iglesia del Bienaventurado Eufrasio y también en Toledo, por orden del príncipe mencionado, una capilla de una disposición maravillosa fue edificada en honor de la Bienaventurada Leocadia. El nefasto profeta citado, Mahoma, consiguió el poder durante diez años después de los cuales murió y fue enterrado en el infierno.

            Así fueron sus primeros pasos en verdad: Cuando era un niño entró al servicio de una cierta viuda. Habiéndose convertido en el gerente ambicioso de sus negocios, comenzó a frecuentar con asiduidad las reuniones de los Cristianos e, hijo astuto de las tinieblas, de memoria aprendió algunos de los principios del cristianismo y se convirtió en el más sabio de todos sus árabes ignorantes”

MEZQUITA DE CÓRDOBA

 LOS MOZÁRABES.

 1.-Aspectos generales.

 Sabemos  que son cristianos que viven bajo el poder musulmán que invade España en 711. Desde el s. IX están en minoría. Pueden mantener su religión, pero pagando impuestos adicionales y no pueden tener cargos, ni propagar su religión, así pues  conservaron sus riquezas, sus instituciones, su nobleza y su Iglesia. Mantuvieron vigentes sus ritos y sus edificios de culto, aunque no pudieron construir otros nuevos, ni arreglarlos, lo que implicó un progresivo deterioro de las iglesias.

             Aunque se conservaron los ritos, estos sólo se podían celebrar en el interior de las iglesias. El rito más común fue el gótico-isidoriano, o rito mozárabe, que se extendió por toda la península, incluso en los reinos cristianos, hasta que Alfonso VI impuso la liturgia latina por indicación de Roma.

             Los mozárabes eran un porcentaje elevado de la población, tanto en el campo como en la ciudad, sobre todo durante la época omeya
Los musulmanes se hacen ceder iglesias para instalar sus mezquitas; como la Mezquita de Córdoba, construida sobre la catedral de san Vicente de Córdoba: en 748, obligan a los cristianos a cederles la mitad de esa basílica para establecer allí la mezquita mayor de la ciudad, porque aún no tenían capacidad arquitectónica; en 785, Abderramán I, consolidado en el trono de Al Andalus como emir independiente, obliga a los cristianos a entregar la otra mitad de su catedral, donde coexistían ambos cultos por imposición islámica que ahora completan.

Relieves procedentes de la basílica de San Vicente Mártir (hispano-visigoda, siglo VI) que se convirtió en la Mezquita de Córdoba (hispano-árabe, siglos VIII al X) en medio de la cual se levantó posteriormente la Catedral de Córdoba (desde el siglo XIII).

            En 786, derriba la Catedral para construir allí la Mezquita de Córdoba con alarifes (arquitectos) españoles y decoradores bizantinos de mosaicos, después será ampliada varias veces por sus sucesores.

            El latín, aunque aún es la lengua escrita utilizada por los mozárabes para los textos religiosos y culturales, ya se ha ido descomponiendo dialectalmente, de forma que el habla mozárabe es ya muy parecida al castellano arcaico. En la literatura de Al Andalus, se conservan palabras mozárabes intercaladas en versos árabes.

            La jarcha es un poemita o copla en habla mozárabe insertado al final de un tipo de poema en árabe llamado moaxaja (muwassaha).

Aunque muchos mozárabes eran bilingues utilizando a la vez el latin y el árabe, y al final únicamente el árabe.

            Es esto último otro aspecto a destacar  en los mozárabes del Al-Andulus, su  progresiva arabización e identificación con el medio en que vivían, lo que llevó en algunos casos, a  los creyentes e instituciones   de los Reinos cristianos  a rechazar  un cristianismo que consideraban  islamizado .

            Los mozárabes aportaron a los núcleos cristianos de resistencia del Norte el incremento de aquella resistencia con su propio espíritu cristiano de resistencia al Islam, esencial en la Reconquista, y el aumento de población esencial para consolidar los territorios liberados y para reconquistar otros.        Porque reconquistar era repoblar, tener población dispuesta a vivir en los territorios de primera línea y a defenderlos. La Rioja, por ejemplo, se repobló en parte con población vascona y en parte con población mozárabe.

   ARQUETA CON RELIQUIAS DE LOS MÁRTIRES MOZÁARABES EN LA IGLESIA DE SAN PEDRO DE CÓRDOBA.         .

2.- Los Mártires mozárabes.

 Los mozárabes debieron soportar un estado de población discriminada manifestada en varios aspectos, ya hemos indicado algunos de ellos, pero también en algunos casos sufrieron una persecución violenta que los llevaron al martirio.

            Algunos martirios tienen  una fuente documentada: las ejecuciones están recogidas en una única fuente escrita por San Eulogio, que fue uno de los dos últimos ejecutados en morir.

            En Oviedo se conservó un manuscrito de su Documentum martyriale tres libros del Memoriale sanctorum y el Liber apologeticus martyrum, que son los únicos escritos conservados de este santo, cuyos restos fueron trasladados a la capital asturiana en 884.

            Se recogen 48 ejecuciones entre 850 y 859, de cristianos, 38 hombres y 10 mujeres. Veintidós eran naturales de Córdoba capital, 4 de la provincia, 6 de la diócesis de Sevilla, 3 de la de Granada y uno de los siguientes lugares: Martos, Badajoz, Toledo, Alcalá de Henares, Portugal, Palestina y Siria, de uno se debate el lugar de origen (Álava o Septimania) y no consta el origen de cuatro de ellos.

             Tres tienen nombres griegos, posiblemente relacionados con la provincia de Spania, el asentamiento que el Imperio bizantino había realizado en el sudeste peninsular durante el reinado de Agila I.

            Treinta y cinco eran clérigos de distinto tipo, sobre todo monjes pero también diáconos y sacerdotes, el resto eran seglares salvo de Salomón, del que se ignora su condición. Todos salvo dos habitaban en Córdoba o en monasterios de la sierra cercana a la ciudad como monjes o en zonas próximas como eremitas.

            Cuatro eran conversos que provenían de familias completamente musulmanas, cinco de matrimonios mixtos y tres eran antiguos cristianos convertidos al islam que habían vuelto al seno de la Iglesia. Todos salvo Sancho y Argimiro fueron decapitados.

            Pero el  martirio de cristianos en Al Andalus no fue algo limitado a la persecución cordobesa, pero en ningún otro lugar o momento del emirato se produjo con tanto furor y cantidad.

 DIÁCONO  MÁRTIR  DE LOS MOZÁRABES CORDOBESES.         

Recafredo, el obispo de Córdoba, se puso del lado de las autoridades musulmanas considerando a los mártires, fanáticos y a instancias del califa convocó un concilio en Córdoba en 852.

            En éste  concilio muchos obispos plantearon reparos a la actitud de desafiar abiertamente las leyes musulmanas contra el apostolado buscando la muerte santa.

RUINAS DEL MONASTERIO DE SIGENA.

3.-Las estructuras cristianas   en el Al-Andalus.

            Se puede decir  de forma muy genérica que las instituciones cristianas permanecieron  estables durante la época musulmana en sus territorios: monasterios, diócesis, monjes y monjas  y tras la fundación de las órdenes mendicantes  acaecida  en esta época, también algunos miembros de éstas, especialmente franciscanos.

            En cuanto a los monasterios de la región del Al-Andalus  muestran unas características que los hace diferentes de  los de esa misma época en otras latitudes: son monasterios en el que muchos mozárabes huyen del mundo para poder vivir la comunión con Dios bien sea a través de la vida monástica o por el martirio, en muchos casos deseados y en algunos buscado.

URNA CON RELIQUIAS DE NUNILO Y ALODIA.

            Los monasterios de la capital cordobesa  repercute en las regiones más lejanas del Al-Andalus , como la ciudad de «Bosta apud oppidum Barbitanum~en, elmartirio de Nunilo y Alodia: «…licet in aliis regionibus gesta extiterint. Sed quia una est confessio … idemque tempus ... “(Mansi 11, VII, 1). La Última afirmación eulogiana legitima la lectura de una misma situación en el resto de la mozarabía.

            La irradiación de Córdoba alcanzaba hasta las zonas más alejadas del mundo mozárabe desde su monasterio de Tabanos: «…quia summis monasticae regulis disciplinae cunctum honestatae fame rumoribus illustrabat occidentem.~porque con el cumplimiento de las reglas y disciplina ilustraba a todo el occidente Mansi 11, X, 15)

            De Astigi y Elepla, de donde era originaria María, la compañera de Flora, (MS 11, VIII, 9) llegan a Cuteclara Pedro y Walabonso, presbítero y diácono respectivamente, y profesan bajo el abad Frugello, como Wistremundo de Astigi, adolescente todavía, al monasterio Armilatense(MS 11, N)

.           T eodomiro es titulado ~monachus C amzonensis» (Id. VI) y del soppido Tuccitano» había llegado Amador con su padre y sus hermanos (MS III, XIII), como el presbítero Rodrigo «ex quodam vico Egabrensi* (AM 21).

            «Ex oppido Egabrensis era originario un varón de edad madura, Argirniro, juez en la corte emiral, de la que había sido removido, y buscaba el retiro monacal -«otium coenobii incoleret quietus» buscando cultivar el descanso y la paz del cenobio” (MS 111, XVI).

  RUINAS DEL MONASTERIO DE BOBASTRO. CÓRDOBA.ESPAÑA.

Esta esfera de influencia se amplía sucesivamente: hasta Hispalis de donde era originaria Aurea (MS III, XVII), hasta el {oppidum Pacense* desde donde llegó el delicado efebo Sisenando (MS TI, V) o Gumesindo, desde el mismo Toledo, todavía niño acompañado de sus padres «votivo genitorum affectu por el voto de sus padres

(MS 11, M) o desde «provincia Lusitania» como el presbítero Elías (MS III, XV).

            Respecto al oriente de al-Andalus la información permite adivinar un área de influencia importante: Leovigildo, que había nacido en Eliberri, ingresó en plena juventud en el monasterio de Fraga cinter clivosa montium et condensa Silvarum» en el interior de la sierra cordubense confini viculi Leidensea, como Rogelion «Eliberri progenitus ex vico qui dicitur Parapanda monachus», que profesó siendo eunuco y de avanzada edad (MS 11, XI y XIII).

    IGLESIA MOZÁRABE DE SANTAMARIA DE MELQUE. PROV. TOLEDO ESPAÑA,

Pero una de las figuras más sobresalientes y atractivas del monacato mozárabe aproxima ya a los mismos confines de la mozarabía del oriente es Fandila (MS 111, VII, 1-3), «adulescens quidam aspectu decorus … ex urbe Accitana cierto adolescente de agradable aspecto  de la ciudad de Acci», que abrazó la vía monástica en su misma adolescencia, habiendo marchado a Córdoba en su pubertad por razón de estudios. Destaca en él su espíritu ardiente e inquieto «aliquibus locis peregratis ac mutatis, in quibus ardens devota mens requiescere non poterats.  abandonando  ciertos lugares en los que su ardiente devoción no podía descansar.”

            El abad y los monjes de Peñamelaria le hicieron ordenarse de presbítero contra su voluntad y por último ingresó en el monasterio Tabanense. Fandila aparece en esta época como espejo del monje, de gran humildad y obediencia, «gratis sanctitatis, qua coelitus refulgebata, «affatim digno laudum praeconio eorumdem fratrum atque sororum quibus praeerat “refulgía con la gracia de la santidad mereciendo la alabanza de sus hermanos y hermanas a los que había precedido”

  SAN FANDILA MONJE Y MÁRTIR EN CÓRDOBA. ESPAÑA.

La fragmentación territorial de la mozarabía no hace suponer la incomunicación, antes al contrario es de admirar la sintonía que demuestran en cuestiones menos graves y de interés menos general.

            La observación de Menéndez Pelayo de que en esta época sólo Córdoba tuvo historiadores (Ha Het. Esp. 1 p. 394) explica la intermitencia en la aparición de noticias, que certifiquen la presencia constante del resto del mundo eclesiástico, y también monástico, que pueden adivinarse subyacentes.

            El P. Flórez (Esp. Sagr. t. 15 apéndice) encontraba en un códice gótico Legionense las actas de un Concilio de Córdoba de 839 condenando los errores de unos ascetas, que ayunaban como los priscilianistas en el día de Navidad y rechazaban algunas comidas como inmundas, negaban la adoración de las reliquias y entregaban a los fieles la Eucaristía en la mano y también los acusaban de bígamos, incestuosos, que ejercían la cirugía y el comercio etc.

            Su expansión «in quibuscumque regionibus ve1 locis, villulis ac vicis conmorantes » y su forma de vida -«seducentes corda sua stimulant populum … vitam ducunt fanaticam…»- delatan su condición monástica más o menos ortodoxa.

             Si Recafredo, el obispo que lo presidió, era el mismo que trece años más tarde como metropolitano hispalense lo hiciese en la misma Córdoba condenando el martirio espontáneo, coincidiría en su nueva apreciación de vida fanática respecto al martirio y a un monacato ortodoxo.

            Es interesante anotar la presencia de Quirico, obispo de Acci – que con su  antecesor se creía extinguida esta sede-, el de Malaca Amalsuindo y Nifridio de Iliberis, lo que delata las comarcas de estas sedes habitadas por esos ascetas. Y con ellos, confirmarían también las actas los metropolitanos de Toledo, Hispalis y Emerita con los obispos de Astigi y Córdoba.

            Veintitrés años más tarde, en 862, avalaron con cartas al abad Sansón (Samsonis Apologeticus 11, praef. 8) «Suro Beatiensis sedis episcopus~, doannes Bastitanus episcopus*, «Genesius Urcitanus episcopus~y el que marcaba los últimos confines de la mozarabía: «Teodegutus pontifex Illicitanus~,q ue regiría simultáneamente la  sede de Eyyo, cuya devastación tendría lugar veintiocho años más tarde.

            También intervinieron los obispos de Egabra y Astigi, así como el metropolitano de Emerita.

            Lo que quiere decir que las sedes episcopales en general permanecieron atendidas por sus obispos en la España musulmana.(Cf. el monacato mozárabe aproximación al oriente de al-andalus revistas.um.es/ayc/article/viewFile/63481/61171‎).

 3.- 3.-EL ARTE  MOZÁRABE.

 Hasta no hace  mucho tiempo venía aplicándose a un determinado arte prerrománico en España  el nombre de mozárabe, entendiendo por tal aquél que tuvo su origen en los cristianos asentados en los territorios dominados por los árabes, esta acepción sería la mas restrictiva de las denominaciones de este arte  y sobretodo la más impropia, dado que el término mozárabe se aplica de forma apropiada a las personas y  no a su arte, sobre todo teniendo en cuenta que los mozárabes pudieron ser creadores de poco o más bien de nada, pues su situación en los territorios árabes era de lo más precaria, ellos practicaban la religión cristiana en las iglesias visigodas existentes en el territorio y en el mejor de los casos si alguna cosa construyeron fue insignificante.

            De acuerdo con lo anterior siguió teniendo fortuna la palabra mozárabe aplicada al arte producido por mozárabes que huyeron a los reinos cristianos, sin embargo en la actualidad tampoco esta acepción se considera apropiada, dado que restringe a solo a los mozárabes este estilo y en él no sólo participaron los venidos de los reinos árabes hispanos sino a los que tras el avance cristiano  en los territorios árabes fueron necesitando contingentes humanos que los repoblasen, así pues  en ellos confluirían algunos mozárabes, pero junto a ellos los  repobladores procedentes de los reinos cristianos venidos de todos sus reinos, esto nos  da idea de que en las repoblaciones se unieron elementos artísticos  de diversa procedencia, romana, visigótica, asturiana y juntamente elementos del arte árabe, por ello el llamado arte mozárabe ha comenzado a denominarse como arte de repoblación.

A continuación vamos a ir presentando imágenes de este arte de repoblación que tiene representaciones tanto en la arquitectura, como en la escultura y pintura.

 SAN MIGUEL DE LA ESCALADA

            En la zona leonesa el monumento principal es San Miguel de la Escalada, es una basílica de tres naves, con sendos ábsides de planta de herradura y crucero marcado sólo por un desnivel, iconostasis, y pórtico lateral. Esta cubierto con madera.´

La lápida fundacional (hoy desaparecida) que estaba encima de una de las puertas de entrada al templo, estaba escrita en latín

“ Hic locus antiquitus Michaelis archangeli honore dicatus, brevi opere unstructus, post ruinis abolitus, diu mansit dirutus; donec Adefonsus abba cum sociis adveniens cordubensi patria edis ruinam erexit sub valente sereno Adefonso principe. Monachorum numero crescente, demum hoc templum decorum miro opere a fundamine exumdique amplificatum erigitur; non iussu imperiali vel oppresione vulgi, sed abatis Adefonsi et fratrum instanti vigilantia duodenis mensibus peracta sunt hec opera, Garsea sceptra regni peragens Mumadonna cum regina, Era DCCCCLI. Sacratumque templum ab episcopum Jenadium XII Kalendas Decembrium”.

INTERIOR  DE SAN MIGUEL DE LA ESCALADA

y cuya traducción sería:

“ Este lugar, ya desde antiguo consagrado en honor del arcángel Miguel, de reducidas dimensiones, caído en ruinas después, permaneció así durante mucho tiempo; hasta que el abad Alfonso que venía de Córdoba, su patria, con su comitiva, levantó las ruinas del edificio bajo el eficaz patrocinio del rey Alfonso. Como aumentara el número de los monjes, por fin construyen el presente templo desde sus cimientos; estas obras se fueron realizando durante doce meses, en el reinado de García con su esposa Mumadonna, no por mandato real o valiéndose del sudor del pueblo, sino por la atenta tenacidad del abad Alfonso y de sus monjes, en la Era novecientos cincuenta y uno. Fue consagrado el templo por el obispo Genadio.En las Kalendas del mes de diciembre.”

             Posteriores excavaciones sacaron a luz la iglesia visigótica sobre cuyas ruinas se aposentó la nueva basílica.

A continuación el exterior de otra basílica

BASÍLICA DE SAN CEBRIÁN DE MAZOTE VALLADOLID

            Tiene planta basilical con tres naves separadas por dos hileras de columnas que sostienen arcos de herradura. Tiene ábsides contrapuestos, ambos con forma de arco de herradura en planta. Al ábside delantero se accede por medio de un arco de herradura sostenido por columnas adosadas al muro. A cada lado del ábside hay una capilla de forma rectangular. El crucero se señala al exterior por medio de unos resaltes.

    INTERIOR DE LA BASÍLICA DE SAN CEBRIÁN.       

San Cebrián  es el famoso san Cipriano, Obispo de Cartago y mártir. Año 258.

Este fue el Santo más importante del África y el más brillante de los obispos de este continente, antes de que apareciera San Agustín.

            Había nacido en el año 200 en Cartago (norte de Africa) y se dedicó a la labor de educador, conferencista y orador público. Tenía una inteligencia privilegiada, una gran habilidad para hablar en público, y una personalidad brillante y simpática que le conseguía un impresionante ascendiente sobre los demás.Llegado a la mayoría de edad se convirtió al cristianismo por el ejemplo y las palabras de un santo sacerdote llamado Cecilio.

SAN CIPRIANO.

Fue ordenado sacerdote, y en el año 248 al morir el obispo de Cartago, el pueblo y los sacerdotes aclamaron a Cipriano como el más digno para ser el nuevo obispo de la ciudad.

El se resistía y quería huir o esconderse, pero al fin se dio cuenta de que era inútil oponerse al querer popular y aceptó tan importante cargo, diciendo: “Me parece que Dios ha expresado su voluntad por medio del clamor del pueblo y de la aclamación de los sacerdotes”. Y llegó a ser el más importante de todos los obispos que tuvo Cartago.

RUINAS DEL MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA Y SU LEYENDA.

            Cuenta la leyenda, que un joven noble de nombre Voto (en algunas versiones, Oto), vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo. El cazador corrió tras la presa, pero ésta era huidiza y al llegar al monte Pano, se despeñó por el precipicio. Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente. Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a san Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés.. Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza , vendió todos sus bienes y junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica.

            De este monasterio quedó en la parte de la cueva una iglesia mozárabe de la que vemos a continuación unas imágenes

 Posteriormente se construiría sobre las ruinas del antiguo monasterio un conjunto variado que incluía una iglesia, un monasterio, dependencias reales etc pero ya de estilo claramente románico.

IGLESIA DE SANTA MARIA DE LEBEÑA.CANTÁBRIA. ESPAÑA.

            Existe una referencia a la fundación de la iglesia de Santa Maria de Flevenia en el año 925 por el conde Alfonso y su mujer Justa (condes de Liébana) , dedicándosela al Salvador, a Santa Maria y a San Román. Estos fallecierón en el 963.
El arte mozárabe parte de la tradición visigoda, a la que van añadiendo elementos meridionales propios del mundo islámico en el que nace y se desarrolla.

            Santa María de Lebeña, planta dividida en retícula. La nave central longitudinal atravesada por las laterales. tiene una gran cuadriculado probablemente a imitación de S. María de Wamba. Sus pilares compuestos son sin duda lo más perfecto de la arquitectura mozárabe. Es notable el concepto espacial. los tramos forman compartimientos independientes por el desarrollo de los arcos-diafragma de forma de herradura. Típicos aleros sobre modillones.

ALEROS DE SANTA MARIA DE LEBEÑA.

            La Iglesia está dedicada al Salvador, a Santa María y a san Román. Como vamos viendo el arte cristiano es una catequesis viviente plasmada en monumentos, pinturas esculturas, la denominación de Jesús como Salvador es posiblemente la denominación más antigua y repetida en  el arte, la de la de la Virgen bajo el sencillo título de Santa María una vez pasado el problema iconoclasta comienza a ser reiterativo ya en esta época lo que quiere decir que su culto estaba ya extendido en toda la cristiandad.

 INTERIOR DE SANTA MARÍA DE LEBEÑA.MOSTRANDO EL CUADRADO DE SUS ARCADAS

            Como  se ha indicado anteriormente la Iglesia está dedicada también a san Romás un ermitaño  francés  del siglo V que tras vivir en soledad un tiempo terminó reuniendo a un grupo con el que terminaron por formar un monasterio, una  vez pasada la era los mártires los monjes de ambos sexos fueron el prototipo del verdadero cristiano.

 MONASTERIO DE SUSO.

            La vida monacal en el Monasterio de Suso podemos dividirla en varias etapas, una primera etapa eremítica donde los monjes vivían en cuevas en soledad (siglo V y principios del VI), una segunda etapa cenobítica visigoda (siglos VI y VII), donde los monjes se reunían alrededor del cenobio sólo para algunas prácticas comunales, una tercera etapa como monasterio mozárabe (siglo X) y una cuarta etapa de consolidación en época románica (siglos XI y XII).

Nosotros nos ocuparemos de la tercera etapa, es decir de la del arte mozárabe, de esta etapa  se conserva gran parte de su estructura construida con sillares de piedra caliza mal trabajados, así encontramos la galería o atrio de la entrada, los tres tramos de la nave principal de la iglesia, con los tres arcos de herradura que conforman los tramos.             La parte de construcción visigoda y la mozárabe se separan mediante dos arcos de herradura de distinto tamaño cada uno. Veamos alguna imagen de ello.

OTRA VISTA DE SAN MILLÁN DE LA COGOLLA.

            El monasterio y la Iglesia recibe también el nombre de San Millán de la Cogolla, la vida de san Millán se remonta al siglo V y se repiten en él los anhelos de aquellos cristianos que querían alcanzar la santidad huyendo de la vida  social y encontrarla en la soledad sin tener en ella mas que la conversación con Dios, san Millán se retiró a unas cuevas viendo allí como eremita, pero pronto se le unirían más compañeros habitando también en soledad en otras de las cuevas cercanas reuniéndose para la oración tanto litúrgica como individual, san Millán murió y fue enterrado en suelo de su cueva, sobre su tumba se levantó el monasterio de san Millán o de Suso.

 Las muestras presentadas pensamos son suficientes para habernos dado una idea de la arquitectura  del llamado arte mozárabe o de repoblación hispano, quedan algunos  :  que tienen unas características: continuidad de tradiciones locales.. Templo pequeño, nave única + ábside. Testero recto de forma irregular, construcción más ruda  que la de los reinos occidentales. Ejem. S. Julian de Buada. La obra de más novedad es San Miguel de Cuixá, tutelada por el abad Guari. Tiene un gran crucero y 7 ábsides en Batería, siguiendo el modelo de Cluny. De este tiempo se ha conservado decoración al fresco.

 VISTA DE LA IGLESIA DE SAN MIGUEL DE CUIXÁ.

            El monasterio situado en la Marca Hispánica francesa e hispanocatalana se encuentra en la actualidad en territorio francés, está dedicado al arcángel san Miguel, la fe en los ángeles tiene un marcado fundamento bíblico, posteriormente la teología tendría un tratado de angeologìa en el cual recordando una frase de san Pablo, los mismos se dividían por perfección o misión en diversas especiales, ángeles, arcángeles, querubines, serafines, tronos, dominaciones etc.

ESCULTURA MOZÁRABE.

            Hay una gran escasez de restos en este período S. X.  En la plástica monumental tan sólo cabe enumerar los relieves  hechos con arreglo al patrón bárbaro de bisel y dos planos. Además de la iconostasis de San Miguel de la Escalada formada por tallos recurvados  conteniendo frutos y pájaros afrontados es preciso  recordar un relieve muy rudo de S. Cebrián de Mazote donde aparece con rigidez bizantina los bustos de dos personajes.

FRISO DE ESCULTURA  MOZÁRABE.

            La técnica de los marfiles fue trasmitida a los cristianos por los árabes. Parece que existió un taller marfilista en el monasterio de S. Millán de donde salieron obras como la Cruz del Museo del Louvre y el Ara portátil de dicho monasterio ambos de motivos musulmanes.

El tallado de los capiteles es posiblemente la mejor muestra escultórica, si es que la podemos llamar así, de los capiteles mozárabes de sus iglesias y monasterios.

EL PÉLICANO EN UN FRISO MOZÁRABE.

LA PINTURA MOZÁRABE

            Cabe dividir la miniatura mozárabe en dos grupos: la hecha bajo el dominio musulmán, y la realizada en zona liberada.

             Al primer grupo pertenecen los códices andaluces y toledanos. El arabismo es intenso en los libros andaluces, en tipos raciales, indumentaria, arcos de herradura y decoración.

             El ejemplar más preciado es la Biblia Hispalense. Los códices toledanos siguen de cerca a los andaluces, en el estilo y en los temas de suerte que el influjo musulmán es en ellos dominante

            En la zona liberada: La miniatura castellana se distingue por la incomparable serie de BEATOS, de los que existen 28 ejemplares o fragmentos. De ellos tan sólo interesa consignar ahora los mozárabes. Contienen más de cien escenas cuya composición se suele repetir, generalmente a página llena. Pese al carácter abstracto de esta miniatura castellana, se copian fielmente los elementos del mundo real, el mobiliario los vestidos…

. MINIATURAS DE UN CÓDICE TOLEDANO MOZÁRABE.

Beato o Beatus fue un célebre monje del Monasterio de San Martín de Turieno (actualmente denominado Santo Toribio) en el Valle de Liébana, uno de los hermosos y profundos valles cántabros poblados por los cristianos refugiados tras la invasión musulmana, a los pies de los Picos de Europa. Vivió a finales

  IMAGENES DEL BEATO DE LIÉBANA.

LA MUSICA Y LITURGIA MOZÁRABE.

            No queremos terminar este tema sin hacer mención a la música y liturgia mozárabe.

            Del repertorio musical hispanovisigodo o mozárabe se conservan 45 códices, escritos fundamentalmente entre los siglos X y XI. Especial importancia tiene el famoso Antifonario de la catedral de León.

File:AntifonarioDeLeón.jpg

IMAGENES DEL ANTIFONARIO DE LA CATEDRAL DE LEÓN

            Estos códices contienen las celebraciones litúrgicas del rito que abarcaban prácticamente todas las de la iglesia: oficio divino, sacramentos, liturgia mortuoria, celebración eucarística. Esta liturgia desapreció tras la imposición del rito romano en la reforma gregoriana, a pesar de las resistencias que a tal desaparición se presentaron.             En la actualidad se permite en diversas solemnidades la celebración en rito mozárabe de la Eucaristía en la catedral toledana.

            Además de este que hemos llamado arte mozárabe o de repoblación se puede hablar de un arte mozárabe en el territorio musulmán elemento más característico el arco de herradura procedente del arte visigodo, de donde también lo toma el arte islámico.

            El hecho de que en la mitad Sur de España queden unos pocos restos es debido a las destrucciones de las épocas de radicalismo islámico.
Estos vestigios que quedan en la mitad Sur de arte mozárabe son la iglesia de Santa María de Melque en Toledo (s IX), y la iglesia parcialmente rupestre de Bobastro en la Serranía de Ronda, último reducto de la insurrección de Omar Ben Hafsún lo que demuestra que se acabó convirtiendo al cristianismo, puesto que era muladí cuando se levantó en armas en 884.
La arquitectura mozárabe también influyó en el prerrománico de Cataluña.
Además, una parte importante de la pintura de la época, principalmente miniaturas, es pintura mozárabe, como la Biblia Hispalense (988).

            En esta época aparece el arte pre-románico , románico y a finales, el gótico. Su estudio puede verse en la CATEGORIA: Historia del arte y fe cristiana.

 BIBLIOGRAFIA de esta parte está indicada en la redacción de los apartados del tema.

 4ª PARTE : EL CATOLICISMO  DESDE  LOS REYES CATÓLICOS AL ÚLTIMO DE LOS AUSTRIAS.

1.- Síntesis política  del periodo.

2.- La Iglesia española en el reinado de los reyes católicos.

3.- La Iglesia católica en el Reinado de Carlos I.

4.- La Iglesia católica en el Reinado de Felipe II.

 

1.-4.-SÍNTESIS POLÍTICA DEL PERIODO.

 

1.-1.4.- El reinado de los Reyes Católicos.

            En España la Edad Moderna se inicia con el reinado de los Reyes Católicos. El matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón supuso : La Unión de las coronas de Castilla y Aragón; se trata de una unión dinástica y personal, pero no institucional.

             Los reinos siguen manteniendo sus instituciones, leyes , costumbres … Los objetivos comunes de su reinado fue la  Unidad territorial: incorporación del Reino Nazarí de Granada, anexión de Navarra y alianzas matrimoniales con Portugal.

            También   buscaron de diversas forma la unidad religiosa  lo que al no encontrar otros medios supuso  el  fin de la tolerancia religiosa y la convivencia entre las tres religiones. Implantación Tribunal de la Inquisición. 1492 expulsión de los judíos, 1499 se obliga a los musulmanes a convertirse o exiliarse.

            Se puede afirmar que con los Reyes Católicos  nació el Estado moderno :             Monarquía autoritaria: Sometieron a la nobleza. Implantaron corregidores en Castilla. Convocaron escasamente a las Cortes. Mejoraron la administración: – Crearon Consejos y Audiencias. – Mejoraron la recaudación de impuestos. – Crearon un ejército permanente. Establecieron relaciones diplomáticas y alianzas matrimoniales.

            A la muerte de Isabel tras diversas incidencia Fernando el Católico  llegaría a gobernar como regente en el Reino de Castilla, dada la imposibilidad de reinar de su hija Juana, casada con Felipe I  el Hermoso y a su muerte la Regencia del reino castellano  pasaría  al Cardenal Cisneros por deseo de Fernando el Católico hasta la mayoría de edad  de Carlos I, nieto de los Reyes Católicos e hijo de Juana de Castilla  y Felipe I llamado el Hermoso. Muerto Fernando el Católico, por disposición testamentaria Cisneros queda constituido  como Regente del Reino de Castilla hasta que el joven príncipe Carlos , que se encontraba entonces en Flandes , viniera a España para ocupar el trono.

             En esta etapa de casi dos años, Cisneros, que contaba ya con ochenta años, mostró unas dotes políticas y una habilidad para gobernar extraordinarias.

PINTADO POR TIZIANO. MUSEO DEL PRADO. MADRID. ESPAÑA.

2.-1.-4.-Carlos I de España y V de Alemania.

             El primero de los Austrias Carlos I de España  y V de Alemania. Nieto de los reyes Católicos e hijo de  Juana de Castilla y Felipe I.

             La llegada al trono de Carlos I supone la introducción de la casa de los Austria. Carlos heredó un gran Imperio: Todos los dominios de España y los de la casa de los Ausburgos de Alemania.

            Con él empieza realmente la unión de carácter  institucional  de todos los Reinos de España.

            Carlos I a su llega a España tuvo varios problemas :1.- Problemas internos: Oposición interior, no aceptaban a un rey extranjero que pedía dinero para ser nombrado emperador. 2º las revueltas: Las Comunidades en Castilla Las Germanías en Valencia y Mallorca.(págs. 235-236)

            2.-Problemas externos: Conflicto con Francia por el Norte de Italia. Los turcos: intentaban expandirse amenazando al imperio.

            Los príncipes alemanes y las Guerras de Religión. La Paz de Augsburgo reconoció la libertad religiosa en Alemania.

            El emperador Carlos  se retiró  al monasterio de Yuste  cerca de Plasencia abdicando en su hijo Felipe.

3.-1.-4.- Reinado de Felipe II.

 Rey de España y Portugal (Valladolid, 1527 – El Escorial, 1598). Era hijo de Carlos I y de Isabel de Portugal. Durante el reinado de su padre había asumido en varias ocasiones las funciones de gobierno -bajo la tutela de un Consejo de Regencia-, por ausencia del emperador, absorbido por los conflictos de los Países Bajos (1539) y Alemania (1543).

            En 1554 Carlos I abdicó en él Nápoles y Milán, al tiempo que la boda con María Tudor le convertía en rey consorte de Inglaterra; las abdicaciones del emperador se completaron con la entrega a Felipe de los Países Bajos, Sicilia (1555), Castilla y Aragón (1556). Austria y el Imperio fueron entregados al tío de Felipe, Fernando, quedando separadas las ramas alemana y española de la Casa de Habsburgo.

             Problemas internos: Rebelión de las moriscos en las Alpujarras(Granada).         Rebelión en el Reino de Aragón.

             Problemas externos: _Felipe II( ferviente católico, lucho contra el protestantismo ) Países Bajos del Norte protestantes, rebelaron pidiendo autonomía. 1579 consiguen la independencia de hecho.

             Los Países Bajos del Sur, católicos quedan bajo dominio español. Inglaterra : Apoyó a los Países Bajos y atacó al comercio español.

             Felipe II envió a la Armada Invencible, pero la derrota supone el primer gran fracaso de la monarquía hispánica, tras la derrota de la armada se dice que el rey  escuetamente  afirmó: No he enviado a mis naves a luchar contras los elementos

            Gobierno, economía y sociedad Organización: La monarquía hispánica consistía en una asociación de Estados. Cada estado(reino) mantenía sus leyes, instituciones y costumbres. Estaba representado con un virrey. Países Bajos por un gobernador. El ejercito jugo un papel importante, aunque los enormes gastos militares endeudaron el estado . ( http://www.geocities.com/CapitolHill/8788/tercios.htm )

             Economía: Población: creció la población, el reino más poblado era Castilla.        La economía castellana creció a principios del SXVI, gracias a los metales precios de América. Agricultura: creció la superficie cultivada . En Castilla sigue predominando la ganadería ovina. El comercio con Europa era deficitario, exportaba materias primas e importaba producto acabado. El comercio con América era monopolio castellano, sus beneficios se utilizaron para financiar guerras y reducir las deudas.

            Sociedad: Grupos privilegiados: Nobleza y Clero, fueron sometidos a la autoridad real, siguen manteniendo privilegios, prestigio social y poder económico. Tercer estado: Integrado por campesinos. La burguesía tuvo un escaso desarrollo, se impuso el ideal de vida nobiliario. ( Cf. http://www.slideshare.net/abesemar/el-reinado-de-los-reyes-catlicos-7094502).

PINTURA DE DIEGO VELÁZQUEZ. MUSEO  DE EL PRADO. MADRID.

4.-1.- 4.-El reinado de Felipe III.

  A la muerte de su padre, en septiembre de 1598 ocuparía el trono de España y Portugal, ya que Felipe II consiguió la unidad ibérica en 1581 con la anexión de los territorios de Portugal a la corona española.

            En abril de 1599 contrajo matrimonio con su prima Margarita de Austria, con la que tuvo ocho hijos.

            Durante su reinado, el sistema de gobierno fue el mismo que el de los primeros Austrias, aunque pronto se sustituyó por el poder delegado en un valido, debido a la insuficiente capacidad del monarca.

            Así, desde el comienzo de su reinado, el monarca puso los asuntos de Estado en manos de su valido Francisco de Sandoval y Rojas, marqués de Denia y, más tarde, duque de Lerma

   Entre 1601 y 1606 la Corte se estableció en Valladolid.

            Aunque continuó la política de hostilidad con los turcos otomanos, y se enfrentó a la enemistad habida con la República de Venecia y el ducado de Saboya, la política exterior de Felipe III se orientó hacia la pacificación.

             En 1609 se firmó la Tregua de los Doce Años con los Países Bajos, que representaba el reconocimiento oficial de la existencia de Holanda. Esta paz permitió al gobierno enfrentarse con el problema de los moriscos, cuya integración en la sociedad española se había hecho muy difícil tras las sublevaciones de las Alpujarras, siendo ese mismo año, 1609, cuando decidió su expulsión por motivos religiosos y de seguridad .

              Pero este periodo de paz finalizó en 1618 al comenzar la guerra de los Treinta Años en la que España apoyó al emperador Fernando II de Austria contra el elector del Palatinado, Federico V.

     También en 1618 y debido al deterioro de la situación política y la crisis económica Felipe III se vio obligado a sustituir a Lerma por su hijo, el duque de Uceda, pero limitándole en sus funciones y por tanto, restándole poder.

                 El reinado de Felipe III supuso el mantenimiento de la hegemonía española en el mundo, pero sus dificultades económicas y la cesión del gobierno a privados o validos predecía ya el declive del Imperio.

                 El 21 de marzo de 1621, atacado de fiebres y de erisipela, expiró Felipe III, a la edad de cuarenta y tres años y tras veintidós de reinado.

5.-1.-4.-Reinado de Felipe IV.

             (Valladolid, 1605 – Madrid, 1665), hijo de Felipe III y Margarita de Austria, reinó entre 1621 y 1665, tras el inesperado fallecimiento de su padre el 31 de marzo, recién cumplidos los 16 años.

             En 1608 juró como príncipe y futuro rey de España (concepto que incluía Portugal, con su extenso imperio). Desde los reyes visigodos solamente Felipe III y él mismo tenían tal título.

             Como heredero recibió una educación propia de su rango, mostrándose despierto en el aprendizaje del oficio real.

             Por los intereses de la monarquía se concertó su primer matrimonio con Isabel de Borbón (1615), a una edad muy temprana, con 10 y 12 años, respectivamente.

             En 1648 se casó con Mariana de Austria y de ambos matrimonios nacieron doce hijos, de los que solamente tres sobrevivieron: María Teresa (futura esposa del rey de Francia, Luis XIV, cuyo matrimonio permitió el acceso de los Borbones al Trono de España), Margarita Teresa y el futuro Carlos II. Además tuvo varios hijos naturales, siendo el más célebre Juan José de Austria (1629-1679), fruto de una relación con una conocida actriz, la comedianta Josefa Calderón.

                 El monarca fue un mecenas de las artes y las fiestas en la Corte, promoviendo la creación literaria, artística y teatral.

            Al igual que Felipe III, el monarca cedió los asuntos de Estado a la figura de los validos como favoritos reales, entre los que cabe destacar el Conde-Duque de Olivares (1621-1643), que intentaron acaparar las principales funciones del gobierno de la Monarquía. Los influyentes personajes de la Corte confiaban que el nuevo soberano llevaría a la monarquía hispánica a recuperar el prestigio y poder de tiempos pasados. Pronto se desvanecieron las expectativas ya que el monarca no se adaptó al modelo burócrata de Felipe II.

              El reinado de Felipe IV, que intentó tener un carácter reformista, afrontó una recesión económica, con cuatro bancarrotas de la Real Hacienda (1627, 1647, 1656 y 1662). La crisis económica, que también se dejó sentir en Europa, tuvo una mayor repercusión en España por los elevados costes financieros de la política exterior que provocó una subida de impuestos, la retención de las remesas de metales preciosos de las Indias, la venta de juros y cargos públicos, revueltas contra el centralismo castellano,…

                 La agresiva política exterior de Olivares en Europa pretendía mantener la hegemonía española en el continente, y para ello no se escatimaron recursos contra los dos conflictos principales (las Provincias Unidas y Francia): Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas (1621), rendición de Breda (1624-1625), Guerra de los Treinta Años (en apoyo de los Habsburgo austríacos), Guerra de Sucesión de Mantua (1629-1631), conflictos bélicos con Inglaterra y Francia,…

                 La política exterior del Conde-Duque tuvo repercusiones negativas en el ámbito nacional. Los reinos de la Corona de Aragón se rebelaron cuando se les reclamó una aportación para financiar las campañas europeas; en 1640, el Principado de Cataluña (los segadores congregados en Barcelona con motivo de la procesión del Corpus Christi se sublevaron y, tras asesinar al virrey, proclamaron la secesión de Cataluña) y Portugal se sublevaron contra Felipe IV, motines que produjeron la caída del Conde-Duque, sustituido por Luis de Haro.

            El Tratado de Westfalia (1648) reconoció la independencia de las Provincias Unidas mientras que por la Paz de los Pirineos (1659) España cedía a Francia el Rosellón, parte de Cerdaña y los Países Bajos.

            En los últimos años del reinado, la Monarquía está sumida en una profunda recesión y crisis, en la que la autoridad real estaba cuestionada por amplios sectores sociales, además de las campañas militares contra Francia e Inglaterra.

            En el mismo año que muere Felipe IV (1665) se produce la derrota de España ante Portugal. Los 44 años de reinado de Felipe II sellan la pérdida de la hegemonía española en Europa ante la indiferencia de una empobrecida población.

 6.-1.-4.-Reinado de Carlos II.

             A la edad de 18 años Carlos II se casó en primeras nupcias con María Luisa de Orleans, hija del Duque Felipe de Orleans, hermano de Luis XIV y de Enriqueta Ana de Inglaterra.

            Diez años más tarde murió la reina y en 1690 tuvo lugar el segundo matrimonio del monarca con Mariana de Neoburgo, hija del elector Felipe Guillermo del Palatinado, Duque de Neoburgo. Carlos II no tuvo descendencia con ninguna de sus dos mujeres, dando lugar al problema sucesorio que trajo como consecuencia el final de la dinastía de los Austrias españoles.

             La desastrosa situación económica y la crisis política y social heredadas del reinado de su padre Felipe IV unida a la ineficacia e incapacidad de los gobernantes acrecentaron la crítica situación de España y en especial de Castilla dando lugar a una serie de devaluaciones monetarias que alcanzaron el culmen con la deflación de la moneda de vellón en 1680 y la posterior caída de la actividad económica.

            Durante su reinado tuvieron lugar dos guerras contra Francia. En 1684 en Ratisbona se firmó una tregua de veinte años con Francia, tregua que fue rota en 1690 al concluirse una alianza entre España, Inglaterra, los Países Bajos y el Imperio dando lugar a un tercer enfrentamiento bélico que duraría hasta 1697.

            Los ejércitos franceses ocuparon una serie de plazas catalanas e incluso se apoderaron de Barcelona en 1697.

             En esta guerra contra el vecino país, España intervino en las filas de la Liga de Ausburgo, junto al Imperio, Austria, Suecia y el Papado. La guerra finalizó con la paz de Rvswick. La primera derrota seria de la política exterior de Luis XIV, que se vio obligado a ceder a España plazas en Cataluña. Flandes y Luxemburgo, mostrando así su interés por conseguir para los Borbones la sucesión al trono español.

     Los años últimos del reinado de Carlos II estuvieron marcados por la locura del monarca, producto de las presiones políticas y las intrigas palaciegas, y por el problema sucesorio, como consecuencia de la inexistencia de hijos  Por tanto, Carlos II expiraba en Madrid, a la edad de cuarenta años, dejando un testamento sucesorio que provocaría una guerra, la guerra de sucesión que daría paso a una nueva dinastía en la monarquía de España, la de los Borbones.

 

2.-4.-LA IGLESIA DURANTE EL REINADO DE LOS REYES CATÓLICOS.

 Dado que los acontecimientos  ocurridos durante el periodo de los  reyes católicos fueron tan variados e importantes, nos limitaremos a hablar de los cuatro siguientes:

1.- 2.-4.-La iglesia católica en el nuevo mundo descubierto por Colón.

2.- 2.-4.- Las  relaciones entre la Iglesia y el estado durante el reinado de los Reyes Católicos.

 3.-2.-4.- La inquisición española.

4.-2.-4.-La renovación emprendida por la Iglesia en su seno.

 1.-2.-4.-La Iglesia católica en el nuevo mundo descubierto por Colón.

  Sobre esta materia, afirmar que , la mayor parte de los efectos positivos del descubrimiento de América por los españoles, se deben a la actuación de los misioneros de la Iglesia católica en esos territorios.

            El lector que quiera conocer detalladamente la historia de la Iglesia en los países americanos puede encontrarlos en este mismo blog en el que se presenta una SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA EN LOS PAISES AMERICANOS DE HABLA HISPANA.

 2.-2.-4.- Las relaciones entre la Iglesia y el Estado durante el reinado de los Reyes católicos.

 PAPA INOCENCIO VIII.

a) Derecho de súplica.

 En enero de 1475 Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón firman un tratado: la Concordia de Segovia, tratado que delimitaba las competencias de ambos monarcas respecto del gobierno. Entre estas competencias, encontramos la referida a los beneficios eclesiásticos, respecto a los cuales el tratado prevé que, cada vez que quedase vacante un obispado, un maestrazgo de las órdenes militares, un obispado, un priorato, una abadía o cualquier otro beneficio, los dos soberanos dirigirían al Papa una súplica común, en el entendimiento de que sólo la reina podría elegir a la persona propuesta y de que esa persona debería poseer un título universitario.

            El problema era que sólo la Santa Sede podía conferir la investidura canónica, de manera que estaba en manos de la Santa Sede decidir si aceptaban o no dicha súplica.

            Este “derecho de súplica” tiene sus precedentes en la figura de Enrique IV, que entre 1456 y 1459 había logrado que algunos de los beneficios más importantes se atribuyeran a quienes él sugiriera, aunque aceptando que el Papa siguiera nombrando a quienes él mismo deseara favorecer.

            De manera que, en lo que respecta a los beneficios más importantes, los Reyes Católicos consiguen su objetivo y cada éxito que logran refuerza su posición.

            El derecho de suplicación se ubica dentro del denominado Patronato Real.

El Patronato Real es el conjunto de privilegios y facultades especiales (derecho de patronato y de presentación) que la Iglesia concedió a los reyes de España sobre determinadas iglesias y beneficios eclesiásticos. La ley 1, título VI del libro I de la Nueva Recopilación, promulgada en 1565 por Felipe II, enunciaba así el derecho del Patronato Real de España: Por derecho y antigua costumbre y justos títulos y concesiones apostólicas, somos patronos de todas las iglesias catedrales destos Reinos, y nos pertenece la presentación de los arzobispados y obispados y prelacías y abadías consistoriales destos Reinos, aunque vaquen en Corte de Roma.

 b) Derecho de Patronato.

 Presentación y patronato no conllevan una relación directa, pues puede darse derecho de presentación sin derecho de patronato.

Un ejemplo de ello lo encontramos durante el reinado de los Reyes Católicos. En un principio lograron el derecho de suplicación (1475). Pero posteriormente, la misión diplomática confiada al conde de Tendilla en 1485-1487 hace que en el reino de Granada y en Canarias se alcance el derecho de patronato.

             En 1486 Inocencio VIII firma tres bulas consecutivas sobre la organización eclesiástica de dichos territorios y reconoce a los Reyes Católicos el derecho de patrocinio sobre los futuros lugares de culto que se creen; encarga al cardenal Mendoza y al arzobispo de Sevilla la tarea de establecer el mapa eclesiástico del reino de Granada y de las Canarias, privilegios que se ampliarán en 1508, tras la muerte de Isabel, a las iglesias del Nuevo Mundo.

            Es una victoria parcial y una etapa en el camino hacia la solución definitiva, que no se alcanzará hasta 1523 cuando Adriano VI, por la bula Eximiae devotionis affectus, conceda por fina a los reyes de España el derecho de presentación de sus candidatos a todas las iglesias del reino.

            La ley 1, título VI del libro I de la Nueva Recopilación, promulgada en 1565 por Felipe II, enunciaba así el derecho del Patronato Real de España: Por derecho y antigua costumbre y justos títulos y concesiones apostólicas, somos patronos de todas las iglesias catedrales destos Reinos, y nos pertenece la presentación de los arzobispados y obispados y prelacías y abadías consistoriales destos Reinos, aunque vaquen en Corte de Roma.

            Finalmente el Derecho de Patronato fue interpretado por los diversos reyes, no como una gracia o concesión gratuita por parte del Romano Pontífice, sino un derecho propio nacido de la idea de la procedencia divina de los poderes reales. ( Cf. Los Reyes Católicos y su política regalista II: Derecho real de …blogs.ua.es/relacioniglesiaestado/…/los-rrcc-y-su-politica-regalista-ii-dere…)

 

3.-2.-4.-La Inquisición española.

 Presentamos el TEMA de acuerdo con el siguiente INDICE:

 

a).-Un tema tabú para muchos católicos.

b) .- La “leyenda negra” en torno a la Inquisición española: creadores y difusores.

c).- Origen y causas de su aparición.

d).-Desarrollo histórico de la misma.

e).- Procedimientos de la Inquisición Española.

f).-Cifras de condenados por la Inquisición en sus cerca de 4 siglos de existencia.

g).- La responsabilidad de la Iglesia.

File:Alcázar de Segovia 1-7-07.JPG

 ALCAZAR DE SEGOVIA. ESPAÑA.

a).-Un tema tabú para muchos católicos.

            Para muchos católicos hablar de la Inquisición española se ha convertido en un asunto vergonzante, algo que les llena de confusión admitiendo, de entrada, que todo lo que se mal-dice de ella tiene detrás pruebas históricas irrefutables, aportando una torpe y chocante defensa como la que escribió José de Maistre en sus “ Cartas a un gentilhombre ruso sobre la Inquisición española” : “Todo lo que este tribunal tiene de severo y temeroso, y sobre todo la pena de muerte, es obra del gobierno… Toda la clemencia, por el contrario, es cosa de la Iglesia.” Tal afirmación no es exacta pues, como veremos, esta Inquisición fue una institución tanto de los reyes españoles como de la Iglesia.

EL CARDENAL RICHELIEU EN EL CONSEJO DE ESTADO.

b).-La leyenda negra en torno a la inquisición española: sus creadores y difusores.

            En los juicios que sobre la Inquisición española, han llegado prácticamente hasta nosotros, subyace el odio a todo lo español que dio origen a “ una leyenda negra” que desfiguró por completo toda la acción española en el mundo: ésta leyenda afectó a sus reyes, especialmente a Felipe II, al descubrimiento de América, al trato dispensado a los indios, a la evangelización de las colonias americanas etc. un odio que tenía como base la necesidad de hacer desaparecer la hegemonía española del siglo XVI alimentado por los países anglosajones, así como por Francia enemiga de España, hasta la imposición de un Borbón en el trono español.

            Ciñéndonos al tema de la Inquisición la polémica anti-inquisitorial estuvo alimentada por protestantes, ideologías revolucionarias, anticlericales y liberales además de los escritores panfletarios pagados por el cardenal Richelieu, el más célebre de ellos le Motte Le Vayer, cuyos panfletos anti-españoles que le pidió el cardenal, ocupan el tomo II de sus obras completas.

EPITAFIO EN EL SEPULCRO DE SAN FERNANDO III, SEVILLA.

c).- Origen y Causas de su aparición. .

Antes de entrar de lleno en el origen y causas de la Inquisición española, hemos de hacer notar que durante toda la edad media en España no existe ningún racismo de los cristianos españoles ni hacia los judíos ni hacia los islámicos. Durante la edad media habría sobre un 10% de población judía en España: “ Ilustres familias cristianas, afirma Américo Castro, se habían mezclado durante la edad media con gente judía, por motivos económicos, o por la belleza de las mujeres judías; antes del siglo XV, nadie se escandalizaba por ello”

            La tolerancia y convivencia de las tres culturas eran tales que el Epitafio del Rey Fernando III el Santo, en la catedral de Sevilla estaba escrito en latín, castellano, árabe y hebreo, chocan contra esta tolerancia la actitud de los franceses que expulsarían a los judíos de Francia el 1394 y los ingleses el 1290.

            Dicho esto se puede afirmar que la Inquisición española dirigida contra los judíos tuvo como origen y causa la tolerancia. De esta tolerancia nace un poder de los judíos en los distintos campos de la vida española completamente desproporcionado a su número.

            Entre los judíos los hay que de forma abierta practican su religión, otros están convertidos sinceramente al cristianismo, formando el grupo de los llamados cristianos nuevos y finalmente están los cripto-judios que se muestran como convertidos pero que siguen practicando su religión en la clandestinidad, son estos diversos grupos quienes se hacen presentes en la vida española: dominan las financias, son prestamistas de los reyes, casi monopolizan la medicina, entran en la corte, en la nobleza, en la Iglesia, en la policía, en la Santa Hermandad, hasta el punto que el rey Fernando el Católico, según el historiador británico Enry Kamen, era de sangre judía por parte de su madre.

            Ante esta situación, en la que el cronista Diego de Valera, también de sangre judía, afirma:” que los cristianos nuevos oprimían a los viejos en los modos más varios”, los cristianos-viejos van a reaccionar de una forma violenta, cada vez más sistemática. En 1391 se produce una matanza de judíos que se extiende por la mayor parte de España, posteriormente las revueltas se suceden cada vez con mayor frecuencia, entre los dos bandos, judíos y cristianos viejos, en 1449 en Toledo, Córdoba, Ciudad Real, el 1467 en Sepúlveda, en 1473 en Andalucía.

            El 1474 el baño de sangre se produce en Segovia pero en este caso se produce un hecho definitivo, los Reyes Católicos son testigos del mismo: “ todavía hay manchas de sangre en las calles, y en los muros de las casas. La ciudad apesta por la gran cantidad de carnicerías, de cadáveres y de ruinas”

            Los reyes se deciden a adoptar una salida, y son los cristianos nuevos sinceramente convertidos quienes la apoyan y piden, los reyes están seguros de encontrar entre los conversos sinceros los elementos necesarios para llevarla a cabo, la salida sería la creación de la Inquisición que tendría como fin descubrir a los falsos conversos, y expulsar de España a los no convertidos, los cristianos nuevos sinceramente conversos urgen por ello a los reyes lleven a cabo las medidas dichas como la mejor defensa de sus hermanos de sangre. Los reyes católicos pidieron al papa los poderes para crear un tribunal real.

            El papa Sixto IV, opuesto en principio a esta creación, terminó por acceder a la petición de los reyes, mediante la bula Exigit sincerae devotionis de 1478, así nacería la Inquisición española. Seguidamente el papa nombró Inquisidor General al dominico Tomás de Torquemada, pariente del cardenal Juan de Torquemada, ambos del linaje de los judíos convertidos a nuestra santa fe católica, según el testimonio de Hernando del Pulgar, igualmente cristiano nuevo.

EL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN.

d).- Desarrollo histórico de la misma.

            La Inquisición española se inició tras la bula de Sixto IV en 1474 siendo definitivamente suprimida en 1834. Los sucesivos reyes que gobernaron España la mantuvieron viva cerca de 400 años, considerando a la misma como un bien para la nación española.

            El tribunal de la Inquisición se ocupó de muy distintos asuntos. 1.-Inicialmente de los falsos conversos judíos, 2.- posteriormente de los islámicos,  3.-luego de los convertidos al protestantismo, 4.-así como de los iluminados y dejados,5.- la prohibición de libros contrarios a la fe, 6.-también de diversos pecados como la blasfemia, la bigamia, la adivinación, los pecados llamados nefandos: la sodomía y la homosexualidad, también de la brujería cuando ésta iba unida con el culto al demonio, la solicitación sexual del confesor al penitente, el matrimonio de los religiosos, los delitos contra el tribunal de la Inquisición etc.

e).- Procedimiento de la inquisición española.

 Veamos ahora de una forma concreta como actuaba el tribunal inquisitorial. Los subrayados de esta sección están tomados en su mayor parte de las “Instrucciones de Torquemada así como de las del Inquisidor Valdès.”

            El principio del proceso era la recepción de denuncias, que podrían provenir de personas del pueblo, de otros procesados, y hasta del mismo inculpado, también de los llamados “familiares” de la Inquisición que tenían como finalidad la vigilancia y protección del Tribunal.

            Los “ familiares” eran conocidos por todos, en contra de lo que afirma Kamen, “sin que se guardara ninguna pista de su nombramiento,” aún hoy día pueden encontrarse numerosos documentos en los que aparece el nombre, clase social, así como el nombramiento de los mismos

            . En los autos de fe los “familiares” desfilaban y estaban presentes con el resto de los asistentes al mismo. Estos “familiares” solían ser elegidos entre los notables de las ciudades: podían ser labradores ricos, intelectuales como Lope de Vega, nobles como Juan Suárez de Toledo de la familia de los Condes de Oropesa.

            Tras las denuncias, el denunciado disponía de un tiempo llamado “de gracia” de 30 o 40 días de duración, en el que podía presentarse voluntariamente al tribunal mostrando su arrepentimiento, beneficiándose de una absolución secreta a fin de preservar la naturaleza de su falta.

            Las declaraciones recibidas de otras personas “en el tiempo de gracia” no eran secretas:” sino por escrito, ante los inquisidores, un notario, dos testigos miembros del personal de la inquisición o en su ausencia elegidos entre personas honradas y con juramento del declarante”. Durante este tiempo de gracia no podían imponerse al acusado sino “ penitencias saludables para su alma”.

            El denunciante era sometido a un interrogatorio tan riguroso como el que se hacía al mismo denunciado. Después el denunciante debía nombrar por lo “menos dos testigos capaces de confirmar sus declaraciones.”

            Antes de proceder al arresto del acusado se tomaban aún tres medidas,”las proposiciones sacadas una a una de las mismas palabras de los testigos” debían ser declaradas heréticas por una comisión de calificadores, no inquisidores, “sino teólogos de ciencia y conciencia probadas.” La decisión de los calificadores, debía tomarse tras la deliberación y votación de los mismos, “tal votación debía quedar consignada”. Si la calificación era negativa, o no merecedora de un castigo importante, no se hacía ninguna diligencia más.

            Si la calificación era positiva el procurador debía preparar una orden de arresto, esta orden sólo podía ser ejecutada por el inquisidor después de haber “meditado de nuevo el asunto”

            Tras el encarcelamiento se procedía al embargo de los bienes de quien todavía era un acusado. El embargo no era una expropiación sino una acción encaminada a poner bajo tutela los bienes del acusado. El administrador designado pagaba las deudas que parecían “claras y limpias.” Hacía vender los bienes perecederos o daba los bienes en alquiler, pero no podía hacerlo más que en subastas públicas. Al final del embargo el administrador rendía cuentas.

            Si el acusado tenía hijos y otras personas a su cargo, las Instrucciones del Inquisidor general Valdés, estipulaba que el administrador debía dar dinero a estos hijos o personas dependientes: “ viejos, niños, mozas o aquellos que por otras causas no podrían vivir honradamente fuera de la casa del acusado.” Si la acusación no era de “herejía formal” el acusado podía nombrar a una persona de su confianza para la administración de sus bienes : “ a fin de que puedan sustentarse  él mismo, la mujer, sus hijos, y que estos puedan beneficiarse de la mejor gestión como parezca al acusado” Los bienes pues en ningún caso eran secuestrados como escribe Kamen,”     Todo arresto era acompañado de la incautación de los bienes del acusado” Bartolomé Bennasar habla a favor de la verdad cuando dice: “ Podríamos reproducir aquí cantidad de ejemplos en que los bienes son efectivamente devueltos” Lo único que se hacía era ponerlos bajo administración y no siempre como se ha dicho.

            ¿ Qué decir de las cárceles inquisitoriales? “De cuchitril, sombrío, sucio húmedo”, en el que el procesado “era atacado por las ratas,” dice Pierre Dominique. “Donde se consumía durante años, sin tener otro sustento que pan y agua” afirma el historiador israelita M. Kayserling. Eran como el infierno de Dante.

   EL INFIERNO DE DANTE.       

Tales afirmaciones son muy distantes de la verdad. En primer lugar, con frecuencia, la Inquisición española no pocas veces no tenía cárcel ninguna. Las Instrucciones de Torquemada manda, en muchos casos “que la prisión sea la propia casa del procesado. Lo mismo dice Valdés en sus Instrucciones:” En muchas Inquisiciones no hay prisión”. Además en el caso de la existencia de prisión, si los acusados fueran pobres o estuvieran enfermos quedaban excusados de ella. A los pobres encarcelados se les permitía salir durante el día a pedir limosna. Los acusados tenían una habitación propia, incluso se les permitía traer su propia cama. Aún más, el encarcelado puede ejercer su profesión, en este caso el gobernador de la prisión debe “ hacer traer las cosas necesarias para su oficio”

            La realidad es que las prisiones de la Inquisición eran infinitamente mejores que las prisiones civiles., y en no pocos casos un infierno deseado, pues hubo situaciones en las que algunos recluidos en las prisiones civiles se autoinculpaban del delito de herejía con el fin de ser llevados a la cárcel de la Inquisición, y como afirma un tal Hernando Díaz “que en su casa no había comido tanta carne.”

  AUTO DE FE OBRA DE  FRANCISCO RICCI. SIGLO XVI. MUSEO DEL PRADO.MADRID.         

Digamos algo también sobre ”las horribles torturas” sufridas por los acusados.   En la actualidad los historiadores especializados están todos de acuerdo en que el número de las torturas en la Inquisición española es fruto de la propaganda protestante y anti-española que comenzó a extenderse en el siglo XVI y que más tarde se desarrollaría, a partir del siglo XVIII llegando a ilustrarla con grabados de los aparatos empleados para la misma , a este respecto Lea afirma:” La creencia popular según la cual la cámara de tortura inquisitorial era el teatro…de un encarnizamiento particular para arrancar confesiones es un error imputable a los escritores sensacionalistas, que han explotado la credulidad popular” y Kamen precisa “ En una época en la que la tortura estaba universalmente extendida en las cortes criminales de toda Europa, la Inquisición española seguía una política de moderación y de circunspección que permite juzgarla favorablemente.”

            Los archivos son los que también nos aportan los datos a este respecto, así en los 300 procesos emprendidos antes del 1500 en el Tribunal de Toledo, no hay más 5 o 6 casos de tortura o sea el 2%. El Inquisidor Valdés en sus Instrucciones escribe: “Los Inquisidores deben tener gran cuidado de que la sentencia de tortura sea justificada y no siente precedente”

            Esta actitud frente a la tortura venía de lejos en la Iglesia católica. El papa Nicolás I en los años 866, la rechaza: “Si el que la sufre, por falta de fuerza para resistir la tortura, se confiesa culpable sin serlo, ¿quién comete la iniquidad, sino aquel que le violenta para que haga esta falsa confesión?” Y el Decreto de Graciano, primera recopilación del Derecho Canónico, en el siglo XII, recoge la prohibición de la tortura del papa Nicolás I: “La confesión debe ser espontánea” y no arrancada.

            Fue el papa Inocencio IV, en su Bula” Ad extirpenda” del 15 de mayo de 1252 quien permite un uso controlado de la tortura en los tribunales de la Inquisición, pero no la introduce dentro del Derecho Canónico sino que para justificar su uso se remite a la utilización de la misma por los tribunales reales y señoriales..

            Los mismos inquisidores, que emplearon poco la tortura, la rechazan de forma explícita en el Directorio de Eimerico, que escribe “ la tortura es engañosa e ineficaz.”

 TORTURAS ATRIBUIDAS A LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA.

f).- Cifras de los condenados por la inquisición en sus cerca de 4 siglos de existencia.

  Los historiadores modernos tras el estudio de los documentos existentes en los fondos de la Suprema, actualmente conservados en el Archivo Histórico Nacional proporciona información de 49.092 juicios comprendidos entre los años 1560 a 1700, según el cálculo de Gustav Hennigsen “ Sólo un 1% más o menos de los acusados debieron ser ejecutados”. O sea, 500 personas durante 140 años.

            Con relación los años de 1480 a 1504 el franciscano Tarsicio de Azcona, señalado por Joseph Pérez con el título de “ historiador escrupuloso” quien no dice nada que no haya sacado de los archivos afirma “ Los condenados a la pena de muerte durante el reinado de Isabel la Católica fueron ciertamente unos centenares.”

            La inexistencia de documentación en los fondos de la Suprema relativa a otros tribunales como los de Toledo, Valencia, Ciudad Real, etc. no permiten dar el número exacto de los condenados por la Inquisición española en los cerca de 400 años de su existencia.

LAS SEIS ESPOSAS DE ENRIQUE VIII DE INGLATERRA.

g).- Las otras inquisiciones.

            Hablamos brevemente de los procedimientos empleados “en otras inquisiciones” y tribunales de la época, no tanto para mostrar que otros eran peores sino para situar los hechos en el contexto cultural de una época.

            En Inglaterra la reforma de Enrique VIII ajustició en unos años a 2 cardenales, 2 arzobispos, 18 obispos, 13 abades, 500 priores y monjes, 38 doctores de universidad, 12 duques y condes, 164 caballeros, 124 ciudadanos y 110 mujeres.

             En Inglaterra también, los puritanos de Cromwell llevan a cabo una carnicería con el pueblo católico irlandes : 40.000 víctimas asesinadas o vendidas como esclavos sólo en Oradours de Drogheda y en Wexford en 1649.

            En Alemania y en toda la zona luterana, la historia, a partir de la Reforma es una sucesión de horrores que produjo centenares de miles de víctimas: guerra de los caballeros, guerra de los campesinos, subversión anabaptista, resultado de la incitación, en muchos casos, del mismo Lutero.

            En Francia las guerras de religión produjeron cientos de miles de víctimas y las represiones civiles de la herejía eran extraordinariamente sangrientas, testigos son las hogueras que arden desde el año 1530: las 300 víctimas de las matanzas de los valdenses ordenadas por Francisco I; las 500 condenas a muerte dictadas por el Parlamento de París en los años 1547 a 1550.

            A todo esto hay que añadir las decenas e incluso centenas de miles de víctimas de la represión de las “ brujas” en la Alemania luterana, en Gran Bretaña y en la Suiza calvinista. Una represión que la Inquisición española evitó, pues en la Iglesia católica la brujería en si misma nunca fue considerada como herejía, más bien una creencia supersticiosa sin ningún fundamento racional. Sólo cuando la brujería comenzó a relacionarse con el diablo, se ocuparía de ella la Inquisición.

File:La Virgen de los Reyes Católicos.jpg

.Cuadro Virgen de los Reyes Católicos en el que aparece arrodillado detrás del rey Fernando el Católico, el inquisidor general Tomás de Torquemada, y arrodillado detrás de la reina el inquisidor de Aragón Pedro de Arbués

h ). -La responsabilidad de la Iglesia..

  La historia es el mejor testigo para desentrañar los hechos del pasado, aplicado en este caso a la Inquisición Española los hechos son los hasta aquí relatados; tal relación podría llevarnos a la conclusión de que la Inquisición más que ser motivo de un juicio condenatorio de la historia, para la Iglesia es en realidad una de la multitud de luces que la historia pone ante nuestros ojos.

            Más lo hechos aquí relatados no liberan a la Iglesia de la responsabilidad por los mismos, aunque no hubiese existido más que un tribunal inquisitorial en el que fuera condenado un solo hereje, se libraría la Iglesia de ser condenada por el juicio de la historia, por el olvido de los valores evangélicos que tales actuaciones supusieron.

 EL CARDENAL FRANCISCO GIMENEZ DE CISNEROS.

4.-2. 4.-La renovación interna  de la Iglesia en este periodo.

 Los cambios vinieron a la llegada al trono de los Reyes Católicos, quienes acometieron un programa de restauración de la sociedad basado en su renovación moral y religiosa.

             Isabel y Fernando consideraron la cuestión de la reforma eclesiástica parte fundamental de su proyecto político y la convirtieron en un instrumento más de su política centralizadora. Por tal motivo, su reinado fue determinante para la reforma de la Iglesia en España.

            La labor más trascendente de su programa de renovación eclesiástica se desarrolló en el ámbito de las órdenes religiosas. Los monarcas asumieron como propios los postulados de las observancias y las potenciaron para que fueran capaces de absorber lentamente al conventualismo. De esta manera esperaban que cada orden recuperase finalmente su unidad en torno a los ideales de la reforma y bajo el gobierno de superiores observantes.

            En la década de 1490 esta la política de la Corona era ya una campaña general de reforma de las órdenes religiosas. Dentro de ella ocupaba un lugar preferente la de los franciscanos, debido a la importancia y al influjo popular quede la Orden en España y a la profunda devoción que hacia ellos sentían los monarcas.

            En la corte de los Reyes Católicos era muy frecuente la presencia defranciscanos observantes y algunos de ellos, en especial Francisco Jiménez de Cisneros, contaban con una extraordinaria influencia sobre Isabel y Fernando.

 FRAY PEDRO DE VILLCRECES.

Pero el   gran reformador en Castilla es indudablemente Pedro de ViIlacreces (c. 1362-1422), cuya labor fue recogida, proseguida y organizada por sus discípulos Pedro de Santoyo (c. 1377-1431), Pedro Regalado (1390-1456) y Lope de Salazar y Salinas (c. 1393-1463).

            Nacido en una familia noble, Pedro de Villacreces tomó el hábito a la edad de 14 años, estudió en Toulouse, París y Salamanca, y dejó el mundo para irse a vivir con unos compañeros en una cueva cerca de San Pedro de Arlanza; hacia 1386 habría fundado su primera casa,

            Nuestra Señora de La Salceda, y cerca de veinte años después la que fue casa madre de su reforma, el eremitorio de La Aguilera en la diócesis de Osma, donde se formaron sus tres discípulos.

            Al ver amenazada la casa de La Aguilera que querían anexionar los frailes de Santo Domingo de Silos, Pedro de Villacreces se encaminó hacia Constanza en 1418 y obtuvo del papa lo que se conoce como “Constituciones Apostólicas” y es el reconocimiento oficial de la reforma villacreciana.

            Las normas que rigieron las comunidades de La Salceda, La Aguilera y El Abrojo insistían sobre la pobreza -que uno “debe amar dentro de su corazón y mediante sus obras”- y la estricta observancia de la Regla; la reclusión, el silencio, una dieta muy frugal acompañaban las 12 a 13 horas diarias dedicadas a la oración en casas que debían de edificarse siempre en lugares solitarios, lejos de las poblaciones, mientras que el estudio sólo se autorizaba a un número reducido de frailes escogidos.

             La principal característica de la reforma de Villacreces, sin embargo, es su sujeción total a la autoridad de los ministros: los villacrecianos no deseaban separarse de la Orden, sino vivir la Regla de forma más estricta.

            También se dio la reforma en las comunidades dominicas castellanas que  se originó como movimiento a mediados del siglo XV, bajo el auspicio del cardenal Juan de Torquemada, quien promovió la reforma del convento de San Pablo de Valladolid. A continuación, en 1467, el maestro general Marcial Auribelli, a instancias del cardenal vallisoletano, visitó la Provincia de España (Castilla) y creó un vicario propio para la reforma con poderes similares a los que tenían los superiores de la Congregación de Lombardía.

            Con ello se engendraba el conflicto que iba a enfrentar en las décadas siguientes a los observantes y a los conventuales dominicos.

            Si bien la lucha fue interna, pronto el movimiento adquirió un cariz marcadamente político y su desarrollo excedió los límites mismos de la Orden de Predicadores, pues, al practicar los miembros de la Congregación una metodología reformista expeditiva, que se imponía en los conventos por la fuerza, vulnerando los derechos electivos de los capítulos conventuales, inevitablemente tuvieron que recurrir al auxilio del brazo secular.

             De hecho, a partir de 1474 y durante todo el reinado de los Reyes Católicos, los observantes, frente a la resistencia y quejas de la mayoría de los conventos de Castilla, recibieron de la Corona amparo legal e incluso apoyo militar y financiero.

            También la orden de los agustinos y carmelitas llevaron a cabo la reforma dando lugar a escisiones entre sus miembros de diverso orden.

            Por su parte, los agustinos recibieron visitadores y reformadores frecuentes con apoyo pontificio y regio entre los años 1497 y 1511, y los trinitarios y mercedarios entre 1500 y 1512.

             De ese modo, puede considerarse que la reforma católica, tan solicitada por los humanistas cristianos, había comenzado en España antes de que Lutero rompiese con la Iglesia

      CLAUSTRO DE LA IGLESIA DE  LUPIANA. GUADALAJARA. ESPAÑA. 

La rama más importante de los Jerónimos fue la española fundada por Fernando Yañez de Figueroa y Pedro Fernández Pecha, que después de algunos años de eremitismo, en 1370 se transfirieron a la Iglesia de S. Bartolomé de Lupiana (Guadalajara). Comenzó una orden aprobada por Gregorio XI (1373) y después por Benedicto XIII (1414).

            Se formó una estructura unitaria, pero flexible: en el centro el prior general y su consejo; debajo los monasterios dotados de una cierta autonomía. Los monjes se dedicaban al culto divino, a la contemplación y al trabajo. Unidos a la corte, fueron confiados a ellos los monasterios madrileños de Ntra. Sra. del Prado (1441), San Jerónimo el Real (1462), y después por Felipe II, San Lorenzo del Escorial (1562)

            En la  tarea de la reforma no debe olvidarse la actuación del Cardenal Cisneros, quien contra sus propósitos orientados a la vida de retiro se ve ascendido a las dignidades eclesiásticas.

            En la primavera de 1494 Vicario Provincial de los franciscanos de Castilla, el 20 de Febrero de 1495 Arzobispo de Toledo por decisión de la reina Isabel I de Castilla, siendo cuestionado dicho nombramiento por las dignidades de la Iglesia .

EL PAPA ALEJANDRO VI.

Seguidamente prepara un programa de renovación de la Iglesia, e incluso para toda la provincia de Toledo. Con objeto de llevarla a cabo obtiene amplias facultades del papa Alejandro VI, y reúne Sínodos diocesanos en Alcalá en 1497 y en Talavera en 1498, promulgando nuevas Constituciones inspiradas por criterios pastorales asimismo  dictó prácticas para la cura de almas precursoras de las leyes tridentinas que regulan la vida pastoral.

            Al propio tiempo dirigía y promovía la reforma de los religiosos españoles, principalmente de su Orden Franciscana. El Papa Alejandro VI le encomendó el 5 de Julio de 1495 la visita y reforma de los religiosos de su diócesis, el 26 de Diciembre lo constituía visitador y reformador de las Ordenes Mendicantes en España. Se preocupó especialmente de la reorganización y fortalecimiento interno de las Congregaciones de Regular Observancia, de la superación del conventualismo y de la dotación económica y adecuada dirección espiritual de los monasterios femeninos reformados, los cuales por disposición de Alejandro VI, debería depender en delante de la parte reformada de su respectiva Orden.

             Su esfuerzo renovador se dirigió principalmente a las casas religiosas castellanas pero llegó también a los religiosos aragoneses.

   BIBLIA POLÍGLOTA.        

Su tarea reformadora  abarcó también la elevación intelectual , a él se debe la fundación de la Universidad de Alcalá y la edición de la  Biblia políglota.

            En la Universidad de Alcalá se desarrollaría una  filosofía y teología, bastante diferente de la de la Universidad de Salamanca, ella podría encuadrarse dentro del   nominalismo y en el campo de la vida cristiana dentro del eramismo.

( Cf.hispaniasacra.revistas.csic.es/index.php/hispaniasacra/article/…/38/38. También http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/1858.htm‎).

 MONASTERIO DEL ESCORIAL. ESPAÑA.

3.-4.-LA IGLESIA CATÓLICA ESPAÑOLA  DURANTE LOS  REINADOS DE CARLOS I Y FELIPE II.

 Los acontecimientos relativos al desarrollo de la iglesia católica  en España durante el siglo XVI son tantos, cuantos fueron los acaecidos en los reinados de Calos I y Felipe II, pues la unión  fue tan estrecha existente entre la Iglesia y el Estado  que lo que se dice de este, afectó también a aquella y al revés, por ello para hablar  seleccionaremos unos cuantos acontecimientos del siglo XVI para historiar  la vida de la Iglesia católica en este periodo.

            Estos son los hechos de los que nos ocuparemos:

 

1.-3.-4-El protestantismo en España.

2.- 3.-4Fundación y primeros pasos de la  Compañía de Jesús.

3.-3.4-Universidades y estudios generales del siglo XVI en España.

4.-3.-4.-Santos, teólogos y místicos  importantes  de la Iglesia en  España en este periodo.

 1.-3.-4.-El protestantismo en España.

 En su clásico libro Historia de los heterodoxos españoles, Menéndez Pelayo afirma que en España se dio una pre-reforma impulsada por los Reyes Católicos y el cardenal Cisneros, antes de la Contrarreforma operada por el Concilio de Trento.

            En realidad esta denominada pre-reforma española fue una renovación en el interior de la Iglesia española que  nada tuvo que ver con la reforma protestante.

              Por ese motivo, no prendió de manera intensa la reforma luterana, aunque paradójicamente dicha  renovación  contribuyó a preparar el ambiente para que tuvieran éxito los postulados protestantes: en esa línea se sitúan el erasmismo y el alumbradismo, precedentes de reforma de Martín Lutero.

             La reforma protestante encontró un buen caldo de cultivo en el erasmismo y alumbradismo españoles, especialmente en los ambientes cultos como en la Universidad de Alcalá de Henares y en la corte del emperador Carlos V.

            La corriente espiritual erasmista fue apoyada también por algunas familias de nobles y mecenas como el duque del Infantado y la familia de los Mendoza.

Los seguidores de Erasmo pretendían renovar la vida espiritual y ejercieron notable influencia en la primera mitad del siglo XVI; criticaban los abusos de la curia romana y deseaban llegar a un acuerdo con los protestantes alemanes. Privilegiaban la religiosidad interior y subrayaban la decadencia de las órdenes religiosas.

            El avance del erasmismo se frenó en España cuando la Inquisición interrogó en 1533 a Juan de Vergara, amigo personal de Erasmo y experto en lenguas clásicas.

             A pesar de las prohibiciones de la Inquisición y el Edicto contra los alumbrados de 1525, los libros luteranos circularon por España. En 1540 la Inquisición elaboró su primer Índice de libros prohibidos; sin embargo, en Amberes se editaron muchos libros luteranos que de hecho llegaron al mercado español.

            En la península ibérica tardó en penetrar la reforma porque la comunicación entre las ciudades no era muy fluida y la difusión de la imprenta fue paulatina; además se dio un rechazo popular a todo lo heterodoxo. La localización de focos de protestantismo en Valladolid y Sevilla a mediados del siglo XVI supuso una desagradable sorpresa para las autoridades civiles y religiosas españolas.

             El 23 de septiembre de 1525 se publicó un edicto con 48 proposiciones erróneas defendidas por los protestantes. Entre 1558 y 1560 se celebraron diversos autos de fe que erradicaron el protestantismo de España.

MONASTERIO DE YUSTE. EXTREMADURA. ESPAÑA.

Carlos V, ya retirado en Yuste, recibió una carta de Fernando de Valdés, inquisidor general y arzobispo de Sevilla, fechada el 2 de junio de 1558, informándole de la existencia de un núcleo luterano en Valladolid. Dos meses más tarde, se había encarcelado a parte de los sospechosos de herejía.

            Una de las primeras actuaciones del tribunal de la Inquisición se había concretado en la detención de María Cazalla acusada de luteranismo, alumbradismo y erasmismo. De familia judeoconversa por parte de padre y madre, propugnaba el deseo de alcanzar la perfección cristiana a través del amor puro. Fue sometida al tormento; su proceso se prolongó hasta 1534, año en que tuvo que mostrar su arrepentimiento en público y fue multada con 100 ducados de oro por sus errores.

             El 21 de mayo de 1559 se celebró el primer auto de fe para administrar las penas a los luteranos de Valladolid. Estuvo presente la Princesa Gobernadora Doña Juana y el príncipe Don Carlos. El veredicto del tribunal fue el siguiente:

            – Doctor Agustín de Cazalla, degradación del estado clerical y relajación al brazo secular para aplicar condena a muerte.

            – Doña Beatriz de Vivero, hermana de Cazalla, confiscación de bienes y relajada al brazo secular.

            – Juan de Vivero, hermano de Agustín y Beatriz, confiscación de bienes y sambenito perpetuo.

            – Constanza de Vivero, hermana de Cazalla, confiscación de bienes.

AUTO DE FE DEL DOCTOR CAZALLA EN VALLADOLID.

– Doña Leonor de Vivero, madre de los hermanos Cazalla, ya difunta, fue desenterrada y quemados sus huesos.

            – Doña Francisca de Zúñiga, hija del licenciado Francisco de Baeza, cárcel y sambenito perpetuo.

            – Don Pedro de Sarmiento, comendador de Alcántara, cárcel perpetua y sambenito.

             Doña Mencía de Figueroa, esposa de Pedro Sarmiento, la misma pena que su marido.

            – Doña Ana Enríquez, hija de los marqueses de Alcañices y esposa de Don Juan Alonso Fonseca, sambenito, ayunos y cárcel.

            – Don Juan de Ulloa y Pereyra, comendador de San Juan, confiscación de bienes y de hábito, con sambenito perpetuo.

            – Doña Juana de Silva, esposa de Juan de Vivero, confiscación de bienes, cárcel y sambenito.

            – Juan García, platero de Valladolid, fue condenado a muerte por impenitente.

            – Antón Asel, borgoñón, paje del marqués de Poza, sambenito perpetuo

.

CONDENADOS A LLEVAR EL SAMBENITO.

            – Cristóbal del Campo, vecino de Zamora, relajado al brazo secular bajo pena de muerte.

            -Leonor de Toro, también vecina de Zamora, confiscación de bienes, sambenito y cárcel perpetua.

             – Gabriel de la Cuadra, las mismas penas que la anterior.

             -El 8 de octubre de 1559 se celebró otro auto de fe en Valladolid. Fue presidido por Felipe II y contó también con la presencia de Doña Juana y el infante Don Carlos. Tres acusados fueron relajados (condenados a muerte) por impenitentes: Don Carlos del Seso, Fray Domingo de Rojas y Juan Sánchez, antiguo criado de Pedro de Cazalla. Otras penas diversas fueron aplicadas a:

            – Doña Eufrosinia Rios, doña Catalina de Reinoso, Doña María de Miranda,       Doña Margarita Santiesteban, Doña Francisca de Zúñiga, Doña Felipa de Heredia y Doña Catalina de Alcaráz, monjas del convento de Belén.

            – Doña Margarita de Guevara, parienta del Obispo de Mondoñedo.

            – Doña Isabel de Castilla, esposa y discípula de Carlos del Seso.

            – Doña Catalina de Castilla, sobrina de la anterior.

            El otro núcleo del protestantismo en España fue la cosmopolita ciudad de Sevilla. Entre los iniciadores del luteranismo hispalense figura Don Rodrigo de Valer; debido a su doctrina sobre la justificación se le confiscó parte de su cuantiosa fortuna. Otros cualificados seguidores de Lutero fueron: el Doctor Egidio, magistral del cabildo catedralicio; el Doctor Constantino Ponce, seguidor de Egidio, que murió tras dos años de cárcel; Don Juan Ponce de León, hijo del conde de Bailén.

            En la capital sevillana se celebraron dos autos de fe; el primero el 24 de septiembre de 1559, en el que se condenó a la hoguera a Doña Isabel de Baena, en cuya casa se reunían los seguidores de Lutero; fueron condenadas a garrote, Doña María Bohórquez, Doña María Coronel y Doña María de Virués.

             El segundo auto de fe tuvo lugar tuvo lugar el 22 de diciembre de 1560. Sufrieron pena de hoguera: Doña Ana de Ribera, viuda; Doña Francisca Ruiz, casada; Doña Francisca Chaves, monja de Santa Isabel y Doña Leonor Núñez y tres de sus hijas.( Cf. http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/12731.htm‎).

 SAN IGNACIO DE LOYOLA.

2.-3.-4.-Fundación y primeros pasos de la Compañía de Jesús.

  Ignacio de Loyola quien, nacido en el País Vasco, en España, pasó la primera parte de su vida en la corte como paje del contador mayor hasta que, herido gravemente, se convirtió.

            Completó los estudios teológicos en París y conquistó sus primeros compañeros, con los que más tarde fundaría en Roma la Compañía de Jesús, ciudad en la que ejerció un fructuoso ministerio escribiendo varias obras y formando a sus discípulos, todo para mayor gloria de Dios (1556).

            San Ignacio de Loyola supo transmitir a los demás su entusiasmo y amor por defender la causa de Cristo.

            Él mismo escribió su autobiografía que dictó a uno de sus discípulos apareciendo con el  título de Diario del Peregrino, autobiografía que por algún tiempo escondieron sus biógrafos , imponiéndose como  la Biografia oficial la Historia del P. Ribadeneira.

            La historia de las relaciones entre la recién fundada Compañía de Jesús y la monarquía de los dos primeros Austrias es especialmente compleja; todo parece indicar que la orden abanderada de la Contrarreforma no sólo tardó bastante en asentarse sólidamente en el vasto engranaje político de la Monarquía Católica, sino que antes tuvo que hacer frente a las reticencias del Emperador y de su sucesor en el trono.

IGLESIA JESUÍTICA DE SAN BARTOLOMÉ DE ALMAGRO. ESPAÑA.

            La Compañía de Jesús, desde su nacimiento, fue perfectamente consciente de la necesidad de relacionarse con el poder político y social como medio fundamental para poder llevar a cabo sus objetivos religiosos en el marco de la confesionalizada Europa de la Contrarreforma.

            Para conseguirlo desarrolla una estrategia mediante la que espera englobar a todos los sectores sociales y comprometerlos en los objetivos que persigue desde su nacimiento. Prestando, por supuesto, una especial atención aquellos que, por su posición, manejan los resortes del poder en sus distintos grados.

            Comenzando por la pequeña nobleza, cuyo prestigio a nivel local pretende compartir y aprovechar. Para, acto seguido, atraerse a la gran nobleza, a esos títulos y señores de vasallos, a los que desde muy pronto consigue insertar en los esquemas de patronazgo de sus colegios.

            El ascendiente que los jesuitas logran al acercarse a todas estas instancias de poder constituye un éxito sin paliativos. Sobre todo, porque sus frutos se hacen más que evidentes ya en la misma década de la fundación de la Compañía.

            Pero, a partir de este momento, los jesuitas parecen comprometerse en un objetivo más difícil. Tanto que todo lo conseguido hasta el momento no aparece sino como una preparación, como un ensayo. Dicho objetivo – no podía ser otro- es el acercamiento a las más elevadas instancias del poder, a la Corte y a los monarcas.

            Esta afirmación no es gratuita. De hecho, el rey –seguido, por supuesto, de sus consejeros y de todos aquellos que desempeñan un papel político a considerar- se sitúa en el punto de mira de la Compañía.

Los jesuitas perciben que, para llevar a cabo su finalidad principal, la salvación de las almas -pero también su objetivo secundario, la conservación y aumento de la propia Compañía de Jesús-, les es indispensable la cooperación de un verdadero príncipe cristiano que reúna en su persona un catolicismo fuera de toda sospecha–que intente conservar, sostener y restaurar la fe- y una clara actitud combativa frente a la herejía.

ESTATUA DE JUAN III DE PORTUGAL.

             En este contexto, resulta un dato tremendamente significativo el que en carta oficialmente secreta de 1542 san Ignacio pida al padre Simón Rodríguez información minuciosa y detallada sobre las obras y palabras de Juan III de Portugal y de toda su casa. Todo parece indicar que, al hilo de lo anterior, el primer general de la Compañía trataba de conocer en profundidad la personalidad de los soberanos para, a partir de ese conocimiento, planear la aproximación de los jesuitas a la más elevada instancia del poder político de cada nación.

            En el caso del Emperador, esta labor, orquestada desde la cúspide de la Compañía, se lleva a cabo a través de la actuación de algunos de sus miembros más destacados: Ignacio de Loyola desde Roma, los padres Fabro y Araoz en la Corte española, y el futuro san Francisco de Borja, cuya acción servirá como complemento a la de los anteriores. Se crean así, a mi juicio, tres líneas de actuación de la Compañía, que convergen en la persona del Emperador y en su círculo familiar más allegado.

 MARGARITA DE PARMA.

La primera de estas líneas partiría –ya lo he dicho- desde Roma y desde la persona de san Ignacio. Desde 1536 se cartea con el confesor de la reina Leonor de Francia, hermana del César y desde 1542 es confesor de Margarita de Parma, que antes había sido dirigida espiritualmente por los padres jesuitas Coduri y Laínez, y que se mostrará durante toda su vida como una gran favorecedora de la orden ignaciana .

             El ascendiente de los jesuitas sobre esta hija ilegítima de Carlos V es tan grande que en el mismo 1542 la Duquesa se ofrece como intermediaria entre la Compañía y el papa para solucionar ciertos problemas concernientes a la Inquisición y a los cristianos nuevos españoles5. Esta primera línea de actuación jesuítica, se completa con la amistad de Juan Fernando Manríquez, marqués de Aguilar y embajador de Carlos V en Roma, que por esas mismas fechas frecuenta asiduamente a los jesuitas de la ciudad.

            Otro de los frentes de actuación es la introducción de los jesuitas en los medios cortesanos, donde ya van contando con el apoyo de muchos personajes de la nobleza.     En 1540 el padre Fabro se relaciona estrechamente con los españoles de la Corte imperial, que en ese momento se encuentra en Alemania.

            Fabro ofrece los Ejercicios a ciertos nobles y de algunos de ellos tenemos constancia de que los realizaron. El primer cortesano español de quien tenemos esta certeza es don Sancho de Castilla. Pero es probable que este círculo se ampliara, incluyendo seguramente a don Juan Manrique, hermano del duque de Nájera, a dos hermanos del conde de Benavente, a don Juan de Granada, descendiente del monarca nazarí Abul- Hacén, al capitán Bracamonte o a don Francisco de Toledo.

            La Compañía contaba además casi desde el primer momento con el apoyo decidido del rey Juan III de Portugal y de la reina Catalina, hermana de Carlos V. De hecho, san Ignacio considera al rey Juan “entre los príncipes cristianos el primer y principal instrumento de la Divina Providencia para llevar a buen término los asuntos de la Compañía”

            A partir de ese momento y durante los dos siglos siguientes los jesuitas dirigirán las conciencias de los monarcas portugueses. Tratando, por supuesto, de establecer una práctica de virtud en la corte lisboeta. Pero también jugando un papel político de primer orden en las intrigas cortesanas a través de su participación –directa a veces, indirecta otras, en las deliberaciones del Consejo de Estado.

            Esta estrecha relación de los jesuitas con los reyes de Portugal se hace patente en el hecho significativo de que los padres Fabro y Araoz,antes de presentar “oficialmente” la Compañía de Jesús en la Corte -que en 1545 se encuentra en Valladolid-, sean enviados a Lisboa en busca de cartas de recomendación de los soberanos. Además, ¿qué mejor recomendación que llegar a España –como ellos llegan en el séquito de María de Portugal, la primera esposa del príncipe Felipe.

     SAN FRANCISCO DE BORJA. CAPILLA EN CATEDRAL DE VALENCIA.

Ignacio se cartea regularmente con Francisco de Borja y Aragón, marqués de Lombay y duque de Gandía, muy cercano desde su juventud a la persona del Emperador. Su esposa, la portuguesa Leonor de Castro, era dama de honor de la emperatriz Isabel. Ya en carta del padre Oviedo a San Ignacio de 22 de septiembre de 1546 se anuncia que Borja va a hacer los Ejercicios y que su voluntad, cuando sus obligaciones familiares se lo permitan en el futuro, es ingresar en la Compañía”

            El caso es que la Compañía supo y pudo superar todos los obstáculos que se le presentaron en los primeros años.

            No es el menor las sospechas  y asechanzas que el mismo san Ignacio tuvo en los dominicos de San Esteban.

            Al final la Compañía de Jesús se constituyó en un baluarte contra la reforma protestante, en un factor fundamental de la reforma del clero, hasta el punto que una de las personas más influyente en la vida cristiana de la época como san Juan de Ávila vio en ella realizados sus propósitos de fundación de una nueva congregación de clérigos, por lo que envió a muchos discípulos a que se integraran en la Compañía de Jesús.

            Conviene destacar la patente influencia de la Compañía de Jesús en el ámbito educativo peninsular de los siglos XVI y XVII. La Compañía de Jesús pasó a controlar la mayor parte de los Colegios gracias a su buena organización interna y a unos profesores competentes y bien preparados, al contrario de muchas escuelas municipales.

             Los jesuitas hacían una severa selección de sus mejores discípulos, y esta minoría vivía en régimen de internado bajo la disciplina jesuítica 24 horas al día y 11 meses al año, aislados del mundo exterior.

            En todas las actividades se hablaba el latín, existiendo entre los alumnos una fuerte competencia (con incentivos incluidos), cosa que aumentaba su capacidad y sus conocimientos.

            Todos estos factores dieron un gran prestigio a la Compañía de Jesús y explican su éxito, que Kagan reafirma con una serie de datos elocuentes: en el año 1600 los jesuitas regentaban 118 colegios en la Península (92 de los cuales en Castilla), y en los últimos veinte años del siglo XVI el número de los estudiantes pertenecientes a los colegios jesuitas (sólo en Castilla) aumentó de 10.000 a 15.000.

 ( Cf. .Digibugdigibug.ugr.es/bitstream/10481/4411/6/06-capitulo%20II.pdf‎ de JJ Lozano Navarro – ‎20032.1. La Compañía intenta acercarse a la Corte. Desconfianza hacia los jesuitas durante el reinado de Carlos V. La educación – Contextos –

http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/6690.htm.

 ESCUDOS EN LA UNIVERSIDAD DE ALMAGRO. ESPAÑA.

3.-3-4.- Universidades y estudios generales del siglo XVI en España.

 Con el advenimiento del Estado Moderno de los Reyes Católicos y de los Austrias las universidades medievales peninsulares van a convertirse, progresivamente, en universidades de la Monarquía Hispánica en expansión, verdaderas universidades del Imperio, vivero de profesionales de la administración y la política en la Península, en las Indias y en los territorios hispanos de Europa.       Al mismo tiempo, tras los conflictos religiosos de las Reformas, se transforman en bastiones del catolicismo militante, con una proyección internacional que desbordaba sus viejos orígenes regionales. 

UNIVERSIDAD DE BAEZA FUNDADA POR SAN JUAN DE ÁVILA.

            Por ello, entre 1475 y 1625 asistimos a una verdadera plétora de nuevas fundaciones universitarias en la Península Ibérica. Las causas resultan complejas, pero, como hemos dicho, cabe asignar un importante papel a la necesidad de formación de un funcionariado eclesiástico y una burocracia estatal, sobre todo en relación con los estudios jurídicos.

            Asimismo, hay que contar con los proyectos de defensa y expansión de la fe católica, vinculados a la formación sacerdotal y a los estudios de teología. A ello se añaden los beneficios que al conjunto social podía aportar la educación en general y ciertas enseñanzas como la medicina en particular.

             Los sentimientos de promoción regional-localista y el de fama póstuma contribuyen a desarrollar un espíritu emulador por parte de los fundadores. De este modo se despliega un abanico de instituciones con patronazgo mayoritario de prelados o eclesiásticos influyentes, seguidas de otras de patronato real directo o incluso debidas a la aristocracia laica. 

            Estos nuevos estudios (studia) surgidos entre 1475 y 1625 se acercan más a la tradición parisina que a la boloñesa de las universidades medievales. El modelo que adoptan es el de colegio-universidad o convento-universidad, es decir, consistente en organizar la enseñanza universitaria en el seno de una comunidad de estudiantes escogidos y becados, cortos en número, austeramente gobernados y sujetos a determinados estatutos fundacionales; o bien en el seno de una comunidad religiosa previamente existente.

 

COLEGIO DE SAN ILDEFONSO EN LA UNIVERSIDAD DE ALCALÁ.

            De la expansión universitaria del siglo XVI peninsular da idea el hecho de que las aproximadamente ocho universidades con grados reconocidos existentes en 1475 se hubieran convertido en 32 hacia 1625.

            En dicha fecha, los reinos de la Corona de Castilla totalizan 18 de ellas, entre las que se cuentan las tres llamadas mayores de Salamanca, Valladolid y Alcalá (bula pontificia de erección en 1499 y confirmación real de 1512), además de ocho colegios-universidad y cinco conventos-universidad, correspondiendo a las dos Mesetas (las Castillas) la mitad del monto global.

            Por su parte, la Corona de Aragón cuenta con once universidades, y de ellas cuatro son conventos-universidad.

            Más concretamente, la expansión universitaria de que venimos hablando registra su plétora entre 1540/45 y 1570/75, ámbito de ebullición religiosa y política en los territorios de la Corona de Castilla.

            En este breve período se erigen no menos de seis conventos-universidad y cinco colegios-universidad, así como un seminario-universidad y una universidad propiamente dicha.

            Por el contrario, entre 1475 y 1500 las fundaciones peninsulares habían sido tan sólo una, y de 1500 a 1540 unas seis, centradas en el primer cuarto del siglo, con el mencionado predominio de los colegios-universidades.

             Decae la expansión entre 1575 y 1600, con el convento-universidad de San Lorenzo del Escorial como única excepción, y de 1600 a 1625 vuelven a erigirse dos conventos-universidad, junto al espaldarazo definitivo de la Universidad de Oviedo, la cual venía gestándose desde 1575.

UNIVERSIDAD DE LÉRIDA. ESPAÑA.    

A partir de aquí, y por saturación de la oferta, las nuevas fundaciones decaen considerablemente hasta finales de la siguiente centuria.

            Utilizando como referencia las fechas de aprobación pontificia y regia, podemos esbozar la siguiente periodización universitaria peninsular en la Edad Moderna: 

            •Universidades fundadas antes de 1475: Barcelona, Lisboa/Coimbra, Gerona, Huesca, Lérida, Perpiñán, Salamanca y Valladolid; además de la extinta de Palencia.

            Universidades fundadas entre 1475 y 1600: Alcalá, Almagro, Ávila, Baeza, Évora, El Escorial, Gandía, Granada, Irache, Oñate, Orihuela, Burgo de Osma, Osuna, Santiago de Compostela, Sevilla, Sigüenza, Tarragona, Toledo, Valencia, Vich y Zaragoza.

 SAN JUAN DE LA CRUZ.

4.-3.-4.-Santos, teólogos y místicos  importantes  de la Iglesia en  España en este periodo.

  Menéndez y Pelayo, en un ensayo sobre «La poesía mística en España» [, hace una clasificación por escuelas según las órdenes religiosas de los místicos: Franciscanos: San Pedro de Alcántara, Juan de los Ángeles, Diego de Estella; jesuitas: San Ignacio de Loyola; agustinos: Alonso de Orozco, Fray Luis de León y Malón de Chaide; dominicos, Fray Luis de Granada; carmelitas: San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. Místicos heterodoxos: Clérigos seculares y los laicos, Valdés y Molinos. Cada Orden religiosa tiene una tradición teológica y doctrinal.
En este entramado, destaca la corriente carmelitana, cuyas principales figuras de extraordinario talento literario representan un misticismo esencial; su psicologismo y eclecticismo fundamentales, adornados de originalidad y fidelidad a la tradición, logran en el Siglo de Oro Español los mejores frutos estéticos y el más notable nivel del género.

            Su pensamiento concordaba justamente con la sensibilidad de la época. De ahí, que se muevan en la armonía, actividad y sobriedad afectivas y se acojan, en su cristocentrismo y contrarreformismo, a los aires neoescolásticos entre agustinianos y tomistas, con sentido vulgarizador.

SANTA TERESA DE JESÚS. OLEO DE MARIA JESÚS MARTINEZ. PARROQUIA DE MIGUELTURRA. C. REAL ESPAÑA.

             En ello, radica que la crítica haya encontrado, en San Juan de la Cruz y en Santa Teresa, los exponentes máximos del misticismo hispano.
San Juan de la Cruz, una de las voces líricas más puras que jamás hayan existido, es el último de los grandes místicos. En él, se agotan las posibilidades de la poesía religiosa.  San Juan cierra el capítulo más excelso de los logros hispanos en poesía del espíritu; su lírica transparente y exquisita asciende y brilla en la esfera poética con voz eminente.

SAN JUAN DE ÁVILA OLEO DE MARIA JESÚS MARTINEZ. PARROQUIA DE MIGUELTURRA. CIUDAD REAL . ESPAÑA.

            Pero en esta época otros varios santos, como Santo Tomás de Villanueva, san Juan de Dios,  San Juan Bautista de la Concepción y sobre todo san Juan de Ávila, el reciente y nuevo doctor de la Iglesia llevó a cabo una múltiple acción pastoral, a través  de la fundación de Colegios y  la no menos importante universidad  de Baeza, su predicación que llenó toda Andalucía, sus cartas a religiosos y religiosas,  entre ellas santa Teresa de Jesús, , su Escuela Sacerdotal y sus escritos  de reforma que tan gran eco tuvieron  en el concilio de Trento a través de su amigo el arzobispo de Granada Francisco  Guerrero.

            El llamado siglo de oro español conoció también a notables teólogos, especialmente del Convento salmantino de Salamanca: Melchor  Cano, Francisco de Victoria, Domingo de Soto  etc.

File:Council of Trent.JPG

   IMAGENES DEL CONCILIO DE TRENTO . SANTA MARIA LA MAYOR.      

Entre los miembros participantes en el Concilio de Trento  se distinguieron los jesuitas (el segundo general de la Orden, Diego Láinez) y los obispos españoles, entre otros, don Pedro González de Mendoza, don Martín Pérez de Ayala, don Pedro Guerrero, etc., habiendo podido decir un escritor moderno que el Concilio de Trento «fue tan español como ecuménico».( Cf.http://www.destiempos.com/n17/camilovalverde.htm‎).

 CORRAL DE COMEDIAS DE ALMAGRO. SIGLO XVI.

4.-3.-4.-Estrutura de la sociedad española en el siglo XVI.

            La sociedad moderna es plenamente estamental. Existe una profunda desigualdad social, en la que los estamentos son mucho más cerrados que en la Edad Media. Ahora sólo se pertenece a ellos por nobleza de sangre.

            La nobleza y el clero son los estamentos privilegiados. La nobleza se convierte en un estamento cerrado al que sólo se puede pertenecer por linaje, aunque es un estamento con fuertes diferencias económicas, en el que destacan los grandes de España (que son los más ricos), y a los que se contrapone la pequeña nobleza, como los hidalgos que viven gracias a los cargos públicos que se les conceden. En el siglo XVI la nobleza española se hace cortesana y tiende a vivir Madrid, cerca del rey. Los caballeros son una nobleza media, ya que poseían cierta fortuna.

            El clero es, por su condición, un estamento más abierto, ya que ingresan en él personas de toda condición. Sin embargo, también había grados dentro de la Iglesia. Los cargos eclesiásticos más relevantes estaban reservados a personas pertenecientes a la nobleza, mientras que los curas párrocos rurales eran personas descendientes el pueblo. Sin embargo, las mayores diferencias económicas se daban entre los religiosos seculares y los que pertenecían a órdenes religiosas, con un capital patrimonial muy importante. También era muy importante el patrimonio de algunos obispados, como el de Toledo.

El privilegio de estas clases consistía, fundamentalmente, en la exención de pagar impuestos, y la aplicación de una legislación diferente, con jueces propios.

            El estado llano era aún más heterogéneo, pues a él pertenecían desde la burguesía mercantil y financiera, que prestaban dinero a la corona, hasta los mendigos. La burguesía urbana controlaba el gobierno municipal y las Cortes, a través de los ciudadanos honrados que había en todas las ciudades. También había diferencia patrimonial entre el campesinado, ya que había campesinos que podían arrendar o subarrendar sus tierras, y jornaleros que estaban en paro la mayor parte del año enciclopedia.us.es/…/Sociedad_y_conflictos_sociales_en_la_España_d

 

4.4.-La Iglesia española en la época de los Austrias Menores..(1598-1700).

  2.-4.-4.-El estamento clerical.

3.-4.- 4.-Algunos aspectos de la moral social de la época.

1.-4.-4.- Estructura de la sociedad española en esta época.

 Un aspecto que podría decirse era común a todos los estados de esta sociedad  era la religiosidad.

            La fe católica estaba presente de múltiples maneras en la España  de los Austrias, toda la vida estaba impregnada de esta fe, con independencia de los niveles en que esta era vivida: nacimientos, casamientos, enfermedades, muerte, fiestas, devociones a los santos,  promesas hermandades  cofradías, centros de culto, catedrales, templos, ermitas , hasta el mismo lenguaje  en sus dichos, refranes, saludos y sobre todo en la moral etc. etc. eran manifestaciones de las creencias religiosas de los españoles.

            Esto quedaba reflejado en los escritores aún profanos, en este caso tenemos la obra del Quijote de Cervantes  en la que tema el  religioso impregna toda la obra.

            Un ejemplo, preguntado don Quijote cual era la carrera que había estudiado responde con la ortografía del tiempo,  la de la caballería andante:

            ” que es una ciencia, que encierra en sí todas, ó las mas ciencias del mundo…el que la profesa ha de ser jurisperito y saber las leyes de la justicia distributiva y conmutativa para dar á cada uno lo que es suyo y lo que le conviene:ha de ser , teologo para saber dar razon de la  christiana ley que profesa, clara y distintamente adondequiera que ,e fuere pedido: ha de ser médicoastrologo…; ha de saber matemáticas,

 y dexando aparte que ha de estar adornado de todas las virtudes teologales y cardinales…ha de guardar fe á Dios y á su dama: ha de ser casto en los pensamientos, honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los menesterosos, y finalmente mantenedor de la verdad aunque le cueste la vida en defendella..

            Muchas veces he dicho …que la mayor parte de la gente del mundo está de parecer queno ha habido en él caballeros andantes, y por parecerme a mi, que si el Cielo milagrosamente no les dé á entender quan provechosos fueran en el presente, si se usaran, pero triunfan ahora por pecados de las gentes, la pereza, la ociosidad, la gula y el regalo.” ( Cap. 18, Parte II del Ingenioso Hidalgo Don Quixote de la Mancha,)

 En este ámbito el clero tenía un especial tratamiento. Veámoslo a continuación.

 PALACIO ARZOBISPAL DE TOLEDO.

2.-4.-4-. El estamento clerical.

 La iglesia española del siglo XVI – XVII estaba constituida básicamente por tres estamentos: el diocesano, el basilical y las capellanías y el integrado por los monjes, religiosos y religiosas.

            Las diócesis, haciendo una descripción muy esquemática, tenían su obispo, su cabildo catedralicio y sus parroquias, gobernados por el clero de diverso rango.

            Lo primero que llama la atención de la masa clerical del siglo XVI – XVII, es su número. Como en otros aspectos no podemos barajar estadísticas matemáticamente exactas.

            Para el reino de Castilla disponemos de los manuscritos de Archivo de Simancas. Felipe Ruiz en su obra: «La Población española al comienzo de los tiempos modernos», sobre los datos del mismo, nos da una cantidad de 33.087 clérigos pertenecientes al clero secular y 41.066 al regular, hacia el año 1591, para el Reino de Castilla, lo que supone un clérigo por cada cien habitantes.

            La cifra global De 100.000 clérigos que se da para toda España hacia finales del XVI resulta un poco alta, mucho más la de 130.000. Teniendo en cuenta que la proporción de clérigos para la corona de Aragón es de 6 por cada 100 habitantes, el total de clérigos andaría por los 90.000, correspondiendo, pues, algo más de un clérigo por cada 100 habitantes: 1,08 exactamente.» (cf. Cuadernos de Historia «anexos de la Revista Hispania nº 1, Madrid 1967; cit. por Manuel Fernández Alvarez. La sociedad española en el siglo de Oro,T.I pág 203 (Madrid, 1989, 2 vols.).

 SAN JUAN DE DIOS FUNDADOR DE LOS HERMANOS DE SAN JUAN…         

Lo segundo que llama la atención del estamento eclesiástico es su poder económico.

Según evaluaciones de mediados del siglo XVI las rentas anuales de los bienes raíces del clero ascendían a cinco millones de ducados, la mitad de las del reino.(Cf. Vicens Vives, Historia económica de España, pág. 84).

            En general estos bienes unos eran  patrimoniales acumulados a lo largo de los siglos por donaciones o compras, o provenían de los diezmos y primicias, o de los derechos de estola, así como de las limosnas y fundaciones para obras pías.

            En el Memorial de Pedro Núñez de Salcedo, (Núñez de Salcedo, Pero «Relación de los títulos que hay en España, sus rentas, solares, linajes, etc.» Edited by Vicente Castañeda. Boletín de la Real Academia de la Historia 73:5 (November 1918); 468-491; se detallan las rentas anuales de los arzobispadosy obispados de finales del siglo XVI y que van de los 250.000 ducados anuales, 99.550.000 de maravedíes, del arzobispado de Toledo, el más rico de todos, a los 4.000 ducados del obispado de Tuy pasando por los 100.000 de Sevilla, 46.000 de Córdoba , 24.000 de Granada ..

      SANTO TOMÁS DE VILLANUEVA OBISPO DE VALENCIA.

Una parte considerable de estos bienes estaba destinada a sostener las muchas instituciones benéficas creadas por la iglesia: asilos, hospitales, refugios de pobres, hogares de niños expósitos, asi como la creación y sostenimiento de centros de enseñanza a todos los niveles; pero otra, muy sustanciosa era detentada como bienes propios por el clero.

            El tercer aspecto que llama la atención del estamento clerical del siglo XVI español era la desigual distribución de estos bienes dentro del mismo estamento. Ya hemos visto las diferencias existentes entre unas diócesis y otras, pero estas diferencias afectaban igualmente a las personas, de modo que con toda propiedad se podía hablar de Alto y Bajo clero.

             Las cuantiosas rentas de que disfrutaban los titulares de obispados, cabildos catedralicios, abadías… Les permiten llevar una vida similar a la alta nobleza, frente a ellos existía una gran masa clerical que prácticamente vivía en la pobreza, sin

disfrute de beneficio de ninguna especie, por lo tanto el pertenecer al estamento clerical no era, ni mucho menos, siempre, garantía ni de consideración social ni de riqueza, sólo si se estaba en una escala, al menos media, como poseedor de un beneficio en propiedad.

DON QUIJOTE DE LA MANCHA Y SANCHO PANZA.

3.-4.-4.-Algunos aspectos de la moralidad de la época.

 Vamos en este apartado a utilizar un texto del Quijote y su comentario por quijote discípulo tomado de su obra La religión en el quijote. Cap. 2. Parte I.

            “Que trata de la primera salida que de su tierra hizo el ingenioso Don Quixote.”

            Nota que la ortografía del texto es la original de la obra.

            “Hechas pues estas prevenciones, no quiso aguardar mas tiempo á poner efeto su pensamiento, apretándole á ello la falta que él pensaba que hacía en el mundo su tardanza, segun eran los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer.

            Y así sin dar parte á persona alguna de su intención,…salió al campo con grandisimo contento y alborozo de ver con quanta facilidad habia dado principio á su buen deseo…

            Autores hay que dicen , que la primera aventura que le avino fué

la del puerto Lápice, otros dicen que la de los molinos de viento: pero lo que yo he hallado escrito en los anales de la Mancha, es que él anduvo todo aquel día, y al anochecer, su rocin y él cansados y muertos de hambre: y mirando á todas partes, por ver si descubría algun castillo ó alguna majada de pastores donde recogerse…vió no de léxos del camino por donde iba una venta que fué como si viera una estrella que á los portales , si no á los alcazares de su redención le encaminaban.

            Dióse priesa á caminar, y llegó á ella á tiempo que anochecía. Estaban acaso á la puerta dos mugeres mozas, destas que llaman del partido, las quales iban á Sevilla con unos arrieros, que en la venta aquella noche acertáron á hacer jornada...que a él le parecieron doncellas…las quales como vieron venir un hombre de aquella suerte armado…llenas de miedo se iban á entrar en la venta: pero Don Quixote, coligiendo por su huida su miedo, alzándose la visera de papelon y descubriendo su seco y polvoroso rostro, con gentil talante y voz reposada les dixo: non fuyan las vuestras mercedes, nin teman desaguisado alguno, ca á la orden de caballería que profeso non toca ni atañe facerle á ninguno…

            Las mozas que no estaban hechas á oir semejantes retóricas, no respondian palabra, solo le preguntaron si quería comer alguna cosa. Qualquiera yantaría yo, respondió Don Quixote, porque á lo que entiendo me haría mucho al caso.           

Á dicha acertó á ser viernes aquel día , y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado, que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucia bacallao, en otras partes curadillo, y en otras truchuela…Estando en esto, llegó acaso á la venta un castrador de puercos, y así como llegó, sonó su silbato de cañas quatro ó cinco veces, con lo qual acabó de confirmar Don Quixote que estaba en algun famoso castillo y que le servían con música y que el abadejo eran truchas, el pan candeal y las rameras damas, y el Ventero Castellano del castillo, y con esto daba por bien empleada su determinación y salida. Mas lo que más le fatigaba era el no verse armado caballero, por parecerle que no se podría poner legítimamente en aventura alguna sin recebir la órden de caballería».

 COMENTARIO.

            El autor comienza a precisar las funciones que el novel caballero habría de cumplir: «los agravios que pensaba deshacer, tuertos que enderezar, sinrazones que enmendar, y abusos que mejorar, y deudas que satisfacer», algunos de ellos están recogidos en el Código de Honor de los Caballeros.

            Cansado y hambriento anduvo buscando «algun castillo ó alguna majada», tras andar todo el día, y vio una venta, que a él le pareció castillo, «como si viera una estrella que á los portales, si no á los alcazares de su redención le encaminaban», clara alusión a la estrella que encaminó a los Magos al portal, y a él le llevó a los alcázares de su redención, utilizando el alcázar como unametáfora que hace referencia al «castillo interior» de Santa Teresa.

            Las mujeres mozas «que llaman del partido», eran prostitutas.

            El contraste, tan típico de Cervantes en toda la obra, aparece aquí bien claro. Alcázar-Venta.Redención-Prostitutas.

            En su estudio sobre la mujer sevillana durante los siglos XVI y XVII, la historiadora norteamericana Mary Elizabeth Perry resalta la importancia social de las prostitutas y la tolerancia de éstas durante siglos en su sociedad como «un mal menor» ya que, sin su presencia, se pensaba que muchos hombres pondrían sus energías en la seducción de mujeres honradas, en el incesto, la homosexualidad o el adulterio.

             Esta era la doctrina cristiana que se fue elaborando desde el siglo XIII en torno a la sexualidad y a la prostitución, considerada pecaminosa pero necesaria.

            Y en determinados barrios de la ciudad, a extramuros.

La política era de tolerancia pero de segregación en lugares concretos; estos lugares eran las llamadas mancebías, que se institucionalizaron para acoger y controlar a las mujeres públicas, es decir, a aquellas mujeres definidas en las Partidas de Alfonso X como mujeres «que están en la putería e se dan a todos cuantos a ellas vienen».

             Eran mujeres «que ganaban por las tavernas e bodegones e otras partes», acompañadas de rufianes y gente de mal vivir, cuya presencia era poco ejemplarizante para las mujeres honestas y desestabilizaba la tranquilidad del vecindario por los escándalos, riñas y robos que con frecuencia se producían.

  EN LA MANCEBÍA. EL LORO EL ÚNICO TESTIGO.

Pero no olvidemos que la mancebía, era mucho más que el lugar habitual de prostitución; era el único espacio legal para ejercerla, casi una institución municipal, con sus propias Ordenanzas y una Comisión de munícipes supervisores.

            Los poderes públicos pretenden confinar la prostitución a un espacio claramente acotado y alejado, teóricamente, de las zonas centrales de la ciudad.

            Esta preocupación por aislar el comercio carnal venía desde el siglo XIV, el Ordenamiento de1337, (Alfonso XI). Luego las ordenanzas de Juan II en 1411. El 24 de julio de 1416 es cuando el Ayuntamiento ordenó cercar la Mancebía en su totalidad. A pesar de ello, el padrón de 1487 demuestra que numerosas prostitutas residían fuera del Compás de la Laguna, una situación que fue inherente a lo largo de la vida de la mancebía.

            A finales de siglo, la presión del jesuita padre León consiguió hacer cumplir las ordenanzas de 1553 en el sentido de que estuviera cerrada la mancebía los domingos y días festivos.

            Sobre el número de meretrices, realmente no hay datos fidedignos. Algunas referencias nos indican que fueron bastantes para aquella población. El viajero alemán Diego Cuelbis fijaba en 30 ó 40 el número de mujeres desvergonzadas que vivían en la putería. El padre Pedro León, que intentaba redimirlas, dice que tenía unas 120 mujeres arrepentidas en centros de redención (CasaPía y Casas de Arrepentidas), que eran una pequeña parte.

            Realmente podía haber una centena de mujeres en la mancebía, pero no era éste el único lugar donde estaban; el licenciado Porras de la Cámara estima en más de tres mil las cantoneras en las calles de Sevilla en 1600, aunque esta cifra pueda ser un poco exagerada.(cf. «Ni espada rota ni mujer que trota: Mujer y desorden social en la Sevilla del Siglo de Oro», Mary Elizabeth Perry. Drakontos Crítica, Barcelona 1993).

ABADEJO.

Las mozas que no estaban hechas a oír semejantes retóricas, no respondían palabra, sólo le preguntaron si quería comer alguna cosa. «Qualquiera yantaría yo, respondió Don Quixote, porqueá lo que entiendo me haría mucho al caso». «A dicha acertó a ser viernes aquel día , y no había en toda la venta sino unas raciones de un pescado, que en Castilla llaman abadejo, y en Andalucía bacallao, en otras partes curadillo, y en otras truchuela…».

            «Á dicha acertó a ser viernes», lo que explica no hubiera más que pescado, por la ley de la abstinencia que se guardaba hasta en las ventas. Abadejo y trucha son también designaciones de prostitutas: vieja la primera y joven la segunda.

(cf. Tirso de Molina: «El Burlador de Sevilla II, vv 185-189» : ¿- Julia , la del candilejo?/ – Ya con sus afeites lucha./ ¿Véndese siempre por trucha?/ Ya se da por abadejo. También (cf. «Fuentes del Romancero III f, 23»: cortesanas de balcón, / en ella me fui en la corte / adonde su amante furia / donde encontré un abadejo / que se me vendió por trucha.El doble sentido del texto no puede ser más evidente.

            Termina el capítulo anotando la fatiga de Don Quijote por « no verse armado caballero, por parecerle que no se podría poner legítimamente en aventura alguna sin recebir la órden de caballería», fatiga natural, pues en su órden no había aún pasado de postulante. El texto precisa bien su imposibilidad, distinguiendo entre legítimamente y válidamente.

 5.-4.- 4.-La renovación de la vida cristiana después del concilio de Trento.

 Los frutos de la reforma tridentina se manifestaron de forma especial ya en este siglo. En España repercutieron  de forma positiva los hechos  acaecidos en este siglo en Europa, entre ellos especialmente los siguientes:

  San Francisco de Sales y San Vicente de Paúl fundaron sendas Congregaciones con fines sociales, caritativos y escolares.

San Francisco de Sales, obispo de Ginebra, es famoso por su espiritualidad, sus libros Introducción a la vida devota y el Tratado del Amor de Dios ha sido el alimento de muchas almas. Fundó la Congregación de las hermanas de la Visitación, llamadas popularmente Salesas con la ayuda de santa Juana Francisca de Chantal, dedicadas al cuidado de enfermos y pobres.

San Vicente de Paúl, fundó en 1625  la Congregación de la Misión, popularmente conocida como los paúles, dedicada a la formación de sacerdotes aptos para evangelizar en las zonas rurales.

Con Santa Luisa de Marillac fundó en 1633 las Hijas de la Caridad entregadas al servicio de los pobres, enfermos y ancianos, así como a la enseñanza. Con anterioridad había organizado las Damas de la Caridad, seglares entregadas al servicio de los más pobres. Uno de los objetivos de san Vicente fue el  de hacer desaparecer la pobreza de ciudades y zonas rurales.

SAN JUAN EUDES.

En este siglo san Juan Eudes, fundó la Congregación de los Eudistas iniciando la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, aunque esta devoción con quien alcanzó mayor difusión fue con el jesuita Claudio de la Colombiére, confesor de Santa Margarita María de Alacoque.

La aprobación por el Concilio de Trento  del culto a los santos y  santas y  a sus reliquias, dio lugar a múltiples devociones expresión de la piedad popular, manifestada en las celebraciones cultuales, novenarios, y triduos, procesiones y peregrinaciones. Santiago de Compostela es también, en este siglo, la meta de numerosos peregrinos provenientes de  distintas partes de Europa.

Por otra parte  se continuó con la evangelización de América.Son dignas de mención las misiones de los jesuitas llevadas a cabo en las Reducciones de Paraguay, en las que grupos de nativos vivían como en comunidades adquiriendo en ellas formación, desarrollo material y humano.

La iglesia católica vio su evangelización en la América hispana fecundada por numerosos santos. El beato Bartolomé Gutierrez, agustino, nacido en México, fue a Filipinas y después al Japón. Fue martirizado y quemado vivo en 1632. Santo Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima, celebró 13 Sínodos, compuso catecismos en castellano, quichua y aimará. Fundó un seminario y defendió a los nativos explotados por los conquistadores.

File:StPeterClaver.jpg

SAN PEDRO CLAVER.

San Martín de Porres, dominico, nacido en Lima. Se santificó ejerciendo la caridad entre pobres y enfermos. Fundó la Casa de Santa Cruz para niños abandonados y regeneración de mujeres arrepentidas. San Pedro Claver, jesuita, catalán, llegó a Colombia en 1610.Destinado al puerto de Cartagena, consagró toda su vida a la atención de los esclavos. Se contagió de una epidemia muriendo en 1654 habiendo bautizado y protegido a miles de esclavos.

Fue en este siglo cuando  se intensificó la evangelización de América del Norte. Los franciscanos españoles evangelizaron San Diego de California, los Ángeles y  Texas.

CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA. ESPAÑA.

6.-4.-4.- El arte barroco propio de esta época.

  A la hora de intentar definir el barroco nos encontramos con la dificultad de los diversos sentidos  con que el mismo ha sido descrito. Dentro de estos distintos significados sobresalen tres, el primero considerar el barroco desde un punto de vista temporal  como el arte posterior al renacimiento hasta la aparición del neoclasicismo.

 Otros hablan del barroco  como la expresión de un estilo que no se circunscribe a una época determinada sino que surge a lo largo de la historia como reacción a visiones del mundo y del hombre que terminan por caducar y finalmente un tercer sentido que se origina   de  considerar el momento  en que se encuentra un determinado estilo, partiendo de la idea de que ningún estilo permanece inmóvil sino que pasa por diversos momentos, esta concepción es aplicable a todos los estilos.

 En el tema nosotros, teniendo en cuenta estos diversos aspectos, vamos a desarrollar el tratamiento del barroco dando preponderancia al primer aspecto, por lo que hablaremos de él como el arte que predomina en Europa y América durante los siglos  XVII y XVIII y más concretamente en España , limitándonos al barroco religioso´

            La arquitectura barroca pasó de Roma al resto de Italia y posteriormente a los diversos paises europeos, entre ellos España, aunque su introducción fue lenta, pero acabó por participar de la grandiosidad y belleza del más puro barroco, no en vano gran parte de la reforma de la Iglesia del Concilio de Trento  tuvo en la Iglesia Española uno de sus más mayores pilares de modo que se puede decir que en España la reforma se realizó con anterioridad al mismo concilio, debido al trabajo de Cisneros,seguido por las reformas de las órdenes religiosas, el buen uso que Felipe II hizo de su derecho de presentación de los obispos, dando lugar a la que podemos llamar edad de oro de la religiosidad y mística española.

EL MONASTERIO DEL ESCORIAL. ESPAÑA. FINALES DEL XVI.

 La arquitectura barroca española se siente, en sus comienzos, influenciada por el estilo que se ha dado en llamar herreriano y que tiene su más maravillosa expresión en el Monasterio de san Lorenzo del Escorial, un monumento dedicado por Felipe II al diácono del siglo III  san Lorenzo y como expresión de acción de gracias por su victoria frente al rey francés.

             Esta influencia hace que en sus principios el barroco español tenga una sobriedad que no aparece  en el barroco propiamente dicho.

 

 CATEDRAL DE VALLADOLID. ESPAÑA .

 La catedral edificada de acuerdo con el proyecto de Juan de Herrera a finales del siglo XVI se ve influenciada por las constantes del estilo herreriano.

            La penetración del barroco -en sus formas arquitectónicas italianas (plantas complicadas, movimiento de fachadas, decoración abundante y creadora de contrastes de luz)- en España va a ser lenta.

            El prestigio de Felipe II, y el influjo escurialense se hace sentir  en la España de los Austrias. Hasta los mismos materiales empleados en muchos casos son austeros por no decir pobres, ladrillo, y piedra, lo que no obsta para la producción de obras bellas por su sobriedad. La Iglesia de san Isidro en Madrid es una de sus muestras.

 IGLESIA CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN EN MADRID.

 Las fachadas expresan la misma sencillez de planos: “De un espíritu abstracto, los palacios, las Iglesias y conventos son con fachadas de paramentos lisos a base de grandes rectángulos ligeramente resaltados e interiores de diáfana blancura en la que solamente se recortan de manera neta las decoraciones de cuadrados y triángulos geométricos de las bóvedas, resultando conjuntos graves y apaciguados para aquellos que los contemplan al exterior o penetran al interior”(A. Bonet Correa, La España de Los Austria)

 FACHADA DE LA CATEDRAL DE GRANADA. SIGLO XVII

 El barroco español fue acomodándose al barroco italiano, de forma que a finales del siglo XVII podemos presentar bellos ejemplos del mismo, como nos muestra la fachada de la catedral de Granada, de Alonso Cano, la cual está concebida como si se tratara de varios arcos de triunfo

 En el arte barroco en todas sus manifestaciones se exige a  los artistas que se alejen de los temas abstractos del dogma católico, para llevar a cabo un arte  directo, fácil de leer, que cualquier fiel que se aproxime a una iglesia o a una obra barroca la  pueda comprender de inmediato.

             Los personajes han de ser cercanos al pueblo: los santos dejan de vestir como cortesanos para aparecer casi como pordioseros, con rostros vulgares. El énfasis de la acción ha de colocarse sobre el dramatismo: es como si la consigna fuera ganar al fiel a través del sentimiento y  la emoción.

FACHADA DE LA CATEDRAL DE VALENCIA. ESPAÑA SIGLO XVII

  En el siglo XVII son escasas las construcciones barrocas religiosas en España, además de las mencionadas, catedral de Granada, Básilica del Pilar y la fachada de la catedral de Valencia.

            Entre los arquitectos españoles representantes del barroco del siglo XVII están Francisco Sánchez, Francisco Herrera el Joven, Ventura Rodríguez y Domingo Yarza, Juan Bautista Viña Francisco Hurtado Izquierdo, arquitecto de la Cartuja de Granada y Gimenez Donoso.

ESCULTURA BARROCA EN ESPAÑA.

            La escultura barroca tiene unos caracteres que la diferencian claramente de la renacentista, puede afirmarse que el movimiento es la primera diferencia, el escultor barroco va buscando que su obra trasmita una sensación de movimiento,  si se hallan en un retablo las imágenes parece como si se salieran de su hornacina, y lo mismo si se colocan como remate de la obra arquitectónica. Para crear la sensación de movimiento se recurre al retorcimiento de las líneas, de los pliegues en los ropajes, en el contraste de la luz entremezclado los  claro oscuros.

CRISTO DE LA CLEMENCIA DE MONTAÑÉS.

            Junto a lo anterior se busca que la imagen sea trasmisora de sentimientos de todo tipo, el artista concibe a su obra como una realidad viviente, capaz de expresar sentimientos humanos: ternura, tensión, emoción, sufrimiento gozo, se utiliza todo aquello que pueda ser vehículo de la plasmación de un estado de ánimo: el rostro, el despeinado de los cabellos, los labios dispuestos para reir, gemir.

            Su temática tiene gran variedad: Cristo, la Virgen, los santos, ángeles, héroes míticos etc, etc.

            La escultura barroca española, trabaja como ocurrió en el renacimiento especialmente la talla en madera si exceptuamos los monumentos funerarios trabajados principalmente en piedra y en algunos en mármol, y las fachadas de algunos templos.

            En contraposición con lo ocurrido en Italia y especialmente en Francia la escultura española es preferentemente religiosa .Aparece en Retablos, en imágenes y sobre todo en los pasos de la Semana Santa.

            La escultura barroca española está representada principalmente por dos escuelas, La Escuela Castellana y la Andaluza.

 La Escuela castellana tiene su sede en Valladolidad y Madrid y tiene como principal característica el realismo, este realismo no rehuye ni la crudeza de los temas, ni tampoco su dulzura, todo concurre a transmitir la idea de realidad: los ropajes, las expresiones, los cabellos, la sangre…

            Los artistas maestros de esta escuela son Gregorio Fernández, Francisco del Rincón, Pedro Vicalvaro, Francisco Salzillo y y su padre Nicolás Salzillo.

 DETALLE DEL CRISTO DE LA CLEMENCIA DE JUAN MARTINEZ MONTAÑÉS

 La Escuela Andaluza con su sede en Sevilla y con ramificaciones en Granada y Málaga evita la exageración del realismo, más bien la realidad aparece idealizada. Las imágenes tienen un mayor equilibrio y suavidad.

 Muchos son los grandes maestros de esta escuela: Juan Martínez Montañés, Alonso Cano, Pedro de Mena, José de Mora, Pedro Roldán, Luisa Roldán, Juan de Mesa. José Risueño, Bernardo de Mora, Pedro Duque entre otros.

 IMAGEN DE LA INMACULADA DE ALONSO CANO.

 Es significativo que la fe en la Inmaculada Concepción de la Virgen María  estuviese reconocida por la piedad popular siglos antes de la definición dogmática de la misma. Alonso Cano es una muestra de ello, escultor del siglo XVI cuando la definición dogmática no llegaría hasta el siglo XIX en la bula Ineffabilis Deus .

 MARIA MAGDALENA PENITENTE. DE PEDRO DE MENA.

 El escultor ha sabido trasmitir el sentido de la penitencia de la Magdalena, su mirada serena a la cruz de Cristo expresa un   sentimiento de culpa: mis pecados te han puesto así mi, Señor, junto y como base de todo sentimiento el amor: quien pudiera Señor  hacer un trueque con vos.

            El escultor había identificado aquella María con la mujer de la que Jesús había echado siete demonios, a partir de ahí, estuvo siempre a sus pies, para escuchar sus palabras, para ungirle con costosos perfumes. y… pedirle al hortelano: si eres tu quien te lo has llevado , dímelo y yo me lo llevaré: ¡ MARÍA !…¡Amor mío !

LA PINTURA BARROCA.

            La pintura barroca junto con la escultura son los dos ámbitos en los que el barroco muestra con mayor claridad los caracteres del estilo. Los hemos apuntado al hablar de las escultura: naturalidad, reproducción lo más cercana posible a la realidad de lo representado, búsqueda del movimiento sirviéndose para ello de  líneas curvas, escorzos,  dirigida a provocar y producir sentimientos del espectador del cualquier tipo, es una pintura que la puede entender cualquier persona puesto que se busca a través de ella, especialmente en la pintura religiosa, una función didáctica, uso del contraste en las luces en búsqueda de la proyección de la imagen en sus tres dimensiones..

            Con la imagen del martirio del apóstol san Felipe, de José de Ribera, llamado el spanoletto por su presencia durante bastante tiempo en Italia donde sintió el influjo de Caravaggio  damos comienzo a la pintura española del barroco.De  Ribera es el cuadro de san Andrés, el Sueño de Jacob y otros de carácter profano.

File:José de Ribera 054.jpg

 MARTIRIO DE SAN FELIPE. RIBERA. MUSEO DEL PRADO .

            De entrada decir que el barroco es el siglo de oro de la pintura española. Tanto por la cantidad de pintores, diversidad de las escuelas, calidad de los mismos y variedad de los temas. Si en algún lugar europeo tuvo el concilio de Trento repercusiones en el arte, fue en España de ahí que la pintura religiosa sea uno de los más valiosos  patrimonios artísticos españoles.

            Otro de los ámbitos en los que el barroco español tuvo gran presencia fue en el cortesano, aunque no nos ocupemos de ello.

 SAN FRANCISCO ABRAZANDO A CRISTO. FRANCISCO RIBALTA

 Ribalta igual que Ribera pertenece a la Escuela Valenciana muy influenciada por el tenebrismo de Caravaggio.

            El cuadro puede aludir a un dato de la vida de san Francisco que cuenta san Buenaventura.

            Narra  San Buenaventura, que Francisco permaneciendo en una oración de súplica desgarrada, vio la imagen de un hombre crucificado.

            La visión infundió en el corazón de San Francisco un extraordinario gozo mezclado con dolor, al recordar  a Cristo crucificado y pensar en sus indescriptibles dolores sobre la Cruz.

            El pobrecillo de Asís comprendió entonces que él debía transformarse totalmente en Jesucristo,. El mayor tormento que por entonces tenía san Francisco era que su Orden pudiera apartarse del espíritu con el que fue fundada. Fue en ese momento en el  que comprendió que la Orden no se iba a alejar de la voluntad de Dios porque ella era  de Dios y no de Francisco.

            Al desaparecer la visión del crucificado, comenzaron a aparecer en las manos y pies de Francisco las señales de las llagas de la Pasión de Jesucristo y, en su costado, una cicatriz encarnada de la que brotaba abundante sangre. Estas huellas quedaron impresas en el santo durante toda su vida renovándose de vez en cuando su frescura, siendo testigos de su realidad los hermanos que con él convivían.

            Entre las obras de Ribalta destacan Cristo abrazando a san Bernardo, San Bruno, la Sagrada Familia y otros.

 SAN HUGO EN EL REFECTORIO.FRANCISCO DE ZURBARÁN

 Zurbarán es uno de los grandes pintores de la Escuela Sevillana española, el tema de sus cuadros es casi exclusivamente religioso, dentro de este sobresalen los temas referentes a distintas órdenes y especialmente a la de los cartujos.

            En la imagen anterior podemos descubrir como tras la rigidez aparente del cuadro por la actitud en que se encuentran los monjes, está lleno de vida y equilibrio el anciano  obispo representado al extremo de la mesa, los detalles de los utensilios distribuidos en diversas posiciones y colores ayudan colaboran a dar expresividad a la escena en la que contrasta la blancura de los hábitos de los cartujos con el fondo.

LA ADORACIÓN DE LOS PASTORES. DE  BARTOLOMÉ MURILLO.

  El cuadro del joven Murillo perteneciente a la Escuela Sevillana muestra en general el influjo de los compañeros de la escuela, especialmente de Rivera y del joven Velázquez que por entonces se encuentra en el taller sevillano.

 Sobresalen en él los tonos predominantes del barroco así como el apunte de una línea diagonal, los marrones, blancos y sienas contrastan con los rojos y azules intensos. El dibujo muestra toda clase de detalles: pajas,paños, pies sucios de los pastores, la profundidad es poca porque de lo que se trata es de sacar la imagen a través del fondo oscuro. Otros cuadros famosos de Murillo son su Inmaculada, la Virgen del Pajarito, el Niño con el Cordero etc.

            Otros pintores de la Escuela Sevillana son Juan de Valdés Leal, Juan de Rodelas, Francisco Herrera el Viejo, Francisco Pacheco, casí más famoso que por sus obras es el haber sido maestro de Velázquez

 

 CRISTO EN CASA DE MARTA Y MARIA DE VELÁZQUEZ.

 Diego de Silva Rodrigo y Velázquez es sin duda el mejor y más grande artista de este periodo. Pertenece a la llamada Escuela de Madrid influyendo en su estancia en la capital española en pintores con fray Juan Sánchez Cotán, Juan Carreño de Miranda, Claudio Coello  y Juan Bautista Mazo, y otros muchos en un futuro posterior Tras su estancia en Italia donde recibe el influjo de Rubens, vuelve a España y se convierte en el pintor oficial de la corte.

            Son muchos y muy famosos los cuadros de temas profanos y mitológicos del pintor: La Rendición de Bredas, Las Hilanderas, Las Meninas, la Fragua de Bulcano etc.

 CRISTO EN LA CRUZ  DE  DIEGO VELÁZQUEZ

 Hablando Ortega y Gasset de Velázquez afirma que el pintor se sintió incómodo pintando temática religiosa. Tal afirmación no deja de ser un apriorismo desmentido tanto por la nuevas investigaciones de la vida del pintor como por el sentimiento religioso que el artista dejó impreso en los temas de carácter religioso que le encargaron entre ellas el Cristo flagelado y el alma Cristiana, la coronación de la Virgen por Sma. Trinidad, la estancia de Cristo en casa de Marta y Maria, entre otros.

            El Cristo Crucificado del Museo del Prado es posiblemente una de las mejores expresiones pictóricas de carácter religioso de toda la pintura española.

Velázquez por ser de ascendencia portuguesa por parte de padre se sintió de alguna manera implicado en la ocasión que dio origen al encargo del cuadro.

            Unos judíos portugueses habían azotado en Madrid en 1631 una escultura de Cristo Crucificado, lo que motivó que don Jerónimo de Villanueva, secretario de estado de Felipe IV, le confiase una pintura de ese tema para su fundación de las Benedictinas de San Plácido en Madrid. El resultado está ahí como reflejo de la vivencia del pintor ante el tema del encargo.

 

5ª PARTE.-LA IGLESIA CATÓLICA EN ESPAÑA DESDE LOS REYES BORBONES HASTA LA PRIMERA REPÚPLICA.

 

1.-5.- La Iglesia y el cambio de la dinastía en el reinado de Felipe V.

2.-5.- La iglesia española en el siglo XVIII.

3.- 5.- El calvario de la Compañía de Jesús.

4.-5.- La Iglesia española en el reinado de Carlos IV.

5.-5.-La Iglesia  y la Guerra de la Independencia ante Bonaparte.

 Estos son los reyes del periodo:

Reinado de Felipe V (1700–1746)

Reinado de Luis I (1724)

Reinado de Fernando VI (1746–1759)

Reinado de Carlos III (1759–1788)

Reinado de Carlos IV (1788–1808).

File:Felipe V de España.jpg

1.-5.-La  Iglesia y el cambio de la dinastía en el reinado de Felipe V:

 Dada la importancia que el cambio de la dinastía supuso para la historia de España nos ocuparemos  de estudiar que influencia tuvo la Iglesia española en este cabio.

            De forma general hemos de afirmar de forma categórica que en este cambio  no estuvo ausente la iglesia, tan estrechamente imbricada en la política protagonizada por los gobiernos españoles de los Austrias.

            Me refiero al papel jugado por la Iglesia española, particularmente la castellana, en el apoyo a la construcción del Estado moderno, tempranamente manifestado desde el Concilio de Sevilla de 1478 y, sobre todo, la Asamblea General del clero castellano, reunida en Córdoba en 14822, así como a la sintonía posterior mostrada entre Iglesia y la Monarquía en la defensa de unos intereses comunes que incidieron de forma determinante en el tejido político y socioeconómico.

            Ahora bien, como también había sucedido en los siglos anteriores, no sólo sería la Iglesia española la que desempeñaría un papel en los cambiospor venir, sino que la Santa Sede o, si se quiere, la Curia romana, adquiriría un destacado protagonismo en la marcha de los acontecimientos. 

 Bien conocido es que la falta de sucesión directa para ocupar el trono de la Monarquía española no sólo era motivo de preocupación en la Corte de Carlos II, sino que llega a convertirse en tema de primordial importancia para las principales cancillerías europeas, deseosas de participar de algún modo en el posible reparto de tan suculenta herencia o, al menos, de impedir que la misma sirviese para acrecentar el poder de alguna de las partes en disputa por la misma.

            Con respecto  a este tema   la Iglesia española, como cuerpo jerárquico, no desplegó una acción unitaria definida, posiblemente por la división que tan espinoso tema había ocasionado dentro del propio estamento clerical especialmente

             Este hecho no impidió que, a niveles individuales, prodigaran actuaciones destacadas al respecto, así, las del inquisidor general Mendoza, claramente austracista, o, por citar otro ejemplo también cualificado, el del último confesor regio, P. Matilla, «acusado por memoriales de la época de haberse mezclado demasiado en las intrigas que señalaron los finales del reinado»

File:Retrato del Cardenal Luis Manuel Fernández de Portocarrero.jpg

CARDENAL DE TOLEDO LUIS FERNÁNDEZ DE PORTOCARRERO.

            Fue en este terreno, el de las actuaciones individuales, donde d’Harcourt encargado francés por llevar los intereses de Francia a buen término, demostró también su pericia para desintegrar la cohesión del bando adversario y atraer a su campo a quienes podían aportar indudables beneficios para conseguir su objetivo, ya que, entre otras maniobras, supo ganarse a una de las personas con mayor influencia ante el monarca, el cardenal don Luis Fernández Portocarrero, arzobispo de Toledo, hasta entonces integrante del sector favorable al archiduque austriaco; fueron las diferencias entre el cardenal y el almirante de Castilla por alzarse con la primacía dentro del grupo, las que permitieron al embajador francés tener a su lado una bazatan importante.

            Sin duda, la actividad desarrollada por el intrigante prelado resultó determinante para, tras arduos esfuerzos e incidentes, que incluso condujeron al destierro a algunos de sus más destacados adversarios, llevar al convencimiento de Carlos II de que el nombramiento como heredero de Felipe de Anjou era el medio más seguro, gracias a la protección de Francia, para conservar unidos sus dominios, argumento de suma eficacia ante la fuerte visión patrimonial de los mismos que tenía el último Habsburgo español. No olvidemos que «dentro del concepto patrimonial de la Monarquía era de especial responsabilidad para el Monarca mantener intacta aquella herencia, aquel mayorazgo inmenso; el cambio de titular era secundario; no importaba demasiado quien fuera su poseedor siempre que se mantuviera íntegro»

            No obstante, eran muchos los obstáculos por vencer, por lo que Portocarrero, aún contando con inapreciables ayudas y sirviéndose de su privilegiada posición entre la jerarquía eclesiástica, hubo de moverse con habilidad dentro de un mundo de intrigas, tarea para la que, dado el resultado final, debía estar bien dotado, pese a la mediocridad que presidió su actuación en los demás terrenos.

            Para los partidarios de la solución borbónica era de suma urgencia lograr que Carlos II, cuyo deterioro de salud era cada día más obvio, hiciese testamento a favor de su candidato, hecho que preocupaba menos a los austracistas, puesto que en caso de que el Rey falleciese sin testar debían de aplicarse las cláusulas correspondientes del testamento de Felipe IV que entregarían el trono al archiduque.

             Por ello, en junio de 1700, y tras una intensa campaña para ganarse adhesiones a su causa, el cardenal de Toledo consiguió que el Consejo de Estado —con las excepciones de los condes de Fuensalida y de Frigiliana, que defendían la

necesidad de convocar las Cortes castellanas para pronunciarse sobre el tema— recomendara en una consulta al monarca que nombrase heredero a Felipe de Anjou.

             Para entonces se había alcanzado un extenso reconocimiento de que este arreglo era el más conveniente, sobre todo en Madrid, mientras que en los demás territorios se mantuvo, por lo general, una actitud en cierto modo pasiva ante la cuestión.

             No era éste el caso de una gran parte de la Corona castellana. «El pueblo temía la guerra, la invasión [francesa], los altos estratos, la desmembración. Ambos coincidían en que la única solución era el duque de Anjou. La Monarquía íntegra bajo un nuevo titular, una nueva dinastía, no tan extraña, pues a consecuencia de los enlaces los Borbones eran ya medio españoles»

ANA DE AUSTRIA.

Se habían dado, pues, pasos importantes, pero aún quedaban dudas en La voluntad de Carlos para otorgarle su herencia a un nieto de su tradicional enemigo; Portocarrero no desmayó y tuvo que vencer la resistencia regia a otro obstáculo: el de las renuncias previas a su matrimonio de Ana y de María Teresa de Austria a sus derechos a la Corona.

            El argumento en su contra no fue otro que el persuadirle de que dichas renuncias se habían efectuado para evitar la unión de la Monarquía española y la francesa, lo que se solventaba con el hecho de que el candidato era el segundo hijo del Delfín y, además, que podían —y debían— establecerse normas para que en ningún caso pudiese unir en su persona ambas coronas.

            Aún utilizaría el prelado otro recurso de gran trascendencia: el juicio del a Santa Sede, importante por dos motivos bien diferentes. Por un lado, la autoridad moral que para la religiosidad algo ñoña de aquel monarca no dejaba de ser un elemento valioso; por otro, no se podía olvidar que dentro de la Monarquía los territorios de Nápoles y Sicilia eran feudos pontificios, por lo que la postura del Papa en la cuestión sucesoria adquiría en el estricto sentido político una singular importancia.

             Portocarrero utilizó, por tanto, este medio y convenció a Carlos II para que acudiese al pontífice solicitando su criterio (julio de 1700). Inocencio XII no tuvo más remedio que aceptar el envite y, tras consultar a tres de sus cardenales y posiblemente creyendo que era el mejor modo de evitar la guerra, emitió un informe favorable a la sucesión francesa.

            En la carta enviada por el Papa se especificaba:

            «Fácilmente echará de ver V.M. que no debe poner los intereses de la casa de Austria al nivel de los de la eternidad, no perdiendo jamás de vista la cuenta que debe dar de sus acciones al rey de los reyes, cuya severa justicia no hace diferencia de personas. No puede V.M. ignorar que son los hijos del Delfín los herederos legítimos de la corona, y ni el archiduque, ni otro ningún individuo de la casa de Austria debe poner a ellos el menor reparo. Cuanto más importante tiene la sucesión tanto más dolorosasería la injusticia de excluir a los legítimos herederos atrayendosobre vuestra frente la venganza celeste»

            La postura pontificia con esa apelación a la salvación ante un moribundono podía ser más categórica. La muerte de Inocencio XII el 27 de septiembre de ese mismo año no ayudaría precisamente, como veremos, a las relaciones posteriores entre Madrid y Roma.

            Se ha sospechado que el informe de los cardenales fue falsificado, lo que parece dudoso porque los mismos habían sido escogidos entre la facción pro-francesa del Colegio Cardenalicio.

             A pesar de la propuesta papal, seguían las dudas y vacilaciones del Rey; mientras, su salud empeoraba y lo tenía ya al borde de sus posibilidades vitales.          

Finalmente, tras una apremiante consulta del Consejo de Castilla (1 de octubre de 1700) para que resolviese la sucesión y, con ello, llevase la tranquilidad a sus súbditos, el día 2 de octubre firmó el testamento, presentado por el cardenal Portocarrero a quien le había encargado su redacción, declarando heredero de todos los territorios que componían su Monarquía a Felipe de Anjou.

            De momento, la firma del testamento era el triunfo, inesperado y sorprendente para el emperador Leopoldo, del partido borbónico y, por tanto, de su dirigente más destacado, el arzobispo de Toledo, don Luis Fernández Portocarrero, quien iba a ver refrendado su poder y la enorme confianza regia en él depositada con la promulgación de un insólito Real Decreto (29 de octubre de 1700), en el que el Rey dispuso que, dado su delicadísimo estado de salud, el cardenal gobernase en su nombre con idéntica autoridad a la suya.

            Cierto que tan extraordinaria autoridad tuvo escasísima vigencia en el tiempo —Carlos II moría el 1 de noviembre—, sin embargo, su propia existencia dejaba patente quién controlaba en esas fechas las riendas políticas de la corte de Madrid.

             Con el fallecimiento del monarca entró de inmediato en funciones la Junta de Gobierno prevista en las disposiciones testamentarias en la que la preeminencia del primado toledano continuó de manera indiscutible.

            Tras la aceptación por parte de Luis XIV  de las clausulas testamentarias se pensó que la paz entre ambos bandos quedó sellada pero la realidad es que el nombramiento del primer Borbón fue causa de una contienda similar a una guerra civil,  en la que los estamentos clericales se vieron implicados de forma directa en uno y otro bando.

            El    estamento eclesiástico, profundamente dividido, vivió el drama de la Guerra de Sucesión con gran intensidad; muchos de sus miembros padecieron situaciones angustiosas, a las que no estaban acostumbrados y, en uno y otro bando, fueron usuales las persecuciones, encarcelamientos, huidas, destierros…, propios de cualquier contienda civil.

            Tras la guerra, adelantándose a las forzadas y masivas emigraciones políticas de nuestra época contemporánea, muchos eclesiásticos partidarios del archiduque, al igual que un contingente importante de nobles, sufrieron el exilio, a veces, eso sí, dorado por los puestos que llegaron a alcanzar en Viena o en los antiguos dominios italianos de la Monarquía. «En cambio los que del partido vencido permanecieron en España hubieron de soportar pretericiones y vejámenes hasta que el tiempo realizó su obra apaciguadora»

            Fueron, por tanto, años llenos de dificultades, que sólo entrarían en vías de una deseada solución cuando el término del conflicto bélico permitió el inicio de un acercamiento entre Roma y Madrid, y que sólo empezaron a vislumbrar una posible salida cuando, tras la llegada a Madrid de Isabel de Farnesio, pues  cayó en desgracia el anterior equipo de gobierno y desaparecieron de la esfera de gobierno, entre otros, el P. Robinet y el fiscal de Castilla don Melchor de Macanaz (1715).

            Fiel reflejo del nuevo clima quedó reflejado, a niveles internos, en el hecho de que Felipe V se dirigiera a los prelados españoles (mayo de 1715) solicitándoles que «le dijeran con libertad cristiana las culpas que podían tener irritadas la justicia divina y los remedios para obtener la misericordiade Dios» y, a la vez, le expusiesen los medios adecuados para lograr una mejor «situación religioso-moral del clero y la reforma moral de la sociedad cristiana española»lo que tantas expectativas creó en Belluga, quien pronto sería elevado al rango cardenalicio.

EL REY LUIS I.

Antes del reinado de Fernando VI, reinó en España  Luis I, reinado sin ninguna trascendencia dada su brevedad por su muerte temprana, lo que motivó la vuelta de  su padre Felipe V a reinar. Por cierto que durante el reinado de Felipe V, una vez asentado en el trono, dio señales de un cierto galicanismo , reflejo de las actitudes galicanas de los reyes franceses, este galicanismo  de Fernando se vio atemperado su   religiosidad , se puede decir un tanto  enfermiza .

            Seguiría después el reinado de Fernando VI , un reinado en el que la búsqueda de la paz y no alineación de España  con las naciones en conflicto, fue algo insistentemente buscado, y  una vez logrado se puede decir  que España se rehizo viviendo una época de paz y cierta prosperidad. Durante su reinado se firmó el Concordato entre la Iglesia y el Gobierno español( Cf. ifc.dpz.es/recursos/publicaciones/23/68/06seccion5.pdf‎ ).

 2.-5.-La iglesia española en el siglo XVIII.

1.- LA ILUSTRACCIÓN Y SUS REPERCUSIONES EN LA IGLESI A.

 ¿Qué se entiende por ILUSTRACIÓN?

            Tratemos de describirla del modo más claro  y corto posible. Digamos que es un movimiento, una actitud, una corriente de pensamiento acerca del hombre, del poder de su razón, de su bondad natural, y del valor de las ciencias matemáticas y físicas, para el conocimiento y explicación de la naturaleza  que dan por resultado una actitud optimista ante la vida que está dirigido, al cambio del orden religioso, político, económico y científico. Esta dirección es lo que hace que hayamos descrito la Ilustración como un movimiento y no un sistema filosófico.

            La ilustración nace en Inglaterra, pasa posteriormente a Francia,  a Alemania, Austria,  a Italia y a España con repercusiones en sus colonias americanas. Esto nos da ya idea de la extensión del movimiento, que abarca prácticamente, de una manera más o menos profunda, lo que hoy denominamos mundo occidental. Pero aunque  en todas estas naciones se pueda hablar de la presencia de la Ilustración, anteriormente descrita, ésta tiene en cada uno de los  países mencionados, unas diferencias nada despreciables; nos ocuparemos de la Ilustración Francesa y de la  Española pues son los dos extremos del movimiento, desde el punto de vista de sus repercusiones en la Iglesia católica, que es lo que a nosotros interesa.

            La Ilustración Francesa se caracteriza por su racionalismo extremo que da lugar  al culto a la razón, como si ésta fuera una diosa, divina. Este culto llegó al extremo de intronizar una estatua representativa de la razón humana en la catedral de  Notre Dame de Paris. La razón humana es el único medio que tiene el hombre para el descubrimiento e interpretación  de la verdad en todos los órdenes de  realidad.

            De este principio, se deduce que aquello que no pueda ser demostrado por la razón son puros mitos, ilusiones, en consecuencia la revelación no existe, los dogmas católicos por contradecir a la razón, no son científicos, el Dios cristiano y el misterio Trinitario es el  culmen de la irracionalidad.

            La razón a lo único que puede llegar es a demostrar la existencia de un Dios que no interviene para nada en el mundo,  por lo tanto no hay necesidad  de ninguna religión, pues Dios que hizo el mundo como el Gran Relojero se desentiende de él, una vez puesto en marcha, es el llamado Deismo, no hay pues Encarnación, ni providencia divina, ni Iglesia católica fundada por Dios, ni mandamientos de Dios, ni virtudes cristianas, ni amor cristiano, ni caridad cristiana ni nada que huela a religiones.

La Iglesia católica  se distingue, dicen, por su intolerancia, intransigencia y atraso, decía Voltaire refiriéndose a la Iglesia católica: “Aplastemos a la Intolerante”.

            La Ilustración Francesa se distinguió por el rechazo frontal  de la Iglesia católica. Rousseau afirmaba en el Contrato social:” al soberano pertenece fijar los artículos de la religión del país, aunque no puede obligar a nadie a creer los artículos de fe de la religión del país, no obstante puede desterrar del Estado a quien no los crea, no por impío, sino por insociable… Y si alguno, después de haber reconocido públicamente estos dogmas, se porta como si no creyera, ¡sea condenado a muerte! Por haber cometido el  más grande de los crímenes… y prevaricado ante las leyes”

 LA GRAN ENCICLOPEDIA ILUSTRADA.

            Los representantes más ilustres de la Ilustración francesa son: Voltaire, Rousseau, Montesquieu, Diderot, D, Alembert. Y la Gran Enciclopedia Ilustrada el depósito de todas las ideas de los Ilustrados franceses.

            La Iglesia se defendió contra la Ilustración francesa con los medios tradicionales: excomunión, privación de sacramentos, censura de libros, peticiones para que intervinieran los poderes públicos, obras apologéticas…

            Por contradictorio que parezca, lo cierto es que quienes introdujeron en España el modernismo y la crítica ilustrada, fueron algunos sacerdotes. Así, la Compañía de Jesús, que como hemos indicado en otro lugar, tenía el monopolio de la enseñanza superior tanto en España como en las colonias americanas, en la Congregación de Roma celebrada en 1706  aprobó el estudio de las enseñanzas científicas de Descartes, así como que en 1748 se celebrara en el Seminario de Nobles de Madrid, regido por los jesuitas, un  congreso sobre las ciencias matemáticas, que repitieron después en Barcelona.

FRAY BENITO JERÓNIMO FEIJÓ.          

            El padre benedictino Benito Jerónimo Feijoo fue el introductor de la Ilustración en España, se trató no cabe duda de una Ilustración compatible con la ortodoxia católica, dirigiendo sus ataques contra la superstición, la excesiva credulidad y el fanatismo. Abogó por la reforma de las universidades atacando sus métodos, los temas de estudio, el olvido de las ciencias; decía en unas de sus Cartas Eruditas:

            “Pero Excelentísimo Señor, ni de mis declaraciones, ni de las de otro algún particular creo se puede esperar mucho fruto en orden a introducir,  y extender el conocimiento de las Ciencias, y Artes útiles, de que en España hay tan escasa noticia. Es menester buscar más arriba el remedio, y subir hasta el Trono del Monarca para hallarle. ¿Y cuál es éste? Le erección de Academias Científicas debajo de la protección Regia; por lo menos de una en la Corte, a imitación de la Real de las ciencias de París. (Cartas eruditas, tomo III, Carta XXXI, al final)

            Otro de los  eclesiásticos con nombre propio es el  jesuita José Francisco Isla, cuya novela, “Fray Gerundio de Campazas alias zote” es una diatriba contra los sermones llenos de ampulosidad y verborrea y carentes de contenido y saber, abundantes en su tiempo

            Así pues una minoría selecta formada por hombres “ ni ciegos ni fanáticos” leyeron a los enciclopedistas tomando de ellos lo que les pareció necesario, introduciendo en España el “espíritu del siglo de las luces”, surgiendo la llamada““Ilustración católica” .

            De una manera muy natural esta fórmula usada en España pasó a sus colonias americanas. La educación dada por la Compañía de Jesús tenía tan buena fama que se puede afirmar que quienes aparecen como “ ilustrados” en la historia, por ejemplo, de Méjico, son los formados en el Colegio de san Ildefonso, o en algún otro colegio mayor de los Jesuitas.

            Es un hecho que en las colonias americanas el siglo XVIII fue también una época de reformas. Se fundaron periódicos y universidades, se abrieron imprentas, academias y museos, escuelas de minas y de cirugía todo ello impulsado en su mayor parte por  instituciones religiosas.

            A pesar de las ideas y hechos en su mayor parte anticristianos acontecidos en este siglo, podemos decir que tales ideas no calaron aún en la vida del pueblo español siendo patrimonio de los círculos elitistas de la sociedad, por ello la Iglesia continuó su vida, conservando sus creencias, realizando sus servicios, dando lugar al nacimiento de santos y santas en su seno.

 3.-5.-El Calvario de la Compañía de Jesús.

.La presencia de la Compañía de Jesús en la vida de la Iglesia está marcada por sus servicios a la misma, en  los más diversos campos de su actividad y vida:  en el de la  promoción de la vida cristiana a través de los ejercicios espirituales que en frase de san Francisco de Sales ha hecho más santos que letras tienen,  en el de las misiones y evangelización de  los pueblos, en el de la ciencia y del  saber con la publicación de gran cantidad de obras abarcando las más distintas materias, en el de la investigación e innovación  teológica,  en sus esfuerzos por adecuarse a los tiempos y circunstancias procurando estar siempre en la primera línea de la renovación,  en el de la innovación en todos los niveles de la enseñanza y especialmente en la superior, en su obediencia al Romano Pontífice etc. etc. de forma que resulta inexplicable, no sólo  la persecución que sufrió en el siglo  XVIII por instituciones laicas, especialmente, por  las monarquías borbónicas europeas que seguían considerándose cristianísimas, por el jansenismo y la ilustración, sino por el calvario de su extinción decretada por el mismo papa.

IMAGENES DE LA EXPULSIÓN DE LOS JESUITAS DE ESPAÑA.

            Este que hemos llamado calvario de los jesuitas comenzaría por su expulsión de Portugal en 1759, en Francia el 1764 y en 1767 de España y de sus colonias americanas, terminando poco después el  1773 con su crucifixión, decretada su extinción por el Papa Clemente XIV.

            ¿Cuáles fueron las causas que llevaron a la extinción de la Compañía? Con estas palabras las sintetiza Marcelino Menéndez y Pelayo en  su Historia de los heterodoxos españoles: queríase a toda costa acabar con los jesuitas, y cuando el siglo XVIII vino, aunáronse para la común empresa jansenistas y filósofos. El impulso venía de Francia. Salieron a relucir el probabilismo, el regicidio, los ritos chinos y malabares, el sistema molinista de la gracia; y juntamente con esto se les acusó de comerciantes y hasta de contrabandistas, de agitadores de las misiones del Paraguay y de mantener en santa ignorancia a los indios de sus reducciones para eternizar allí su dominio.”

            El jesuita P. Pinedo, sintetiza las causas en dos grupos. El primer grupo, que él llama causas internas y entre ellas: la intromisión en la política por medio de los confesores reales; el control de la administración de los estados,  por sus alumnos; la tendencia de los confesores jesuitas al llamado laxismo, consistente en no dar importancia a pecados tenidos por graves por otros moralistas y por los jesuitas leves.

            Entre las externas,  las incluidas en el texto de Menéndez Pelayo y la envidia de algunas otras órdenes religiosas que veían con malos ojos  el influjo de los jesuitas en el campo de la enseñanza y lo que ellos llamaban “orgullo jesuítico”.

            El gobierno de Madrid  se puso en contacto con los de Lisboa, París, Nápoles y Parma para presionar al Papa y conseguir la extinción de la Compañía. Para los reyes borbónicos ésto sería el golpe definitivo a los jesuitas.

            Por toda Europa  se extendió una propaganda contraria a la actividad de los jesuitas, esto  debería estar apoyado con el mayor número de eclesiásticos posible, especialmente del alto  clero.

            Se pensó en convocar un concilio nacional  la idea se desechó porque podría retardar la supresión  por lo que el rey optó por solicitar de modo personal y secreto el dictamen de cada uno de los obispos españoles.

            La carta era una especie de intimidación, conociendo el sentir del monarca y el gobierno. Esto, unido al antijesuitismo de buena parte del alto clero español, dio el resultado de 46 obispos favorables a la extinción, 8 contrarios y 6 no respondieron al requerimiento real.

 EL REY CARLOS III DE ESPAÑA.

            Es casi motivo de risa lo que Carlos III, el rey español, aconsejaba a su hijo el rey de Nápoles “ que expulsara inmediatamente a los jesuitas de su reino, pues temía que iban a atentar contra su vida en venganza de las vejaciones que habían sufrido por parte suyaEsta idea se fundaba en la doctrina jesuítica, propia de Santo Tomás, de que el bien común de una nación  podría justificar el tiranicidio, es decir, el dar muerte al tirano, rey o presidente de una nación, tal como aparece en la obra del jesuita Juan de Mariana De rege et regis Institutione.

            Otros historiadores hablan de que el motivo de la expulsión de los jesuitas de España fue la acusación de la participación de los mismos en los motines ocurridos por diversas causas en la nación, contra Carlos III, tales como el motín de Esquilache, o  el motivado por la carencia de abastecimientos en Madrid, así como por la ausencia de iluminación en las calles madrileñas. Causas ninguna fundamentada históricamente,  y aún en la hipótesis, también improbable, de que algún jesuita pudiera haber influido en ellos, en nada se justificaba un castigo a toda la Compañía incluida la de los jesuitas presentes en las misiones, de las distintas  colonias españolas.

             ¿Pero que llevó al papa a decretar la extinción de la Compañía de Jesús en toda la Iglesia?

EL PAPA CLEMENTE XIV.           

            Básicamente la debilidad e inexperiencia de un pontífice, como Clemente XIV, quien presionado  y amenazado con la provocación de un Cisma por los ministros y embajadores borbónicos y algunos cardenales enemigos de los jesuitas, terminó cediendo  un 21 de julio de 1773.

            El general de la Compañía, padre Ricci, se limitó a decir “Yo adoro las disposiciones de Dios. Fue encarcelado y recluído en las prisiones del castillo de Santángelo, donde murió el 24 de noviembre de 1775.

            Los jesuitas españoles fueron llevados inicialmente a los Estados Pontificios contra el deseo del papa que no los dejó entrar en sus dominios. Miles fueron los jesuitas extinguidos entre ellos los más de 5.000 provenientes de las misiones americanas. No faltaron  en este trasiego situaciones las más veces dolorosas de los suprimidos: humillaciones, enfermedades, más de cien, muertos, y la tragedia de no saber donde ir.

            La Compañía de Jesús no se extinguió del todo, Federico II de Prusia, y Catalina II de Rusia, prohibieron la promulgación del decreto de extinción  en sus estados.¿ Quién lo diría ? Este pequeño rescoldo permitiría el renacimiento de los jesuitas.

4.-5.-La Iglesia Española en el Reinado de Carlos IV.

 Al comenzar el reinado de Carlos IV existía una guerra declarada en el seno de la Iglesia española entre los partidarios de la doctrina de la Compañía de Jesús, quienes acentuaban la obediencia al Papa (denominados, por esta razón, ultramontanos) y sus contrarios, conocidos como jansenistas  aunque doctrinalmente nada tenían que ver con los seguidores teológicos de Jansenio, mas bien había que llamarlos galicanos o regalistas, defensores de una iglesia dependiente de los poderesciviles.

            Esta división expresaba la permanente escisión en la Iglesia española del siglo XVIII entre un sector contrario a introducir cambios y el inclinado a ellos. A raíz de la expulsión de la Compañía de Jesús (1767) se acentuaron las diferencias y, lejos de aplacarse, se recrudecieron a medida que pasaron los años, de modo que en buena medida coparon la vida eclesiástica española en el tránsito del siglo XVIII al XIX.

            La disputa entre unos y otros se manifestó en todos los ámbitos, sin excluir el doctrinal, dando lugar a la generalización de una especie de estereotipo que afectó muy negativamente a la Iglesia: los regalistas  acusaban a sus contrarios de sustentar “la mala doctrina”, ante todo en el terreno de la moral, achacándoles su inclinación al laxismo y a la corrupción, mientras los ultramontanos consideraban a los galicanos  casi como herejes y enemigos declarados de la Iglesia.

    DIVISIONES EN LA IGLESIA ESPAÑOLA.       

La animadversión entre ambas facciones propició el surgimiento casi cotidiano de conflictos por ocupar cargos eclesiásticos, desde la más ínfima parroquia rural a las sedes episcopales, y no pocas veces llegaron los contendientes a dirimir sus diferencias en los tribunales, sin ahorrarse las más duras, y a veces pintorescas, acusaciones mutuas.

             La disputa, lejos de limitarse a enfrentamientos personales, adquirió una considerable dimensión política, pues condicionó la manera de afrontar la reforma de la Iglesia, objetivo y preocupación básica de la monarquía borbónica durante todo el siglo XVIII.

             Unos y otros declaraban, al menos formalmente, su completa fidelidad a la monarquía absoluta, pero ésta, a su vez, no fue parcial. Los monarcas del s. XVIII siempre recelaron de la pretensión de los ultramontanos de mantener el poder absoluto del romano pontífice sobre las iglesias nacionales y de su empeño en salvaguardar las amplias inmunidades de los eclesiásticos, pues esta postura constituía un freno a la autoridad del monarca y en la práctica suponía la intromisión en los asuntos nacionales de un poder extranjero y la pérdida de importantes sumas económicas por el pago de los derechos históricos de la Santa Sede sobre la iglesia española

            . Las pretensiones regalistas de la monarquía, por el contrario, coincidían con el programa regalista, pues ambos deseaban una Iglesia nacional gobernada por sus obispos, quienes, naturalmente, estarían sujetos a la autoridad del monarca español y sólo reconocerían al de Roma preeminencia espiritual.

             De modo global, la división en el seno de la Iglesia contribuyó decisivamente a definir dos grandes bandos políticos en la España finisecular. Los ilustrados, en general, y los gobiernos de Carlos III y de Carlos IV, hasta 1800, se mostraron proclives, casi siempre, a defender la postura de los galicanos , intentando dotar de mayores competencias al episcopado español, de controlar a la Inquisición y a las órdenes religiosas, de reducir al máximo la inmunidad eclesiástica y de evitar, en la medida de lo posible, la salida de numerario a Roma.

            El amplio sector ultramontano, constituido por un buen número de los obispos, las órdenes religiosas y la mayor parte del clero, se opuso a este programa y creó, de hecho, un bloque político contrario al regalismo de la corte.

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CAPITAN GENERAL. DUQUE DE LA ROCA.

            Huelga consignar que uno y otro bando batalló cuanto pudo para colocar en el poder civil y eclesiástico a sus partidarios y no fueron escasas las ocasiones de fricción, como la que tuvo lugar en Valencia en 1793-94 entre el arzobispo, Fabián y Fuero, y el capitán general, duque de la Roca.

            En esa ocasión, que sirve de paradigma de lo que venimos diciendo, ambas autoridades defendieron con ahínco sus competencias, esto es, la inmunidad eclesiástica, por una parte, y el derecho de la autoridad civil a controlar los asuntos públicos, por la otra.

            El conflicto llegó a los tribunales de justicia y quedó zanjado drásticamente por Carlos IV mediante la orden de extrañamiento del arzobispo de los territorios de su diócesis, no sin antes advertirle, con suma claridad, que el rey no admitía limitaciones a su autoridad.

            La carta enviada por Godoy a Fabián y Fuero fue muy explícita: “El Rey ha tenido un escrito impreso con el título de Carta Pastoral que ha dirigido V.E. a los fieles de la Ciudad de Valencia y su Arzobispado, y se ha enterado de su contenido poco apto para probar la obediencia a las legítimas potestades, de que V.E. tanto habla en él. Esta conducta de V.E. merece el desprecio de S.M. y me manda decirle que si no se abstiene de tales excesos, serán corregidos sus defectos como merecen, pues basta que sepa V.E. el desagrado de S.M. a su persona para que procure no salir al público en cosa alguna.”

   MANUEL GODOY.

La Encíclica  Auctorem fidei, publicada por Pío VI en 1794, condenaba la doctrina del Sínodo de Pistoya, uno de los puntos básicos de referencia para el jansenismo europeo. El gobierno español, presidido por Godoy, rehusó darle el “placet” y, por tanto, la bula no tuvo aplicación en España. El 10 de diciembre de 1800, coincidiendo con el cese de Urquijo, se publicó la bula en España, una vez hubo concedido el “placet” Carlos IV, aconsejado por Godoy. El cambio de táctica no puede ser más evidente.

            No fueron únicamente los asuntos relacionados con la Iglesia causa de división en la sociedad española. También en el plano estrictamente político o, por mejor decir, en el ámbito cortesano, pugnaban distintos grupos por hacerse con el poder, sin correlato directo, en un primer momento, con las dos maneras mencionadas de entender la política religiosa.

            Pero el  pueblo en su mayoría estaba ajeno a estas situaciones  viviendo su vida religiosa mayoritariamente católica: celebración de la misa, predicación, misiones populares, procesiones, celebración de todas las fiestas con base religiosa, navidad, cuaresma , semana santa, primeras comuniones,  devociones , entre ellas la devoción al sagrado corazón de Jesús promocionada por los jesuitas, acciones caritativas, de enseñanza etc.

NAPOLEÓN BONAPARTE. EMPERADOR DE FRANCIA.

5.-5.- La Iglesia española en la guerra de la independencia ante Napoleón .  

            Carlos pidió a Napoleón que mediara para recuperar el trono que su propio hijo le había usurpado. En Bayona, donde estaba exiliado Carlos IV, y ante el gobernante francés, se reunieron padre e hijo. Napoleón intercedió para que Fernando abdicase de nuevo en su padre, con el que tenía pactada otra abdicación a favor del hermano de Napoleón, José Bonaparte, con la que ambos abdicaron de sus derechos al Trono español, que pasó a manos de José I Bonaparte. Era el 2 de mayo de 1808; la guerra contra la presencia francesa en España había empezado, era la Guerra de Independencia.

             La invasión  de España  en 1808 por los franceses  fue una consecuencia de la revolución.

.           Ante la invasión la sublevación popular se extendió por toda España y muchas

adhesiones al intruso se vinieron abajo. Con el pueblo estuvieron el bajo clero y buena parte del alto, la hidalguía rural y, arrastrados por ellos, buena parte de la nobleza y la gran mayoría del Ep i s c o p a d o. La mayoría de ellos formaron parte de las Juntas locales  creadas para oponerse a la invasión.

            Tras la efímera victoria de los españoles  en  Bailén el francés se apoderó prácticamente de la Península

            La Iglesia, en su inmensa mayoría, fue patriota. Los religiosos, suprimidos por Napoleón, militaron casi todos, algunos incluso con las armas, en el bando nacional. Lo mismo cabe decir del c l e ro secular con algunas excepciones. Entre los obispos apenas hubo quien apoyara de corazón  al rey José Bonaparte I, que el emperador  impuso a los españoles.

            Sobrarían los dedos de una mano para contarlos. De abierta militancia pro f r a ncesa apenas podemos contar al arzobispo de Zaragoza e Inquisidor general, Arce, y su obispo auxiliar el capuchino Fray Miguel de Santander. Ambos se re t i r a ron a Francia en la desbandada que siguió a la derrota napoleónica.

            Muchos abandonaron sus palacios y sus diócesis por no prestar juramento al rey intruso. Los hubo que pensaron que su obligación era permanecer en sus diócesis y en ellas hubieron de prestar el obligado juramento a José sin fervor alguno.

            Tuvo pues la guerra un absoluto respaldo por parte de la Iglesia con contadísimas excepciones. Era un combate con fuertes motivaciones  religiosas, además de las patrióticas y monárquicas, Y la Iglesia allí estuvo. Incluso dos obispos, el que después fue el cardenal Quevedo  y el cardenal Borbón pre s i d i e ron la Regencia.

            Y sobre un centenar de sacerdotes y algunos obispos fueron diputados en las Cortes Locales que resistían al invasor  Aquel verso que decía: “ ¡ Guerra gritó ante el altar el sacerdote con ira!” es un fiel re f l e jo de lo que ocurrió.

MONUMENTO EN RECUERDO DE LAS CORTES. CÁDIZ. ESPAÑA.

            Pe ro hubo otra división en la Iglesia española, a ella nos hemos referido en el punto anterior. La gran mayo r í a del clero y de los obispos eran de formación y convicciones tradicionales. Pero se reveló un minoría liberal que tuvo una decisiva influencia en las Cortes gaditanas. Y a los que cabe incluir en aquella caracterización que hizo Menéndez Pelayo de jansenismo español.

            Tanto entre los liberales como los más tradiciones hubo algunos que previeron los daños que podría sufrir la religión en las Cortes de Cádiz, como el obispo de Orense que  no ponía inconveniente alguno en jurar la constitución que saliese de las Cortes gaditanas   siempre que se le permitiera añadir que lo hacía en todo lo que la citada soberanía no se opusiera a la religión o quebrara juramentos anteriores suyos.

            Los recelos enseguida fueron realidad. Si al periódico La Triple Al i a n z a se le acusó de blasfemo, el escándalo que provocó Bartolomé José Gallardo con su Diccionario crítico burlesco fue mayúsculo. En él se atacaba abiertamente a la Iglesia.

            Las necesidades de la guerra hicieron que el oro y la plata de las iglesias fueran el recurso más fácil e inmediato para subvenir a los apremios del tesoro. Lo que los franceses simplemente robaban, en la España libre se obligaba a entregarlo.

            Los religiosos no eran bien vistos por los ilustrados y no sólo les hacían blanco de ataques por vagos, inútiles, personas sin formación o con una ya no acorde con los tiempos sino que, también imitando a los franceses, pusieron la vista en los bienes inmuebles de monasterios y conventos.

            Hubo obispos que se negaron y que para evitar la prisión se exiliaron estaban próximos al Portugal ya liberado se refugiaron en él. Así El nuncio de Su Santidad fue expulsado de España en una medida que realmente arrojaba la máscara con la que algunos querían disimular su actitud ante la Iglesia.

            El jansenismo español había triunfado en su propósito episcopalista y reductor de las p re r ro g a t i vas del Romano Pontífice. Sin embargo, las nuevas elecciones para las Cortes ordinarias, ya con la mayor parte de España liberada del francés, llevaron al Congreso una mayoría mucho más tradicional que la que había llegado a Cádiz. ( Cf.http://www.fundacioneliasdetejada.org/…/V-465-466-P-375-381.pdf‎.)

            Tras la derrota de Napoleón en 1815, las grandes potencias absolutistas (Prusia, Austria, Rusia y la Francia de Luis XVIII), reunidas en el Congreso de Viena y coaligadas la Santa Alianza, se habían comprometido a intervenir ante cualquier amenaza liberal que surgiera en Europa contra los principios de la Restauración (absolutismo, antiguo régimen).

            Así, reunidas en 1822 un  Congreso en Verona, las potencias acordaron la intervención en España. El 7 de abril de 1823 un ejército francés, conocido como los “Cien Mil Hijos de San Luis”, entró y, sin encontrar resistencia popular, conquistó fácilmente el país. El 1 de octubre puso fin al último foco de resistencia del gobierno liberal en Cádiz y repuso como monarca absolutista a Fernando VII.

 EL REY FERNANDO VII

La muerte de Fernando en 1833, y  la auto proclamación de Carlos como rey y el mantenimiento de la princesa Isabel como legítima heredera, abrirá el periodo de las guerras carlistas  por la sucesión de la corona, y el fin del período absolutista.

            Tras innumerables altercados entre políticos, golpes militares y la renuncia  al trono de Amadeo I  de Saboya fue proclamada la 1ª República Española, la que con  una existencia de menos de dos años  (1873-1874),  dio paso a la restauración de la monarquía  borbónica con Alfonso XII,

            Hijo de Isabel II, acompañó a ésta al exilio cuando fue destronada por la Revolución de 1868. En 1870 su madre abdicó en él; y en 1873 dejó en manos de Cánovas la defensa de la causa borbónica en España. Cánovas envió a Alfonso a completar su formación en la academia militar inglesa de Sandhurst, a fin de impregnarle de los principios de la monarquía parlamentaria británica.

            En 1874, con la crisis de la Primera República, Cánovas estimó que la descomposición del régimen revolucionario dejaba el terreno maduro para la vuelta de los Borbones y empezó a prepararla, lanzando en nombre del príncipe el llamado «Manifiesto de Sandhurst», en el que se postulaba como artífice de una reconciliación nacional. Los acontecimientos se precipitaron por el pronunciamiento militar de Martínez Campos en Sagunto, que proclamó rey a Alfonso. Éste viajó inmediatamente de París a Barcelona y entró en Madrid como rey poco después (1874).

            Cánovas elaboró un nuevo régimen político basado en el liberalismo doctrinario y conocido como «Restauración», plasmado en la Constitución de 1876, que se mantendría vigente hasta 1923.

REY ALFONSO XII.

            Alfonso XII quedó relegado a un papel de árbitro entre dos grandes partidos -el conservador y el liberal- que se turnaban pacíficamente en el poder, evitando los pronunciamientos militares y las algaradas populares que habían sido constantes durante el reinado de Isabel II.

            No obstante, para asentar dicho régimen tuvo que hacer frente a la Guerra Carlista, abierta en el Norte y en Levante desde 1873; tras la rendición de Cabrera, el pretendiente al Trono, don Carlos (VII), abandonó España poniendo fin a la guerra en 1876.

            En cuanto a los asuntos internos, don Alfonso se comportó como un rey constitucional, ejerciendo prudentemente su prerrogativa de nombrar primer ministro: hasta 1881 confió en los conservadores, manteniéndose Cánovas en el poder salvo en dos breves intervalos en los que mandaron Jovellanos (1875) y Martínez Campos (1879); luego pasó el poder a los liberales de Sagasta, sustituido en 1883 por Posada Herrera; y en 1884 devolvió el gobierno a Cánovas.

            Alfonso murió de tuberculosis con sólo 27 años, haciendo temer por la continuidad de la dinastía. Su primera mujer, María de las Mercedes de Orléans, había muerto el mismo año de su boda, en 1878.

            De un segundo matrimonio con María Cristina de Habsburgo-Lorena (1879) habían nacido dos princesas que contaban cinco y tres años; y la reina quedaba embarazada al morir su esposo. La incertidumbre se disipó con el nacimiento, en 1886, de un heredero varón, hijo póstumo de don Alfonso.

             Durante la minoría de edad de este príncipe -el futuro Alfonso XIII- ejercería la regencia su madre, María Cristina, apoyada por el pacto político entre los partidos del régimen.

6ª PARTE:LA IGLESIA EN ESPAÑA DURANTE LA SEGUNDA REPÚBLICA.

 La segunda República comenzó de modo pacífico el 14 de abril de 1931. Pasados los primeros días de incertidumbre, la Santa Sede indicó a los católicos españoles que aceptaran el nuevo régimen constituido. Este principio fue acatado por los obispos y transmitido a los fieles. Por su parte, el Gobierno provisional agradeció el gesto amistoso y anunció que sólo deseaba establecer la separación entre Iglesia y Estado.

            Pronto las relaciones de la Iglesia y el régimen republicano se vieron enturbiadas. Algunos miembros del Gobierno provisional y otras personalidades pertenecientes a partidos republicanos y socialistas, así como anarquistas y comunistas, se manifestaron contra el estatuto que mantenía la Iglesia católica en el país.

   CARDENAL DE TOLEDO PEDRO SEGURA. 

Con este trasfondo, el cardenal de Toledo, Pedro Segura, escribió una pastoral el 1 de agosto en la que, además de añorar la monarquía de Alfonso XIII, decía que España atravesaba una situación “grave”.

             La ausencia de homogeneidad en las respuestas que dieron algunos obispos a los interrogantes que planteaba la República causaron desconcierto y agitación política.      Un mes más tarde, el cardenal Segura y el obispo de Vitoria, Mateo Múgica, fueron desterrados por el Gobierno provisional.

      QUEMA DE CONVENTOS  DEL ONCE AL TRECE DE MAYO 1931     

Del 11 al 13 de mayo, obreros de filiación política de izquierda quemaron  en diez ciudades españolas 107 conventos e iglesias católicos. La pasividad inicial del Gobierno para repeler los desmanes, y la posterior ausencia de petición de responsabilidades, hicieron que muchos católicos desconfiaran de las autoridades republicanas y pusieran su confianza en que la futura Constitución amparara sus derechos religiosos.

            El 9 de diciembre de 1931 fue aprobada la Constitución de la República española. Algunos artículos parecían necesarios y acordes con la nueva democracia instaurada, sobre todo en aquello que hacía referencia a la separación Iglesia y Estado.

Otros, en cambio, fueron muy discutidos por los católicos y también por intelectuales republicanos ajenos a la Iglesia.

            El artículo 26 –que generó gran polémica durante su debate parlamentario y originó la retirada de las Cortes Constituyentes de los diputados católicos, con la correspondiente crisis de gobierno– sancionaba el pensamiento anticlerical de diversos políticos: establecía la disolución de la Compañía de Jesús y la nacionalización de sus bienes; la prohibición de la enseñanza a las órdenes religiosas; y el fin de los presupuestos estatales destinados al Clero y al culto católicos.

  PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MANUEL AZAÑA.   

Durante los años 1932-1933, se sucedieron gobiernos de izquierda presididos por el republicano Manuel Azaña, en colaboración con los socialistas.

             La aprobación de las medidas previstas en la Carta Magna –disolución de la Compañía de Jesús, ratificación del divorcio, secularización de los cementerios, aprobación de la ley de control de las órdenes religiosas que suspendía algunas libertades civiles de sus miembros– no hicieron más que enardecer los ánimos de los políticos y de la prensa de derechas.

             Por otra parte, los planteamientos tradicionalistas imperaban en la mente de muchos católicos, con soluciones culturales que dejaban poco espacio a la libertad personal.

             Este clericalismo chocaba con un no menos transigente laicismo que deseaba reducir la fe a la esfera subjetiva de los individuos o anularla por completo.

La Jerarquía y el clero católico trataron de adaptarse al nuevo modus vivendi –el Concordato suscrito entre España y la Santa Sede en 1851 era papel mojado desde la aprobación de la Constitución republicana– y se crearon o impulsaron nuevas acciones destinadas a contrarrestar las medidas que, a su entender, lesionaban sus derechos.

            Las disposiciones más importantes fueron: la erección de una caja central en cada diócesis para pagar al clero; el seguimiento de la enseñanza de la religión católica en las parroquias para compensar el déficit formativo que podía originarse en las escuelas públicas; el impulso notable de la Acción Católica como modo de penetración social del pensamiento y de la fe cristianas a través de los bautizados laicos.

   GIL ROBLES ESCUCHANDO MISA. 

El triunfo de las candidaturas de centro y de derecha en las elecciones de noviembre de 1933 pusieron fin a las reformas de carácter anticlerical y laicista. La CEDA, partido de orientación cristiana de derechas, dejó en suspenso la ley de congregaciones y órdenes religiosas, de modo que éstas mantuvieron sus colegios y la enseñanza de la religión. En cambio, no se modificaron sustancialmente el conjunto de leyes aprobadas en el bienio anterior porque se deseaba antes establecer conversaciones con la Santa Sede con el fin de firmar un nuevo Concordato.

            Durante la revolución de Asturias en octubre de 1934, treinta y tres religiosos y sacerdotes fueron asesinados por obreros y sindicalistas. De nuevo el laicismo intelectual –algunos de los artífices de la revolución habían sido los socialistas Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto– daba paso a la acción violenta de las masas anticlericales.

            Tras los escándalos políticos de 1935, las elecciones de febrero de 1936 otorgaron la victoria al Frente Popular, que unía una amplia coalición de partidos de izquierda.

             Desde ese mes, el desorden público fue algo frecuente en muchas ciudades españolas; diversos presbíteros, religiosos e iglesias padecieron ataques violentos.

Nada más proclamarse la guerra civil el 18 de julio de 1936,  por el levantamiento del ejército  al mando del general Francisco  Franco algunos elementos extremistas, amparándose en una pretendida legalidad revolucionaria y ante la pasividad de las autoridades republicanas , asesinaron a clérigos y laicos católicos por el mero hecho de ser creyentes.

             Pero teniendo en cuenta que este tema continúa aun vivo en el recuerdo de muchos españoles, he optado por transcribir dos textos escritos por dos personas afines a la República en los que se hace una descripción de la situación por la que pasó la Iglesia en los referidos años de la guerra civil.

MANUEL IRUJO.           

El primero de los textos es de Manuel Irujo que fue ministro sin cartera de septiembre de 1936 a mayo de 1937 en los dos Gobiernos de Largo Caballero y ministro de Justicia en el de Negrín 18 de mayo de 1937.  Irujo fue el encargado de redactar un memorandum sobre la persecución religiosa presentado al Consejo de Ministros que dice así:

            “La situación de hecho de la Iglesia, a partir de julio pasado, en todo el territorio leal, excepto el vasco, es la siguiente:

            a) Todos los altares, imágenes y objetos de culto, salvo muy contadas excepciones, han sido destruidos, los más con vilipendio.

            b) Todas las iglesias se han cerrado al culto, el cual ha quedado total y absolutamente suspendido.

            c) Una gran parte de los templos, en Cataluña con carácter de normalidad, se incendiaron.

            d) Los parques y organismos oficiales recibieron campanas, cálices, custodias, candelabros y otros objetos de culto, los han fundido y aun han aprovechado para la guerra o para fines industriales sus materiales.

            e) En las iglesias han sido instalados depósitos de todas clases, mercados, garajes, cuadras, cuarteles, refugios y otros modos de ocupación diversos, llevando a cabo -los organismos oficiales los han ocupado en su edificación obras de carácter permanente.

             f) Todos los conventos han sido desalojados y suspendida la vida religiosa en los mismos. Sus edificios, objetos de culto y bienes de todas clases fueron incendiados, saqueados, ocupados y derruidos.

            g) Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso.

            h) Se ha llegado a la prohibición absoluta de retención privada de imágenes y objetos de culto. La policía que practica registros domiciliarios, buceando en el interior de las habitaciones, de vida íntima personal o familiar, destruye con escarnio y violencia imágenes, estampas, libros religiosos y cuanto con el culto se relaciona o lo recuerda.”

 ASESINATOS DE SACERDOTES, QUEMA DE IGLESIAS, CONVENTOS Y MONASTERIOS EN ESPAÑA.

  El segundo texto que transcribimos a continuación es del embajador de Francia, Erik Labonne, en España, favorable a la causa republicana, quien el 16 de febrero de 1938 envió un informe a su Ministro de Exteriores que dice así:

            “¡Qué espectáculo!… desde hace cerca de dos años y después de afrentosas masacres en masa de miembros del clero, las iglesias siguen devastadas, vacías, abiertas a todos los vientos. Ningún cuidado, ningún culto. Nadie se atreve a aproximarse a ellas. En medio de calles bulliciosas o de parajes desiertos, los edificios religiosos parecen lugares pestíferos. Temor, desprecio o indiferencia, las miradas se desvían.

            Las casas de Cristo y sus heridas permanecen como símbolos permanentes de la venganza y del odio. En las calles, ningún hábito religioso, ningún servidor de la Iglesia, ni secular ni regular. Todos los conventos han sufrido la misma suerte. Monjes, hermanas, frailes, todos han desaparecido.

            Muchos murieron de muerte violenta. Muchos pudieron pasar a Francia gracias a los meritorios esfuerzos de nuestros cónsules, puerto de gracia y aspiración de refugio para tantos españoles desde los primeros días de la tormenta. Por decreto de los hombres, la religión ha dejado de existir. Toda vida religiosa se ha extinguido bajo la capa de la opresión del silencio.

            A todo lo largo de las declaraciones gubernamentales, ni una palabra; en la prensa, ni una línea. Sin embargo, la España republicana se dice democrática. Sus aspiraciones, sus preocupaciones políticas esenciales, la empujan hacia las naciones democráticas de Occidente. Su Gobierno desea sinceramente, así lo proclama, ganar la audiencia del mundo, hacer evolucionar a España según sus principios y siguiendo sus vías. Como ellas, se declara partidario de la libertad de pensamiento, de la libertad de conciencia, de la libertad de expresión. Hace mucho tiempo ha aceptado el ejercicio del culto protestante y del culto israelita.

            Pero permanece mudo hacia el catolicismo y no lo tolera en absoluto. Para él el catolicismo no merece ni la libre conciencia, ni el libre ejercicio del culto. El contraste es tan flagrante que despierta dudas sobre su sinceridad, que arrastra el descrédito sobre todas sus restantes declaraciones y hasta sobre sus verdaderos sentimientos. Sus enemigos parecen tener derecho a acusarle de duplicidad o de impotencia. Como su interés, como infinitas ventajas le llevarían con toda evidencia a volverse hacia la Iglesia, se le acusa sobre todo de impotencia.

             A pesar de sus denegaciones, a pesar de todas las pruebas aducidas de su independencia y de su autonomía, se le cree ligado a las fuerzas extremistas, a los ateísmos militantes, a las ideologías extranjeras. Si fuera verdaderamente libre, se dice, si su inspiración e influencias procedieran efectivamente de Inglaterra o de Francia, ¿cómo ese Gobierno no ha atemperado el rigor de sus exclusivismos, olvidando su venganza, y reniega de su ideología?”

 7ª PARTE:LA IGLESIA ESPAÑOLA DURANTE LA DICTADURA DE FRANCISCO FRANCO.

 

 Tras la guerra civil, la victoria de Franco y la dictadura, la iglesia tuvo una etapa  de florecimiento, fundamentada en la persecución religiosa anterior a la guerra, de forma que muchos católicos piensan que, una vez más, la muerte de los mártires es semilla de cristianos, más la situación de privilegio alcanzada por la Iglesia durante la dictadura no fue ajena a este florecimiento.

            Durante esos años se multiplicaron las vocaciones tanto al sacerdocio como a la vida religiosa de hombres y mujeres, aparecieron nuevas formas de vida religiosa, se potenció la enseñanza religiosa en la educación a todos los niveles, todas las instituciones sociales estuvieron acompañadas por capellanes, los sindicatos verticales, el ejército, las prisiones, las empresas públicas, los medios de comunicación a todos los niveles, la censura manejada por la autoridad eclesiástica, en la prensa, la radio,  el cine, las producciones artísticas  etc. etc.

            La dictadura encontró el respaldo mayoritario,  durante la mayor parte del tiempo, de la jerarquía católica, potenciada por el poder de presentación del gobierno de Franco, de forma que la mayor parte de los obispos fueron afines al régimen.

 EL GENERAL FRANCO BAJO PALIO.

Se puede decir que la Iglesia tuvo en su mano todos los medios que podría apetecer para llevar a cabo su misión.

            Sin embargo es también  necesario destacar que durante la mayor parte de la  dictadura la mayor oposición a la dictadura nació de la misma Iglesia católica.

             Para fundamentar  este hecho, en contra de mi costumbre, voy a partir de mi propia  experiencia nacida de haber ejercido el ministerio sacerdotal durante más de 20 años en la época de la dictadura. Mi caso no es una excepción muchos sacerdotes y religiosos podrán aportar testimonios similares.

             Estudié la teología en la universidad  Pontificia de Salamanca, al llegar allí pronto me enrolé en un grupo de seminaristas, todos ellos, como yo, cercanos a la ordenación sacerdotal, en los ratos libres nos reuníamos para estudiar la doctrina social de la Iglesia, siguiendo el método del VER, JUZGAR Y ACTUAR, no hacía falta demasiado estudio para comprender que en la España de los años 50 esa doctrina estaba siendo conculcada en muchos de sus aspectos.

  PATIO DE FRAY LUIS DE LEÓN. UNIVERSIDAD DE SALAMANCA.

            Los domingos y fiestas en los que podíamos salir libremente,  varios del curso nos uníamos a distintos grupos obreros de la HOAC ( Hermandad obrera de Acción Católica) para visitar a obreros enfermos y llevarles alguna ayuda para sus hijos y mujeres que los militantes solían recoger cada semana.

             Una vez ordenado sacerdote junto con otros tres compañeros nos fuimos a trabajar a unas fábricas dentro de la ciudad de Salamanca. La experiencia nos sirvió para entrar en contacto con el mundo del trabajo, del que en alguna medida nos habíamos desclasado durante el tiempo de nuestros estudios, algo chocante pues la mayor parte de los sacerdotes de ese tiempo pertenecíamos a familias bien del campo o  de trabajadores.

  MONUMENTO AL MINERO.PUERTOLLANO. C. REAL. ESPAÑA. 

            Ya sacerdote volví a mi diócesis de Ciudad Real y después de tres años pasados en un pueblecito de la diócesis el obispo me mando a Puertollano que por entonces era un emporio industrial debido al tratamiento de la pizarra bituminosa que permitía sacar gasolina, aceites y plásticos, en una época en la que España debido al aislamiento mundial que padecía ,estaba muy necesitada.

            A poco de llegar allí el obispo me nombró consiliario de la HOAC de Puertollano, en este cargo comencé a trabajar con los militantes marcando actuaciones en las fábricas de Calvo Sotelo, entre ellas el reclutar a trabajadores para la realización de unos Cursillos Apostólicos de la HOAC  que los militantes nacionales, presididos entonces por D. Tomás Malagón y Robirosa , habían montado con el fin de despertar entre los trabajadores  cristianos  la conciencia de clase, como consecuencia de una vivencia intensa del cristianismo, a la vez que difundíamos entre los obreros el periódico TÜ , editado por la HOAC  en el que raro era el número en el que no se protestara por las condiciones en que vivía la sociedad española, sin libertad de expresión, sometida a la censura estatal de toda obra escrita, encuadrados de forma obligatoria en los sindicatos horizontales, impedidos de ejercitar sus derechos como ciudadanos en una sociedad democrática.

            El periódico terminaría por ser suprimido  a nivel nacional y sustituido por un Boletín de la HOAC para uso interno de la Hermandad. A este respecto es necesario destacar que Comisiones Obreras debe en gran medida su nacimiento a miembros tanto de la JOC como de la HOAC.

            Estas acciones comenzaron a levantar sospechas de las autoridades del Régimen y a localizar a los miembros de la Hermandad obrera que trabajaban en Calvo Sotelo y en las Minas de Peñarroya, quedando fichados y destinados a verse inmovilizados en sus cargos en contra de lo que por antigüedad les correspondía.

            Las sospechas se acrecentaron cuando determinamos montar unas charlas en la ciudad para obreros en un salón que había por entonces a las fueras de la ciudad. En ellas comenzábamos por proyectar unos documentales de contenido vario lo que me daba pie a mí para comentar algunos temas del movimiento por un MUNDO MEJOR  que el jesuita Padre Lombardi había puesto en marcha en Italia.

  PARROQUIA DE LA VIRGEN DE GRACIA. PUERTOLLANO. 

       El salón se llenaba cada semana de obreros y los comentarios de los asistentes se multiplicaban en los tajos de trabajo. La reacción de las autoridades no tardó en llegar: comenzaron por denunciarme al Obispo solicitando la supresión de las charlas y mi traslado por considerar que mi presencia allí era como encender una mecha en un polvorín.

            El obispo me llamó, yo me puse en lo peor, comenzó por preguntarme por como me iba en el nuevo destino; pronto fue al grano y me dijo que había recibido denuncias en contra de mi  actuación, le dije que de que me acusaban tales denuncias y en su respuesta me habló de las actuaciones de los obreros de la HOAC en las fábricas, de la difusión del TÚ, y especialmente de las charlas semanales en las, que según los denunciantes soliviantaba  a los obreros hablándoles, de materias subversivas, por ejemplo de los sindicatos verticales y del escaso valor de los horizontales puestos en marcha por el gobierno.

            Le explique y dije que él me había nombrado como Consiliario de la HOAC y que estaba trabajando en la línea marcada por una Hermandad aprobada por la Iglesia, que el TÚ antes de su prohibición se publicaba con el visto bueno del Cardenal de Toledo y que en las charlas el temario que seguía eran los de movimiento por UN MUNDO  MEJOR.

            Me sorprendió su decisión pues me dijo: no voy yo a oponerme a que una doctrina aprobada por el papa sea prohibida por ningún obispo, sigue adelante y actúa con prudencia, y así terminó la audiencia.

RESPONSABLES DE CÁRITAS INTERPARROQUIAL  EN EL 2011.    

            Regresé a Puertollano y seguí con la misma tarea,  pero a partir de entonces, me enteré de ello después, una pareja de la policía secreta me vigilaba en las misas para escuchar mis homilías.

            Al mismo tiempo logré  de los sacerdotes del resto de las parroquias la creación  de una Cáritas Interparroquial  inexistente hasta el momento, a través de ella construimos una guardería infantil para hijos de los trabajadores, y cuando estaba programando la construcción de  una residencia para obreros, a los trece  años de  mi estancia en Puertollano, recibí una orden de traslado como Párroco de la Parroquia de Ntra. Sra de la Asunción de Tomelloso y Arcipreste de Manzanares.

            Pronto pude comprobar que el ambiente popular de Tomelloso no era el mismo de Puertollano, pero sí lo era el control político. A eso de un mes de mi toma de posesión se presentó en el despacho parroquial una pareja de la Guardia Civil, el comandante de puesto y otro número, me dijeron que venían a presentarme sus respetos, pero pronto entramos en una diálogo distendido y al final terminaron por decirme que habían recibido órdenes de vigilarme pues era un sujeto peligroso, les dije que mi peligro consistía en predicar el evangelio sin componendas.

AYUNTAMIENTO DE TOMELLOSO.C. REAL. ESPAÑA          

            En Tomelloso no faltaron las situaciones de tensión entre las autoridades y la parroquia. Una de ellas sucedió a los pocos meses de mi toma de posesión, en el mes de noviembre, concretamente el día conmemorativo de la muerte de José Antonio: me encargaron la aplicación de la misa por él y después de la misma me dijeron que era costumbre de ir a la Cruz de los Caidos para leer el Testamento de José Antonio, me negué a ello diciendo que yo no tenía nada que ver en  eso, pues eso era un acto meramente político.

            Fue el primero de los roces, después seguirían otros: me puse a trabajar en mono con los albañiles reparando el tejado de la Iglesia, apoyé el trabajo de otros dos compañeros que estaban llevando un grupo de jóvenes en cuyas reuniones se hablaba de todo, la cosa se agravó cuando el párroco de otra de las parroquias de Tomelloso fue obligado a declarar en el juzgado de Alcázar de San Juan por el contenido de una homilía, lo dejaron libre bajo la amenaza de volver por él y llevarlo a la cárcel.

File:Iglesia Asuncion Tomelloso.jpg

 PARROQUIA DE NTRA. SRA. DE LA ASUNCIÓN.TOMELLOSO.        

             Fue pasando el tiempo y se acercaba la muerte de Franco, la parroquia se convirtió en el refugio de varios grupos políticos a los que cedíamos los salones  parroquiales para sus reuniones, y allí me cogió la muerte de Franco, querían que dijera un funeral de corpore insepulto como, me negué a ello pretextando que allí no estaba su cuerpo; las idas y venidas de la policía a la parroquia en nombre de la Alcaldía se multiplicaron, al final terminaron por acceder a mi propuesta inicial: Franco era un bautizado y como a tal no podía negarme a ofrecerle una misa como al resto de los bautizados, me pidieron que al menos dijera una homilía, accedí, pero terminaron por pedirme que les diera el texto de la misma, me negué a ello,

             Al  final el Ayuntamiento en pleno aprobó una propuesta por la que se me declaraba persona non grata  y se pedía al Sr. Obispo mi traslado de la Parroquia. El Sr. Obispo se negó a ello.

            Tomelloso ha sido el pueblo en el que he encontrado la mejor respuesta cristiana a mi trabajo como sacerdote.

            En él pude comprobar uno de los acontecimientos más sorprendentes a la llegada de la democracia, lo expreso con un dicho muy español: los cambios de chaqueta se produjeron en cantidades masivas.

            Personas adictas al Regimen aparecían como setas en las listas de los socialistas y otros partidos de izquierdas, alguno de ellos, profesor de educación física y política, en el Instituto de Tomelloso, en el que yo era profesor de filosofía, formado en la OJE, ha ido pasando por  distintos cargos de gobierno en la Comunidad de Castilla La Mancha.

EL CARDENAL TARANCÓN Y EL MATRIMONIO FELIPE GONZÁLEZ.

 7.- LA IGLESIA ESPAÑOLA ANTE LA REPRESIÓN DE LA DICTADURA.

            Hay un sector de ésta, la Iglesia, que considera que tiene una deuda pendiente con el pasado. Durante la contienda, el catolicismo se había inclinado por uno de los dos bandos, y esa inclinación le había llevado a permitir y, en algunos casos, justificar, la represión del enemigo republicano, derrotado en el campo de batalla.

            Esto hizo  posible la celebración de un acontecimiento absolutamente novedoso como fue la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes, que tuvo  lugar en Madrid a mediados de septiembre de 1971, en la que apareció una prueba de la disconformidad con el pasado.

             La primera prueba de su disconformidad con el pasado reciente radica en la elección misma del lugar donde se va a celebrar: el Seminario de la diócesis de Madrid-Alcalá. El Gobierno ha ofrecido el lujoso y muy recientemente construido Palacio de Congresos y Exposiciones de la capital, pero la jerarquía lo rechaza porque no quiere volver a dar una imagen de unión estrecha entre la Iglesia y el Estado como ha sido posible ver desde 1936.

            El hecho de reunirse en una misma asamblea obispos (setenta) y sacerdotes (ciento sesenta y siete) es algo, ciertamente, llamativo, pero ese día 15 flota en el ambiente una gran expectación porque un tema muy polémico va a ser votado. Dentro de una amplia ponencia, la conclusión número 343 dice: “Reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos ser, a su tiempo, verdaderos “ministros de reconciliación” en el seno de nuestro pueblo, dividido por una guerra entre hermanos”.

            Se emiten 247 votos. A favor de que sea aprobada, hay 137 sufragios (55.4%). En contra, 78 (31.5%). Votan con modificaciones, 19 (7.6%). Votan en blanco, 10 (4.0%).

             La conclusión, al no alcanzar los dos tercios necesarios para su definitiva aprobación, tiene que pasar de nuevo a la comisión. Ello obliga a una reforma del texto de la conclusión, que queda de la siguiente manera: “Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso y su palabra ya no está entre nosotros (1Jn 1,10). Así, pues, reconocemos humildemente y pedimos perdón porque no siempre hemos sabido ser verdaderos ministros de reconciliación en el seno de nuestro pueblo, dividido por una guerra entre hermanos”.

            Al respecto resulta de gran interés el testimonio del hombre que presidía la Asamblea conjunta de obispos y sacerdotes que un día decidió pedir perdón públicamente por no haber sabido ser instrumento de reconciliación en la guerra.

File:Estatua del Cardenal Tarancón.JPG

MONUMENTO A VICENTE ENRIQUE Y TARANCÓN EN VILLARREAL.

Ese hombre no era otro que Vicente Enrique y Tarancón, obispo titular de manera consecutiva de las diócesis de Solsona (1945-64), Oviedo (1964-69), Toledo (1969-71) y Madrid-Alcalá (1971-82), así como Cardenal (Pablo VI le nombró en 1969) y Presidente de la Conferencia Episcopal española desde marzo de 1972 hasta febrero de 1981.

            En el momento de iniciarse la contienda, Tarancón era un joven sacerdote de 29 años de edad que trabajaba en la casa del Consiliario de Acción Católica en Madrid y que, cuando estaba a punto de marcharse a Burriana (Castellón), el pueblo en que había nacido, para pasar las vacaciones, tuvo que trasladarse a la localidad pontevedresa de Tuy para dar tandas de ejercicios a sacerdotes de la diócesis gallega.

            Tarancón reconoció muchos años después que él había sido testigo de los desmanes que los “nacionales” cometían sobre los republicanos. Tales desmanes habían obligado al Obispo de Tuy, Antonio García y García, a intervenir con el fin de que se mitigaran las represalias en la medida de lo posible.

            El propio Tarancón, cuando en abril de 1938 llegó a la localidad castellonense de Vinaroz para hacerse cargo de la parroquia, tuvo que enfrentarse con la Falange local para evitar las numerosas ejecuciones que estaban produciéndose.

. Ya en 1950 tuvo un encontronazo muy serio con las autoridades del Régimen con motivo de la publicación de una pastoral (El pan nuestro de cada día, dánosle hoy), que estuvo a punto de echar por tierra su brillante futuro episcopal. Ese mismo hombre aperturista y moderado en sus manifestaciones pensaba lo siguiente sobre lo que sucedió en la contienda:

      IMAGENES DEL SACERDOTE MARTIN DESCALZO.     

“En España o eras clerical o anticlerical, o estabas con la Iglesia o contra ella. La verdad es que la República fue claramente antirreligiosa y que pronto entre los católicos comenzó a sentirse hacia ella una hostilidad que hizo que todos viéramos como bienvenido el Alzamiento. Incluso el que justificásemos un cierto derramamiento de sangre que nos parecía el precio inevitable de la purificación del país. Y yo creo que la repulsión que muchos sentíamos hacia la violencia, hacia la guerra, se vio pronto compensada por la terrible violencia que se desató contra los sacerdotes en los primeros momentos.

            No es el espíritu de cuerpo, pero tú (se dirige al periodista Martín Descalzo) comprenderás que, cuando a lo largo de meses, cada día te llega la noticia de la muerte de uno o varios amigos, cuando sabes que el número de tus compañeros muertos crece a centenares en pocas semanas, es fácil que ya no veas los otros muertos, las otras violencias”.

            Esa es una explicación de por qué la Iglesia se inclinó por uno de los dos bandos. Pero también dio una segunda referente al silencio durante la represión:

 “El problema era grave. Por un lado estaba la Iglesia oficial ligada al régimen surgido de la guerra y que aparecía como cómplice de ese odio y de esas inquietudes, con lo que resultaba harto difícil intentar una labor de reconciliación y de paz.

            Por otro lado yo, como sacerdote, me debía a todos. Tenía que predicar la paz y la convivencia de todos. Veía que todos eran españoles, también “los otros”, y que muchos de ellos eran cristianos, profundamente cristianos aunque hubieran podido equivocarse en algo. ¿Pero quién no se había equivocado en algo en aquellos momentos?

IMAGENES DEL REY ALFONSO XIII.

Pero lo más grave es que aquella unión de la Iglesia y el Estado por los años cuarenta no producía escándalo alguno entre la que llamábamos “la buena gente”. La mayor parte de los obispos, de los sacerdotes, de los fieles, encontraban normal, casi obligado, como un deber de la Iglesia sostener a un Estado que ciertamente estaba dando una legislación católica y devolvía a los creyentes muchos derechos que les habían sido arrebatados. No se toleraba en este sostenimiento la menor fisura. Había que defender en bloque todo lo que surgía del nuevo Estado.

            En algo yo no colaboraba: en lo que se refería a las personas. Para mí, rojos o nacionales, todos eran hijos de Dios y feligreses míos. Por eso empecé a defender a algunos republicanos frente a las injusticias que con ellos se cometían, luché porque se les devolviesen bienes que les habían sido requisados y creo que todos tuvieron siempre mis puertas abiertas y fueron recibidos con cariño”.

            El testimonio del Cardenal Tarancón nos permite comprender algunas de las claves fundamentales especialmente una:

            La Iglesia no parecía entender todo lo que se había aprobado desde los tiempos de la II República porque se encontraba conforme con el modelo económico y social que imperaba en la España de 1931, cuando Alfonso XIII marchó al exilio.

EL PAPA LEÓN XIII. 

            En un país que exigía una transformación muy notable de sus estructuras, que estaba todavía muy lejos de ser una potencia industrial como en otros países vecinos de Europa, el catolicismo sólo se atrevía a pedir de manera muy tímida alguna que otra reforma en consonancia con la Rerum Novarum de León XIII.

             Esa no oposición a la trágica realidad en que vivía inmersa una parte significativa de la población española había alejado a esta de la Iglesia. Seguramente los cambios que trató de impulsar la república fueron excesivamente radicales y trataron de hacerse con demasiada celeridad, pero parece difícil negar que lo que hacían era denunciar una injusta desigualdad entre unos y otros.

             Por todo ello, la Iglesia debía haberse percatado tanto en la guerra como después de ella que aquellos a los que habían apoyado también habían cometido errores.       Sin embargo, su manera de actuar fue una incomprensión evidente, porque se partía de la idea de que la república está llevando a España hacia la anarquía y el desastre.

            Como hemos podido comprobar en la pastoral de Pla y Deniel, que es de gran relevancia porque ha sido escrita por el hombre que pilotaría los destinos de la Iglesia española durante las dos décadas y media posteriores a la guerra, la visión que se tenía en la España “nacional” era de una lamentable simplicidad: el país se dividía en “buenos” y “malos”, en “valientes” y “cobardes”, en “héroes” y “traidores”.

            De ahí lo que sucedió en las prisiones y campos de concentración en la posguerra: los presos debían “purgar” por sus pecados y realizar una amplia tarea de “asepsia” para quedarse limpios de todas las impurezas que les cubrían.

            Para aquellos que, como Pildáin o Tarancón, supieron darse cuenta de que no había culpables ni inocentes, sino sencillamente hombres que habían cometido mayor o menor número de errores, reconociéndose todos causantes del desastre que había acaecido en España, sólo quedó la opción del silencio y el intento de paliar la represión a través de actuaciones particulares debidamente encubiertas.

            La represión, en este sentido, aminoró más que nunca el carácter divino de la Iglesia y puso de manifiesto la importante debilidad humana. actitud de la iglesia (Cf….centresderecerca.uab.cat/cefid/sites/centresderecerca…/comunicIII-2.pdf‎.)

 

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA.

8.-LA IGLESIA ESPAÑOLA EN NUESTROS DÍAS.

 A la hora de hacer una descripción de la situación de la iglesia católica en nuestros días, podríamos aplicar el método de la HOAC : VER, JUZGAR y ACTUAR, sin embargo nos limitaremos a realizar y de forma incompleta la primera parte del método, es decir, el VER, dejando al lector a que lleve a cabo los otros dos.

 1.-La Iglesia española y  población católica.

            El 73,1% de los españoles se considera católico, es decir, aproximadamente, 34.496.250 personas.

2.- Territorio , obispos y asambleas.

            La geografía eclesial de España se compone de 14 Provincias Eclesiásticas divididas en 69 diócesis, además del Arzobispado castrense.

3.- Parroquias, sacerdotes, religiosos y seminaristas.

            El número de parroquias existentes en la actualidad asciende a 22.917.

El número de sacerdotes diocesanos es de 18.043.

            Los religiosos que realizan su labor en la Iglesia en España son  60.927 (49.312 religiosas y 11.615 religiosos). En España hay 113 congregaciones masculinas y 299 femeninas (inscritas en CONFER).

            En el curso 2011/2012 hay un total de 1.278 seminaristas mayores y 1.184 menores.

4.-Labor misionera.

            En el año 2010 se encuentran desempeñando sus labores pastorales fuera de nuestras fronteras un total de 107 obispos españoles, distribuidos en más de 30 países de todo el mundo.

            El total de misioneros supera los 14.000. De ellos, cerca de 3.000 son religiosos, 7.500 religiosas y más de 1.500 religiosos no presbíteros. Hay que añadir a 900 sacerdotes diocesanos, de los cuales 345 son los sacerdotes diocesanos que trabajan en Hispanoamérica, bajo los auspicios de la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano-Americana). A todos ellos hay que sumar más de 1.100 laicos que han decidido entregar su vida como misioneros en diferentes lugares del mundo.

5.- Acción caritativa y social.

            La inmensa actividad caritativa y asistencial de las instituciones de la Iglesia es consecuencia directa del anuncio y la vivencia de la fe, por lo que no puede disociarse de la actividad pastoral. Los 5.675 centros asistenciales de la Iglesia en España, con un total de 2.857.621 personas asistidas, son la expresión más visible de la Cáritas cristiana, como reflejo del amor de Dios al hombre.

            Según señalan organizaciones como Manos Unidas y Cáritas, a pesar de la actual situación de crisis, la colaboración generosa de la sociedad sigue aumentando. En Caritas, por ejemplo, en 2010 se produjo un aumento de recursos invertidos de un 7% con respecto al año anterior y de un 13% respecto a 2008.

            La información sobre Caritas (recientemente galardonada con el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia) puede consultarse en www.caritas.es y la de Manos Unidas en www.manosunidas.org.

            Asimismo, existen 12.465 asociaciones inscritas en el Registro de Entidades Religiosas del Ministerio del Interior, que agrupan a un elevado número de fieles católicos en actividades religiosas y culturales.

6.- La Iglesia en el campo de la educación.

            Los centros católicos concertados, además de transmitir a los jóvenes los valores que se derivan del Evangelio, ahorraron en 2008, 4.148 millones de euros a las administraciones públicas. Tal ahorro resulta de la diferencia entre el coste de una plaza en un centro público y el importe asignado al concierto por plaza.

            El número de alumnos matriculados en los ciclos de Educación Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato asciende a 4.440.191. La media gira en torno al 71 % de los estudiantes, es decir, tres de cada cuatro, optan, cada año, libre y voluntariamente por recibir enseñanza religiosa.

7.-Práctica sacramental.

            Los bautismos sufren variaciones oscilantes provocadas principalmente por el ritmo de variación de los nacimientos en cada año. En el año 2010 la cifra de bautizados en España ascendió a 301.330.

            Los niños y niñas que se acercaron al Altar a recibir su Primera Comunión, en el año 2010, fueron 258.315.

            En 2010, las parejas que optaron por unir sus vidas bajo el Sacramento indisoluble del matrimonio católico ascendieron a 74.805.( http://www.conferenciaepiscopal.es/index.php/la-iglesia-en-espana.html‎)

LA MADRE DE JESÚS SANTA MARIA ESTÁ PRESENTE EN TODA LA VIDA DE LA IGLESIA EN ESPAÑA.

BIBLIOGRAFIA: El autor ha utilizado diversas fuentes para la confección de este tema, el mismo desea dar las gracias a todos  porque las mismas están abiertas a compartir. La mayor parte de estas fuentes se encuentran citadas a lo largo del Tema.

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