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MAPA DE EL SALVADOR.

SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA CATÓLICA DE EL SALVADOR.

El tema, como dice su título, quiere darnos una visión sintética de una historia que abarca cerca de cinco siglos, ello nos obligará a sobrepasar la extensión permitida por este medio y  que abordaremos de acuerdo con este índice general, con algunos subíndices dentro del mismo.

 1.-Desde la época de la conquista hasta la independencia.

2.- Desde la época de la  independencia, hasta nuestros días.

 

1.- DESDE LA ÉPOCA DE LA CONQUISTA HASTA LA INDEPENDENCIA.

 De acuerdo a los documentos escritos del tiempo de la conquista, la misión evangelizadora de El Salvador  fue realizada por los españoles  ciñéndose a las leyes del Real Patronato.

Inicialmente, la misión evangelizadora se llevaba al mismo tiempo que   la de la conquista, era parte integrante de ésta. En general, los primeros sacerdotes que llegaron a El Salvador  eran capellanes del ejército.

De suyo no tenían mandato de evangelizar a los indios, sino de atender a los soldados españoles; pero, en ocasiones, el conquistador, exigido por su conciencia cristiana, ordenaba al capellán que al paso de su batallón,  fuera bautizando a los indios que encontraban en su camino, para salvar sus almas.

EN VERDE EL MAPA DEL SEÑORÍO DE CUZCATLÁN. EL SALVADOR.

El primer sacerdote que puso pie en tierras salvadoreñas, entonces conocidas como tierras de Cuzcatlán,  fue un sacerdote diocesano, capellán del ejército que conducía don Pedro de Alvarado, en 1525,  llamado Francisco Hernández  y que acompaño también a don Diego de Holguín cuando fue enviado a fundar la ciudad de San Salvador, en 1526.

Él bautizó durante el breve tiempo que permaneció  en El Salvador  a algunos indios, pero no pudo bautizar ni siquiera el tercio de los indios que habitaban en  el recién fundado San Salvador. El acto de conquista de este pueblo para la Corona española quedaba, por ende, incompleto. El Padre Hernández tuvo que abandonar rápidamente San Salvador, para seguir su camino con el batallón de don Diego de Holguín.

No obstante  el Padre Francisco Hernández regresó a San Salvador para hacerse cargo de la asistencia sacramental de los españoles que ya habían empezado a poblar las tierras cuzcatlecas, sin asumir la inmensa tarea de misionar a los indios. El Padre Hernández se habría quedado en San Salvador hasta el año 1530.

El   segundo misionero en tierras cuzcatlecas.  Se trata de un tal Pedro Ximenez que se había hecho cargo de la “cura” de los indios bautizados en tierras cuzcatlecas. Este Pedro Ximenez, sin embargo, no era clérigo sino laico; era un encomendero de indios.

 RUINAS  DE LA IGLESIA COLONIAL DE GUAYMANGO. SONSONATE. EL SALVADOR.

Refiriéndonos a la participación de los laicos en la obra misionera de la Iglesia,  las fuentes históricas que conciernen a Sonsonate ponen de manifiesto  un hecho curioso y a la vez lastimoso, para la fe cristiana.

En 1543, Pizarro había expulsado del Perú a un contingente de soldados que se habían sublevado en  contra  de  la Corona española. Eran soldados  portugueses. Pizarro los puso en una embarcación, que dejó ir a la deriva, a lo largo de la costa del océano Pacífico.

Esta embarcación encalló en costas cuzcatlecas, cerca del ahora conocido puerto de Acajutla.  Al darse cuenta, esta soldadesca, de que en esas tierras a la redonda no había  ningún cura de almas, ellos vieron la oportunidad de hacerse un “modus vivendi” y asumieron la tarea de asistir espiritualmente a los indios, más por ganar dinero, que por evangelizarlos. Esto desembocó en una lamentable situación de inmoralidad que desedificó la piedad de los indios, que ya habían sido misionados por el primer obispo de Guatemala, Francisco Marroquín.

 Al hilo del hecho anterior  podemos afirmar que ante la escasez de misioneros la tarea de evangelizar  recaía, en bastantes casos, en los seglares, especialmente en las encomiendas pues al encomendero la corona española les impuso la obligación de la evangelización de los indios. Tarea que, por derecho de encomienda de indios, no podía eludir el encomendero.

EL OBISPO FRANCISCO MARROQUÍN.

En cuanto el Obispo  Marroquín se dio cuenta de la situación lamentable en que había caído la comunidad de indios cristianos en Sonsonate,  gestionó con la orden de Santo Domingo el envío a Sonsonate de un grupo de frailes de esta orden religiosa

El año 1547 . El Capítulo Provincial de los dominicos, celebrado en México, decide extender las actividades de los religiosos hasta El Salvador. El obispo Marroquín, a cuya diócesis pertenecía El Salvador, envía al P. Tomás de la Torre para solucionar algunos problemas administrativos y fundar un convento de dominicos.  Acompañan al P. De la Torre los religiosos Matías de la Paz y Vicente Ferrer.

Los clérigos y seglares importantes de la ciudad se oponen a la llegada de los religiosos: creían que iban a ser fiscalizados y que disminuirían sus ingresos. El obispo Marroquín hizo caso omiso de esta oposición y mando.

CATEDRAL METROPOLITANA  DE EL SALVADOR.

A finales del año 1551 toman posesión de los terrenos y edifican su iglesia y convento. La primera fundación se ubicó en el lugar que hoy ocupa la Iglesia Catedral de San Salvador.

 El 20 de Enero del año 1570 se celebra en Cobán el Capítulo Intermedio de la Provincia San Vicente Ferrer: Deciden fundar también un convento en la zona indígena de El Salvador. Eligen el poblado de Sonsonate, en la región de los Yzalcos.  No tardan en edificar iglesia y convento. Muy pronto se convierte en el centro al que acuden los religiosos que trabajan por esa zona misional.

Los franciscanos, estuvieron presentes  en El Salvador desde 1553, fundaron su primer convento en 1574 y pronto otros dos, con un total de 16 religiosos. cuidando de 125 pueblos, 30 doctrinas y 298 cofradías.

Tambíén los P.P. Mercedarios llegaron tempranamente a El Salvador . En Diciembre de 1523, el Padre Bartolomé De Olmedo y siguen sus labores los Padres Juan de Zambrana y Marcos Pérez de Ardón. Hubo algún tiempo un centro de Hermanos de San Juan de Dios y un convento de dominicas. Hacia 1690 continuaban estos religiosos en numerosos pueblos, algunas doctrinas de indios y muchas cofradías.

Así quedan ubicados en la geografía religiosa de El Salvador, los primeros actores de la misión de la Iglesia católica en El Salvador.

Posteriormente y hasta, la independencia la Iglesia de El Salvador,   se continuó profundizando  con su presencia evangelizadora unida a una acción no estrictamente cultual sino también social, educativa, con un fuerte influjo en toda la sociedad  tanto por los agentes  anteriores como por otros nuevos. 

Así los dominicos en el Capítulo de  1790 promueven “que en cada Provincia de la Orden haya por lo menos un convento donde se guarde en todo rigor Las Constituciones, sin admitir dispensa alguna”. Es elegido el convento de Santo Domingo de El Salvador.

La zona era propicia para el desarrollo agrícola: los dominicos promueven la enseñanza, el uso de instrumentos de labranza y fomentan pequeñas industrias artesanales.

En cada convento se instauraron escuelas, e igualmente en las parroquias que regentaban. Se fomentó el estudio de la propia lengua de los nativos y, a la vez, se enseñaba el castellano.

Durante todo el período de los siglos XVI al XVIII los dominicos no cesan un momento de defender al indígena de los atropellos de conquistadores y, ahora,de encomenderos y hacendados.

Jardines

IGLESIA EN LA ZONA DE SONSONATE.

En 1726 un terremoto destruye iglesia y convento de Santo Domingo en Sonsonate. Es edificado nuevamente y le ponen como protector a Santo Domingo de Guzmán.

            Una similar labor desempeñaron también otras órdenes religiosas, los franciscanos, mercedarios, jesuitas..

                        El clero diocesano y parroquial desempeñó también durante el tiempo de la colonia un papel fundamental en la evangelización,  y en la configuración cristiana del país, con relación a este papel podemos concluir :

Que  la contribución del clero secular a la misión de la iglesia Católica en El Salvador fue la de una verdadera parroquia misionera.

Cada población fundada por españoles tenía al centro un edificio religioso que, luego de ser doctrina o centro de misión, se convertían en parroquias para la administración de la catequesis y la recepción de los sacramentos.

El atrio inmenso que se explayaba delante de cada edificio de iglesia era signo del encuentro fraterno y de comunión fomentado por estas parroquias, al acoger en su espacio a los indios venidos de las montañas y de los valles para cumplir sus obligaciones religiosas.

IGLESIA PARROQUIAL DE APANECA . EL SALVADOR.

La parroquia se convirtió en lugar de encuentro y de comunión. La gente misma de la ciudad o del pueblo contribuía con el Cura párroco a dar de comer a la gente venida del campo.

 Incluso, construían sus casas con amplios corredores exteriores, o portales, en donde dormían los indios por las noches del viernes a domingo, cuando el atrio de la iglesia parroquial era insuficiente.

Los curatos se fueron multiplicando y con ello fueron desapareciendo los oratorios o lugares de alojamiento para los peregrinos venidos del campo. Los Curas párrocos se convertían en misioneros de la gente del pueblo o de la ciudad, en tanto que los sacerdotes regulares, o religiosos, eran itinerantes.

Sin embargo, en El Salvador, en donde el número de clero secular ha sido siempre mayor al de los regulares, los Curas Párrocos asumieron también el carácter de misioneros itinerantes.

SELVA EN EL SALVADOR AMENAZADA .

Después  de dar los servicios parroquiales los sábados y domingos en el pueblo, ellos iban al encuentro de los indios que no concurrían al pueblo, para darles el pan espiritual, la doctrina, asistir a sus enfermos, confesar, celebrar la eucaristía, preparar a los niños en la catequesis.

Con respecto a la  formación de los sacerdotes había en la ciudad de Antigua Guatemala un único centro de formación para los clérigos seculares que daban servicio en Guatemala y en El Salvador.

Era la Pontificia Universidad de San Carlos de los Caballeros. Una formación estrictamente escolástica, seria, ceñida a las normas emanadas del Concilio de Trento y de acuerdo a la tradición de las grandes universidades españolas del sur de España.(( Cf.http://www.elsalvadormisionero.orgCONAMI  › COMSAL I  ›  Ponencia).

 2.- DESDE LA INDEPENDENCIA HASTA NUESTROS DÍAS.

 PROCLAMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA.

A)  LA IGLESIA DESDE LA INDEPENDENCIA.

 La independencia de El Salvador  tuvo un proceso con diversas fases, el mismo dio comienzo hacia el año 1813, dentro de este proceso sería casi definitivo el hecho del  2 de febrero de 1841, en el que  una Asamblea Constituyente proclamó la separación de El Salvador de la Federación Centroamericana.

Posteriormente  el parlamento de El Salvador  actuando de conformidad a lo prescrito por el Art. 95 de la Constitución de 1841, emitió un Decreto Legislativo el  día 25 de enero de 1859 en el que reafirmaba la soberanía externa de El Salvador, erigiendolo como   República independiente.

Tras estos hechos El Salvador vivió un período de gran inestabilidad política, debido a la rivalidad entre liberales y conservadores, a los conflictos con los Estados vecinos, y a la falta de consolidación de la identidad nacional que mantuvieron a la República en un estado constante de Guerra Civil.

.

 SOLDADOS  DE EL SALVADOR.

El estado de la Iglesia Católica en este periodo  cambió dependiendo de quién gobernaba el país, los Conservadores o los Liberales.

Las primeras leyes anticlericales fueron establecidas por el gobierno Liberal de El Salvador en 1824.

En 1871, la revolución Liberal proclamó la libertad de pensamiento y religión, quitó la administración  de los cementerios a los clérigos, legalizó el matrimonio civil, hizo que la educación no fuera clerical, y abolió las órdenes monásticas.

A los sacerdotes se les prohibió enseñar en las escuelas públicas, pero se permitían las escuelas privadas religiosas. Estas políticas se han mantenido hasta la fecha, excepto por la prohibición de las órdenes religiosas. El gobierno no contribuye con ninguna iglesia, pero desde 1962, a la iglesia se le permite adquirir bienes raíces mientras no sean para la iglesia misma.

No hay Concordato  entre el Gobierno salvadoreño y el Vaticano, pero sí se intercambian representantes diplomáticos.

La Constitución de 1962 reiteró la separación de la Iglesia y el Estado y garantiza la libertad de religión para todos los cultos, pero excluye al clero la pertenencia  a los partidos políticos y a puestos públicos.

EN LA PARROQUIA DE CINQUERA-EL SALVADOR

 PARROQUIA  DE CINQUERA DESTRUÍDA POR UNA BOMBA EN LA GUERRA CIVIL.

B ) AGENTES DE EVANGELIZACIÓN

 En El Salvador ha habido una escasez de sacerdotes católicos y otros trabajadores religiosos.

En 1944, había 106 parroquias con 203 sacerdotes y 357 religiosas, lo cual aumentó a 175 parroquias, 373 sacerdotes y 803 monjas en 1968. En 1980, entre las 229 parroquias, había 373 sacerdotes (173 diocesanos y 200 religiosos), 70 hermanos laicos y 735 monjas,

En 1970, cerca del 62 por ciento de los sacerdotes y 19 por ciento de las monjas eran nativas salvadoreñas, lo cual es un alto porcentaje de sacerdotes nacionales y una baja proporción de monjas nativas comparado con otros países latinoamericanos de la época.

CÁRITAS  SANTA ANA DE EL SALVADOR.

La proporción de sacerdotes por habitante en El Salvador, cayó de 1:7, 692 en 1970 a 1:9,090 en 1975 y en 1980 era 1:12,860.

En 1980, 200 sacerdotes católicos en El Salvador pertenecían a órdenes religiosas. La cantidad mayor era de los salesianos y de los jesuitas. Cerca del 50 por ciento del clero religioso era dedicado a las parroquias, 20 por ciento a la enseñanza, 10 por ciento a la capacitación y preparación de sacerdotes, y el resto trabajaba en la arquidiócesis.

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE EL SALVADOR.

Los sacerdotes religiosos asignados a las parroquias eran mayormente misioneros extranjeros, principalmente de Italia y España.

La Iglesia Católica también auspició 161 escuelas privadas con más de 35.000 estudiantes. El personal católico de los Estados Unidos de América incluía a 15 hombres (seis diocesanos, cinco franciscanos, y cuatro Maryknoll) y 13 mujeres (11 monjas y 2 laicas).

 

CELEBRANDO LA VIGILIA PASCUAL EN EL SALVADOR.

C) TENSIONES EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA.

 Desde los años 1920, la Iglesia Católica se ha venido dividiendo grandemente de forma interna entre los que apoyan el status quo – la alianza Conservadora de la Iglesia y el Estado – y los que han apoyado a los Liberales y la agenda progresiva, basada en la defensa de los derechos humanos de los marginados de la sociedad.

Se han suscitado varias tensiones entre la Iglesia Católica Salvadoreña durante los años 1960 y los siguientes años, como resultado  de los retos impuestos por el Segundo Concilio Vaticano (1962-1965), la Conferencia Latinoamericana de Obispos llevada a cabo en Medellín (Colombia) en 1968, la Teología Latinoamericana de Liberación, y el movimiento de Renovación Carismático Católico.

Estas nuevas y poderosas corrientes polarizaron en varias facciones a los obispos católicos, sacerdotes (diocesanos y religiosos), hermanos laicos y hermanas (miembros de órdenes religiosas), y los laicos  en general.

Los tradicionalistas querían que la Iglesia se mantuviera igual a como era antes de las reformas aprobadas por el Segundo Concilio Vaticano (mediados de los 1960), con énfasis en la autoridad apostólica, la teología ortodoxa, los sacramentos y la piedad personal.

Los reformistas generalmente apoyaban la propuesta de la Iglesia después del Segundo Concilio Vaticano hacia la modernización y la tolerancia a la diversidad basada en su Doctrina Social oficial.

Los progresistas, inspirados en las reformas aprobadas en el Segundo Concilio Vaticano y en las conferencias de Medellín, buscaba implementar la nueva visión de “una opción preferencial por los pobres” a través de la acción política y social dirigida hacia la de la transformación de la sociedad salvadoreña y al establecimiento de mayor justicia social a través de una democracia pacífica.

Resultado de imagen de CARISMATICOS EN EL SALVADOR

 CARISMÁTICOS.

Los carismáticos  desean impulsar la vida comunitaria  a través del poder y los dones del Espíritu Santo (incluyendo el “bautismo del Espíritu Santo y el habla en lenguas”), en vez de un activismo social y político.

 D)  UN CAMBIO SIGNIFICATIVO EN LA PASTORAL.

Muchas familias católicas habían sido destruidas por los conflictos armados y las reubicaciones geográficas forzadas a raíz de la guerra civil y por los conflictos internos entre Conservadores, Liberales y Progresistas, tanto en la arena política como en la religiosa.

Monseñor Luis Chávez y González fue el Arzobispo de San Salvador entre 1939 y 1977. Durante su desempeño, la Iglesia Católica Salvadoreña pasó por varios cambios significativos. La condición marginada de los campesinos, quienes habían sido ignorados por la jerarquía de la iglesia, se convirtió en un asunto preocupante para la Iglesia

El enfoque tradicional de la caridad fue visto como ineficiente; el crecimiento del protestantismo en el país apareció como una amenaza para la fe católica romana. Monseñor Chácez quiso abordar   la situación prometiendo la organización de cooperativas en el campo, lo cual dio como resultado la formación de comunidades de base católicas.

FRUTOS DE LA ESPERANZA CAMPESINA EN EL SALVADOR.

Muchos campesinos tuvieron esperanzas al encontrar un nuevo significado religioso por medio de un mensaje en el cual Jesús se comprometía socialmente y buscaba la liberación de la opresión política y económica., lo cual trajo repercusiones significativas.

Después de las escaramuzas armadas entre el ejército y las guerrillas inspiradas por el marxismo, empezó la guerra civil en los años 1980 y las comunidades de base católicas radicalizaron sus actividades y se formaron en  algunas de las asociaciones de campesinos que apoyaban al FMLN.

 

E)  LA IGLESIA CATÓLICA DURANTE EL MANDATO DEL GENERAL CARLOS HUMBERTO ROMERO.

 Las relaciones entre la Iglesia Católica y el Estado se pusieron tensas después de llegar al poder el General Carlos Humberto Romero en enero de 1977 a través de elecciones fraudulentas.

Por esa misma época, otro Romero, Oscar Arnulfo Romero, fue nombrado Arzobispo de San Salvador (1977-1980), aparentemente el más conservador de los dos candidatos para ese puesto.

Sin embargo, en un país dominado por el terror y la injusticia, el Arzobispo Romero pronto se convirtió en vocero de la compasión y la razón de Cristo, denunciando la represión sistemática militar hacia la gente y piidiendo  la redistribución de tierras y la unificación del país.

MONSEÑOR OSCAR ROMERO.

Oscar Romero y otros sacerdotes, empezaron a hablar contra la institucionalización de la injusticia y la represión del gobierno y las fuerzas militares desde inicios de los años 1930.

Muchos sacerdotes y otros trabajadores religiosos fueron pronto acusados de ser “comunistas” debido a su apoyo a los pobres y a sus denuncias por la creciente represión brutal ejercida por las fuerzas de seguridad del General Romero en contra de los oponentes.

.La característica principal de la Iglesia Católica Salvadoreña en 1980, fue su fuerte postura a favor de los derechos humanos y la justicia social, basada en la pastoral “opción por los pobresanunciada durante la reunión de los obispos latinoamericanos en Medellín en 1968, y reiterada en Puebla en 1979.

Entre 1977 y la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, muchos sacerdotes católicos en El Salvador eran presionados por las fuerzas militares del gobierno y los grupos terroristas derechistas que apoyaban al gobierno y su guerra en contra de la insurrección encabezada por los marxistas.

Éstos premiando a los que levantaban la voz en contra del gobierno con la tortura y el asesinato. Los grupos de la muerte derechistas llevaron a cabo una “guerra no santa” en contra de los sacerdotes católicos y laicos quienes eran socialmente activos en apoyo a los derechos de los pobres y oprimidos, lo cual llevó al martirio a 12 sacerdotes (principalmente jesuitas) y a cuatro trabajadoras religiosas católicas estadounidenses, antes de enero de 1981.

RELACIONADO CON LA MUERTE DE MONSEÑOR ROMERO.

Una bala asesina en el corazón derribó al Arzobispo Romero y terminó con su vida en marzo de 1980, mientras celebraba misa en San Salvador, callando su voz profética que pedía a los militares obedecer a Dios en vez de a los hombres. Este era el ruego de Romero: Paren la brutal represión y conviértanse en defensores de los derechos de los pobres en vez de los de los ricos y poderosos.

El ruego del arzobispo por la justicia y la obediencia fiel al Evangelio de Cristo le produjo su muerte, pero atrajo el gran cariño de las masas de salvadoreños quienes vieron en él al valiente que se oponía al gobierno de Duarte y daba su apoyo al Frente Revolucionario Democrático en la insurrección popular.

Durante los años 1970, la Iglesia Católica de El Salvador experimentó una severa persecución por el gobierno militar del General Romero, quien fue condenado por los obispos católicos de América Latina y de Norte América a través de cartas pastorales y declaraciones oficiales, junto con el apoyo de la Comisión Internacional de Derechos Humanos y otras organizaciones.

Uno de los actos heroicos del Arzobispo Romero fue el establecimiento de un servicio de ayuda civil, Socorro Jurídico, para ayudar a la gente con acciones legales en contra de violaciones de derechos humanos, y también para documentar y publicar hechos de asesinatos, secuestros, violaciones sexuales, torturas, y la destrucción de casas, cosechas e inclusive pueblos enteros.

DE LA MASACRE DE LOS CAMPESINOS EN EL  RÍO SUMPUL

Una de las atrocidades reportadas fue la masacre de 600 campesinos indefensos en el Río Sumpul en mayo de 1980 por las fuerzas militares salvadoreñas, mientras estos refugiados trataban de cruzar la frontera hacia Honduras.

La mayor parte de los campesinos eran mujeres y niños, junto con algunos viejos, quienes habían huido de las zonas de combate en donde sus pueblos y casas habían sido quemados y destruidos por fuerzas gubernamentales.

Sin embargo, la oficina de ayuda legal fue destruida por las tropas militares en julio de 1980, cuando más de 100 soldados la rodearon y ocuparon el Colegio Jesuita donde estaban las oficinas de Socorro Jurídico.

ASESINATO DE SEIS JESUITAS EN EL SALVADOR.

La estación de radio católica hablaba   de estas y otras atrocidades para que todo el país lo escuchara, pero esta voz fue silenciada por bombas que fueron lanzadas en varias ocasiones. La Iglesia Católica trabajaba con la Cruz Roja Internacional y otras organizaciones de ayuda para asistir a los refugiados en muchas áreas del país.

El gobierno de El Salvador cada día desconfiaba más de los sacerdotes y monjas católicas, especialmente de los misioneros extranjeros, debido al creciente compromiso de la Iglesia hacia los derechos humanos y la justicia social, en medio de la represión oficial y la violencia dirigida en contra de todos los que estuvieran a favor de un cambio y una reforma a favor de los pobres y oprimidos.

Mientras algunos misioneros católicos fueron deportados alegando estar involucrados en actividades políticas, doce sacerdotes fueron asesinados por organizaciones terroristas derechistas que apoyaban fuertemente el gobierno militar.

EL JESUITA ELLACURÍA DOS MESES ANTES DE SER ASESINADO.

La mayor parte de los sacerdotes asesinados eran jesuitas, pero también dos hermanas Maryknoll y dos laicas de los EUA, formaron parte de la lista de las víctimas en un trágico accidente en diciembre de 1980.

Más de 30 sacerdotes salvadoreños fueron forzados al exilio debido a que se sospechaba de su participación en actividades políticas. Por lo tanto, en 1980 la mayor parte de los misioneros extranjeros se involucraron en el trabajo pastoral debido a la escasez de sacerdotes para las parroquias.

Las escuelas católicas, iglesias y otras instituciones fueron víctimas de la violencia  incluyendo la ocupación y la destrucción de muchos edificios por las fuerzas de seguridad del gobierno y los terroristas derechistas, quienes golpeaban, torturaban y asesinaban a miles de víctimas inocentes.

 

Algunos edificios pertenecientes a la Iglesia Católica se convirtieron en blancos para la destrucción, incluyendo la estación de radio católica y la universidad católica en San Salvador, pero muchas otras iglesias también fueron atacadas por ametralladoras y bombas, aun estando presentes refugiados creyentes.

La mutilación de cuerpos era una de las tácticas favoritas de los terroristas derechistas, quienes justificaron sus acciones alegando “defender la democracia y ser guardianes de la madre tierra.”

MONSEÑOR ARTURO RIVERA Y DAMAS.

Mientras el Arzobispo Romero, en medio de la confusión y la violencia, se convirtió en la voz de un profeta de una Iglesia Católica despierta que proclamaba las “buenas noticias a los pobres” y se mantuvo con los oprimidos durante su sufrimiento, su sucesor el Arzobispo Arturo Rivera y Damas S.D.B. (1983-1994) expresó su apoyo a la junta de gobierno, que según él mantenía su lugar en la lucha política entre las fuerzas de la extrema derecha y la izquierda.

 El Arzobispo Rivera y Damas consideraba “la extrema derecha” (la oligarquía y sus aliados militares y políticos) como la causa verdadera de la mayor parte de los males sociales y políticos que enfrentaba el país, mientras denunciaba a las fuerzas de la extrema izquierda (la guerrilla inspirada en el marxismo dirigida por el FMLN) por fomentar la revolución violenta en el país con el apoyo de Cuba y la Unión Soviética para establecer un Estado socialista.

Después de la muerte del Arzobispo Rivera y Damas en 1994, el Obispo Fernando Sáenz Lacalle fue nombrado como su reemplazo y sirvió hasta su retiro en 2008. El Arzobispo actual es Monseñor José Luis Escobar Alas.

 E) NUEVA ESTRUCTURA  ADMINISTRATIVA.

 En 2002, la Iglesia Católica salvadoreña  tenía  ocho diócesis con 376 parroquias servidas por 429 sacerdotes seculares y 233 sacerdotes religiosos (un total de 662), además de 394 trabajadores religiosos (hermanos no ordenados de órdenes religiosas) y 1.542 monjas religiosas.

La Iglesia Católica es la confesión religiosa mayoritaria desde la época colonial, ya que tiene una feligresía cercana al 74% de la población. Las iglesias protestantes como las de los anglicanos, luteranos, pentecostales, bautistas, adventistas del Séptimo Día, mormones y Testigos de Jehová, han experimentado un importante crecimiento desde la década de 1970. Hoy cerca del 20% de la población pertenece a una de estas iglesias cristianas. Existen también pequeñas comunidades judías e islámicas, originadas por la inmigración.

IGLESIA DEL PILAR EN SAN VICENTE . ÉPOCA COLONIAL,

La primera diócesis fue establecida en San Salvador en 1842, mientras las diócesis de Santa Ana y San Miguel fueron formadas en 1913. San Vicente fue añadida en 1943, Santiago de María en 1958, y Chalatenango y Zacatecoluca en 1987. La diócesis de San Salvador se convirtió en arquidiócesis en 1913 bajo el Arzobispo Antonio Adolfo Pérez y Aguilar, quien  la sirvió hasta su muerte en 1926.

 NUESTRA SEÑORA REINA DE LA PAZ PATRONA DE EL SALVADOR.

F) ALGUNAS EXPRESIONES DE LA RELIGIOSIDAD POPULAR.

 Del 1 al 7 de agosto, se celebra un largo festival que conmemora El Salvador del Mundo, la Fiesta de la Trasfiguración del Salvador del Mundo, la cual, junto con Semana Santa, es uno de las más importantes eventos religiosos del país. Durante este periodo en San Salvador, se hacen celebraciones en honor a Jesús, quien es el patrón del país.

El 21 de noviembre se celebra el “Día de la Reina de la Paz” en honor a la Santísima Virgen María, quien es la patrona del país.

IGLESIA DE SAN MIGUEL.

En El Salvador, en la iglesia de San Miguel, se venera la imagen de Nuestra Señora de la Paz. La Virgen tiene en su brazo izquierdo al Niño Jesús y en el derecho una rama de palma u olivo, como símbolo de la paz.

Cuenta la historia que la intercesión de la Virgen de la Paz fue determinante para la pacificación del país, agitado por las luchas entre monualcos y migueleños en enero de 1833.

Estos últimos fueron derrotados por el coronel Benítez, quien junto a sus tropas entró en la ciudad San Miguel. Queriendo dar testimonio de su benevolencia hacia los migueleños y sustentar la paz sobre una base sólida, mandó sacar del atrio de la iglesia parroquial la venerada imagen de Nuestra Señora de la Paz.

Luego de alinear sus tropas en torno a la imagen, se postró ante ésta y colocó su espada a los pies de la Virgen, tomándola por testigo. El coronel Benítez volvió a tomar su espada y después de haberle rendido homenaje a la Virgen la regresó a su Santuario.

Desde este momento llegó la paz a la región y cesaron las revueltas. De ahí el origen del nombre de Nuestra Señora de la Paz.

 La imagen de Nuestra Señora de la Paz fue coronada canónicamente el 21 de noviembre de 1921

En esta época también se celebra el Carnaval de San Miguel, que es parecido al Mardi Gras de Nuevo Orleáns, Louisiana, EUA. El 12 de diciembre se celebra el “Día de la Virgen de Guadalupe”, quien es la patrona de México.

CRISTO NEGRO DE ESQUIPULAS.

Muchos salvadoreños son devotos del “Cristo Negro de Esquipulas” del vecino país Guatemala, realizando peregrinajes anuales a la ciudad de Esquipulas alrededor del 15 de enero, cerca de la frontera con Honduras-Guatemala. Las imágenes del Cristo Negro de Esquipulas se encuentran en varios santuarios de algunos países centroamericanos.

( Cf.www.prolades.com/cra/regions/cam/spanish/rel_els09spn.pdf)

 FUENTES. Las indicadas a través del tema.

IMAGÉNES DEL TEMA: Servidas por Google.

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