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SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA. EL SIGLO IV.

DESIERTO DE LA TEBAIDA EN EGIPTO.

En el tratamiento de este tema seguiremos el siguiente esquema:

1.- La última persecución romana.

2.- El emperador Constantino y el Edicto  de Milán.

3.- Los sucesores de Constantino y su actitud con los cristianos.

4.- La religión cristiana,  religión oficial  del imperio.

5.- Los concilios celebrados en el siglo y herejías que los motivaron.

6.- Aparición de los primeros ermitaños y monjes.

7.-Aspectos varios de la vida de la Iglesia en el  siglo.

1.- LA ÚLTIMA PERSECUCIÓN ROMANA.

 El siglo comienza con la más cruel de las persecuciones romanas: la del emperador Diocleciano, última de las mismas. Se inició el año 303 extendiéndose desde Roma a todas las provincias del imperio. Grande fue el número de mártires, pero siendo la persecución que menos apóstatas produjo, signo de que la fe cristiana había ya arraigado profundamente, y de que la difusión del cristianismo llegó desde la casa del emperador hasta el último de los rincones del imperio, abarcando las más diversas clases sociales.

          Cuatro edictos consecutivos impusieron a los cristianos la destrucción de las Iglesias, la confiscación de sus bienes, la tortura hasta la muerte, la destrucción de los libros de la sagrada escritura. Entre los mártires de esta persecución se encuentra san Pantaleón quien nació a principios del año 282, muriendo a los 29 años por orden de Maximiano, pues Diocleciano aún sabiendo que se había convertido al cristianismo le perdonó la vida ya que lo había nombrado su médico de cabecera.

RELIQUIA DE SAN PANTALEÓN. CONVENTO DE LA ENCARNACIÓN. MADRID.

Ya en tiempos de Galerio fue llevado al martirio del que  se fue librando de los intentos de asesinarlo realizando múltiples milagros hasta que al fin murió amarrado a un árbol seco el  cual floreció al caer sobre el la sangre del santo. La misma historia cuenta que una mujer recogió esa sangre que se conserva desde el siglo XVII en la iglesia de la Encarnación de Madrid  volviéndose líquida cada 27 de julio, ante la mirada de miles de personas.

Algunos años el hecho no se ha realizado interpretándose como signo de grandes catástrofes. Como sucedió entre 1914 y 1918 años de la primera guerra mundial o en 1936 comienzo de la Guerra civil española.

            A Diocleciano le sucedió Galerio como Augusto y Maximino Daya  como Cesar, Galerio se mostró en la persecución de los cristianos aun màs fanático que Diocleciano, sin embargo seis días antes de morir de un cáncer en la garganta dio un decreto que detenía la persecución. En este decreto Galerio deploraba la locura de los cristianos que habían rehusado volver a la religión de la antigua Roma.  Por más de dos siglos Roma había tratado de integrar a los cristianos en la cívitas romana, pero al final fue la misma cívitas  romana la que se transformó en la cívitas  cristiana..

 

CATEDRAL DE MILÁN.

 2.- EL EMPERADOR CONSTANTINO Y EL DECRETO DE MILÁN.

            El hecho, posiblemente más importante del siglo, fue la conversión al cristianismo  del emperador romano Constantino, con anterioridad a esta conversión el cristianismo ya había entrado en palacio, pues muchos de sus moradores eran cristianos; el ejemplo más significativo de esta entrada fue el de la madre del mismo emperador, cristiana y canonizada como santa: Santa Elena.

            Eusebio, historiador y amigo del emperador nos cuenta que el año 312, en el puente Milvio, Constantino venció a Majencio quien pretendía arrebatarle el trono, Eusebio añade, que en la víspera de la batalla, Constantino y sus soldados vieron en el cielo una cruz luminosa con una leyenda que decía: Con este signo vencerás.  Lactancio escritor contemporáneo, dice que Constantino mandaría, poner en la bandera imperial el monograma de Cristo.

            Tras la victoria, Constantino, dueño del imperio, publicó el llamado Edicto de Milán en el año 313 en el que se daba libertad de culto a los ciudadanos, de cualquier religión que fueren, entre ellos a los cristianos.

PALACIO DE LETRÁN EN UNA ESTAMPA DEL SIGLO XVIII.

Mandó que se  les devolviesen los edificios confiscados, prohibió que se obligara a los mismos a celebrar ritos paganos, defendió a los esclavos y prohibió su matanza, así como el adulterio, declarando el domingo como día festivo para todos los efectos, construyó iglesias, obsequió al Papa Silverio el palacio de Letrán y mandó construir en el monte vaticano una basílica en honor de San Pedro, según testimonios históricos allí sepultado, después de su martirio.

            Sin embargo no todo fue positivo para la cristiandad en  la actitud de Constantino. Lo primero que hay que decir es que él retrasó  su bautismo hasta la hora de la muerte, y que su conducta tanto personal como  pública no fue nada edificante, asesinó, abusó de su poder y vivió como  un gentil. Con él comenzaría la intromisión del poder civil en la vida de la Iglesia y los privilegios de ésta. Uno de los signos de la unidad entre Iglesia y Estado, sería  el traslado, por parte de Constantino, de la capitalidad del imperio a Constantinopla, ciudad por él elegida que terminó por llevar su nombre, por dejar  al Papa  como dueño de Roma.

La libertad alcanzada y la unión entre Iglesia y estado abrió las puertas al Papa y a los obispos para que detentaran un poder civil  acompañado de la pompa y comportamiento propio de los señores temporales. Con la libertad se relajó, asimismo, la vida de los cristianos cediendo un tanto el fervor de las primeras comunidades cristianas, y el de la era de los mártires.

 JULIANO ” EL APÓSTATA”

3.- LOS SUCESORES DE CONSTANTINO Y SU ACTITUD CON LOS CRISTIANOS.

            A la muerte de Constantino uno de sus sucesores, el Emperador Juliano, quiso restituir a la religión pagana  el poder y oficialidad que tenía anteriormente, él mismo renegó de su bautismo, restituyó los cultos a los dioses paganos obligando a los cristianos al culto del emperador.

Sus esfuerzos, sin embargo, fueron inútiles, pues la masa cristiana del imperio permaneció fiel a su fe cristiana rechazando de forma masiva los intentos del emperador, quien murió como apóstata, pronunciando la célebre frase: venciste galileo, refiriéndose a Jesús.

MONEDA DEL EMPERADOR ROMANO  TEODOSIO.

4.- LA RELIGIÓN CRISTIANA RELIGIÓN OFICIAL DEL ESTADO DEL IMPERIO.

            Muerto Juliano subió al trono Teodosio, español, quien en el año 380 proclamó al cristianismo religión  oficial del imperio. Se persiguió a los herejes, y a los paganos, declarando ilegal cualquier otra religión que no fuera el cristianismo, fueron destruidos templos paganos, suprimidas las fiestas paganas, se destruyeron igualmente bibliotecas, de este modo la religión cristiana pasó de ser perseguida a ocupar un lugar de privilegio.

EL CONCILIO DE NICEA

 5.- LOS CONCILIOS CELEBRADOS EN EL SIGLO Y HEREJÍAS QUE LOS MOTIVARON.

            La primera de las herejías fue el donatismo, enseñada por Donato, natural de Cartago, quien provocó una dolorosa división entre los obispos africanos atrayendo a su bando a 270 de ellos y a numerosos seguidores. Defendía que el bautismo impartido por un obispo indigno no era válido y que por  lo tanto debía  repetirse, así como que el cristiano que cometiera pecados graves, debía ser expulsado de la Iglesia, pues concebía a la misma como una comunidad en la que únicamente tenían lugar los justos.

El Donatismo se desarrolló como resultado de la persecución de los Cristianos ordenada por Diocleciano en 303 en la cual, todas las iglesia y escrituras sagradas de los Cristianos fueron destruidas. Otro edicto proclamado en 304 ordenaba la quema de incienso a los dioses ídolos del Imperio Romano a lo cual los Cristianos, se rehusaron. Muchos Cristianos entregaron los textos sagrados a sus perseguidores y aún más, traicionaron a otros Cristianos entregándolos a los Romanos. Estas personas fueron conocidas como “traditores”: Cristianos que traicionaban a otros Cristianos.

File:Augustine and donatists.jpg

SAN AGUSTÍN Y LOS DONATISTAS.

En la consagración del obispo Ceciliano de Cartago en 311, Félix, uno de los tres obispos de Aptunga, el cual consagró a Ceciliano, había dado copias de la Biblia a los perseguidores Romanos. Un grupo de cerca de 70 obispos formó un sínodo y declaró la consagración del obispo inválida. Un gran debate se levantó con relación a la validez de los sacramentos (el bautismo, la Cena del Señor, etc.) debido a que uno de ellos había pecado grandemente contra los otros Cristianos.

Después de la muerte de Ceciliano, Aelio Donato el Grande se convirtió en obispo de Cartago y es debido a su nombre que el movimiento es llamado. Los Donatistas estaban ganando “convertidos” a su causa y una división se estaba levantando en la iglesia Católica. Empezaron a rebautizar a sus “convertidos”, lo cual fue particularmente problemático para la iglesia y fue condenado en el Sínodo de Arles en 314 ya que básicamente y como se estableció, la autoridad en la iglesia Católica se había perdido.

El tema del Donatismo surgió en muchos concilios ecuménicos y finalmente fue sometido al Emperador Constantino en 316. En cada caso, la consagración del obispo Ceciliano fue defendida. Sin embargo, se inició la persecución y para el año 350 el movimiento había ganado muchos convertidos incluyendo un número incontable en la iglesia Ortodoxa en África. Pero fue la apologética llevada a cabo por Agustín que giró el nudo contra el movimiento Donatista el cual, para el siguiente siglo, había muerto.

ARRIO COLOCADO EN LA SEPULTURA.

De mucha mayor trascendencia fue la herejía de Arrio, sacerdote de Alejandría, quien afirmaba que Jesús no era Dios, sino una criatura, la más perfecta, pero en definitiva humana. El arrianismo se extendió de tal manera que más de la mitad de la Iglesia se hizo arriana.

El obispo español Osio fue uno de los que más valientemente luchó contra esta herejía, logrando la convocatoria de un concilio, el  de Nicea, el año 325, al que podemos calificar como el primer concilio universal o ecuménico. En el mismo se proclamó a Cristo como verdadero Dios, recogiendo en el credo este enunciado: “creemos en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios; Dios verdadero de Dios verdadero…”

La profesión de la fe en Jesucristo como Dios se encuentra afirmada por la Sagrada Escritura y  era profesada en la primitiva Iglesia desde los tiempos  apostólicos  El problema planteado en Nicea fue de  qué forma está verdad podría vaciarse en los moldes culturales de la época, algo que se hizo aplicando nociones de carácter filosófico tales como Fisis, naturaleza, Prosopon, persona, o Hipóstasis etc.

Los padres  de Nicea cuidaron mucho de que esta verdad fuese salvada a la hora de volcarla en estos moldes culturales.

REPRESENTACIÓN DEL ESPÍRITU SANTO.

            Otro concilio fue el de Constantinopla convocado por el emperador Teodosio, el año 382, así como Constantino convocó el de Nicea. En este concilio se definió la divinidad del Espíritu Santo reintegrándose así la creencia evangélica en la Trinidad, según el mandato de Cristo, quien mandó a sus discípulos bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

            El 27 de febrero de 380, Diocleciano  Graciano y Valentiniano II publicaron un edicto para que todos sus súbditos profesaran la fe de los obispos de Roma y Alejandría es decir la establecida en el Concilio de Nicea, el edicto  dice literalmente:

            ”Es nuestro deseo que todas las diversas naciones que están sometidas a nuestra Clemencia y Moderación, deben continuar en la profesión de esa religión que fue transmitida a los romanos por el divino apóstol Pedro, tal como ha sido conservada por la fiel tradición y que actualmente es profesada por el Pontífice Dámaso y por Pedro, Obispo de Alejandría, un hombre de santidad apostólica. De acuerdo con la enseñanza apostólica y la doctrina del Evangelio, creamos en una sola deidad del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, en igual majestad y en una santa trinidad. Autorizamos a los seguidores de esta ley que asuman el título de católicos cristianos; pero por lo que se refiere a los otros, pues, en nuestro juicio ellos son locos insensatos, decretamos que sean señalados con el ignominioso nombre de herejes, y no pueden pretender dar a sus conventículos el nombre de iglesias. Ellos sufrirán en primer lugar la reprensión de la condena divina y en segundo lugar el castigo de nuestra autoridad que de acuerdo con el deseo del Cielo decidirá infligir.

 6.- APARICIÓN DE LOS PRIMEROS ERMITAÑOS Y MONJES.

             Aunque  el monacato se inició a finales del siglo III, fue en el IV en el que se afianzó definitivamente en la Iglesia. En los comienzos algunos cristianos se marcharon al desierto de la Tebaida en Egipto a vivir en soledad, fue san Pablo, el primer ermitaño quien inauguró esta forma de vida, seguida por otros muchos, entre ellos San Antonio  Abad. Esta forma de vida se transformaría, por obra de San Pacomio el año 347, quien organizó la vida cenobítica haciendo que los ermitaños solitarios se reunieran en comunidad sometidos a una regla común dando así lugar al nacimiento de los monasterios cuyo ideal era seguir el consejo del  evangelio: Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes, dáselo a los pobres y ven y sígueme.

            Así como en siglos anteriores el ideal del cristiano perfecto sería el mártir, en este siglo el monje fue considerado como el prototipo del cristiano santo.

BASÍLICA DE SAN CLEMENTE ROMANO. SIGLO IV.

7.- ASPECTOS VARIOS DE LA VIDA DE LA IGLESIA EN ESTE SIGLO.

            En este siglo se continuó con el catecumenado como preparación a la recepción del bautismo, pero también se comenzó a bautizar a niños, puesto que se consideró que aunque los niños no podían expresar su fe, si podían ser receptores de los beneficios de Cristo y de su iglesia.

            El primado del obispo de Roma se consolidó. San Dámaso, san León I, Gelasio y san Gregorio figuran entre los principales expositores de la doctrina del Primado de los obispos de Roma, como sucesores del apóstol san  Pedro.

            En este siglo sobresalen distintos Padres de la Iglesia como san Atanasio defensor en Nicea contra Arrio de la divinidad de Cristo. San Hilario de Poitiers que escribió acerca de la Trinidad,  y una historia de la Iglesia. San Basilio y san Gregorio Nacianceno que escribieron sobre la Trinidad y san Basilio la primera Regla para los monjes, san Ambrosio de Milán y san Gregorio de Nisa  autores de diversas síntesis de la doctrina cristiana.

PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO:

 1ª ¿Cuáles piensas que fueron las causas que influyeron en que la Iglesia pasara de ser perseguida a convertirse en la religión oficial del Imperio?

2.- ¿Fue beneficiosa para la fe cristiana la ayuda y protección de la autoridad civil?

3.- ¿ Te parece que la acción del Espíritu Santo se puede hacer perceptible en algunos de los hechos de la historia del cristianismo en estos primeros siglos?

NOTA. ESTE TEMA SE COMPLETA CON LA HISTORIA DE LOS PAPAS EN EL SIGLO IV. EN EL BLOG CATEGORIA: HISTORIA DEL PAPADO SIGLO A SIGLO.

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