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BASÍLICA DE SANTA SOFÍA EN CONSTANTINOPLA

SÌNTESIS DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA. SIGLO VI.

 INDICE DEL TEMA:

1.- Apunta una nueva época: El nacimiento de Europa.

2.-Intensa vida de la Iglesia.

3.-Actividad de los monjes en este siglo.

4.-El celibato de los obispos y sacerdotes.

5.-Determinación y celebración de los sacramentos.

1.-APUNTA UNA NUEVA ÉPOCA: EL NACIMIENTO DE EUROPA.

            La evangelización de los bárbaros iniciada en el siglo anterior se continúa en el presente. Algunos de los pueblos bárbaros abrazaron el cristianismo en su forma arriana, así los ostrogodos, y los vándalos, quienes nunca llegaron a incorporarse a la Iglesia católica, aunque  desaparecieron como grupo nacional.

            Otros pueblos, como visigodos y suevos, borgoñones o longobardos, tras un periodo más o menos largo, terminaron por adherirse a la fe católica; los suevos de Galicia se convirtieron al catolicismo por obra principalmente de san Martín de Braga y los visigodos de la Península Ibérica lo hicieron siguiendo el ejemplo de Recaredo , hijo del arriano Leovigildo, en el año 589.

San Martín desciende de familia Romana que ocupaba algún puesto en la Panonia (Hungría). Visita de joven los santos lugares y vive en oriente varios años. Estando en Palestina decide ir a «Finis Terrae+ (Galicia), tal vez por contactos con monjes españoles. En su viaje pasa algún tiempo en las Galias. Llega en torno al 550 y trabaja varios años como sacerdote y como monje. Levanta un monasterio en Dumio (cercano a Braga) junto a la iglesia que el Rey Suevo, Karrarico había levantado en honor de San Martín de Tours.

MONASTERIO DE DUMIO.

Lucrecio, el metropolitano de Braga, lo nombra obispo de Dumio, creando expresamente la diócesis con sede en el monasterio en torno al 556. En el 561 sabemos que asiste al Concilio I de Braga donde el priscilianismo va a recibir el golpe de gracia. En el 569 sucede a Lucrecio en la sede de Braga conservando asimismo la de Dumio.

En el 572 preside el II Concilio de Braga que se ocupó principalmente de cortar en el pueblo las prácticas religiosas paganas. Para ello Martín redacto un subsidio práctico, el De correctione rusticorum, con que los obispos y los sacerdotes pudieran evangelizara y purificar la religiosidad del pueblo Suevo. Se entiende que aquí rústico no significa bárbaro o incorrecto, sino popular y sencillo.

El tratado intenta exponer de manera sencilla las supersticiones principales y su origen. Decía San Martín a su pueblo:

«+Cómo puede un hombre cristiano tener por dioses a las polillas y ratones? Por mucho que las veneréis y ofrezcáis sacrificios para tutelas de vuestra tinas y vuestras harcas, no dejarán de roeros el pan y los paños… No acabáis de entender cuánto os engañan los demonios en esas observaciones y agüeros que practicáis; como dice el sabio Salomón “Las adivinaciones y augurios son vanos”. +Qué esperan esos infelices atentos siempre al vuelo de las aves? +Qué es sino adoración del Diablo el encender cirios a las piedras a los árboles, a las fuentes, o el observar las calendas o las vulcanales, o el adornar las mesas, poner laurel a la entrada de las casas, observar las huellas de los pies, o echar trigo y vino sobre un tronco en llamas, o el vino y el pan en las fuentes? +Qué es eso sino culto al Diablo? Como, por ejemplo, el que las mujeres al tejer la tela invoquen a Minerva, o el no casarse en viernes ni emprender viaje en este día; +qué es sino culto al Diablo? Lo mismo que encantar las hiervas con maleficios o conjurar los demonios con conjuros, +no es culto al Diablo? Habéis cambiado el signo de la Cruz, recibido en el Bautismo, por las adivinaciones y estornudos y otros mucho signos del Diablo.( Cf.webs.advance.com.ar/pfernando/…/

La conversión de Clodoveo, rey de los francos, tuvo gran repercusión en toda la población católica de las Galias y en todo el occidente. De este modo el cristianismo fue como la columna vertebral del  nuevo mundo que comenzaba a emerger: Europa nacía lentamente.

                El cristianismo se difundió durante los tres primeros siglos entre las poblaciones, greco-romanas en su mayor parte situadas alrededor del mar Mediterráneo. Esta situación se alteró, como veremos, en el siguiente siglo, con la invasión musulmana del norte de África y de la Península Ibérica. De esta forma el Mediterraneo en vez de servir de lazo de unión se convirtió en elemento de separación, pues separa la ribera norte, cristiana, de la meridional, africana e islámica.  

            A estas tierras de la ribera norte, desde comienzos del siglo V, las invasiones de los llamados pueblos bárbaros añadieron nuevos elementos, así los pueblos germánicos que una vez convertidos al cristianismo convivieron con los descendientes de las antiguas poblaciones indígenas y romanas contribuyendo a la formación de la primera Europa.

             Luego, los misioneros cristianos occidentales y bizantinos llevaron la Fe a germanos y celtas, más remotos y menos civilizados. Tal fue el caso de san Patricio en Irlanda, san Agustín de Canterbery en Inglaterra, san Bonifacio en Germania; y los santos Cirilo y Metodio, venidos de Constantinopla. Los pueblos eslavos y magiares contribuyeron también a la formación de la Europa cristiana, una epopeya multisecular rematada, por fin, con la conversión de Escandinavia y de los pueblos de los Países bálticos. Así, Europa, nació cristiana. . Es éste el acontecimiento más importante en la historia del mundo, dice H. Belloc,  la Iglesia fue la levadura que hizo posible tal nacimiento y posterior crecimiento.

2. LA INTENSA VIDA DE LA IGLESIA.

            Una vez convertidos varios de los pueblos invasores y consolidados los nuevos reinos la  Iglesia se hizo presente en los más distintos campos de la vida social: en el arte, la liturgia, las celebraciones,  en el servicio a los necesitados, en la cultura, en la vida política.

            Además de la liturgia romana, floreció la liturgia ambrosiana en el norte de Italia, la galicana en Francia, la visigoda en España, la celta en Irlanda e Inglaterra.

            Por todas partes, en las ciudades y en los campos, se levantaban iglesias y capillas. De este siglo data la Basílica de la Natividad en Belén, así como el grandioso templo de Santa Sofía en Constantinopla, mandadas construir por el emperador de oriente Justiniano. El culto se hizo cada vez más solemne. Por iniciativa del papa san Gregorio Magno (año 590) se  introdujo en todas partes el canto gregoriano.

            El culto, que en los comienzos de la Iglesia se centraba en la Eucaristía se diversificó, la devoción a la Virgen alcanzó un auge notable,así sucede concretamente en temas relativos a la Dormición, a la Asunción de la Virgen, a la total ausencia de pecado (incluido el pecado original) en Ella, o a su cometido de Mediadora y Reina. Debemos citar especialmente a S. Modesto de Jerusalén, a S. Andrés de Creta, a S. Germán de Constantinopla y a S. Juan Damasceno como a los Padres de estos últimos siglos del periodo patrístico que más profundizaron en las prerrogativas marianas

 También el culto  dado a los santos con sus imágenes, comienzan a hacerse procesiones, se organizaron peregrinaciones a Jerusalén y a los sepulcros de los mártires, las bendiciones de lugares y obras, así como las ordenaciones solemnes  de obispos y sacerdotes.

            El modo como, en muchos casos, se realizó la incorporación de los pueblos bárbaros al cristianismo, con una conversión masiva, siguiendo la conversión de sus reyes y jefes, hizo que su fe fuera débil, con escasa y casi nula formación y  su moral influenciada por las costumbres ancestrales de los pueblos. La Iglesia trabajó por cristianizar, sin anular estas costumbres, así como muchas de sus festividades.

            A finales del siglo sexto, los hospitales y hogares para pobres existieron en gran número en todas las divisiones del territorio eclesiástico. El Papa San Gregorio Magno urgió su creación, él  mismo quiso denominarse como el “servus servorum”, el siervo de los siervos.

Los fondos  para la atención a los necesitados procedía, en sus comienzos, de las ofrendas realizadas en las celebraciones litúrgicas, de ahí el nombre de ofertorio dado a la parte de la misa en la que los presentes hacían su donaciones y ofrendas, también de donaciones de los cristianos más ricos, hasta llegar a la legislación que, como mandamiento de la Iglesia  urgía dar a ésta los diezmos y primicias.

            La  celebración de concilios locales fue otra de las características  de este siglo, la mayor parte de los mismos se ocupaban de asuntos disciplinares dando normas de un alcance local.

Durante la época carolingia, el sínodo diocesano estaba compuesto de esta manera: el presidente nato era el obispo. Los seguían los párrocos y abades. El párroco debía llevar consigo algunos clérigos encomendados a su cuidado, así como también libros litúrgicos, vasos sagrados, para que se pudiera comprobar el grado de cuidado de todas estas cosas. Formaba parte también del sínodo un conde, funcionario imperial que debía velar por la asistencia de todos aquellos que estaban obligados. En algunos sínodos tomaron parte también algunos seglares.

3.- LA ACTIVIDAD DE LOS MONJES EN ESTE SIGLO.

             La importancia de los monjes tanto benedictinos, como los que posteriormente fueron surgiendo, desempeñaron una gran labor en los más variados campos. En el de la evangelización, los benedictinos enviados por  el Papa Gregorio Magno culminaron la cristianización de Inglaterra; en el campo de la repoblación de territorios, era frecuente que en torno a un monasterio naciera una nueva población que se sentía ocupada en la labranza de los campos pertenecientes al monasterio; en el de la cultura, los monjes fueron quienes con su trabajo de copistas recuperaron los escritos destruidos y desaparecidos de los grandes escritores griegos y romanos; siendo sus bibliotecas un lugar en el que se almacenó el saber de la época;  junto a esta labor hay que reseñar la que realizaban en las escuelas monacales, educando y enseñando a los niños. De esta forma  la Iglesia en varias de sus instituciones, escuelas monacales, catedralicias, parroquiales… fue ya en este siglo la  única encargada de la transmisión del saber.

            La existencia de monasterios femeninos es prácticamente simultánea a la fundación del monacato para varones

            Ya en el siglo IV hay monasterios para mujeres san Antonio Abad, el popular san Antón, mandó construir uno de estos monasterios poniendo a su hermana como abadesa. San Basilio fundó varios monasterios para mujeres jóvenes en Capadocia, hoy provincia de la actual Turquía  así como en otros lugares. A principios del siglo V se multiplicaron los monasterios femeninos, llegando algunos a contar hasta 200 monjas san Jerónimo refiere la existencia de monasterios  de mujeres en Occidente.En Roma en Galia  y en Milán se fundaron varios bajo la dirección de san Ambrosio, Atanasio y Eusebio.

    MONASTERIO DE SAN AMBROSO.    

El más célebre de los monasterios galos del siglo V fue el monasterio de San Ambrosio donde se recluyó su hermana Marcelina con una compañera llamada Cándida. San Ambrosio atestigua en sus escritos que allí llegaban mujeres de lugares lejanos para recibir de sus propias manos los hábitos De Placentino sacrandae virgines veniunt, de Bononiensi veniunt, de Mauritania veniunt ut hic valentur.( las vírgenes consagradas llegan de Placentino, vienen de Bononiensi, de Mauritania para permanecer aquí (Ambrosio De Virgin. Lib. I cap. 10).  

  4.-EL CELIBATO DE LOS OBISPOS Y SACERDOTES.

En el siglo VI el celibato de los sacerdotes y obispos  siguen pautas semejantes a las de los siglos anteriores, es decir, se les permite que contraigan matrimonio, debiendo sin embargo guardar castidad, sin cohabitar con su mujer ni tener hijos,  para lo que debían con anterioridad contar con el consentimiento de la esposa. Tal norma era incumplida con frecuencia.

            Varios concilios en sus decretos se ocupan del tema, introduciendo restricciones hasta llegar a la ley del celibato existente hoy en la iglesia latina.

            El concilio de Elvira, España, en el año 306,  en su decreto 43 dice:” Todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de celebrar misa deberá ser excluido de su ministerio,” El Concilio II de Tours (año566) establece que” todo clérigo que sea hallado en la cama con su esposa será excomulgado  por un  año y reducido al estado laico.” Tal disciplina pone de manifiesto la idea que del sexo existía en la Iglesia católica por estas fechas, al considerar que era algo impuro celebrar la Eucaristía por un hombre casado, destacando el valor de la virginidad y llegando a considerar el matrimonio como una fornicación consentida, con  vistas a la procreación.

            Hasta el siglo XII tanto sacerdotes, como obispos podían  casarse, fue el I Concilio de Letrán  convocado por el Papa Calixto II  el año 1123 quien impuso la ley del celibato en la iglesia latina, decretando que los matrimonios de los clérigos eran inválidos.

5.- DETERMINACIÓN Y CELEBRACIÓN DE LOS SACRAMENTOS.

              De los siete sacramentos hoy existentes no  todos tenían una definición  y celebración clara en esta época, especialmente el de la penitencia y el del matrimonio, tampoco estaba bien definido el alcance del sacramento del orden  ¿Era el episcopado distinto del presbiterado? ¿Se consideraban parte del sacramento el diaconado y el subdiaconado? ¿ y las llamadas órdenes menores ?

 Por otra parte y desde el punto de vista histórico hay  indicios de que en alguna época fueron ordenadas las mujeres ejerciendo funciones propiamente sacerdotales, así el Concilio de Laodicea, año 325 prohíbe que las mujeres sean ordenadas, lo que parece sugerir que lo fueron en algún caso, todavía en el siglo XIV el Obispo Pelagio se queja de que las mujeres son aun ordenadas y administran confesiones. Estos y otros indicios sugieren que a través de la historia de la Iglesia hubo conatos para introducir este uso, que terminó por ser abortado por la corriente contraria más numerosa y fuerte.

   LOS SACRAMENTOS DE LOS IGLESIA.

En cuanto al matrimonio es preciso notar que en este siglo todavía se admitía el divorcio en determinados casos. Los penitenciales, o catálogos de pecados, tan difundidos a partir del siglo VI suelen considerar lícito, en algún caso, el divorcio completo. El penitencial del obispo Teodoro para francos y anglosajones; el de Egberto, para las Islas Británicas; el formulario de Marculf para visigodos. El caso más frecuentemente admitido era el del adulterio de la esposa. En pleno siglo XVI el gran teólogo tomista, cardenal Cayetano decía “me siento estupefacto de que exceptuando Cristo de una manera clara la causa de la fornicación, el torrente de los doctores ( latinos ) no admita esta libertad al marido para tomar a otra mujer”

 PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO.

 1.- ¿ Has encontrado en este tema alguna cosa que te haya llamado la atención? ¿ Por qué no haces un comentario sobre ella.?

2.-¿ Por qué piensas que la actual Unión Europea no quiere hacer una referencia expresa en la hipotética Constitución Europea de las raíces cristianas de Europa?

3.- ¿ Sería para la Iglesia católica y universal  positivo hacer referencia a las raíces cristianas de la actual Europa? ¿ Tienes alguna opinión al respecto?

NOTA : ESTE TEMA SE COMPLETA CON LA HISTORIA DEL PAPADO EN EL SIGLO VI. VER CATEGORÍA  HISTORIA DEL PAPADO SIGLO A SIGLO, EN EL BLOG.

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