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LA SALVACIÓN ETERNA  EN EL CONDENADO POR DESCONFIADO Y EN EL BURLADOR DE SEVILLA DE TIRSO DE MOLINA.

TIRSO DE MOLINA. 

 

             El título del tema, nos informa acerca de lo que se busca en los escritos de este autor  que se encuentra entre los más famosos de la etapa del llamado siglo de oro español, para llegar a ese objetivo, seguiremos el siguiente esquema:

 1.- Reseña biográfica .

2.- Su obra.

3.- El pensamiento teológico  de Tirso en el Condenado por desconfiado.

4.-El pensamiento teológico de Tirso en el Burlador de Sevilla.

LA VIRGEN DE LA MERCED Y LA REDENCIÓN DE CAUTIVOS.

 1.- RESEÑA BIOGRÁFICA .

             Al iniciar esta reseña biográfica , quizás sea oportuno indicar, que no todos los datos que se barajan en su biografía tienen garantía probada de su certeza, dicho esto pasamos  a la dicha reseña.

            Tirso de Molina es el pseudónimo  bajo el que se oculta su verdadero nombre que es el de  Gabriel Téllez, éste  nació en Madrid el 24 de marzo de 1579 (fiesta de San Gabriel) y se le bautizó en la  iglesia de San Sebastián el 29 de marzo.

            Su partida de nacimiento es confusa y algunos creen que pudo haber nacido realmente en 1580-1581. Sabemos que sus padres fueron Andrés López y Juana Téllez, quienes eran de origen más bien humilde; también sabemos que tuvo una hermana mayor: Catalina quien a temprana edad se incorporó al convento de la Magdalena de Madrid.

            Sobre el problemático origen paterno de Tirso, quizás se quede en sombras, ya que lo dicho por Blanca de los Ríos acerca de ser hijo del Duque de Osuna, fue refutado por la crítica en la Revista de Estudios de 1949 por Miguel L. Ríos y Manuel Penedo.  Luis Vázquez teoriza sobre algún posible origen portugués del padre de Tirso lo cual, explica, estaría relacionado a su gusto y predilección de los temas lusos.

   DIBUJO DEL CONVENTO DE LA MERCED DE MADRID.

         Sabemos que Tirso ingresa al convento de la Merced de Madrid en 1600 y ese mismo año, el 19 de diciembre, fue trasladado como novicio a Guadalajara, donde tuvo por maestro a fray Lorenzo Rodríguez y posteriormente con fray Manuel Calderón.

            Son múltiples los testimonios de sus maestros y compañeros en el convento que dan fe de la disposición y gran capacidad de Tirso de Molina en estos años, que lo hacen un aventajado cuando en 1603 se encuentra ordenado “in Sacris”.

            En Toledo en 1606 se dan noticias de las que serían las primeras obras  de Tirso.

            El 10 de abril de 1616 Tirso parte rumbo a Santo Domingo en la nao Nuestra Señora del Rosario, desde el puerto de San Lúcar de Barrameda. Tirso junto con seis mercedarios más constituye un séquito bajo las órdenes de Juan Gómez, quien fuese Vicario General de la isla de Santo Domingo.

            A principios de 1618 regresa a España para asistir como capitular con voz y voto en la elección del nuevo Maestro General de la orden. El 24 de agosto de este mismo año, fallece Andrés López, el padre de Tirso, quien, como se ha dicho, no testa nada pues ambos padres vivieron y murieron en la pobreza.

            En 1619 reside en Segovia aunque se mueve por Castilla y Madrid. Hacia 1621 son años de cambio , pues a la muerte de Felipe III y llegada al poder de Felipe IV, se consolida la autoridad del Conde Duque de Olivares, valido del rey, con quien, según varios críticos, Tirso no simpatizaba.

            En 1625 la Junta de Reformación de costumbres prohíbe a Tirso seguir escribiendo comedias y versos profanos, condenándolo al destierro y amenazándole de excomunión.

            A pesar de todo, Tirso de Molina siguió escribiendo y no se tomaron medidas mayores contra él al desinflarse las disposiciones moralizadoras del Conde-Duque; es más, en 1626 pasó a residir en Madrid y fue nombrado comendador de Trujillo, por lo que vivió en la ciudad extremeña hasta 1629, año en que volvió a Toledo y posiblemente a Madrid.

            Entre 1632 y 1639 estuvo en Cataluña, donde fue nombrado definidor general y cronista de su Orden y compuso la Historia general de la Orden de la Merced. En 1639 el pontífice Urbano VIII le concedió el grado de maestro; sin embargo, los enfrentamientos con miembros de su propia Orden lo llevaron al destierro en Cuenca en 1640.

            Sus últimos años los pasó en Soria, en el Convento de Nuestra Señora de la Merced, en el que fue nombrado comendador en 1645. Murió en Almazán en 1648.

 2.-SU OBRA.

          Tirso es uno de los grandes dramaturgos del Siglo de Oro español. En su obra dramática se mantuvo fiel a Lope de Vega, del que sólo se diferencia por el análisis más profundo de la psicología de sus protagonistas, en especial en los tipos femeninos, cuya variedad y matización es poco usual en el teatro español de la época.

            Fue un autor muy fecundo. Dejó unas 300 comedias, que se imprimieron en cinco partes: Primera parte (Sevilla, 1627); Segunda parte (Madrid, 1635); Tercera parte (Tortosa, 1634); Cuarta parte (Madrid, 1635), y Quinta parte (Madrid, 1636).

            Como dramaturgo religioso, escribió varios autos sacramentales: El colmenero divino, No le arriendo la ganancia, El laberinto de Creta .Comedias bíblicas: La mujer que manda en casa, sobre la historia de Acab y Jezabel; La mejor espigadera, sobre Ruth; La vida y muerte de Herodes; La venganza de Tamar; y Comedias hagiográficas: la trilogía de La Santa Juana, La ninfa del cielo, La dama del Olivar.

            Extrajo de las historias y leyendas nacionales argumentos de numerosas comedias: la trilogía de los Pizarro :Todo es dar en una cosa, Amazonas en las Indias y La lealtad contra la envidia; la historia de Martín Peláez :El cobarde más valiente, o la de María de Molina :La prudencia en la mujer.

            Entre las comedias de carácter destacan Marta la piadosa y El vergonzoso en palacio. Al grupo de comedias de intriga pertenecen La villana de Vallecas, Desde Toledo a Madrid, Por el sótano y el torno y Don Gil de las calzas verdes.

           En algunas de estas obras aparecen poemas y versos de caracter religioso, especialmente a Cristo Crucificado .

            Son importantes dos obras de contenido filosófico ,  las que mayor fama le han dado: El burlador de Sevilla y Convidado de piedra, que introdujo el tema del libertino don Juan Tenorio en la literatura universal, y El condenado por desconfiado, de cuya temática nos ocuparemos a continuación.

            Su obra en prosa incluye una Historia de la orden de la Merced y dos obras misceláneas: Cigarrales de Toledo (1621) y Deleitar aprovechando (1635).

 3.-EL PENSAMIENTO TEOLÓGICO DE TIRSO EN EL CONDENADO POR DESCONFIADO.

           La obra se configura como un sermón religioso dirigido al público habitual de los corrales de comedias, por lo que incorpora componentes de la comedia de santos y del auto sacramental, y supone una de las cumbres del teatro del Siglo de Oro por su efectivo tratamiento de la tensión dramática y la hondura de sus implicaciones teológicas.

            1.- ARGUMENTO.

          El monje Paulo vive dichoso como ermitaño en la soledad de su cabaña y así lo proclama.

 PAULO                   (De ermitaño.)  

                 ¡Dichoso albergue mío!  

                 Soledad apacible y deleitosa,  

                 que en el calor y el frío  

                 me dais posada en esta selva umbrosa,  

                 donde el huésped se llama

                 o verde yerba o pálida retama….

 

               Quiero, Señor divino,  

                pediros de rodillas, humilmente,  

                que en aqueste camino  

                siempre me conservéis piadosamente.  

                Ved que el hombre se hizo

                de barro vil, de barro quebradizo.  

 

            Pero a los diez años de estar viviendo esa vida ,  se consume en querer conocer si todos aquellos sacrificios no habrían sido inútiles, y ruega a Dios que le revele su destino final para tener seguridad de su salvación y encontrar así la paz  y felicidad:

 PAULO        Aqueste bien, Señor, habéis de hacerme.  

                 ¿Qué fin he de tener? Pues un camino

                 sigo tan bueno no queráis tenerme  

                 en esta confusión, Señor eterno.  

                 ¿He de ir a vuestro cielo o al infierno?  

                 Treinta años de edad tengo, Señor mío,  

                 y los diez he gastado en el desierto,

                 y si viviera un siglo, un siglo fío  

                 que lo mismo ha de ser; esto os advierto.  

                 Si esto cumplo, Señor, con fuerza y brío,  

                 ¿qué fin he de tener? Lágrimas vierto.  

                 Respondedme, Señor, Señor eterno.

                ¿He de ir a vuestro cielo o al infierno?  

 

   EL DEMONIO Y SUS MIL CARAS.

         El demonio  lo ha  estado tentando durante todo ese tiempo, recordándole  sus malos hechos del pasado con el fin de que este recuerdo le lleve a desconfiar de la misericordia de Dios , a lo que   Paulo siempre ha resistido, pero en este momento se da cuenta de la duda  en que está acerca de su salvación que ya  es un acto de desconfianza  en un hombre como él ha cumplido todos los mandamientos de Dios:

 DEMONIO  (Invisible para PAULO.)  

                 Diez años ha que persigo  

                 a este monje en el desierto,  

                 recordándole memorias  

                 y pasados pensamientos;

                 y siempre le he hallado firme,  

                 como un gran peñasco opuesto.  

               

                 Hoy duda de su fe, que es duda  

                 de la fe lo que hoy ha hecho,  

                 porque es la fe en el cristiano

                 que sirviendo a Dios y haciendo  

                 buenas obras ha de ir  

                 a gozar de Él en muriendo.  

                 Este, aunque ha sido tan santo,  

                 duda de la fe, pues vemos

                 que quiere del mismo Dios.  

                 estando en duda, saberlo

  EL DEMONIO SE TRANSFORMA EN ÁNGEL DE LUZ.

         En esta situación y de acuerdo con la idea propia de las creencias de la época, el demonio se disfraza ángel de luz  y lo tienta  diciéndole que Dios ha escuchado sus súplicas  y lo manda para sacarle de esa confusión diciéndole  que tiene como causa a un diablo con  la ilusión  de que su confusión permanezca :

 DEMONIO : Me ha mandado que te saque  

                 de esa ciega confusión,

                 porque esa vana ilusión  

                 de tu contrario se aplaque.

 

            Pablo cae en la tención de desconfianza  en Dios   creyendo que  Dios  ha decidido comunicarle  su final por medio del Ángel.

 PAULO            ¡Qué gran contento  

                 con tus razones me das!

 Paulo le pregunta al diablo, que tiene que hacer. El demonio le dice que vaya a Nápoles  donde  se encontrará con un hombre llamado Enrico y se le dirá lo que tiene que hacer.

  DEMONIO   Que Enrico tiene por nombre,  

                 hijo del noble Anareto,  

                 Conocerasle, en efecto,  

                 por señas: que es gentilhombre,  

                 alto de cuerpo y gallardo,

                 No quiero decirte más,  

                 porque apenas llegarás  

                 cuando le veas.  

 

PAULO            Aguardo  

                 lo que le he de preguntar  

                 cuando le llegare a ver.

 

DEMONIO          Sólo una cosa has de hacer.  

 PAULO            ¿Qué he de hacer?  

 DEMONIO          Verle y callar,  

                 contemplando sus acciones,  

                 sus obras y sus palabras.  

 PAULO            En mi pecho ciego labras

                 quimeras y confusiones.  

                 ¿Sólo eso tengo que hacer?  

 DEMONIO   Dios que en él repares quiere,  

                 porque el fin que aquél tuviere  

                 ese fin has de tener.

      Enrico es un criminal, burlador de mujeres, poseído por un enorme dinamismo que no admite más ley que la de su deseo, en nombre del cual comete los más tremendos desafueros.

 ENRICO: Ni a la justicia respeto;  

                 mil veces me he resistido  

                 y a sus ministros he muerto;

                 tanto, que para prenderme  

                 no tienen ya atrevimiento. 

             Pero Enrico, sin embargo, tiene esperanza en su salvación y guarda buenos sentimientos de caridad hacia su padre enfermo y de amor hacia su novia.

 ENRICO. Cinco años ha que tullido  

                 en una cama le tengo,  

                 y tengo piedad con él

                 por estar pobre el buen viejo,  

                 y porque soy causa, en fin,  

                 de ponelle en tal extremo  

                 por jugarle yo su hacienda  

                 el tiempo que fui mancebo.

                 Todo es verdad lo que he dicho,  

                 ¡voto a Dios!, y que no miento.  

                 Juzgad ahora vosotros  

                 cuál merece mayor premio.  

       Paulo ya en Nápoles  averigua que Enrico es un rufián, criminal y ladrón.

El ángel le ha dicho que su suerte ha de ser la de Enrico, por eso llega a la conclusión de que su fin es la condenación eterna.

 PAULO ¡Gran Señor, Señor eterno!

                 ¿Por qué me habéis castigado  

                 con castigo tan inmenso?  

                 Diez años y más, Señor,  

                 ha que vivo en el desierto,  

                 comiendo hierbas amargas,

                 salobres aguas bebiendo,  

                 sólo porque Vos, Señor,  

                 juez piadoso, sabio recto,  

                 perdonarais mis pecados.  

                 ¡Cuán diferente lo veo!

                 Al infierno tengo de ir.  

                 Ya me parece que siento  

                 que aquellas voraces llamas  

                 van abrasando mi cuerpo.  

                 ¡Ay, qué rigor!  

            En esta situación  Paulo  hundido en la desesperación, reniega de Dios , se quita los hábitos de ermitaño y se hace bandolero. Terminando de esta forma su vida y condenándose .

            Pero Enrico, en medio de sus maldades, fiel a las exhortaciones de su padre, al final se arrepiente  confía en la misericordia de Dios y se salva.

LA FE FIDUCIAL Y LA SALVACIÓN.

 2.-COMENTARIO.

             Esta obra plantea el problema de la Salvación  que se presentaba de forma acuciante  a partir de Lutero, pues la seguridad de alcanzar la salvación fue la que llevó al agustino a su doctrina de la salvación por la fe fiducial , la fe como confianza en Dios por Cristo, sin necesidad  de las obras, pues en última instancia la salvación del hombre era un asunto a llevar a cabo entre Cristo y Dios, ya que la justificación luterana no conllevaba ninguna renovación en el hombre que seguía siendo un  pecador , incapaz de hacer ninguna  obra que mereciera la salvación.

            Y esta seguridad era también la que buscaban los católicos que acuciados por el temor del infierno, de un infierno  aireado constantemente por los predicadores, que lo describían  tétricamente , detallando sus penas, de daño y de sentido, entre otros Fray Luis de Granada , san Juan de Ávila, santa Teresa de Jesús que veía caer en el infierno las almas como caen las hojas de los árboles en el otoño, y que dio lugar a unos creyentes , hasta no hace muchos años, fundados en el miedo a Dios.

            La obra de Tirso no aplica la doctrina  luterana de la salvación, sino la doctrina católica con los matices con  que ésta era vivida en la época.

   LA TRANSFORMACIÓN HUMANA 

         En el catolicismo la doctrina de la justificación  implicaba  una transformación  interior que convertía al hombre en una nueva criatura: hijo de Dios y heredero de la gloria , todo ello como un don gratuito de Dios, ganado para nosotros  por Cristo.

            En esta nueva creación el hombre seguía conservando su libertad, por la que podía  obrar como un hombre nuevo  o como el hombre viejo.

            Si obraba como hombre nuevo  todas las obras que hiciere eran merecedoras de la salvación, pues uno de los efectos gratuitos  de la obra de Cristo, era hacer meritorias todas las obras que hiciere el hombre, excepto las gravemente pecaminosas.

  ARREPENTIDO Y PERDONADO.

          Si obraba como hombre viejo caía  en una situación similar a la que estaba antes de la redención por Cristo , con la  excepción de que por el arrepentimiento ayudado por la gracia, podía  volver a la situación de hombre nuevo.

            Si aplicamos la doctrina católica a la situación de Paulo de la obra de Tirso, tenemos  que Paulo se condenó por los pecados cometidos en la última parte de su vida, cuando se hizo bandolero, que tuvieron  como causa y raíz   la desconfianza  en su vida de ermitaño  del valor  de sus obras por la redención de Cristo,  y en su vida de bandolero ,  en la desconfianza  de la  misericordia del Señor, pues a pesar de estas malas obras se habría salvado si se hubiera arrepentido de esos pecados, lo que justifica el título de la obra: El condenado por desconfiado .

            Paulo puede ser el prototipo del fiel de la época que tenia el infierno como  una amenaza que se cernía como espada en la cabeza de los más fieles

            Por el contrario Enrico, pecador que ha vivido por completo de espaldas a la vida cristiana , quien   al final se arrepiente  confía en la misericordia de Dios y se salva.

 4.- .-EL PENSAMIENTO TEOLÓGICO DE TIRSO EN EL BURLADOR DE SEVILLA .

           1.- ARGUMENTO.

          De forma breve comentamos esta segunda obra de Tirso de Molina, dado que el fondo de la misma es similar al de la del Condenado por desconfiado, y la explicación dado en el comentario anterior vale también para esta.           

            En la obra se describen las aventuras amorosas de don Juan Tenorio, un joven libertino e irreverente, quien se  burla de todas   las mujeres  con las que se encuentra.

           Su fiel criado  Catalinón que le acompaña en todas sus aventuras amorosas le reprocha su conducta, indicándole  que con la vida que lleva está en peligro su salvación.

           Don Juan Tenorio  le responde que  se arrepentirá  a la hora de la muerte, teniendo como tiene confianza en que Dios lo  perdonará todo.

            En una de sus aventuras mujeriegas  mata al padre de una de ellas, don Gonzalo de Ulloa, y más tarde en un acto de irreverencia  invita al muerto representado en una estatua en su sepulcro , a cenar

            Con la sorpresa para el Tenorio  Don Gonzalo le corresponde la invitación  diciendole donde y cuando cenarán.

            Don Juan Tenorio aunque temeroso, haciendo gala de su soberbia, va a la cena acompañado de su fiel criado  Catalinón y durante la cena en la capilla, le lleva al infierno sin que don Juan tenga tiempo para arrepentirse, este es el final :

EL RETO DE DON JUAN

 CATALINON :¿De qué es este guisadillo?

GONZALO: De uñas.

CATALINON: De uñas de sastre será, si es guisado de uñas.

JUAN:           Ya he cenado, haz que levanten  la mesa.

GONZALO:  Dame esa mano. No temas, la mano dame.

JUAN: ¿Eso dices? ¿Yo temor? ¡Que me abraso! No me abrases con tu fuego.

GONZALO: 

            Aquéste es poco

            para el fuego que buscaste.

            Las maravillas de Dios

            son, don Juan, investigables,

            y así quiere que tus culpas

            a manos de un muerto pagues,

            y así pagas de esta suerte

            las doncellas que burlaste.

            Ésta es justicia de Dios,

            quien tal hace, que tal pague.

JUAN:          

            Que me abraso, no me aprietes,

            con la daga he de matarte,

            mas, ay, que me canso en vano

            de tirar golpes al aire!

            A tu hija no ofendí,

            que vio mis engaños antes.

GONZALO:  No importa, que ya pusiste tu intento.

JUAN :Deja que llame quien me confiese y absuelva.

GONZALO: No hay lugar, ya acuerdas tarde.

JUAN:¡Que me quemo! ¡Que me abraso!  Muerto soy.

                         (  Cae muerto don JUAN)

CON EL CONVIDADO DE PIEDRA 

2.-COMENTARIO.

          En este caso la condenación tiene como causa las malas obras de D. Juan, que tienen su fundamento y raíz en el exceso de confianza en Dios, con un constante pecado  de presunción, por el que da por hecho que Dios, a pesar de sus malas obras, le dará tiempo para arrepentirse, partiendo de la doctrina católica por la que  la salvación  se alcanza por las buenas obras fruto de la acción de la gracia en el hombre, o por  el arrepentimiento ,  fruto de la gracia de Dios que lleva al fiel creyente al sincero arrepentimiento, algo de lo que está  falto  D. Juan que tiene obras , ni tiempo para arrepentirse ,  pues antes de pedir que le confiesen ya está quemándose en el infierno de la mano del fuego de Gonzalo .

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quijotediscipulo.

 

 

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