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MIGUEL DE UNAMUNO Y LA ANGUSTIA ANTE LA MUERTE

          Con la vida y obra de d. Miguel de Unamuno inauguramos la CATEGORIA de la generación del 98. Como es habitual en los temas del blog no emitimos juicios sobre las personas y sus obras que pasan por el blog contentándonos con presentar los datos y en caso con el siguiente esquema:

1.-Reseña biográfica.

2.-Su obra literaria.

3,.La Religión en la obra de Unamuno,

4,. Miguel de Unamuno y la angustia sobre el destino del hombre tras la muerte.

 CASA NATAL DE UNAMUNO.

.-RESEÑA BIOGRAFICA. (1864/09/29 – 1936/12/31)

 Nació el 29 de septiembre de 1864 en Bilbao (España).Hijo de Salomé de Jugo y de Félix de Unamuno, un comerciante que había hecho fortuna en México. Fue el tercero de seis hermanos. Su padre murió cuando él tenía cinco años.Letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884).

Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista.

DE LA CASA MUSEO DE MIGUEL DE UNAMUNO EN SALAMANCA,

Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector.

En el año 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII. Fue confinado a Fuerteventura (Islas Canarias) en 1924 por su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Más adelante se radica en Francia, en exilio voluntario hasta 1930, año de la caída del régimen de Primo de Rivera.

Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del Ejército español que en seguida encabezó el general Francisco Franco, pronto les censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: “¡Viva la muerte y muera la inteligencia!”. Sus últimos días los pasó recluido en su domicilio de Salamanca.

EN EL BALCÓN DE LA CALLE BORDADORES DE SALAMANCA.

Murió repentinamente, en su domicilio salmantino de la calle Bordadores, la tarde del 31 de diciembre de 1936, durante la visita que le hizo el falangista Bartolomé Aragón, antiguo alumno y profesor auxiliar de la Facultad de Derecho[

]A pesar de su virtual reclusión, en su funeral fue exaltado como un héroe falangista.[]A su muerte, Antonio Machado escribió: «Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo; acaso también, aunque muchos no lo crean, contra los hombres que han vendido a España y traicionado a su pueblo. ¿Contra el pueblo mismo? No lo he creído nunca y no lo creeré jamás.

Sus restos reposan junto a los de su hija mayor, Salomé (casada con su secretario y poeta José María Quiroga Plá y fallecida tres años antes), en un nicho del cementerio de San Carlos Borromeo de Salamanca, tras este epitafio: “Méteme, Padre Eterno, en tu pecho, misterioso hogar, dormiré allí, pues vengo deshecho del duro bregar”

 2.-SU OBRA LITERARIA.

 Como escritor cultivó diversos gèneros literarios, los enumeramos a continuación tomados de wikipedia:

Narrativa

La obra narrativa de Miguel de Unamuno, en orden cronológico, es la siguiente:

  • Desde 1886 escribió un total de 87 cuentos y relatos cortos[De ellos, en 1913 seleccionó solo veintiséis para su libro El espejo de la muerte [Destacan el que da título al libro o Revolución en la biblioteca de Ciudádmuerta
    • Paz en la guerra (1895), obra en la cual utiliza el contexto de la tercera guerra carlista (que conoció en su niñez) para plantear la relación del yo con el mundo, condicionado por el conocimiento de la muerte.
    • Amor y pedagogía (1902), que une lo cómico y lo trágico en una reducción a lo absurdo de la sociología positivista.
    • Recuerdos de niñez y mocedad (1908) es una obra autobiográfica. En ella el autor vasco reflexiona sobre los primeros años de su vida en Bilbao.
    • El espejo de la muerte (1913), libro de cuentos.
  • Niebla (1914), obra clave de Unamuno, que él caracteriza con el nombre «nivola» para separarla de la supuesta forma fija de la novela.
  • En 1917 escribe Abel Sánchez, donde invierte el tema bíblico de Caín y Abel para presentar la anatomía de la envidia.
    • Tulio Montalbán (1920) es una novela corta sobre el problema íntimo de la derrota de la personalidad verdadera por la imagen pública del mismo hombre.
    • También en 1920 se publican tres novelas cortas con un prólogo de gran importancia: Tres novelas ejemplares y un prólogo.
    • La última narración extensa es La tía Tula (1921), donde se presenta el anhelo de maternidad ya esbozado en Amor y pedagogía y en Dos madres.
    • Teresa (1924) es un cuadro narrativo que contiene rimas becquerianas, logrando en idea y en realidad la recreación de la amada.Cómo se hace una novela (1927) es la autopsia de la novela unamuniana.San Manuel Bueno, mártir (1930), en la que habla de un sacerdote que predica algo en lo que él no logra creer.Don Sandalio, jugador de ajedrez (1930).

Novela.

En la época literaria que rodeaba al autor por entonces, se exigían unos rígidos patrones de procedimiento a la hora de escribir y publicar una novela, Unamuno no quiso someterse a esos padrones Su solución fue inventar un nuevo género literario, al que bautizó como «nivola».

 Filosofía.

 Unamuno visto por Ramon Casas (MNAC).

La filosofía de Unamuno no fue una filosofía sistemática, sino una negación de cualquier sistema y una afirmación de fe «en sí misma». Se formó intelectualmente bajo el racionalismo y el positivismo.

Durante la época de su juventud, escribió artículos en los cuales se apreciaba claramente su simpatía por el socialismo, y tenía una gran preocupación por la situación en la que se encontraba España.

La influencia de algunos filósofos como Adolf von Harnack provocó el rechazo de Unamuno por el racionalismo. Tal abandono queda de manifiesto en su obra San Manuel Bueno, mártir, donde la metáfora de la nieve cayendo sobre el lago ilustra su postura en favor de la fe —la montaña sobre la cual la nieve crea formas, paisajes, frente al lago, donde ésta se disuelve y se transforma en nada.

Para él la muerte es algo definitivo, la vida acaba. Sin embargo, pensaba que la creencia de que nuestra mente sobrevive a la muerte es necesaria para poder vivir. Desde luego, se necesita creer en un Dios, tener fe, lo cual no es racional; así siempre hay conflicto interior entre la necesidad de la fe y la razón que niega tal fe.

           Es considerado uno de los predecesores de la escuela existencialista dentro de la corriente vitalista, que, varias décadas después, encontraría su auge en el pensamiento europeo. Así estudió danés para leer directamente a Søren Kierkegaard, a quien en sus obras solía llamar, en su peculiar y cordial estilo, «hermano».

La preocupación por España se manifestó en los ensayos recogidos en sus obras:

En torno al casticismo (1895);

Vida de Don Quijote y Sancho (1905);

Por tierras de Portugal y España (1911).

Durante la guerra y a partir de agosto de 1936, Unamuno comenzó a tomar apuntes para un libro que no llegaría a escribir y en el que plasma su testamento político: El resentimiento trágico de la vida. Notas sobre la revolución y la guerra civil españolas.

Sus obras más puramente filosóficas son:

El sentimiento trágico de la vida, (1913);

La agonía del cristianismo (1925).

 Poesía.

 Siempre se sintió atraído por los metros tradicionales y, si bien en sus primeras composiciones procura eliminar la rima, más tarde recurre a ella. Entre sus obras poéticas destacan: Poesías (1907), Rosario de sonetos líricos (1911), El Cristo de Velázquez (1920), Andanzas y visiones españolas (1922), Rimas de dentro (1923), Teresa. Rimas de un poeta desconocido (1924), De Fuerteventura a París (1925), Romancero del destierro (1928) y Cancionero (1953).

Tosco y prosista, nunca se le ha reconocido por versos armoniosos y trabajados, sino por estrofas breves, castellanas y muy personales: en palabras de Ramón Irigoyen, prologuista de Niebla en la edición de El Mundo, Unamuno siempre fue un «eyaculador precoz del verso», haciendo referencia a su escaso detenimiento en la revisión de sus poemas conclusos, en comparación con otros poetas de la época tales como Machado o Juan Ramón Jiménez.

Teatro.

La obra dramática de Unamuno presenta su línea filosófica habitual; de ahí que obtuviera un éxito más bien escaso. Temas como la indagación de la espiritualidad individual, la fe como «mentira vital» y el problema de la doble personalidad son tratados en La esfinge (1898), La venda (1899) y El otro (1932). Actualiza la tragedia euripidea en Fedra (1918) y traduce la Medea (1933) de Séneca.

El teatro unamuniano tiene las siguientes características:

  1. Es esquemático, está despojado de todo artificio y en él sólo tienen cabida los conflictos y pasiones que afectan a los personajes. Esta austeridad es influjo de la tragedia griega clásica.
  2. Si los personajes y los conflictos aparecen desnudos, la escenografía también se ve despojada de todo artificio. Es una escenografía simplificada al máximo.
  3. Lo que realmente le importa es presentar el drama que transcurre en el interior de los personajes y, sin duda, de su interior.

Con la simbolización de las pasiones y la austeridad tanto de la palabra como escenográfica, el teatro unamuniano entronca con las experiencias dramáticas europeas y abre un camino a la renovación teatral española, que será seguido por Ramón Valle-Inclán, Azorín y, más tarde, Federico García Lorca.

Obras teatrales.

 La esfinge (1898)La venda (1899)La princesa doña Lambra (1909)La difunta (1909)El pasado que vuelve (1910)Fedra (1910)Soledad (1921)Raquel encadenada (1921)Sombras de sueño (1926)El otro (1926)El hermano Juan o el mundo es teatro (1929)Razón y fe.

EN FAMILIA.

3.- LA RELIGIÓN EN LA OBRA DE MIGUEL DE UNAMUNO.

           El tema religioso está muy presente en la obra de Miguel de Unamuno, no sólo como algo objeto de estudio, sino como una realidad vital y existencial que configuró de forma profunda su personalidad.

            La religiosidad unamuniana la vive desde la niñez en el seno de su familia, participa en las festividades religiosas de su Bilbao natal: Las Navidades, las procesiones de Hábeas Christum, del Corpus que no olvida, porque son recuerdos sagrados junto a la madre”de Semana Santa, el día de la primera comunión…en el alma de Unamuno no se apagó nunca el eco de estas impresiones infantiles.

            Si cotejamos las memorias Diario íntimo y Recuerdos de niñez y mocedad con los poemas y obras de pensamiento o de ficción, podemos comprobar que sus personajes comparten sus zozobras y alegrías íntimas, el ardor de sus inquietudes existenciales y religiosas.

            Durante su vida padeció varias crisis religiosas, un tema fundamental de esas crisis es el de la existencia de Dios: Dios es el objeto de nuestra creación: No creemos en Dios, sino que creamos a Dios, llega decir, como un eco de la filosofía de Ludwig Feuerbach padre de la izquierda Hegeliana que tanta significación tuvo a mediados del siglo XIX.

VIDA DE JESUS DE ERNESTO RENÁN.

En Madrid comenzará a leer a los teólogos modernistas Adolf von Harnack, Ernesto Renán, Alfred Loisy…centrados en el estudio de la Sagrada escritura y en especial el Nuevo Testamento,en la búsqueda del Jesús histórico.

Otro de los temas centrales de sus reflexiones es el de la muerte. En medio de los recuerdos de su feliz y despreocupada infancia, se mezcla de repente el sentimiento y la vivencia, por primera vez, de la muerte. “Fue ante la muerte de un joven compañero. Es un momento solemne cuando la muerte se nos revela, cuando sentimos que nos tenemos que morir. Recuerdo la impresión que me produjo su muerte. Abrieron la caja y pudimos ver el cadáver de nuestro amigo. No se me despinta el pobre Jesús. Pálido y chupado, con los ojos cerrados, las manos juntas tendido en la caja y con su mejor trajecito para el viaje último”. El sentimiento de la muerte ya no le abandonará más.

ROTA LA CREDIBILIDAD NO ES POSIBLE LA FE.

La fe es también un problema central en su obra, pero no le interesaba la fe estática sino la fe individual y personal. Unamuno insistió que desde el punto de vista de la fe en cuanto creencia de verdades la estructura de la persona no le permite creer ciegamente, idea que por otro lado es antigua en la filosofìa y teología escolástica destacando la necesidad de la racionalidad de la fe en los motivos de credibilidad.

Estas y otras ideas aparecen en obras como ,Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos (1913) en La agonía del cristianismo (1932) incluido por la Iglesia católica en el índice de libros prohibidos, y que fue publicado en España después que en Francia, en el que utiliza la palabra agonía en su sentido etimológico como lucha.

Como dijo Jesús: “Porque desde ahora en adelante, cinco en una casa estarán divididos; tres contra dos y dos contra tres. Estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra.” Lc. 12,53.Una lucha que afecta al cristianismo en todos sus ámbitos, en el personal, en su desenvolvimiento histórico interior, en su relación con los elementos externos, con los poderes civiles…

En Abel Sánchez (1917) que es una novela en la que hace un original tratamiento de la envidia y del cainismo, tema clave en el 98. En San Manuel Bueno, mártir que narra la historia de un sacerdote que ha perdido la fe (1930). En la obra teatral Razón y fe. Temas como la indagación de la espiritualidad individual, la fe como «mentira vital» y el problema de la doble personalidad son tratados en La esfinge (1898), La venda (1899) y El otro (1932).

            Si nos centramos en su obra poética desde el punto de vista religioso encontramos repetidas las mismas preocupaciones que en sus obras en prosa.

Unamuno publicó su primer tomo de poesia cuando tenía 40 años. Es un libro impregnado de místicas inquietudes y cariño por su tierra natal. Tormento de un alma buscadora de Dios. La “Elegía en la muerte de un perro” se puede comparar con el epílogo de Niebla.

La obra poética máxima de Unamuno es, sin duda, el Cristo de Velázquez.

Está redactado en endecasílabos libres, sin sujeción a esquemas estróficos. A pesar de estar libre de forma fija, tiene ritmo.

EL CRISTO YACENTE DE SANTA CLARA DE PALENCIA.

Unamuno evocó los Cristos españoles  buscando una mística El Cristo yacente de Santa Clara, de Palencia (publicado más tarde en Andanzas y visiones españolas en 1922). Es un poema trágico, desesperado, negativo, cargado de la visión del 98.

Una visita a Palencia más tarde motivó a Unamuno a escribir El Cristo de Velázquez: “Fue cierto remordimiento de haber hecho aquel feroz poema lo que me hizo comprender la obra más humana del Cristo de Velázquez”.

Y También A mí me ha dado ahora por formular la fe de mi pueblo, su cristología realista, y lo estoy haciendo en verso. Es un poema que se titulará Ante el Cristo de Velázquez. Quiero hacer una cosa cristiana, bíblica y española. Veremos.

            Algunos lo han calificado de Tratado de Cristologia; veámoslo.

 4.-ELCRISTO DE VELÁZQUEZ.

 ¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?

¿Por qué ese velo de cerrada noche

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno cae sobre tu frente?

Miras dentro de Ti, donde está el reino

de Dios; dentro de Ti, donde alborea

el sol eterno de las almas vivas.

Blanco tu cuerpo está como el espejo

del padre de la luz, del sol vivífico;

blanco tu cuerpo al modo de la luna

que muerta ronda en torno de su madre

nuestra cansada vagabunda tierra;

blanco tu cuerpo está como la hostia

del cielo de la noche soberana,

de ese cielo tan negro como el velo

de tu abundosa cabellera negra

de nazareno.Que eres, Cristo, el único

hombre que sucumbió de pleno grado,

triunfador de la muerte, que a la vida

por Ti quedó encumbrada. Desde entonces

por Ti nos vivifica esa tu muerte,

por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,

por Ti la muerte es el amparo dulce

que azucara amargores de la vida;

por Ti, el Hombre muerto que no muere

blanco cual luna de la noche. Es sueño,

Cristo, la vida y es la muerte vela.

Mientras la tierra sueña solitaria,

vela la blanca luna; vela el Hombre

desde su cruz, mientras los hombres sueñan;

vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco

como la luna de la noche negra;

vela el Hombre que dió toda su sangre

por que las gentes sepan que son hombres.

Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos

a la noche, que es negra y muy hermosa,

porque el sol de la vida la ha mirado

con sus ojos de fuego: que a la noche

morena la hizo el sol y tan hermosa.

Y es hermosa la luna solitaria,

la blanca luna en la estrellada noche

negra cual la abundosa cabellera

negra del nazareno. Blanca luna

como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo

del sol de vida, del que nunca muere.

Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre

nos guían en la noche de este mundo

ungiéndonos con la esperanza recia

de un día eterno. Noche cariñosa,

¡oh noche, madre de los blandos sueños,

madre de la esperanza, dulce Noche,

noche oscura del alma, eres nodriza

de la esperanza en Cristo salvador!

 

COMENTARIO,

            Se oye decir a menudo entre los hombres que en la vida todo tiene remedio menos la muerte. Se podría decir tras leer estos versos de Unamuno que la muerte es el remedio de todo.

            La muerte es el remedio de todo por obra de la voluntaria muerte de Cristo, quien muriendo destruyó la muerte.

A L B A

 Blanco estás como el cielo en el naciente

blanco está al alba antes que el sol apunte

del limbo de la tierra de la noche:

que albor de aurora diste a nuestra vida

vuelta alborada de la muerte, porche

del día eterno; blanco cual la nube

que en columna guiaba por el yermo

al pueblo del Señor mientras el día

duraba. Cual la nieve de las cumbres

ermitañas, ceñidas por el cielo,

donde el sol reverbera sin estorbo,

de tu cuerpo, que es cumbre de la vida,

resbalan cristalinas aguas puras

espejo claro de la luz celeste,

para regar cavernas soterrañas

de las tinieblas que el abismo ciñe.

Como la cima altísima, de noche,

cual luna, anuncia el alba a los que viven

perdidos en barrancos y hoces hondas,

¡así tu cuerpo níveo, que es cima

de humanidad y es manantial de Dios,

en nuestra noche anuncia eterno albor!

 COMENTARIO,

 Cristo, el Cristo humanado es la cumbre , la cima de la humanidad en quien Dios ha recopilado para nosostros toda clase de bienes terrenales y celestiales, anunciando cual alborada luminosa ese domingo eterno en el que encontraremo nuestros descanso. El es en definitiva el Camino, la verdad y laVida.

En Él está escondida la Vida de todos los que creen “en Él,vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. (Colosenses 3:1-4)

 ORACIÓN.

 Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,

oye de nuestros pechos los sollozos;

acoge nuestras quejas, los gemidos

de este valle de lágrimas. Clamamos

a Ti, Cristo Jesús, desde la sima de nuestro abismo de miseria humana,

y Tú, de humanidad la blanca cumbre,

danos las aguas de tus nieves. Águila

blanca que abarcas al volar el cielo,

te pedimos tu sangre; a Ti, la viña,

el vino que consuela al embriagarnos;

a Ti, Luna de Dios, la dulce lumbre

que en la noche nos dice que el Sol vive

y nos espera; a Ti, columna fuerte,

sostén en que posar; a Ti, Hostia Santa,

te pedimos el pan de nuestro viaje

por Dios, como limosna; te pedimosa

a Ti, Cordero del Señor que lavas

los pecados del mundo, el vellocino

del oro de tu sangre; te pedimos

a Ti, la rosa del zarzal bravío,

la luz que no se gasta, la que enseña

cómo Dios es quien es; a Ti, que el ánfora

del divino licor, que el néctar pongas

de eternidad en nuestros corazones.

¡Tráenos el reino de tu Padre, Cristo,

que es el reino de Dios reino del Hombre!

Danos vida, Jesús, que es llamarada

que calienta y alumbra y que al pábulo

en vasija encerrado se sujeta;

vida que es llama, que en el tiempo vive

y en ondas, como el río, se sucede.

Avanzamos, Señor, menesterosos,

las almas en guiñapos harapientos,

cual bálago en las eras remolino

cuando sopla sobre él la ventolera,

apiñados por tromba tempestuosa

de arrecidas negruras; ¡haz que brille

tu blancura, jalbegue de la bóveda

de la infinita casa de tu Padre

-hogar de eternidad-, sobre el sendero

de nuestra marcha y esperanza sólida

sobre nosotros mientras haya Dios!

De pie y con los brazos bien abiertoy extendida la diestra a no secarse,

haznos cruzar la vida pedregosa

-repecho de Calvario- sostenidos

del deber por los clavos, y muramos

de pie, cual Tú, y abiertos bien de brazos,

y como Tú, subamos a la gloria

de pie, para que Dios de pie nos hable

y con los brazos extendidos. ¡Dame,

Señor, que cuando al fin vaya perdido

a salir de esta noche tenebrosa

en que soñando el corazón se acorcha,

me entre en el claro día que no acaba,

fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,

Hijo del Hombre, Humanidad completa,

en la increada luz que nunca muere;

mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,

mi mirada anegada en Ti, Señor!

 COMENTARIO.

          Bien podríamos tomada de esta oración una nueva versión de los Nombres de Cristo de Fray Luis de León.

Hijo del Hombre, Humanidad completa,

en la increada luz que nunca muere;

mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,

mi mirada anegada en Ti, Señor!

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