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RUBÉN DARÍO Y LA BÚSQUEDA DE SENTIDO AL COSMOS  Y A LA EXISTENCIA HUMANA.

 1.- Reseña biográfica.

2.- Rubén Darío como padre del modernismo literario.

3.- Su obra escrita.

4.- Dios y la religión en la obra de Rubén Darío.

5.-Texto y comentario de algunos de sus poemas religiosos.

SAN PEDRO DE METAPA HOY CIUDAD  DE DARÌO EN MATAGALPA, NICARAGUA.

1.-RESEÑA BIOGRÁFICA.

Nació el 18 de enero de 1867 en San Pedro de Metapa, hoy Ciudad Darío, Matagalpa, Nicaragua.

Primer hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento. Fue criado por su abuela tras la separación de sus padres. Estudió con los jesuitas.

A los 14 años se trasladó a Managua donde trabajó como secretario en la Biblioteca Nacional. Por entonces ya es reconocido llamándole el “poeta-niño”. Se hospeda en casa del doctor Modesto Barrios, quien le acompañó a fiestas y tertulias literarias. Allí se le despertó la ambición burguesa que le acompañaría siempre sin lograr satisfacerla.

ROSARIO EMELINA MURILLO,

En 1882, cuando cuenta 15 años, se enamora de Rosario Emelina Murillo, con la que pretende casarse. Amigos y familiares para evitar el matrimonio le embarcan para El Salvador.

Pocos meses después regresó y reanuda su noviazgo con Rosario, a quien en su obra Azul llamó “garza morena”. Sin embargo, al enterarse de algo sobre la fidelidad de Rosario durante su ausencia, decide irse del país.

Con apenas 19 años de edad, en el año 1886, viaja a Santiago de Chile.

RAFAELA CONTRERAS. ESPOSA DE RUBÉN DARÍO.

De regresó a Managua contrajo matrimonio con Rafaela Contreras Cañas el 21 de junio de 1890; quince meses después nació su primer hijo, y en 1893, falleció su esposa durante una operación quirúrgica.

Rubén Darío ya viudo se dio a la bebida y, el 8 de marzo de 1893, le obligan a punta de pistola a casarse con Rosario Emelina

La pareja viajó hacia Argentina, aunque ella regresó embarazada desde Panamá poco tiempo después. Mientras el poeta reside en Buenos Aires ejerciendo el consulado de Colombia, nació su hijo Darío Darío, quien murió de tétanos al mes y medio por cortar su abuela Mercedes el cordón umbilical con unas tijeras sin desinfectar.

En el año 1892 viajó a España como representante del Gobierno nicaragüense para asistir a los actos de celebración del IV Centenario del descubrimiento de América.

EX SEDE DEL DIARIO LA NACIÓN DE BUENOS AIRES.

Tras viajar por distintos países, residió en Buenos Aires, donde trabajó para el diario La Nación.

En 1898 regresa a España como corresponsal y alterna su residencia entre París y Madrid, donde en 1900, conoce a Francisca Sánchez, mujer de origen campesino con la que se casó por lo civil y tuvo cuatro hijos, de los cuales sólo uno sobrevivirá, Rubén Darío Sánchez, “Guincho”.

Con ella convivió hasta casi el final de sus días. Viajó de un lugar a otro sin poder presentarla en actos oficiales como su esposa, pues está por resolverse el divorcio con Rosario.

En 1907 ésta se presentó en París reclamándole sus derechos de esposa; Darío trató de eludirla sin éxito. El poeta viajó a su país para obtener el divorcio, cosa que no logró.

Convertido en poeta de éxito en Europa y América, es nombrado representante diplomático de Nicaragua en Madrid en 1907.

En 1913 cae en un profundo misticismo y se retira a la isla de Mallorca.En 1915 regresa a América.

EL LEÓN EN LA TUMBA DE RUBÉN DARIO. LEÓN. NICARAGUA.

Enfermo en la capital de Guatemala, llegó Rosario Emelina donde se dice que le atendió desde el 4 de julio de 1915, al 6 de febrero de 1916, fecha en la que Rubén Darío falleció en León. Cf.www.buscabiografias.com/biografia/verDetalle/6203/Ruben%20Dario.

2.-RUBEN DARÍO COMO PADRE DEL MODERNISMO LITERARIO.

 Rubén Darío es considerado como el autor que lideró el desarrollo del Modernismo en lengua castellana, tanto en España como en Hispanoamérica, movimiento que, según el propio nicaragüense “… no es otra cosa que el verso y la prosa castellanos pasados por el fino tamiz del buen verso y de la buena prosa francesas”.

En su libro Prosas profanas Darío explica sus influencias:

El abuelo español de barba blanca me señala una serie de retratos ilustres: “Éste -me dice- es el gran don Miguel de Cervantes Saavedra, genio y manco; éste es Lope de Vega, éste Garcilaso, éste Quintana.” Yo le pregunto por el noble Gracián, por Teresa la Santa, por el bravo Góngora y el más fuerte de todos, don Francisco de Quevedo y Villegas. Después exclamo: “¡Shakespeare! ¡Dante! ¡Hugo …! (Y en mi interior Verlaine)”. Luego al despedirme: “-Abuelo, preciso es decíroslo: mi esposa es de mi tierra; mi querida, de París”.

También se pueden apreciar las influencias de escritores españoles como José Zorrilla, los poetas realistas Ramón de Campoamor y Gaspar Núñez de Arce y el romántico Gustavo Adolfo Becquer.

Rubén Darío renovó la poesía en castellano, especialmente la adaptación del verso alejandrino francés, muy pendiente siempre de la métrica, desplegando metáforas e imágenes musicales llenas de color y de exquisita sensibilidad, musicalidad y el ritmo . de versos endecasílabos, dodecasílabos y alejandrinos.

Es frecuente en él la utilización de símbolos, el cisne , los parques y jardines y en otros casos, de la figura de la torre para enfatizar el aislamiento al que puede verse abocado en algunas circunstancias el poeta, en sus poemas aparecen figuras mitológicas como los centauros, las ninfas y los sátiros.

 3.- SU OBRA ESCRITA .ESTAS SON SUS PRINCIPALES OBRAS:

 1.-El mismo Rubén Darío sintetiza en estas palabras sus tres obras principales “AZUL… simboliza el comienzo de mi primavera, PROSAS PROFANAS mi primavera plena, CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA encierra las esencias y savias de mi otoño…”. (Artículo publicado en La Nación, 18 de julio de 1913).

2.-ESPAÑA CONTEMPORÁNEA: Publicado en Madrid, en 1901, reúne los artículos que publicados en el periódico La Nación, descripciones del ambiente que el poeta encontró a su llegada a España en los meses del 1988.posteriores a la derrota frente a los Estados Unidos y durante el humillante proceso de las negociaciones de paz. Un libro de descripción histórica muy interesante.

3.-HISTORIA DE MIS LIBROS. Publicado, ya fallecido Rubén, en Madrid en 1916, a instancias de su amante Francisca, es una recopilación de los numerosos artículos de prensa en los que el poeta se refiere a la elaboración de sus propios textos. Resulta un curioso libro que facilita la comprensión del proceso creativo del autor.( Cf. www.modernismo98y14.com/seleccion-de-obras-ruben-dario.html)

 4.-LA RELIGIÓN EN LA OBRA DE RUBÉN DARÍO.

           El tema religioso se encuentra muy presente en la obra de Rubén Darío, por ejemplo en “ Divina psiquis” “Cantos de Vida y Esperanzaen el poema dedicado a  José Enrique Rodó; en la “Dulzura del Angelus”; en el poema Roosevelt,; en el poema “ Ite misa est “ ; en su novela El oro de Mallorca,  en los cuentos como El nacimiento de la col y la pesca”;  “El árbol del rey David”; “La muerte de Salomé” ;” La resurrección de la rosa; y en un largo etc.

Un dato especial y llamativo es que Rubén Dario en su obra se muestra como gran conocedor de la Sagrada Escritura, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, sus referencias a esta fuente de la fe cristiana son frecuentes en sus obras.

Analizando poemas de Rubén Darío muchos de sus versos transpiran espiritualidad cristiana, aunque no siempre. En sus escritos hay otras espiritualidades, pero la cristiana es la que predomina.

.           Dario dice, en Divina Psiquis, que su alma vuela “entre la catedral y las ruinas paganas.” Y elogia «la profunda emanacion del corazón divino / de la sagrada selva La catedral” simboliza el cristianismo; las “ruinas paganas”simbolizan, entre otras cosas, el pitagorismo, y la “emanaci6n del corazón divino de la sagrada selva” sugiere la presencia del panteísmo en la mente de Rubén Darío.

El poeta nicaragüense buscó en el paganismo, en el catolicismo, en el pitagorismo y en otras filosofías el sentido del Mundo. Es por lo que, probablemente, por tal mezcla, no terminó por encontrarlo.

 5.-TEXTO Y COMENTARIO DE ALGUNOS DE SUS POEMAS.

            Tras lo dicho anteriormente analizamos tres poemas en los que aparece la espiritualidad cristiana.

 EL SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA. MARCELO GRANDE. PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DE MIGUELTURRA. C, REAL, ESPAÑA.

1.-SPES.

 Jesús, incomparable perdonador de injurias,

óyeme; Sembrador de trigo, dame

el tierno pan de tus hostias;

dame, contra el sañudo infierno,

una gracia lustral de iras y lujurias.

Dime que este espantoso horror

de la agonía que me obsede,

es no más de mi culpa nefanda,

que al morir hallaré la luz de un nuevo día

y que entonces oiré mi «¡Levántate y anda!»

COMENTARIO.

El poeta aquí, se refiere a Jesús Salvador, Salvador del pecado, de la muerte pues espera después de haber comido el pan de la Eucaristía poder escuchar : el que come de este pan vivirá para siempre. Un “ levántate y anda” mejor que el que dijo al paralítico.

En el poema aún resuena el miedo a esa verdad maldita, verdad male dicta , mal dicha del infierno que el poeta que quizás escuchó ya en el tiempo de su educación jesuítica.

ARCO DE TITO Y DESTRUCCIÓN DE JERUSALÉN.

2.-CANTO DE ESPERANZA.

Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste.

Un soplo milenario trae amagos de peste.

Se asesinan los hombres en el extremo Este.

 

¿Ha nacido el apocalíptico Anticristo?

Se han sabido presagios y prodigios se han visto

y parece inminente el retorno de Cristo.

 

La tierra está preñada de dolor tan profundo

que el soñador, imperial meditabundo,

sufre con las angustias del corazón del mundo.

 

Verdugos de ideales afligieron la tierra,

en un pozo de sombra la humanidad se encierra

con los rudos molosos del odio y de la guerra.

 

¡Oh, Señor Jesucristo! ¡Por qué tardas, qué esperas

para tender tu mano de luz sobre las fieras

y hacer brillar al sol tus divinas banderas!

 

Surge de pronto y vierte la esencia de la vida

sobre tanta alma loca, triste o empedernida,

que amante de tinieblas tu dulce aurora olvida.

 

Ven, Señor, para hacer la gloria de Ti mismo;

ven con temblor de estrellas y horror de cataclismo,

ven a traer amor y paz sobre el abismo.

 

Y tu caballo blanco, que miró el visionario,

pase. Y suene el divino clarín extraordinario.

Mi corazón será brasa de tu incensario.

EL CABALLO BLANCO DEL APOCALIPSIS QUE MIRÓ EL VISIONARIO JUAN.

COMENTARIO.

 El poema pone delante de nosotros la guerra, no una guerra hipotética sino la primera guerra mundial. El poeta se pregunta si acaso no será ella el signo de la segunda venida de Cristo anunciada en los sinópticos Mt. 24,7 : Se levantará nación contra nación, y reino contra reino. Habrá hambres y terremotos por todas partes. 8 Todo esto será apenas el comienzo de los dolores; esta segunda venida estará precedida por la llegada del apocalíptico anticristo.

El poeta se vuelve a Cristo suplicándole que venga a tender su mano para calmar a estas fieras en las que sus dientes son expresión de odio y rencor que tanto sufrimiento causan.

No analizamos las imágenes y símbolos del poema, pero prácticamente todos rememoran acontecimientos religiosos : Ven Señor para hacer gloria de ti mismo/ven con temblor de estrellas y horror de cataclismoY tu caballo blanco , que miró el visionario/ pase, y suene el divino clarín extraordinario. /Mi corazón será brasa de tu incensario.

 3.-LOS MOTIVOS DEL LOBO.

El varón que tiene corazón de lis,

alma de querube, lengua celestial,

el mínimo y dulce Francisco de Asís,

está con un rudo y torvo animal,

bestia temerosa, de sangre y de robo,

las fauces de furia, los ojos de mal: ¡

el lobo de Gubbia, el terrible lobo!

Rabioso, ha asolado los alrededores;

cruel, ha deshecho todos los rebaños;

devoró corderos, devoró pastores,

y son incontables sus muertos y daños.

Fuertes cazadores armados de hierros

fueron destrozados. Los duros colmillos

dieron cuenta de los más bravos perros,

como de cabritos y de corderillos.

Francisco salió:

al lobo buscó

en su madriguera.

Cerca de la cueva

encontró a la fiera

enorme,que al verle se lanzó feroz

contra él.

Francisco, con su dulce voz,

alzando la mano,

al lobo furioso dijo: “¡Paz,

hermano lobo!” El animal

contempló al varón de tosco sayal;

dejó su aire arisco,

cerró las abiertas fauces agresivas, y dijo:

“!Está bien, hermano Francisco!”

“¡Cómo! exclamó el santo.

¿Es ley que tú vivas

de horror y de muerte?

¿La sangre que vierte

tu hocico diabólico,

el duelo y espanto

que esparces, el llanto

de los campesinos, el grito, el dolor

de tanta criatura de Nuestro Señor,

no han de contener tu encono infernal?

¿Vienes del infierno?

¿Te ha infundido acaso su rencor eterno

Luzbel o Belial?”

Y el gran lobo, humilde:

“¡Es duro el invierno, y es horrible el hambre!

En el bosque helado no hallé qué comer;

y busqué el ganado,

y en veces comí ganado y pastor.

¿La sangre? Yo vi más de un cazador

sobre su caballo, llevando el azor

al puño; o correr tras el jabalí,

el oso o el ciervo; y a más de uno vi

mancharse de sangre, herir, torturar,

de las roncas trompas al sordo clamor,

a los animales de Nuestro Señor.

¡Y no era por hambre, que iban a cazar!”

Francisco responde: “En el hombre existe

mala levadura. Cuando nace, viene con pecado. Es triste.

Mas el alma simple de la bestia es pura.

Tú vas a tener

desde hoy qué comer.

Dejarás en paz

rebaños y gente en este país.

¡Que Dios melifique tu ser montaraz!”

“Esta bien, hermano Francisco de AsIs.”

“Ante el Señor, que toda ata y desata,

en fe de promesa tiéndeme la pata.”

El lobo tendió la pata al hermano

de Asís, que a su vez le alargó la mano.

Fueron a la aldea. La gente veía

y lo que miraba casi no creía.

Tras el religioso iba el lobo fiero,

y, bajo la testa, quieto le seguía

como un can de casa, o como un cordero.

Francisco llamó la gente a la plaza

y allí predicó.

Y dijo: “He aquí una amable caza.

El hermano lobo se viene conmigo;

me juró no ser ya vuestro enemigo,

y no repetir su ataque sangriente.

Vosotros, en cambio, daréis su alimento

a la pobre bestia de Dios.” “¡Así sea!”,

Contestó la gente toda de la aldea.

Y luego, en señal

de contentamiento,

movió la testa y cola el buen animal,

y entró con Francisco de Asís al convento.

Algún tiempo estuvo el lobo tranquilo

en el santo asilo.

Sus bastas orejas los salmos oían

y los claros ojos se le humedecían.

Aprendió mil gracias y hacía mil juegos

cuando a la cocina iba con los legos.

Y cuando Francisco su oración hacía,

el lobo las pobres sandalias lamía.

Salía a la calle,

iba por el monte, descendía al valle,

entraba a las casas y le daban algo

de comer. Mirábanle como a un manso galgo.

Un día, Francisco se ausentó. Y el lobo

dulce, el lobo manso y bueno, el lobo probo,

desapareció, tornó a la montaña,

y recomenzaron su aullido y su saña.

Otra vez sintióse el temor, la alarma,

entre los vecinos y entre los pastores;

colmaba el espanto en los alrededores,

de nada servían el valor y el arma,

pues la bestia fiera

no dió treguas a su furor jamás,

como si estuviera

fuegos de Moloch y de Satanás.

Cuando volvió al pueblo el divino santo,

todos los buscaron con quejas y llanto,

y con mil querellas dieron testimonio

de lo que sufrían y perdían tanto

por aquel infame lobo del demonio.

Francisco de Asís se puso severo.

Se fué a la montaña

a buscar al falso lobo carnicero.

Y junto a su cueva halló a la alimaña.

“En nombre del Padre del sacro universo,

conjúrote dijo, ¡oh lobo perverso!,

a que me respondas: ¿Por qué has vuelto al mal?

Contesta. Te escucho.”

Como en sorda lucha, habló el animal,

la boca espumosa y el ojo fatal:

“Hermano Francisco, no te acerques mucho…

Yo estaba tranquilo allá en el convento;

al pueblo salía,

y si algo me daban estaba contento

y manso comía.

Mas empecé a ver que en todas las casas

estaban la Envidia, la Saña, la Ira,

y en todos los rostros ardían las brasas

de odio, de lujuria, de infamia y mentira.

Hermanos a hermanos hacían la guerra,

perdían los débiles, ganaban los malos,

hembra y macho eran como perro y perra,

y un buen día todos me dieron de palos.

Me vieron humilde, lamía las manos

y los pies. Seguía tus sagradas leyes,

todas las criaturas eran mis hermanos:

los hermanos hombres, los hermanos bueyes,

hermanas estrellas y hermanos gusanos.

Y así, me apalearon y me echaron fuera.

Y su risa fué como un agua hirviente,

y entre mis entrañas revivió la fiera,

y me sentí lobo malo de repente;

mas siempre mejor que esa mala gente.

Y recomencé a luchar aquí,

a me defender y a me alimentar.

Como el oso hace, como el jabalí,

que para vivir tienen que matar.

Déjame en el monte, déjame en el risco,

déjame existir en mi libertad,

vete a tu convento, hermano Francisco,

sigue tu camino y tu santidad.”

El santo de Asís no le dijo nada.

Le miró con una profunda mirada,

y partió con lágrimas y con desconsuelos,

y habló al Dios eterno con su corazón.

El viento del bosque llevó su oración,

que era: “Padre nuestro, que estás en los cielos…”

COMENTARIO.

 El poema es una versión de la Historia del hermano lobo de las Florecillas de san Francisco de Asís. La moraleja que el poeta presenta es que el hombre es homo homini lupus, un hombre que se convierte , como el lobo , en una fuente de paz y alegría cuando Cristo, del que Francisco Asís es una viva reproducción, está presente en las vidas de los hombres, cuando Él se marcha, aparece de nuevo el pecado que enfrenta a la humanidad.

El único remedio a este mal es volver los ojos a Dios suplicándole que su reino venga a nosotros.

Recuerdo motivado, por el poema, una frase que se atribuye a Lenín: hacen falta muchos Franciscos de Asís para implantar el comunismo.

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