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DIOS EN LA OBRA DE UN ESCRITOR UN TANTO  OLVIDADO: LUIS FELIPE VIVANCO.

 Estos son los puntos del tema:

 1.- Biografía.

2.-Obra poética.

3.-Dios en la obra de Luis Felipe: Análisis de poemas.

SAN LORENZO DEL ESCORIAL.

1.-BIOGRAFÍA

Luis Felipe Vivanco (1907-1975), poeta, nació en San Lorenzo de El Escorial.

Estudió Arquitectura y Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid.

Formó parte de la revista Escorial y del grupo de la poesía arraigada de la posguerra.

Se dedicó profesionalmente a la arquitectura, pero fue un apasionado de la filosofía, influido por su profesor Xavier Zubiri. (1898-1983). La lectura del escritor y ferviente católico francés Paul Claudel (1868-1955) dio una mayor perspectiva a su experiencia religiosa.

Al comenzar la Guerra Civil española (1936-1939) se unió al levantamiento de Franco y se dedicó a hacer propaganda política del bando nacional, lo mismo que Luis Rosales, Pedro Laín Entralgo, Dionisio Ridruejo y Gonzalo Torrente Ballester.

Terminada la guerra, fue uno de los creadores de la revista Escorial.

Sus primeras incursiones poéticas mostraron una marcada influencia de  Antonio Machado, transitando luego por el vanguardismo para situarse finalmente en una poesía de corte amoroso e intimista.

Como ensayista, publicó en 1957 la «Introducción a la poesía española contemporánea», considerada como un importante estudio de la poesía española del siglo XX, obra premiada con el Premio Fastenrath de la Real Academia Española.

2.-OBRA POÉTICA

Su obra tiene un tono optimista, intimista, expresado en versos claros de corte clasicista. Su poesía se caracteriza por un realismo intimista trascendente y una actitud grave ante la vida y su misterio. Intento de llegar a lo absoluto a través de lo real.

Estímulos capitales de su poesía son los afectos familiares (esposa e hijas), la naturaleza y la presencia divina. Es una poesía densa, austera, sin metáforas y de pura palabra.

Cantos de primavera (1936) Una salutación al amor desde planteamientos trascendentales.

Tiempo de dolor (1940)

Continuación de la vida (1949)

Sobre la cotidianidad.

Los ojos de Toledo (1953)

El Descampado (1957). De marcada austeridad franciscana. Es un libro de gran hondura y belleza.

Memoria de la plata (1958) Una selección de su poesía de posguerra.

Lecciones para un hijo (1961)

Los caminos (1965)

Prosas propicias (1976)

Obra póstuma.

Como ensayista, publicó en 1957 la «Introducción a la poesía española contemporánea», considerada como un importante estudio de la poesía española del siglo XX,

3.-DIOS EN LA OBRA DE  LUIS FELIPE. ANÁLISIS DE POEMAS.

 1.-BALADA DEL CAMINO.

 He tardado mucho en llegar.

Día tras día iban mis pasos comprendiendo el camino,

unas veces me alejaba de Dios, y otras me acercaba más a él;

a veces me besaban unos labios, y a veces los sentía

muy lejanos de mí y casi muertos en la noche.

 

He caminado con las estaciones del año,

con los ríos silenciosos y con las estrellas;

he caminado con la tierra de trigo

y con el viento triste de las calles abandonadas

que agitaba sus alas en mi espíritu.

 

He tardado mucho tiempo en llegar

y muchas ilusiones perdidas como flores de almendro

a largo del sueño mantenido en las horas entreabiertas de estudio.

He tardado muchos días inolvidables,

a veces al borde de un arroyo, a veces al borde de la música,

sintiendo el corazón viajero como las nubes

y la mano dispuesta para apretar el silencio de otra mano.

 

He caminado la tierra más desnuda,

y los días más claros y más hermosos,

y las noches más altas y transparentes,

a solas con la llanura y con el cielo,

sin desear otra hermosura sino el nombre sereno del Señor,

mientras su voz amiga consolaba mi humana permanencia.

 

He tardado en llegar, pero no estoy al fin de mi camino.

El tiempo se desnuda de sus galas antiguas en la madurez del corazón,

y quedan sus horas ofrecidas en carne limpia.

He llegado por fin, y está el hogar encendido,

esperando la mirada más lenta de mis ojos,

la mirada que no termine nunca

mientras los árboles renuevan su belleza inmortal y pasajera.

 

Ya no quiero ser más de lo que soy

porque la luz y la sombra sienten la gratitud nacida de mi palabra,

y el canto que afirmaba mi presencia ideal entre los hombres

desmaya suavemente como si sólo fuera posible la piedad.

 De “Baladas interiores” 1941.

COMENTARIO.

 El poema que no se adecua del todo a su título, nos presenta el camino recorrido por el poeta hasta llegar al final de su camino que no es otro que el encuentro con Dios aunque  unas veces me alejaba de Dios, y otras me acercaba más a él ;a pesar  de que no deseaba otra hermosura sino el nombre sereno del Señor.

El final del camino encontrado no es otro que la piedad, esa actitud de entrega incondicional a Dios fuente de  vida e inmortalidad.

 2.-PENSAMIENTO DE OTOÑO

 Aún quedan viejas tapias en el mundo.

(Sabemos que morir no es estar muertos.)

Aún quedan en el alto acantilado

flores de brezo.

 

Sabemos al morir que nuestros pasos

cansados no querían ir tan lejos.

(Aún queda esa colina bronceada

de helechos secos.)

 

La entraña del pinar es sombra pura.

Rayos de un sol de otoño velan, trémulos,

su orilla de vivientes florecillas

y húmedo suelo.

 

Rayos de un sol de otoño, nuestros pasos

no nos quieren llevar fuera del tiempo.

Morir -o huido barco entre las olas-

no es estar muertos.

 COMENTARIO.

En el otoño de la vida puede se piense más en lo que habla el poema .

 El poema habla de  la pervivencia tras la muerte, pero esta realidad no le impiden amar la vida presente  pues: el “alto acantilado” está cubierto de tímidas “flores de brezo” y los “helechos secos” dormitan en una “colina bronceada” por los rayos del sol.

El poeta: sabe “que morir no es estar muertos, pero sigue aferrándose dolorosamente a la vida: “nuestros pasos // cansados no querían ir tan lejos“.

3.-CANTO DE RESURRECCIÓN.

 Hoy quiero cantar mi amor sobre todas las cosas

y que mi voz llegue a tu oído con su tristeza verdadera

Hoy quiero decirte lo que soy, para que tú comprendas

 la soledad del hombre.

 

Quiero huir de todas mis palabras antiguas, para volar a ellas.

A través del mar, y de las montañas, y de los días de

                    ilusión y de encendimiento,

a través del sueño, y del pensamiento, y de los amigos verdaderos,

a través de todo te amo y te llevo en mi corazón con

                    una llama purísima ensalzada.

 

Quiero cantar mi amor sobre todas las cosas

porque llevo dentro de mí el dolor de todo lo que he callado

                    en tu presencia!

 

Y  hoy, Viernes Santo, con los altares desnudos, como torres sin campanas,

con el cuerpo blanco de Cristo muerto y la soledad de María,

con el corazón fortalecido por ese dolor que procede de la esperanza,

hoy quiero que mi voz ahonde en su propia miseria de criatura.

Quiero cantar mi amor con el recuerdo de tu nombre.

 

Tú sabes que la mano de Dios es un consuelo y que no se puede pedir otro.

Tú sabes que la raíz del hombre está en su clara voluntad divina.

Y yo quiero que la prueba más alta de mi fe preceda a mi canto:

¡Señor, hágase tu Voluntad y no la mía!

 

En el silencio de la tierra y en el silencio de los cielos

                     una dulce flor ha nacido para mi locura.

Todo calla, y mi alma aspira el aroma de su viva presencia sensible.

La distancia, y el silencio, y el misterio se encienden,

para que su hermosura se aposente en mis ojos.

Nuestras palabras se juntan en el aire sereno,

        nuestros labios se sienten humildes como capullos entreabiertos.

Tú estás a mi lado, y yo siento el principio de tu confianza.

Tú eres una mujer que derramas el llanto sobre el paisaje,

        atraes a tu cintura flexible el fino resplandor de la lejanía.

Y yo soy un hombre que estoy a tu lado,

y pierdo tus sonrisas porque estoy soñando contigo.

 

Yo me levanto en mí con el nombre del Señor en mis labios,

decidido a estar siempre como al alcance de su voz humana.

 

Tú eres una criatura nada más, pero tengo fe en ti.

Yo te veo desde la altura de mis días y desde mis ensueños terminados.

Yo quiero levantar sencillamente tu alegría para después residir en ella,

pero pierdo mis ilusiones con la misma ternura, con el mismo

                  temblor en el alma.

Ya que no tu alegría levantada por mí, aquí están el temblor y la ternura.

Ya que no tus ojos profundos acariciando mi vida,

aquí está mi voluntad que todo puede quererlo.

 

¡Mi amor sobre todas las cosas!

Mi amor en las palabras para hablar lentamente contigo,

mi amor en las miradas para ver contigo los árboles y en

                    ellos la primavera y el otoño,

mi amor en los libros para envolver tu juventud con sus páginas preferidas,

mi amor en las penas para sufrir contigo como dos niños solos,

mi amor en la alegría para ser a tu lado la encarnación del sueño.

 

Frente a ti he llegado al límite de mí mismo.

Me conozco en mi oscuridad, me conozco en la pura intensidad de mi anhelo.

Todo está consumado en mis ojos y en mi sangre.

Tú estás sola, presidiendo el sereno dolor que reina en mi locura.

Tú estás en mí como amor: amor preciso, loco, verdadero, triste y desierto.

Mi amor es un desierto que busca su horizonte sencillo

                      en tu débil voluntad silenciosa.

Mi amor nada te pide, pero atiende al silencio de tu sombra profunda.

 

Tú profunda, tú incierta y misteriosa.

¿Dónde está nuestra alegría? ¿Dónde está nuestra dicha?

                      ¿Dónde está nuestro gozo?

Mi alegría y mi gozo están en mis ojos cuando te miran y te ven cercana,

y descubren tu abierta intimidad, como la lumbre excelsa de los cielos.

 

Mañana será día de gloria y de resurrección.

¡Que mi amor resucite en tu pecho dulcísimo!

¡Que tus ojos me miren, renovando la gloria de otros días azules!

¡Mañana, con el aire engalanado! Pero no he de decir siempre: mañana.

¡Que la esperanza se cumpla en la alegría!

¡Que la gloria descienda al corazón!

Un cuerpo luminoso sube a los cielos.

Los hombres estamos obligados a la sangre más alta.

Todo nuestro misterio reside en la luz.

Oh amor, somos criaturas y la luz nos ensalza!

Yo siempre me sentiré unido a ti en la luz!

¡Por encima del aire y del silencio mi amor solo en la luz resucitada!

Mi amor que eres tú, y tu nombre pequeño, preferido en mis labios.

Y tú también llevas la luz en tus ojos, la claridad más sola, el misterio

                          la gracia de la esposa,

la obediencia en la luz, la mano del Señor, el consuelo perfecto

                          de su voz humana.

 Hoy quiero cantar mi amor que eres tú, y mañana serás

                          toda la luz del cielo!

 De “Cantos de primavera” 1936

 COMENTARIO.

El poema es un canto al amor humano, al amor del esposo a la esposa, amor que encuentra en una luz siempre renovada, resucitada, su mejor expresión: luz que engrandece la persona,  que embellece los cuerpos, luz que abre la intimidad del otro haciendo penetrar en su intimidad.

El poeta utiliza en el poema la imagen del amor humano para cantar el amor divino, una imagen que por cierto tiene su origen en san Pablo : es este un gran misterio y yo lo relaciono con Cristo y con su Iglesia.

Recordando la historia de la pasión de Cristo comino  para  su resurrección el poeta proclama : Tú sabes que la mano de Dios es un consuelo y que no se puede pedir otro.

Tú sabes que la raíz del hombre está en su clara voluntad divina.

Y yo quiero que la prueba más alta de mi fe preceda a mi canto:

¡Señor, hágase tu Voluntad y no la mía!

Proclamando de esta forma que también su ardiente amor humano ha de estar conforme con el querer divino.

 4.-CANSADO DE PALABRAS .

                                           Camilo José Celá

 Cansado de palabras (y también de silencios).

Cansado de evidencias (y también de misterios).

Tu horizonte está lejos, y en él cada simiente

viva, cada minuto sensible de distancias.

 

¡Qué bien estás, Señor, alrededor de cada pueblo!

Tú, ¡qué bien! , ¡Y qué bien yo, si una tarde nos une

con rojas arenarias y botones azules,

y una yunta, y un perro que ladra, y algún pájaro!

¡Qué bien se está, Señor, con distancias de campo pujanza

y colores activos levemente ondulando!

¡Qué bien se está, Señor, y qué poco hace falta!

(Las casas, tan pegadas a la tierra, y la entrega, tan alta.)

 

Cansado de ser otro (tal vez de ser yo mismo),

me entregaré a las cosas que no ambiciona nadie

para ignorar con ellas, libre de otros dominios.

Sólo tuya, Señor, la realidad del mundo

(y la palabra viva que se acerca y reduce

su exceso de conciencia para ser algo tuyo).

 

Cansado de lecciones (y de imaginaciones),

quiero andar por la vía del tren, por el paisaje

que se opone a los sitios pintorescos, se aleja

del pueblo sin más bienes que su cielo y su fuerza.

Allí he crecido en años de secreto abandono

que fueron las raíces de un ramaje sonoro.

Y allí Tú te abandonas a tu mejor pobreza.

 De “El descampado” 1957.

 COMENTARIO.

 El  poema habla de la presencia de Dios que lo llena todo. Una presencia que. sin embargo. no percibe el poeta en las grandes palabras, ni en las evidencias y complicados misterios, sino en las pequeñas y humildes realidades de la vida cotidiana.

Dios se hace presente en todos los rincones de la naturaleza, en el pájaro que canta , en la yunta que ara, en las casas terrosas de los pequeños pueblos. En ese paisaje que el poeta contempla en su: Tú te abandonas a tu mejor pobreza.

 5.- 13.- DUERME.

 Dentro de poco

dormiremos nosotros,

también.

¿ Se habrá quedado

 Dios en vela ? Sus ojos

seguirán recordando

-con el viento de los árboles,

veraniegos- las estela

fugaz de nuestro barco ?

En esta noche oscura

de cosas que se agrupan

sencillamente tuyas

en torno a nuestro abrazo,

no hace falta que veles,

Señor,( y sin embargo

siempre será mejor

que te quedes despierto,

como un lucero grande

sobre el desierto.)

Se hunde

fatigada en el sueño

la casa,

Nos acechan

peligros separados.

Pero si estás Tú en vela

dormiremos más juntos los tres

casi los cuatro.

 COMENTARIO.

 El poema pertenece a la obra La continuación de la vida, dentro de la obra Los Caminos bajo el título El invierno. Es el último de los poemas, el número 13, a través de los doce anteriores ha ido narrando los  acontecimientos de la existencia de tres personas: el esposo, la esposa y la niña. El poema doce titulado Duerme habla del sueño de la niña lo que le permite iniciar el poema  trece con las palabras: Dentro de poco dormiremos nosotros, también .

Una referencia al sueño de la muerte cuyo mayor peligro es el de la separación peligro que sin embargo puede ser conjurado en el caso de que Dios permanezca en vela: Pero si estás Tú en vela/ dormiremos más juntos los tres/ casi los cuatro.

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 quijotediscipulo.

 1.-quijotediscipulo, ó ¿ Don Quijote predicador y teólogo ?es también el autor  de los siguientes blogs, todo ellos en wordpres.com

 2.-sanchoamigo ó Sancho Gobernador de una Ínsula.

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