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CARLOS BOUSOÑO PRIETO UN POETA RELIGIOSO DESDE LA IRRELIGIOSIDAD.

1.-Breve reseña biográfica.

2.-Sus obras.

3.-Dios y la fe cristiana en la obra de Carlos Bousoño.

4.- Algunos poemas religiosos de Carlos Bousoño.

1.-BREVE RESEÑA BIOGRÁFICA.

Carlos Bousoño Prieto nació en Boal, Asturias, en 1923. A los dos años sus padres se trasladaron a Oviedo, donde transcurrieron su niñez y adolescencia.

Terminó licenciándose y doctorándose en Filosofía y Letras por la entonces universidad Central de Madrid.

Se casó en 1976 con Ruth, una exalumna puertorriqueña de la que tuvo dos hijos.

Fue profesor de literatura española en varias universidades norteamericanas y dio clases sobre  la materia estilística en la Universidad Complutense de Madrid, de la que fue en sus últimos años profesor emérito.

Miembro de número   de la Real Academia Española

Obtuvo los siguientes premios a lo largo de su vida :

Premio Fastenrath de la Real Academia Española en 1952 por Teoría de la expresión poética.

Premio de la Crítica de poesía castellana en 1968 y 1974, por Oda en la ceniza y Las monedas sobre la losa.

Premio Nacional de Ensayo en 1978, por El irracionalismo poético (El símbolo).

Premio Nacional de Poesía en 1990, por Metáfora del desafuero.

Premio Nacional de las Letras Españolas en 1993.

Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1995.

Entre sus amigos más importantes cabe destacar especialmente a  Vicente Aleixandre, cuyo archivo heredó, a Francisco Brines, Claudio Rodríguez, Francisco Nieva, Mario Vargas Llosa y el crítico de origen cubano José Olivio Jiménez, entre otros.

Falleció en Madrid el 24 de octubre de 2015 a los 92 años.

2.- SUS OBRAS .

Bousoño fue poeta y teórico literario.

1.-Obra poética.

Su obra poética es muy abundante. Su primer poemario, Subida al Amor (1945), descubría la vena reflexiva existencialista o de poesía desarraigada de los jóvenes poetas que asumieron dramáticamente tras la Guerra Civil española el conflicto entre una visión existencialista de la vida y una profunda fe religiosa.

En la misma línea y más cerca de cierto misticismo siguió Primavera de la muerte(1946); ambos libros reeditados juntos con el título Hacia otra luz (1950). De sus libros posteriores destacan Oda en la ceniza (1967, premio de la Crítica), Las monedas contra la losa (1973, premio de la Crítica), Metáfora del desafuero (1988, premio Nacional de Poesía) y El ojo de la aguja (1993).

 En todas estas obras su estilo fue evolucionando entre realismo y simbolismo y, aunque nunca abandonó su raíz existencial, su mirada se hizo más solidaria y su estilo se hizo menos sobrio.

2.-Obra teórica.

Como teórico de la literatura investigó en profundidad el fenómeno poético y la poesía simbolista. En especial, mostró un gran interés por la lírica superrealista de Vicente Aleixandre.

Su obra Teoría de la expresión poética (1952) fue una obra teórica fundamental sobre el tema en lengua española en las décadas del 50 y el 60. En ella Bousoño trata de desentrañar los secretos del fenómeno poético: cómo surge el lenguaje poético de la deslexicalización del lenguaje cotidiano; y en qué se diferencia aquel del chiste, por ejemplo.

Posteriormente, publicó El irracionalismo poético. El símbolo (1979) y Superrealismo poético y simbolización, en el que esclarece por primera vez, y a nivel mundial, por qué es tan difícil la poesía superrealista: en ella el poeta puede decir “A” es igual a “B”, sin que exista ningún parecido objetivo entre ambos elementos, algo indispensable en la metáfora tradicional. Basta con que ambos elementos produzcan sentimientos similares en el lector, es decir, simbolicen los mismos sentimientos; a este tipo de metáfora la llamó imagen visionaria.

Otro libro teórico importante es Épocas literarias y evolución, en el que analiza las épocas literarias y la peculiar forma en que evolucionaron.

3.-DIOS Y LA FE CRISTIANA EN LA OBRA  DE CARLOS BOUSOÑO.

Alguién ha calificado la poesía de Bousoño de poesía religiosa desde la incredulidad.( Cf www.cervantesvirtual.com/…/carlos-bousono-una-poesia-religiosa-desde-la-incredulid..) lo que en pocas palabras significa que se trata de un incrédulo que niega a Dios e intenta sustituirlo por otras realidades a las que en alguna medida confiere funciones propias de la divinidad.

Tal aspecto no aparece de golpe en la obra de nuestro autor, sino que es el producto de una evolución que va apareciendo a través de toda su vida.

En su primera obra Subida al amor (1945) se nos muestra un Bousoño creyente , con ribetes místicos manifestados en su ansia unitiva con Dios, en el libro son de destacar sus poemas sobre  Cristo.

En Primavera de la muerte,1946, desaparece el tema religioso propiamente dicho, y Dios es ya sustituido por la Primavera de la vida, una vida exuberante y apolínea, llena de bellas ilusiones adolescentes,  una de cuyas manifestaciones es el amor, que da un sentido trascendente al existir  aunque  no deja de apuntarse lo efímero de tal vida.

En Noche del sentido (1957) ya desvanecida la ilusión adolescente de la Primavera de la vida, inmerso en la duda y negación de Dios, en la frustración metafísica  que produce todo lo que el sentido parecía ofrecer: Noche del sentido, aparece el aspecto de la ética de la poesía como una nueva salvación.

En1962, aparece Invasión de la realidad, término de la evolución del poeta. «La sed de ser» no espera ya colmarse en trascendencia divina alguna, sino en lo único que se tiene:mira la realidad inmensa, porque ahí yace la verdad toda y toda tu mentira.

Hacia esa «realidad inmensa», en su variedad y su limitación, dirige su amor:el corazón aprenda a amar la vida en su dureza sin piedad o el contorno frágil de un jarro… «

Una realidad que transciende todas las realidades individuales, contemplada, vivida, usada, enriquecida… por todas estas individualidades que la viven, pero al final, también esta  realidad es inconsistente: Es como pedir consolación a otra fugacidad:“Catedral de mis viejos sueños, te has derrumbado, y en qué fosa”. («Ven a mí, realidad».)

¿ Es esta la cosmovisión definitiva de Carlos Bousoño ?

Quizás la respuesta la encontremos en sus dos obras Oda en la ceniza (1967, premio de la Crítica) y  Las monedas contra la losa (1973, premio de la Crítica) y más en concreto en el poema La nueva mirada de Las monedas contra la losa.

SANTA CUEVA VIRGEN DE COVADONGA. ASTURIAS. ESPAÑA.

 4.-ALGUNOS POEMAS RELIGIOSOS DE CARLOS BOUSOÑO.

 Vamos a continuación a transcribir algunos poemas de Bousoño teniendo, lo más posible delante la perspectiva anteriormente apuntada.

1.-BUSCANDO LUZ.

¡Ser un instante luz, sólo un instante!
Sopla y enciéndeme, Señor, cual árbol
resplandeciente entre la noche oscura.
Mira mis verdes que se extienden largos,
mira mis ramas de quejidos: crecen
en la noche, tu fresca luz buscando.

Baja, Señor, y sopla entre mis frondas.
Tóquete yo con mi pequeña mano,
con mi pequeña sombra triste. Soy
un niño sin descanso.

Mi corazón golpea contra el tuyo.
Un débil junco puede ilusionado
golpear un gran sol, un mar de tierras:
¡Heme aquí golpeando!

¿Y no responderás a un niño? Mira
cómo hasta ti levanto mis dos brazos
queriendo reposar sobre la hierba
de luz de tu regazo.

Baja, Señor, y posa tu caricia
en mis cabellos de la tierra, amargos,
y deja un surco luminoso en ellos;
un reguero de cielo dulce y largo.

( De Subida al amor ).

COMENTARIO.

El poeta muestra su tristeza bajo la imagen de la sombra, pequeña triste sombra, de la noche oscura, y se dirige a Dios suplicándole lo ilumine, aunque sea un instante; una súplica intensa que expresa diciendo: ¡Heme aquí golpeando! con la ilusión de que el sol deje un surco luminoso en él.

La luz que pide tiene aspectos intelectuales, luz que le permita tocar la realidad divina, luz con aspectos emotivos que le genere dulcedumbre en su amargo vivir.

 2.-SALMO DESESPERADO.

 Como el león llama a su hembra, y cálido

al aire da su ardiente dentellada,              

yo te llamo, Señor. Ven a mis dientes

como una dura fruta amarga.              

Mírame aquí sin paz y sin consuelo.

Ven a mi boca seca y apagada.              

He devorado el árbol de la tierra

con estos labios que te aman.              

 

Venga tu boca como luz hambrienta,

como una sima donde un sol estalla.              

Venga tu boca de dureza y dientes

contra esta boca que me abrasa.              

 

Tengo amargura, brillo como fiera

de amor espesa y de desesperanza.              

Soy animal sin luz y sin camino

y voy llamándola y buscándola.              

 

Voy oliendo las piedras y las hierbas,

voy oliendo los troncos y las ramas.              

Voy ebrio, mi Señor, buscando el agrio

olor que dejas donde pasas.              

 

Dime la cueva donde te alojaste,

donde tu olor silvestre allí dejaras.              

Queriendo olerte, Dios, desesperado

voy por los valles y montañas. 

 ( De Subida al amor ).

 COMENTARIO.

 El título del poema nos explicita su tema: la búsqueda desesperada de Dios, la imagen del león ilustra la actitud del poeta, el fiero y rápido león; la búsqueda la hace el poeta desde su amargura, desde su sed de plenitud, desde la frustración de haber devorado el árbol de la tierra.

Lo busca en la naturaleza empleando un lenguaje propio del buscador : animal sin luz y sin camino.

Su lectura nos trae a la mente el Cántico espiritual de san Juan de la Cruz con el que tiene similitudes evidentes, especialmente en sus dos últimas estrofas.

 3.-CRISTO ADOLESCENTE.

 Oh Jesús, te contemplo aún niño, adolescente.

Niño rubio dorándose en luz de Palestina.

Niño que pone rubia la mañana luciente

cuando buscan los campos su mirada divina.

En el misterio a veces hondamente se hundía

mirando las estrellas donde su Padre estaba.

Un chorro de luz tenue al cielo se vertía,

al cielo inacabable que en luz se desplegaba.

Otras veces al mundo mirabas. De la mano

de tu madre pasabas con gracia y alegría.

Pasabas por los bosques como un claror liviano,

por los bosques oscuros donde tu Cruz crecía.

Niño junto a su madre. Niño junto a su muerte,

creciendo al mismo tiempo que la cruda madera.

Me hace llorar la angustia, oh Cristo niño, al verte

pasar por ese bosque junto a la primavera”.

( De Subida al amor)

 COMENTARIO.

 El poema nos presenta a un Jesús adolescente. Un Jesús adolescente y rubio que ilumina la naturaleza cuando la miran sus ojos divinos. Clara afirmación de su divinidad.

Un Jesús adolescente que se sumergía en el misterio del Padre.

El poema parece tener en cuenta la escena evangélica de Jesús a los doce años entre los doctores del templo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo hemos estado muy preocupados buscándote.’‘¿Por qué me  buscábais ?’ contesta Jesús. ‘¿No sabíais que debía ocuparme en las cosas de mi Padre?( Lc.2, 41 s.s.)

También  hace pensar en la profecía de Simeón, “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma… ” (Lc 2, 34s.s.). Un Jesús asociado con su madre. Niño junto a su madre.

El poeta parece no haber visto la contradicción que Simeón señala. Sólo Niño junto a su muerte, no Niño destinado a la exaltación.( Cf. Fil 2,1-11)

 4.-CRISTO EN LA TARDE. 

 “Yo soy la luz”. Miraba hacia la tarde

Un polvo gris caída tenue, lento.

Era la vida un soplo, un dulce engaño;

sombra, suspiro sueño.

Ya su figura por los olivares

se iba desvaneciendo

en soledad, ni un pájaro existía.

… la tarde iba cediendo.

“Yo soy la luz”. Silencio. “Soy… Oídme…”

Espacio. Olivo. Cielo.

“Yo soy la luz”. Su voz era un susurro.

El aire. Ceniciento.

“Yo soy… yo soy” La sombra le envolvía.

Cayó la noche. Se escuchaba el viento.

( De la Noche del sentido)

 COMENTARIO.

 El poema nos presenta a un Cristo hombre,  que se califica  inicialmente  a sí mismo como la Luz; Bousoño utiliza la imagen de la luz como similar a la vida. Yo soy la Luz dice este Cristo una y otra vez, pero cada vez de una manera más débil, hasta caer en el silencio  envuelto   en la sombra, en la noche, en la duda,  en la muerte.

 Un Cristo prototipo de una humanidad sumergida en la duda sin nada trascendente en quien creer y encontrar la salvación de la propia existencia caída en la Noche.

Resultado de imagen de Jesús vio al pasar a un hombre ciego de nacimiento

No se puede dar una mayor falsificación de las fuentes que nos presentan a Cristo como Luz, veamos un único ejemplo:

 

En aquel tiempo Jesús vio al pasar a un hombre ciego de nacimiento, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). Él fue, se lavó y volvió ya viendo. Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: «¿No es éste el que se sentaba para mendigar?» Unos decían: «Es él». «No, decían otros, sino que es uno que se le parece».

Pero él decía: «Soy yo». Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista.

Él les dijo: «Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo». Algunos fariseos decían: «Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado». Otros decían: «Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?» Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: «¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?» Él respondió: «Que es un profeta…

Has nacido en pecado y ¿nos vas a enseñar tú a nosotros?

Y le echaron fuera. Oyó Jesús que le habían echado fuera, y cuando se encontró con él le dijo:¿Crees tú en el Hijo del Hombre? Y quién es, Señor, para que crea en él? —respondió .Le dijo Jesús: Si lo has visto: el que está hablando contigo, ése es.

Y él exclamó: Creo, Señor —y se postró ante él. Dijo Jesús: Yo he venido a este mundo para un juicio, para que los que no ven vean, y los que ven se vuelvan ciegos.

Algunos de los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron:¿Es que nosotros también somos ciegos? Les dijo Jesús: Si fuerais ciegos no tendríais pecado, pero ahora decís: «Nosotros vemos»; por eso vuestro pecado permanece.. Y dijo Jesús: «Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos»..(Juan 9, 1-41)

 5.-JUAN DE LA CRUZ EN LA NOCHE OSCURA.

 Profunda es esta guerra y combate, porque la paz que espera
ha de ser muy profunda;
y el dolor muy delgado
porque el amor de su esperanza
delgado es, e íntimo.
Y como el alma ha de venir a posesión de dones,
conviene que primero
pobre y vacía de ellos sea.
Pobre, como garganta con sed de muchas aguas,
vacía, como el mundo.

Y como la tiniebla se aposenta en el ojo vacío
del alma vaciada
y en la substancia misma de la duda
terrible del que duda
tiniebla substancial parece y es.
Y como toda tiniebla y toda duda
hace a quien duda de tiniebla y duda,
éste se queda en la tiniebla,
en la tapiada oscuridad,
caído en la trampa, sin salida,
cogido para siempre, temeroso, asustado,
giñapo agazapado en un rincón.
(Así en el fondo del calabozo el prisionero
espera el alzado patíbulo, la horca,
el irrisorio tormento,
o bien, en oscura mazmorra no espera
sino la definitiva soledad
quien ha asaltado el camino,
o violentado a la doncella, o acaso asesinado
a quien la defendió.)

Como con pies atados y amordazada boca
y mano encarcelada y ojo ciego,
violador, asesino, ladrón de camino real,
así está Juan, sin nada o nadie
nunca,
purificado por amor
a nadie,
a nada,
nunca,
crucificado, muerto, tenebroso
y en la tiniebla.
Así.

 (Oda en la ceniza.)

 COMENTARIO.

 En el poema san Juan de la Cruz es presentado como el prisionero destinado a la horca, descrito en el paréntesis , y calificado de: violador, asesino, ladrón de caminos, sin nada ni nadie, purificado por un amor a nadie, a nada, crucificado, muerto tenebroso y en la tiniebla.

 6.-LA NUEVA MIRADA.

 Dame la mano, sufrimiento, dolor, mi viejo amigo.
Dame la mano una vez más y sé otra vez mi compañero,
como lo fuiste tantas veces en el oscuro atardecer.
Cruzaban las gaviotas sobre el cielo,
se ennegrecía el mar con la tormenta próxima.
Dame la mano una vez más, pues ahora sé
lo que entonces no supe. Sé recibirte sin rencor
ni reproche. Acepto tu visita oscura.

Es en mis ojos, sufrimiento, dolor,
donde laboras tu más fino quehacer,
donde ejercitas tu destreza, tu habilidad de orfebre
sin par. Allí
depositas al fin tu redención, pones como sobre un altar,
con delicadeza extremada,
tu hechura exquisita, y alzas, en medio de la noche, el milagro
lentamente a los cielos, la joya finísima,
el espectáculo de oro,
trabajado sin prisa, acumulada realidad que acomodas después
a mi nueva mirada.
Y es así como ahora, tras tu trabajo en la honda cueva,
en la recóndita guarida donde yo padecí tu febril creación,
es así como ahora
puedo mirar,
tras el mundo habitual, un mundo ardiente.

Arden las llamas de color tras el gris habitual,
tras de la oscuridad se encarniza la luz, se redondea el rosa,
esplende el animado carmín,
y todavía más allá, tras la trascendida apariencia, se ve
de otro modo, trasparentándose hacia una eternidad,
un país nuevo.
Un país nuevo, inmóvil en la luz,
tras de la oscuridad de mi agitada noche.

(Carlos Bousoño, Las monedas contra la losa.)

COMENTARIO.

 El título y el poema sugiere  que se abre una puerta para mirar al mundo desde una nueva perspectiva, con una nueva mirada: la mirada desde el dolor,  y desde el dolor lograr la redención del hombre, es lo que parecen apuntar los versos finales del poema: y todavía más allá, tras la trascendida apariencia, se ve de otro modo, trasparentándose hacia una eternidad, un país nuevo. Un país nuevo, inmóvil en la luz, tras de la oscuridad de mi agitada noche.

Una buena ocasión para desde la fe cristiana pasar de la cruz a la resurrección y a la vida.

Tal  mirada, sin embargo, se hace desde la irracionalidad,  es por ello que la salvación que se ofrece es puramente ilusoria sin que una vez que se ha prescindido de todo principio realmente transcendente pueda esperarse una realidad realmente nueva.

En  «Formulación del poema» nos indica cómo es  la poesía quien trata de rehacer nuestra vida, y …en quehacer lento, en fervoroso tacto, levantar nuevamente con pulcritud y esfuerzo, sin que le falte nada, el muro, el pasadizo (estrecho, oscuro), por donde fuiste difícilmente penetrando hasta llegar aquí, llena de cal la ropa, y el aliento  mísero; volver a levantar el túnel, el ojo de la aguja,y en paradójica esperanza pero que sea al mismo tiempo templada habitación, gozosa y ancha, primaveral, extrema; abrir un boquete en la noche para que entre la luz y puedas ver

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1.-quijotediscipulo, ó ¿ Don Quijote predicador y teólogo ?es también el autor  de los siguientes blogs, todo ellos en wordpres.com

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