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CRISTO, EL SEÑOR,  DIO A SUS APÓSTOLES  Y SUCESORES, EL PODER DE PERDONAR TODOS  LOS PECADOS COMETIDOS DESPUÉS DEL BAUTISMO, POR MEDIO DE UN SACRAMENTO CON ESTRUCTURA JUDICIAL.

 En el índice  siguiente resumimos los puntos tratados en el tema:

 1.- Explicación del título del tema. 2.- Doctrina de la Iglesia. 3.-Doctrina de la Sagrada Escritura. 4.-  Textos de la Sagrada Escritura en los  que, parece, se habla de la imposibilidad de perdonar algunos pecados. 5.-Doctrina de la Tradición.  6.- Breve reseña histórica  de cómo  se ejerció en la Iglesia el poder de perdonar los pecados. .   ———– 1.-EXPLICACIÓN DEL TÍTULO DEL TEMA.

 1.- “Cristo, el Señor dio a sus apóstoles y sucesores...” A través de estas palabras se expresa que Jesucristo es el fundamento del poder de perdonar, que este poder sólo podía proceder de Él,  pues ¿ quién puede perdona los pecados sino sólo Dios ?

Se afirma,  pues, que este poder fue conferido a los Apóstoles y sucesores directamente por Cristo y en consecuencia que no fue el resultado de una evolución historia en la doctrina de la Iglesia.

2.-“El  poder de perdonar todos  los pecados …”El objeto de la donación de Cristo es 1.- el poder de perdonar los pecados, no sólo de declarar que el perdón ya ha sido concedido, 2.- ni  de conceder una  reconciliación jurídica  externa con la Iglesia, sino de perdonar realmente los pecados  a través de la concesión de la gracia justificante, y santificante, 3.-siendo parte del poder  supremo  llamado de  las llaves, clavium concedido a Pedro, por lo que este es un poder de perdonar los pecados por el que se abren o cierran al pecador  las puertas del reino de los cielos.4.- este poder tiene un carácter universal en el sentido de que no hay ningún tipo de pecado que no pueda ser perdonado por la Iglesia

3.-“Cometidos después del Bautismo...” Dado que los pecados cometidos antes del bautismo son perdonados por este Sacramento que es el principio de la  vida  nueva  recibida por el bautizado , su justificación e incorporación en el Cuerpo místico de Cristo.

4.-” Por medio de un Sacramento” El poder concedido por Cristo tiene todas las condiciones exigidas por la esencia de los sacramentos, en cuanto  signos simbólicos sensibles y prácticos de la gracia.

Los  actos  sensibles en el sacramento de la penitencia  son los realizados por el penitente   : la contrición, la confesión y la satisfacción determinadas  por las palabras del ministro, que ha de expresar con claridad la finalidad del sacramento, con estas o similares palabras: Yo te perdono, o te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

            Estos pecados cometidos después del bautismo han de ser los llamados pecados mortales, es decir, que matan la vida nueva conferida en el bautismo con la pérdida de la gracia santificante , por lo que  este sacramento es absolutamente necesario” in re vel in voto” para la salvación de aquellos que se encuentran en esta situación. Por lo mismo el sacramento de la penitencia es un sacramento  de muertos, es decir que están privados de la vida divina y que por él son devueltos a la vida.

            A pesar de lo anteriormente dicho  el sacramento puede  ser administrado a quienes no  tienen pecados mortales actuales, no siendo en este caso absolutamente necesario, pues los llamados pecados leves  o veniales, puden ser perdonados por otros medios, por ejemplo por sacramentales.

5.- ” Con estructura judicial.Con estas palabras se indica que este sacramento es como un juicio en el que el ministro como juez, después de haber examinado la conducta y disposición  del pecador, ha de  dictar sentencia, bien de absolución o bien  de condena, dando o negando la absolución.

EL QUE ESTÉ LIMPIO DE PECADO TIRE LA PRIMERA PIEDRA

6.- Los efectos del sacramento de la penitencia o reconciliación. El efecto principal de este sacramento es la reconciliación con Dios. Este volver a la amistad con Él es una “resurrección espiritual”, alcanzando, nuevamente, la dignidad de Hijos de Dios. Esto se logra porque se recupera la gracia santificante perdida por el pecado grave.

Aumenta la gracia santificante cuando los pecados son veniales.

Reconcilia al pecador con la Iglesia. Por medio del pecado se rompe la unión entre todos los miembros del Cuerpo Místico de Cristo y el sacramento repara o robustece la comunión entre todos. Cada vez que se comete un pecado, la Iglesia sufre, por lo tanto, cuando alguien acude al sacramento, se produce un efecto vivificador en la Iglesia. (Cfr. CIC nos. 1468 – 1469).

Se recuperan las virtudes y los méritos perdidos por el pecado grave.

Otorga la gracia sacramental específica, que es curativa porque le devuelve la salud al alma y además la fortalece para combatir las tentaciones.

Este es el prodigio que se renueva constantemente en la Iglesia de Cristo, ecuchar con oidos humanos la palabra humana  que habla en nombre de Cristo: ” el Señor te ha perdonado, vete en paz“.

BASÍLICA DE SAN JUAN DE LETRÁN.

  2.-DOCTRINA DE LA IGLESIA.

 a).- La inclusión de la penitencia en el grupo de los sacramentos.

 1.- En el Concilio  de Verona celebrado el año 1184 en tiempos del Papa Lucio III en el Decreto “Ad Abolendum”  se habla explícitamente del sacramento de la Eucaristía, del bautismo, de la confesión, del matrimonio y del resto de los sacramentos eclesiásticos.( Cf. Dez. 402)

            2.-En la  profesión de fe prescrita a los Waldenses,  en la epístola ” Ejus exemplo” de Inocencio III, dirigida al Arzobispo de Tarragona  el 18 de Diciembre del año 1208 se dice que los sacramentos son siete”( Cf. Dez. 428 )

            3.- El Concilio Lugdunense II,  concilio ecuménico XIV, celebrado el año 1274,  en la Profesión de Fe de Miguel Paleólogo  habla expresamente  de que siete  son los sacramentos de la Iglesia ( Cf. Dez 465).

            4.-El Concilio de Florencia celebrado entre los años 1438-1445  dice lo siguiente ” Los sacramentos de la Nueva Ley son siete, a saber, el bautismo, la confirmación, Eucaristía, penitencia, extrema unción, orden y matrimonio, estos sacramentos difieren mucho de los sacramentos de la Ley Antigua, pues estos no causaban la gracia, sino que  sólo eran figura de lo que por la pasión de Cristo había de darse; nuestros sacramentos contienen  la gracia y la dan a quienes los reciben dignamente “.( Cf. Dez 695).

            En el Concilio Tridentino se ratifica el número septenario de los Sacramentos.

            El Concilio Tridentino en la sesión VII celebrada el 3 de Marzo de 1547  redactó los Cánones referentes a los sacramentos en general  en los que se habla de que el numero de los sacramentos son siete

.           En la Introducción de la sesión  se dice :” para completar la doctrina de la justificación que fue promulgada de forma unánime por los padres en la sesión anterior, se considera que es oportuno tratar de los  Santísimos Sacramentos  de la Iglesia, por medio de los cuales da comienzo la justificación y una vez iniciada se aumenta y si se pierde se recupera.”

            El Canon  1. Dice literalmente: “Si alguien dijere, que   los sacramentos de la nueva Ley no fueron todos  instituidos por  Jesucristo Señor nuestro, o que son más o menos que siete, es a saber  bautismo, confirmación, Eucaristía, penitencia, extrema unción, orden y matrimonio, o  también que alguno de estos no son verdadera y propiamente sacramentos: sea anatema. (  Cf. Dez. 843 a-844 ).

b).- Textos  referidos exclusivamente a la penitencia.

 En la epístola 108 de san León Magno del 11 de junio de  año 452, se dice:

 “La múltiple misericordia de Dios de tal forma socorre a los caídos humanos, que no sólo mediante la gracia del bautismo, sino también por medio de la medicina de la penitencia renueva  la esperanza de la vida eterna, a aquellos que habiendo violado las promesas  de la regeneración, alcancen la remisión de sus crímenes,  condenándose ellos así mismos  mediante un juicio propio,  de forma que  no puedan obtener  el perdón de Dios a no ser por las plegarias de los sacerdotes.   auxilios ordenados por la bondad  divina,

            Pues el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús dio a los pastores  de la iglesia este poder   de dar a los que se confesasen  el perdón  en  el acto de la penitencia, y una vez  purificados, y hecha la satisfacción saludable los   admitan   a la comunión por la puerta de la reconciliación.” ( Dez. 146).

 CATEDRAL DE FLORENCIA.

En el Decreto ” pro armenis” en el Concilio Florentino, XVII ecu.  a. 1438, se dice:

 “El cuarto sacramento es la penitencia del que son casi materia los actos del penitente que se dividen en tres partes. La primera es la contrición del corazón, a la que pertenece el dolor por el pecado cometido, con propósito de no pecar en adelante. La segunda es la confesión oral, a la que pertenece  que el pecador confiese al sacerdote todos los pecados que tenga en su memoria. La tercera es la satisfacción por los pecados según  el arbitrio del sacerdote; que casi siempre se hace por la oración, los ayunos y limosnas. La forma de este sacramento son las palabras de la absolución que el sacerdote dice : Yo te absuelvo etc. ; el ministro de este sacramento es el  sacerdote que tenga el poder de absolver, bien ordinaria bien por la concesión del superior. El efecto de este sacramento es la absolución de los pecados.”( Dez 699 ).

 El concilio de Trento en el cap. 14 de la sesión VI , 1545-7 dice:

 “Los que una vez recibida la gracia de la justificación la perdieren por el pecado, podrán ser justificados de nuevo, cuando movidos por Dios, procurasen recuperar la gracia perdida por el sacramento de la penitencia por los méritos de Cristo. Este modo de justificación es la reparación de los caidos , que los Padres acertadamente llamaron la segunda tabla de salvación después del naufragio.

Así pues Cristo Jesús instituyo el sacramento de la penitencia, para aquellos que después del bautismo cayeron en los pecados, cuando dijo: Recibid el Espíritu Santo, a quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se los retengáis les quedan retenidos, ( Io, 20,22-23) ( Dez. 807).  

 IMAGEN DEL CONCILIO TRIDENTINO.           

Cánones del Sacramento de la Penitencia del Concilio Tridentino.

1.- En el primer canon se condena a quienes nieguen que la penitencia es un verdadero sacramento “

 2.- En el canon segundo  se condena  a quienes digan que el sacramento de la penitencia es el mismo que el bautismo , por lo que aquél es inútil.

3.- En el tercero se condena a quienes interprete las palabras de Cristo: Recibid el Espiritu Santo … ( Joh 20,22) no como el poder de perdonar, sino la potestad de anunciar el Evangelio. “

 4.- En el cuarto se condena a quienes digan que los tres actos del penitente: la contrición, la confesión y la satisfación no son de la esencia del sacramento.

5.- En el quinto se explicita la naturaleza de la contrición necesaria.

6.- En el sexto , septimo y octavo se condena a quienes digan que la confesión necesaria  no debe ser númericamente completa  y que comprenda todos los pecados mortales especificamente

9.- En este canon se condena a quienes digan que la absolución no tiene el valor jurídico por el que el ministro perdona los pecados, sino el valor de declarar que los pecados ya le han sido perdonados.

10.- En el diez se condena a quienes ddign que el ministro de la confesión pierde su poder de perdonar si se encuentra en pecado mortal.

11.- En el once se condena a qquienes nieguen que los obispos tienen el poder de reservase  determinados pecados.

12.-En la doce se condena a quienes digan que los tres actos del penitente no son otra cosa que la fe que es la que en verdad justifica.

13.-En el trece se condena a quienes digan que  para el perdón de la  pena temporal no valen ni los méritos de Cristo ni los ayunos , oraciones y limosnas voluntarias  o los actos prescritos por el sacerdote , sino que  la mejor penitencia es la nueva vida.

14.- En el catorce se condena a quienes digan las acciones que el penitente puede hacer para satisfacer sus pecados oscurecen los meritos de Cristo y el beneficio de su muerte.

15.-En el quince se condena a quienes digan que el poder concedido por Cristo es sólo para perdonar y no  para retener los pecados .  ( Dez 911-925).

 A QUIENES LES PERDONEIS LOS PECADOS LES QUEDAN PERDONADOS …

3.-DOCTRINA DE LA SAGRADA ESCRITURA.

 1.-TEXTO DE SAN JUAN: 20,19-23 :

 0:19 Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

20:20 Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor.

20:21 Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.

20:22 Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.

20:23 A quienes perdonareis los pecados, les quedan perdonados ; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.”

 Con estas palabras Cristo concede  el poder de perdonar los pecados cometidos después del bautismo a sus apóstoles y sucesores, porque:

1.-1.- Estas palabras no se pueden entender de otra forma.

2.-1.- Porque siempre que Cristo utiliza la fórmula de perdonar los pecados  se refiere a un verdadero perdón y no a una declaración de que los pecados han sido perdonados.

3.-1.- Porque siempre que sus discípulos hablan de perdonar los pecados utilizan la misma fórmula  se refieren a un verdadero perdón.

4.-1.- Esto se comprueba en los siguientes textos:

a).-Mateo Capitulo 9,2-5.

9:2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.

9:3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este blasfema.

9:4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?

9:5 Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?

9:6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa.

9:7 Entonces él se levantó y se fue a su casa.

9:8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.

b).- Lucas Capítulo 7,44-50:

7:44 Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos.

7:45 No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

7:46 No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.

7:47 Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

7:48 Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.

7:49 Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados?

7:50 Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz.

 En este mismo sentido es usada la fórmula por los apóstoles, tal como se ve en los siguientes textos:

 

a).-Texto de los Hechos de los apóstoles Capítulo 2,36-38.

 2:36 Sepa, pues, con toda certeza  la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para  el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

 

b).-Texto de la 1ª Carta de san Juan 1,6-10.

 0 6.-Si decimos que estamos en comunión con él mientras caminamos en tinieblas, somos unos mentirosos y no actuamos en la verdad.

0 7.-En cambio, si caminamos en la luz, lo mismo que él está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de Jesús, el Hijo de Dios, nos purifica de todo pecado.

08.-Si decimos que no tenemos pecado, nos estamos engañando a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

09.- Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros pecados y nos limpiará de toda maldad.

10.-Si dijéramos que no hemos pecado, sería como decir que él miente, y su palabra no estaría en nosotros.

 

2.-TEXTOS DE SAN MATEO CAPÍTULO 16,13-20, Y CAPÍTULO 18,18.

 a) .-Capítulo 16,1320.

 16:13 Viniendo Jesús a la región de Cesaréa de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 

16:14 Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas.

16:15 El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

16:16 Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

16:17 Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

16:18 Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Infierno  no prevalecerán contra ella.

16:19 Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.

16:20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. 

  En este texto se concede a Pedro la potestad plena en su Iglesia, lo que implica también el poder de personar o retener pecados.

          Pero esta misma potestad se concede también al resto de los Apóstoles y después de ellos a la iglesia jerárquica. como aparece en el texto de :

 b).- Mateo Capítulo 18,15-18.

 “18:15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 18:17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. 18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.”

 

4.- TEXTOS DE LA SAGRADA ESCRITURA EN LOS QUE SE HABLA DE LA IMPOSIBILIDAD DE PERDONAR ALGUNOS PECADOS.

 a)Texto de Mateo capitulo 12,24-31.

 2:24 Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.

12:25 Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá.

12:26 Y si Satanás echa fuera a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?

12:27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros jueces.

12:28 Pero si yo echo fuera los demonios por el Espíritu de Dios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.

12:29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte, y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá saquear su casa.

12:30 El que no está conmigo, está contra mí ; y quien no recoge  conmigo, desparrama.

12:31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada.

12:32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.

 Dos cosas  sobre este texto, la 1ª ¿ En qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo ? . La 2ª ¿ En qué sentido se dice que este pecado es imperdonable ?

 En cuanto al primer punto decir que el pecado contra el Espíritu Santo, según se deduce del texto, es el  pertinaz pecado de los fariseos  que  atribuían al espíritu inmundo lo que era fruto de la acción del Espíritu Santo, dado que sólo por su acción podía ser vencido el maligno, el fuerte , tal como estaba haciendo Jesús con sus milagros, por ello  Jesús argumenta de este modo:

¿   Y si Satanás echa fuera a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? luego si yo echo los demonios fuera  es que  conmigo ha llegado el Reino de Dios .

La esencia de ese pecado está en la pertinaz actitud de rechazo a Cristo, pues quien no está conmigo está contra mi, a través del cual  estaba actuando el Espíritu Santo.

Con relación a la imposibilidad de perdón de ese pecado, decir , que ésta no consiste en que su pecado es imperdonable en si mismo sino en su actitud subjetiva   con Cristo, pues  al rechazar pertinazmente  a Cristo, se están cerrando la única puerta a través de la cual se puede entrar en el Reino de Dios, y obtener el perdón de  ese y de todos sus pecados.

 b) Texto de la Carta a los Hebreos Capítulo 6, 1-6.

 6:1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,

6:2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.

6:3 Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.

6:4 Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,

6:5 y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,

6:6 y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.

6:7 Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios;

6:8 pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.”

 Lo mismo que en el texto anterior se ha de decir 1.- en qué  consiste el pecado del que se habla en el texto y 2.- en qué sentido se dice que es imperdonable.

 En cuanto al pecado del que se habla, decir que se trata del pecado de apostasía o de vuelta al judaísmo después de haber sido bautizados.

En cuanto a su imposibilidad de ser renovados y perdonados, no se dice que se trate de una imposibilidad absoluta, sino relativa, es decir no  es posible que se conviertan con los mismos medios de su primera conversión, sino que necesitarán otros distintos, pues la nueva conversión es más difícil que la primera. Algo que no afectará sólo a ellos sino al ministro o apóstol que quiera reintegrarlos.

 c) Texto de  la 1ª Carta de san Juan , Capítulo 5, 13-21.

 “5:13 Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.

5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

5:15 Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

5:16 Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida; esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.

5:17 Toda injusticia es pecado; pero hay pecado no de muerte.

5:18 Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.

5:19 Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero está bajo el maligno.

5:20 Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

5:21 Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.”

 En el texto se habla de un pecado de muerte, que es el pecado de apostasía, pero en el  texto no se habla del poder de perdonar este pecado, sino de orar por el apóstata. Esta oración no la prohibe el evangelista , ni se dice que sea inútil, sino simplemente que no es obligatoria, dada la actitud  subjetiva del pecador que puede no querer convertirse.

 

5.-DOCTRINA DE LA TRADICIÓN.

 Lo primero que hay que destacar es que la doctrina de la tradición entronca sin ningún lapso de continuidad con la doctrina de la Sagrada Escritura, pues desde sus comienzos hubo  entre los bautizados pecadores,  en contra de los que afirman que la primitiva iglesia era una iglesia de justos, y en la misma se predicó la penitencia como medio de volver al camino de salvación.

 Por ejemplo:Hubo pecadores en la iglesia de Corinto y pecados graves tales como el incesto, san Pedro invita a Simón mago a que se  arrepienta:

Hechos 8:22 -24

8: 22 “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón;  8:23 porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás. 8:24 Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, para que nada de esto que habéis dicho venga sobre mí. 8:25 Y ellos, habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron a Jerusalén, y en muchas poblaciones de los samaritanos anunciaron el evangelio. 

Y a los fieles: 2ª de Pedro Capítulo 3,9:

“3:9 El Señor  obra pacientemente con vosotros , no quiere que nadie perezca  sino que todos procedan al arrepentimiento.”

Y en la Carta de Santiago  capitulo 5,14-20:

5:13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.

5:14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.

5:15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.

5:16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

5:17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.

5:18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.

5:19 Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,

5:20 sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.

 A partir de ahí insertamos testimonios de la Tradición que nos hablan del poder de perdonar los pecados conferidos por Cristo a su Iglesia:

 La Didajé 4,14: por el año 90:

 ” En la Iglesia confesarás tus pecados, y no accederás a tu  oración con conciencia mala”( E. Patristicum 3).

” Reunidos el día del domingo haced la fracción del pan y dad gracias , después de haber  confesado vuestros pecados, para que vuestro sacrificio sea puro” ( E. Patristicum 8).

” Recuerda , Señor, a tu iglesia, para librarla de todo mal y perfeccionarla en la caridad, y reúnela desde los cuatro vientos  santificada, en el reino que tu le preparaste , porque tuyo es el honor y la gloria. Venga a él quien está limpio aquí y si es santo acceda, y si alguno no lo es haga penitencia.( E. Patristicum 7).

 Clemente Romano en la Carta a los Corintios , sobre el año 96-8 :

 ”  Por cualquier cosa en las que pecamos e hicimos a los siervos, seducidos por nuestros adversarios, imploremos de ellos su perdón… Porque es  mejor para el hombre confesar sus pecados que tener un corazón endurecido…Vosotros que rechazasteis el culto a las pasiones, permaneced como súbditos obedientes a los presbíteros y recibid su corrección como penitencia, doblegando las rodillas de vuestro corazón” ( E. Patristicum 27 ).

La Epístola de Bernabé en la epístola a los efesios 19,12, año 96/8 :

” No serás causa de enfrentamientos, sino serás causa de la paz favoreciendo el acuerdo entre los enfrentados. Confesarás tus pecados. No irás a la oración con una conciencia mala.”( E. Patristicum 37).

San Ignacio de Antioquía en la Epístola a los Romanos año 90:

 ” Quántos conducidos por la penitencia volvieren a la unidad de la Iglesia, serán de Dios “

” A todos los arrepentidos  los perdona Dios, si se convierten a la unión con Dios y a la comunión con el obispo.( E. Patristicum 56 y 59).

 San Policarpo en la Epistola ad Filipenses, año 107:

 “Los presbíteros estén prontos para la conmiseración, y misericordiosos  con todos, reconduciendo a los extraviados… no excesivamente severos en el juicio.”( E. Patristicum 73 ).

 El Pastor Hermas sobre el año 147 :

 ” Si después de aquella grande y santa vocación al bautismo alguno tentado por el diablo pecase tiene una penitencia, si después de cierto tiempo volviere a pecar e hiciere penitencia puede que no le sirva de nada. difícil es que viva.( E. Patristicum 87).

 San Ireneo en Adversus haereses  sobre el año 154:

 ” La vida eterna la Dios a los justos que permanecen en el amor de Dios , desde el principio o después por la penitencia.

La penitencia a la que hacer referencia es la eclesiástica pues habla de unas mujeres que seducidas por los gnósticos que les cauterizaron las conciencias, aunque es cierto que luego hicieron la exomologesis”( E. Patristicu, 193).

Tertuliano en el Tratado a Escápula, dice con su rigorismo acostumbrado, de la Homologesis:

“Exomologesis o penitencia es un ejercicio que enseña al hombre a abatirse y humillarse, y requiere un tenor de vida proporcionada a alcanzar la divina misericordia; arregla en el penitente el alimento y el vestido, ordenándole que duerma en saco y ceniza; que traiga el cuerpo desaliñado, el espíritu abatido, y sumergido con el intimo dolor de las culpas, y con fervorosos deseos de expiarlas, repasando su memoria con amargura y sentimiento, reduciéndose al sustento de pan \ agua pura para poder mantener al alma; dando vigor a las oraciones con el ayuno, pide que se gima, se llore y se clame a Dios de ‘dia y de noche: que nos postremos a los pies de los presbíteros, y doblemos nuestras rodillas ante los altares del Señor; que roguemos a todos nuestros hermanos que intercedan por nosotros al Señor.”( Cf.  c. 9 sent. 6, Tric. T. 1, p. 196) .

 PERDONADOS SON TUS PECADOS.

6.-BREVE RESEÑA DEL MODO COMO LA IGLESIA EJERCIÓ EL PODER DE PERDONAR LOS PECADOS.

 a).-LA PENITENCIA EN LA IGLESIA SIEMPRE HA SIDO PÚBLICA.

 Se suele decir que la diferencia entre la iglesia primitiva y época patrística y del tiempo actual está en que entonces la penitencia para el perdón de los pecados  era pública y en la actualidad es privada.

 En realidad tal afirmación no es ni histórica ni teológicamente cierta, porque  tanto en la antigüedad como en la actualidad la actitud de la iglesia ante el pecador tenía y tiene  un carácter público puesto que quien ha cometido un pecado grave queda excluido de la eucaristía sacramento fundamental de la Iglesia y se le impone la obligación de confesarse. La diferencia, en lo que se refiere a la publicidad entre el ayer y el hoy está, sólo en el rito empleado para el perdón y la reconciliación con la Iglesia.

            La verdadera diferencia entre la práctica penitencial de la iglesia del pasado y la actual está en que la reconciliación y el perdón de los pecados cometidos después del bautismo  sólo se podía recibir una sola vez en la vida, mientras que en la actualidad puede obtenerse repetidas veces, a voluntad del pecador.

            Esta rigurosa práctica primitiva en los siglos II y III se fundaba, tal como lo atestigua por primera vez el autor del Pastor Hermas, en la convicción de un inminente fin del mundo.

           Esta práctica,  sin embargo, continuó varios siglos más,  siendo entonces  una medida contra el laxismo  existente en las comunidades cristianas, intentando con ella un comportamiento más acorde con el evangelio

          Las consecuencias de esta práctica produjeron un efecto contrario al que con ella se buscaba pues los pecadores dejaban de ordinario la petición del perdón y la reconciliación hasta bien entrada la vejez y hasta el lecho de muerte, de esta forma pensaban que se aseguraban las salvación, por un lado, y por otro, se veían libres de las rigurosas penitencias que se solían imponer a los pecadores que obtenían el perdón.

            Otra de las consecuencias negativas de esta práctica a partir del siglo VI fue la separación entre el aspecto jurídico  y disciplinar del pecado de su contenido teológico por el que quedaba privado de la amistad con Dios.

  LA PENITENCIA  .MARCELO GRANDE. PARROQUIA DE MIGUELTURRA. C. REAL. ESPAÑA.     

 El cambio definitivo del sacramento de la penitencia se inició en  el siglo VI, según lo atestigua Teodoro de Tarso que fue nombrado arzobispo de Canterbury en 668, ( Paenitentiale Theodori I,13) quien  como digo, testifica, que las iglesias irlandesas y anglosajonas admitieron que cada uno de los fieles pudieran  repetir la penitencia.

          En el siglo VIII , esta práctica ya se había extendido a todo el continente europeo.

         En el siglo IX se pasa a exigir la práctica periódica de la penitencia todos los años en tiempo de cuaresma o tres veces al año.

         En el siglo XII se hace obligatoria la confesión anual.

         El IV concilio de Letrán establece en 1215 esta obligación de una vez al año por lo menos, a  aquellos que hubieran cometido pecado mortal.

         Hoy se recuerda aún el  Catecismo de Ripalda que hablando de los mandamientos de la  Iglesia decía” el  segundo confesar los pecados  mortales  a lo menos una vez dentro del año , en peligro de muerte o si se ha de comulgar.”

b).-.-RITOS USADOS  POR LA  IGLESIA PARA PERDONAR LOS PECADOS A TRAVÉS DE LA HISTORIA.

            Los datos existentes permiten determinar el rito utilizado por la Iglesia para perdonar al pecador a partir del siglo III.

           El primer paso del rito se iniciaba con la confesión de su pecado ante el representante de la Iglesia. Esta confesión era individual y privada sólo el confesor debía conocer el pecado confesado. 

El segundo paso era la imposición de una penitencia que hacia visible su  condición de penitente ; esta penitencia podría ser varia, obras penitenciales, vestidura penitencial, ocupar el lugar de los penitentes en el templo etc.

El tercer paso era el de la reconciliación o absolución del pecador.      

 En algunos lugares la  absolución se llevaba cabo a las pocas semanas, pero en la mayoría de las veces el tiempo era mayor, y en no pocas circunstancias se aplazaba hasta la hora de la muerte. El rito de la reconciliación consistía en una oración y la imposición de  manos del Obispo, y en la Iglesia oriental se añadía unción,  y normalmente se hacia el jueves santo, el acto de la reconciliación era público. El cuarto paso era el del cumplimiento de las obras satisfactoria impuestas tras la reconciliación.

             A partir del siglo IV  se establece una regulación precisa del rito que tendió a hacerse universal en toda la iglesia, esta regulación supuso la reducción del tiempo de la penitencia que en tiempos de Inocencio I y León I se equiparó  al tiempo de la cuaresma,  y  a su vez la reconciliación podía hacerla un sacerdote y en cualquier tiempo y no sólo el Jueves Santo. En la época patrística se consideró como la parte principal del rito el cumplimiento de las obras satisfactorias después de la absolución. Los cuatro pasos del rito se conservaron pero con estas nuevas modalidades.

              A partir del siglo VIII tal como se indicó en el punto primero se extendió a toda la Iglesia  la práctica por la que el sacramento podía repetirse tantas veces cuantas el pecador quisiese, a partir de esta fecha la confesión de los pecados que siempre fue privada y secreta pasó a convertirse en la parte principal del rito sacramental, y por ello el sacramento comenzó a llamarse el de la confesión.

 LOS LIBROS PENITENCIALES.

 Los libros penitenciales contenían detalladamente la penitencia que debía imponerse tras la confesión, ya mucho más suaves, por lo que la penitencia se denominada tarifada , es decir determinada por los libros penitenciales de acuerdo con la naturaleza de los pecados confesados. Los libros penitenciales a finales del siglo VIII dividía el rito en dos partes la primera era la confesión de los pecados e imposición de la penitencia la segunda parte la reconciliación mediante una oración y la imposición de manos

                   A partir del siglo IX se unieron estas dos partes: 1.- Confesión. 2.- Penitencia.3. Absolución 4.- Obras de satisfacción . Estas cuatro partes se realizaban a la vez, ante  el sacerdote o el obispo.

              A partir del Concilio de Trento el rito del proceso penitencial se redujo prácticamente a tres pasos: 1.- Confesión de los pecados.2.- Absolución   de los mismos 3.- Imposición de obras satisfactorias. He dicho prácticamente , pues en verdad se conservaron los cuatro momentos del proceso penitencial, puesto que la Confesión de los pecados ante el sacerdote que debía ser detallada, indicando el número de veces que se había cometido cada pecado, las circunstancias en las que se había hecho, eso que técnicamente se llamó confesión numérica y específica de cada pecado, fue considerada como una penitencia por la violencia y dificultad y vergüenza que en algunos casos podía conllevar tal confesión.

  c).-EL PROCESO PENITENCIAL DEL SACRAMENTO.

 La convicción de que la forma de actuar de la Iglesia con los pecadores tenía influjo en orden a la salvación o condenación de los mismos fue unánime desde los comienzos de la Iglesia tal convicción aparece de forma especialmente clara en autores Tertuliano, Orígenes, san Cipriano.

También los padres de la Iglesia : Ambrosio, Agustín, Jerónimo etc. afirman expresamente que el rito de la  absolución o reconciliación con la Iglesia significa una nueva infusión del Espíritu Santo, y destacan que reconciliación con la Iglesia es igual a reconciliación  con Dios.

 Desde el siglo XII el número de los sacramentos quedó fijado en siete, entre ellos el proceso penitencial. Esta sacramentalidad no fue impugnada por la Iglesia Oriental destacando igualmente el sentido eclesial concedido por la absolución o reconciliación, tal sentido se perdió a partir de la controversia teológica con Wiclef y Hus, que negaban la pertenencia a la Iglesia de los pecadores, mientras que la doctrina católica afirmaba que los pecadores no dejaban de pertenecer a la Iglesia por esta condicción, por lo que el sacramento de la reconciliación o penitencia perdió su sentido eclesial, adquiriendo una matiz más individualista, la penitencia no significaba por lo tanto una reconciliación con la iglesia que el pecado no había roto, sino la reconciliación con  Dios.

 

d).-FORMAS ESPECIALES DE CONCEDER EL PERDÓN.

La historia nos da cuenta de la existencia de formas especiales del proceso penitencial. Podemos mencionar entre ellas   el proceso penitencial seguido con los clérigos y herejes en los siglos IV y V.

              Otra de las formas en las iglesias orientales  en los siglos V y VI era la confesión de los pecados hecha a monjes que no eran sacerdotes la cual se mantuvo hasta el siglo XIV.

              También la llamada penitencia claustral es decir el ingreso en un monasterio a un pecador arrepentido a quien se le había impuesto una penitencia durante todo su vida, por ejemplo la abstención del uso matrimonial, atestiguada en el siglo V.

             Finalmente la obligación de confesar sus pecados a un seglar en el caso de falta de sacerdote que fue considerada obligatoria en Occidente desde el siglo XI al XIV.

 6.- LA ABSOLUCIÓN SACRAMENTAL Y SU RELACIÓN CON EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

 Hemos visto como la mayoría de los Padres de la Iglesia afirmaba que la reconciliación o absolución de los pecados a través del rito penitencial era el medio por el que el pecador recibía el perdón de los pecados cometidos después del bautismo, sin embargo algunos Padres valoran tanto la actitud subjetiva del pecador que se arrepiente antes de la confesión, que dan a entender que la absolución no es el medio por el que se logra el perdón de los pecados, sino el arrepentimiento del pecador, en este caso la absolución tendría únicamente el valor de una declaración de que estaba perdonado.

 Esta idea llegó a ser una convicción entre los teólogos escolásticos quienes afirmaban que lo que realmente perdonaba los pecados era el arrepentimiento del pecador de forma que al confesarse si el pecador está realmente arrepentido ya se le había perdonado su culpa. Hasta mediados del siglo XIII, aunque se declara la obligación de confesarse, no se dice que la absolución sacerdotal influya en el perdón de los pecados, a la misma le atribuyen otros efectos: mera declaración de que su pecado está perdonado, perdón del reato de pena que conlleva cada pecado mortal, transformación de un pecado perdonado condicionalmente  en un perdón absoluto, reparación de la separación de la comunidad, confirmación sensible de que Dios le ha perdonado etc.

           El mismo Tomás de Aquino considera que lo normal es que se acerque al sacramento de la penitencia una persona que ya ha sido perdonada y justificada en virtud de su arrepentimiento, aunque matiza que un pecador a quien falta el arrepentimiento sin mala voluntad por su parte, recibe el verdadero arrepentimiento por la gracia de la absolución sacramental y con ello el perdón.

 A partir del siglo XIV la teología occidental llegó a la convicción  de que el perdón de los pecados mortales cometidos después del bautismo eran perdonados por el sacramento de la penitencia llegando así  a lo que fue la doctrina constante de la Iglesia hasta nuestros días, salvo las excepciones que hemos dejado apuntadas.

ESTE HIJO MÍO ESTABA PERDIDO Y HA SIDO HALLADO.

BIBLIOGRAFIA. Severino Gonzalez: Sacrae theologiae summa. Patres societatis Jesu in hispania profesores  T.IV BAC 1951. Galtier, De penitentia. 417-C. Boyer : de Penitencia et extrema untione. ( Roma 1942).. STh. Suppl. q17 a.13  q. 75a 1. Suárez De penitentia, in 3.q84a.3.

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