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ANTONIO MACHADO UN ESCÉPTICO EN RELIGIÓN   POSICIONADO EN LA DUDA.

 Este es el Índice del tema:

 1.- Reseña biográfica.

2.-Su obra literaria.

3.-Dios y la fe cristiana en la obra de Antonio Machado.

3.- 1.- Algunas prosas de Antonio Machado sobre Dios y Cristo.

3.-2.- Dios y la fe cristiana en los poemas de Antonio Machado.

4.-Conclusión.

 PATIO DEL PALACIO DE LAS DUEÑAS EN SEVILLA, DONDE NACIÓ ANTONIO MACHADO.

1.-RESEÑA BIOGRÁFICA.

Antonio Machado nació en Sevilla en 1875, hijo de Antonio Machado Álvarez que era abogado, periodista e investigador del folklore, trabajo por el que llegaría a ser reconocido internacionalmente con el seudónimo de «Demófilo».

La familia de la madre de Machado tenía una confitería en el barrio de Triana, y el Era hermano menor del también poeta Manuel Machado,

Pasó su infancia en Sevilla La infancia sevillana de Antonio Machado fue evocada en muchos de sus poemas casi fotográficamente:

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y un huerto claro donde madura el limonero

Y de nuevo, en un soneto evocando a su padre escribe:

Esta luz de Sevilla… Es el palacio donde nací, con su rumor de fuente. Mi padre, en su despacho. La alta frente, la breve mosca, y el bigote lacio.

En 1883 se instaló con su familia en Madrid. Se formó en la Institución Libre de Enseñanza y en otros institutos madrileños.

En 1899, durante un primer viaje a París, trabajó en la editorial Garnier, y posteriormente regresó a la capital francesa, donde entabló amistad con R. Darío. De vuelta a España frecuentó los ambientes literarios, donde conoció a J. R. Jiménez, R. del Valle-Inclán y M. de Unamuno.

AULA EN SORIA DONDE MACHADO DIO CLASES.

En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, cuidad en la que dos años después contrajo matrimonio con Leonor Izquierdo

. En 1910 le fue concedida una pensión para estudiar filología en París durante un año, estancia que aprovechó para asistir a los cursos de filosofía de H. Bergson y Bédier en el College de France.

Tras la muerte de su esposa, en 1912, pasó al instituto de Baeza.

Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española.

MURAL EN ROCAF-ORT QUE RECUERDA A ANTONIO MACHADO.

l comenzar la Guerra Civil se encontraba en Madrid, desde donde se trasladó con su madre y otros familiares al pueblo valenciano de Rocafort y luego a Barcelona.

En enero de 1939 emprendió camino al exilio, pero la muerte lo sorprendió en el pueblecito francés de Colliure.

2.-SU OBRA LITERARIA.

Los textos iniciales de Machado, comentarios de sucesos y crónicas costumbristas escritos en colaboración con su hermano y firmados con el seudónimo Tablante de Ricamonte, aparecieron en La Caricatura en 1893.

Sus primeros poemas se publicaron en Electra, Helios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.

No obstante, aunque las composiciones incluidas en Soledades (1903) revelaron la influencia del modernismo, el autor se distanció de la imaginería decorativa de la escuela rubeniana para profundizar en la expresión de emociones auténticas, a menudo plasmadas a través de un sobrio simbolismo.

En su siguiente libro, Soledades, galerías y otros poemas (1907), reedición y ampliación del anterior, se hizo más evidente el tono melancólico e intimista, el uso del humor como elemento distanciador y, sobre todo, la intención de captar la fluidez del tiempo.

En los años posteriores se acentuó su meditación sobre lo pasajero y lo eterno en Campos de Castilla (1912), pero no por medio de la autocontemplación, sino que dirigió la mirada hacia el exterior, y observó con ojos despiertos el paisaje castellano y los hombres que lo habitaban.

Una emoción austera y grave recorre los poemas de este libro, que evoca la trágica España negra tan criticada por la Generación del 98 desde una perspectiva regeneracionista, al tiempo que se describe con hondo patriotismo la decadencia y ruina de las viejas ciudades castellanas.

           En su siguiente volumen de poemas, Nuevas canciones (1924), el autor intensificó tanto su enfoque reflexivo como la línea sentenciosa de los “Proverbios y cantares” incluidos en el libro anterior.

Esta tendencia filosófica se manifestó entre 1912 y 1925, etapa en la que Machado redactó una serie de apuntes que verían la luz póstumamente con el título de Los complementarios (1971).

En este cuaderno, miscelánea de lecturas, esbozos y reflexiones cotidianas, aparecieron por primera vez sus heterónimos, el filósofo y poeta Abel Martín y su discípulo, el pensador escéptico Juan de Mairena.

Ambos son personajes imaginarios que permitieron expresar al creador sus ideas sobre cultura, arte, sociedad, política, literatura y filosofía, especialmente en el libro Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo (1936).

Paralelamente, en las ediciones de Poesías completas de 1928 y 1933 se decanta una lírica de tema amoroso y erótico inspirada por la que fue, tras la muerte de su esposa, su gran pasión en la vida real, Pilar de Valderrama, llamada Guiomar en dichos versos.

Ya durante la contienda civil Machado escribió algunos poemas y varios textos en prosa, parte de los cuales fueron recogidos en La guerra (1937). Se trata de escritos testimoniales, plenamente incardinados en las circunstancias históricas del momento.

.Cf.www.biografiasyvidas.com/biografia/m/machado.htm).

 3.-DIOS Y LA FE CRISTIANA EN LA OBRA DE ANTONIO MACHADO.

 3.-1.-ALGUNOS  TEXTOS EN PROSA DE ANTONIO MACHADO SOBRE DIOS Y CRISTO.

 Comenzamos por transcribir unos cuantos textos de carácter religioso de Antonio Machado en los que aparece esa identificación que nuestro autor hace con algunos de sus personajes, como se ha indicado anteriormente Abel Martín y Juan de Mairena.

 PRIMER TEXTO.

 “ El Cristo, decía mi maestro, predicó la humildad a los poderosos. Cuando vuelva predicará el orgullo a los humildes. De sabios es mudar de consejo. No os estrepitéis. Si el Cristo vuelve serán aproximadamente las mismas que ya conocéis: “Acordaos que soy hijos de Dios; que por parte de padre sois alguien, niños.” Más si dudáis de una divinidad que cambia de propósito y de conducta, os diré que estáis envenenados por la lógica, y que carecéis de sentido teológico. Porque no hay nada más propio de la divinidad que el arrepentimiento. Cuando estudiemos la Historia Sagrada, hemos de definirla como la historia de los grandes arrepentimientos, para distinguirla, ya no de la historia profana, sino de la misma Naturaleza, que no tiene historia, porque no acostumbra a arrepentirse de nada.” ( J/M, XXIX. ( 1934-1936).PrC, págs. 2073-4).

CRISTO RESUCITADO.

 SEGUNDO TEXTO.

 “ Acaso tenga alguna razón el Gran Inquisidor Dostoïevski. Creo, sin embargo que contra el hábito de curar con los semejante propio de nuestra ética pagana, ha de darnos el Cristo todavía algunas lecciones alopáticas. Y el Cristo volverá, creo yo, cuando le hayamos perdido totalmente el respeto, porque su humor y estilo vital, se avienen mal con la solemnidad del culto. Creo que el Cristo se dejaba adorar, pero en el fondo le hacía poca gracia. Le estorbaba la divinidad, por eso quiso nacer y vivir entre los hombres, y, si vuelve, no debemos recordársela. Tampoco hemos de recordarle la Cruz…Aquello debió ser algo horrible, en efecto.¡ Pero tantos siglos de Crucifixión ! El quiso morir, sin duda, de manera impresionante, pero, ¡ no tanto! Volverá el Cristo a nacer entre nosotros, los escépticos, que guardamos todavía un rescoldo de buena fe. Todo lo demás es ceniza: no sirve ya para la nueva hoguera. ( Miscelánea Apócrifa. Apuntes y recuerdos de Juan de Mairena ).

 TERCER TEXTO.

 “ Algún día se pondrá de moda el pensar en la muerte, tema que se viene soslayando en filosofía. La filosofía, en verdad, lo ha soslayado casi siempre, y con una nueva metafísica de la humildad, comenzaréis a comprender, porqué los grandes hombres solemos ser modestos…( Habla Mairena en 1909).

 CUARTO TEXTO.

 “En verdad que, el Memento mori, añadía Mairena, no suena siempre a tiempo entre los filósofos; merced a lo cual, la existencia humana, cuya totalidad no puede ser pensada sin pensar en la muerte, su indefectible acabamiento, se va distanciando con exceso de la filosofía, para convertirse en tema de reflexiones demasiado triviales. Al mismo tiempo, una filosofía que pretende saltarse el gran barranco, o construir a su borde, tiene algo de artificial y pedante, de insincero de inhumano, y me atreveré a decirlo, de antifilosófico. Por miedo a la muerte huye el pensamiento metafísico de su punto de mira: el existir humano, toda revelación del ser es imposible. Y surgen las baratas filosofías de la vida, del vivir acéfalo, que son todas ellas filosofías del crimen y de la muerte.” ( Míscelánea Apócrifa. Palabras de Juan de Mairena).

COMENTARIO.

 Prescindimos de hacer un comentario puntual de estos textos, únicamente advertir que en los mismos aparecen dos aspectos que responden a este párrafo de nuestro Tema: Dios y la religión cristiana en la obra de Antonio Machado, el primero es su auto- definición de escéptico en el orden religioso, tema muy presente en su obra y por otro su preocupación por el tema de la muerte en el que aparece de igual forma su escepticismo apuntando que la construcción al borde del barranco tiene algo de artificial y pedante.. corroborando así el dicho popular que todo tiene remedio menos la muerte, cuando con palabras de Cristo se puede decir “que si el grano de trigo no cae en tierra muere no da fruto.” y así podríamos decir que la muerte lo remedia todo.

 3.-2.-DIOS Y LA FE CRISTIANA EN LOS POEMAS DE ANTONIO MACHADO.

1.-EL DIOS IBERO.

Igual que el ballestero/

tahúr de la cantiga,/

tuviera una saeta el hombre ibero/

para el Señor que apedreó la espiga /

y malogró los frutos otoñales,/

y un “gloria a ti” para el Señor que grana /

centenos y trigales/

que el pan bendito le darán mañana. «Señor de la ruïna,/

adoro porque aguardo y porque temo:/

con mi oración se inclina/ hacia la tierra un corazón blasfemo.

»¡Señor, por quien arranco el pan con pena,/

sé tu poder, conozco mi cadena!

»¡Oh dueño de la nube del estío/

que la campiña arrasa,/

del seco otoño, del helar tardío,/

y del bochorno que la mies abrasa!

»¡Señor del iris, sobre el campo verde/

donde la oveja pace,/Señor del fruto que el gusano muerde/

y de la choza que el turbión deshace,

»tu soplo el fuego del hogar aviva,/tu lumbre da sazón al rubio grano,/

y cuaja el hueso de la verde oliva,/

la noche de San Juan, tu santa mano!

»¡Oh dueño de fortuna y de pobreza,/

ventura y malandanza,/

que al rico das favores y pereza

y al pobre su fatiga y su esperanza!

»¡Señor, Señor: en la voltaria rueda/

del año he visto mi simiente echada,/

corriendo igual albur que la moneda/

del jugador en el azar sembrada!

»¡Señor, hoy paternal, ayer cruento,/

con doble faz de amor y de venganza,/

a ti, en un dado de tahúr al viento/

va mi oración, blasfemia y alabanza!»

Este que insulta a Dios en los altares,/

no más atento al ceño del destino,/

también soñó caminos en los mares/

y dijo: es Dios sobre la mar camino.

¿No es él quien puso a Dios sobre la Guerra/

más allá de la suerte,/

más allá de la tierra, más allá de la mar y de la muerte?

¿No dio la encina ibera/

para el fuego de Dios la buena rama,/

que fue en la santa hoguera de amor una con Dios en pura llama?

Mas hoy… ¡Qué importa un día!/

Para los nuevos lares/

estepas hay en la floresta umbría,/

leña verde en los viejos encinares.

Aún larga patria espera/

abrir al corvo arado sus besanas;/ para el grano de Dios hay sementera/

bajo cardos y abrojos y bardanas.

¡Qué importa un día! Está el ayer alerto/

al mañana, mañana al infinito,/

hombres de España, ni el pasado ha muerto,/

no está el mañana ?ni el ayer? escrito.

¿Quién ha visto la faz al Dios hispano?/

Mi corazón aguarda/

al hombre ibero de la recia mano,/

que tallará en el roble castellano/

el Dios adusto de la tierra parda.

 COMENTARIO.

            El poema pretende mostrar la fe del pueblo español, una fe que lo mismo cree que Dios con su providencia es el principio y causa de todo lo bueno por lo que es preciso inclinarse ante él con una oración humilde, como que Dios es la causa de todos los males que le ocurren por lo que está justificado ser un blasfemo. El dicho popular : quien bien vota bien cree, expresa bien este tipo de fe.

 2.-PROFESIÓN DE FE.

Dios no es el mar, está en el mar; riela/

como luna en el agua, o aparece/como una blanca vela;/

en el mar se despierta o se adormece.

Creó la mar, y nace

de la mar cual la nube y la tormenta;

es el Criador y la criatura lo hace;

su aliento es alma, y por el alma alienta.

Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste

y para darte el alma que me diste

en mí te he de crear. Que el puro río

de caridad, que fluye eternamente,

fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío,

de una fe sin amor la turbia fuente!

COMENTARIO.

En el poema hay rasgos de un pensamiento muy del tiempo y de la filosofía krausiana por el que se afirma que no creemos en Dios sino que creamos a Dios, un Dios que está panteísticamente en todas las cosas.

            Sin embargo el poema más bien expresa el anhelo de su autor de hacer en si mismo al Dios que hizo al hombre a su imagen y semejanza recuperando esa imagen perdida .

            En este sentido es significativa la oración con que termina el poema: ¡ Seca, Dios mío, de una fe sin amor la turbia fuente!

 3.-PARÁBOLAS.

VI.

 El Dios que todos llevamos,

el Dios que todos hacemos,

el Dios que todos buscamos

y que nunca encontraremos.

Tres dioses o tres personas

del solo Dios verdadero.

 VII.

 Dice la razón: Busquemos la verdad.

Y el corazón: Vanidad.

La verdad ya la tenemos.

La razón: ¡Ay, quién alcanza

la verdad!

El corazón: Vanidad.

La verdad es la esperanza.

Dice la razón: Tú mientes.

Y contesta el corazón:

Quien miente eres tú, razón,

que dices lo que no sientes.

La razón: Jamás podremos

entendernos, corazón.

El corazón: Lo veremos.

VIII

Cabeza meditadora,

¡qué lejos se oye el zumbido

de la abeja libadora!

Echaste un velo de sombra sobre

el bello mundo, y vas

creyendo ver porque mides

la sombra con un compás.

Mientras la abeja fabrica,

melifica,

con jugo de campo y sol,

yo voy echando verdades

que nada son, vanidades

al fondo de mi crisol.

De la mar al precepto,

del precepto al concepto,

del concepto a la idea

—¡oh la linda tarea!—,

de la idea a la mar.

¡Y otra vez a empezar!

 COMENTARIO.

           En éstas parábolas parece haber un rechazo de las especulaciones humanas que creen que la verdad de Dios se encuentra a través de la fría lógica, proclamando más bien una idea muy propia de nuestros místicos: “ noticia experimental que del amor nace” que decía San Juan de Ávila, proclamando una verdad que viene de san Bernardo de que el amor es también una fuente y la mejor de conocimiento de Dios

        Sin mbargo Machado no acabará tampoco en esta postura pues terminará con un : ¡ Y otra vez a empezar !

4.-LA SAETA.

 “¿Quien me presta una escalera,

para subir al madero

para quitarle los clavos

a Jesús el Nazarano?”

Saeta popular

¡Oh la saeta, el cantar

al Cristo de los gitanos,

siempre con sangre en las manos

siempre por desenclavar!

¡Cantar del pueblo andaluz

que todas las primaveras

anda pidiendo escaleras

para subir a la cruz!

¡Cantar de la tierra mía,

que echa flores

al Jesús de la agonía,

y es la fe de mis mayores!

¡Oh, no eres tú mi cantar!

¡No puedo cantar, ni quiero,

a ese Jesús del madero,

sino al que anduvo en el mar!

 COMENTARIO.

 Ya en los textos de prosa que anteriormente hemos transcrito, Antonio Machado había dicho : ¡ Pero tantos siglos de Crucifixión! criticando una idea muy sostenida en la Iglesia durante mucho tiempo que se queda llorando ante la cruz de Cristo, como si ese fuese el fin de la historia, olvidando que esa Cruz fue el principio de la vida nueva manifestada en la alegría de la Resurrección. De ahí ese : ¡ No puedo cantar , ni quiero, a ese Jesús del madero sino al que anduvo en el mar. “ No hemos de olvidar que para Machado el mar es adonde van a morir los ríos de la vida, si Jesús anduvo sobre las aguas se está insinuando que Cristo venció la muerte.

5.-MUERTE DE ABEL MARTIN.

Pensando que no veía

porque Dios no le miraba,

dijo Abel cuando moría:

Se acabó lo que se daba.

  1. de Mairena: Epigramas.

I

Los últimos vencejos revolean

en torno al campanario;

los niños gritan, saltan, se pelean.

En su rincón, Martín el solitario.

¡La tarde, casi noche, polvorienta,

la algazara infantil, y el vocerío,

a la par, de sus doce en sus cincuenta!

¡Oh alma plena y espíritu vacío,

ante la turbia hoguera

con llama restallante de raíces,

fogata de frontera

que ilumina las hondas cicatrices!

Quien se vive se pierde, Abel decía.

¡Oh distancia, distancia!, que la estrella

que nadie toca, guía.

¿Quien navegó sin ella?

Distancia para el ojo -¡oh lueñe nave-,

ausencia al corazón empedernido,

y bálsamo suave

con la miel del amor sagrado olvido.

¡Oh gran saber del cero, del maduro

fruto sabor que sólo el hombre gusta,

agua de sueño, manantial oscuro,

sombra divina de la mano augusta!

Antes me llegue, si me llega, el Día,

la luz que ve increada,

ahógame esta mala gritería,

señor, con las esencias de tu Nada.

II

El ángel que sabía

su secreto salió a Martín al paso.

Martín le dio el dinero que tenía

¿Piedad? Tal vez. ¿Miedo al chantaje? Acaso.

Aquella noche fría

supo Martín de soledad; pensaba

que Dios no lo veía,

y en su mundo desierto caminaba.

III

Y vio a la musa esquiva,

de pie junto a su lecho la enlutada,

la dama de sus calles fugitiva,

la imposible al amor y siempre amada.

Díjole Abel: Señora,

por ansia de tu cara descubierta,

he pensado vivir hasta la aurora

hasta sentir mi sangre casi yerta.

Hoy sé que no eres tú quien yo creía;

mas te quiero mirar y agradecerte

lo mucho que me hiciste compañía

con tu frío desdén.

Quiso la muerte

sonreír a Martín, y no sabía.

 IV

Viví, dormí, soñé y hasta he creado

-pensó Martín, ya turbia la pupila-

un hombre que vigila

el sueño, algo mejor que lo soñado.

Mas si un igual destino

aguarda al soñador y al vigilante,

a quién trazó caminos,

y a quién siguió caminos, jadeante,

a fin, sólo es creación tu pura nada,

tu sombra de gigante,

el divino cegar de tu mirada.

V

Y sucedió a la angustia la fatiga,

que siente su esperar desesperado,

la sed que el agua clara no mitiga,

la amargura del tiempo envenenado.

¡Esta lira de muerte!

Abel palpaba

su cuerpo enflaquecido.

¿El que todo lo ve no le miraba?

¡Y esta pereza, sangre del olvido!

¡Oh, sálvame, Señor!

Su vida entera,

su historia irremediable aparecía

 COMENTARIO.

  Ya hemos dicho como Machado se identifica con Abel, en este caso con la muerte. La muerte aparece constantemente en la obra de Machado, en la brevedad e inconsistencia de la vida, en la enfermedad, en la guerra…

 La muerte aparece en este poema bajo diversas imágenes , el mar al que van a morir todos los ríos de la vida, la sombra, en la fatiga, en la angustia existencial que acaba en la nada de Heidegger.

            Pero acaso no hay esperanza : ¿ El que todo lo ve no le miraba ? Cabe dormir, cabe soñar pero ¿ cabe despertar ? Es la pregunta que sólo puede contestar la fe:” ¡ Oh , sálvame , Señor ¡ “ “Pero quiso la muerte sonreír a Martín y no sabía”

 4.-CONCLUSIÓN .

 Según su propia confesión Machado se ha identificado con el escepticismo religioso, algo que se distingue del ateo, del agnóstico, del teísta; el escéptico propiamente dicho, es aquél que ni afirma ni niega nada porque está asentado en la duda, en este caso en la duda sobre la existencia de Dios, sobre Cristo y las verdades proclamadas por Él, especialmente en la verdad de la resurrección, de la victoria sobre la muerte: “yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí no morirá para siempre”. Así posicionado en Machado podemos encontrar las oscilaciones de un escéptico, acerca de lo religioso, según sus tiempos y circunstancias.

            ¿ Cabe sin embargo afirmar que a pesar de ello, el escepticismo de Machado no excluye el anhelo y el ansia de Dios?:

El Dios que todos llevamos,

el Dios que todos hacemos,

el Dios que todos buscamos

y que nunca encontraremos.

Resulta difícil juzgar la sinceridad de esta búsqueda, pues el caso es que el Dios escondido no deja de manifestarse a quien sinceramente le busca, sin prejuicios previos, algo que no dejó de estar presente tanto en escritores realistas y naturalistas castellanos, como en algunos de la generación del 98.

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